UNIDAD, LUCHA Y REBELDÍA PARA RECUPERAR LA PATRIA

MÁS DE 180 TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DEBATIERON EL PROGRAMA DEL FreSU, EN LA CIUDAD DE ROSARIO. SE TRATÓ DEL PLENARIO REGIONAL REALIZADO EL LUNES 27 DE ABRIL EN A.T.E. ROSARIO, Y QUE CONTÓ CON LA PRESENCIA DE DECENAS DE SECTORES DEL SECTOR PRIVADO Y DEL SECTOR PÚBLICO DE DIVERSAS CENTRALES DE TRABAJADORES. -FOTOGRAFIA: C.T.A. AUTÓNOMA-

PROGRAMA DEL FRENTE DE SINDICATOS UNIDOS

Este 1° de Mayo de 2026, fecha histórica para la clase trabajadora, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) reúne a delegados y delegadas de base de las organizaciones que lo integran para asumir una responsabilidad que atraviesa toda la historia del movimiento obrero argentino: no limitarse a la defensa reivindicativa laboral, sino levantar una propuesta para el conjunto de la Nación.

Cada vez que la Argentina atravesó crisis profundas, las y los trabajadores dieron un paso al frente. Así ocurrió en las luchas fundacionales por la jornada de ocho horas, el descanso semanal y la dignidad laboral.
Así ocurrió con el Programa de La Falda, que planteó soberanía económica, justicia social y control nacional de los resortes estratégicos.
Así ocurrió con el Programa de Huerta Grande, una de las expresiones más avanzadas de elaboración política del sindicalismo argentino.
Así ocurrió con el mensaje del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos, que unió lucha gremial, liberación nacional y denuncia del poder concentrado.
Así ocurrió con los 26 puntos de la CGT para la Unión Nacional, que en democracia levantaron las banderas del salario, el trabajo, la producción y la defensa del pueblo frente al ajuste.
Así ocurrió en las luchas contra el neoliberalismo de la década del noventa del siglo pasado, contra las privatizaciones y la entrega de la soberanía, impulsadas por distintas expresiones del movimiento obrero, como el Grito de Burzaco en 1991, o las luchas del pueblo argentino que culminaron con la gran movilización del 19 y 20 de diciembre de 2001 contra el ajuste y el autoritarismo en defensa de las libertades democráticas.

Hoy nos toca una nueva etapa histórica. Las formas de explotación se profundizan y la injusticia persiste. La crisis actual combina caída del salario real, precarización laboral, endeudamiento externo y de los hogares, destrucción de la industria nacional, concentración económica, desigualdad creciente y debilitamiento de la representación democrática

El Gobierno de Javier Milei pretende presentar como «Modernización» lo que en realidad es un proceso de transferencia regresiva del ingreso, desindustrialización, pérdida de derechos y subordinación económica. Bajo el discurso de la libertad, se busca debilitar al trabajo organizado, fragmentar a la sociedad y consolidar privilegios para los sectores más concentrados del poder económico.

Frente a ello, reafirmamos una convicción histórica: los Sindicatos no son un obstáculo para salir de la crisis. Son, en cambio, una herramienta de defensa colectiva, de organización democrática y de transformación social.

Reivindicamos el Derecho al Trabajo y a un Salario Mínimo Vital y Móvil según su definición en el Artículo Nº 14 bis de la Constitución Nacional y el Artículo Nº 116 de la Ley de Contrato de Trabajo, esto es, que asegure a los trabajadores en su jornada legal de trabajo una vida digna, mediante la satisfacción de las 9 necesidades allí contempladas: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión. Es decir, un salario que comprenda la retribución por la producción y garantice la reproducción social, que se recuesta siempre en una desigualdad de género estructural. Este salario mínimo vital, que muchos pueden considerar inviable o imposible, resulta en realidad indispensable para transformar este modelo económico que pretende, a través de la superexplotación de la fuerza de trabajo, eternizar la pobreza y la desigualdad.

Frente a los que llaman a tratar de conciliar y dialogar, los que buscan soluciones parciales e individuales o que proponen bajar la cabeza, aguantar y esperar tiempos mejores apostando a una solución electoral, afirmamos, en cambio, que es el momento exacto para dar la pelea. Y la vamos a seguir dando en las calles y en todos los espacios que sea necesario para defender al conjunto de las y los trabajadores.

Por eso convocamos a fortalecer la Unidad, ampliar el FreSU, multiplicar la organización desde los lugares de trabajo y construir un plan de acción sostenido. Reivindicamos el derecho a la protesta, la huelga y todas las formas legítimas de lucha colectiva como herramientas esenciales para defender al Pueblo Trabajador.

La salida no será rápida ni sencilla. Pero estamos convencidos de que sólo la organización común de trabajadores y trabajadoras ocupados y desocupados, registrados e informales, activos y jubilados, del sector privado, público, cooperativo, popular y de plataformas digitales, permitirá frenar esta ofensiva y abrir un nuevo horizonte para la Argentina.

Por todo ello, el plenario de delegados y delegadas reunido este 1° de mayo de 2026 propone al conjunto del pueblo argentino el siguiente programa de medidas políticas, económicas y sociales:

1º) SALARIO DIGNO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

• Pleno empleo con trabajo digno y salarios justos.
• Salario Mínimo Vital y Móvil que asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión.
• Aumento general de salarios para atender la situación de emergencia.
• Paritarias libres y sin techo, con homologación automática cumplidos los trámites formales.
• Reconocimiento de las tareas de cuidado como trabajo que debe remunerarse.
• Incoporación del cuidado como una más de las necesidades que deben ser cubiertas por el salario mínimo vital.
• Igual salario por igual tarea.
• Medición objetiva de la inflación en base a parámetros que reflejen realmente el aumento del costo de vida.

2º) TRABAJOS CON DERECHOS FRENTE A LA PRECARIZACIÓN

• Derogación de toda la normativa laboral regresiva dictadas por los gobiernos de Macri y Milei.
• Elaboración de un proyecto de ley que reforme la legislación laboral reconociendo mayor protección, más derechos, incluyendo la prevención y reparación de los daños en el trabajo.
• Defensa plena de los convenios colectivos de trabajo y resistir los ataques contra los CCT de actividad.
• Estabilidad en el empleo.
• Limitación de la tercerización y la subcontratación.
• Regularización del empleo no registrado.
• Reducción de la jornada de trabajo sin reducción salarial para gozar efectivamente del derecho al descanso.
• Vigencia efectiva de los derechos laborales de trabajadores y trabajadoras de plataformas digitales.
• Reconstitución de las funciones de la autoridad administrativa del trabajo en materia de inspección.
• Fortalecimiento de la justicia del trabajo, asegurando su competencia en toda forma de conflicto de relaciones de trabajo, individuales y colectivas, públicas y privadas.

3º) PRODUCCIÓN NACIONAL, INDUSTRIA Y DESARROLLO

• Política industrial activa y planificación estratégica.
• Reactivación de la obra pública y desarrollo de vías de transporte.
• Defensa de la industria nacional.
• Crédito para producir, invertir y crecer.
• Reforma tributaria progresiva.
• Sustitución inteligente de importaciones.
• Ciencia, tecnología e innovación al servicio del desarrollo nacional.

4º) SOBERANIA NACIONAL Y CONTROL DE LOS RECURSOS ESTRATEGICOS

• Energía, minería, alimentos y logística al servicio del desarrollo nacional.
• Defensa y fortalecimiento de las empresas públicas estratégicas.
• Recuperación de herramientas de decisión económica.
• Integración regional latinoamericana con soberanía.

5º) DEUDA EXTERNA Y PLAN PARA DESENDEUDAR A LAS FAMILIAS TRABAJADORAS

• Investigación y determinación de las responsabilidades del endeudamiento.
• Desconocimiento de la deuda ilegal e ilegítima.
• Regulación del sistema financiero.
• Protección frente al sobreendeudamiento de los hogares.
• Créditos accesibles para vivienda y consumo esencial.

6º) ECONOMÍA POPULAR, INFORMALIDAD Y NUEVAS FORMAS DE TRABAJO

• Plan de regularización del trabajo no registrado.
• Reconocimiento de derechos previsionales y cobertura social.
• Apoyo a cooperativas, mutuales y experiencias autogestivas.
• Integración competitiva y productiva de la economía popular.

7º) VIVIENDA, HABITAT Y SERVICIOS ESENCIALES

• Acceso a la tierra y a la vivienda digna.
• Alquileres justos.
• Urbanización e infraestructura en barrios populares.
• Transporte y servicios públicos accesibles y de calidad.
• Derecho a la ciudad para las mayorías.

8º) SALUD, EDUCACIÓN Y SEGURIDAD SOCIAL

• Defensa de la salud pública y del sistema solidario.
• Medicamentos accesibles.
• Educación pública, gratuita y de calidad en todos los niveles.
• Reconstrucción del sistema de educación técnica en función del proyecto de desarrollo industrial y tecnológico.
• Jubilaciones dignas.
• Implementación de moratorias previsionales para acceder a la jubilación.
• Protección integral de la niñez y de las personas mayores.
• Sistema integral de cuidados.

9º) IGUALDAD EN LAS RELACIONES LABORALES

• Igualdad salarial real.
• Promoción de políticas públicas que reviertan las brechas en las relaciones laborales.
• Más mujeres en ámbitos de decisión sindical.
• Formación continua para el trabajo del futuro.
• Primer empleo con derechos para las juventudes.
• Promoción de políticas que tiendan a revertir la división sexual del trabajo.

10) DEMOCRACIA, LIBERTAD SINDICAL Y ORGANIZACIÓN POPULAR

• Respeto irrestricto a la libertad sindical.
• Derecho de huelga y protesta social.
• No a la persecución política, social y gremial.
• Desprocesamiento de los criminalizados por la protesta social.
• Democratización de las decisiones económicas.
• Plena vigencia de la libertad de prensa.

Este programa no parte de cero. Es heredero de las mejores tradiciones del Movimiento Obrero Argentino. Nace de la Lucha, de la Memoria y de la Necesidad Urgente de construir una salida para las mayorías.

Queremos que la voz de las y los trabajadores no sea solamente una voz de protesta. Queremos que vuelva a ser, como en los grandes momentos de nuestra historia, una voz de propuesta para reconstruir la Argentina.

1º DE MAYO: JORNADA DE LUCHA

ESCRIBE JORGE LUIS ELIZONDO(*)

“¿En qué consiste mi crimen?
En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones, otros crecen en la degradación y la miseria.
Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizadas en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con la naturaleza y mediante ellas robáis a las masas el Derecho a la Vida, a la Libertad y al Bienestar”. 
George Engel, frente al Tribunal que lo condenó a muerte.

Desde mediados del Siglo XIX, los trabajadores luchaban por la reducción de la jornada de trabajo.

Desde un punto de vista económico y defensivo, la reducción horaria respondía –y también hoy responde-  a la necesidad de reducir el impacto negativo sobre el empleo que produce el incremento de la productividad por la incorporación de las máquinas, ya que si las nuevas técnicas de trabajo eran capaces de crear más producto en menos tiempo, disminuiría la cantidad de mano de obra ocupada. Por otra parte, las ocho horas dedicadas a la formación crearía una clase obrera consciente de sus derechos y capacitada para liberarse de la explotación capitalista.

Carlos Marx –al ocuparse de la lucha por la reducción de la jornada de trabajo- afirma: “La historia de la regulación de la jornada laboral en algunas ramas de la producción, y en otros la lucha que aún dura en pro de esa reglamentación, demuestran de manera tangible que el trabajador aislado, el trabajador como vendedor “libre” de su fuerza de trabajo, sucumbe necesariamente y sin posibilidad de resistencia una vez que la producción capitalista ha alcanzado cierto grado de madurez. La fijación de una jornada laboral normal es, por consiguiente, el producto de una guerra civil prolongada y más o menos encubierta entre la clase capitalista y la clase obrera” [1]

El Congreso de la Primera Internacional reunido en Ginebra en Setiembre de 1866 propone la lucha por las ocho horas.

Es así como se alza internacionalmente la consigna de los “tres ocho”: ocho horas de trabajo, ocho de descanso (o de regeneración del esfuerzo), y ocho para el ocio, la cultura, la formación personal.

El 1º de Mayo de 1886, organizada por la American Federation of Labour, se realiza una Jornada de Lucha por las ocho horas de trabajo. 

Alrededor de veinte mil obreros se concentran en la plaza Haymarket de Chicago. La explosión de una bomba provoca la muerte de un policía e hiere a otros, y se desata la represión contra los manifestantes, con numerosos heridos y detenidos.

Los trabajadores Spies, Parsons, Fischer, Engel, Lingg, Fielden, Schwab y Neebe son acusados de la comisión del hecho, siendo los cinco primeros condenados a muerte y ahorcados el 11 de Noviembre de 1887.  Fielden y Schwab fueron condenados a prisión perpetua y Neebe a quince años de prisión.    

Años después quedaron probadas las irregularidades del juicio, la ausencia de pruebas para condenar a los trabajadores y la parcialidad del jurado.

En homenaje a los mártires de Chicago, el Congreso de la Segunda Internacional reunido en París en 1889 declara el 1° de Mayo como Día internacional de los Trabajadores, proponiendo tres objetivos fundamentales: 1) Lograr la jornada de ocho horas. 2) Ampliar la legislación del trabajo. 3) Afirmar la voluntad de los trabajadores de mantener la paz entre las naciones.

Los trabajadores organizados adhirieron en la Argentina al homenaje, y el 1° de Mayo de 1890 se realizaron multitudinarios actos en Buenos Aires y Rosario. En nuestra Plaza López se realizó en esa fecha un acto y luego una marcha hacia Plaza 25 de Mayo.

Las celebraciones posteriores debieron enfrentar la feroz represión policial.  El 1° de Mayo de 1909, el jefe de policía Ramón Falcón ordena atacar el Acto Anarquista de Plaza Lorea, provocando catorce muertos y ochenta heridos. Como consecuencia de este crimen, se unen las diversas tendencias (Socialistas y Anarquistas) y durante más de una semana se paralizan todas las actividades en la ciudad de Buenos Aires. Meses después, Falcón muere por una bomba arrojada por Simón Radowitzky.

Un político radical nacido en Rosario, Manuel Carlés, organiza la Liga Patriótica, que se ocupaba de contratar rompehuelgas y premiar a quienes no se incorporaban a los sindicatos; que participó de la represión de los trabajadores durante la Semana Trágica de 1919.

La continuidad de la lucha de los trabajadores y sus organizaciones políticas y sindicales hizo posible que los objetivos planteados por los mártires de Chicago se cumplieran parcialmente durante el siglo XX.

Uno de los capítulos heroicos de la lucha de la clase trabajadora fue la huelga de los peones rurales de la Patagonia en 1921, que reclamaban salarios dignos, jornada limitada de trabajo, el derecho a la organización sindical, higiene y seguridad en el trabajo. La huelga concluye con la masacre de miles de peones y la mayor parte de sus dirigentes, realizada por el Ejército Argentino, a las órdenes del Teniente Coronel Varela, enviado por el gobierno nacional.

Durante varias décadas la Ley Nº 11.544 de 1929 (8 horas diarias o 48 semanales) sólo tuvo aplicación en la actividad industrial, comercial y financiera. Los trabajadores rurales fueron excluidos de ella. La primera ley dictada en beneficio de los mismos fue el Estatuto del Peón de Campo, sancionado por Decreto N° 28.169/44 del 8 de Octubre de 1944, impulsado por el entonces Coronel Juan Domingo Perón, que les garantiza el derecho al salario, y condiciones dignas de trabajo, la jornada limitada, los descansos obligatorios, alojamiento, vivienda y alimentación en condiciones de higiene adecuadas, provisión de ropa de trabajo, asistencia médica, vacaciones pagas e indemnización por despido. El Régimen del Trabajo Agrario de la dictadura significó un claro retroceso a épocas pretéritas. Durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, la Ley Nº 26.727 de 2011, deroga el regresivo Régimen del Trabajo Agrario con el que la Dictadura había reemplazado en 1980 al Estatuto del Peón, y crea una nueva regulación del trabajo rural que –entre otros beneficios- les reconoce la jornada diaria de 8 horas 44 semanales.

Pero el trabajo “de sol a sol”, sujeto a la voluntad del patrón, -como en los Siglos XIX y XX- sigue siendo la regla en el trabajo agrario del Siglo XXI. Y en este sentido, no hay diferencia sustancial entre los que están registrados y los que están “en negro”. Aún cuando todos fueren registrados (hay un 70 % que no lo está), están sometidos al poder omnímodo del patrón, sin posibilidad de discutir sus condiciones de trabajo y su salario, sin poder gozar de los derechos sindicales más elementales.

A partir de la Dictadura Cívico-Militar-Empresarial de 1976-1983, con el plan de José Alfredo Martínez de Hoz, la Ley de Contrato de Trabajo sufre amputaciones y modificaciones regresivas, que se profundizaron durante el Gobierno de Carlos Menem-Domingo Cavallo, y su continuidad aliancista.

Habiendo transcurrido 136 años desde la primera celebración del 1° de Mayo, la lucha por la Reducción de la Jornada de Trabajo se impone como una necesidad fundamental para la clase trabajadora en esta etapa de pérdida enorme de empleos en nuestro país y en el mundo.

La posibilidad de creación de empleos depende de la inversión productiva pública y privada.

Crear nuevos empleos no depende sólo de la voluntad del empresariado y la ayuda estatal. La clase trabajadora deberá luchar por la reducción de la jornada a 35 o 32 horas semanales sin reducción salarial, a los fines de que sea posible el reparto del trabajo, la creación de nuevos empleos, protegiendo la integridad psicofísica y el derecho al descanso.

La jornada de 40 horas es lograda por los trabajadores franceses luego de una sucesión de numerosas huelgas con ocupaciones de fábricas; junto con las vacaciones pagas, aumentos salariales y el derecho a los convenios colectivos de trabajo (Acuerdos del Hotel Matignon). Las acciones colectivas y la decisión de los dirigentes de obtener las máximas concesiones de inmediato, obligaron a las patronales a firmar dichos acuerdos. Lo mismo ocurrió con la lucha por las 35 horas semanales.

Cuando en nuestra América los Gobiernos de México y Colombia han promovido la Reducción de la Jornada de Trabajo, es imposible seguir considerando “Normal” en nuestro país una Jornada de 8 horas y 48 semanales. Mucho menos el retroceso que implica la Ultraflexibilización de la misma por la Ley Nº 27.802, que permitiría extenderla hasta 12 horas (Art. Nº 198 modificado Ley de Contrato de Trabajo). Una semana de 35 o 32 horas semanales podría ayudar a distribuir el trabajo remunerado de forma más homogénea entre la población, reduciendo el malestar asociado al desempleo, a las largas jornadas y al escaso o nulo control de los trabajadores sobre el tiempo de trabajo. 

SITUACIÓN ACTUAL

Hay un crecimiento cada vez mayor de los despidos y cierre de empresas, como consecuencia de la política económica de libre mercado y de apertura indiscriminada de importaciones, que ha llevado al cierre de miles de empresas en los últimos dos años y a un escenario recesivo en todo el país. La situación de los jubilados, con ingresos en descenso, pueden ser afectados por la utilización de aportes patronales al ANSES, que serían redirigidos al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), para financiar los despidos sin causa. 

La Ley Nº 27.802 llamada de “Modernización Laboral” contiene disposiciones claramente ilegales, que suprimen, desconocen t/o restringen gravemente derechos reconocidos por el Art. 14 bis de la Constitución Nacional y Pactos Internacionales con Jerarquía Constitucional: 1.- Rebaja de las indemnizaciones por ruptura sin causa del contrato de trabajo, que promueve el crecimiento de los despidos en todo el país, 2.- Ultraflexibilización de la jornada de trabajo, generalización de los bancos de horas, vulnerando el derecho a la jornada limitada y al pago de las horas extras.  3.- Desconocimiento de relaciones laborales en el caso de los trabajadores de plataformas. 4.- Limitaciones injustificadas y discriminatorias de derechos de los trabajadores/as rurales, de las trabajadoras de casas particulares. 5.- Exclusión de los trabajadores marítimos y fluviales de la Ley de Contratos de Trabajo. 6.- Derogación de los Estatutos del Periodista y del Viajante de Comercio. 7.- Derogación de la Ley de Teletrabajo Nº 27.555.  8.- Restringe hasta anular el ejercicio del Derecho de Huelga. 9.- Las Asambleas y demás derechos sindicales de los trabajadores pueden ser limitados por los empleadores.

La política del actual gobierno, el acuerdo con el F.M.I. y los Proyectos de Reforma Laboral y Previsional son violatorios de los pactos internacionales de Derechos Humanos, que la Constitución reformada en 1994 reconoce expresamente. 

1. La Declaración Universal de los Derechos Humanos sancionada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 determina que “1.- toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. 2.- Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual. 3.- Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social. 4.- Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses”. La Declaración insta a los Estados a adoptar medidas progresivas de carácter nacional e internacional que aseguren el reconocimiento y aplicación universales de los derechos.  

2. La libertad de reunión pacífica y asociación son derechos básicos de los trabajadores que han sido ratificados por organismos internacionales: A) La Asamblea del 14/9/2016 del Consejo de Derechos Humanos de la O.N.U.; b) El OG 23 Art. Nº 7 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), ratificado por ambos países.

3. La prevención del fraude, la exclusión discriminatoria y la protección contra el despido arbitrario son expresamente reconocidos como derechos de los trabajadores en la Asamblea General de la O.N.U. del 21/12/2005, Arts. Nros. 3 y 8; así como por la Resolución Nº 32/3 de la Comisión de Derechos Humanos de la O.N.U., Asamblea General del 2016.

El acuerdo con el F.M.I. y la política de endeudamiento serial del actual Gobierno son violatorios de los Derechos Humanos, ya que se han impuesto al país reformas económicas, fiscales, laborales y previsionales que sólo benefician al capital financiero y la especulación, que están destruyendo la producción, el empleo y las condiciones de trabajo y de vida de nuestro pueblo.  Es por ello que la lucha de las organizaciones sindicales y políticas de la clase trabajadora y el pueblo por sus derechos y legítimos intereses y por la derogación de las Leyes Anti-Obreras Nº 27.742 (Ley de Bases) y Nº 27.802 (Ley de Modernización Laboral) no puede desligarse de la que se despliegue contra este acuerdo ilegal que vulnera la soberanía económica y la independencia política de nuestro país. 

No negamos el valor jurídico de fallos como el del Juez Nacional del Trabajo Dr. Raúl H. Ojeda en la causa “CGT c/Estado Nacional” que suspendió a través de una medida cautelar la vigencia de la “reforma laboral”. No parece casual la restauración provisoria de su vigencia por la Cámara de Apelaciones del Trabajo.  La tendencia reaccionaria y pro-patronal de gran parte del Poder Judicial, sumado a las irregularidades de la actual Corte Suprema de tres miembros, generan una gran incertidumbre y no permiten garantizar que el fallo definitivo se ajuste al Art. 14 bis de la Constitución Nacional y los pactos internacionales con jerarquía constitucional. Recordemos que el reconocimiento de las ocho horas, las 40 y luego las 35 semanales no fueron producto de la iniciativa de los gobiernos o de fallos judiciales, sino que los instrumentos fundamentales fueron las huelgas y movilizaciones del movimiento obrero y sindical.

Los Mártires Obreros de Chicago, los de la Semana Trágica, los de la Patagonia Rebelde, los de la Forestal, los que lucharon contra las Dictaduras y los gobiernos anti-obreros y anti-populares, y nuestros 30.000 desaparecidos son la guía histórica de las actuales organizaciones sindicales y de quienes de una u otra forma luchan contra las patronales que no pagan salarios y violan convenios, que despiden y cierran empresas; y contra el actual régimen político neoliberal que los tolera y en muchos casos alienta en nombre de la “Libertad”.


[1] Carlos Marx, “El Capital”, Tomo I Volumen 1, Libro Primero, Siglo Veintiuno Editores, p. 361.
(*) Nota publicada en la Edición Impresa Especial Tabloide del mes de Mayo de 2026.

PIEDRA, PAPEL Y ALGORITMO

DEL CÓDIGO DE HAMMURABI A PALANTIR: CÓMO LLEVAMOS SIGLOS FABRICANDO MÁQUINAS PARA MOLDEAR CONCIENCIAS

POR RAMIRO CARLOS H. CAGGIANO BLANCO

PIEDRA: EL CÓDIGO DE HAMMURABI Y EL TEATRO GRIEGO

El Museo Británico guarda un objeto extraordinario: una estela de diorita negra de 2,25 metros de altura, tallada hacia 1750 a.C. Es el Código de Hammurabi. 282 leyes escritas en escritura cuneiforme. La elección de la piedra era todo un mensaje, la garantía de la inmutabilidad: lo que está escrito en piedra no se discute. O se discute muy lentamente.

Pero la piedra no es solo escritura. Siglos después, en Atenas, los griegos inventaron otro dispositivo: el teatro. Las grandes tragedias y comedias no eran entretenimiento de fin de semana. Eran una liturgia cívica, financiada con impuestos a los ricos, de asistencia casi obligatoria. ¿Su función? Según Aristóteles, la catarsis: purgar el miedo y la compasión. Pero esa purga no era neutral. Al final de la función, el espectador volvía a casa reintegrado al orden. Había visto a Edipo castigado por su hybris. Había visto a Medea cometer el horror. Había reído de los políticos corruptos, pero sin cuestionar el marco de la Democracia Ateniense.

El teatro griego era, en los hechos, una industria cultural preindustrial: producía ciudadanos dóciles pero críticos dentro de ciertos límites. No hacía falta un decálogo escrito. Bastaba con ver a Edipo arrancarse los ojos para entender que el destino no se burla.

PAPEL: LA IMPRENTA Y EL NACIMIENTO DE LA OPINIÓN PÚBLICA

Avancemos dos milenios. 1450. Gutenberg no sabía que estaba pariendo una Revolución. Los Chinos ya habían inventado la imprenta siglos antes, pero en Europa el contexto era otro: una Iglesia que tenía el monopolio de la interpretación.

De pronto, cualquier ciudadano con dinero podía imprimir un panfleto, traducir la Biblia o contradecir al Papa. Setenta años después, Lutero clava sus 95 Tesis en una puerta de Wittenberg. La imprenta no causó la Reforma protestante, pero la hizo imparable. La libre interpretación de la Biblia debilitó el monopolio de la verdad religiosa. Y ese hábito de discutir lo sagrado se trasladó a la economía, a la política, a la filosofía, a la ética y a la ciencia.

Nació el Iluminismo. Dos siglos y medio después, estalló la Revolución Francesa. Una máquina de papel puede derribar tronos. Y nadie lo vio venir.

Pero el papel también tuvo sus gárgolas. En la Edad Media, mientras la piedra de las catedrales enseñaba a los analfabetos, las gárgolas eran terror teológico materializado. Representaban al pecado, al demonio, al castigo. Estaban ahí para que el campesino levantara la mirada y viera lo que le esperaba si desobedecía. No hacían falta sermones. Una mirada hacia arriba bastaba.

Y luego estaban los santos: los primeros influencers de la historia. Cada uno con su especialidad: San Antonio para objetos perdidos, Santa Rita para lo imposible, San Jorge para la guerra. Las peregrinaciones eran el tráfico de esa economía simbólica. Las indulgencias, el primer micropago por salvación.

LA ACELERACIÓN: RADIO. TELEVISIÓN, REDES

Cuando la radio permite a Hitler hablar a 50 millones de alemanes en los años treinta, no inventa al líder carismático: lo amplifica hasta volverlo íntimo, susurrándole al oído a cada oyente en su cocina. Mussolini entendió esto antes que nadie: la radio era el quirófano acústico donde se operaban las almas.

Después vino la televisión. Umberto Eco distinguió dos etapas. La paleotelevisión era pedagógica, señalaba: «esto es la realidad». La neotelevisión, que explota en los años 80, solo habla de sí misma. Mezcla noticias con entretenimiento, verdad con espectáculo. De repente, ya no sabemos bien dónde termina el periodismo y empieza el show.

Llegaron las redes sociales. Y con ellas, un cambio de paradigma total: cualquiera emite, cualquiera viraliza, sin filtro, sin fact-checking. Cambridge Analytica nos mostró que con tus datos y tus emociones se puede diseñar una mentira a tu medida. En 2016, el diccionario Oxford eligió «posverdad» como palabra del año. No es que ya no existan hechos. Es que los hechos dejaron de importar más que las emociones. Y eso no es un accidente tecnológico: es un negocio.

ALGORITMO: PALANTIR Y LA DECISION SIN DUDA

Y ahora estamos aquí, con la Inteligencia artificial. No me refiero a ChatGPT escribiendo poemas. Me refiero a Palantir cuyo dueño acaba de “poner” al vicepresidente de la nación más poderosa de la tierra y de reunirse con Milei en la Casa Rosada, un Presidente que no cree en la Democracia. Peter Thiel tampoco. Una empresa paraguas que trabaja con la CIA, el Pentágono y los cinco ojos del espionaje mundial. Palantir entrena algoritmos para recomendar objetivos militares. En contextos como el de Irán, esa tecnología ya no es ciencia ficción: ayuda a decidir a quién bombardear.

Lo siniestro no es que la máquina sea cruel. Lo siniestro es que los humanos delegamos en ella la decisión de matar sin juicio, sin piedad, sin historia. La guerra se vuelve un problema de optimización. Y la inteligencia artificial, por primera vez, empieza a reemplazar lo más humano de la guerra: la duda.

Las gárgolas no tomaban decisiones. Los santos no lanzaban misiles. El teatro griego no aprendía solo. La diferencia entre un vitral de Chartres y un algoritmo de Palantir es que el vitral nos recordaba nuestro lugar en el cosmos. El algoritmo, en cambio, empieza a decidir quién tiene lugar en el Mundo… ¡y cómo será ese Mundo!

JUAN B. JUSTO Y LA HISTORIA ARGENTINA

ESCRIBE GUSTAVO BATTISTONI

Juan B. Justo nos invita a mirar el pasado argentino no como un simple desfile de grandes hombres y mujeres haciendo la Historia, sino como un inmenso drama colectivo de fuerzas económicas y luchas sociales. En un notable, y olvidadísimo libro, La Revisión de la Historia ArgentinaEnrique de Gandía, nos plantea: “Salvo las vacilaciones de los primeros historiadores de nuestros orígenes y de nuestra nacionalidad…nadie comprendió más hondamente la urgencia de  revisar la historia argentina y contarla con nuevas fuentes, nuevos métodos y nuevas concepciones, que el doctor Juan B. Justo, fundador en la Argentina, del partido Socialista”.

El revisionismo de Juan B. Justo, entroncaba con la interpretación de Juan Bautista Alberdi, pero con un método inquisitivo mucho más sólido como era la doctrina de Carlos Marx y Federico Engels. Llamaba a esta concepción interpretación económica, diferenciándola del concepto de materialismo histórico que le parecía “metafísico”. Esta mirada de la historia nacional, será retomada por muchos investigadores, entre ellos, Juan Álvarez en su libro Las Guerras Civiles Argentinas.

Toda su obra es una profunda reflexión sobre nuestra historia, pero tres textos,  La Teoría Científica de la Historia y la Política Argentina, conferencia de 1898; Teoría y Práctica de la Historia, de 1909, y su escrito que lleva el título de El socialismo argentino, de 1910, merecen particular interés. En otro artículo nos hemos detenido en el que consideraba su principal trabajo, así que nuestro desarrollo estribará en los dos restantes estudios.

En La teoría científica de la historia y la política argentina, la historia se nos revela despojada de sus mitos. Nos cuenta que el destino de la República Argentina, no se forjó por la magia de grandes ideales, sino por el empuje de la economía y la lucha de clases. En los tiempos de la Colonia, Buenos Aires creció a la sombra del contrabando, rebelándose de la Metrópoli, de manera que la Revolución de Mayo no fue un estallido repentino de ideales abstractos, sino el resultado de una necesidad imperiosa de la burguesía. Hombres como Vieytes y Mariano Moreno, comprendieron que el monopolio español ahogaba la inmensa riqueza de nuestros campos y ganados. La independencia fue, ante todo, la búsqueda de autonomía económica para comerciar libremente con el mundo, contra las leyes y el monopolio de España porque las riquezas de esta tierra, sus vacas y sus frutos, necesitaban salir al mundo.

No fue un sueño romántico de libertad, sino el despertar de una naciente burguesía que exigía el libre comercio para no ver pudrirse sus productos en los campos. Afirma: “El pueblo argentino no tiene glorias. La independencia fue una gloria burguesa; el pueblo no tuvo más parte en ella que servir los designios de la clase privilegiada que dirigía el movimiento. Pero pronto tuvo que luchar contra esta clase para defender el suelo en que vivía contra la rapiña y el absoluto dominio de los señores. Hasta entonces había habido en el país una especie de propiedad común de la tierra, porque esta era muy extensa y los pobladores muy pocos. Los gauchos se movían con libertad en el vasto territorio que les daba fácilmente lo que ellos necesitaban para vivir”.

Sin embargo, esta revolución trajo consigo una profunda tragedia social: las guerras civilesPinta a las montoneras como el levantamiento de un pueblo empobrecido, que seguía a sus caudillos para defender su modo de vida tradicional frente a una clase dominante y urbana, que buscaba imponer el progreso capitalista. Al final, los gauchos triunfaron en lo militar, pero fracasaron porque su proyecto era un estancamiento imposible y  terminaron siendo neutralizados por los que se adueñaron de la tierra. Es de notar, sobre la lectura que hace de este contexto histórico, que Luis Pan, en su libro, El mundo de Nicolás Repetto, afirma que las Memorias Póstumas, de José María Paz, era el libro de cabecera de Juan B. Justo.

Observa: “Las montoneras eran el pueblo de la campaña levantado contra los señores de las ciudades. Hombres, mujeres, y niños, la población campesina en masa resistía a la dominación. López en Santa Fe, Ramírez en Entre Ríos, Quiroga en el interior, fueron los jefes de la insurrección del paisanaje contra el odiado gobierno burgués de Buenos Aires. Los gauchos defendían el terreno que pisaban: Luchaban a su modo por la libertad”.

En su trabajo, El socialismo argentino, escrito para la edición especial del Centenario en el Diario La Nación, y finalmente no publicada en aquel momento, Juan B. Justo sigue en líneas generales, con brillante desarrollo, lo planteado en sus escritos históricos anteriores. Relata que a principios del siglo XIX, los que trabajaban con sus manos eran una casta miserable, sometida al látigo: esclavos negros traídos en barcos, e indios reducidos a un trabajo mortal.

La Revolución de Mayode carácter netamente burgués, abolió algunas formas de servidumbre como la mita, pero no fue pensada para los humildes, sino para los comerciantes y propietarios. Tras la desaparición y sometimiento del gaucho rebelde, el escenario cambia con la llegada de los barcos europeos. El Estado y los grandes terratenientes acapararon la tierra, y trajeron al inmigrante europeo, viéndolo como una simple mercancía.

Estos nuevos pobladores sufrieron el fraude, el engaño y el robo de su trabajo, mediante el uso de papel moneda sin valor. Con el fin de las guerras civiles y la llegada de la inmigración masiva, la oligarquía gobernante implementó, tomando la conceptualización del capítulo 25 de El Capital de Marxla colonización capitalista sistemática, tema desarrollado en su polémica con Enrico Ferri. En lugar de entregar la tierra a los colonos para que formaran sus propias chacras, el Estado regaló enormes latifundios a los poderosos. Al fijar precios inalcanzables para la tierra, obligaron al inmigrante a vender su fuerza de trabajoconvirtiéndolo artificialmente en un peón asalariado. A pesar de este despojo, agravado por las crisis económicas y el uso de moneda falsa, los trabajadores comenzaron a unirse.

Finalizamos nuestra nota, con un planteo del fundador del socialismo argentino, expuesta en su Conferencia de 1898, que a nuestro entender tiene plena vigencia:” El progreso económico nos ha incorporado de lleno al mercado mundial, del que somos una simple provincia. Esa división del trabajo exige que hagamos nuestra propia gerencia si queremos conservar nuestra autonomía”. 

Y remata, clarividente: “Si atentos únicamente al lucro inmediato, olvidamos que en las sociedades modernas cada hombre tiene papel político que desempeñar, seremos una simple factoría europea, con una apariencia de independencia política, hasta que quieran quitárnosla, o alguna nación más fuerte nos acuerde su humillante y cara protección.” Más claro imposible…

EL GIRO NEOLIBERAL FUE Y ES UNA VICTORIA DEL PODER, NO DE UNA TEORÍA ECONÓMICA

CÓMO LA CLASE DOMINANTE CAMBIÓ EL MERCADO POR LA VIGILANCIA

POR ALEJANDRO MARCÓ DEL PONT

La última vez que alguien en el poder utilizó la palabra “mercado” con verdadera convicción el mundo era otro. Corrían los años setenta y el sistema capitalista enfrentaba una doble crisis que parecía anunciar su propio colapso, las tasas de beneficio se derrumbaban y las calles de Occidente hervían con la mayor oleada de luchas obreras desde los años treinta. Los capitalistas se sintieron acorralados.

Su respuesta no fue intelectual ni académica. Fue una ofensiva de clase perfectamente orquestada. El geógrafo marxista David Harvey ha sido implacable al señalar que el neoliberalismo no emergió como una teoría económica superior que derrotó al keynesianismo en el libre mercado de las ideas, sino como una respuesta política feroz de una clase dominante que vio peligrar sus privilegios. No fue una revolución intelectual, fue una guerra de clases. Harvey lo ha repetido hasta el cansancio. El neoliberalismo es, ante todo, “un proyecto para restaurar la dominación de clase de sectores que vieron amenazado su poder”.

Los capitalistas se sintieron amenazados en su propia casa. Y no estaban dispuestos a permitirlo. La respuesta fue brutal y meticulosa. No hubo debate académico. Hubo una estrategia de clase, desmantelar el Estado de Bienestar, aplastar la negociación colectiva, restaurar el poder de los propietarios del capital sobre los cuerpos de los trabajadores. El neoliberalismo nunca fue una verdad revelada por Milton Friedman o Friedrich Hayek que anduvieron 40 años por los pasillos de la marginalidad. Fue la maquinaria de guerra de una élite asustada, quien lo tomó para su beneficio. Y funcionó y sigue funcionando. Durante casi medio siglo, la clase trabajadora ha pagado el precio de aquella ofensiva con salarios estancados, se restauró el poder de los propietarios del capital, se desguazaron o privatizaron servicios públicos y se instaló una desigualdad que no dejó de crecer.

Los empleadores y las élites políticas de las décadas de 1970 y 1980 transformaron la turbulencia económica en una oportunidad para reconfigurar la sociedad según sus propios términos. No hubo un debate de ideas donde Keynes cayera derrotado por la superioridad lógica de Friedman. Hubo un golpe de clase silencioso, financiado con miles de millones de dólares, ejecutado a través de cátedras universitarias, medios de comunicación y parlamentos capturados. El Estado de Bienestar, aquel pacto social forjado tras la Segunda Guerra Mundial, que vinculaba el trabajo con la seguridad y el crecimiento con la redistribución, como consecuencia de dos guerras y la crisis del 1930, fue pulverizado pieza por pieza.

Hoy, ese viejo orden neoliberal agoniza. No es una recesión más. Es lo que Antonio Gramsci llamó una “crisis orgánica de hegemonía”: el paradigma que nos gobernó durante cuarenta años ya no sirve para explicar el mundo, y el nuevo aún no termina de nacer. La desregulación financiera llevó la deuda global a niveles insostenibles. El libre comercio, que alguna vez fue el evangelio de los mercados, ha desatado fuerzas que ahora devoran a sus propios creadores. Nacionalismos agresivos, guerras comerciales perpetuas, cadenas de suministro desbastadas.

El sistema financiarizado ha llegado a un límite que amenaza con colapsar el edificio entero. Las élites lo saben. Y por eso están cambiando de estrategia. Ya no pueden permitirse el lujo del caos del mercado. Lo que necesitan ahora es orden. Control absoluto. Predecibilidad. Y lo están encontrando en un lugar que, hace apenas una década, parecía la promesa de un futuro más libre, la tecnología. Pero no cualquier tecnología. Una tecnología que no nos libera, sino que nos encierra. Una tecnología que no nos conecta, sino que nos vigila. Una tecnología que no nos da poder, sino que nos convierte en siervos de un nuevo orden, que el economista Yanis Varoufakis ha llamado “tecnofeudalismo”.

Y para entender hacia dónde nos llevan, no hay mejor guía que el manifiesto que la empresa Palantir publicó hace apenas unos días, una especie de programa político de las Big Tech para un siglo de guerras. Un programa autoritario para dar aún más poder a las élites occidentales. Palantir no es una empresa cualquiera. Fundada en 2003 con una inversión de In-Q-Tel —el brazo de inversión de capital de la CIA—, desarrolló su tecnología de la mano de los analistas de la agencia, lo que le permitió crear un software de análisis de datos sin parangón en el mundo. Hoy, sus herramientas son de amplio uso en la CIA, el FBI, la NSA, y de manera controversial en agencias migratorias como ICE para identificar y localizar migrantes que busca detener y deportar.

Varoufakis ha comentado uno por uno esos 22 puntos con una lucidez que corta el aliento. El primer punto de Palantir afirma que “Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge” y que “la élite de ingenieros tiene la obligación de participar en la defensa de la nación”. Varoufakis responde: “Silicon Valley tiene una deuda inconmensurable con la clase dominante que rescató a los banqueros criminales que arruinaron el sustento de la mayoría de los estadounidenses. La élite de ingenieros de Silicon Valley defenderá a esa clase dominante hasta la muerte (¡literalmente!), en nombre de la mayoría de los estadounidenses a quienes tratan con desprecio –es decir, como ganado que ha perdido su valor de mercado–”.

No es casualidad. Este manifiesto no es un documento aislado. Es la punta del iceberg de un fenómeno mucho más profundo. La emergencia de una oligarquía tecnológica que ya no se conforma con acumular riqueza, sino que quiere rediseñar la política, la economía y la sociedad a su imagen y semejanza. Individuos como Elon Musk, Jeff Bezos, Peter Thiel y Mark Zuckerberg ejercen una influencia sin precedentes sobre los Estados y las sociedades, aprovechando su riqueza personal, su dominio tecnológico y su control monopólico para eludir la autoridad estatal tradicional, convirtiéndose en actores cuasi soberanos.

La imagen de esos tres multimillonarios ocupando lugares de honor en la investidura de Donald Trump no fue una anécdota. Fue la puesta en escena de un nuevo orden, el matrimonio entre el poder político y el poder tecnológico ha consumado su luna de miel. Los ideólogos de la llamada “Ilustración Oscura”, teorizan explícitamente sobre un orden posdemocrático basado en la figura del director general-monarca. Alex Karp CEO de Palantir, sin llegar tan lejos, propone una “República tecnológica” que, bajo un vocabulario republicano, despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática

Este modelo, al que apunta esta nueva oligarquía, no es el neoliberalismo. El neoliberalismo fue una fase necesaria, pero ya cumplió su función. Su tarea era desmantelar el Estado de Bienestar, debilitar a la clase trabajadora y concentrar la riqueza. Ahora, con la clase trabajadora fragmentada y la desigualdad en niveles récord, las élites necesitan algo más eficiente que el caos del mercado. Necesitan una planificación centralizada de alta tecnología. Necesitan algoritmos que administren, plataformas que gobiernen y sistemas que predigan. Necesitan gobernanza algorítmica.

El mundo que están construyendo no es una democracia. Tampoco es una dictadura tradicional. Es algo nuevo, es la “república tecnológica”, donde el poder no reside en el pueblo ni en un partido, sino en los códigos y en los hombres que los controlan. Un sistema donde las decisiones sobre quién vive y quién muere, quién obtiene un préstamo y quién no, quién es vigilado y quién no, son delegadas a sistemas automatizados que operan bajo una aparente neutralidad técnica que oculta la más brutal de las arbitrariedades. Cualquier error, como un misil en una escuela de niñas en la localidad de Minab, en el sur de Irán, que mató a 165 de ellas es un traspié sin importancia, forma parte del aprendizaje de la IA de Palantir.

La transición de las élites hacia este modelo ya está en marcha. Como ocurrió en los años setenta, las élites están utilizando la crisis —esta vez, la crisis de la deuda, la crisis climática, la crisis de legitimidad democrática— para imponer un nuevo proyecto político que consolide su poder. Y lo están haciendo con una ventaja que no tenían hace cuarenta años: controlan la infraestructura digital sobre la que se sostiene la vida moderna. Controlan los datos, los algoritmos, las plataformas.

Controlan la información que consumimos, las opiniones que nos formamos, las emociones que sentimos. Varoufakis lo ha advertido, los “tecnolords” controlan nuestras mentes, atrapando a millones en un ciclo incesante de dependencia digital, el circuito de la cloud rent. Y mientras nosotros debatimos sobre si la renta básica universal o la semana laboral de cuatro días son soluciones viables, ellos están construyendo un sistema a prueba de democracia, blindado por algoritmos y vigilancia, diseñado para perpetuarse más allá de cualquier ciclo electoral.

El manifiesto de Palantir es un grito de guerra, pero también es un síntoma de debilidad. Si tuvieran el poder absoluto, no necesitarían justificarse. El hecho de que hayan sentido la necesidad de publicar sus 22 puntos, de explicar su ideología, de convencer a la opinión pública, indica que todavía no están seguros de haber ganado la batalla definitiva. Y mientras haya espacio para la duda, hay espacio para la resistencia. Pero el tiempo corre en nuestra contra. O reconstruimos un nuevo contrato social basado en la justicia, la igualdad y la democracia real, o aceptaremos mansamente la jaula de cristal que nos están preparando. La elección, todavía, es nuestra. Pero no por mucho tiempo.

Mientras tanto anda un monstruo suelto en Argentina. Peter Thiel, el fundador de Paypal y Palantir, se instaló en el país para respaldar el experimento anarcocapitalista del sociópata Milei: autoridad, hambre y control social.

TRUMP SUFRE UN NUEVO INTENTO DE ASESINATO

EL MÁXIMO MANDATARIO ESTADOUNIDENSE NUEVAMENTE BAJO LA MIRA DE MAGNICIDAS, TERCERA VEZ EN EL PLAZO DE TRES AÑOS: LA ÚLTIMA VEZ FUE EN 2024.

-EN DESARROLLO-

«Intentaron matar a Trump» titula C5N en televisión, luego de un cartel cargado de tensión con las palabras <<Alerta Máxima>>. Ese cartel, en momentos como los que transitamos tanto en el país como en el mundo, puede significar en exceso demasiadas cosas.

El mundo es un hervidero a punto de estallar como nunca antes, y pese a esa extraña sensación que el sentir popular carga desde hace siglos, los malos siempre reciben su merecido a pesar de que contrario a la ficción los buenos nunca tienen lo suyo.

Estamos acostumbrados -mal acostumbrados- a que la mal entronada viveza criolla no cobre su precio, y sus homologas a nivel internacional, tampoco. Pero en estos tiempos, hay lugar para todo, y las desgracias pueden ocurrir a todos. El número 17 es absolutamente democrático y certero como un César en su compromiso de hacerse un lugar en la realidad.

Por tercera vez en menos de un lustro, Donald Trump sufre un intento de asesinato. No es que no haya motivos para alimentar esas ideas, pero lo que sorprende es que suceda tan poco aunque con una frecuencia inusitada. El hecho ocurre durante la Cena Anual de Corresponsales de la Casa Blanca: evento que reúne todos los años a los representantes de la prensa y autoridades en una de las citas con más tradicion en el calendario de la política del pais norteamericano.

Al parecer, el ataque ocurre desde el centro de la sala en el Hotel Hilton, con estallidos dispersos y un sujeto armado que fue reducido rápidamente por los efectivos de seguridad. Hasta el momento no hay datos de quien fue el perpretador de los hechos violentos que interrumpieron el evento, y si se puede confirmar que Trump fue evacuado juntos con quienes lo acompañaban.

¿Las motivaciones del atentado? Son demasiadas.
¿Podemos descartar que es un atentado de falsa bandera? No.
¿Es Trump un sujeto seguro para la vida política de Estados Unidos y del Mundo? No.

Hay mucho que analizar, y muchas preguntas por hacer. Lo unico certero es que, mientras Trump tenga poder, consuetudinario o legislado, estos hechos no van a ser parte del pasado debido a las formas que el mandatario elige para hacer política.

Tres intentos de magnicidio en menos de cinco años mientras se le atribuye colaboración en delitos sexuales a niños y menores de edad, invade países secuestrando y asesinando líderes de naciones ajenas a él, está procesado por intento de golpe de estado y financia genocidios en lugares remotos a su patria mientras impulsa guerras a herederos de un imperio ancestral no son elementos de una lista para ganarse el favor de San Pedro.

Desde estas líneas no fomentamos la violencia, pero tampoco la incoherencia de sorprenderse ante una reacción totalmente esperable de quienes sufren bajo el yugo de un liderazgo nefasto, violento e irresponsable.

El suceso sigue en desarrollo, estaremos atentos ante cualquier novedad.

JUAN B. JUSTO Y SU CONCEPTO DE LA HISTORIA

JUAN B. JUSTO EN JULIO DEL AÑO 1912 CON LOS HUELGUISTAS DEL GRITO DE ALCORTA

POR GUSTAVO BATTISTONI

El bochornoso espectáculo ofrecido por el Poder Legislativo de nuestro país a propósito de la discusión de la esclavista ley laboral es una comprobación irrefragable de la espantosa caída en la calidad de nuestras instituciones. A casi 100 años de la muerte de Juan Bautista Justo, recordar las luchas e ideas de quien ennobleció la tarea legislativa, nos parece un deber cívico. 

Estudiemos con detenimiento su concepción de la historia, desarrollada principalmente en la primera parte de su libro más importante, Teoría y Práctica de la Historia, de 1909. Su introducción y el primer capítulo del texto, La base biológica de la historia, revisten especial interés para nuestro objeto. Muy lejos de la chismorrería académica, nos enseña que la Historia es la aventura del hombre que trabaja y transforma la realidad.

Su visión de la historia nace de una concepción ética: “Para llegar a la verdad histórica preciso es querer descubrirla en toda su desnudez, militar del lado donde no hay privilegios que disimular ni defender”, y agrega: “Para comprender la historia, hay que hacerla”.La verdadera historia la hacen los héroes anónimos: la masa laboriosa del pueblo que trabaja, sufre y crea la riqueza social.

La historia comienza realmente cuando el ser humano, inicialmente indefenso, se une a otros y crea la técnica para vencer al medio físico. Así, la evolución humana se entiende como una escalera que sube desde la base biológica, pasando por la técnica y la economía, hasta llegar a las cumbres del arte, la ciencia y la libertad.

Para Juan B. Justo, la historia no es un cuento de hadas sobre reyes y dioses, ni una serie de accidentes caprichosos, sino el gran relato de la vida humana en constante movimiento y transformación. Su concepción se puede desarrollar como un viaje que va desde lo más básico de nuestra naturaleza animal hasta la conquista inteligente de nuestra humanidad. De la comunidad primitiva, esta destructiva etapa actual que es el capitalismo, y el necesario cooperativismo para salir de la crueldad imperante, como nos enseña Rosa Luxemburgo en su obra Socialismo o Barbarie.

Todo comienza con la vida misma. Nos recuerda que, antes que nada, somos seres vivos, parientes de los demás animales, y que nuestras raíces están hundidas en la biología. Al igual que en la naturaleza, el primer impulso de la historia es el hambre y el sexo: la necesidad de nutrirnos y de reproducirnos.

La historia se apoya sobre esta base biológica, donde la lucha por la existencia y la adaptación al medio son las primeras leyes. No somos ángeles caídos del cielo, sino el resultado más alto de una larga evolución orgánica. Pero el hombre se separa del animal cuando deja de aceptar el mundo tal como es y empieza a modificarlo con su inteligencia. Aquí nace propiamente la historia: cuando el ser humano crea la técnica.

Es el momento en que la mano empuña una herramienta, desde la piedra tallada hasta la computadora, para dominar la naturaleza. La historia humana es, en gran medida, la historia de cómo trabajamos, y de cómo inventamos medios para vivir mejor, superando las limitaciones de nuestro cuerpo. Es la creación de un mundo artificial y técnico sobre el mundo natural. El inmarcesible estudio de Federico EngelsEl papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, es el fundamento de esta concepción histórica.

Al trabajar y crear técnicas, los hombres no están solos; necesitan unirse. De estas necesidades nacen las relaciones económicas, que son la forma en que nos organizamos para cooperar y producir. Sin embargo, esta cooperación no siempre ha sido libre. La historia nos muestra cómo, a través de la propiedad y el poder, unos hombres han sometido a otros: la esclavitud, la servidumbre y el salario, son formas en que los que tienen la fuerza o la riqueza viven del esfuerzo de los que trabajan.

Nos afirma con agudeza, en el capítulo La base biológica de la historia, de Teoría y práctica de la Historia: “La especie humana es la única que practica y sufre el parasitismo en su propio seno; es preciso elevarse hasta ella para encontrar clases enteras de individuos que sustraen a los otros medios de subsistencia, sin servir para nada a ellos ni a la especie. Su prototipo, el propietario ocioso que vive de rentas, hospeda cómodamente lacayos, como parásitos secundarios”. Notable radiografía que podemos observar a lo largo y a lo ancho de nuestra Pampa Húmeda.

La concepción histórica de Juan B. Justo es un llamado a la acción política. Nos dice que durante siglos los pueblos han padecido la historia, marchando a ciegas empujados por fuerzas que no comprendían. Afirma: “En último término, toda miseria colectiva puede ser explicada por la incapacidad del pueblo para la lucha colectiva por la vida, para aumentar sus medios de subsistencia en proporción a sus crecientes necesidades, organizando el trabajo de modo productivo y librándose de toda expoliación nacional o extranjera”.

Al comprender las leyes que mueven la sociedad (como comprendemos las leyes de la física), podemos dejar de ser juguetes de la fatalidad. La meta es que el pueblo deje de actuar por instinto y comience a modelar su propio destino con inteligencia. Se trata de pasar de la lucha ciega a la cooperación libre y consciente, construyendo una democracia real, donde la técnica y la ciencia sirvan para la felicidad de todos, y no para el privilegio de unos pocos.

Para Juan B. Justo, en síntesis, la historia humana es el ascenso del hombre desde la necesidad biológica hacia la libertad consciente, una obra que debe ser realizada por la clase asalariada. Debemos alejarnos de la ominosa lógica del mercado para mudarnos a una inteligente cooperación libre entre los ciudadanos.

EN LAS ELECCIONES DE COAD, VOTÁ POR DEMOCRACIA SINDICAL Y DIGNIDAD DOCENTE

LA LISTA DE LOS CANDIDATOS ES LA SIGUIENTE: A SECRETARIO GENERAL, FEDERICO GAYOSO – SECRETARIA ADJUNTA, ALBERTINA GONZÁLEZ – SECRETARIO GREMIAL, MARIO BORTOLOTTO – SECRETARIA DE FINANZAS, GUILLERMINA ISERN – SECRETARIO DE PRENSA, DARIO SPELZINI – SECRETARIA DE ASUNTOS ACADÉMICOS, ROMINA CAPARRO – SECRETARIA DE ACCIÓN SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS, VERÓNICA VOGELMANN – SECRETARIO DE ACTAS Y ADMINISTRACIÓN, ERNESTO REYNOSO. VOCALES TITULARES: MARTA FELPERIN – ESTEBAN DOMINGUEZ – NELDA CASTELLI Y GUSTAVO BRUFMAN

Quienes integramos la Lista Democracia Sindical y Dignidad Docente sostenemos a diario, junto con las actividades docentes, la tarea gremial como parte de la defensa activa de nuestros derechos. Desde allí, reafirmamos nuestra independencia política frente al Gobierno Nacional de turno y las autoridades de la UNR: Rectorado, facultades y escuelas medias. Tenemos, además, la fuerte convicción de que necesitamos Universidad Pública y Ciencia Nacional para transformar el presente.

El proceso de desmantelamiento de políticas públicas, debilitamiento institucional y retroceso de conquistas populares que lleva a cabo el gobierno de Javier Milei, enfrenta a las Universidades y al Sistema Científico y Tecnológico a un doble desafío. Al mismo tiempo que padecen un desfinanciamiento crítico, se han convertido en escenario de una disputa por su sentido.

La caída salarial del 35%, la reducción del presupuesto universitario del 45,6% y la falta de paritarias desde hace dos años precarizan la vida de lxs trabajadorxs de las UU.NN.

En este contexto, es imposible garantizar las condiciones laborales mínimas, la excelencia académica o la continuidad de las tareas de investigación y extensión. Por esto, hoy más que nunca, está en juego qué sindicato necesitamos y queremos para afrontar el ajuste brutal impulsado por el gobierno nacional, que desfinancia las Universidades, utiliza como variable de ajuste los salarios de lxs trabajadorxs y jubiladxs y pone en riesgo el Sistema Científico y Tecnológico.

Con dedicación, convicciones y lucha, el trabajo gremial cotidiano nos permitió que la COAD siga creciendo. Hoy, con 4.857 afiliadxs somos la asociación de base más grande del país.

Durante el gobierno de Milei, desarrollamos un Plan de Lucha a nivel local con marchas, clases públicas, asambleas y diversas actividades que visibilizaron la situación de lxs trabajadorxs universitarixs y logramos la sanción de la Ley de Financiamiento.

A la vez, fuimos parte de un espacio nacional que sostuvo estas ideas y dio la pelea, alcanzando hoy conducir la Federación CONADU promoviendo un modelo sindical participativo, con votaciones en las asociaciones de base y democracia en los congresos, con protagonismo en la pelea por el salario y por nuestras condiciones de trabajo. Participamos activamente, además, del Frente Sindicatos Unidos (FreSU), local y nacionalmente, donde articulamos con otros sectores de trabajadorxs la lucha por nuestros derechos y la elaboración de un programa para plantear el país en el que queremos vivir.

La paritaria local es, desde hace tiempo, un ámbito donde defendemos nuestras condiciones de trabajo, y en un contexto como el actual logramos el pase a planta permanente de 1899 cargos temporarios. Es nuestro compromiso continuar trabajando por la estabilidad de todos los cargos.

En relación a la OSUNR, encabezamos la lucha por la mejora en la atención de nuestra salud y en contra de los recortes, presentando alternativas de financiación, generando nuevos convenios y abogando por la participación efectiva de docentes activos y jubilados en la obra social en el Consejo de la obra social.

El fortalecimiento de los espacios de COAD como el área de Ambiente, el grupo de Jubiladxs, el área de Mujeres, Géneros y Diversidad Sexual, y el rol activo en la construcción de Memoria, Verdad y Justicia son herramientas fundamentales para hacer de la COAD un gremio que participa activamente en las problemáticas sociales de las que somos parte.

La actualización de los subsidios, la entrega de la agenda/cuaderno, el presente por el día de lxs docentes universitarixs, la canasta de alimentos a bajo costo, los convenios con AMECRO, librerías, vinerías, las fiestas de despedida de año, los viajes, talleres y las actividades culturales que le dan vida al Gremio son posibles gracias a la Transparencia en la Administración de los Recursos Sindicales y al trabajo de muchxs Compañerxs Docentes.