
ESCRIBE FABIAN ARIEL GEMELOTTI
La rubia y el Cine y la debilidad de los hombres por la mujer blanca y de ojos azules o verdes. Esa mujer que es el Sueño Americano. Pero también hay debilidad por la mujer morocha, porque a quién no le calienta una linda morocha. Esa guerra instaurada por los críticos psicobolches de Cine, esos imbéciles que de Cine no saben nada pero escriben críticas dominicales en los periódicos, hicieron un pantominio de rubia versus morocha. Si bien el imaginario es rubio y blanco, la mujer morocha seduce y es hermosa. El Cine nos ha dado muchas morochas.
La morocha más bella que nos regaló el Cine Norteamericano es Jennifer Connelly. Una mirada que seduce con ojos tristes y a su vez pícaros. A los 18 años en el papel de Gabriella nos cautivó en Some Girls, un filme simple y por ser simple ahí está lo bueno de esa película que deleita. Empezamos a descubrir a una morocha muy bella. Su debut cinematográfico vino de la mano de Sergio Leone en 1984, ahí la conocimos. Ese filme de culto que es «Once Upon a Time in America», filme donde sobresalen Robert de Niro y James Woods. Pero en Of Love and Shadows ahí me enamoré de Connelly. La rompe. Tenía 24 años, la edad ideal de una mujer para seducir en cine. En 2003 viene Hulk, de Ang Lee. Ya con 33 años sigue seduciendo. Es la morocha perfecta que todo hombre sueña. Piel y mirada y piernas y amor y belleza, la chica perfecta. Pero He’s Just Not That Into You me enloqueció. Ahí hace de Beth que está casada con Neil (Ben Affleck. ¿Por qué hiciste de Batman si sos un pésimo actor?) Un filme de enredos de parejas y seducción. El filme es de 2009, y me gustó mucho la actuación de ella. Ya con 39 años todavía seduce. En 2017 en American Pastoral no me gustó. Vi el filme porque está basada en una novela de Philip Roth, y me gustan sus novelas. Pero ya con 47 seduce menos.
El Cine y la morocha, y la juventud y las arrugas que se van instaurando en la piel. Me gusta Jennifer Connelly pero prefiero recordarla a sus 18 años en «Algunas chicas» o a los 24 en «De amor y de sombras», como a esas novias que vemos después de muchos años y ya no nos dicen nada y cuando éramos jóvenes nos quisimos suicidar cuando nos dejó. Es una de mis morochas preferidas del cine.
Pero busquemos a una más joven, hagamos que el Cine nos mueva las tripas y vomitemos el amor por la juventud de Zendaya Coleman, una morocha que deslumbró en su adolescencia en Spider Man. Si Kristen Dunst en 2002 me cautivó con su mirada de rubia en 2013 la rubia es desplazada por Marvel por una morocha. Ese cambio funcionó y largó al estrellato a una actriz deslumbrante por su belleza y por su forma de actuar. Este filme de 2017 respeta a los personajes en sus edades de adolescentes, fiel al cómics de Stan Lee y Steve Ditko allá por 1962. El filme de Sam Raimi de 2002 es muy superior al de Jon Watts de 2017, pero Zendaya es Zendaya. Kristen Dunst es el deseo rubio en ese filme de culto de 2002, pero el de 2017 tiene otra cosa, la historia juega con la realidad de las edades. Eso es importante cuando se lleva al cine una historieta.
En Dune, de Denis Villeneuve (filme de 2020) la podremos ver nuevamente. El filme es una nueva versión del clásico de ciencia ficción basado en la novela de 1965 de Frank Herbert. Zendaya hace de Chani. El filme todavía no llegó a los cines. Pude ver imágenes en internet y me fascinó, lo que demuestra que el cine moderno es muy pero muy bueno, sobre todo la ciencia ficción y el terror sigue produciendo excelentes filmes. Zendaya con 23 años en 2020 está en la edad de convertirse en una actriz para hacerse un ícono de la belleza. También es cantante, pero yo miro cine, de música no sé nada.
Pero busquemos a alguien más joven que Zendaya y miremos una belleza que promete. Mackenzie Foy, una actriz nacida en Los Ángeles el 10 de noviembre del 2000. En 2018 en El cascanueces y el rey de los ratones la descubro en Cine. El cuento de Hoffman adaptado al Cine Moderno. Ahí vemos su belleza. El filme es estrenado ocho días antes que cumpla los 18 años y la crítica no lo recibe bien. Como dije al principio, los críticos de cine no saben nada de cine.
Es Hollywood y es Estados Unidos y retrocedamos en el tiempo. Marilyn fue una debilidad rubia pero tuvo su morocha que le hizo sombra: Jane Russell. En The Paleface a los 27 años deslumbra con ese actor tan genial que fue Bob Hope. Ya a los 22 en 1943 nos enamora en The Outlaw. Hace de mestiza y enamora a Billy el Niño. Un Wéstern al mejor estilo norteamericano, donde un sheriff, un joven y una meztiza hacen una trama con desenlace muy violento. Un gran filme para los que gustan de una linda morocha. Después vendrán Macao, Montana Belle, y miles más. Es la morocha que gusta.
Pero para finalizar nombro a mi morocha favorita, Audrey Hepburn. Nacida en Bélgica en 1929 es la morocha que todos soñamos. Rostro delgado, piel de morocha, pelo negro y mirada seductora y de ternura y de pasiones. Si bien filmó dos películas antes que Monte Carlo Baby, en este filme es descubierto su talento. Dicen que Colette la descubre y de ahí a Hollywood no va a parar de seducir espectadores. El filme es de 1951, y es su bautismo al estrellato. En 1954 en Sabrina nos enamora y en Encuentro en Paris me enloqueció, ahí como secretaria de un escritor sin ganas de escribir. Muere en 1993, y con Hepburn se va esa belleza de mujer que no se ve tan seguido en cine ni en la vida.
El cine, las rubias, morochas, pelirrojas y negras y latinas y marcianas. Todas son bellezas y cada una tiene lo suyo. Pero me dirá algún crítico de cine berreta de suplemento dominical que no le gusta lo que escribo. Bueno, yo escribo así. Al que no le guste no es problema mío.

