LA NUEVA DOCTRINA DE SEGURIDAD

DE MILEI A RUBIO, EL HILO CONDUCTOR DE LA DERECHA CONTINENTAL.

POR RAMIRO CAGGIANO BLANCO

En las últimas semanas, un mismo lenguaje ha resonado al unísono en las capitales de Sudamérica. En Argentina, el Presidente Javier Milei advirtió sobre la existencia de «Terroristas disfrazados de estudiantes, Terroristas disfrazados de periodistas, Terroristas disfrazados de profesores» . Casi al mismo tiempo, en Colombia, el entonces Candidato Presidencial Abelardo de la Espriella lanzaba su propia proclama: «todo aquel que bloquee vías, destruya bienes públicos o agreda a la fuerza pública será tratado como lo que es: un Terrorista».

Lejos de ser exabruptos aislados o producto de personalidades excéntricas, estas declaraciones revelan la articulación de un fenómeno político continental: la emergencia de una nueva derecha que no actúa por nostalgia de las dictaduras del siglo XX, sino como un eslabón funcional y alineado con una estrategia geopolítica global, cuyo epicentro se encuentra en el nuevo rumbo del Departamento de Estado de Estados Unidos.

MILEI Y EL IDIOMA DEL «TERRORISMO CULTURAL»

El presidente argentino endureció su discurso contra quienes no comparten su ideología política al asegurar que existen «terroristas disfrazados» en la Argentina . Durante una entrevista televisiva, Milei hizo una interpretación caprichosa de la influencia del fundador del Partido Comunista italiano, Antonio Gramsci .

«La estrategia de Gramsci de tomar la educación, de tomar los medios de comunicación, de tomar la cultura, de tomar el Estado pasó a una etapa 2.0, entonces se le meten como estudiantes, como profesores, se le meten como investigadores. […] Usted tiene Terroristas disfrazados de estudiantes, Terroristas disfrazados de periodistas, Terroristas disfrazados de profesores, Terroristas disfrazados de investigadores», afirmó Milei .

Lo cuestionable del razonamiento del Presidente no sólo residió en la gravísima acusación de «Terroristas» a sectores de la sociedad, sino que además guardó una relación directa con la lógica utilizada públicamente por el genocida Jorge Rafael Videla en 2010 . Durante uno de sus últimos juicios por crímenes de lesa humanidad, el dictador se refirió a la supuesta estrategia gramsciana utilizada por el kirchnerismo para «instaurar un régimen marxista» .

«Quienes hoy gobiernan nuestro país no necesitan de la violencia para acceder al poder porque están en el poder, y desde él intentan la instauración del Régimen Marxista a la manera de Gramsci, tomando de rehenes a las instituciones de la república», dijo Videla . «Gramsci puede estar satisfecho de sus alumnos», sentenció .

SALLES Y EL ENLACE GRAMSCIANO: UN MISMO ARSENAL IDEOLÓGICO

La conexión con el pasado no es casual. El ex Ministro de Medio Ambiente de Jair Bolsonaro, Ricardo Salles, es un académico que ha trabajado extensamente con los conceptos gramscianos . Salles, historiador de formación, ha utilizado la Teoría de la Hegemonía de Gramsci para analizar procesos históricos, como la construcción del Estado Imperial Brasileño .

Esta coincidencia no implica que Milei se inspire directamente en Videla o Salles. Lo que revela es que todos ellos beben de un mismo arsenal ideológico que identifica a la Educación y la Comunicación como campos de batalla y a sus actores como «Infiltrados» al servicio de una supuesta conspiración comunista.

La «Teoría de la Hegemonía Cultural» de Gramsci es percibida por esta derecha como el manual de operaciones de la izquierda para tomar el poder desde la cultura, los medios y las instituciones educativas. Por eso, cuando Milei y Videla usan el mismo término («Terroristas Disfrazados») y citan al mismo autor (Gramsci), no están imitándose entre sí, sino recurriendo a un mismo repertorio discursivo.

DE LA ESPRIELLA: EL «TIGRE» Y LA CRIMINALIZACIÓN DEL OTRO

El caso colombiano es quizás el más explícito de esta nueva oleada. Abelardo de la Espriella, conocido como «El Tigre», ha hecho de la criminalización de sus opositores el eje de su campaña.

De la Espriella ha calificado al presidente saliente Gustavo Petro como un «Drogadicto y Miserable», un «Delincuente» que debe ser vigilado por la fuerza militar . A su rival en el balotaje, Iván Cepeda, lo llama «Bandido», «Heredero de las FARC» y lo señala de ser aliado de «Narcoterroristas».

«Sepan ustedes, señores de la izquierda, que en mí tendrán siempre un enemigo acérrimo, que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos», dijo De la Espriella al lanzar su campaña . Su promesa es contundente: declarar la «Guerra frontal, sin tregua ni negociación, contra el Narcoterrorismo».

Este lenguaje no es improvisado. Responde a la lógica de la Doctrina de Seguridad Nacional del Siglo XXI, que ve amenazas en el activismo social y la producción cultural. De la Espriella ha hecho de la política de «Paz Total» de Petro su principal blanco, asegurando que «la sangre que hoy se derrama es consecuencia directa de la tal Paz Total de pacotilla».

LA VUELTA DE LA DOCTRINA DE LA SEGURIDAD NACIONAL

La Doctrina de la Seguridad Nacional, que en el Siglo XX sirvió para justificar las Dictaduras Militares en el Cono Sur, se ha actualizado para el Siglo XXI:

Antiguo enemigoNuevo enemigo
El «enemigo interno» comunistaEl «terrorismo de izquierda transnacional»
Movimientos guerrillerosGobiernos (Cuba, Venezuela), Movimientos Sociales, Sindicatos, Académicos y Periodistas Críticos

La lógica es la misma: la Seguridad Nacional ya no se defiende solo de amenazas externas, sino que se debe «Limpiar» el tejido social de aquellos que, desde dentro, socavan los valores occidentales y cristianos.

Cuando Milei llama «Terroristas» a los docentes o De la Espriella a sus rivales políticos, están aplicando esta Doctrina a escala doméstica, identificando a sectores de la población como amenazas a la seguridad del Estado que representan.

El contexto colombiano es particularmente revelador. El gobierno saliente denunció la existencia de «Decenas de toneladas de explosivos en Cali», advirtiendo que grupos del narcotráfico buscan «actuar de manera terrorista para dar la excusa de la conmoción interior» . Este escenario es el caldo de cultivo perfecto para la estrategia de De la Espriella: la «Conmoción Interior» es el mecanismo clásico de la Doctrina de Seguridad Nacional para justificar la suspensión de garantías y la persecución del «Enemigo Interno» .

MARCO RUBIO Y EL «MACARTISMO 2.0»: EL CENTRO DE LA ESTRATEGIA

El punto culminante de este análisis es el Alineamiento con la estrategia de Marco Rubio, Secretario de Estado de Estados Unidos. Rubio ha diseñado lo que se ha denominado un «Macartismo 2.0»: una cruzada ideológica que utiliza la acusación de «Terrorismo de Izquierda» como arma política .

Su estrategia incluye:

 La criminalización por asociación: No necesita pruebas; la simple sospecha es suficiente para señalar a Gobiernos, Movimientos Sociales y Académicos como parte de una Red Terrorista Transnacional.

Una estrategia de guerra cognitiva: Su cumbre ministerial y el informe sobre Cuba son operaciones para instalar un relato, criminalizar la disidencia y alinear a los países satélites.

 La restauración de la intimidación: Busca legitimar políticas que recuerdan al nefasto Plan Cóndor, que se basó en similares pretextos.

Aquí es donde Milei y De la Espriella se vuelven actores perfectamente alineados con la nueva política del Departamento de Estado. No están «Locos»; están alineados. Sus discursos:

1. Refuerzan el relato de Rubio: Al llamar «Terroristas» a actores culturales y educativos, Milei legitima y amplifica la misma categoría que Rubio usa para Criminalizar a Gobiernos y Movimientos enteros.

2. Actúan como agentes de la «Batalla Cultural»: Mientras Rubio lidera la ofensiva geopolítica, Milei y De la Espriella ejecutan la versión doméstica, purgando el «Enemigo Interno» en sus países.

3. Comparten el mismo marco ideológico: Todos operan bajo la lógica de que el principal conflicto no es económico, sino cultural e ideológico, y que la batalla se libra contra una «Izquierda Transnacional» que debe ser derrotada.

De la Espriella ha sido explícito en este alineamiento. Tras conocerse su triunfo electoral, Marco Rubio lo felicitó personalmente por teléfono y delineó los tres ejes de cooperación: Seguridad Regional, Control Migratorio y Fortalecimiento de Lazos Económicos. El «Tigre» ha manifestado su intención de sumarse al «Escudo de las Américas», la iniciativa de seguridad de Donald Trump, con quien expresa una «Plena Identidad» en políticas de seguridad.

 CONCLUSIÓN: EL CUADRO COMPLETO

La correlación es precisa y evidencia una cadena de coherencia ideológica y estratégica:

Milei utiliza el lenguaje de la «Batalla Cultural» (Gramsci) para criminalizar a la oposición interna.

Ese lenguaje es un tropo recurrente en la Derecha dura, desde Videla hasta Salles y De la Espriella, pero no por herencia directa, sino por pertenecer a un mismo sustrato ideológico anticomunista.

Este sustrato se ha actualizado en la renovada Doctrina de la Seguridad Nacional, que ve amenazas en el activismo social y la producción cultural.

Finalmente, esta Doctrina es promovida activamente por Marco Rubio como una política de Estado de EE.UU. para la región, convirtiendo a Milei y De la Espriella en aliados útiles y coherentes, no en desequilibrados, sino en ejecutores locales de una estrategia global de la derecha estadounidense. Milei y De la Espriella no están locos, son productos lógicos y funcionales de la nueva derecha internacional, y sus discursos son engranajes en la maquinaria de influencia que busca reinstaurar una Ortodoxia de Seguridad Nacional en el Continente.

PROYECCIÓN DOCUMENTAL Y CONVERSATORIO EN DISTRITO 7

Después de recorrer el mundo, llega a Distrito Siete el Documental Argentino que narra una historia donde la Angustia se transforma en Arte.

En un pueblo rural amenazado por el impacto de los agroquímicos, un maestro de música y sus estudiantes se únen para componer canciones que despierten la conciencia. Frente a las adversidades, Ramiro decide ir más lejos: se propone organizar “Woodstock ambiental” en medio del campo.

Luego de la Proyección del Documental se realizará un Conversatorio con Ramiro Lezcano, Sabrina Ortiz, Julián Ferrero, Sonia Alesso y Graciela Mandolini.

Será este Jueves 6 de Agosto
Siendo el Ingreso a las 20:00 horas / Proyección 20:30 Horas
D7 – Ov. Lagos Nº 790, Rosario, Santa Fe

En una jornada especial donde vamos a defender la soberanía sobre nuestras tierras, encendemos la pantalla con una nueva función del ciclo de cine de Ciudad Futura y D7.

Entrada libre y gratuita
Reservá tu mesa por WhatsApp al siguiente enlace:

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INVITAN:

¿SUPERÁVIT O DÉFICIT?

¿QUÉ REVELAN REALMENTE LOS NÚMEROS DE LA MUNICIPALIDAD DE ROSARIO?
VISTA AÉREA DE LA DEMOLICIÓN DEL BAR «MORDISCO» EN EL SECTOR CONOCIDO COMO «RAMBLA CATALUNYA» -ZONA NORTE DE LA CIUDAD-

POR JORGE SIMON[*] 

Hace algunos días, en una columna titulada «EL MAYOR ACTO DE TRANSPARENCIA DEL ESTADO ES, PARADÓJICAMENTE, EL MÁS IGNORADO», me referí a las cuentas de inversión presentadas por los gobiernos nacional y provincial. Ambas exhibieron resultados Superavitarios, incluso a pesar del peso del Déficit Previsional.

Ahora es el turno de analizar la Cuenta de Inversión 2025 de la Municipalidad de Rosario. En las páginas 606 y siguientes del Informe se expone la evolución de la denominada Cuenta de Ahorro, Inversión y Financiamiento correspondiente al período 2021-2025, es decir, la información vinculada con la ejecución efectiva de los recursos y gastos del municipio.

¿Por qué es importante este indicador? Porque permite conocer el resultado económico y financiero de la gestión y comprender de qué manera se financian las políticas públicas. En términos simples, surge de relacionar la clasificación económica de los ingresos con la de los gastos del Estado.

Los números muestran que, a lo largo de los últimos cinco años, la Municipalidad de Rosario registró déficit financiero de manera ininterrumpida. En otras palabras, los gastos totales superaron a los recursos disponibles.

Aquí es importante establecer una diferencia. El resultado primario excluye el pago de intereses de la deuda, mientras que el resultado financiero sí los contempla. Esta distinción, incorporada hace décadas al debate económico, permite comprender con mayor precisión la situación fiscal de cualquier administración.

 ¿ROSARIO TUVO SUPERÁVIT O DÉFICIT DURANTE EL AÑO 2025?

La respuesta depende de la variable que se tome como referencia. Si se consideran exclusivamente los resultados primarios (SIN INCLUIR LOS INTERESES), la Municipalidad obtuvo un superávit de 2.643 millones de pesos. Se trata de un dato positivo, ya que interrumpe una secuencia de cuatro años consecutivos de resultados negativos.

Sin embargo, al incorporar el pago de intereses de la deuda, el escenario cambia por completo. El resultado final arroja un déficit financiero (INCLUYE INTERESES) de 1.803 millones de pesos, producto de obligaciones financieras que alcanzaron los 4.447 millones de pesos durante el ejercicio. Para dimensionar la magnitud de esa cifra, basta señalar que equivale aproximadamente a la mitad del presupuesto destinado al Parque Acuático.

A ello se suma otro dato relevante: el endeudamiento de la Municipalidad pasó de 19.531 millones de pesos a 30.436 millones, lo que representa un incremento superior al 50 %. Naturalmente, esta situación podría profundizarse durante el actual ejercicio.

Más allá de las diferencias políticas, considero que tanto el intendente Pablo Javkin, al frente del Ejecutivo municipal desde 2019, como Juan Monteverde y Juan Pedro Aleart, dos de los principales referentes de la oposición, deberían dedicar más tiempo a informar, explicar y debatir el estado de las finanzas públicas de la ciudad.

Rosario necesita dirigentes capaces de discutir ideas y ofrecer respuestas, dejando de lado las consignas fáciles y las chicanas electorales. La transparencia, la pedagogía y la responsabilidad son condiciones indispensables para ejercer cualquier liderazgo.

Quienes me conocen saben que soy afiliado al Partido Justicialista, que fui funcionario de Jorge Obeid y de Omar Perotti y que también me desempeñé como auditor de la Universidad Nacional de Rosario. Lo menciono porque creo en la honestidad intelectual y porque considero que el debate público debe sostenerse sobre argumentos y datos concretos, no sobre descalificaciones.

[*] FUENTE: esxaca.com.ar

¿QUÉ PASÓ EN N.O.B. EL DOMINGO FRENTE A BOCA?

BANDERA DESPLEGADA EN LA VISITA DEL CLUB BOCA JUNIORS AL ESTADIO «MARCELO BIELSA» ESTE DOMINGO 2 DE AGOSTO POR EL CAMPEONATO CLAUSURA DE LA LIGA PROFESIONAL DE LA A.F.A.

COMPARTIMOS CON NUESTROS LECTORES LA MIRADA DE FACUNDO PERALTA, CECILIA VALLINA, ARIEL BULSICCO Y GUSTAVO GAMBOA SOBRE EL TRAPO SECUESTRADO ESTE DOMINGO POR LA DIRIGENCIA DE NEWELLS OLD BOYS DE ROSARIO.

MANUEL BELGRANO Y EL PACTO DE SANTO TOMÉ

POR GUSTAVO BATTISTONI

Los grandes hombres no han estado exentos de situaciones extremas, momentos en los que el desasosiego y el escepticismo los embargaron. Manuel Belgrano, seis años después de la Revolución de Mayo, si damos fe a su correspondencia y al comentario de sus contemporáneos, vivió en aquella coyuntura sentimientos muy encontrados.

El país se debatía en medio de una Guerra Civil que parecía interminable y la realidad europea no mostraba demasiados auspicios para el Proceso Libertador del continente Americano. El optimismo con que se había iniciado una de las grandes transformaciones de nuestra historia, daba paso a un montón de preguntas y un contexto poco esperanzador.

En Marzo de 1816 se produjo un acontecimiento trascendental para la Autonomía de Santa Fe, producto de una rebelión popular contra el Ejército de Observación enviado por el Directorio de Buenos Aires. La primera compañía de Blandengues se levantó en armas liderada por su teniente Estanislao López. A esta fuerza se le unieron las milicias del Rincón y de Coronda, poniéndose todas al frente con el auxilio de las tropas orientales.

El objetivo del levantamiento era expulsar a las tropas de Buenos Aires, quitarles las armas y reducir a aquel ejército para instituir un Gobierno Independiente bajo la Protección de José Gervasio Artigas. Para doblegar a la ciudad, los sublevados tomaron buques armados, y comenta Leoncio Gianello en su Historia de Santa Fe: “Con estos barcos Cosme Maciel atacó y cañoneo a Tropas Directorales reunidas cerca de la costa de la laguna de Guadalupe”.

En este contexto, Mariano Vera aparece como una figura política y militar fundamental en los primeros años de la Autonomía de Santa Fe, desempeñándose como Gobernador Intendente de la Provincia en el período inmediatamente anterior al ascenso definitivo del más grande de los Santafesinos, Estanislao López.

El Pacto de Santo Tomé, firmado el 9 de Abril de 1816, tuvo un impacto sumamente positivo para la Provincia de Santa Fe, ya que los conflictos internos de la política porteña terminaron favoreciendo de manera coyuntural a la causa santafesina.

Al lograr que la vanguardia del ejército directorial pactara con las fuerzas federales locales, se detuvo la ofensiva militar de Buenos Aires. Como consecuencia de este armisticio, Santa Fe no volvería a sufrir invasiones por parte del poder central hasta el Año 1818.

El acuerdo ayudó a afianzar políticamente al nuevo Gobernador, quien acababa de asumir el Gobierno de la Provincia el 31 de Marzo tras sitiar la ciudad, y lograr la rendición del general Juan José Viamonte y su Ejército de Ocupación.

El mismo día en que se firmó el tratado, el Gobernador Vera confirmó a Estanislao López en el cargo de Comandante de los Blandengues, reconociendo su liderazgo por haber sublevado a estas fuerzas contra la dominación porteña.

Para Santa Fe, el pacto significó una victoria política inusual, ya que logró que la vanguardia del Ejército Invasor exigiera la caída de sus propios superiores jerárquicos. La primera víctima del Pacto fue ni más ni menos que Manuel Belgrano quien fue destituido del mando del Ejército de Observación, lográndose también la dimisión del Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas.

El estado de abatimiento del espíritu del creador de la Bandera era tal, que le comentaba a Ignacio Álvarez Thomas, en una carta el 5 de Abril de 1816, antes de ser apartado de su cargo como Jefe del Ejercito de Observación, su deseo de irse a vivir con algún cacique altoperuano: “Yo deseo irme a vivir con mis hermanos Cumbay o Caripan o Carripilan…”.

Mario Belgrano, en su esplendida Historia de Belgrano, nos comenta: “Los acontecimientos adquirían en esos días suma gravedad. Viamonte había tenido que rendirse en Santa Fe a las fuerzas de Vera. En presencia de ese hecho, el Gobierno nombró a Belgrano Jefe del Ejército de Observación de Mar y Tierra, cuyas fuerzas se componían de unos cuantos escuadrones de milicias, concentradas en el Rosario, en cuyo puerto se hallaban ocho buques menores de guerra”.

Con su patriotismo habitual nuestro prócer se había hecho cargo de una situación insostenible, rodeado de una oficialidad hostil, y una tropa en estado de deliberación permanente. La citada carta, y la expedida también a su sobrino político desde Rosario el 8 de Abril, dan cuenta de un estado de situación insostenible, que tendrá su desenlace con su destitución.

Bartolomé Mitre, en su Historia de Belgrano y de la Independencia ArgentinaCapítulo La Revolución Interna 1815- 1816, afirma: “Don Eustoquio Díaz Vélez, nombrado para negociar un arreglo pacífico, abusando de la confianza que su general había depositado en él, se entendió con el enemigo (el 9 de abril de 1816)  y ajustó un pacto subversivo que se llamó de Santo Tomé, por el lugar donde fue firmado. Por él se estipulaba: la separación de Belgrano del mando del ejército, el nombramiento de Díaz Vélez como sucesor, la retirada de las tropas de Buenos Aires y la deposición del Director Supremo, todo con la concurrencia de ambas fuerzas”. Y continúa más adelante: “En consecuencia de esta Revolución hecha en connivencia con el enemigo, Belgrano fue depuesto y arrestado en su campo…”.

Esta desagradable situación fue producto, en lo esencial de las ideas monárquicas de Manuel Belgrano que estaban en la antítesis de las ideas federalistas de los hombres del Litoral, y la traición de Eustoquio Díaz Vélez. El Congreso de Tucumán y su defensa de una Monarquía Inca lo pondrá de nuevo en el centro de la escena política.

Durante las fallidas negociaciones de paz del 5 de Octubre de 1816, el Diputado porteño Deán Gregorio Funes reconoció ante las Autoridades Santafesinas los estropicios de las tropas del Directorio y su campaña anti federal, causados por los generales Viamonte y Díaz Vélez. 

Como sucedió habitualmente, lo que fue pactado en Santo Tomé, el Directorio y el Congreso de Tucumán lo terminaron incumpliendo. A consecuencia de esta ruptura, el Diputado electo Juan Francisco Seguí no se integró a la Asamblea, sellando la ausencia definitiva de Santa Fe en el Congreso que declararía la Independencia.

FABIÁN ARIEL GEMELOTTI: EL ESCRITOR QUE NO QUIERE UN LECTOR CÓMODO

POR HORACIO ANTONIO ROSCO

Hay escritores que buscan seducir al lector. Otros pretenden emocionarlo, enseñarle una lección o reconciliarlo con el Mundo. La Literatura de Fabián Ariel Gemelotti parece elegir el camino contrario: su apuesta consiste en destruir cualquier sensación de comodidad.

Leer a Gemelotti implica aceptar que el Libro no va a pedir disculpas. No hay personajes ejemplares, no hay discursos moralizantes ni una escritura interesada en embellecer la realidad. Todo aparece expuesto con una crudeza deliberada. El sexo, la violencia, la corrupción, el dinero, la desesperación económica y la degradación humana son presentados sin filtros ni anestesia.

En Viaje al Fin del Día, el autor convierte la incomodidad en un procedimiento Literario. Cada capítulo parece preguntarle al lector cuánto está dispuesto a soportar antes de cerrar el libro. Cuando parece que la narración se estabiliza, vuelve a introducir escenas, diálogos o situaciones destinadas a romper cualquier expectativa de lectura confortable.

Gemelotti no parece interesado en agradar. Tampoco en construir personajes simpáticos. Sus protagonistas suelen ser contradictorios, impulsivos, moralmente ambiguos y muchas veces desagradables. Esa decisión obliga al lector a abandonar la búsqueda del héroe clásico para enfrentarse a seres humanos atravesados por el deseo, el resentimiento, la pobreza y la violencia.

La provocación tampoco funciona como un mero recurso publicitario. En esta narrativa, el exceso constituye una estética. El lenguaje directo, las escenas extremas y la acumulación de conflictos forman parte de una misma estrategia: impedir que la literatura se convierta en un objeto decorativo o de consumo rápido.

Hay una declaración implícita en esta obra: la literatura no tiene la obligación de ser amable. Puede irritar, incomodar, provocar rechazo e incluso generar enojo. Gemelotti parece escribir precisamente para ese lector que acepta ser puesto contra las cuerdas.

En tiempos donde buena parte de la producción cultural busca no ofender a nadie, la obra de Gemelotti avanza en dirección opuesta. Su narrativa desafía los consensos, renuncia a la corrección y convierte el conflicto en el verdadero motor de la escritura.

Puede discutirse su estilo, sus decisiones narrativas o su radicalidad. Lo que resulta difícil es permanecer indiferente. Y quizá ese sea el mayor triunfo de su literatura: obligar al lector a reaccionar. Porque un libro que incomoda suele dejar una huella más profunda que uno que simplemente confirma las certezas de quien lo lee.

VOLVER A LA PATRIA, A LOS HOMBRES, AL TRABAJO

PROGRAMA Nª 14 – MAYO DE 2026

En el mes de Mayo de 2026 Retomamos el Programa «DIÁLOGOS DESDE EL CAIRO».

Osvaldo Dunda, Jorge Francisco Palombo y Néstor Antonio Suleiman analizan las novedades políticas de nuestra Provincia, el País y la Política Internacional.

SOSTIENE EL COMPAÑERO OSVALDO DUNDA:

«El Peronismo tiene que pensar bien la etapa que está transcurriendo, porque está en la Nueva Dirigencia, en la gente joven, encaminar este Movimiento y que llegue a ser lo que fue el 17 de Octubre, aquel día Glorioso en que fue protagonista el Argentino más pobre, el más necesitado.
Salió a la calle y lo escucharon.
Y ahora le pedimos a la Nueva Dirigencia Peronista que los escuche, así como hicieron aquellos en ese momento, cuando pidieron ser escuchados y los escucharon».

«En este momento, en esta época, en este Año 2026 y 2027, le pedimos a la Nueva Dirigencia que escuche al Pueblo, que ponga sus intereses por encima de los propios y que lo haga. Eso está esperando el pueblo. Eso está esperando la clase trabajadora. Eso está esperando el hombre de la casa, el que tiene paz, el que quiere vivir. Eso está pidiendo ahora.
Y lo que pedimos solamente es que la nueva dirigencia tiene la tremenda responsabilidad de resucitar el 17 de Octubre. En sus manos, en su inteligencia, está todo».

POPULISMO AUTORITARIO: EL ATROPELLO COMO MARCA Y EL ABSURDO COMO MODELO DE NEGOCIO

LAS ÉLITES TECNOLÓGICAS NO SOLO FINANCIAN PROYECTOS, LOS DISEÑAN, LOS AMPLIFICAN Y LOS INSTRUMENTALIZAN, SON LOS ARQUITECTOS DE LA «ILUSTRACIÓN OSCURA».

POR ALEJANDRO MARCÓ DEL PONT

Vivimos bajo una ilusión óptica de proporciones históricas. Cuando observamos el ascenso de figuras como Donald Trump, Javier Milei o Itamar Ben-Gvir, la opinión pública tiende a interpretar sus gestos, insultos y políticas como síntomas de un caos incontrolable, el desborde de la irracionalidad o el regreso fantasmal de los espectros del Siglo XX. Nada podría estar más lejos de la realidad. Estos líderes no son anomalías ni locos sueltos. Son Gerentes de la destrucción sistemática, altavoces humanos de un Proyecto meticulosamente diseñado desde las élites globales. Lo que presenciamos no es un accidente de la historia; es una convergencia sistémica.

Como señalaba Karl Marx, las ideas dominantes de cada época no son más que las ideas de la Clase Dominante. Las élites tecnológicas ya no se limitan a financiar proyectos. Hoy diseñan la infraestructura misma sobre la que se produce, distribuye y consume el Discurso. La genialidad perversa del momento actual es que esta Dominación ya no se ejerce con el lenguaje técnico y moderado del Neoliberalismo de los noventa. Se ejerce con un vocabulario beligerante, visceral y destructor que ha Colonizado el sentido común sin generar inmunidad social alguna.

Para comprender este fenómeno, debemos abandonar la etiqueta simplista de «Fascismo Clásico«. Lo que emerge hoy es un Autoritarismo de Nueva Generación, un híbrido mutante donde cada líder defiende a una elite específica y a un Proyecto concreto, adaptándose a las coordenadas locales, pero bebiendo de la misma fuente ideológica. Donald Trump, en este sentido, no fue una anomalía, sino el proveedor del molde comunicacional global: la política como espectáculo de realidad, la deslegitimación sistemática de las instituciones verificadoras y la transformación del adversario político en un enemigo existencial.

Ben-Gvir no es un fanático israelí suelto. Es el Ministro de Seguridad Nacional de un Gobierno que ha convertido la expansión de asentamientos en su prioridad máxima. Los acuerdos de coalición de Netanyahu se comprometieron a «avanzar y desarrollar el asentamiento en todas las partes de la tierra de Israel«, incluyendo la anexión de Cisjordania. Él no representa un mero extremismo marginal; es la materialización de un proyecto de ingeniería demográfica y territorial que exporta un modelo de «seguridad» basado en la represión preventiva, la expansión colonial y la normalización de la violencia etnonacionalista como política de Estado. ¿Por qué necesita Ben-Gvir un léxico de «muerte a los terroristas», de armar civiles, de justificar la violencia de colonos? Porque la limpieza étnica requiere un lenguaje que la deshumanice.

Para entender cómo este engaño prospera y logra tal adhesión, debemos recurrir al análisis de Ernesto Laclau y su concepto de «La Razón Populista«. Laclau nos enseñó que mientras cada reclamo social permanezca aislado y separado, el sistema puede absorberlos, fragmentarlos o ignorarlos sin mayores riesgos. Pero cuando las instituciones dejan de responder a las necesidades básicas de la población, esas demandas dispersas comienzan a unirse. Se forja lo que él denominó una «Cadena de Equivalencias«.

Esto no significa que todos quieran exactamente lo mismo, sino que todos empiezan a percibir que tienen un enemigo común que frustra sus aspiraciones de vida digna. Aquí reside la genialidad perversa y el secuestro ideológico operado por la nueva derecha. Figuras como Trump, Milei o Ben-Gvir no crearon este malestar; lo interceptaron. Identificaron esa cadena de equivalencias en formación y, con precisión le asignaron un enemigo falso o parcial gritando en contra de, “inmigrantes” «el establishment», «la casta», «la oligarquía», «Bruselas» o «Wall Street», pero lo hacen de una manera calculada que desvía la ira hacia chivos expiatorios culturales o minoritarios, mientras protegen a los verdaderos arquitectos del despojo.

La toma del Estado por parte de estas élites deja expuesta la crudeza de esta operación y valida la advertencia de Laclau sobre la fragilidad de las cadenas de equivalencias mal dirigidas. Estos líderes no odian al Estado; odian al Estado democrático, regulador y redistributivo. Aman al Estado como botín de pago y brazo represivo. Primero, se promueven políticas de austeridad extrema y se despiden funcionarios técnicos competentes, provocando un deterioro intencional de los servicios públicos. Luego, se señala ese deterioro como la prueba irrefutable de que el Estado es inherentemente ineficiente, corrupto e inútil. Finalmente, se ofrece la «solución». La privatización de funciones estatales a sus propias empresas o aliados corporativos.

El resultado es tan cínico como brillante: Elon Musk se burla de la burocracia gubernamental mientras recibe miles de millones en subsidios y contratos del Estado. Peter Thiel predica el Libertarismo mientras su Empresa, Palantir, se convierte en el sistema operativo de facto de los servicios de inteligencia y la policía predictiva en Occidente.

Si aceptamos que estos líderes son meros Gerentes políticos o voceros de las élites económicas y tecnológicas, surge una pregunta inevitable: ¿por qué no utilizan el lenguaje técnico, pulcro y moderado del neoliberalismo clásico? ¿Por qué optan por un léxico tan beligerante, visceral y destructor? La respuesta es que la destrucción no es un error del sistema, sino una funcionalidad diseñada. Este léxico destructor cumple funciones estratégicas precisas.

En primer lugar, la destrucción actúa como requisito previo, una versión actualizada de la Doctrina del Shock. Para implementar proyectos de acumulación por desposesión, es necesario eliminar primero los obstáculos institucionales, legales y simbólicos que los frenan. El ariete simbólico del insulto y la amenaza demuele la legitimidad de las instituciones para que, cuando lleguen las medidas económicas, no haya nada que las frene. En segundo lugar, este discurso opera como un espacio ideológico destinado a desplazar la ira hacia abajo, desviando la rabia legítima contra la desigualdad estructural hacia minorías vulnerables o enemigos internos inventados creando chivos expiatorios: el inmigrante, el «comunista» o el «terrorista».

Tercero, y esto es lo más cínico: en la economía digital, el conflicto es el activo más rentable. Los algoritmos de las redes sociales están diseñados para priorizar la indignación y el miedo, porque son las emociones que generan más tiempo de pantalla y más datos. El léxico destructor de estos líderes es contenido de alto rendimiento. La polarización constante consolida el monopolio de las tecnológicas sobre la esfera pública. La irracionalidad es, literalmente, un modelo de negocio.

Finalmente, la post-verdad se erige como una herramienta de dominio. El objetivo no es convencer, sino agotar. A través de la estrategia del fuego de saturación, se destruye la noción misma de verdad objetiva. Si la sociedad no puede ponerse de acuerdo sobre lo que es real, no puede organizarse para resistir, dejando como única brújula la fuerza bruta y la lealtad al líder.

Si aceptamos que la destrucción no es un error, sino una herramienta, la pregunta obligada es: ¿Quién cobra el Seguro de esa Destrucción? Los beneficiarios de esta demolición institucional y social son claramente identificables, como veremos, pero primero hay que definir que el neoliberalismo es la política de la destrucción. No es un error, no es una falla de diseño. Es un sistema construido para socavar la democracia, aumentar el poder corporativo, profundizar la desigualdad, permitir la extracción de rentas y mantener la pobreza como condición estructural.

La destrucción de servicios públicos, la privatización de la energía, el agua, la vivienda, la salud —no son «ineficiencias» que se corrigen. Son transferencias deliberadas de autoridad de los ciudadanos a las corporaciones. Y cuando esos servicios colapsan, el colapso mismo se usa como evidencia de que «el Estado no funciona», justificando más privatización. Es un ciclo de destrucción intencional.

Entonces, he aquí a los beneficiarios de esta destrucción. En primer lugar, el capital financiero especulativo y los fondos buitre, que compran activos locales a precio de remate tras las devaluaciones y la incertidumbre institucional provocadas deliberadamente.

En segundo lugar, el oligopolio tecnológico y la industria de la vigilancia. Como ha documentado recientemente la prensa internacional, los multimillonarios detrás del estado de vigilancia de Trump no buscan el caos por si mismo, sino la consolidación de un aparato de control. Al debilitar las leyes de protección de datos y derechos civiles, empresas como Palantir, vinculada a Peter Thiel, obtienen contratos multimillonarios para proveer sistemas de vigilancia masiva y gestión de datos poblacionales.

Ante este despliegue de poder, surge una paradoja desconcertante: ¿por qué las sociedades no contestan? La academia sociológica y política identifica cuatro factores estructurales que explican este asentimiento. El primero es la apropiación del discurso antisistema por parte de la extrema derecha, que ha logrado canalizar la rabia legítima contra las élites globalizadas, desviándola hacia minorías vulnerables, mientras que la izquierda y el liberalismo clásico son cuestionados por haber sido gestores del neoliberalismo durante décadas y, por lo tanto, carecen de credibilidad para liderar esta rebelión.

El segundo factor es el desplazamiento constante de la ventana de Overton (es un modelo teórico de comunicación y ciencia política que describe cómo cambia la percepción de la sociedad sobre las ideas); la extrema derecha utiliza su proximidad a conglomerados mediáticos y algoritmos para normalizar su discurso, haciendo que lo inaceptable de ayer sea el Debate legítimo de hoy y la Política de Estado de mañana.

El tercer factor es el agotamiento del imaginario alternativo. Los partidos tradicionales ofrecen solo gestión técnica en lugar de proyectos de sociedad. El cinismo autoritario resulta más atractivo que la resignación liberal. Finalmente, la fragmentación y alienación digital atrapan a la población en cámaras de eco diseñadas para la polarización, impidiendo la formación de una conciencia de clase o una resistencia civil coherente y organizada.

Hacia dónde conduce esta irracionalidad es la proyección geopolítica más sombría de nuestro tiempo. Si esta trayectoria no se frena, nos encaminamos hacia el colapso definitivo del multilateralismo, ya que estos actores sienten un profundo desprecio por los valores compartidos, considerándolos una amenaza para sus proyectos de homogeneidad nacional. Esto nos lleva a un mundo fragmentado, propenso a conflictos regionales y guerras comerciales.

Más alarmante aún es el avance hacia un Capitalismo Autoritario Híbrido, un sistema donde el capital tecnológico y financiero opera sin reglas, mientras que la fuerza laboral y la disidencia política son sometidas a un control estatal represivo y vigilancia masiva. Es la barbarie institucionalizada, donde la normalización del léxico de la brutalidad se traduce inevitablemente en políticas públicas que deshumanizan a sectores enteros de la población, erosionando irreversiblemente el Estado de derecho.

En este contexto, la metáfora de la Colonización de Marte, promovida con tanto entusiasmo por algunos de estos magnates, revela su verdadera naturaleza ideológica. Conquistar dicho planeta es una utopía distractora; la verdadera colonización hay que hacerla en la Tierra. El discurso de los búnkeres de supervivencia y los viajes espaciales cumple la función de una fantasía del bote salvavidas, permitiendo que la élite se vea a sí misma como exploradora visionaria en lugar de lo que realmente es: una casta extractiva. La realidad es que la colonización ya está ocurriendo aquí y ahora.

Es fundamental entender que el capitalismo de la vigilancia no se construye para proteger a la sociedad, sino para blindar a las élites. Los sistemas de reconocimiento facial, la minería de datos y la policía predictiva no son herramientas de seguridad ciudadana; son mecanismos de control social diseñados para gestionar a una población que, en la lógica de la automatización y la inteligencia artificial, comienza a ser considerada superflua.

En el Capitalismo Industrial, la élite necesitaba a las masas como trabajadores y consumidores. En la era actual, las élites tecnológicas están llegando a la conclusión de que las masas son prescindibles para la producción de alto valor. La respuesta del modelo no es el bienestar universal, sino la contención: guetos digitales, entretenimiento de bajo costo y, para los que se rebelan, represión algorítmica.

La historia demuestra que el Autoritarismo no avanza sólo por la maldad de sus líderes, sino por el silencio cómplice de quienes, pudiendo nombrar el fenómeno y actuar, eligen la comodidad del cinismo. La única forma de desactivar este mecanismo no es debatiendo en el terreno del insulto que ellos eligen, sino exponiendo sistemáticamente, con frialdad geoeconómica, a quiénes benefician realmente sus políticas destructivas.

ESTE DOMINGO POR RADIO UNIVERSIDAD

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Abrimos Agosto con un Programa de La Materia Impertinente con el foco puesto en la Derogación de la Ley que Defiende la Actividad Librera. Además, tenemos una nueva edición de la columna de política, info gremial y los eventos destacados de la cultural local.

Nos visitan nuestros amigxs de Puerto Libro y nos metemos de lleno en el Debate sobre la Derogación de la Ley de Defensa de la Actividad Librera que tiene más de 25 Años de vigencia.

Llega la Columna de Análisis Política con Lucía Vinuesa y José Giavedoni. ¿Es posible pensar al sujeto universitario como sujeto de cambio social? Como siempre, una invitación a la reflexión y el debate.

Hay Feria Pliega edición 2026 y viene Guille de Cinta Ácida a contarnos de qué va la propuesta que se realizará el 8 y 9 de agosto en Puerto Joven.

Como siempre, la mejor selección musical para acompañar el mediodía del domingo. 

BELGRANO Y EL ARMISTICIO DE SAN LORENZO

POR GUSTAVO BATTISTONI

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que los últimos años de la existencia de Manuel Belgrano fueron aciagos. A pesar de haberse logrado con su denuedo la Independencia de la Patria, las guerras civiles y el acoso de las fuerzas realistas en el Norte, fueron para nuestro prócer una espada de Damocles permanente.

Para combatir a las Provincias  del Litoral, el Gobierno Directorial  ordenó a Belgrano que marchara con el Ejército Auxiliar del Perú hacia el Sur. El Norte quedó bajo la protección exclusiva de Martín Miguel de Güemes y sus gauchos, quienes sostuvieron una incesante guerra de desgaste contra las continuas incursiones realistas desde el Alto Perú, logrando frustrar las invasiones  mediante una tenaz resistencia.

Gravemente enfermo y opuesto en el fondo a derramar sangre en una guerra fratricida, obedeció las órdenes de marchar hacia la guerra civil. Su ejército avanzó en un estado de profunda desmoralización, sufriendo el hambre, la falta de vestuario, la escasez de recursos y las constantes deserciones.

Dice al respecto de la situación imperante en esta etapa de su vida, el historiador Miguel Ángel De Marco: “Mientras San Martín desoía las ordenes del Directorio de abandonar su campaña libertadora para enfrentar a las tropas federales del Litoral, Belgrano se disponía a obedecer los mandatos de la subordinación a la autoridad constituida. El libertador no estaba dispuesto a desenvainar su sable en las luchas intestinas  y poner en riesgo el plan de emancipación de América del Sur en el que estaban empeñados él y Simón Bolívar; el creador de la Bandera decidía ´bajar´ con la idea de que aplastada la anarquía, resultaría más fácil apuntalar la defensa en la frontera en el norte”.

Bartolomé Mitre, que como bien sabemos no simpatizaba demasiado con los Caudillos del Litoral, destaca que esta guerra fue un error estratégico del Directorio, ya que malgastó recursos vitales y desvió la atención de la verdadera lucha por la independencia contra la opresora España.

En el capítulo titulado “La guerra del litoral 1817-1819”, de su extensa biografía sobre el creador de la Bandera, Bartolomé Mitre detalla con minuciosidad el cruento conflicto entre el Gobierno de las Provincias Unidas, y las provincias de la Mesopotamia y Santa Fe, en un contexto agravado por la amenaza extranjera y el surgimiento de las ideas federalistas.

La invasión portuguesa a la Banda Oriental generó un profundo malestar en las Provincias del Litoral, ya que el Gobierno Porteño fue cómplice de la presencia de un ejército extranjero en el territorio nacional. José Gervasio Artigas acusó públicamente al Director Supremo Pueyrredón de traidor. 

Además de la entrega de la Banda Oriental, ante el temor de que Artigas utilizara las fuerzas del Litoral para atacar a Buenos Aires, el Gobierno directorial decidió fomentar y apoyar económicamente una rebelión interna en Entre Ríos para quitarle su base de operaciones, encendiendo aún más la pradera de la guerra civil. Esto llevó al Directorio a fomentar campañas militares para someter al Litoral, que terminaron en rotundos fracasos, como la derrota del Coronel Luciano Montes de Oca en el Arroyo Ceballos, y la Batalla del Saucesito, que consolidaron a Francisco Ramírez como el líder de Entre Ríos.

En tanto, en Santa Fe se afirmaba el poder de Estanislao López, que defendía la autonomía de nuestra provincia a capa y espada. El Gobierno del Directorio, en un esfuerzo por someter a la Invencible, organizó en septiembre de 1818 un Ejército de Observación de unos 3.000 hombres al mando de Juan Ramón Balcarce, que debía operar en conjunto con una división desde Córdoba al mando de Juan Bautista Bustos.

López, en inferioridad numérica pero con gran movilidad y el entusiasmo de nuestra tropa, tomó la iniciativa, sorprendiendo en noviembre de 1818,  a las tropas de Bustos en Fraile Muerto, paralizando su capacidad de avance. Juan Ramón Balcarce logró forzar el Paso de Aguirre y ocupar la ciudad de Santa Fe, pero la encontró totalmente desierta y desprovista de recursos. 

Aislado, sin suministros y sometido a una incesante guerra de guerrillas por parte de las tropas santafesinas, Balcarce se vio obligado a iniciar una penosa retirada hacia Rosario en diciembre de 1818, con un ejército diezmado por las deserciones, que terminó en el incendio y la total destrucción de la localidad. Señalemos, como memoria del infausto hecho, que los Sureños en EE.UU recuerdan con ignominia, la quemazón de Atlanta por el General Sherman. En Rosario, al contrario, Juan Ramón Balcarce tiene una de las principales calles de la ciudad.

Tras el fracaso de Balcarce, el Directorio lo reemplazó por el General Juan José Viamonte, quien reinició la ofensiva. Sin embargo, Viamonte también fue derrotado por los santafesinos en Las Barrancas, cerca del río Carcarañá, el 10 de marzo de 1819. La impotencia militar del Directorio para doblegar a las Montoneras lopiztas quedó en evidencia. 

Ante la presión de la opinión pública que repudiaba esta guerra fratricida, y la preocupación santafesina por el contenido de las cartas del General San Martín que fueron interceptadas, Viamonte y Estanislao López acordaron el  5 de abril el Armisticio de Rosario, que fue perfeccionado y ratificado en San Lorenzo el día 12 del mismo mes. 

Este armisticio, que junto al de Santo Tomé, son unos de los pactos preexistentes citados por el Preámbulo de la Constitución Nacional, y que Armando Alonso Piñeiro en su libro “Historia del General Viamonte y su época”, reivindica por su importancia histórica, al ser los primeros acuerdos interprovinciales que gestaron nuestro derecho político e institucionalizaron los fundamentos de una vida comunitaria nacional. 

A pesar de la opinión negativa de Belgrano con respecto a varios Federalistas del Litoral, Mario Belgrano en la biografía de su ilustre antepasado, nos dice en relación al Patriarca de la Federación: “Pensaba de otro modo respecto de López y de la Provincia de Santa Fe, entendiendo que su deseos de paz eran sinceros. No por eso se entregaba a una confianza ciega, abrogando la esperanza de que López llegara a convencer a Ramírez”.

Plantea en el mismo sentido, el Dr. De Marco en su libro sobre el prócer: “Belgrano, satisfecho de la solución que le había evitado cruzar las armas con los hijos de una misma patria, si bien en su correspondencia a ciertos personajes los trato con dureza, le comunicó a San Martín que se había alcanzado la paz”. Recordemos la carta del Libertador de Chile y Perú a Estanislao López donde le decía que el verdadero Patriotismo consistía en hacer sacrificios. En este sentido nadie superó al creador de nuestra Bandera.

En una carta dirigida a Francisco Ramírez, fechada el 13 de Abril de 1819, afirmaba Manuel Belgrano celebrando la paz: “La Providencia ha querido abrirnos camino a la reconciliación y amistad cuando más se estaban gloriando los enemigos de nuestra nación, de la sangre que se derramaba y de la desolación y miseria en que caían nuestros países, por disputas domesticas apoyadas tal vez en puerilidades y movidas por medios bien ajenos a la razón”.

En su última relación directa con nuestro Gobernador, Belgrano suscribiría el Armisticio de San Lorenzo, pactado para frenar las hostilidades con las fuerzas del Litoral. Afirma con acierto Alejandro Damianovich: “La expedición que dirigió contra Santa Fe en 1819, fue una experiencia que le permitió descubrir gradualmente en López y las Montoneras un adversario capaz de resistir con éxito a un Ejército poderoso como el que le seguía, y también descartar sus sospechas de connivencia entre «anarquistas» y españoles. Por un momento, tras la firma del armisticio de San Lorenzo suscripto con el santafesino y el aparente inicio de la pacificación regional, Belgrano cree vivir un suceso digno de figurar ´entre las glorias de la América del Sur´”. 

Manuel Belgrano comprendió, en esa difícil coyuntura, que aquel joven blandengue que lo había acompañado en la gesta del Paraguay como subordinado, se había convertido en un líder de acrisolado Patriotismo.