50 AÑOS DEL GOLPE CÍVICO-MILITAR

A 50 años del inicio de la Dictadura Cívico-Militar más cruel de la Argentina, reafirmamos la necesidad de hacer memoria de manera activa, colectiva y participativa, como lo han hecho durante décadas las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

El Terrorismo de Estado no fue solo Represión: fue un plan sistemático para disciplinar a la sociedad, romper la solidaridad y desarticular la organización política, social y sindical, para imponer un modelo económico que generó pobreza, desigualdad y dependencia.

Hoy, cuando desde el poder se intenta relativizar ese pasado o justificarlo, hacer Memoria es una obligación ética y democrática.
Recordamos porque los Pueblos son lo que recuerdan.
Recordamos porque la Memoria construye identidad.
Recordamos porque sin Memoria, el horror puede repetirse.

Como dijo el Papa Francisco: “El Trabajo es con Derechos o es Esclavo”, y sabemos que cuando se atacan los derechos, cuando se debilitan las organizaciones colectivas y cuando se promueve el individualismo, se repiten las condiciones que históricamente permitieron avanzar sobre el pueblo.

A 50 AÑOS DEL GOLPE CÍVICO-MILITAR

A 50 Años del Golpe Cívico, Eclesiástico y Militar, organizaciones de pueblos originarios y comunidades afrodescendientes de Rosario lanzaron una convocatoria propia para denunciar la continuidad de las prácticas genocidas y la apropiación de territorios que persisten desde la conformación del Estado Nacional hasta la actualidad.

DENUNCIAMOS EL GENOCIDIO AFROINDÍGENA Y EL RACISCMO QUE PERSISTE DESDE LA CONFORMACIÓN DEL ESTADO HASTA HOY.

MARCHAMOS POR MEMORIA, TERRITORIO, IDENTIDA Y AUTODETERMINACION.

Plaza San Martín en Rosario a las 15:00 Horas.
Autoconvocados

EL GOLPE CONTRA LA CLASE OBRERA Y ROSARIO: 50 ANIVERSARIO DEL 24 DE MARZO DE 1976

«PRIMERO MATAREMOS A TODOS LOS SUBVERSIVOS, LUEGO MATAREMOS A SUS COLABORADORES, DESPUÉS A SUS SIMPATIZANTES, ENSEGUIDA A AQUELLOS QUE PERMANECEN INDIFERENTES Y FINALMENTE MATAREMOS A LOS TIMIDOS», GRAL. IBÉRICO SAINT JEAN -GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES- MAYO DE 1977.

POR LEÓNIDAS CERUTI

LOS OBJETIVOS DE LOS GENOCIDAS

El Golpe Militar del 24 de Marzo de 1976 fue clara y contundentemente contra la clase obrera, los sindicatos, sus organizaciones y los cuerpos de delegados y militantes, para restaurar el orden en la producción e imponer un plan económico de distribución contra los/as trabajadores/as, encarnado en la figura de Martinez de Hoz.

Desde 1969, en distintas zonas industriales, se habían dado formas organizativas democráticas, con gran participación de las bases obreras, estableciendo con el tiempo profundas relaciones inter fabriles, con innumerables contactos regionales y nacionales. A lo que se sumó la intensificación de las relaciones y debates al interior de las fábricas, de las fábricas a otras fábricas, de las zonas industriales a los barrios obreros.

Para frenar ese desarrollo en ascenso, el principal objetivo de la dictadura militar fue destruir y paralizar toda esa organización que se venía gestando.

Los Militares Genocidas vinieron a poner disciplina y orden capitalista, ante lo que llamaron “la indisciplina social y productiva, la indisciplina fabril, la anarquía social que corroía el cuerpo social, y que había roto las jerarquías políticas en todos los planos”. Lo hicieron para controlar las cuestiones sociales e implementar mecanismos de desarticulación y escisión de todas las estructuras y organismos participativos, bajo signos de alta violencia y sin vigencia de las garantías civiles. La larga lista de atropellos y apremios ilegales a los que fueron sometidas los detenidos explican la crudeza del modelo de reorganización de la estructura productiva del país.

La clase obrera, desde un tiempo antes del Golpe Militar del 24 de Marzo, venía soportando ya una dura represión, como el operativo Serpiente Roja, que abarco desde Villa Constitución a Puerto San Martin, pero desde ese día se inició la mayor persecución desde sus orígenes en el Siglo XIX.

El segundo objetivo del golpe militar –imponer el Proyecto Económico- estuvo encarnado en la figura del ministro de Economía, José A. Martínez de Hoz y fue elaborado como un programa de “Modernización del Aparato Productivo y Racionalidad”. En la práctica, esto se manifestó en un lenguaje Economicista que explicaba y trataba de justificar el Proyecto de Apertura Económica, con el fin de atraer inversiones de capitales que concretaran la reestructuración económica. Todo se tradujo en una crisis económica que fue en aumento, con fábricas cerradas, miles de desocupados y una deuda externa que endeudó al país por años.

Meses antes del Golpe de 1976 los fenómenos que caracterizaban la situación del país eran los siguientes:
* Imposibilidad de mantener la conciliación de clases en el terreno de la producción.
* Se puso al rojo vivo la contradicción entre economía y política.
* La clase dominante se debatía en su impotencia para gobernar, que se expresaba en: debilitamiento del ejecutivo; ruptura de la prescindibilidad de las Fuerzas Armadas; necesidad del reforzamiento de sus instituciones.

LA DICTADURA Y LAS MEDIDAS CONTRA LOS/AS TRABAJADORES/AS

Las primeras medidas tomadas por la Junta Militar contra el movimiento obrero fueron: la intervención de la C.G.T. y de numerosos sindicatos –entre ellos 27 Federaciones y 30 Regionales de esa Central Obrera-, la suspensión de la actividad gremial –Asambleas, Reuniones, Congresos-, la Prohibición del Derecho de Huelga, la separación de las Obras Sociales de los Sindicatos.

En 1979, la ley de Asociaciones Profesionales limitó la cantidad de Delegados de fábrica –en el caso de Ford, por ejemplo, se redujo de 300 a 6-, se aprobó la libre afiliación –a pesar que el 95% de los trabajadores ratificaron a sus anteriores sindicatos-, se disolvieron las federaciones de tercer grado y se exigieron cuatro años de antigüedad en el empleo para ser elegidos como delegados, además de la infaltable constancia de “buena conducta” de la policía para poder presentarse a trabajar. A esto, se sumó la Ley de Prescindibilidad, que autorizaba el despido de cualquier empleado de la administración pública. A un mes del golpe se reformó la Ley de Contratos de Trabajo, que anulaba normas en materia de derechos.

Toda esa Legislación se combinó con la represión, ocupando militarmente las fábricas en conflicto, reprimiendo especialmente a distintos gremios industriales y de servicio, a sus delegados y miembros de comisiones internas. Los sindicalistas, delegados, militantes fabriles y abogados laborales fueron víctimas de la violencia aplicada desde el poder militar.

DISCURSOS, AMENAZAS, REPRESIÓN Y DISCIPLINAMIENTO

Desde el Gobierno Dictatorial, a través de sus Ministros, aprovechaban en sus declaraciones, comunicados o discursos para atacar al movimiento obrero, justificar las persecuciones, y las medidas anti obreras que fueron tomadas.

La Junta Militar, designó como Ministro de Trabajo, al General Liendo, quien luego de ordenar una batería de medidas contra la clase obrera, participó activamente en las reformas a la Ley de Contratos de Trabajo, por la cual se dejaba sin vigencia una serie de normas que hacían a los derechos individuales.

Entre sus primeras actividades estuvo definir la política del gobierno hacia el movimiento obrero y lo hizo en su mensaje del 1º de mayo de 1976. En el mismo, con todo cinismo, fijó las pautas de la política laboral, al afirmar que “la intervención militar no se hizo en contra de un determinado sector social, partido político o sistema económico, sino para corregir excesos, impedir desviaciones, reordenar y reencauzar la vida nacional, cambiar la actitud argentina con respecto a su propia responsabilidad, facilitar en suma, el desarrollo pleno de nuestra potencialidad”. Para luego puntualizar que “referido a las disposiciones legales que encuadran la actividad y estructura gremial, su revisión no tiene en modo alguno como objetivo lesionar el principio protector incito en el derecho laboral, ni cercenar ningún derecho inalienable del trabajador. Su finalidad es la de corregir excesos, vicios, instrumentar normas que eviten la corruptela en la utilización de fondos y reconstruir la armonía en el campo laboral a través de las relaciones individuales de trabajo”.

Posteriormente, defendió las Modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo, la Reglamentación del Derecho de Huelga, que se hallaba suspendido, la Ley de Asociaciones Profesionales y la intervención de la CGT.

Finalmente, dejó en claro cuál era la política para cualquier oposición en las fábricas a la dictadura al afirmar que “Con relación a la actividad de la subversión en el ámbito fabril se sabe que ella intenta desarrollar una intensa y activa campaña de terrorismo e intimidación a nivel del sector laboral. Los objetivos de esa campaña son: la destrucción de la Nación, la paralización del aparato productor, la instauración de una dictadura marxista y la negación del ser nacional. Para combatir y destruir a la subversión hay que conocer su modo de actuar: adoctrinamiento individual y de grupos para la conquista de base obreras, colocándose a la cabeza de falsas reivindicaciones, creación de conflictos artificiales para logra el enfrentamiento con dirigentes empresarios y el desprestigio de los auténticos dirigentes obreros, el sabotaje a la producción, la intimidación, secuestro y asesinato de obreros y empresarios que se opongan a sus fines. Ejecutores de ese accionar son agentes infiltrados y activistas perfectamente diferenciales de los verdaderos delegados que ejercen la representación gremial de sus mandantes. Frente a ese accionar, el gobierno y las FFAA han comprometido sus medios y su máximo esfuerzo para garantizar la libertad de trabajo, la seguridad familiar e individual de empresarios y trabajadores y el aniquilamiento de enemigo de todos”.

En 1977, el Comando del II Cuerpo de Ejército, con asiento en Rosario, emitió un comunicado del arma, en el cual puntualizó que “La suspensión temporaria de algunas actividades gremiales tuvo como finalidad corregir factores distorsionantes de la vida nacional, teniendo en cuenta que serán paulatinamente restablecidas en cuanto se logre el reordenamiento y reencauzamiento planificado y se ubiquen por encima de lo coyuntural. El Ejército defiende la necesidad de un orden mínimo imprescindible para la convivencia y el progreso de la Nación, ordenamiento cuyos límites han sido fijados teniendo en cuenta las especiales circunstancias que vive el país”. 
Para luego aclarar que se lo hacía “para evitar que su trasgresión desate la puja de intereses sectoriales y se convierta en un impedimento para la consolidación de unidad nacional. El Ejército Argentino sabe perfectamente que el sector sindical tiene espíritu y vocación nacional y que a pesar de todos los intentos realizados desde distintos puntos del espectro ideológico para infiltrarlo no ha sido contaminado ni por el marxismo ni por ninguna otra doctrina extranjerizante opuesta al sentir nacional”.

Además, el Ministro de Trabajo, Gral. Liendo, desgranó estos conceptos: “Hemos partido de una intolerable situación de desorden y desequilibrio en las relaciones laborales y debemos llegar a una nueva situación de armonía con entidades representativas y sólidas”, para luego llamar al “diálogo”, al pronunciar que “el Gobierno ha llamado al diálogo y a la participación y esa convocatoria es, en el ámbito laboral, el medio idóneo para efectuar la tarea preparatoria de la normalización gremial. Ese diálogo estará encuadrado por las pautas siguientes: Responsabilidad de los interlocutores, Prudencia en los enfoques y en las soluciones propuestas,  Representatividad legitima. El gobierno no admite la invocación de mandatos inexistentes, Conducta. La República está empeñada en una empresa de reivindicación moral y la claridad de los procedimientos es requisito inexcusable en el ejercicio de las funciones representativas, Espíritu nacional. Los intereses sectoriales deben subordinarse al interés general de la comunidad, aun cuando sea preciso declinar transitoriamente aspiraciones legítimas o llegar incluso a renunciamientos personales”.

Luego de ese discurso oficial, la prensa de Rosario comentó que en los medios sindicales de nuestra ciudad prevalecia el comentario favorable al mensaje del Gral. Liendo. Se ha fortalecido la tesis de que, visto lo dicho por el Ministro, quedaba reabierto el diálogo entre el Poder Ejecutivo y la dirección de los gremios, el que estaba prácticamente paralizado. Cabe señalar que esa paralización se debió sobre todo a las desavenencias habidas entre los dirigentes de los Sindicatos con motivo de la elaboración del comunicado, que fue suscripto por la Comisión de los Veinte que integraban organizaciones intervenidas y no intervenidas y que no tuvo publicación, sino que “circuló privadamente, parece -según se afirmó en los círculos aludidos- contribuir a que las cosas marchen bien en el futuro”. Típico de los colaboracionistas sindicales.

Para el aniversario del 1º de mayo de 1978, a varios sindicatos y medios de difusión de Rosario, el Departamento de Información Pública de la Armada Argentina, en nombre del Genocida Massera, les hizo llegar la reproducción de la obra “A pleno sol” del artista Benito Quinquela Martín. La gacetilla que acompañaba la postal planteaba que dicho pintor “constituye un arquetipo de una vida dedicada al trabajo con esfuerzo y humildad y sin duda uno de los mejores ejemplos para las nuevas generaciones. A quienes que con su trabajo defienden nuestra soberanía va el reconocimiento de la Armada Argentina”. Todo un signo de hipocresía por parte de los marinos que continuaban con su cruzada de crímenes y desapariciones.

Desde el gobierno nacional, en 1979, hizo referencia al paro de actividades que hacía pocos días se había realizado, afirmando que “el gobierno y el pueblo están dispuestos a consolidar los objetivos alcanzados por encima de intereses mezquinos, sectoriales o individuales, cuya acción perjudica al conjunto de la Nación”.

Dejando una observación para los sindicalistas, que “debían asumir sus responsabilidades, cumpliendo con sus deberes y derechos”, y finalizando con una nueva advertencia: “En esta dura prueba que la Nación debió afrontar, hemos ganado la paz y la seguridad. No debemos olvidar que nuestros enemigos, aunque derrotados, están presentes y se manifiestan de diversa manera. Contra ellos debemos estar prevenidos y no dejar de mirar el rumbo…ya que el Proceso de Reorganización Nacional aún no ha concluido su misión y la gran labor de todos ha sido que impere un orden social y para lograrlo el gobierno tiene comprometida toda su voluntad y energía”.

En síntesis, los mensajes de los genocidas del 76, hacían incapie en los objetivos económicos del proceso, la necesidad de sacrificios y esfuerzos de los trabajadores, las tareas de ordenar y recuperar a la Nación, a la vez que se destacaba que se buscaba el punto de equilibrio entre el desarrollo de sus riquezas potenciales y la armonización de su crecimiento económico y social, como también corregir los excesos y vicios, e instrumentar normas que eviten la corruptela en la utilización de fondos sindicales y reconstruir la armonía en el campo laboral a través de las relaciones individuales de trabajo.

EL PANORAMA EN ROSARIO

La situación no distó de lo que sucedía en el resto del país. A poco más de un mes del golpe, para el primero de mayo de 1976, dado el clima de represión a las organizaciones sindicales y políticas, las manifestaciones públicas fueron casi nulas. Solo las expresiones oficiales, a través del delegado interventor de la Delegación Regional Rosario del Ministerio de Trabajo de la Nación, Mayor Arístides Roque Bonino (también integrante de los “Consejos de Guerra”, y luego en democracia Director del Museo de Armas de la Nación) informando de los alcances del feriado y del discurso del Ministro de Trabajo, Gral. Liendo. Por su parte, en esos días, los gremialistas Hugo Ortolan, Andrés Poletti y José Pascual informaron que “quedaron en la Central Obrera realizando tareas administrativas, atendiendo el departamento de vivienda, de previsión social, y el banco de sangre”.

El periodista confidente de los militares, Bernardo Neustadt, a través de un artículo publicado en los medios de la ciudad, analizó la realidad argentina, y luego de elogiar la política económica de Martínez de Hoz, criticar las posiciones “estatistas y populistas” de Rodrigo, Mondelli y Alfredo Gómez Morales, hizo referencia al movimiento obrero expresando que “la intervención gradual a casi todos los gremios y el nuevo plantel militar que ingresó a la C.G.T., hablan de la profundización que se dará a la tarea de reestructurar un “sector clave” en el porvenir argentino”.

La primera huelga general se realizó días previos a la conmemoración del 1º de mayo de 1979. Una vez anunciado el paro, fueron detenidos varios dirigentes, e inmediatamente fue solicitada su libertad. Y a la vez los sindicalistas de “los 25” ratificaban la decisión de parar y en el comunicado emitido aludían a “los vínculos de amistad que unen a las FFAA de la Nación con el pueblo” y lamentan “que la política económica los lleva a tomar esta decisión”. Por su parte, el gobierno explicitó que estaba garantizada la libertad de trabajo, a la vez que calificó a la medida como “paro ilegal”.

Mientras que, en 1981, se conoció un documento de la CGT, puntualizando que “No aceptaremos argumento alguno que pretenda justificar que todo este esquema económico sea soportado por los trabajadores. Vemos con alegría y esperanza como en muchos lugares de la tierra los trabajadores han logrado acceder a mejores condiciones de vida y también fundamentalmente a un mayor ejercicio de su libertad, pues participan en las grandes decisiones en las que se juega su destino”.

Sin embargo, el documento también adelanta algunos de los argumentos de lo que más tarde sería conocido como teoría de los dos demonios. “En nuestra América, en cambio, el panorama suele presentarse más oscuro, pues nuestros pueblos han visto y ven correr su sangre y dilapidando sus sacrificios por una lucha irracional entre minorías de izquierda y de derecha, ninguna de las cuales representa al verdadero deseo de paz e independencia que en ellas anida, sino el bastardo objetivo de anexarse a uno u otro de los imperios que hoy dirimen su supremacía planetaria. En nuestro país con sus particularidades observamos una situación que guarda similitudes. Los trabajadores hemos sido blanco de las agresiones de los dos extremos, que por encima de sus diferencias ideológicas han visto en los hombres y en las organizaciones sindicales un bastión de resistencia nacional a esas intenciones”.

Ese año se realizó un encuentro de un sector de los sindicatos de Rosario agrupados en la Intersectorial de los 20, con dirigentes nacionales como Jorge Triaca, secretario general del Sindicato de Obreros del Plástico, que fue acompañado por Delfor Jiménez de los Textiles, Otto Calace, de Sanidad y Juan Rachini de Aguas Gaseosas.

Jorge Triaca, el mismo que años después durante el juicio a las Juntas Militares declaró que no sabía nada de los desaparecidos, que no los había en el movimiento obrero, que no recordaba nada de lo sucedido durante los años de la represión.

La acumulación de la crisis económica, sumado a los problemas internos, al desprestigio generalizado, llevó a los militares a buscar una salida y lograr consenso nacional, al replantear en los hechos y por sorpresa la antigua demanda nacional de la recuperación de las islas Malvinas el 2 de abril de 1982. Durante el tiempo que duró el conflicto armado con Gran Bretaña, las posturas, actitudes, declaraciones, documentos, tanto desde el gobierno como de los gremios o partidos políticos fueron disímiles y contradictorias.

Por su parte, las posturas de la Iglesia Católica frente a la dictadura militar, mudaron desde la jerarquía que en su gran mayoría fueron quienes apoyaron, colaboraron, y justificaron sus acciones, hasta una minoría de quienes se opusieron denunciando tanto la represión como la política económica. Frente a las distintas conmemoraciones del primero de mayo, se dieron en la ciudad variadas posiciones. En 1977, el Círculo Católico de Obreros reflexionó sobre la situación del movimiento obrero, mientras que, en 1979, como una forma de adhesión a la fecha se inauguró el nuevo templo en San José Obrero en la zona norte de la ciudad, con una peregrinación y la presencia del Arzobispo de Rosario Guillermo Bolatti. Luego todos los años se concretaba un extenso programa que incluía misa, ofrenda y bendición de los instrumentos de trabajo, de herramientas.

Por todo esto, es que debemos hacer nuestras  las palabras de Bertolt Brecht,  “no acepten lo habitual como cosa natural. pues en tiempos de desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural, nada debe parecer imposible de cambiar”. 

LOS TELOS DE ROSARIO. EL NUEVO LIBRO DE GEMELOTTI

ESCRIBE MIGUEL ANGEL ASTURIANO

Fabián Ariel Gemelotti es un escritor provocador. Y al igual que Oscar Wilde o el Barón Biza acuchilla al lector y no lo mima con palabras dulces. Este nuevo libro viene a llenar un vacío en la ciudad de Rosario: la narrativa desde los costados, ver la historia desde un ángulo muy diferente a como está acostumbrada la gente que lee libros sobre Rosario.

Los telos de Rosario no es un catálogo de hoteles ni tampoco un libro que hable de sexo nada más. El autor va más allá del sexo y nos mete en planteos filosóficos: «¿Tiene sentido escribir en la era de las redes sociales?» (Página 23). «Recurrí a libros que he leído y a mi memoria» (página 11). Ya el autor desde los primeros capítulos, el uno y el dos, nos va metiendo en planteos sobre la escritura. Y de ahí salta a cuestiones de la intimidad: «En los telos no piden DNI, ahí entra la pareja y pide una habitación,». Historia, filosofía y sexo se combinan en una lectura que se disfruta.

El autor nos va llevando a situaciones sexuales, de infidelidad y goces del sexo oral, y va haciendo cortes para meternos en cuestiones filosóficas, urbanas y políticas.

Nos habla del goce y el dinero. Y nos dice: «La diversión y el ocio es dinero. Sin dinero no hay diversión». En una sociedad donde está regida por el dinero decir eso es un acto muy político; porque sabemos que las políticas de Milei generaron en dos años la baja salarial y baja en el bienestar de la población.

El libro explora libros sobre telos y libros malditos de la literatura norteamericana como Adiós a Las Vegas.

Hablar de sexo en la Argentina liberal es un hecho político significativo.
Como siempre ocurre con sus libros este libro es una trompada a la cara del lector.

EMPATE CON GARRA CHARRÚA

Por Manuel Rossi

Luego de un tormentoso fin de semana, el Domingo se hizo la luz. Y la cuarta fecha de la competencia Primera C Metropolitana continuó su andar, en particular, en Rosario con la visita del equipo Asociacion Deportiva Berazategui al Estadio Gabino Sosa. La casa de Central Córdoba.

Las hinchadas amigas de estos dos clubes se fusionaron en las gradas con banderas que se entremezclaban, pero sin dejar de mostrar la clara hegemonía del local. Y la fanfarria no se hizo esperar, los sonidos de trompetas, trombones, bombos y platillos pusieron el color necesario a la soleada jornada sin respiros.

La política no es ajena al fútbol: la memoria se hizo presente con trapos que recordaban la tan agredida fecha del 24 de Marzo, que conmemora el último Golpe de Estado en nuestro querido país. Y del cual el deporte no fue ajeno, testigo de esto fue la bandera que se desplegó con presencia.

El ambiente es decorado tambien por los cantos de los vendedores ambulantes que ofrecen valioso alivio ante el poderoso sol del domingo, llevando de aca para allá su mercaderia refrescante que consiste en aguas, gaseosas, helados, y otras golosinas para amenizar la jornada deportiva.

Los parlantes decoran la espera del evento con musica: cumbias y tangos dedicadas al club rosarino, y clasicos del rock nacional relacionados al futbol. A falta de diez minutos de empezar el partido, sigue llegando gente.

Tres minutos antes de las tres y media de la tarde, entran al campo de juego los arbitros y los equipos. Al iniciar el partido, el equipo naranja se posicionaba en segundo lugar de la Zona A, con 7 puntos pruebas de su buen inicio de campaña. El rival y local, estaba quinto en la Zona B con 5 puntos que cualquier Hincha del Charrúa defiende con garras y dientes.

Suena el silbato inicial, y comienza el juego: con el local ocupando el arco del lado de la Plaza Vigil y la visita defendiendo su terreno del lado de calle Juan Manuel de Rosas.

Berazategui viene a defender su posición alta en la tabla de posiciones, no es un equipo fácil ni improvisado: a los dos minutos hace la primer llegada al arco rival, pero los rosarinos no van a regalar nada. Rápidamente incomodan el arco del visitante naranja con una atrevida chilena que no prospera y termina en atajada.

El primer tiempo es equilibrado, Central Córdoba consiguió dominio progresivamente a lo largo del primer tiempo a pesar de que Berazategui estaba mejor parado. Pero a fin de cuentas, con empuje y trabajo, los rosarinos son protagonistas de la primera parte del encuentro. Sin embargo, el primer episodio de este cuento concluye con muchos foules, momentos de tensión y momentos de pelota parada. Pero sin goles.

Comienza el segundo tiempo, esta vez, Berazategui atacará el arco de calle Juan Manuel de Rosas y Central Cordoba intentará defender el honor de su estadio enfocandose en el arco que da a la Plaza Vigil.

Al comenzar el complemento, el Charrúa está adormecido y desordenado. Berazategui parece ser que impone condiciones sin demasiado esfuerzo, mientras la hinchada local se impacienta e incomoda. Algunos exigen cambios cual experto apretando el frio metal del alambrado, a veces en entusiasmo acalorado que deriva en violencia verbal excesiva que tiene al Director Técnico como principal objetivo.

Los minutos corren y parece que no hay mas idea de juego que el foul, mientras que la visita está dispuesta a todo para seguir escalando en el campeonato. A los cuatro minutos del segundo tiempo, el equipo de casaca naranja cosecha su calma y empeño: desde el corner, hacen un pase corto con el cual crean un centro, que concluye en gol.

La visita festeja el gol con un abrazo grupal, los hinchas rosarinos se impacientan y las cabinas de radio de prensa visitante se ensordecen en sus habitáculos.

Los cambios se suceden uno tras otro a medida que el reloj corre, a veces interrumpiendo el partido, como lo hacen tambien aquellos foules que llegan a lesionar jugadores de ambos bandos.

Según avanza el transcurrir el partido, el Charrúa se va afirmando en su juego, logrando llegadas al arco rival cada vez mas punzantes. Pero Berazategui no afloja, sigue en su concentrada manera de jugar, no se duerme: es el mismo rival dificil los 90 minutos del partido muy a pesar de la triquiñuela malintencionada de querer hacer tiempo con cualquier oportunidad que se le presente.

El reloj devora lo que queda de partido, y parece que la visita va a liquidar el encuentro en cualquier momento. Pero la Garra Charrúa demuestra, pisa fuerte e insiste, logra escaramuzas que llegan a asustar al rival y entusiasmar al público. Ataques que son decorados y embellecidos con la música de la banda, entre bombos y platillos.

Frente a un enfurecido equipo local, Berazategui no se achica. Pero en una hábil recuperación de pelota en medio campo, comienza una desenfadada contra que concluye en gol del jugador con camiseta número 8 casi con tiempo cumplido.

Siendo las 17:26hs del domingo 22 de Marzo de 2024, el Club Atlético Central Córdoba de Rosario, logra el merecido empate con gol de Benjamín Galucci, que es fervientemente celebrado por la Hinchada. El sector mas febril exige con altanería gritando hacia las cabinas de radio de prensa visitante que también griten el Gol del Empate. Mientras tanto, luego del festejo de gol, el DT local arremete contra aquellos hinchas desubicadamente exigentes, siendo calmado por sus asistentes técnicos dejando de lado el exabrupto pasional para volver a enfocarse en el juego.

También es destacable mencionar que, desde los sectores más febriles de la hinchada gritan a quien metió la redonda en arco visitante la frase: «Cuanto valés, pibe!!!» mientras la alegría se apodera del estadio.

Quizas por los esfuerzos del gol, el autor del empate se resiente y debe ser reemplazado a minutos antes de concluir el partido al cual le agregaron lo mínimo indispensable. La camiseta con el número 8 se retira aplaudida.

Berazategui quiere llevarse los tres puntos y arremete el arco local, pero la jugada termina en una atajada azulgrana. Inmediatamente, la ultima jugada del Charrúa inicia desde el arco, parece muy bien planteada, hasta el punto de hacer ilusionar con el desempate una victoria a último momento. Se dan buenos pases, con los tiempos justos, precisos, avanzando. Se cruza el medio campo, se acerca al terreno rival. La gente se entusiasma, pide y alienta.

Pero el silbato final interrumpe la ráfaga de lucidez que encendió los corazones charrúas apagándolos con un balde de agua fria de tiempo, ya era demasiado tarde.

A las 17:30 de la tarde de un soleado domingo de cielo celeste despejado regalo de un otoño que recien llega, las hinchadas amigas ven empatar a sus equipos, que fueron parte del paisaje de la ciudad más futbolera del país: Rosario.

Así, Central Córdoba gana un punto que lo deja con 6 unidades, ubicandolo escolta del punto de la Zona B: Lamadrid, junto a Sportivo Barracas, Cañuelas y Yupanqui. Al menos hasta el momento, dado que el Lunes 23 se completa la fecha con partidos como Argentino de Rosario contra Yupanqui.

Mientras tanto, el empate en la ciudad del Monumento a La Bandera, frustra los sueños de ser puntero al equipo de casaca naranja, que queda segundo con 8 puntos por debajo de Sacachispas en la Zona A.

LA GARRA CHARRÚA DEJA SUS HUELLAS: este zarpazo de domingo soleado tiene muchas consecuencias. Entre ellas, seguir soñando por pelear el ansiado Ascenso a la Primera B.

LA GUERRA DE LOS CORREDORES: EL MODELO DE GLOBALIZACIÓN DEL SIGLO XXI

 NO SE TRATA DE IDEOLOGÍAS, SINO DE QUIÉN CONTROLA LOS NODOS DE TRANSFERENCIA

POR ALEJANDRO MARCÓ DEL PONT

En el tablero geopolítico de 2026, los Corredores Comerciales han dejado de ser simples infraestructuras para convertirse en el campo de batalla definitivo. No se lucha por territorios, sino por el control de los flujos que mueven la economía mundial. Y en el centro de esta tormenta, emerge un país que concentra las miradas de todas las potencias: Irán. Lo que está en juego no es un programa nuclear ni una disputa ideológica. Es algo mucho más profundo: quién controlará el sistema circulatorio de la economía global durante las próximas décadas. La «Verdadera Guerra» por Irán es, en esencia, una Guerra por el modelo de globalización que prevalecerá en el Siglo XXI.

Para entenderlo, hay que mirar el mapa con otros ojos. No como una colección de fronteras, sino como una red de arterias por donde viajará la energía y las mercancías que mueven el mundo. Y en ese mapa, Irán ocupa una posición que ningún otro país puede igualar, es el único territorio que ofrece una conexión terrestre continua entre el Mar Caspio y el Golfo Pérsico, y simultáneamente entre China y el Mediterráneo. Imaginemos el tablero euroasiático. Al norte, Rusia busca desesperadamente una salida al sur que esquive las sanciones occidentales. Al este, China necesita una ruta terrestre segura hacia Europa que burle la armada estadounidense.

Al sur, India ansía acceder a los mercados de Asia Central sin tener que pasar por su rival paquistaní. Irán es la respuesta a todas estas necesidades. Su geografía es única: posee costas en el Caspio y en el Golfo Pérsico, y su territorio conecta naturalmente Asia Central con Mesopotamia y el Mediterráneo. Quien controle Irán tendrá la llave que abre o cierra la integración de todo el Continente Euroasiático. Por eso, cuando hablamos del conflicto actual entre EE. UU./Israel e Irán, miramos al lugar equivocado si solo observamos los intercambios de misiles.

La verdadera guerra se libra por los corredores, y los ataques israelíes a posiciones iraníes en Siria y Líbano que tienen un objetivo estratégico claro: impedir que Teherán consolide su salida al Mediterráneo. Como señala un reciente análisis académico, la región de Medio Oriente ha resignificado su participación internacional, convirtiéndose en un centro neurálgico y estratégico para las iniciativas de conectividad multidimensional.

En esta partida global, hay tres grandes proyectos compitiendo por dominar el flujo de mercancías entre Asia y Europa. Cada uno representa una visión geopolítica diferente y tiene a grandes potencias respaldándolo. El primero es el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC), el proyecto que Rusia, India e Irán han impulsado silenciosamente durante años. Se trata de una red multimodal de 7.200 kilómetros que conecta Mumbai con San Petersburgo a través de los puertos iraníes y el Mar Caspio. Los datos son elocuentes: esta ruta reduce los tiempos de tránsito entre un 40% y un 60%, y los costes hasta un 55% en comparación con la ruta tradicional a través del Canal de Suez.

Para hacerse una idea, lo que antes requería 40 días de navegación ahora puede hacerse en 25. Las mercancías que fluyen por esta arteria son el corazón de la economía euroasiática: petróleo crudo, solo las exportaciones de Rusia a India alcanzaron 88,9 millones de toneladas en 2023-2024, fertilizantes, India aumentó sus importaciones desde Rusia un 20%, trigo, carbón, metales y productos agrícolas. El recientemente completado ferrocarril Rasht-Astara ha sido un hito crucial: permite que las mercancías rusas lleguen al océano Índico sin pisar el Canal de Suez, esquivando así cualquier posible bloqueo occidental (en amarillo en el mapa).

El segundo corredor es la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), conocida como la Nueva Ruta de la Seda, el megaproyecto con el que China aspira a reconfigurar el comercio global. Lanzada en 2013, posiciona a Irán como puente entre Asia Central, el Golfo Pérsico y el Mediterráneo. En 2019, Teherán firmó un acuerdo de cooperación de 25 años con Pekín valorado en 400.000 millones de dólares, enfocado en infraestructuras ferroviarias y portuarias (en rojo en el mapa).

En 2025 se inauguró un ferrocarril directo desde Xian a Teherán, profundizando una integración que ya es imparable. Las ventajas son abrumadoras: mientras que la ruta marítima tradicional requiere entre 30 y 40 días para llevar mercancías de China a Europa, el corredor terrestre a través de Irán reduce ese tiempo a solo 15 días. Para productos de alto valor como electrónica o maquinaria, la diferencia es determinante. Pero hay un factor geopolítico aún más importante: esta ruta permite a China evitar el llamado «Dilema de Malaca», el riesgo de que la armada estadounidense pueda bloquear sus suministros energéticos en el estrecho que da acceso al océano Índico. El corredor China-Irán-Turquía es, en palabras de los estrategas chinos, el «bypass definitivo» contra la hegemonía naval estadounidense.

Ante el avance de estos proyectos euroasiáticos, Estados Unidos e Israel impulsaron en 2023 el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC). Anunciado con gran pompa en la cumbre del G20, este corredor pretende conectar India con Europa a través de Arabia Saudita, Jordania e Israel. Su objetivo es explícitamente geopolítico: crear una ruta que evite completamente a Irán, aislando a Teherán y ofreciendo una alternativa bajo control occidental. El puerto israelí de Haifa se convertiría en la puerta de entrada de las mercancías indias a Europa, compitiendo directamente con el iraní Chabahar. Sin embargo, el IMEC enfrenta obstáculos considerables. La guerra en Gaza y la escalada regional han retrasado su desarrollo. Además, como ha señalado recientemente el embajador de Egipto en India, el Canal de Suez no puede ser excluido del comercio global, proponiendo en su lugar una red comercial más flexible que integre a Egipto en lugar de marginarlo.

Para entender la magnitud de lo que está en juego, hay que observar los «cuellos de botella» del comercio marítimo tradicional. Estos puntos son extremadamente vulnerables, y quien los controle puede influir decisivamente en los precios globales de la energía.

Por el estrecho de Ormuz, de solo 33 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, transitan aproximadamente 20,5 millones de barriles diarios de petróleo, lo que representa entre el 20% y el 25% del consumo mundial. En marzo de 2026, las tensiones han reducido los tránsitos diarios a menos de 40 buques en días de crisis, acercándose peligrosamente a cero. La capacidad de Irán para amenazar este paso es su principal arma de disuasión. Como señalan los analistas, más allá de un bloqueo físico, el simple aumento de la percepción de riesgo puede disparar las primas de seguro y hacer que el estrecho sea intransitable en la práctica.

El estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén, ve pasar 6,5 millones de barriles diarios. La inestabilidad generada por los ataques hutíes ha forzado el desvío de gran parte del tráfico hacia el Cabo de Buena Esperanza, encareciendo los fletes un 40%. El Canal de Suez, por su parte, cerró 2025 con una caída del 3,4% en el tránsito de buques. Las toneladas transportadas se estancaron en 525 millones, evidenciando que las rutas alternativas están empezando a absorber carga. Egipto ha perdido aproximadamente 13.000 millones de dólares en ingresos por peajes en el último año.

En este complejo tablero, ¿qué papel juega Israel? La respuesta es simple, pero contundente. Su supervivencia como potencia regional dominante depende de que Irán no consolide su posición como nodo central de Eurasia. La estrategia israelí tiene varias capas. Primero, la fragmentación del eje chiita. Israel busca romper la continuidad terrestre Teherán-Bagdad-Damasco-Beirut. Si este eje se consolida, Irán obtiene una salida al Mediterráneo que anula la relevancia del IMEC. Los ataques en el Líbano y Siria responden directamente a este objetivo.

Segundo, la promoción del Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC). Israel apuesta a convertirse en el guardián comercial del Mediterráneo oriental. El puerto de Haifa compite directamente con el iraní Chabahar por ser la puerta de entrada de las mercancías indias a Europa. Tercero, el concepto del «Gran Israel». Aunque a menudo se presenta como una reliquia bíblica, la visión de un Israel que se extiende desde el Nilo hasta el Éufrates tiene implicaciones geopolíticas muy concretas. Implica el control efectivo o la influencia hegemónica sobre territorios clave para los corredores alternativos: la costa libanesa y siria, el valle del Jordán, y las rutas que conectan Irak con el Mediterráneo. Desde la perspectiva iraní, el «Gran Israel» y el «Gran Oriente Medio» de Estados Unidos son dos caras de la misma moneda: un orden regional donde Israel es la potencia dominante y los estados nacionales árabes y persas están fragmentados y debilitados.

Analicemos los probables ganadores y perdedores de esta competencia geopolítica. India es, paradójicamente, la gran favorecida. Es el único país que participa simultáneamente en el INSTC y en el IMEC. Invierte en Chabahar para acceder a Asia Central, pero también desarrolla el corredor con Estados Unidos e Israel. Esta posición de equilibrio le otorga una capacidad de negociación única.

Rusia ve en el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) su salvavidas económico hacia el sur. Ante el cierre de mercados europeos, la ruta que conecta con India a través de Irán se ha vuelto existencial. El comercio bilateral casi se duplicó en 2024. China juega la partida más larga. Su BRI avanza independientemente de quién gane las batallas inmediatas. Puede financiar infraestructuras en ambos lados y adaptarse a cualquier escenario. Su capacidad para integrar a Irán en su red comercial, pese a las sanciones, es una demostración de poderío geoeconómico.

Egipto enfrenta una amenaza de supervivencia. El Canal de Suez pierde su monopolio a medida que el INSTC y el IMEC ganan tracción. Los ingresos por peajes, vitales para su economía, están en riesgo estructural. La propuesta egipcia de convertir el corredor en una red más flexible es un intento desesperado por no quedar marginado. Irán, si pierde la guerra, corre el riesgo de quedar reducido a una vía exclusiva para China y Rusia, perdiendo el acceso a los mercados globales. La diferencia entre ser un pivote global o un apéndice regional es, para Teherán, una cuestión de supervivencia. Los puntos de estrangulamiento tradicionales, como Ormuz, Bab el-Mandeb y Suez, ven erosionado su papel a medida que los corredores terrestres ofrecen alternativas más seguras y predecibles. La volatilidad y las primas de riesgo jugarán en su contra.

Si Estados Unidos e Israel lograran una victoria militar decisiva sobre Irán, con un cambio de régimen que alinee a Teherán con Occidente, el mapa se reconfiguraría radicalmente. China perdería su acceso terrestre seguro a Europa, Rusia quedaría embotellada en el norte, y el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) se consolidaría como la ruta dominante. Israel se convertiría en el nodo central del comercio entre Asia y Europa.

Sin embargo, este escenario requiere una intervención militar masiva y un control posterior del territorio iraní, algo que parece improbable dada la fatiga de guerras en Oriente Medio y la profundidad estratégica de Irán. El escenario más probable a corto plazo es el de estancamiento y coexistencia entre rivales. Irán sobrevive, comienza a reconfigurar el Medio Oriente, pero sigue bajo sanciones. La inestabilidad crónica en Ormuz y Bab el-Mandeb desvía tráfico hacia las rutas terrestres. El INSTC y la BRI prosperan como alternativas más seguras, mientras el IMEC avanza lentamente, afectado por la inestabilidad regional. En este escenario, los grandes beneficiados son claramente Irán, Rusia, China y la India.

La volatilidad energética será la norma, con precios sensibles a cualquier chispa en la región, lo que pone bajo la lupa la matriz energética mundial y su vulnerabilidad. Un escenario menos probable pero no imposible sería una negociación entre las grandes potencias para establecer reglas claras que garanticen el flujo por los estrechos a cambio de concesiones mutuas. Esto requeriría un nivel de cooperación que hoy parece utópico, pero no puede descartarse si los costes del conflicto se vuelven insoportables para todos.

Lo que estamos presenciando no es una guerra convencional. Es una batalla por la arquitectura misma del comercio global en el siglo XXI. Y en esta batalla, las victorias militares pueden ser irrelevantes si no van acompañadas del control efectivo de los flujos económicos. Irán seguirá siendo el pivote, el cerrojo que abre o cierra la integración euroasiática. ¿Israel seguirá siendo la tenaza que busca cerrarle el paso al Mediterráneo? China, Rusia, India y las potencias occidentales seguirán tejiendo alianzas y financiando infraestructuras.

Pero al final, la pregunta decisiva no es quién controla más territorio, sino quién controla los caminos por donde viajará la energía y las mercancías que mueven el mundo. Como señala un reciente análisis, en esta vinculación entre los proyectos geopolíticos y la participación de los actores regionales, se hace necesaria una condición clave y escasa: la estabilidad. Tan escasa como el agua en la región. Y sin ella, ningún corredor, por ambicioso que sea, podrá cumplir su promesa. La guerra de los corredores no ha hecho más que empezar. Y sus consecuencias definirán el equilibrio de poder global durante las próximas décadas.