

Desde 1988, un espacio de pluralidad e intercambio



Las Organizaciones Sindicales, Políticas y Sociales convocamos a un Banderazo por Malvinas en Homenaje a Nuestros Héroes, reafirmando el compromiso irrenunciable con la Soberanía Nacional.
Jueves 2 de Abril – 13:00 Horas
Plaza de la República – Obelisco
A 44 años del inicio de la Guerra de Malvinas, reivindicamos la Memoria de Quienes Lucharon por Nuestra Patria y sostenemos, más vigente que nunca, el Reclamo Histórico por la Soberanía sobre nuestras Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Malvinas y el Paraná expresan una misma causa: la defensa integral de la soberanía nacional frente a los intereses extranjeros y las políticas de entrega.
Convocamos a todas las organizaciones del campo popular, centrales sindicales, movimientos sociales, estudiantiles, culturales y a la comunidad en su conjunto a ser parte de esta jornada de memoria, lucha y compromiso.
VENÍ CON TU BANDERA

POR RAMIRO CARLOS H. CAGGIANO BLANCO (*)
El presidente Javier Milei atraviesa el momento más complejo de su gestión. Acorralado por una realidad social que desmiente sus estadísticas, salpicado por denuncias de corrupción que alcanzan a su círculo más íntimo y con una política exterior que le juega en contra, el libertario intenta desesperadamente cambiar el foco de la discusión pública. Su última maniobra —la deportación del activista humanitario brasileño Thiago Ávila— revela la lógica de un gobernante que, como Sansón, prefiere que todo explote antes que reconocer sus fracasos.
POPULARIDAD EN CAÍDA Y UN AJUSTE QUE GOLPEA
La imagen positiva de Milei se desplomó en marzo casi cinco puntos porcentuales, según múltiples consultoras, ubicándose por debajo del 40% mientras la percepción negativa trepa al 55% . No es casualidad: las consecuencias sociales de su política económica comienzan a ser insostenibles.
El ancla del ajuste recae sobre los salarios y el consumo, mientras los servicios públicos privatizados aumentan sin pausa. La merma en los niveles de consumo familiar solo no es peor por la ola de productos importados, fruto de una artificial supervalorización del peso argentino basada en el endeudamiento externo y el saqueo de los ahorros en dólares de la población —un fenómeno que el economista Serrano Mansilla denominó «colchón bank» (el banco del colchón).
El gobierno intentó presentar una baja de la pobreza al 28%, pero la población no cree en los malabares estadísticos. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que la mejora registrada en algunos indicadores responde a cambios metodológicos en la Encuesta Permanente de Hogares, no a una mejora real del bienestar . Según el mismo estudio, si se aplicaran los ponderadores actualizados, la inflación acumulada desde noviembre de 2023 sería casi 39 puntos superior a la informada oficialmente .
El cuadro se completa con fenómenos que la estadística oficial no refleja: endeudamiento récord de las familias, pluriempleo, extensión de la jornada laboral y una «uberización» que implica una precarización sin precedentes en la rutina de la sociedad.
LOS ESCÁNDALOS QUE GOLPEAN A LA «CASTA»
Milei construyó su discurso en la lucha contra la «casta» política. Hoy, la corrupción se convirtió en uno de los principales problemas para los argentinos, con un 40% de las menciones en las encuestas . El 54% de la población cree que el presidente «es más de lo mismo» .
Los casos son graves. Por un lado, el escándalo de la criptomoneda Libra, que Milei promocionó brevemente en 2025 para luego colapsar, generando denuncias de fraude por pérdidas millonarias . Pero más impactante aún es el caso de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Adorni está bajo la lupa por gastos que no condicen con sus ingresos . Según información periodística, el funcionario adquirió un apartamento valuado en 300 mil dólares y una casa en un condominio cerrado por 250 mil dólares sin justificar los fondos —altamente sospechoso ya que su salario no supera los dos mil dólares mensuales. Como si fuera poco, dos jubiladas aparecen en el contrato como quienes le habrían «fiado» 200 mil dólares mediante una hipoteca, algo inusual en el mercado inmobiliario argentino.
Adorni intentó defenderse diciendo: «Construí mi riqueza antes de entrar al gobierno. No tengo nada que ocultar» . Pero la justicia y la opinión pública no parecen convencidas.
MARCHA DEL 24 M: EL NEGACIONISMO QUE NO FUNCIONÓ
Las manifestaciones masivas del 24 de marzo se sintieron como un revés para el gobierno libertario. El video negacionista que publicaron el día 23, buscando instalar polémica —una de las principales herramientas políticas de Milei para imponer agenda— fue totalmente ignorado .
La creación de polémicas es una estrategia que Milei domina, pero esta vez no funcionó. La sociedad salió a la calle con un mensaje claro sobre memoria, verdad y justicia, mientras el gobierno intentaba, sin éxito, desviar la atención.
UNA VICTORIA JUDICIAL QUE LE DUELE
En el plano externo, las noticias tampoco son favorables. La justicia estadounidense revocó una sentencia de 16.100 millones de dólares contra Argentina en el juicio por la expropiación de YPF, reconociendo la legalidad del proceso llevado adelante en 2012 durante el gobierno de Cristina Kirchner .
El fallo del Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de Manhattan es una derrota para la prédica de Milei, quien quería pagarle al fondo de inversión Burford —con el que, según se dice, hubo contactos— mediante un bono perpetuo llamado «bono Kicillof». Ahora, Milei perdió la posibilidad de criticar a su principal contrincante y debió reconocer una buena medida del gobierno al que tanto atacó.
Su reacción fue contradictoria: por un lado festejó «haber ganado», por el otro insultó a los responsables de la expropiación que la justicia estadounidense acaba de avalar . «Tuvimos que venir a arreglar las cagadas que hizo el inútil, imbécil, incompetente de Kicillof», disparó, adjudicándose el mérito de un fallo que reconoce la estrategia jurídica que su gobierno heredó .
EL COSTO DE SER «EL PRESIDENTE MÁS SIONISTA DEL MUNDO»
Milei se autodefinió como «el presidente más sionista del mundo» durante un discurso en la Universidad Yeshiva . Pero su alineamiento incondicional con Israel le está pasando factura.
La pérdida de reputación de Israel por la falta de resultados en la guerra contra Irán, el alejamiento de países europeos como España, Francia e Italia, y la prohibición de celebrar la misa de Ramos en Jerusalén al obispo Pizzaballa por motivos fútiles —que enojó al mundo cristiano— repercuten directamente en la imagen del mandatario argentino .
LA CORTINA DE HUMO QUE TENSA LA RELACIÓN CON BRASIL
En este contexto tan desfavorable, Milei encontró su última cortina de humo. El 31 de marzo, en el aeropuerto de Aeroparque, el activista humanitario brasileño Thiago Ávila fue detenido junto a su esposa y su hija menor de dos años al intentar ingresar al país .
Ávila, conocido internacionalmente por su defensa de la causa palestina, participaría de la versión argentina de la Flotilla Sumud, una iniciativa de la sociedad civil que busca romper el bloqueo y llevar ayuda humanitaria a Gaza . La policía aeroportuaria lo separó de su familia, lo trasladó a una comisaría y le informó que «sabían quién era» y que no sería bienvenido .
El gobierno no escatimó esfuerzos en hacer saber que era una decisión del «alto escalón» . Tampoco midió las consecuencias de tensar la relación con Brasil, el principal socio comercial argentino.
DOCTRINA SANSÓN VERNÁCULA
La deportación de Ávila no es un hecho aislado. Es la última pieza de una estrategia desesperada: crear una cortina de humo que tape la corrupción, el fracaso económico y el aislamiento geopolítico.
Milei parece aplicar una suerte de «doctrina Sansón» vernácula: que explote Argentina para salvarme. Y si no me salvo, no importa, perecemos juntos. Pero la estrategia tiene un problema de fondo: la sociedad argentina ya no compra sus polémicas. El video negacionista del 24M fue ignorado; sus insultos a Kicillof mientras celebraba un fallo que valida la expropiación sonaron huecos; y ahora, mientras intenta distraer con un conflicto diplomático con Brasil, los argentinos miran sus bolsillos, los escándalos de sus funcionarios y las estadísticas que no cierran.
CONCLUSIÓN
Milei llegó al poder prometiendo honestidad, orden y un cambio de época. Hoy, sus funcionarios compran propiedades que no pueden pagar, sus estadísticas se caen a pedazos y su política exterior consiste en aislar al país para defender al Estado de Israel. La casta que prometió destruir tiene nombre y apellido, y está más viva que nunca. La pregunta es: ¿cuánto tiempo más seguirá la sociedad tolerando que, en lugar de gobernar, se dedique a hacer malabares con las distracciones? El ajuste lo pagan los de siempre, pero esta vez ni siquiera les dejan la dignidad de tener datos ciertos sobre su propio sacrificio.
(*) Abogado, Doctor en Letras y Comunicador Social.

POR ALEJANDRO MARCÓ DEL PONT 
Cuando Steve Witkoff, un promotor inmobiliario de Nueva York y socio habitual de golf de Donald Trump, aterrizó en Moscú en marzo de 2025 para negociar una tregua en Ucrania, la imagen era tan inusual como reveladora. A miles de kilómetros, en Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, permanecía en segundo plano, mientras el enviado personal del presidente —sin experiencia diplomática previa, sin respaldo del Consejo de Seguridad Nacional y con sus propios negocios en la mira— conducía las conversaciones que podían definir el futuro de Europa del Este.
Witkoff no era una excepción. A su lado, o a veces por delante, operaba Jared Kushner, yerno del presidente, que ya en el primer mandato había asumido la “paz en Oriente Medio” como si se tratara de una cartera más de su empresa familiar. Ambos, junto a un puñado de leales, constituyen el núcleo de lo que algunos analistas han denominado la “diplomacia de amigos y familiares” (friends-and-family diplomacy). Bajo esta lógica, las relaciones internacionales dejan de ser un asunto de Estado para convertirse en transacciones privadas de una élite cercana al presidente, con consecuencias profundas para la coherencia estratégica de Estados Unidos y para el equilibrio de poder global.
Lo que está en juego no es un simple cambio de estilo. Es una mutación en la naturaleza misma del poder estadounidense. Para entenderla es necesario reconstruir los pilares que se están demoliendo y, sobre todo, medir el coste de un modelo que prioriza el beneficio inmediato del círculo íntimo por encima de la proyección de largo plazo del país.
El orden internacional liberal que emergió tras la Segunda Guerra Mundial descansaba en dos principios esenciales: el reconocimiento mutuo de la soberanía externa de los Estados y la primacía del derecho como fundamento de la legitimidad política y como límite al ejercicio del poder. Sobre esos cimientos se construyeron las Naciones Unidas, el sistema de Bretton Woods y las alianzas de defensa colectiva que dieron forma a la hegemonía estadounidense.
La administración Trump, en su segundo mandato (2025-2026), ha emprendido una anulación sistemática de esos principios. Pero el fenómeno va más allá de una política exterior errática o de un aislacionismo ocasional. Según el análisis publicado por la revista Le Grand Continent en febrero de 2026, la clave para interpretar esta etapa es el concepto de “neorrealismo”. No se trata de defender un interés nacional dentro de un marco institucional estable, sino de “reconfigurar el sistema internacional para colocar a un pequeño grupo de personas cercanas al soberano en el centro de los flujos materiales y estatutarios que lo atraviesan, maximizando sus ganancias”.
Este neorrealismo no tiene nada que ver con el realismo clásico de Morgenthau o Kissinger, donde la raison d’État prevalecía sobre cualquier interés particular. Es, más bien, una suerte de neomonarquismo. El Estado se pone al servicio de una corte compuesta por familiares, amigos de negocios y leales, y la política exterior se convierte en un instrumento de acumulación patrimonial de ese círculo. La lealtad personal reemplaza a las instituciones impersonales; la transacción inmediata suplanta a la estrategia de largo plazo.
En cualquier administración anterior, los asuntos de guerra y paz habrían sido gestionados por el secretario de Estado, con el debido escrutinio del Congreso y la supervisión del Consejo de Seguridad Nacional. Sin embargo, en la actual Casa Blanca, el aparato formal ha sido marginado.
Marco Rubio, un político con carrera y convalidado por el Senado, ha visto cómo sus competencias se diluyen ante la presencia de dos empresarios inmobiliarios sin experiencia diplomática. Witkoff, amigo personal de Trump y socio en campos de golf, ha sido el rostro de las negociaciones con Rusia, Israel y los países del Golfo. Kushner, yerno del presidente, ha manejado el expediente palestino y la normalización con los Emiratos Árabes Unidos como si se tratara de un portafolio de inversión más.
Ambos operan al margen de los canales tradicionales. Dirigen lo que el European Council on Foreign Relations (ECFR) ha llamado la “franquicia de pacificación independiente” de Trump: un circuito paralelo que no rinde cuentas al Congreso, que no sigue los cables del Departamento de Estado y que mezcla los intereses nacionales con los negocios personales de sus integrantes. En la práctica, el Secretario de Estado se convierte en un actor secundario, encargado de rubricar acuerdos ya cocinados en la esfera privada.
La elección de Witkoff y Kushner no es accidental. Ambos provienen del sector inmobiliario y conciben los conflictos territoriales bajo la lógica del real estate: Gaza, Cisjordania o el Donbás no son escenarios de derechos humanos o derecho internacional, sino activos subutilizados que pueden ser “desarrollados”.
Este enfoque ha generado acusaciones de conflictos de interés que han llegado incluso al Senado. Según una investigación impulsada por la senadora Elizabeth Warren en noviembre de 2025, Witkoff habría utilizado su posición para beneficiar sus propias empresas: mientras negociaba un acuerdo tecnológico con Emiratos Árabes Unidos, un fondo soberano de ese país estaba invirtiendo dos mil millones de dólares en World Liberty Financial, una empresa de criptomonedas vinculada a Witkoff. Kushner, por su parte, ha gestionado miles de millones de dólares provenientes de fondos soberanos del Golfo, los mismos países con los que negoció durante el mandato de Trump.
La línea entre la política exterior y los negocios privados se difumina hasta desaparecer. Y no se trata de casos aislados: la lógica de fondo es que los acuerdos internacionales —desde la reconstrucción de Ucrania hasta la normalización con Arabia Saudita— son presentados como “oportunidades de inversión” para el círculo cercano al presidente. El Estado actúa como catalizador de negocios particulares.
Si hubiera que elegir una imagen que condense esta nueva diplomacia, sería la reunión entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y Donald Trump en julio de 2025. El lugar escogido no fue la Casa Blanca ni una cancillería europea, sino el club de golf de Trump en Turnberry, Escocia.
Al sacar la negociación de los canales multilaterales y trasladarla a una propiedad privada del presidente, la Casa Blanca impuso una dinámica de “anfitrión‑invitado” donde las reglas de la Organización Mundial del Comercio o los tratados de la Unión Europea perdían peso frente a la relación personal. Según el European Policy Centre, el resultado fue que Europa aceptó términos cercanos a la “extorsión”: congelar los aranceles a cambio de concesiones limitadas, pero en realidad aumentando barreras no arancelarias y debilitando la cohesión interna de la UE frente a otros bloques.
La cumbre de Turnberry no fue una anomalía, sino el espejo de un formato: la política exterior se privatiza, se traslada a espacios controlados por el soberano y se reduce a una transacción bilateral donde el vínculo personal reemplaza al derecho internacional.
Para quienes observan desde fuera, la política exterior de Trump puede parecer caótica, contradictoria o simplemente impredecible. Sin embargo, bajo la superficie existe una estructura coherente: un modelo de centro y radios (hub & spoke). En el centro se encuentra el soberano (Trump), y desde allí parten radios que conectan directamente con otros líderes (Netanyahu, Putin, Orbán, el príncipe heredero saudí) a través de intermediarios de confianza personal (Witkoff, Kushner, el propio Trump en llamadas directas).
La capacidad técnica, la experiencia regional y la memoria institucional son reemplazadas por la proximidad ideológica y los intereses comerciales compartidos. No se trata de defender un interés nacional definido por la tradición de política exterior estadounidense, sino de armar el sistema internacional para colocar a un pequeño grupo de personas en el centro de los flujos materiales.
Esta estructura tiene una debilidad fundamental: la falta de profundidad estratégica. Los negocios familiares buscan retornos de inversión rápidos. Las rutas comerciales seguras, los equilibrios monetarios y las alianzas duraderas requieren décadas de mantenimiento institucional que este modelo ignora. Al difuminarse la línea entre el interés del Estado y el del negociante, se abren además puertas a que potencias rivales “compren” influencia no a través de los canales oficiales, sino mediante la inversión en los negocios personales de los enviados.
Aquí es donde la distinción de estrategia estadounidense bajo el modelo de “amigos y familiares” se enfrenta a un rival que opera bajo una lógica radicalmente distinta, el capitalismo de Estado chino.
Pekín actúa como una corporación integrada verticalmente, con planes quinquenales, metas de largo plazo (como el desarrollo de inteligencia artificial o la ruta de la seda 2.0) y una disciplina partidaria que subordina los intereses individuales de las élites a la estrategia nacional. Mientras Washington envía promotores inmobiliarios a negociar la paz, Beijing despliega diplomáticos formados en escuelas de élite, ingenieros para construir puertos en el Índico y bancos de desarrollo para financiar infraestructuras con décadas de maduración.
La consecuencia es una asimetría estructural. Como advierten informes del Real Instituto Elcano y Brookings Institution, el vacío dejado por la diplomacia estadounidense está siendo llenado sistemáticamente por China. Los países del Sur Global perciben que los acuerdos con EE. UU. son volátiles, dependientes de la relación personal con el círculo de Trump y susceptibles de revertirse en el próximo ciclo electoral. En cambio, las inversiones chinas, aunque exigentes, ofrecen una apariencia de continuidad institucional.
La diplomacia de clubes privados (Mar‑a‑Lago, Turnberry) proyecta además una imagen de “oligarquía” que aliena tanto a las democracias liberales como a los países en desarrollo que buscan reglas claras y previsibilidad. EE. UU. está intentando competir con la capacidad industrial masiva de China usando herramientas tácticas y personales. Es, en esencia, llevar un contrato de construcción a una guerra de arquitecturas.
Este formato no solo debilita la proyección estadounidense, sino que conduce a errores de cálculo evitables. La delegación de las negociaciones sobre Ucrania a Witkoff, sin una estrategia clara respaldada por el Departamento de Defensa o la inteligencia europea, ha llevado a una serie de congelamientos tácticos que benefician a Rusia. En Oriente Medio, el enfoque de “desarrollo inmobiliario” para Gaza ha ignorado la complejidad política y social del enclave, alimentando la inestabilidad.
El resultado es una paradoja: cuanto más se concentra la política exterior estadounidense en maximizar ganancias para el círculo íntimo, más se erosiona la capacidad del país para influir en el sistema internacional que heredó de la posguerra.
No se trata de un caos sin sentido, sino de una lógica coherente de acumulación patrimonial. El sistema estadounidense ha cambiado la métrica del éxito: de “hacer grande a Estados Unidos” a “enriquecer a un puñado de personas cercanas al poder”. Y esa mutación tiene un coste.
La historia nos recuerda que los imperios no suelen caer por derrotas militares fulminantes, sino por la erosión interna de sus instituciones. Cuando el Estado se convierte en un vehículo para los negocios privados de una corte, la capacidad de proyectar poder a largo plazo se diluye. China, con su maquinaria estatal enfocada en metas a 2050, no necesita igualar el poderío militar de EE. UU. de manera simétrica; le basta con ocupar los espacios que el patrimonialismo transaccional abandona.
La pregunta que queda en el aire, para los lectores europeos, para los analistas del Sur Global y para los propios estadounidenses, es si esta deriva es reversible. Por ahora, la evidencia sugiere que el modelo de “diplomacia de amigos y familiares” maximiza ganancias de corto plazo para un grupo reducido, pero hipoteca la influencia y la previsión de la nación que durante décadas fue el principal garante del orden liberal.

POR MARIANO M. E. ROMANO
Observamos en la portada un largo y profundo pasillo de un telo en tonalidades apagadas del rosa, el blanco y el negro. Resulta inevitable pensar en una vagina en la cual el lector se va adentrando hasta el rojo final donde se adivina un matafuegos. Observamos también el título y el subtítulo. “LOS TELOS DE ROSARIO – Sexo en la ciudad de Rosario”. Un título que atrapa a primera vista al lector ansioso de novedades. Un título que es como una mujer hermosa que no se puede dejar de admirar entre otras tantas mujeres. Un título que hace que un libro no sea un libro más. Luego el libro podrá o no gustarte, pero es imposible que su título pase indiferente en los anaqueles y en las bateas de las librerías. Nada me persuadirá de lo contrario. Como dije, la portada, inevitablemente te adentra al libro propiamente dicho y hacia allí vamos, querido lector.
Obviaremos el prólogo por el sólo motivo de que ha sido escrito por mí y acá lo importante lo escrito por Fabián.
El libro consta de diez capítulos y sesenta y seis páginas. Antes de su publicación parte de su contenido preliminar apareció en la página web del periódico “De Puño y Letra” a lo largo de diez publicaciones y allí continúa hasta la fecha para quien desee consultar. Posteriormente ese contenido fue editado y ampliado hasta culminar en el libro que aquí nos convoca.
Aquel lector que se haya adentrado en el libro y busque entre sus páginas una especie de catálogo descriptivo de los telos de Rosario, al llegar al final de sus páginas habrá de sentirse un poco burlado. Pero el libro, y ninguna cosa escrita, querido lector, esta hecha para todos por igual y está bien que así sea. Es que el telo, en esta literatura, funciona como un punto de encuentro para muchas otras cuestiones que inquietan a su autor.
El libro está lleno de preguntas. En un mundo donde todos buscan certezas las preguntas molestan como moscas. ¿Qué es la memoria? ¿Se coge menos? Se pregunta el autor en el primer capítulo. ¿Tiene sentido escribir en la epoca de las redes sociales? ¿Es mala la libertad? Plantea en el segundo capítulo. ¿Qué es un telo? ¿A qué vamos a él? Plantea en el capítulo cuatro. ¿Por qué el rosarino es tan pija? Dice en el séptimo. A todas ellas Fabián intenta contestarlas desde su posición de contemplador de las cosas que vio, vivió y sintió en su dilatada experiencia en los telos. Allí donde muchos van solo a coger, el autor elabora un ecléctico ensayo de tinte histórico / antropológico / biográfico y político – si acaso esta última categoría no englobaría a todas la demás
El primer capítulo inaugura el desarrollo del tema. Gemelotti nos ilustra sobre las fuentes en las cuales abrevó para desplegar su obra. Seguidamente desbroza un sintético desarrollo histórico y etimológico sobre los albergues y hoteles a lo largo de la historia de la humanidad. La historia no falta en ningún ensayo del autor, rasgo fiel que denota su formación académica en la disciplina. Será éste capítulo el más extenso y académico del libro y también el que brinda al lector embelesado por el título aquello que buscaba, un catálogo descriptivo de los telos de la ciudad con algunas notas personales de vivencias del autor en esas entrañas donde palpitan las libertades.
El final del párrafo anterior es deliberado. Si bien la referencia a los telos se repite a lo largo de todos los capítulos del libro no es menos cierto que el telo es la excusa para otras cuestiones más profundas el capitulo dos aborda dos cuestiones: la libertad y lo prohibido. Los telos como ámbitos de la libertad y de la fantasía, como reductos en los cuales las máscaras se caen y los fugaces huéspedes pueden ser todo lo libres que no pueden ser en un mundo reprimido. “El telo es el lugar prohibido donde se transgrede. Ahí la mujer casada engañar al marido y el hombre casado a su esposa. Después vuelven a sus hogares y no pueden contarle a sus parejas sus aventuras sexuales.
En el telo sus fantasías se hicieron realidad”. Cualquier otra acotación a esta cuestión abunda de innecesaria. Sostiene el autor que una sociedad más libre sexualmente atenta contra la existencia de los telos porque en esos momentos lo prohibido pierde sustancia y el telo, es el lugar de lo tabú, de lo prohibido, de lo anónimo, de lo clandestino.
Quien entra a la lectura del libro de los telos poco a poco va quedando desnudo. El libro desnuda al lector y desnuda cuestiones que no siempre están del todo explicitadas o no son temas de los cuales se hable en forma nutrida en las tertulias actuales. El capítulo tres desnuda el costado de la prostitución masculina. La prostitución ha quedado en el debate diario a intercambio sexo que hacen mujeres en favor de hombre que pagan por ello, pero menos conocido es la versión inversa. Mujeres que pagan plata a cambio de sexo a hombres. Es como si la palabra prostitución no se aplicara este último caso. Hay un imaginario dando vueltas de que las mujeres no necesitan pagar para tener sexo. Pero eso queda desmentido en este capitulo. Hay mujeres que pagan a prostitutos a cambio de sexo en un telo.
El capitulo cuatro hace una circunscripción del telo a la localidad rosarina y desarrolla y desmitifica toda esa cuestión historiográfica que asocia a la ciudad de Rosario con la prostitución y el rufianismo de le dio a la ciudad el mote de “la Chicago Argentina”. Seguidamente plantea la cuestión de para qué va la gente a un telo y brinda la contundente respuesta: “ a coger y nada más que para coger. Se va al telo para disfrutar. El telo tiene que ver con el goce” . Afirmación que viene a tren de lo desarrollado en el capítulo anterior y que luego, en el capítulo siete, el autor ampliará el campo de finalidades por el cual la gente va a un telo.
El capitulo cinco consiste en un análisis de conyuntura actual desde una perspectiva socioeconómica. Tiempos de recesión, de caída de puestos laborales, salarios planchados y consumo en franca caída libre. ¿Dónde irá la gente a coger si es que coge? Es impensable poder solventar unas horas de sexo en un telo cuando apenas se puede hacer frente a cubrir las necesidades básicas. No solo falta el deseo las ganas de tener sexo sino que, si aún quedan algunas ganas de sexo será en casa o en las zonas oscuras de las zonas publicas y sin condón porque están caros. Las prostitutas y los prostitutos verán mermados sus ingresos por falta de clientes y no les quedará otra que ofrecerse para sexo virtual quien lo pueda pagar. Lo económico condiciona la sexualidad por que la carencia económica reduce el goce y sin goce no hay telo que aguante.
“Cuando uno llega a una ciudad que no conoce quiere saber dónde hay un telo” . Esta frase del capítulo seis dejar lugar a una nueva mirada de cómo conocer una ciudad, según el telo, será la idiosincracia de una ciudad. Telos para ricos, telos para pobres, telos para blancos, telos para negros, telos para todos.
¿No será acaso que el telo es un lugar para la nostalgia de tiempos pasados? No solo la crisis económica golpea a los telos, también los cambios de costumbres y modas, la falta de sexo mismo y el auge de las drogas. El telo es esa cosa de música funcional donde sonaba Fausto Papetti o Kenny G. Así discurre el capítulo siete del libro entre otras cavilaciones.
En su capítulo ocho el autor complementa esa funcionalidad del telo como un lugar ya no exclusivamente de sexo sino como un lugar en el cual se puede ser. Un lugar donde a veces la genitalidad pasa a un segundo plano y se convierte en un espacio para dos. Un espacio donde tan solo hablar y poder ser uno mismo. Donde las parejas pueden olvidarse un poco del trajín y de la monotonía. Un lugar sin pantallas ni redes sociales. Un lugar donde ser libres, como ese que buscaban Winston Smith y Julia en 1984 de Orwell. Un lugar en el campo donde ser libres de la eterna vigilancia del gran hermano. Un telo es una zona de exclusividad de la más íntima libertad.
Los dos últimos capítulos divagan sobre el amor. Hay amor en un telo o no hay amor en telo. No es la pregunta. “El amor es un juego que alguna vez debe terminar” sentencia Fabián y ese juego es acaso la vida misma. Un juego que a veces se juega en un telo, comienza en un telo o finaliza en un telo. “Era reemplazable ese amor en el Belgranito”. El telo sirve para darnos cuenta de qué va eso del amor. Y sirve para darnos cuenta también que en ese lugar o se dice la verdad o se miente. Nunca se sabe si los gritos de placer que allí nacen responden a un goce real o a un teleteatro de ATC. Pero sin duda un telo sirve para expandir lo sentidos.
“El telo es el telo. Si tu novia te pide te lo pide llevala. Sino la lleva otro”. Concluye el autor en su más contundente estilo este libro sobre el cual se me ha encomendado escribir.
Y así como entramos, salimos de las páginas de este libro donde un telo es una excusa para poder hablar de todo aquello que no se habla. La alcurnia y la falsa moralina de una sociedad hipócrita que habla en sus tertulias en voz bajita de “lo que hicieron en los telos”, tanto hombres como mujeres. Como si fuera un secreto que debe resguardarse de oídos ajenos. Un tabú. Un tema que causa escozor y escandaliza a quien ose plantearlo en voz alta. Pero, gente idiota, quien no fue a un telo tiene muy a bien preguntar qué se siente ir a un telo, y la curiosidad mata al gato.
En el fondo, querido lector, es totalmente humano, totalmente instintivo, ir saciar nuestros apetitos y los bajos instintos en lugares abyectos y decadentes. Y allí donde impera el prurito y el fingido buen gusto impera el fariseísmo y la mendacidad.
Este libro, querido lector, habla en voz bien alta sobre todo aquellos que se habla en voz baja. No es un libro para hipócritas y para pacatos. Esta gente detesta estos libros porque los deja totalmente desnudos y en evidencia y, escandalizándose en la turba, habrán de tener muy a bien ir a leerlo a un telo de punta a punta.
En lo personal estoy convencido de que este libro tendrá su justo reconocimiento y retribución en la posteridad. Como todo lo maldito.

Desde el gremio que nuclea a los Docentes Privados de la Provincia de Santa Fe manifestaron su profunda preocupación por el deterioro del salario durante la actual gestión del Gobernador Maximiliano Pullaro, señalando una fuerte caída en el Ranking Nacional de Ingresos.
Al respecto, el titular de SADOP Rosario, Martín Lucero, informó que “según datos relevados a partir de un informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO), el salario docente en Santa Fe pasó del quinto lugar en 2023 al puesto número trece en la actualidad, lo que evidencia una pérdida significativa de poder adquisitivo”.
“Estos números desmienten el relato del Gobierno Provincial, que insiste en que la docencia santafesina es la mejor paga del país. La realidad muestra todo lo contrario: un fuerte retroceso en comparación con otras Provincias”, añadió el representante de los Docentes Privados.
En ese sentido, remarcaron que esta situación representa “una radiografía clara y contundente del Deterioro Salarial” que han sufrido las trabajadoras y los Trabajadores de la Educación desde el inicio de la gestión de Pullaro.
Asimismo, Lucero recordó que “durante la campaña y en el inicio de su mandato, el Gobernador había prometido la continuidad de las paritarias y la implementación de cláusulas gatillo como herramientas para evitar la pérdida del poder adquisitivo. Hoy vemos que esas promesas no se han cumplido y que los salarios han quedado rezagados frente a la inflación”.
Para finalizar, Lucero indicó que “este escenario explica el creciente malestar en el sector: Las Maestras y los Maestros de la Provincia están atravesando un Proceso de Empobrecimiento que genera un fuerte descontento con el Gobierno Provincial”.
Los datos mencionados surgen de un informe solicitado al CESO (Centro de Estudios Scalabrini Ortiz), y subrayaron que se trata de información objetiva que refleja con claridad la situación actual del Salario Docente en Santa Fe.

POR FABIÁN ARIEL GEMELOTTI
Un Demente, Psicópata, un tipo Perverso Gobierna Argentina. Y fue votado Democráticamente. Milei no es un dictador a fusil en mano ni tampoco un gobernante que pusieron ahí las fuerzas del Congreso. Milei fue elegido por el pueblo, un pueblo que también tiene algo de demencia y perversidad.
Aclaro que no voy a hacer una serie de escritos con estadísticas y citando autores para adornar estos textos. No es mi costumbre, no soy un investigador. Soy observador de lo cotidiano. Escribo ensayos y novelas.
En 2023 la gente puteaba a Massa. Y en parte era puteable a simple vista, pero Massa no era el chico malo de la película. A Massa lo amasaron las corporaciones y lo arrinconaron y le metieron una inflación que iba a terminar en hiper. El malo no era Massa, el malo era Milei con cara de pavo y de sorete atravesado en la garganta. Milei fue el Gran Hermano del reality de la Argentina pos pandemia. Fue apareciendo de a poco en la TV y las redes. No era conocido hasta que el Poder dijo que era el indicado para llevarlo a la Rosada y arrasar con todo.
Milei se transformó en el Profeta de la Generación Z y de los Viejos Alcahuetes y soretes que odian a Perón: taxistas, comerciantes de medio pelo y algunos jubilados resentidos de mortadela y vino tinto.
Esos viejos vinagre que encontramos en todos los barrios y son homofóbicos, Anti Peronistas y tienen el pito chico. Esos viejos unidos a los Z llevaron a Milei a ganar en segunda vuelta las Elecciones Presidenciales. Y Massa, el Ministro de Economía de Alberto, fue vapuleado y catapultado a un segundo puesto.
Y se empezó a destrozar a Alberto. Los hombres de Milei, el Soldado de Peluca del Poder, empezaron a destrozar la figura de Alberto. Y una vez destrozado tuvieron vía libre para empezar poco a poco a Destrozar a la Población.
La gente se fue endeudando y quedando sin nada de ahorros. Era saquear y saquear. Vinieron a hacer mierda a la clase media, porque la clase media es la única que podía oponerse a Milei.
Y ahora, ¿qué mierda pasa que nadie reacciona? Dejemos las respuestas para la segunda parte.

Después de varios años de trabajo, nos animamos a organizar este espacio, pensado como un Encuentro de Formación e Investigación.
Está dirigido a quienes tengan interés y ganas de leer, debatir e investigar con sentido colaborativo.
Los encuentros estarán divididos en dos partes: una instancia de Seminario y otra de Taller.
Porque la historia del Norte Santafesino fue siempre más hablada que investigada, creemos necesario un Espacio Articulador que pueda sostenerse y crecer en el tiempo.
Se realizará los segundos Sábados del mes, arrancando el 11 de Abril, hasta Noviembre, y no tiene ningún costo.
LAS Y LOS INVITAMOS A SUMARSE!
Alejandro Jasinski (alejandro.jasinski@gmail.com)
Luciano Sánchez (lucianosanchez286@gmail.com)

POR ANTONIO MUÑIZ
En la Argentina de hoy, la principal discusión del campo nacional no debería ser quién llega con más pergaminos a una mesa chica ni quién tiene derecho a repartir certificados de lealtad. La discusión de fondo es otra: ¿cómo se construye una mayoría política, social y cultural capaz de enfrentar al mileísmo, frenar su lógica de demolición y abrir una salida nacional para un país exhausto?
Ese debería ser el punto de partida. Porque cuando el adversario real avanza sobre el trabajo, debilita la industria, fragmenta el tejido social y convierte la política en una máquina de agresión permanente, resulta suicida que quienes comparten una misma tradición histórica se dediquen a clasificarse entre “Leales” y “Traidores”. Es una práctica menor para una etapa grave. No ordena, achica. No esclarece, rompe. No acumula, expulsa.
El Debate, además, ya está planteado en la propia realidad del peronismo y del espacio opositor. En las últimas semanas, Axel Kicillof lanzó en la Ciudad de Buenos Aires el Movimiento Derecho al Futuro y habló de construir una alternativa para “cerrar este ciclo”; al mismo tiempo, dirigentes de su espacio comenzaron recorridas en otras provincias para darle proyección federal a esa búsqueda. En paralelo, Carlos Bianco admitió públicamente que en el P.J. hay “Un Problema de Conducción”, mientras Sergio Uñac propuso internas abiertas para ordenar las disputas e incluso ampliar la convocatoria a otros sectores opositores. No son hechos menores: revelan que la discusión sobre liderazgo, método y amplitud ya salió de los pasillos y pasó al centro de la escena.
Tampoco se trata de una discusión de aparato desligada de la vida material. Los últimos datos oficiales muestran una Economía contradictoria: en enero de 2026 el EMAE creció 1,9% interanual, pero dentro de ese mismo cuadro la industria manufacturera cayó 2,6%; a la vez, el IPI manufacturero marcó una baja de 3,2% interanual. En el Mercado Laboral, la Desocupación subió a 7,5% en el cuarto trimestre de 2025. Y la pobreza alcanzó al 31,6% de las personas en el primer semestre de 2025. Es decir: aun donde aparecen rebotes Macroeconómicos, la estructura social sigue mostrando deterioro, fragilidad y desigualdad.
Por eso, la Conducción Colectiva no puede ser una consigna vacía ni una coartada para que nadie conduzca. Tampoco un comité de catarsis permanente. Conducción Colectiva quiere decir otra cosa: una dirección política con autoridad, con Programa, con reglas, con representación territorial, sindical, juvenil, intelectual y productiva. Una dirección capaz de sintetizar, no de uniformar; de ordenar, no de aplastar; de ampliar, no de cerrarse sobre sí misma.
En ese punto conviene recuperar una pregunta clásica de Mao Zedong, formulada al comienzo de Análisis de las clases en la sociedad china: ¿Quiénes son nuestros enemigos y quiénes son nuestros amigos?.
Más allá de toda diferencia histórica y doctrinaria, hay ahí una enseñanza política elemental: una fuerza que confunde al adversario principal con sus propios compañeros de ruta, aun con matices internos, está condenada a chocar contra sí misma. Y una fuerza que no distingue entre aliado, compañero circunstancial, adversario secundario y enemigo estratégico termina desperdiciando energías y regalándole centralidad a quien busca derrotarla.
Traducido a la Argentina actual, la cuestión es bastante simple. El Enemigo principal no está entre los que discuten el método, la táctica o el nombre del instrumento electoral dentro del Campo Nacional y Popular. El Enemigo principal está en el Proyecto que naturaliza el ajuste, desprecia la producción, desprestigia al Estado como herramienta de desarrollo y gobierna alimentando el odio, la crueldad y la fragmentación social. Lo demás debe discutirse, sí, pero sin perder la brújula.
Eso supone abandonar un vicio que el peronismo arrastra cada vez que entra en fase defensiva: confundir identidad con sectarismo. La identidad sirve para tener raíces. El sectarismo, en cambio, sólo sirve para quedarse solo. Un movimiento nacional no se reconstruye desde la sospecha permanente. Se reconstruye con inteligencia política, con vocación de mayoría y con una lectura realista del momento histórico. Eso exige convocar a todos los que, desde distintas tradiciones, estén dispuestos a enfrentar la desintegración social y a defender una Argentina de trabajo, producción y soberanía.
También exige una verdad incómoda: ningún dirigente, por importante que sea, alcanza por sí solo. Si hoy Kicillof aparece como uno de los nombres con más volumen político para encarnar una alternativa, eso no invalida la necesidad de una arquitectura más amplia, federal y compartida. Al contrario: la vuelve imprescindible. La etapa no pide un salvador. Pide una síntesis. Pide una Conducción que exprese al Movimiento en su diversidad y que, al mismo tiempo, pueda ofrecer una dirección nítida.
El Proyecto Nacional que hace falta no puede ser una Restauración Nostálgica ni un Rejunte Electoral de Emergencia. Tiene que ser una Propuesta de Futuro. Debe volver a poner en el centro el Trabajo Argentino, la Industria, las Pymes, la Ciencia, la Tecnología, la Universidad Pública, el Federalismo Productivo y la Justicia Social.
Tiene que hablarle a los Trabajadores formales e informales, a los jóvenes precarizados, a las economías regionales, a la producción nacional, a las Provincias y a esa clase media empobrecida que ya no cree en slogans pero todavía espera una salida.
La consigna, entonces, debería ser tan sencilla como contundente: El Enemigo está Afuera. No entre los que piensan parecido. No entre quienes comparten una misma matriz histórica, aunque discrepen en nombres, tiempos o formatos. La tarea urgente no es repartir culpas retrospectivas, sino construir una fuerza capaz de frenar el presente y disputar el porvenir.
Dejar atrás la lógica de “Leales” y “Traidores” no es resignar convicciones. Es entender la dimensión del peligro. En momentos de ofensiva del adversario, la madurez política empieza cuando se deja de usar la interna como campo de batalla principal. Y la Reconstrucción empieza cuando una fuerza vuelve a responder, con serenidad y firmeza, la pregunta decisiva:
¿QIÉN ES EL ENEMIGO? ¿QUIÉN PUEDE SER ALIADO? Y QUÉ MAYORÍA HAY QUE CONSTRUIR PARA QUE LA ARGENTINA VUELVA A TENER DESTINO?


COMPARTIMOS CON NUESTROS LECTORES LA EVOCACIÓN DEL DÍA NACIONAL DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA.
En primer lugar presentamos a la Dra. Matilde Bruera quién es Abogada de Derechos Humanos, Profesora Títular de la Cátedra de Derecho Penal I en la Facultad de Derecho de la U.N.R., Ex Defensora Pública Federal, Ex Diputada Provincial en el período 2019 a 2023 y actual Presidenta de Justicia Legítima.
A continuación su reflexión respecto del significado que tiene el 24 de Marzo de 1976 para todos los Argentinos:
En segundo lugar presentamos al Dr. Jorge Luis Elizondo Abogado Laboralista, ex Profesor Títular de la Cátedra de Relaciones Laborales y de la Seguridad Social en la Facultad de Ciencias Económicas de la U.N.R. y Miembro Honorario de la Asociación de Abogadas y Abogados Laboralistas de Rosario.

