NO AL DESALOJO DEL ALMACEN DE LAS TRES ECOLOGÍAS

ESTE LUNES 2 DE FEBRERO ACOMPAÑAMOS A LXS COMPAÑERXS DEL ALMACÉN DE LAS TRES ECOLOGÍAS A SU REUNIÓN CON LA SUB-SECRETARÍA DE ECONOMÍA SOCIAL DE LA MUNICIPALIDAD DE ROSARIO PARA EXIGIR LA RESTITUCIÓN DE SU ESPACIO DE TRABAJO.

El pasado Viernes 30 de Enero la Municipalidad de Rosario decidió intervenir y desalojar al Almacén de las Tres Ecologías, un espacio Cooperativo, Autogestivo y Solidario con más de 10 Años de existencia.

Sin mediar aviso y violando el Contrato vigente, la Municipalidad de Rosario encabezada por Pablo Javkin dió la orden de cambiar la cerradura del espacio (que se ubica en Presidente Roca y el Río) e incautar los productos que allí se encontraban almacenados. Con insistencia, lxs trabajadorxs del Almacén de las Tres Ecologías lograron recuperar su producción, pero no el acceso al espacio.

Repudiamos el accionar prepotente y autoritario de la Municipalidad. Los proyectos solidarios y la economía social deben ser promovidos y apoyados por el Estado, no perseguidos. Apoyamos a lxs trabajadorxs en la lucha para recuperar su espacio.

EL COMERCIO DE LA DEVALUACIÓN GLOBAL, EL DÓLAR EN LETRAS ROJAS

EL ORO BRILLA CUANDO EL PAPEL MONEDA SE EMPAÑA

POR ALEJANDRO MARCÓ DEL PONT

Esta antigua verdad resume la Encrucijada Financiera Global de nuestros días, donde dos fenómenos distintos pero entrelazados, la Desdolarización y la Desfiatización, están reconfigurando el orden económico. Existe confusión entre ambos conceptos, aunque sus efectos son tangibles. La Desdolarización es el proceso por el cual países y actores globales reducen su dependencia del Dólar Estadounidense en el Comercio, las Reservas y las Transacciones Internacionales, optando por otras monedas como el EURO, el YUAN o Sistemas de Pagos Bilaterales.

La desfiatización, en cambio, es un movimiento más profundo, un alejamiento de toda moneda fiduciaria—es decir, aquella emitida por un gobierno sin un respaldo físico como el oro—hacia activos considerados de valor intrínseco, como el metal dorado o las criptomonedas. El disparado precio del oro, que a inicios de 2026 supera los 5.500 dólares la onza, no es solo una huida hacia un valor seguro; es la señal más clara de una desvalorización general de las monedas fiduciarias respecto a un patrón histórico, una desfiatización en ciernes.

Ambos procesos se retroalimentan en el panorama actual. Una conjunción de factores—una deuda pública estadounidense que supera los 38 billones de dólares, tasas de interés relativamente bajas, ventas significativas de bonos del Tesoro por parte de inversores extranjeros y una perceptible depreciación del dólar—crea un cóctel volátil. Este cóctel eleva los riesgos de una crisis que podría ser fiscal, financiera o monetaria, con repercusiones que trascienden las fronteras de Estados Unidos. La desdolarización, al minar la confianza en el dólar, acelera la desfiatización, impulsando a bancos centrales de todo el mundo a acumular oro como un seguro contra la inestabilidad. En enero de 2026, esta dinámica es ya un hecho observable, no una mera teoría.

Las políticas internas de Estados Unidos, en un año electoral como 2026, intensifican esta tormenta perfecta. La administración enfrenta la presión de maquillar los resultados económicos de cara a las elecciones de medio término. El camino que parece seguir tiene dos vectores principales. El primero es puramente económico: una devaluación deliberada del dólar, combinada con tasas de interés bajas para contener el costo del servicio de la deuda y una potencial monetización de esa deuda —es decir, que la Reserva Federal financie al gobierno comprando sus bonos directamente—. Esta receta busca un estímulo a corto plazo, un dólar más débil hace las exportaciones estadounidenses más baratas y competitivas, lo que podría aumentar el crecimiento y el empleo en sectores como la manufactura, un escenario ideal para la campaña electoral.

Sin embargo, los efectos secundarios de esta medicina son graves. Un dólar depreciado encarece inmediatamente las importaciones, desde componentes electrónicos hasta bienes de consumo, añadiendo presión inflacionaria a la economía. Las tasas bajas, al inyectar más liquidez (más dólares en circulación), avivan ese fuego inflacionario. Esto crea un círculo vicioso: los inversores, temerosos de que el dólar pierda valor, buscan refugio en el oro, impulsando aún más su precio en una espiral de desfiatización. Para el ciudadano común, esto se traduce en un poder adquisitivo erosionado, especialmente para los bienes importados, y podría forzar eventualmente a la Reserva Federal a subir las tasas de interés de nuevo, estrangulando el crecimiento que se pretendía estimular.

El segundo vector es geopolítico y supone un riesgo aún mayor. Un escenario hipotético, pero plausible dada la retórica y las tensiones, implicaría un conflicto militar con Irán. Una escalada de este tipo, con ataques a instalaciones petroleras o el cierre del estratégico del Estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% del petróleo global— generaría una conmoción inmediata. Los precios del crudo podrían dispararse por encima de los 150 dólares por barril, provocando un shock energético global. Aunque Estados Unidos es ahora un productor neto de petróleo gracias al shale, no sería inmune. Los precios de la gasolina se elevarían, impulsando la inflación interna de manera abrupta. Un conflicto prolongado podría desencadenar déficits energéticos y una recesión, además de un mayor gasto militar que agravaría la crisis fiscal.

Las consecuencias externas de cualquiera de estos dos caminos son profundas. Un dólar en declive y un petróleo caro remodelan el panorama global. En el corto plazo, una crisis geopolítica podría causar una apreciación repentina del dólar como refugio, pero este efecto sería temporal. A largo plazo, tanto la devaluación buscada como la inestabilidad acelerarían la desdolarización. Países emergentes con deudas denominadas en dólares, como Argentina o Turquía, verían encarecerse brutalmente sus obligaciones, aumentando el riesgo de impagos. Las economías asiáticas, grandes importadoras de energía, sufrirían desaceleración e inflación, aunque China, con sus acuerdos alternativos con Rusia e Irán, podría amortiguar parcialmente el golpe. Europa, recuperándose de la crisis energética post-Ucrania, se vería condenada a precios del gas aún más altos. Todo esto empujaría a bloques como los BRICS a redoblar sus esfuerzos para comerciar en sus propias monedas, abandonando el dólar.

El núcleo del problema, sin embargo, reside en la frágil base de la economía estadounidense, su colosal deuda. Aquí es donde la situación actual se distingue de episodios históricos como el Acuerdo de Plaza de 1985, cuando las potencias económicas coordinaron una devaluación ordenada del dólar. Entonces, la deuda de Estados Unidos era manejable, alrededor del 40% del P.I.B. Hoy, supera el 120%. Una devaluación en este contexto es un arma de doble filo extremadamente peligrosa. Si bien puede actuar como un «impago suave», al erosionar el valor real de la deuda y como una «compensación» para los aranceles, su efecto en la confianza de los inversores podría ser catastrófico.

El sistema se sostiene sobre la disposición del mundo a comprar y mantener bonos del Tesoro estadounidense. Si los acreedores extranjeros perciben que el dólar es un cubo de hielo que se derrite de manera deliberada, exigirán tasas de interés mucho más altas para seguir financiando la deuda. Esto desencadenaría una crisis fiscal. Un aumento brusco en los rendimientos de los bonos haría que el servicio de la deuda se disparara, consumiendo una parte cada vez mayor del presupuesto federal. Pero el daño sería más profundo: los bonos existentes, que pagan intereses más bajos, perderían valor instantáneamente. Los balances de bancos, fondos de pensiones y compañías de seguros —llenos de estos bonos— se debilitarían, pudiendo provocar una crisis financiera como la de 2008, pero con el gobierno demasiado endeudado para rescatar al sistema con facilidad. El colapso de varios bancos regionales en 2023 fue un pequeño anticipo de este riesgo.

En este escenario de pánico, la Reserva Federal se vería entre la espada y la pared. Podría verse forzada a monetizar la deuda de manera masiva —imprimiendo dinero para comprar los bonos que nadie más quiere—, lo que alimentaría una inflación galopante, una verdadera crisis monetaria. O podría subir las tasas para defender el dólar, hundiendo la economía en una recesión profunda. Es el dilema entre una crisis inflacionaria y una deflacionaria. La llamada «dominancia fiscal», donde la política fiscal dictada por la necesidad de financiar la deuda domina a la política monetaria, se haría realidad.

Las tensiones sociales y políticas dentro de Estados Unidos, visibles en eventos como las protestas y la confrontación federal en Minneapolis a principios de 2026, añaden otra capa de riesgo. Un gobierno que recurra a medidas autoritarias para contener el malestar, en medio de una crisis económica, erosionaría aún más la confianza institucional, tanto interna como externa. Para el votante, la combinación de una inflación importada, la pérdida del valor de sus ahorros y la inestabilidad social podría ser determinante en las urnas de noviembre de 2026, castigando a quien esté en el poder.

En resumen, la encrucijada de 2026 presenta un panorama donde las herramientas económicas tradicionales de Estados Unidos están oxidadas por el peso de su deuda. La búsqueda de una ventaja competitiva a través de un dólar más débil y dinero barato, aunque tentadora a corto plazo, enciende las mechas de la desdolarización y la desfiatización a nivel global, mientras mina los cimientos financieros internos.

El ORO, que brilla en los Balances de los Bancos Centrales y en las carteras de los inversores cautelosos, es el termómetro de esta fiebre. No mide solo el miedo a un conflicto o a una recesión; mide una erosión fundamental de la confianza en el Sistema Monetario construido alrededor del Dólar Fiduciario. Las consecuencias internas —inflación persistente, riesgo de Crisis Fiscal y Financiera, y pérdida de poder adquisitivo— son el precio potencial de navegar esta tormenta sin un cambio de rumbo estructural. El gran Comercio Global ya no es solo de bienes, sino de confianza, y EL DÓLAR, POR PRIMERA VEZ EN DÉCADAS, SE NEGOCIA EN LETRAS ROJAS.

EL NUEVO DESORDEN MUNDIAL

CRÉDITOS AL AUTOR ORIGINAL

ESCRIBE ALBERTO CORTÉS

Tal como en su primer mandato, Trump intenta desarrollar una propuesta bastante distinta a la de los Demócratas Globalistas. Aunque el objetivo es el mismo, compartido por todas las élites Estadounidenses: Intentar detener y revertir la pérdida relativa del Poder de EE.UU. en el Mundo.

Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, y hasta el momento en que Rusia intervino con asistencia militar determinante en la Guerra Civil en Siria, en 2015; los EE.UU. dominaron el planeta, en un grado muy superior a los sueños de Hitler que –consciente de sus limitaciones– se conformaba con Europa.

Habían emergido de las dos Guerras Mundiales, en especial la Segunda, con un poder arrollador (intactas sus estructuras físicas básicas, porque las Guerras se desarrollaron fuera de su territorio, e incluso ayudaron a potenciar las Industrias Estadounidenses, en especial la bélica). Esto les permitió subordinar –cada vez más fuertemente– al imperialismo dominante anterior (el Británico) y a los Europeos en general.

El enorme y veloz desarrollo de la U.R.S.S., desde un país atrasado y semifeudal, en 1917, a uno industrial en la preguerra; y luego su recuperación en base a esfuerzo propio (sin Plan Marshall), llegaron a poner a ese Estado, en un lugar de competencia con EE.UU., e incluso, con ventaja, como lo demuestran los primeros: satélite artificial, ser vivo en el espacio y astronauta –todos Soviéticos y no Norteamericanos -.

Entre 1945 y 1991 EE.UU. y la U.R.S.S. tuvieron una competencia en casi todos los terrenos, que perdió la U.R.S.S., porque una superestructura estatal e ideológica rigidizada por décadas de stalinismo, fue incapaz de superar los desafíos del desarrollo de las fuerzas productivas –en especial la tecnología-.

Se cumplió uno de los principios básicos del Marxismo: Cuando el desarrollo de las fuerzas productivas no es acompañado por una adecuación de esa superestructura, se acumulan tensiones que culminan con el estallido de todo el sistema.

Antes de Siria, EE.UU., habían invadido, derrocado Gobiernos y atomizado países a su antojo (Afganistán, Irak, Libia, Yugoeslavia). Pero en Siria, cuando la Secretaria de Estado de Obama, Hillary Clinton, hacía públicamente planes para el derrocamiento inminente de Bashar al-Assad (“Transición” en su jerga), Rusia demostró que en los 15 años de Gobierno de Vladimir Putin había recompuesto su autoestima nacional y su capacidad militar, desde el piso por donde las había arrastrado Boris Yeltsin en la década del ’90. Nueve años después, concentrada Rusia en la Guerra de Ucrania, un miembro de Al Qaeda, apoyado subterráneamente por EE.UU. e Israel, remplazaría a Assad. Pero eso fue otro proceso posterior. En 2015 Obama-Clinton fracasaron.

Muerto en 1976 Mao Tse Tung, China, emprendió otro camino distinto para encarar esa contradicción entre su Superestructura (supuestamente un “Modelo” de Socialismo) y las nuevas fuerzas productivas, y logró tasas de crecimiento y desarrollo inigualadas, remplazando a los EE.UU. como primera potencia económica (si se computan los P.B.I., con el más realista criterio de Paridad de Poder Adquisitivo). Se podrá discutir si eso es Socialismo (como sostiene el P.C. Chino) o no, etc; pero lo cierto es que la Primera Potencia Industrial del Planeta está hoy allí.

Otros poderes, algunos regionales, como India, Irán, Turquía emprendieron caminos propios, desafiando con frecuencia los mandatos Estadounidenses; y América Latina, con Chávez a la cabeza hizo lo propio. Aunque UNASUR desapareció de hecho y la CELAC está debilitada, experiencias como las de México, Colombia, Cuba, Venezuela y Brasil muestran la supervivencia de ese proceso.

Trump, con mayor respaldo inicial de las élites Empresariales Estadounidenses que en su primer mandato, emprendió un camino más agresivo: En lo interno con los migrantes, que lo está llevando a enfrentamientos sin precedentes, y la posibilidad de perder las Elecciones Legislativas de Noviembre.

En lo internacional, profundizó el pateo de tablero, ignorando de hecho prácticamente todas las reglas, acuerdos y compromisos que su país había acordado e incluso liderado, desde el fin de la Segunda Guerra (aunque muchas veces los había violado, pero siempre intentando torcer argumentos, para que pareciera que no). No conforme con hacerlo de facto, retiró además al país de más de 60 organismos internacionales. Las Naciones Unidas –desde hace rato un organismo poco eficiente– quedaron más pintadas que nunca antes, e incluso intenta la fantochada de instalar un “Consejo de la Paz”, presidido por él, que aspira –en la práctica– a remplazarlas.

Fiel a su estilo empresarial, amagó con invadir Groenlandia –posesión de su aliada en la OTAN, Dinamarca -, lo que habría significado el fin de la OTAN; para terminar, encaminando hacia un mayor control militar y de sus riquezas minerales, los nuevos acuerdos en ciernes entre EE.UU. y el Reino Escandinavo.

En la reunión de Davos, el primer ministro canadiense Mark Carney, hizo un muy llamativo discurso, en el que planteó el fin de las grandes alianzas estables, y la necesidad de que cada país establezca acuerdos parciales, tema por tema, con cualquier otro (s) con los que coincida, para fortalecer su posición propia en un Mundo ahora Casi Impredecible. La Soberanía de Canadá había sido también amenazada por Trump repetidamente.

Este, que además de matón, es un fanfarrón; presenta la situación de Venezuela, como si el mandara ahora allí. Lo cierto es que el Secuestro del Presidente Constitucional y su esposa, ensayando armas novedosas, y en un operativo sorpresa, además de la flota que tiene en el Caribe; lo coloca en una posición de mayor fuerza para negociar con el Gobierno Chavista. Pero lo que ocurre hoy es eso: Hay una NEGOCIACIÓN. Hay continuidad de las autoridades constitucionales, y el pueblo está en una movilización permanente en reclamo de su presidente. EEUU tiene fuerza militar muy superior. Pero Venezuela sabe que el interés de Trump son las reservas petroleras más grandes del mundo.

Las compañías norteamericanas a las que el Dictador Estadounidense convocó para invertir allí, manifestaron reticencias por la complejidad del proceso que permitiría pasar de reservas a producción real. Si EE.UU. invadiera el país, el alto nivel de organización popular existente, determinaría una guerra prolongada de todo el pueblo, que podría terminar en un desastre para EE.UU. peor que Vietnam o Afganistán. Ni hablar de los proyectos petroleros. Todo lo contrario a lo que requiere MAGA. Venezuela está flexibilizando su legislación petrolera, en función de la negociación en curso. El país viene creciendo a muy buen ritmo en los últimos años, después de la debacle generada por la Guerra Económica y de Sabotaje dirigida por los EEUU. Acuerdos petroleros adecuados, podrían potenciar este desarrollo, además de incluir la libertad del rehén y su esposa.

Corina Machado, la líder terrorista cuya falta de sustento social fue blanqueada por el propio Trump, está entonces fuera de juego, y el Gobierno Bolivariano hasta se puede dar el lujo de liberar a muchos sospechosos de terrorismo. Si se les ocurriera poner una bomba (como han puesto centenares), el primero en retarlos sería Trump, que antes proveía el explosivo.

El Mundo cambia y un cierto orden y previsibilidad de 60 años, desapareció. Está por verse (y es poco probable), que todo esto genere un fortalecimiento estable de EEUU. Menos, de sus títeres como Milei.

EL GOBIERNO DE MILEI AVANZA EN LA ENTREGA DE LA SOBERANÍA NACIONAL

JAVIER GERARDO MILEI Y EL SECRETARIO DE ESTADO DE U.S.A. MARCO RUBIO

El pasado 20 de Enero el Gobierno Nacional decidió intervenir el Puerto de Ushuaia, el más Austral de nuestro país, ubicado en Tierra del Fuego. La administración de este puerto pertenece al Estado de dicha provincia.

Esta intervención, denunciada por el Gobernador de Tierra del Fuego como Anticonstitucional, es un paso más que da el Gobierno de Milei en la entrega de nuestra Soberanía Nacional al Proyecto Neocolonial e Imperialista que tiene Estados Unidos para nuestra región.

Además de su importancia económica, el puerto de Ushuaia tiene una gran importancia estratégica y geopolítica para lo que es la posición Argentina en el Atlántico Sur y la Antártida. La intervención del Poder Ejecutivo Nacional tiene claros objetivos: favorecer los intereses comerciales y militares de Estados Unidos, intereses a los que el Gobierno de Milei se pliega sin matices.

Repudiamos este nuevo avance en la Entrega de la Soberanía Nacional y Exigimos:
– Cese inmediato de la intervención y la restitución total de la administración del puerto a la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
– Freno a cualquier intento de privatización o militarización extranjera de nuestras instalaciones portuarias y vías navegables.

¡EL PUERTO DE USHUAIA ES ARGENTINO Y FUEGUINO!
¡FUERA LAS POTENCIAS IMPERIALISTAS DE NUESTROS MARES!
¡LA SOBERANÍA NO SE VENDE, SE DEFIENDE!

HAY QUE VERLO EN EL SHOW

HACIENDO CLIK EN LA FOTOGRAFIA PRESENCIAS EL PROGRAMA «CAFÉ MERCOSUR» A TRAVES DE YouTube

Hoy, en nuestro programa, desmontamos las Contradicciones y Analizamos los desafíos de la Región.

🔴 México: ¿Un faro económico? Analizamos los datos que muestran una mejora sorprendente y qué lecciones deja para el Continente.

🤡 El Sable, el Baile y el Abandono: Denunciamos la Payasada de Milei blandiendo el Sable corvo de San Martín mientras su inacción deja arder la Patagonia. Un símbolo grotesco del vacío de Gobierno.

🤝 El Pacto Vergonzante: Develamos los detalles del acuerdo Milei-Trump para que Argentina reciba deportados de EE.UU.: ¿sumisión o estrategia? Un Debate sobre Soberanía y Derechos Humanos.

🗞️ Contraataque a Lula: Exponemos los ataques injustificados de la Prensa Hegemónica Brasileña con el caso Banco Máster, una campaña de desestabilización contra el Proyecto Democrático y Popular.

Un Café caliente, para noticias que queman.
🔊 Café Mercosur: Una mirada latinoamericanista, sin concesiones, a los hechos que marcan nuestra región.

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LA ARGENTINA 2026

POR FABIÁN ARIEL GEMELOTTI

El Peronismo surge con la movilización de los Sectores Trabajadores al contrario de lo que se ha dicho siempre que surge con los «Cabecitas Negras». Esa idealización del desclasado incorporado al Peronismo es una idealización pos Peronismo histórico. El Peronismo surge con el Obrero de Fábricas, el Empleado Bancario, el Empleado de Comercio y el Peonaje de Campo.

El Manual del Peón de Campo es el principio de reivindicaciones peronistas.
El Ferroviario y el bancario logran vacaciones largas y vivienda y auto. Eso lo hace el Peronista de Perón. Son los sectores de mayor crecimiento del ’45 al ’52, que son los años más prósperos del Peronismo. Muerta Evita el Peronismo pierde cierta fuerza de crecimiento y el sector militar y oligárquico empieza a ganar terreno político lo que desembocará en el Golpe del ’55.

Después del ’55 se empiezan a aplicar políticas de mercado pero no se destruye totalmente al Estado. Se persigue al Peronismo educado y de clase media como al sector «peligroso» contra los intereses empresariales. Se abren importaciones y llegan al país muchos juguetes japoneses y norteamericanos y un tendal de películas yanquis que van destruyendo la Industria del Cine Nacional.

Con Onganía ya en los ’60 la ferocidad del Anti Peronismo es tan feroz que se sancionan Leyes de censura y se orquesta la persecución sistemática al discurso nacional peronista.

Perón regresa al país después de 18 años con un discurso conciliador. Este discurso no es aceptado por el peronismo de izquierda (Católico y Universitario) que está en contra del sindicalismo burócrata de Rucci y de López Rega, el brujo de Perón.

Muerto Perón se desata la persecución con Ley dictada por Isabelita contra Montoneros y la campaña de Tucumán contra el ERP que es aniquilado por el Ejército Nacional. Es el preludio al golpe del ’76.

Pero saltemos etapas y aterricemos en 2023.

El 2023 nos encuentra con una clase media educada y universitaria con grandes subsidios en educación, transporte, luz, gas y acceso al crédito. Esa clase media fue la más beneficiada por el Kirchnerismo. Y por el otro lado encontramos a los sectores empobrecidos que arrastran golpes de desempleo y pobreza con las políticas de desintegración del Menemismo. El Kirchnerismo da jubilaciones y subsidios pero ese sector empobrecido arrastra una pobreza estructural que no los deja avanzar.

El sector empobrecido, la clase baja, es seducida por Milei y su discurso de «motosierra y contra los privilegios». Ese sector siente odio al empleado estatal y al sector educado, Milei y su gente saben captar ese odio y usarlo electoralmente.

El Peronismo dirige su discurso a la clase educada y Milei a los sectores bajos y eso lo hace ganar las elecciones.

¿Por qué los pobres se sienten más cerca de un discurso liberal que de un discurso Peronista? Pasaron muchas cosas y sobre todo la desintegración social creó las condiciones para eso. El pobre siente que nunca fue parte de los beneficios del bienestar y siente que Milei les prometió salir de ese lugar y lograr crecer con el Libre Mercado.

Al contrario de lo que siempre fue la Historia, una Lucha de Clase bien regida entre trabajadores y explotadores, ahora se da otra cuestión muy diferente: un enfrentamiento entre pobreza estructural y clase media que va perdiendo identidad con las políticas de Libre Mercado y la Devaluación del Peso Sin Inflación los está arruinando porque el Salario pierde más ahora que en cualquier otra etapa histórica del país.

A salario congelado pierde el Sector «Educado» que va cayendo a Sector Bajo desprotegido por un Estado que libra todo a la suerte de cada uno.

JUAN B. JUSTO Y EL COOPERATIVISMO

POR GUSTAVO BATTISTONI

Una de las tantas falacias que circulan por las redes con acento austriaco y liberticida, es la apologética afirmación de que el capital es el fundamento del desarrollo económico. Carlos  Marx sostiene, al contrario, que el trabajo asalariado es la condición para la existencia del capital: dado que solo posee su fuerza de trabajo, el obrero accede a su salario si acepta entregar gratis plus-trabajo al capitalista. Dentro de esta perspectiva podemos entender la Concepción Cooperativista y Proletaria de Juan B. Justo.

Fue el fundador del Partido Socialista Argentino, un propagandista y animador intelectual insobornable. Afirma certeramente Enrique Dickmann: “La cooperación libre debe al  Doctor Justo su teoría y su práctica. Él le dio sus bases fundamentales con una legislación en la materia no superada en ningún otro país. Justo veía en la acción económica del pueblo- pues tal es la cooperación libre- un paso más avanzado en su emancipación que en la acción coercitiva del gremialismo proletario”.

Para Juan B. Justo, el cooperativismo libre no es simplemente una forma de hacer negocios, sino una solidaridad de clase social para transformar la realidad. Es el campo donde los trabajadores dejan de ser piezas de una maquinaria ajena para convertirse en los arquitectos de su propio destino, desarrollando aptitudes para organizar y dirigir la producción y el consumo por sí mismos. Las funciones de dirección no exigían “la propiedad privada de los medios de producción, ni otro privilegio”. La acumulación cooperativa, a diferencia de los trusts, era con fines de uso, no con fines de ganancia, una atalaya contra los monopolios y un factor de progreso técnico-económico.

Para Justo, la cooperación no era un concepto monolítico, sino un diamante que reflejaba múltiples facetas, cada una con un significado profundo. Inseparable de su profunda raíz socialista, Justo la entendía como un método esencial para la emancipación de los trabajadoresConcebía el socialismo no como un evento futuro, sino como una realidad que se gestaba progresivamente dentro de la sociedad capitalista, a través de la lucha incansable de los trabajadores. En este combate, la cooperación, particularmente la de consumo, era una herramienta insustituible para la construcción del mundo nuevo. Aunque abierto a la participación de diversos estratos sociales, para él, la cooperación era, ante todo, uno de los métodos de la emancipación obrera.

Sus escritos, recopilados en volúmenes como La Cooperación libre, son referencias ineludibles sobre el tema. Entre esos textos se destacan su conferencia de 1897 en el Centro Socialista Obrero, con el título de Cooperación Obrera; el capítulo 12 de su obra  Teoría y Práctica de la Historia, titulado La Cooperación Libre y ejerciendo la diputación, los fundamentos de su proyecto de Ley de 1921.También debemos nombrar su artículo de 1927, La ley sobre cooperación y las sociedades populares de crédito, aparecido un mes antes de su óbito. 

En estas páginas, forjó distinciones esenciales: entre el trabajo técnico y el trabajo económico, y entre la empresa capitalista y la empresa cooperativa. Con esta distinción  desentrañó la esencia del trabajo técnico (la manipulación del medio físico-biológico), del trabajo económico (la organización y dirección de los hombres). Mientras el trabajo técnico era universal, el trabajo económico, históricamente, había permanecido en manos de una minoría privilegiada, los capitalistas y banqueros.  En las cooperativas los trabajadores se elevaban a la categoría de productores a la vez técnicos y económicos, asumiendo el timón de su propio trabajo. Esto tornaba superfluos a los empresarios capitalistas y permitía a los trabajadores dirigir sus vidas sin injerencias externas. La producción cooperativa, en su visión, se distinguía como producción para el consumo organizado, un contrapunto a la anarquía de la producción capitalista movida por la mera ganancia.

Afirma en Teoría y Práctica de la Historia: “Frente a la cooperación forzada que le impone la dirección capitalista, la clase trabajadora ejercita y desarrolla sus aptitudes para organizar y dirigir por sí sola la producción, practicando en escala creciente la creciente cooperación voluntaria en la acción económica. La cooperación libre es la solidaridad para hacer, y exige de los asociados un grado mucho más alto de capacidad histórica que la acción negativa en las huelgas; es el campo en que los proletarios adquieren derechos y contraen obligaciones entre sí, entre iguales; es para ellos, permanentemente sujetos a la relación extorsiva del salario, la primera ocasión de un verdadero contrato. Y si bien participan en la Cooperación libre elementos de distinta posición social, ella es ante todo uno de los métodos de la emancipación obrera, una de las modalidades de la moderna lucha de clases.

Y continua planteado: “No actúa en ella la clase trabajadora como asalariada, sino como consumidora, empleadora y productora, como dueña de los medios de producción”.

Más allá de la defensa de un ideario, fue un hombre de acción, un pionero del cooperativismo por estos lares. Su legado más palpable fue El Hogar Obrero, una de las cooperativas de consumo más importantes de nuestra historia, cuyo consejo de administración presidió durante sus primeros cinco años, entregándola luego a sus discípulos cuando la vio consolidarse. Lamentablemente, sus continuadores no obraron con la misma prudencia y honestidad del fundador del socialismo argentino. No menos trascendente fue su rol como legislador del cooperativismo, siendo, como afirma Mario López Dabat, el verdadero padrede la Ley 11.388, promulgada en 1926, que halló sus cimientos en el proyecto de ley Reglamentación de las sociedades cooperativas, que Justo presentó como Diputado en 1921.

La cooperación es libre porque nace de la voluntad y no de la imposición del Estado ni de la dirección capitalista. Sostiene, reiteramos, que en este movimiento, el pueblo trabajador no actúa como asalariado, sino como dueño de los medios de producción, atenuando la desposesión que sufre en el sistema tradicional.

Mientras que las empresas capitalistas persiguen la ganancia y el dinero, la cooperación busca la satisfacción de las necesidades, es decir, el servicio técnico y el valor de uso de los productos.

Se trata de unir la sencillez de la economía primitiva con la precisión y fuerza de la tecnología moderna para satisfacer necesidades reales, no para alimentar la especulación.

 Destaca que la cooperación de consumo es la forma más madura y exitosa. Al organizarse para comprar, los trabajadores eliminan a los intermediarios parasitarios, obteniendo artículos más baratos y de mejor calidad, lo que eleva su nivel de vida intelectual y material. Es un aprendizaje práctico: si pueden manejar colectivamente un almacén, pronto podrán manejar la producción entera.

 La cooperación de producción aspira a realizar el ideal de que el trabajo sea el que determine la participación en los beneficios y la dirección de la empresa. Aunque reconoce que es un camino difícil debido a la competencia y la necesidad de capital, la ve como la emancipación definitiva del trabajador manual, que deja de ser un simple instrumento del capital. El cooperativismo libre no busca privilegios para sus fundadores, sino una puerta abierta para que cualquier trabajador se sume, bajo la regla de “un socio, un voto”, garantizando así una democracia real y un espíritu igualitario.

Las ideas de Juan Bautista Justo presentan al cooperativismo como un método de lucha de clases moderno que prepara a  los trabajadores para administrar la riqueza social sin necesidad de una clase dominante que lo tutele. Lección imprescindible de soslayar en este presente de feroz codicia e individualismo propagado desde las esferas del poder. 

JUAN B. JUSTO EN JULIO DEL AÑO 1912 CON LOS HUELGUISTAS DEL GRITO DE ALCORTA

IUS NATURALISMO VS. POSITIVISMO JURIDICO: ¿ES POSIBLE UNA SINTESIS JUSTA? (PARTE II)

POR MARÍA ÁNGELA MOSCATO

EL FALSO IUS NATURALISMO DEL NAZISMO

Hitler originó el cambio de la Doctrina Jurídica Alemana que permitió instalar a través de ciertas leyes, el terror. Para empezar, se manifestó como antiparlamentario. Él alegaba que el Parlamentarismo provoca la falta de rendición de cuentas, ya que por mas consecuencias que tuviera dicha ley, nadie se haría responsable por ello finalmente. Por otro lado, fundamenta que es imposible que el grupo asuma la responsabilidad por toda la sociedad, ya que la idea de responsabilidad presuponía la idea de personalidad individual.

Debido a esto, Hitler formula la idea de Führerprinzip o Principio del Caudillaje, sobre el cual se establecía un Sistema Jerárquico de Líderes, en los cuales cada uno de ellos tendría absoluta responsabilidad en el área de su competencia. En virtud de esa responsabilidad asumida por los lideres, sus subalternos en la escala jerárquica les deberían a los lideres una obediencia absoluta. Ese principio el Führerprinzip era según Hitler la esencia misma de la Verdadera Democracia Germánica (25).

Entonces, ese principio de caudillaje, fue la esencia del Movimiento Nacionalsocialista, que se caracterizó por su Antiparlamentarismo. Además de esta visión, también se caracterizó por su visión iusnaturalista anti humanista y aristocrática del Estado, que a la vez era “anti judía, anti marxista y anti universalista”. Por lo tanto, también rechazaba el principio democrático de la opinión de la mayoría, reemplazándolo por el principio aristocrático de la naturaleza que se basaba en el privilegio de la fuerza y el vigor la masa numérica. 

Hitler formula conceptualmente un Estado iusnatural racista partiendo de lo que para él es la voluntad creadora de la naturaleza, la cual según su particular visión esta sometida a la ley fundamental inmutable de la reproducción de cada especie restringida a si misma. Desde esas premisas iusnaturalistas pasa a aplicar esa más que discutible ley a las razas y a condenar en base a ello la mezcla racial. La mezcla racial equivale en su pensamiento al envenenamiento de la sangre que lleva indefectiblemente a la decadencia de todas las grandes culturas (26). 

La formulación teórica de ese estado iusnatural racista se fundamentaba en la conservación y supremacía de la raza aria, entendiendo dicho estado como un organismo viviente del pueblo. Sin dudas, esta fue la antesala de lo que serían las infames leyes de Nuremberg que justificarían la persecución a aquellos ciudadanos y grupos que no entraran en la concepción de “ario”. 

Pasó poco tiempo para que el gobierno llegara a la conclusión de que los “indeseables”, esto es, insanos mentales, discapacitados y enfermos, no debían nacer. Evitar su reproducción era igualmente importante, ya que los análisis poblacionales indicaban que los inferiores se reproducían más y más rápido. Tanto científicos como políticos orgullosamente nacionalistas, preocupados por el deterioro de su raza, idearon diferentes mecanismos para evitar el declive. Por ejemplo, en 1933 se aprobó la ley que permitía la esterilización forzada de enfermos mentales. Dos años después, en 1935, fueron aprobadas las leyes de Nürenberg, enfocadas en “ariar” la sangre alemana, redefinir la ciudadanía y evitar el matrimonio o cualquier contacto sexual entre judíos y alemanes (27).

La Ley de Esterilización Eugenésica de 1933 fue solo el primer paso. Para mejorar la raza se daban incentivos económicos. Heinrich Himmler impulsó a miembros de la S.S. a procrear muchos niños con mujeres racialmente adecuadas y en 1936 institucionalizó el Lebensborn (hogares tipo spa donde las mujeres, casadas o no, tenían acceso al mejor cuidado médico durante su confinamiento). Se realizaron campañas supervisadas por el ministro de propaganda, Joseph Goebels, el cual declaró que todas las facetas de la vida alemana debían ser informadas por una forma eugénesica de pensar. Los doctores y las parteras, o matronas, se convirtieron en los guardianes de la salud y, por tanto, de la nación (28). Alemania dividió su atención racial en tres vías: 1) cuidado médico para el individuo, 2) salud pública para la comunidad y 3) eugenesia para la raza (29).

Es importante señalar como siguiendo las premisas del movimiento völkisch recogió ya la idea de la comunidad aria a la cual habrían de quedar supeditados todos los intereses de índole puramente personal (30).

Esta idea de la comunidad sería trasladada más tarde a la teoría jurídica por la obra de Karl Larenz. “Este espíritu de sacrificio, dispuesto a arriesgar el trabajo personal y si es necesario la propia vida en servicio de los demás, está indudablemente más desarrollado en el elemento de la raza aria que en el de cualquier otra. (…) El instinto de conservación ha alcanzado en él su forma más noble al subordinar su propio yo a la comunidad y llegar al sacrificio de la vida misma en la hora de la prueba. El criterio fundamental del cual emana este modo de obrar lo denominan –por oposición al egoísmo– idealismo” (31).

Otro de los autores que justificaron el nazismo, fue Rosenberg, una de las más altas autoridades del Tercer Reich, fue juzgado y condenado a muerte en los juicios de Nürnberg por su responsabilidad en los actos cometidos por los alemanes en los Territorios Ocupados del Reich. En primer lugar, Rosenberg consideraba que los rasgos característicos de la raza nórdica, los cuales llevaron a la misma a ser forjadora de Estados y culturas, eran el concepto del honor y la idea del deber (32). 

Otra idea que cuestiona Rosemberg es la relación entre el derecho, la moral y el poder. Cuestiona el ius civile y propone reemplazarlo por la esencia del honor del pueblo alemán ario, el cual se constituiría la base del nuevo derecho nazi. Es decir, que se basó en una concepción, de tipo ius natural de corte racial, el cual sería la corporización de las fuerzas de la naturaleza. El mismo se opondrá al derecho ético romanista, que además tenía tradición semita. 

Una vez establecida la necesaria obediencia a las leyes de la naturaleza solo restaba proclamar el antiigualitarismo, dado que según Rosenberg la ciencia había demostrado que los individuos, los sexos y las razas eran genéticamente desiguales por razones esencialmente evolutivas y que igualar arbitrariamente a aquello o mezclar indiscriminadamente a éstas, no podía estar exento de nefastas consecuencias biológicas y culturales. La naturaleza en definitiva mostraba que la raza era la comunidad natural del individuo, el grupo de personas con las que posee un parentesco genético y la base de un parentesco espiritual (33).

Estas ideas fueron el fundamento para que Rosemberg aplicara políticas eugenésicas. Entre ellas, la privación de la capacidad reproductiva a través de una intervención quirúrgica a todos aquellas que tuvieran enfermedades hereditarias, la prohibición de matrimonios entre alemanes y judíos; y por último, los castigos, en su mayoría incluían la pena de muerte. Esto se daba principalmente en el caso de que “alemanes puros” tuvieran relaciones con “judíos”, lo cual constituía para el Tercer Reich un crimen de deshonra, de traición a la patria y al pueblo ario.

Larenz trasladó las ideas de Hitler al campo del derecho. Para él, el estado era el organismo viviente de un pueblo y para que éste se desarrollara era necesario la conservación a través del goce de una máxima libertad, y a la vez, impulsando facultades de tipo morales e intelectuales. Además, utilizó el concepto de “Volksgemeinshaft” (Comunidad del Pueblo o Comunidad Nacional). Por último, retomó la idea de Hitler de una división entre ciudadanos, súbditos y extranjeros. En el caso de los ciudadanos, más que derechos, tenían deberes hacia el Reich. Larenz acabó con el concepto de ciudadano, desde el momento en que dejó de aceptar la categoría jurídica formal del derecho subjetivo para crear un nuevo derecho basado en la concepción iusnaturalista nazi del Derecho. ¿Quiénes serían los súbditos de los que hablaba Hitler? Sin dudas serían todos aquellos no eran miembros de la comunidad de la raza y de la sangre, según la concepción nazi de las mismas (34).

Schmitt, Desde dichas premisas pasar a la justificación de la dictadura como una forma de gobierno verdaderamente democrática frente al artificio de la democracia formal de inspiración liberal fue algo relativamente sencillo para Schmitt. “Frente a una democracia no sólo en sentido técnico, sino también, en un sentido vital, directa, el parlamento, generado a partir del resultado del pensamiento liberal, aparece como una maquinaria artificial, mientras que los métodos dictatoriales y cesaristas no sólo pueden ser adoptados por aclamación popular, sino que, asimismo, pueden ser la expresión directa de la sustancia y la fuerza democrática” (35). La obra de Schmitt se encaminó a legitimar las acciones del nacional socialismo, justificando el estado totalitario de terror. 

Pero el aporte más significativo de este jurista, fue la idea de la dialéctica amigo-enemigo. Las construcciones teóricas schmittianas aunque teóricas no fueron pensadas únicamente para quedarse en el mundo de las ideas, ya que según el propio Schmitt la lucha contra el enemigo interno puede darse en ámbitos normativos basados en leyes especiales que van desde la proscripción de los enemigos, la expulsión de la comunidad, o la colocación fuera de la ley hasta la declaración interna de hostilidades. En la noción de “enemigo” se mostraba la máxima intensidad de separación de la asociación política. Éste no necesitaba ser alguien “malo”, sin que era fundamental la construcción de un enemigo donde toda la comunidad política permaneciera unida para actuar contra él. En palabras del mismo Carl Schmitt: “el enemigo político no necesita ser moralmente malo, ni estéticamente feo; no hace falta que se erija en competidor económico, e incluso puede tener sus ventajas hacer negocios con él; simplemente es el otro, el extraño, y para determinar su esencia basta con que sea existencialmente distinto y extraño en un sentido particularmente intensivo” (36). 

LAS REGLAS DE RADBRUCH PARA PREVENIR LAS INJUSTICIAS DEL DERECHO POSITIVO

Este autor presenció la Segunda Guerra Mundial y los horrores que esta conllevó, principalmente lo que conllevó la solución final del nacional socialismo. Él señaló al iuspositivismo como el responsable de haber propiciado el nazismo o, al menos, de no haber permitido una reacción de la comunidad jurídica frente a la injusticia legal de los nazis. El nacionalsocialismo, afirmó Radbruch: “supo maniatar a sus secuaces, por una parte soldados, por la otra juristas, por medio de dos principios “órdenes son órdenes” y “la ley es la ley” […] El principio “la ley es la ley” […] era la expresión del pensamiento jurídico positivista que durante muchos decenios predominó casi sin oposición entre los juristas alemanes (37). El iuspositivismo, a juicio de Radbruch, habría desarmado de hecho a los juristas alemanes frente a las leyes de contenido arbitrario y delictivo” (38). Por esa razón, «por doquier se entabla la lucha contra el positivismo desde el punto de vista de la “arbitrariedad legal y el derecho supralegal”» (39). Dice Radbruch que “tenemos que armarnos contra el retorno de la arbitrariedad por medio de la superación “fundamental” del positivismo, que enervó toda capacidad de defensa contra el abuso de la legislación nacionalsocialista” (40). Su propia aportación a ese combate filosófico fue su conocida fórmula, según la cual el conflicto entre la justicia y la seguridad podría solucionarse bien en el sentido de que el derecho positivo estatuido y asegurado por el poder tiene preeminencia aun cuando por su contenido sea injusto o inconveniente, bien en el de que el conflicto de la ley positiva con la justicia alcance una medida tan insoportable que la ley, como derecho injusto, deba ceder su lugar a la justicia. De ese modo, “donde ni siquiera una vez se pretende alcanzar la justicia, donde la igualdad que constituye la médula de la justicia, es negada claramente por el derecho positivo, allí la ley no solamente es derecho injusto, sino que carece más bien de toda naturaleza jurídica” (41).

Otros autores como Stolleis, califica al nacional socialismo como un derecho étnico-natural, fruto, por lo general, de la interpretación judicial de las leyes, en muchos casos provenientes de Weimar y el Imperio, en un sentido afín a los postulados nacionalsocialistas, según máximas interpretativas como “la voluntad del Führer”, “las necesidades del Volk”, “el bienestar común”, “los sanos sentimientos del pueblo”, “la concepción nacionalsocialista del Estado” y otras similares (42). Conceptos como raza, pureza, cultura, pueblo, comunidad popular o carisma, durante el nazismo, pasaron a ser conceptos jurídicos clave y su validez fue afirmada como necesaria, independientemente de que hubiesen sido formalmente promulgados (43).

En esta misma línea, Rüthers señala que el nazismo era poco amigo de lo jurídico, tanto por su biologismo racista como por su preferencia por la lucha y el dominio, definidos en función de la idea de enemigo: los nazis identificaban derecho y poder e hicieron de la excepción la regla de gobierno. Su gobierno presuponía junto al derecho escrito o incluso sobre él, la existencia de una idea rectora prepositiva, suprapositiva, anterior a toda ley estatal y jerárquicamente superior a ella. Esa idea del derecho encarna la finalidad del derecho mismo y es el ideal jurídico que ha de inspirar cualquier formulación a propósito del sentido de la justicia. La ideología, el sentir popular y moral no eran vistos como expresiones normativas distintas de las típicamente jurídicas El sistema jurídico no era concebido como un orden de normas autónomo o diferenciado, sino como una parte del espíritu alemán, del que también emanaba el ideario nacionalsocialista. Es más, en caso de conflicto entre ley formal y el ideario nacionalsocialista debía darse preferencia a este último (44).

Para Kaufmann, el nazismo se trató de un positivismo “legalista pervertido”, que exigía obediencia de las leyes del nazismo, pero que se transformaba en iusnaturalismo al afamar la superioridad del ordenamiento nazi sobre la ley liberal democrática. En consecuencia, el eslogan la ley es la ley, señalado acusadoramente por Radbruch, pudo haber sido una idea de cierto peso entre los jueces y juristas alemanes durante el nazismo, pero esa ley hay que entenderla en el marco de una idea de derecho singular (Rechtsidee), referida no a un conglomerado de leyes formalmente promulgadas, sino a un derecho en un sentido muy amplio, cuyo fundamento último es el orden inmanente del Pueblo (Volk) alemán, expresado por el Führer en tanto que líder carismático del propio Pueblo y del movimiento que aspira a preservar su pureza racial, a garantizar su supremacía y realizar el ideal de la comunidad étnica (Volksgemeinschaft) (45).

Volviendo a Radbruch, él se alejó de posiciones que había mantenido anteriormente y formuló una visión crítica con el positivismo jurídico, encarnado en la posición de Kelsen. En concreto, Hadelmann sintetiza estos ataques en dos tesis: a) Tesis causal: la teoría del positivismo jurídico jugó un papel en preparar el terreno para la toma nazi del poder. b) Tesis de la exoneración: el positivismo jurídico, en virtud de la aparente vinculación de los jueces en los tribunales nazis, puede servir para exonerarlos (46).

En palabras de Radburch: “El positivismo, que podríamos compendiar en la lapidaria fórmula “la ley es la ley”, dejó a la jurisprudencia y a la judicatura alemanas inermes contra todas aquellas crueldades y arbitrariedades que, por grandes que fueran, fuesen plasmadas por los gobernantes de la hora en forma de ley. Y no sólo eso, sino que esa mentalidad positivista superviviente opone todavía dificultades cuando se trata de paliar los efectos de aquellos desafueros legales”(47).

Un rasgo importante en la teoría ius naturalista es la conexión y relación entre derecho y moral. Kelsen se opone a esta visión, ya que tiene una un enfoque científico y parte de una epistemología que diferencia de forma tajante el mundo de los hechos y el mundo de los valores. Es decir, que,a la hora deaproximarse a la realidad del Derecho,concibe que la tarea de la Ciencia Jurídicaes describir el Derecho positivo por sus propias características, sin necesidad de un planteo moral.

Según Kelsen, la tarea de la Ciencia jurídica es conocer y describir el Derecho, pero no legitimarlo, ni justificarlo. De esta forma, sostiene: “Tal orden es el derecho positivo. Sólo éste puede ser objeto de la ciencia; y sólo él constituye el objeto de una teoría pura del derecho que no sea metafísica, sino ciencia jurídica. La teoría jurídica pura presenta al derecho como es, sin defenderlo llamándolo justo, ni condenarlo llamándolo injusto. Investiga el derecho real y posible, no el derecho perfecto. En este sentido, es una teoría radicalmente realista y empírica. Se rehúsa a hacer una valoración del derecho positivo” (48).
CONTINUARÁ

(25) Aguilar Blanc, Carlos. “Los orígenes Ius Naturalistas de la filosofía jurídica nacionalsocialista en la obra política escrita de Hitler y Alfred Rosemberg”, Revista Internacional de Pensamiento Político – I Época – Vol. 8 – 2013, p. 190
(26) ibidem, p. 191
(27) Linares- Salgado, Jorge; Villela Cortés, Fabiola “Eugenesia. Un análisis histórico y una posible propuesta”, Acta Bioethica 2011, p.17
(28) Fallwell Lamon. “Eugenics”, en Encyclopedia of Genocide and crimes against humanity, Tomo 1, United States of America, 2005
(29) Buchanan A, Brock DW, Daniels N, Wilker D. “Genética y Justicia”, University Press, Madrid, 2002
(30)  Kass Leon. “Beyond Therapy: Biotechnology and the Pursuit of Happiness”. Report of the President’s Council on Bioethics, which was created by President George W. Bush on November 28, 2001, by means of Executive Order 13237
(31) Kass Leon. La sabiduría de la repugnancia. Los desafíos éticos de la genética humana, UNAM, Instituto de Investigaciones Filosóficas: Fondo de Cultura Económica, México, 2005, p.181
(32) Rosemberg, Alfred. “Libro Primero: La lucha de los valores. I Raza y alma racial” en El Mito del Siglo XX, Op.Cit. p. 55
(33)  Rosemberg, Alfred. “Principios Filosóficos Fundamentales del Nacionalsocialismo” en Escritos Selectos, Biblioteca Nacionalsocialista Iberoamericana, volumen XVI, 2003, p. 112
(34) Aguilar Blanc, Carlos, “los orígenes Ius Naturalistas de la filosofía jurídica nacionalsocialista en la obra política escrita de Hitler y Alfred Rosemberg”, en revista Internacional de Pensamiento Político – I Época – Vol. 8 ,2013, p. 203
(35) Aguilar Blanc, Carlos, “los orígenes Ius Naturalistas de la filosofía jurídica nacionalsocialista en la obra política escrita de Hitler y Alfred Rosemberg”, en revista Internacional de Pensamiento Político – I Época – Vol. 8 ,2013, p. 203
(36) Schmitt, Carl. Teoría de la Constitución, alianza editorial, Madrid, 2001, p. 57
(37) Radbruch, Gustav. Arbitrariedad legal y derecho supralegal, editorial Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1962, p.21
(38) ibidem, p.35
(39) ibidem, p 34
(40) ibidem, p.41
(41) ibidem, p.37
(42) Stolleis, Michael, “Law and Lawyers Preparing the Holocaust”, en Annual Review of Lawand Social Science, 2007, p.222
(43) Hirvonen, Ari. “Total Evil”, en Law and Evil, Philosophy, Politics and Psycoanalysis, 2010.
(44) Peña Freire, Antonio Manuel. “Lecciones del nazismo jurídico para la filosofía de derecho: Radbruch y el positivismo jurídico”, en Doxa: Cuadernos de Filosofía del Derecho, ISSN: 2386-4702 | ISSN:
(45) ídem
(46) Hadelmann, Frank. “Gustav Radbruch vs. Hans Kelsen: A debate on Nazi Law”, en Ratio Juris, 2005, p. 165.
(47) Radbruch, Gustav. Introducción a la Filosofía del Derecho, editorial Fondo de Cultura Económica, 1998, México, pp. 178-179
(48) Kelsen, Hans. Teoría general del Derecho y del Estado, traducción de Eduardo García Maynez, UNAM, 1995, México p. 16














MILEI VS. ROCCA

UNA PELEA QUE DESNUDA EL FRACASO DE LAS ÉLITES PARA PENSAR EL DESARROLLO

POR ANTONIO MUÑIZ

El cruce entre el Presidente y el dueño de Techint no es un episodio personal ni una disputa por precios. Es la expresión de una Crisis más profunda: un Gobierno Subordinado a la Lógica Financiera Global y una élite empresaria incapaz de construir un Proyecto Nacional de largo plazo.

El insulto de Javier Milei a Paolo Rocca, tras la licitación perdida por Techint frente a una empresa india para un proyecto estratégico asociado a Vaca Muerta, activó un debate que venía latente. La discusión pública se concentró en los caños, en la supuesta brecha de precios y en la reacción de la UIA. Pero el núcleo del problema es otro: la ausencia de una estrategia de desarrollo nacional compartida entre Estado, industria y trabajo.

En esa clave, la intervención de Roberto Feletti ordena el conflicto con crudeza política. Para Feletti, ni Milei ni Rocca están en condiciones de diagramar un proyecto de país viable. No por casualidad ni por error táctico, sino por la lógica estructural que ambos representan. El Presidente, porque gobierna como apéndice del capital financiero global, reduciendo el Estado a un dispositivo de ajuste y disciplinamiento. El empresario, porque concibe al Estado como un actor subordinado, “bobo”, útil para bajar impuestos, transferir recursos o garantizar rentabilidad, pero no como socio estratégico del desarrollo.

El señalamiento va más lejos. Según Feletti, el gran empresariado argentino empoderó políticamente al experimento libertario con un objetivo claro: bajar salarios, reducir impuestos, debilitar regulaciones laborales y achicar el Estado. Milei no irrumpió desde afuera del sistema: fue una construcción política habilitada por sectores económicos que buscaban profundizar un giro regresivo. La paradoja es que ese mismo Presidente, una vez en el poder, ya no distingue aliados: combate y desprecia incluso a quienes acompañaron el rumbo, cuando sus intereses sectoriales entran en colisión con la lógica general del ajuste.

Este punto conecta directamente con una idea trabajada desde hace años por Alfredo Zaiat: el fracaso histórico de una burguesía nacional en la Argentina. No por falta de capital, sino por falta de vocación estratégica. Se trata de una élite que privilegia el rentismo, la captura de beneficios coyunturales y el arbitraje con el Estado, pero que no asume el riesgo político y económico de liderar un proceso sostenido de industrialización, innovación y ampliación del mercado interno. Reclama protección cuando la importación la perjudica, pero rechaza un Estado con capacidad de planificación, regulación y conducción.

Desde otro ángulo complementario, Alejandro Bercovich describió con claridad el país que quieren los grandes empresarios: un país con menos Estado, menos impuestos y menos derechos laborales, aun cuando eso implique desarticular el mercado interno y debilitar la cohesión social. En ese esquema, el Estado no debe ser una herramienta de desarrollo, sino un obstáculo a remover. Esa concepción explica por qué amplios sectores del poder económico acompañaron a Milei incluso sabiendo que su programa no tenía anclaje productivo, sino financiero y cultural.

El conflicto Techint–Welspun condensa estas tensiones. No se trata solo de una licitación, sino de un modelo macroeconómico que combina apertura importadora, atraso cambiario y beneficios fiscales a grandes proyectos extractivos, mientras deja a la industria local compitiendo en condiciones estructuralmente desfavorables. La “competitividad”, en este contexto, no surge de mayor productividad o innovación, sino de salarios comprimidos, empleo en retroceso y sustitución de producción nacional por importaciones.

Por eso, como advierte Feletti, el problema no se resuelve eligiendo entre Milei o Rocca. Ambos son parte de una encerrona trágica: un gobierno que desprecia la producción y una élite empresaria que no logra —o no quiere— pensar un país más allá de su propio balance. El resultado es un patrón de acumulación que reproduce dependencia, primarización y vulnerabilidad externa.

La pelea Milei–Rocca no anticipa un nuevo rumbo: confirma la crisis de proyecto de las élites argentinas. Mientras el Presidente actúa como ejecutor de una lógica financiera global y el gran empresariado insiste en un Estado subordinado, la Argentina sigue sin resolver su dilema central. La advertencia es política y actual: sin una propuesta clara de desarrollo, que articule Estado, industria y trabajo, no hay mercado que alcance ni empresario que salve al país.

¿POR QUÉ LA GENERACIÓN Z SE SIENTE ATRAÍDA POR MILEI? (PARTE XXII). ÚLTIMO CAPÍTULO

ESCRIBE FABIÁN ARIEL GEMELOTTI

Esta serie de ensayos sobre Milei llegan a su final. Sé que no te gustaron. ¿Acaso importan tus gustos en Ensayo/Literatura? A mí no me interesa, no voy a no escribir porque vos seas un Payaso de Ciudad.

Hice unos panfletos para distribuir en la ciudad del Paraná y fueron seguramente a la basura. Los Libreros (una forma de llamar a esa gente) no te ponen nada en las mesas de exhibición si no sos parte del Establisment Literario de la ciudad; y yo no tengo nada que ver con la Cultura de Rosario; ni llegada al Lector de café con leche.
Pero dejemos esos vericuetos del destino y pasemos a otro cosa.

María nunca pudo conocer al hombre de la cueva. ¿Era una mentira ese hombre de 90 años que todavía leía libros? Eso no interesa porque no voy a seguir escribiendo esa ficción.

La generación Z no sirve para nada (los viejos pelotudos vinagres tampoco sirven para nada). Eso te lo digo a vos porque tengo ganas de decirlo. Listo. Chau.

La generación Z no tiene nada que ofrecer y va camino a la distopía.
¿Qué nos separa?
Nada.
Absolutamente fuimos vencidos y Ellos ganaron.

¿Quiénes son Ellos?
Los que vos elegiste.
Final. Ya no queda nada por hacer.
Abajo el telón.
Que reviente todo de una vez por todas y a la mierda.

FIN