ADORNI ES EL CAJERO DE KARINA

UN ESCÁNDALO DE MULTIPLES FRENTES QUE SACUDE AL GOBIERNO

El Jefe de Gabinete enfrenta simultáneamente una Causa Judicial por Enriquecimiento Ilícito, una Denuncia por Obstrucción de la Justicia, su vinculación formal a la Investigación por la Cripto Estafa $LIBRA y las acusaciones de la Diputada Nacional Marcela Pagano, quien lo señala como el Operador Financiero del círculo íntimo del Poder Libertario.

La semana no empezó bien para Manuel Adorni. Ni la anterior tampoco. El jefe de Gabinete, ex vocero presidencial y figura que Javier Milei se niega a soltar pese a las presiones internas, acumula causas judiciales, testimonios comprometedores y acusaciones públicas de una ex aliada que lo sitúa en el centro de una presunta red de recaudación ilegal dentro del propio Gobierno. El mapa de sus problemas ya no cabe en una sola hoja.

LA DENUNCIA QUE PARTIÓ EL TABLERO

El lunes 4 de mayo, la diputada nacional Marcela Pagano presentó ante la Justicia Federal un pedido de detención inmediata de Adorni por supuesto entorpecimiento de la investigación en su contra. Según el escrito, el funcionario habría contactado por WhatsApp al contratista Matías Tabar momentos antes de que este prestara declaración bajo juramento ante el fiscal federal Gerardo Pollicita, ofreciéndole «ayuda» y la posibilidad de que su «equipo lo contactara». Tabar, quien declara haber cobrado 245.000 dólares en efectivo para refaccionar la casa de Adorni en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, rechazó el ofrecimiento tras asesorarse legalmente. Dejó su celular a disposición del juzgado porque había borrado mensajes, que serán objeto de peritaje.

Para fundar el pedido de detención, Pagano invocó la denominada «doctrina Irurzun», el precedente judicial ampliamente utilizado entre 2017 y 2018 para mantener detenidos a exfuncionarios del kirchnerismo. El argumento central es que quienes conservan amplias cuotas de poder tienen la capacidad estructural de obstaculizar la labor de la Justicia, lo que justificaría una prisión preventiva como medida cautelar. La ironía política no pasó desapercibida: la misma doctrina que el oficialismo aplaudía cuando se aplicaba al peronismo es ahora reclamada para su propio jefe de Gabinete.

«ADORNI ES EL CAJERO DE KARINA MILEI Y DE JAVIER MILEI, LE GUSTA A QUIEN LE GUSTE» -MARCELA PAGANO, DIPUTADA NACIONAL POR EL BLOQUE COHERENCIA-

Pagano, que llegó al Congreso como parte de La Libertad Avanza y terminó de romper con el Gobierno en agosto de 2025 para conformar su bloque unipersonal «Coherencia», no se limitó a los cargos judiciales. En una extensa entrevista emitida por el canal C5N, detalló la presunta arquitectura del esquema: según sus dichos, quienes deseaban reunirse con funcionarios de primera línea del Ejecutivo debían pagar un monto a Adorni o a su ladero Javier Lanari, secretario de Comunicación. «Adorni con su ladero Javier Lanari, que también tiene que dar explicaciones, cobraban la intermediación», afirmó.

La legisladora sumó otro episodio que agrava el cuadro: aseguró que cuando una testigo identificada como secretaria del piloto de un vuelo presidencial prestaba declaración ante el juez y el fiscal, sonó su celular. Quien llamaba era Marcelo Grandío, identificado por Pagano como socio de Adorni, en un intento de interrumpir o condicionar el testimonio.

EL MAPA DEL DINERO: PROPIEDADES, EFECTIVO Y DEUDAS OPACAS

La causa por enriquecimiento ilícito, a cargo del juez federal Ariel Lijo y el fiscal Pollicita, avanzó en paralelo con una velocidad inusual. Este miércoles 6 de mayo, Leandro Miano, hijastro de Claudia Sbabo —una de las jubiladas que financiaron la compra del departamento de Adorni en el barrio porteño de Caballito— declaró durante más de una hora en Comodoro Py. Según fuentes judiciales, ratificó la existencia de un pago adicional de 65.000 dólares fuera de escritura, acordado de palabra y sin documentación, para cubrir las refacciones del inmueble. Esa deuda aún no fue saldada.


Mapa patrimonial bajo investigación — Gastos y deudas de Manuel Adorni (2024–2026)
Refacción casa country Indio Cuá (Exaltación de la Cruz) · en efectivo, sin facturaUSD 245.000
Compra departamento Caballito · anticipo en efectivoUSD 30.000
Deuda con jubiladas acreedoras · financiamiento a un año sin interesesUSD 200.000
Deuda adicional fuera de escritura por refacciones · aún impagaUSD 65.000
Préstamo de dos policías federales · hipoteca sobre depto. Parque ChacabucoUSD 100.000
Renovación muebles departamento Caballito$14.000.000
Alquiler en Indio Cuá durante obras (aprox. 10 meses)USD 13.000
Viajes registrados (Aruba, NY, Punta Cana, Cancún, Bariloche, etc.)18 viajes
Total compromisos identificados (gastos + deudas)+ USD 725.000


El cuadro resulta especialmente sensible si se considera que Adorni declaró en enero de 2026 que percibía alrededor de 3,5 millones de pesos mensuales como jefe de Gabinete —el equivalente a poco más de 3.000 dólares al tipo de cambio oficial de entonces— y que en 2024, cuando aún era vocero presidencial, había admitido en el programa de Mirtha Legrand que tenía el «sueldo congelado» y que cobraba 1.700.000 pesos «en mano». Las declaraciones juradas correspondientes a 2025 aún no fueron presentadas ante la Oficina Anticorrupción, ya que el plazo vence el 31 de julio próximo. El juez Lijo ordenó levantar el secreto fiscal ante ARBA de Adorni y su esposa Bettina Angeletti para avanzar en el cruce de ingresos y gastos.

La remodelación en el country incluyó, según el testimonio del contratista Tabar, una pileta climatizada con cascada —de unos 9.000 dólares— y un jacuzzi. Las obras se realizaron entre octubre de 2024 y mayo de 2025. Durante ese período, Adorni y su familia alquilaron otra propiedad en el mismo barrio privado. El contratista señaló que Adorni lo contactó antes de declarar, a través de WhatsApp, para ofrecerle «ayuda», y que intentó borrar los mensajes intercambiados. El celular fue puesto a disposición de la Justicia para peritaje.

FUENTE: datapoliticayeconomica.com.ar

JUAN B. JUSTO Y EL LIBRECAMBIO

JUAN B. JUSTO

POR GUSTAVO BATTISTONI

Con su causticidad habitual Lisandro de la Torre llamaba a Juan B. Justo, que lo había criticado en un discurso, Lenin de la tarifa de avalúos. Más allá de la ironía del gran tribuno santafesino, había mucho de verdad en su aserto. El librecambio fue una bandera que el fundador del Socialismo Argentino defendió, a capa y espada, hasta el final de su vida.

Juan B. Justo imaginó un mundo donde las fronteras no fueran muros, sino puentes abiertos al horizonte. Para este político singular, el Libre Comercio no era una fría Teoría Financiera, sino una verdadera semilla de paz entre las Naciones. Creía firmemente, que cuando los frutos del trabajo cruzan libremente los mares, se apagan los tambores de la guerra, una idea que compartía con pensadores clásicos como Juan Bautista Alberdi.

Para el pensador Socialista, el Proteccionismo Económico era la peor forma de Nacionalismo. Consideraba que los altos impuestos en las aduanas no eran un escudo protector para la Patria, sino una trampa. Sentía con profunda convicción que las aduanas, alejan y aíslan a los pueblos. Para él, cerrar las puertas al mundo, solo servía para engordar las ganancias espurias de unos pocos empresarios privilegiados por el Estado, mientras que el Pueblo llano, en su inmensa mayoría compuesto por Trabajadores, terminaba pagando un precio injusto y opresivo.

No defendía la Libertad Comercial por amor a los grandes capitalistas o por un ideal abstracto, sino para mejorar la situación del pueblo. Él anhelaba que las industrias florecieran de manera sana y espontánea al calor del esfuerzo genuino, y despreciaba a aquellas empresas “incubadas y cebadas por la Ley”, a la sombra de trabas y monopolios. Además, sostenía con firmeza que los países jóvenes y pequeños eran, precisamente, los que más necesitaban del Comercio Libre.

Afirmaba Justo: “Un partido librecambista debe congregar cuanto antes a los capitalistas de la industria local. Ella no pide protección del estado ni la necesita, pero no puede sufrir más tiempo si protesta, las leyes del proteccionismo”, y continuaba: “A la hora en que todos los Trabajadores reclamen un buen salario, pago en buena moneda, y convertible en artículos de consumo sin normas de gabelas o impuestos, los capitalistas y propietarios tendrán también que buscar en la política medios de sostener sus industrias y rentas, que no sean la desvalorización del papel”.

Llevó este mensaje de hermandad incluso a los grandes Congresos Internacionales de su época, donde reprochó a sus propios compañeros Socialistas su ceguera ante, lo que ingenuamente consideraba, los beneficios de la libertad de comercio. Les advertía, con cierto candor, que el militarismo y los afanes de conquista perderían toda su fuerza si, simplemente, se abrieran todos los mercados del mundo al libre tránsito. 

Era tal el convencimiento sobre las bondades del Librecambio que en 1920, redacta el Programa de Acción Socialista Internacional, para el Congreso Socialista celebrado en Bahía Blanca, donde afirma: “En el proyectado plan de acción porque, siendo fundamentales, han sido casi ignorados hasta ahora por los partidos socialistas. Reclutados éstos principalmente entre los obreros de las ciudades, han propendido a dejar subsistentes o aumentar los derechos de aduana sobre los productos agrícolas¿No nos decía Jaurès, en 1911, que el proteccionismo conviene al partido socialista? Y él, que tan elocuentemente había hablado en toda Europa por la paz internacional, ¡fue la primera gran víctima de la guerra desencadenada en Europa por la lucha de los proteccionismos!”. Su visión de lo positivo del librecambio abrevaba en Adam Smith, en David Ricardo, y en el Discurso sobre el Librecambio, de Carlos Marx, de 1846. Hasta aquí lo esencial del pensamiento de Juan B. Justo, sobre la cuestión del Librecambio.

El fundador del Partido Socialista Argentino, no conoció, indudablemente, la rectificación y refutación del fundador del socialismo científico a su ingenua creencia de que librecambio era beneficioso para una economía periférica y dependiente. En carta a Federico Engels, el 30/11/1867, dice Carlos Marx: “Lo que los irlandeses necesitan es: 1º) Gobierno autónomo e independiente de Inglaterra. 2º) Revolución agraria. 3º) Aranceles proteccionistas frente a Inglaterra. Entre 1783 y 1801 prosperaron todas las ramas de la industria irlandesa. La unión, con la supresión de los aranceles proteccionistas que había establecido el parlamento inglés destruyó toda la vida industrial en Irlanda”.

Justo pensaba, como casi todo el Partido Socialista, que el Proteccionismo Económico encarecía el nivel de vida de los Trabajadores, lo que era parcialmente cierto, pero sin considerar otras consecuencias muy graves para la estructura económica dependiente  de la Argentina. Estaba tan convencido de las ventajas del Librecambio que se oponía, incluso, a la fabricación de adoquines en el país. Alfredo Palacios, Esteban Jiménez, Nicolás Repetto, etc., eran de la misma idea por aquella época.

Solo Manuel Ugarte, dentro del Partido Socialista, y posteriormente, el periodista José Luis Pena, en su obra Patrón Oro y Librecambio, de 1936, defenderán una postura Proteccionista en materia Económica. El mártir del socialismo Jean Jaurès, que conocía el valor de la protección industrial para el desarrollo de las fuerzas productivas, por su experiencia francesa, era muy crítico del librecambio. Justo, como hemos visto, afirmaba que su defensa del proteccionismo fue la causa de su asesinato, sin ver con claridad que la cuestión fundamental era el fanatismo imperialista. 

Tampoco percibió, a pesar de su agudeza, la nueva naturaleza del Capitalismo, que fue la configuración imperialista. La obras, Estudio del Imperialismo, de John Hobson; La Economía Mundial y el Imperialismo, de Nikolai BujarinEl Capital Financiero, de Rudolf HilferdingLa Acumulación del Capital, de Rosa Luxemburgo; y El Imperialismo, fase superior del Capitalismo, de Lenin, les fueron indiferentes o irrelevantes. Este último explica que a partir de 1880, el viejo Capitalismo exportador de mercancías, se convirtió en Capitalismo Monopolista exportador de capitales, fuente del colonialismo y del militarismo.

En nuestro país, en la primera parte del siglo XIX, con mayor claridad conceptual, el Gobernador Correntino Pedro Ferré, abogaba, en su maravillosa obra Cuestiones Nacionales, por la defensa de nuestras incipientes industrias: “Siendo indudablemente que la industria de las naciones ha llegado a su última perfección, la concurrencia de todos sus productos, obra siempre a destruir o inutilizar en cada día y en cada momento todas las tentativas nacionalesmatando, digámoslo así, la Industria Nacional, por cuanto la desnuda del estímulo del interés que la debe desarrollar lenta y progresivamente”.

Juan B. Justo, tan clarividente en tantas otras cosas, no percibió en su visita a los Estados Unidos en 1895, que una de las fuentes de su portentoso desarrollo fue el Proteccionismo Económico desde Alexander Hamilton a Abraham Lincoln. En un libro que es una documentada crítica al hombre más relevante de la historia de los EE.UU., El verdadero Lincoln, el Economista Thomas J. Dilorenzo, plantea que ese Estadista, fue un defensor del Proteccionismo Económico, de la creación de un mercado interno autocentrado, y hasta de un ¡Sistema Bancario Nacionalizado!

En 1897, Ulysses Grant, decimo octavo presidente de los Estados Unidos, dirá en un Congreso Librecambista en Gran Bretaña: “Señores, durante siglos, Inglaterra ha usado el Proteccionismo, lo ha llevado a sus extremos y le ha dado resultados satisfactorios. No hay duda de que a ese sistema debe su actual poderío. Después de esos dos siglos Inglaterra ha creído conveniente adoptar el libre cambio por considerar que la protección ya no puede dar nada. Pues bien señores, mi conocimiento de mi patria me hace creer que dentro de doscientos años, cuando Norteamérica haya obtenido del régimen protector todo cuanto este pueda darle, adoptará definitivamente el librecambio”.

El desarrollo desigual y combinado de nuestro país con una Pampa Húmeda muy productiva e insertada en el mercado mundial, no le permitió comprender con claridad la necesidad de una economía industrial creadora de lo que Marx denomina como la rama I, productora de medios de producción. La Renta Diferencial de la Tierra, ocultaba el atraso general del resto de la economía del país

El Economista Sur-Coreano Ha-Joon Chang ha demostrado de manera convincente, la conveniencia del Proteccionismo Económico para los países periféricos, y como las grandes potencias lo han utilizado en su beneficio. Los países imperialistas abogan por el librecambio, pero cuando sus intereses son perjudicados, lo usan descaradamente, como actualmente lo hace Donald Trump. Vemos, en sentido contrario, como la política aperturista de Javier Milei, está destruyendo el entramado productivo y social argentino.

La concepción Librecambista de Juan B. Justo, a pesar de las intenciones atendibles en la defensa del consumo proletario, era incorrecta. La libertad de comercio solo es efectiva cuando se realiza entre países del mismo desarrollo económico. Hijo de su época, no vio con claridad el torbellino que se avecinaba con el crack económico global de 1929. Fallecido un año antes, al ver la catástrofe del capitalismo imperialista, como hombre de ciencia y comprometido militante, es probable que hubiese cambiado radicalmente de opinión. 

UNIDAD, LUCHA Y REBELDÍA PARA RECUPERAR LA PATRIA

MÁS DE 180 TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DEBATIERON EL PROGRAMA DEL FreSU, EN LA CIUDAD DE ROSARIO. SE TRATÓ DEL PLENARIO REGIONAL REALIZADO EL LUNES 27 DE ABRIL EN A.T.E. ROSARIO, Y QUE CONTÓ CON LA PRESENCIA DE DECENAS DE SECTORES DEL SECTOR PRIVADO Y DEL SECTOR PÚBLICO DE DIVERSAS CENTRALES DE TRABAJADORES. -FOTOGRAFIA: C.T.A. AUTÓNOMA-

PROGRAMA DEL FRENTE DE SINDICATOS UNIDOS

Este 1° de Mayo de 2026, fecha histórica para la clase trabajadora, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) reúne a delegados y delegadas de base de las organizaciones que lo integran para asumir una responsabilidad que atraviesa toda la historia del movimiento obrero argentino: no limitarse a la defensa reivindicativa laboral, sino levantar una propuesta para el conjunto de la Nación.

Cada vez que la Argentina atravesó crisis profundas, las y los trabajadores dieron un paso al frente. Así ocurrió en las luchas fundacionales por la jornada de ocho horas, el descanso semanal y la dignidad laboral.
Así ocurrió con el Programa de La Falda, que planteó soberanía económica, justicia social y control nacional de los resortes estratégicos.
Así ocurrió con el Programa de Huerta Grande, una de las expresiones más avanzadas de elaboración política del sindicalismo argentino.
Así ocurrió con el mensaje del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos, que unió lucha gremial, liberación nacional y denuncia del poder concentrado.
Así ocurrió con los 26 puntos de la CGT para la Unión Nacional, que en democracia levantaron las banderas del salario, el trabajo, la producción y la defensa del pueblo frente al ajuste.
Así ocurrió en las luchas contra el neoliberalismo de la década del noventa del siglo pasado, contra las privatizaciones y la entrega de la soberanía, impulsadas por distintas expresiones del movimiento obrero, como el Grito de Burzaco en 1991, o las luchas del pueblo argentino que culminaron con la gran movilización del 19 y 20 de diciembre de 2001 contra el ajuste y el autoritarismo en defensa de las libertades democráticas.

Hoy nos toca una nueva etapa histórica. Las formas de explotación se profundizan y la injusticia persiste. La crisis actual combina caída del salario real, precarización laboral, endeudamiento externo y de los hogares, destrucción de la industria nacional, concentración económica, desigualdad creciente y debilitamiento de la representación democrática

El Gobierno de Javier Milei pretende presentar como «Modernización» lo que en realidad es un proceso de transferencia regresiva del ingreso, desindustrialización, pérdida de derechos y subordinación económica. Bajo el discurso de la libertad, se busca debilitar al trabajo organizado, fragmentar a la sociedad y consolidar privilegios para los sectores más concentrados del poder económico.

Frente a ello, reafirmamos una convicción histórica: los Sindicatos no son un obstáculo para salir de la crisis. Son, en cambio, una herramienta de defensa colectiva, de organización democrática y de transformación social.

Reivindicamos el Derecho al Trabajo y a un Salario Mínimo Vital y Móvil según su definición en el Artículo Nº 14 bis de la Constitución Nacional y el Artículo Nº 116 de la Ley de Contrato de Trabajo, esto es, que asegure a los trabajadores en su jornada legal de trabajo una vida digna, mediante la satisfacción de las 9 necesidades allí contempladas: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión. Es decir, un salario que comprenda la retribución por la producción y garantice la reproducción social, que se recuesta siempre en una desigualdad de género estructural. Este salario mínimo vital, que muchos pueden considerar inviable o imposible, resulta en realidad indispensable para transformar este modelo económico que pretende, a través de la superexplotación de la fuerza de trabajo, eternizar la pobreza y la desigualdad.

Frente a los que llaman a tratar de conciliar y dialogar, los que buscan soluciones parciales e individuales o que proponen bajar la cabeza, aguantar y esperar tiempos mejores apostando a una solución electoral, afirmamos, en cambio, que es el momento exacto para dar la pelea. Y la vamos a seguir dando en las calles y en todos los espacios que sea necesario para defender al conjunto de las y los trabajadores.

Por eso convocamos a fortalecer la Unidad, ampliar el FreSU, multiplicar la organización desde los lugares de trabajo y construir un plan de acción sostenido. Reivindicamos el derecho a la protesta, la huelga y todas las formas legítimas de lucha colectiva como herramientas esenciales para defender al Pueblo Trabajador.

La salida no será rápida ni sencilla. Pero estamos convencidos de que sólo la organización común de trabajadores y trabajadoras ocupados y desocupados, registrados e informales, activos y jubilados, del sector privado, público, cooperativo, popular y de plataformas digitales, permitirá frenar esta ofensiva y abrir un nuevo horizonte para la Argentina.

Por todo ello, el plenario de delegados y delegadas reunido este 1° de mayo de 2026 propone al conjunto del pueblo argentino el siguiente programa de medidas políticas, económicas y sociales:

1º) SALARIO DIGNO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

• Pleno empleo con trabajo digno y salarios justos.
• Salario Mínimo Vital y Móvil que asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión.
• Aumento general de salarios para atender la situación de emergencia.
• Paritarias libres y sin techo, con homologación automática cumplidos los trámites formales.
• Reconocimiento de las tareas de cuidado como trabajo que debe remunerarse.
• Incoporación del cuidado como una más de las necesidades que deben ser cubiertas por el salario mínimo vital.
• Igual salario por igual tarea.
• Medición objetiva de la inflación en base a parámetros que reflejen realmente el aumento del costo de vida.

2º) TRABAJOS CON DERECHOS FRENTE A LA PRECARIZACIÓN

• Derogación de toda la normativa laboral regresiva dictadas por los gobiernos de Macri y Milei.
• Elaboración de un proyecto de ley que reforme la legislación laboral reconociendo mayor protección, más derechos, incluyendo la prevención y reparación de los daños en el trabajo.
• Defensa plena de los convenios colectivos de trabajo y resistir los ataques contra los CCT de actividad.
• Estabilidad en el empleo.
• Limitación de la tercerización y la subcontratación.
• Regularización del empleo no registrado.
• Reducción de la jornada de trabajo sin reducción salarial para gozar efectivamente del derecho al descanso.
• Vigencia efectiva de los derechos laborales de trabajadores y trabajadoras de plataformas digitales.
• Reconstitución de las funciones de la autoridad administrativa del trabajo en materia de inspección.
• Fortalecimiento de la justicia del trabajo, asegurando su competencia en toda forma de conflicto de relaciones de trabajo, individuales y colectivas, públicas y privadas.

3º) PRODUCCIÓN NACIONAL, INDUSTRIA Y DESARROLLO

• Política industrial activa y planificación estratégica.
• Reactivación de la obra pública y desarrollo de vías de transporte.
• Defensa de la industria nacional.
• Crédito para producir, invertir y crecer.
• Reforma tributaria progresiva.
• Sustitución inteligente de importaciones.
• Ciencia, tecnología e innovación al servicio del desarrollo nacional.

4º) SOBERANIA NACIONAL Y CONTROL DE LOS RECURSOS ESTRATEGICOS

• Energía, minería, alimentos y logística al servicio del desarrollo nacional.
• Defensa y fortalecimiento de las empresas públicas estratégicas.
• Recuperación de herramientas de decisión económica.
• Integración regional latinoamericana con soberanía.

5º) DEUDA EXTERNA Y PLAN PARA DESENDEUDAR A LAS FAMILIAS TRABAJADORAS

• Investigación y determinación de las responsabilidades del endeudamiento.
• Desconocimiento de la deuda ilegal e ilegítima.
• Regulación del sistema financiero.
• Protección frente al sobreendeudamiento de los hogares.
• Créditos accesibles para vivienda y consumo esencial.

6º) ECONOMÍA POPULAR, INFORMALIDAD Y NUEVAS FORMAS DE TRABAJO

• Plan de regularización del trabajo no registrado.
• Reconocimiento de derechos previsionales y cobertura social.
• Apoyo a cooperativas, mutuales y experiencias autogestivas.
• Integración competitiva y productiva de la economía popular.

7º) VIVIENDA, HABITAT Y SERVICIOS ESENCIALES

• Acceso a la tierra y a la vivienda digna.
• Alquileres justos.
• Urbanización e infraestructura en barrios populares.
• Transporte y servicios públicos accesibles y de calidad.
• Derecho a la ciudad para las mayorías.

8º) SALUD, EDUCACIÓN Y SEGURIDAD SOCIAL

• Defensa de la salud pública y del sistema solidario.
• Medicamentos accesibles.
• Educación pública, gratuita y de calidad en todos los niveles.
• Reconstrucción del sistema de educación técnica en función del proyecto de desarrollo industrial y tecnológico.
• Jubilaciones dignas.
• Implementación de moratorias previsionales para acceder a la jubilación.
• Protección integral de la niñez y de las personas mayores.
• Sistema integral de cuidados.

9º) IGUALDAD EN LAS RELACIONES LABORALES

• Igualdad salarial real.
• Promoción de políticas públicas que reviertan las brechas en las relaciones laborales.
• Más mujeres en ámbitos de decisión sindical.
• Formación continua para el trabajo del futuro.
• Primer empleo con derechos para las juventudes.
• Promoción de políticas que tiendan a revertir la división sexual del trabajo.

10) DEMOCRACIA, LIBERTAD SINDICAL Y ORGANIZACIÓN POPULAR

• Respeto irrestricto a la libertad sindical.
• Derecho de huelga y protesta social.
• No a la persecución política, social y gremial.
• Desprocesamiento de los criminalizados por la protesta social.
• Democratización de las decisiones económicas.
• Plena vigencia de la libertad de prensa.

Este programa no parte de cero. Es heredero de las mejores tradiciones del Movimiento Obrero Argentino. Nace de la Lucha, de la Memoria y de la Necesidad Urgente de construir una salida para las mayorías.

Queremos que la voz de las y los trabajadores no sea solamente una voz de protesta. Queremos que vuelva a ser, como en los grandes momentos de nuestra historia, una voz de propuesta para reconstruir la Argentina.

1º DE MAYO: JORNADA DE LUCHA

ESCRIBE JORGE LUIS ELIZONDO(*)

“¿En qué consiste mi crimen?
En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones, otros crecen en la degradación y la miseria.
Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizadas en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con la naturaleza y mediante ellas robáis a las masas el Derecho a la Vida, a la Libertad y al Bienestar”. 
George Engel, frente al Tribunal que lo condenó a muerte.

Desde mediados del Siglo XIX, los trabajadores luchaban por la reducción de la jornada de trabajo.

Desde un punto de vista económico y defensivo, la reducción horaria respondía –y también hoy responde-  a la necesidad de reducir el impacto negativo sobre el empleo que produce el incremento de la productividad por la incorporación de las máquinas, ya que si las nuevas técnicas de trabajo eran capaces de crear más producto en menos tiempo, disminuiría la cantidad de mano de obra ocupada. Por otra parte, las ocho horas dedicadas a la formación crearía una clase obrera consciente de sus derechos y capacitada para liberarse de la explotación capitalista.

Carlos Marx –al ocuparse de la lucha por la reducción de la jornada de trabajo- afirma: “La historia de la regulación de la jornada laboral en algunas ramas de la producción, y en otros la lucha que aún dura en pro de esa reglamentación, demuestran de manera tangible que el trabajador aislado, el trabajador como vendedor “libre” de su fuerza de trabajo, sucumbe necesariamente y sin posibilidad de resistencia una vez que la producción capitalista ha alcanzado cierto grado de madurez. La fijación de una jornada laboral normal es, por consiguiente, el producto de una guerra civil prolongada y más o menos encubierta entre la clase capitalista y la clase obrera” [1]

El Congreso de la Primera Internacional reunido en Ginebra en Setiembre de 1866 propone la lucha por las ocho horas.

Es así como se alza internacionalmente la consigna de los “tres ocho”: ocho horas de trabajo, ocho de descanso (o de regeneración del esfuerzo), y ocho para el ocio, la cultura, la formación personal.

El 1º de Mayo de 1886, organizada por la American Federation of Labour, se realiza una Jornada de Lucha por las ocho horas de trabajo. 

Alrededor de veinte mil obreros se concentran en la plaza Haymarket de Chicago. La explosión de una bomba provoca la muerte de un policía e hiere a otros, y se desata la represión contra los manifestantes, con numerosos heridos y detenidos.

Los trabajadores Spies, Parsons, Fischer, Engel, Lingg, Fielden, Schwab y Neebe son acusados de la comisión del hecho, siendo los cinco primeros condenados a muerte y ahorcados el 11 de Noviembre de 1887.  Fielden y Schwab fueron condenados a prisión perpetua y Neebe a quince años de prisión.    

Años después quedaron probadas las irregularidades del juicio, la ausencia de pruebas para condenar a los trabajadores y la parcialidad del jurado.

En homenaje a los mártires de Chicago, el Congreso de la Segunda Internacional reunido en París en 1889 declara el 1° de Mayo como Día internacional de los Trabajadores, proponiendo tres objetivos fundamentales: 1) Lograr la jornada de ocho horas. 2) Ampliar la legislación del trabajo. 3) Afirmar la voluntad de los trabajadores de mantener la paz entre las naciones.

Los trabajadores organizados adhirieron en la Argentina al homenaje, y el 1° de Mayo de 1890 se realizaron multitudinarios actos en Buenos Aires y Rosario. En nuestra Plaza López se realizó en esa fecha un acto y luego una marcha hacia Plaza 25 de Mayo.

Las celebraciones posteriores debieron enfrentar la feroz represión policial.  El 1° de Mayo de 1909, el jefe de policía Ramón Falcón ordena atacar el Acto Anarquista de Plaza Lorea, provocando catorce muertos y ochenta heridos. Como consecuencia de este crimen, se unen las diversas tendencias (Socialistas y Anarquistas) y durante más de una semana se paralizan todas las actividades en la ciudad de Buenos Aires. Meses después, Falcón muere por una bomba arrojada por Simón Radowitzky.

Un político radical nacido en Rosario, Manuel Carlés, organiza la Liga Patriótica, que se ocupaba de contratar rompehuelgas y premiar a quienes no se incorporaban a los sindicatos; que participó de la represión de los trabajadores durante la Semana Trágica de 1919.

La continuidad de la lucha de los trabajadores y sus organizaciones políticas y sindicales hizo posible que los objetivos planteados por los mártires de Chicago se cumplieran parcialmente durante el siglo XX.

Uno de los capítulos heroicos de la lucha de la clase trabajadora fue la huelga de los peones rurales de la Patagonia en 1921, que reclamaban salarios dignos, jornada limitada de trabajo, el derecho a la organización sindical, higiene y seguridad en el trabajo. La huelga concluye con la masacre de miles de peones y la mayor parte de sus dirigentes, realizada por el Ejército Argentino, a las órdenes del Teniente Coronel Varela, enviado por el gobierno nacional.

Durante varias décadas la Ley Nº 11.544 de 1929 (8 horas diarias o 48 semanales) sólo tuvo aplicación en la actividad industrial, comercial y financiera. Los trabajadores rurales fueron excluidos de ella. La primera ley dictada en beneficio de los mismos fue el Estatuto del Peón de Campo, sancionado por Decreto N° 28.169/44 del 8 de Octubre de 1944, impulsado por el entonces Coronel Juan Domingo Perón, que les garantiza el derecho al salario, y condiciones dignas de trabajo, la jornada limitada, los descansos obligatorios, alojamiento, vivienda y alimentación en condiciones de higiene adecuadas, provisión de ropa de trabajo, asistencia médica, vacaciones pagas e indemnización por despido. El Régimen del Trabajo Agrario de la dictadura significó un claro retroceso a épocas pretéritas. Durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, la Ley Nº 26.727 de 2011, deroga el regresivo Régimen del Trabajo Agrario con el que la Dictadura había reemplazado en 1980 al Estatuto del Peón, y crea una nueva regulación del trabajo rural que –entre otros beneficios- les reconoce la jornada diaria de 8 horas 44 semanales.

Pero el trabajo “de sol a sol”, sujeto a la voluntad del patrón, -como en los Siglos XIX y XX- sigue siendo la regla en el trabajo agrario del Siglo XXI. Y en este sentido, no hay diferencia sustancial entre los que están registrados y los que están “en negro”. Aún cuando todos fueren registrados (hay un 70 % que no lo está), están sometidos al poder omnímodo del patrón, sin posibilidad de discutir sus condiciones de trabajo y su salario, sin poder gozar de los derechos sindicales más elementales.

A partir de la Dictadura Cívico-Militar-Empresarial de 1976-1983, con el plan de José Alfredo Martínez de Hoz, la Ley de Contrato de Trabajo sufre amputaciones y modificaciones regresivas, que se profundizaron durante el Gobierno de Carlos Menem-Domingo Cavallo, y su continuidad aliancista.

Habiendo transcurrido 136 años desde la primera celebración del 1° de Mayo, la lucha por la Reducción de la Jornada de Trabajo se impone como una necesidad fundamental para la clase trabajadora en esta etapa de pérdida enorme de empleos en nuestro país y en el mundo.

La posibilidad de creación de empleos depende de la inversión productiva pública y privada.

Crear nuevos empleos no depende sólo de la voluntad del empresariado y la ayuda estatal. La clase trabajadora deberá luchar por la reducción de la jornada a 35 o 32 horas semanales sin reducción salarial, a los fines de que sea posible el reparto del trabajo, la creación de nuevos empleos, protegiendo la integridad psicofísica y el derecho al descanso.

La jornada de 40 horas es lograda por los trabajadores franceses luego de una sucesión de numerosas huelgas con ocupaciones de fábricas; junto con las vacaciones pagas, aumentos salariales y el derecho a los convenios colectivos de trabajo (Acuerdos del Hotel Matignon). Las acciones colectivas y la decisión de los dirigentes de obtener las máximas concesiones de inmediato, obligaron a las patronales a firmar dichos acuerdos. Lo mismo ocurrió con la lucha por las 35 horas semanales.

Cuando en nuestra América los Gobiernos de México y Colombia han promovido la Reducción de la Jornada de Trabajo, es imposible seguir considerando “Normal” en nuestro país una Jornada de 8 horas y 48 semanales. Mucho menos el retroceso que implica la Ultraflexibilización de la misma por la Ley Nº 27.802, que permitiría extenderla hasta 12 horas (Art. Nº 198 modificado Ley de Contrato de Trabajo). Una semana de 35 o 32 horas semanales podría ayudar a distribuir el trabajo remunerado de forma más homogénea entre la población, reduciendo el malestar asociado al desempleo, a las largas jornadas y al escaso o nulo control de los trabajadores sobre el tiempo de trabajo. 

SITUACIÓN ACTUAL

Hay un crecimiento cada vez mayor de los despidos y cierre de empresas, como consecuencia de la política económica de libre mercado y de apertura indiscriminada de importaciones, que ha llevado al cierre de miles de empresas en los últimos dos años y a un escenario recesivo en todo el país. La situación de los jubilados, con ingresos en descenso, pueden ser afectados por la utilización de aportes patronales al ANSES, que serían redirigidos al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), para financiar los despidos sin causa. 

La Ley Nº 27.802 llamada de “Modernización Laboral” contiene disposiciones claramente ilegales, que suprimen, desconocen t/o restringen gravemente derechos reconocidos por el Art. 14 bis de la Constitución Nacional y Pactos Internacionales con Jerarquía Constitucional: 1.- Rebaja de las indemnizaciones por ruptura sin causa del contrato de trabajo, que promueve el crecimiento de los despidos en todo el país, 2.- Ultraflexibilización de la jornada de trabajo, generalización de los bancos de horas, vulnerando el derecho a la jornada limitada y al pago de las horas extras.  3.- Desconocimiento de relaciones laborales en el caso de los trabajadores de plataformas. 4.- Limitaciones injustificadas y discriminatorias de derechos de los trabajadores/as rurales, de las trabajadoras de casas particulares. 5.- Exclusión de los trabajadores marítimos y fluviales de la Ley de Contratos de Trabajo. 6.- Derogación de los Estatutos del Periodista y del Viajante de Comercio. 7.- Derogación de la Ley de Teletrabajo Nº 27.555.  8.- Restringe hasta anular el ejercicio del Derecho de Huelga. 9.- Las Asambleas y demás derechos sindicales de los trabajadores pueden ser limitados por los empleadores.

La política del actual gobierno, el acuerdo con el F.M.I. y los Proyectos de Reforma Laboral y Previsional son violatorios de los pactos internacionales de Derechos Humanos, que la Constitución reformada en 1994 reconoce expresamente. 

1. La Declaración Universal de los Derechos Humanos sancionada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 determina que “1.- toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. 2.- Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual. 3.- Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social. 4.- Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses”. La Declaración insta a los Estados a adoptar medidas progresivas de carácter nacional e internacional que aseguren el reconocimiento y aplicación universales de los derechos.  

2. La libertad de reunión pacífica y asociación son derechos básicos de los trabajadores que han sido ratificados por organismos internacionales: A) La Asamblea del 14/9/2016 del Consejo de Derechos Humanos de la O.N.U.; b) El OG 23 Art. Nº 7 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), ratificado por ambos países.

3. La prevención del fraude, la exclusión discriminatoria y la protección contra el despido arbitrario son expresamente reconocidos como derechos de los trabajadores en la Asamblea General de la O.N.U. del 21/12/2005, Arts. Nros. 3 y 8; así como por la Resolución Nº 32/3 de la Comisión de Derechos Humanos de la O.N.U., Asamblea General del 2016.

El acuerdo con el F.M.I. y la política de endeudamiento serial del actual Gobierno son violatorios de los Derechos Humanos, ya que se han impuesto al país reformas económicas, fiscales, laborales y previsionales que sólo benefician al capital financiero y la especulación, que están destruyendo la producción, el empleo y las condiciones de trabajo y de vida de nuestro pueblo.  Es por ello que la lucha de las organizaciones sindicales y políticas de la clase trabajadora y el pueblo por sus derechos y legítimos intereses y por la derogación de las Leyes Anti-Obreras Nº 27.742 (Ley de Bases) y Nº 27.802 (Ley de Modernización Laboral) no puede desligarse de la que se despliegue contra este acuerdo ilegal que vulnera la soberanía económica y la independencia política de nuestro país. 

No negamos el valor jurídico de fallos como el del Juez Nacional del Trabajo Dr. Raúl H. Ojeda en la causa “CGT c/Estado Nacional” que suspendió a través de una medida cautelar la vigencia de la “reforma laboral”. No parece casual la restauración provisoria de su vigencia por la Cámara de Apelaciones del Trabajo.  La tendencia reaccionaria y pro-patronal de gran parte del Poder Judicial, sumado a las irregularidades de la actual Corte Suprema de tres miembros, generan una gran incertidumbre y no permiten garantizar que el fallo definitivo se ajuste al Art. 14 bis de la Constitución Nacional y los pactos internacionales con jerarquía constitucional. Recordemos que el reconocimiento de las ocho horas, las 40 y luego las 35 semanales no fueron producto de la iniciativa de los gobiernos o de fallos judiciales, sino que los instrumentos fundamentales fueron las huelgas y movilizaciones del movimiento obrero y sindical.

Los Mártires Obreros de Chicago, los de la Semana Trágica, los de la Patagonia Rebelde, los de la Forestal, los que lucharon contra las Dictaduras y los gobiernos anti-obreros y anti-populares, y nuestros 30.000 desaparecidos son la guía histórica de las actuales organizaciones sindicales y de quienes de una u otra forma luchan contra las patronales que no pagan salarios y violan convenios, que despiden y cierran empresas; y contra el actual régimen político neoliberal que los tolera y en muchos casos alienta en nombre de la “Libertad”.


[1] Carlos Marx, “El Capital”, Tomo I Volumen 1, Libro Primero, Siglo Veintiuno Editores, p. 361.
(*) Nota publicada en la Edición Impresa Especial Tabloide del mes de Mayo de 2026.

PIEDRA, PAPEL Y ALGORITMO

DEL CÓDIGO DE HAMMURABI A PALANTIR: CÓMO LLEVAMOS SIGLOS FABRICANDO MÁQUINAS PARA MOLDEAR CONCIENCIAS

POR RAMIRO CARLOS H. CAGGIANO BLANCO

PIEDRA: EL CÓDIGO DE HAMMURABI Y EL TEATRO GRIEGO

El Museo Británico guarda un objeto extraordinario: una estela de diorita negra de 2,25 metros de altura, tallada hacia 1750 a.C. Es el Código de Hammurabi. 282 leyes escritas en escritura cuneiforme. La elección de la piedra era todo un mensaje, la garantía de la inmutabilidad: lo que está escrito en piedra no se discute. O se discute muy lentamente.

Pero la piedra no es solo escritura. Siglos después, en Atenas, los griegos inventaron otro dispositivo: el teatro. Las grandes tragedias y comedias no eran entretenimiento de fin de semana. Eran una liturgia cívica, financiada con impuestos a los ricos, de asistencia casi obligatoria. ¿Su función? Según Aristóteles, la catarsis: purgar el miedo y la compasión. Pero esa purga no era neutral. Al final de la función, el espectador volvía a casa reintegrado al orden. Había visto a Edipo castigado por su hybris. Había visto a Medea cometer el horror. Había reído de los políticos corruptos, pero sin cuestionar el marco de la Democracia Ateniense.

El teatro griego era, en los hechos, una industria cultural preindustrial: producía ciudadanos dóciles pero críticos dentro de ciertos límites. No hacía falta un decálogo escrito. Bastaba con ver a Edipo arrancarse los ojos para entender que el destino no se burla.

PAPEL: LA IMPRENTA Y EL NACIMIENTO DE LA OPINIÓN PÚBLICA

Avancemos dos milenios. 1450. Gutenberg no sabía que estaba pariendo una Revolución. Los Chinos ya habían inventado la imprenta siglos antes, pero en Europa el contexto era otro: una Iglesia que tenía el monopolio de la interpretación.

De pronto, cualquier ciudadano con dinero podía imprimir un panfleto, traducir la Biblia o contradecir al Papa. Setenta años después, Lutero clava sus 95 Tesis en una puerta de Wittenberg. La imprenta no causó la Reforma protestante, pero la hizo imparable. La libre interpretación de la Biblia debilitó el monopolio de la verdad religiosa. Y ese hábito de discutir lo sagrado se trasladó a la economía, a la política, a la filosofía, a la ética y a la ciencia.

Nació el Iluminismo. Dos siglos y medio después, estalló la Revolución Francesa. Una máquina de papel puede derribar tronos. Y nadie lo vio venir.

Pero el papel también tuvo sus gárgolas. En la Edad Media, mientras la piedra de las catedrales enseñaba a los analfabetos, las gárgolas eran terror teológico materializado. Representaban al pecado, al demonio, al castigo. Estaban ahí para que el campesino levantara la mirada y viera lo que le esperaba si desobedecía. No hacían falta sermones. Una mirada hacia arriba bastaba.

Y luego estaban los santos: los primeros influencers de la historia. Cada uno con su especialidad: San Antonio para objetos perdidos, Santa Rita para lo imposible, San Jorge para la guerra. Las peregrinaciones eran el tráfico de esa economía simbólica. Las indulgencias, el primer micropago por salvación.

LA ACELERACIÓN: RADIO. TELEVISIÓN, REDES

Cuando la radio permite a Hitler hablar a 50 millones de alemanes en los años treinta, no inventa al líder carismático: lo amplifica hasta volverlo íntimo, susurrándole al oído a cada oyente en su cocina. Mussolini entendió esto antes que nadie: la radio era el quirófano acústico donde se operaban las almas.

Después vino la televisión. Umberto Eco distinguió dos etapas. La paleotelevisión era pedagógica, señalaba: «esto es la realidad». La neotelevisión, que explota en los años 80, solo habla de sí misma. Mezcla noticias con entretenimiento, verdad con espectáculo. De repente, ya no sabemos bien dónde termina el periodismo y empieza el show.

Llegaron las redes sociales. Y con ellas, un cambio de paradigma total: cualquiera emite, cualquiera viraliza, sin filtro, sin fact-checking. Cambridge Analytica nos mostró que con tus datos y tus emociones se puede diseñar una mentira a tu medida. En 2016, el diccionario Oxford eligió «posverdad» como palabra del año. No es que ya no existan hechos. Es que los hechos dejaron de importar más que las emociones. Y eso no es un accidente tecnológico: es un negocio.

ALGORITMO: PALANTIR Y LA DECISION SIN DUDA

Y ahora estamos aquí, con la Inteligencia artificial. No me refiero a ChatGPT escribiendo poemas. Me refiero a Palantir cuyo dueño acaba de “poner” al vicepresidente de la nación más poderosa de la tierra y de reunirse con Milei en la Casa Rosada, un Presidente que no cree en la Democracia. Peter Thiel tampoco. Una empresa paraguas que trabaja con la CIA, el Pentágono y los cinco ojos del espionaje mundial. Palantir entrena algoritmos para recomendar objetivos militares. En contextos como el de Irán, esa tecnología ya no es ciencia ficción: ayuda a decidir a quién bombardear.

Lo siniestro no es que la máquina sea cruel. Lo siniestro es que los humanos delegamos en ella la decisión de matar sin juicio, sin piedad, sin historia. La guerra se vuelve un problema de optimización. Y la inteligencia artificial, por primera vez, empieza a reemplazar lo más humano de la guerra: la duda.

Las gárgolas no tomaban decisiones. Los santos no lanzaban misiles. El teatro griego no aprendía solo. La diferencia entre un vitral de Chartres y un algoritmo de Palantir es que el vitral nos recordaba nuestro lugar en el cosmos. El algoritmo, en cambio, empieza a decidir quién tiene lugar en el Mundo… ¡y cómo será ese Mundo!

JUAN B. JUSTO Y LA HISTORIA ARGENTINA

ESCRIBE GUSTAVO BATTISTONI

Juan B. Justo nos invita a mirar el pasado argentino no como un simple desfile de grandes hombres y mujeres haciendo la Historia, sino como un inmenso drama colectivo de fuerzas económicas y luchas sociales. En un notable, y olvidadísimo libro, La Revisión de la Historia ArgentinaEnrique de Gandía, nos plantea: “Salvo las vacilaciones de los primeros historiadores de nuestros orígenes y de nuestra nacionalidad…nadie comprendió más hondamente la urgencia de  revisar la historia argentina y contarla con nuevas fuentes, nuevos métodos y nuevas concepciones, que el doctor Juan B. Justo, fundador en la Argentina, del partido Socialista”.

El revisionismo de Juan B. Justo, entroncaba con la interpretación de Juan Bautista Alberdi, pero con un método inquisitivo mucho más sólido como era la doctrina de Carlos Marx y Federico Engels. Llamaba a esta concepción interpretación económica, diferenciándola del concepto de materialismo histórico que le parecía “metafísico”. Esta mirada de la historia nacional, será retomada por muchos investigadores, entre ellos, Juan Álvarez en su libro Las Guerras Civiles Argentinas.

Toda su obra es una profunda reflexión sobre nuestra historia, pero tres textos,  La Teoría Científica de la Historia y la Política Argentina, conferencia de 1898; Teoría y Práctica de la Historia, de 1909, y su escrito que lleva el título de El socialismo argentino, de 1910, merecen particular interés. En otro artículo nos hemos detenido en el que consideraba su principal trabajo, así que nuestro desarrollo estribará en los dos restantes estudios.

En La teoría científica de la historia y la política argentina, la historia se nos revela despojada de sus mitos. Nos cuenta que el destino de la República Argentina, no se forjó por la magia de grandes ideales, sino por el empuje de la economía y la lucha de clases. En los tiempos de la Colonia, Buenos Aires creció a la sombra del contrabando, rebelándose de la Metrópoli, de manera que la Revolución de Mayo no fue un estallido repentino de ideales abstractos, sino el resultado de una necesidad imperiosa de la burguesía. Hombres como Vieytes y Mariano Moreno, comprendieron que el monopolio español ahogaba la inmensa riqueza de nuestros campos y ganados. La independencia fue, ante todo, la búsqueda de autonomía económica para comerciar libremente con el mundo, contra las leyes y el monopolio de España porque las riquezas de esta tierra, sus vacas y sus frutos, necesitaban salir al mundo.

No fue un sueño romántico de libertad, sino el despertar de una naciente burguesía que exigía el libre comercio para no ver pudrirse sus productos en los campos. Afirma: “El pueblo argentino no tiene glorias. La independencia fue una gloria burguesa; el pueblo no tuvo más parte en ella que servir los designios de la clase privilegiada que dirigía el movimiento. Pero pronto tuvo que luchar contra esta clase para defender el suelo en que vivía contra la rapiña y el absoluto dominio de los señores. Hasta entonces había habido en el país una especie de propiedad común de la tierra, porque esta era muy extensa y los pobladores muy pocos. Los gauchos se movían con libertad en el vasto territorio que les daba fácilmente lo que ellos necesitaban para vivir”.

Sin embargo, esta revolución trajo consigo una profunda tragedia social: las guerras civilesPinta a las montoneras como el levantamiento de un pueblo empobrecido, que seguía a sus caudillos para defender su modo de vida tradicional frente a una clase dominante y urbana, que buscaba imponer el progreso capitalista. Al final, los gauchos triunfaron en lo militar, pero fracasaron porque su proyecto era un estancamiento imposible y  terminaron siendo neutralizados por los que se adueñaron de la tierra. Es de notar, sobre la lectura que hace de este contexto histórico, que Luis Pan, en su libro, El mundo de Nicolás Repetto, afirma que las Memorias Póstumas, de José María Paz, era el libro de cabecera de Juan B. Justo.

Observa: “Las montoneras eran el pueblo de la campaña levantado contra los señores de las ciudades. Hombres, mujeres, y niños, la población campesina en masa resistía a la dominación. López en Santa Fe, Ramírez en Entre Ríos, Quiroga en el interior, fueron los jefes de la insurrección del paisanaje contra el odiado gobierno burgués de Buenos Aires. Los gauchos defendían el terreno que pisaban: Luchaban a su modo por la libertad”.

En su trabajo, El socialismo argentino, escrito para la edición especial del Centenario en el Diario La Nación, y finalmente no publicada en aquel momento, Juan B. Justo sigue en líneas generales, con brillante desarrollo, lo planteado en sus escritos históricos anteriores. Relata que a principios del siglo XIX, los que trabajaban con sus manos eran una casta miserable, sometida al látigo: esclavos negros traídos en barcos, e indios reducidos a un trabajo mortal.

La Revolución de Mayode carácter netamente burgués, abolió algunas formas de servidumbre como la mita, pero no fue pensada para los humildes, sino para los comerciantes y propietarios. Tras la desaparición y sometimiento del gaucho rebelde, el escenario cambia con la llegada de los barcos europeos. El Estado y los grandes terratenientes acapararon la tierra, y trajeron al inmigrante europeo, viéndolo como una simple mercancía.

Estos nuevos pobladores sufrieron el fraude, el engaño y el robo de su trabajo, mediante el uso de papel moneda sin valor. Con el fin de las guerras civiles y la llegada de la inmigración masiva, la oligarquía gobernante implementó, tomando la conceptualización del capítulo 25 de El Capital de Marxla colonización capitalista sistemática, tema desarrollado en su polémica con Enrico Ferri. En lugar de entregar la tierra a los colonos para que formaran sus propias chacras, el Estado regaló enormes latifundios a los poderosos. Al fijar precios inalcanzables para la tierra, obligaron al inmigrante a vender su fuerza de trabajoconvirtiéndolo artificialmente en un peón asalariado. A pesar de este despojo, agravado por las crisis económicas y el uso de moneda falsa, los trabajadores comenzaron a unirse.

Finalizamos nuestra nota, con un planteo del fundador del socialismo argentino, expuesta en su Conferencia de 1898, que a nuestro entender tiene plena vigencia:” El progreso económico nos ha incorporado de lleno al mercado mundial, del que somos una simple provincia. Esa división del trabajo exige que hagamos nuestra propia gerencia si queremos conservar nuestra autonomía”. 

Y remata, clarividente: “Si atentos únicamente al lucro inmediato, olvidamos que en las sociedades modernas cada hombre tiene papel político que desempeñar, seremos una simple factoría europea, con una apariencia de independencia política, hasta que quieran quitárnosla, o alguna nación más fuerte nos acuerde su humillante y cara protección.” Más claro imposible…