LA PARTIDA SE JUEGA EN OTRO TABLERO

MIENTRAS LA ARGENTINA CONSUME ENERGÍA POLÍTICA EN DISPUTAS IDEOLÓGICAS QUE MIRAN HACIA ATRÁS, EL ORDEN GLOBAL SE REORGANIZA A UNA VELOCIDAD SIN PRECEDENTES: LA MANUFACTURA AVANZA CON AUTOMATIZACIÓN E INTELIGENCIA ARTIFICIAL, LAS CADENAS DE VALOR SE FRAGMENTAN Y RELOCALIZAN, Y LAS POTENCIAS EMERGENTES CONSTRUYEN BLOQUES QUE NO ESPERAN CONSENSO DE NADIE. EL DEBATE DOMÉSTICO SOBRE EL PASADO NO ES INOCENTE: TIENE UN COSTO DE OPORTUNIDAD QUE SE PAGA EN PRESENTE Y SE COBRA EN FUTURO.

POR ANTONIO MUÑIZ

En 1978, cuando China inició su apertura económica bajo las reformas de Deng Xiaoping, producía menos del 3% de la manufactura mundial. Hoy concentra el 30% de ese total —casi el doble de lo que genera la economía estadounidense—. En menos de cincuenta años superó a las naciones más industrializadas en sectores completos: construcción naval, energías renovables, vehículos eléctricos, baterías e inteligencia artificial.

Este ascenso de China a potencia política y económica no es un dato más de la macroeconomía global: es la evidencia más contundente de que el mundo ya no funciona con las reglas que moldearon la segunda mitad del siglo pasado.

Lo que está en marcha es un reequilibrio hegemónico del poder geopolítico con consecuencias directas sobre el margen de maniobra de todos los países. La historia muestra que muchas veces esta lucha por la hegemonía global, empieza con conflictos políticos y comerciales, pero puede terminar, como ocurre hoy, en guerras localizadas, que a su vez, pueden escalar a contiendas globales.

Esto es lo que necesitas saber sobre la extensión de la tregua comercial entre EE.UU. y China

Pero, más allá de los peligros de la situación, para quienes saben leerlo, el nuevo mapa ofrece oportunidades inéditas. Para quienes lo ignoran —o lo niegan— acumula costos que se pagarán durante generaciones.

LA FÁBRICA DEL MUNDO Y LA REVOLUCIÓN VERDE

La construcción naval ilustra el vuelco con precisión quirúrgica: hace apenas diez o quince años, Corea del Sur era el mayor productor de barcos del mundo; hoy China produce el doble. En energías renovables, el liderazgo es aplastante: en 2024 instaló más capacidad fotovoltaica que los nueve países siguientes del ranking combinados, alcanzó 315 gigavatios anuales y cumplió su objetivo de 1.200 gigavatios de energía solar y eólica seis años antes de lo previsto. El impacto sobre los precios mundiales es determinante: los módulos fotovoltaicos cayeron más de un 80% en siete años —de 0,55 a menos de 0,10 euros por vatio-pico entre 2017 y 2024—. La energía solar se convirtió en la fuente de generación eléctrica más barata del mundo. La transición verde dejó de ser un privilegio del Norte Global: China la convirtió en un bien de consumo masivo para economías con recursos moderados.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL: LA DISRUPCIÓN DENTRO DE LA DISRUPCIÓN

Sobre ese reordenamiento manufacturero opera una segunda transformación, todavía más profunda en sus consecuencias sociales: la irrupción de la inteligencia artificial como factor productivo de primera magnitud. La IA no es una tecnología más que se suma al arsenal industrial existente; es una tecnología de propósito general —como lo fue la electricidad o el motor a vapor— que está rediseñando la lógica misma de la producción, el trabajo y la organización económica.

La paradoja es brutal. China es el principal socio comercial de Argentina desde hace más de una década. Los ingresos del agro —la base de las reservas del Banco Central— dependen en proporción determinante de la demanda china. El swap con el Banco Popular de China, que Milei renovó a pesar de su retórica, financia parte de las reservas internacionales.

La política exterior privilegió el gesto ideológico por sobre cualquier evaluación objetiva del interés nacional. Y alinearse sin condiciones tampoco garantiza previsibilidad: los intereses estratégicos de Estados Unidos bajo el trumpismo se colocan por encima de cualquier compromiso previo, sin excluir el uso directo de la fuerza. Hasta el momento, las políticas de Donald Trump, han mostrado un carácter errático, que van llevando a EEUU a una pérdida de poder y prestigio.


Argentina rechazó los BRICS cuando ese bloque representaba el 39% del PBI mundial y cuando China era ya su principal socio comercial. La ideología se impuso sobre cualquier cálculo de interés nacional.


LA OPORTUNIDAD QUE NADIE APROVECHA

El problema estructural no es sólo el gobierno actual: ningún sector con capacidad de gobernar ofrece una visión estratégica sobre la inserción del país en el nuevo orden.

No hay debate serio sobre política industrial, sobre integración regional, sobre cadenas de valor en la transición energética ni sobre cómo capturar parte de la carrera global en inteligencia artificial. El país tiene los recursos para insertarse en el nuevo orden, minerales en el NOA, capacidades técnico – científicas en sectores claves, una base agroindustrial con potencial de valor agregado, energía en la Patagonia y una geografía que lo conecta con el Atlántico Sur y los corredores bioceánicos.

Brasil, India y Turquía, por ejemplo, ejecutan políticas de inserción autónoma que diversifican alianzas sin subordinarse a ningún bloque. Argentina, en cambio, se alinea acríticamente con EEUU e Israel, aislándose cada vez más del mundo, enfrascado en la batalla ideológica marginal.


China concentra el 30% de la manufactura global, la energía solar es hoy la más barata de la historia, la inteligencia artificial remodela la faz productiva y laboral de todas las economías y los BRICS superan al G7 en peso económico.


El mundo que viene estará dominado por la política industrial de la transición energética, el control de las rutas logísticas, la carrera en inteligencia artificial, las nuevas tecnologías y la restructuración de cadenas de valor en torno a quienes controlen los recursos estratégicos, los datos, los algoritmos y la infraestructura de cómputo.

Ninguno de esos ejes aparece como prioridad central en el debate político argentino. Esa ausencia no es inocente. Es la marca más precisa del fracaso de toda una clase dirigente — política, empresaria, gremial, social, intelectual, etc – que sigue disputando sobre los paradigmas del siglo XX mientras el XXI avanza aceleradamente. Esta orfandad intelectual tiene costos: costos que no paga la dirigencia, sino la sociedad entera y sobre todo las generaciones futuras.

FUENTES:
OIT / NASK, ‘Generative AI and Jobs: A Refined Global Index of Occupational Exposure’ (mayo 2025). UNCTAD, Informe sobre Tecnología e Innovación 2025. Oficina Nacional de Estadísticas de China (enero 2025). SolarEurope / Infobae (mayo 2025). IEA-PVPS / Autosolar (abril 2026). Studia Politicae, Laporte & Corigliano (2025). Friedrich Ebert Stiftung / Esteban Actis (septiembre 2025). Council on Foreign Relations (2025). Radio Gráfica / Treber (octubre 2025). CEBRI-Revista. El Cronista (enero 2026). Ha-Joon Chang, University of Cambridge.


LA NUEVA CUESTIÓN COLONIAL DEL SIGLO XXI

POR ARIEL ROLFO

Durante mucho tiempo, la Soberanía Nacional fue pensada a partir de categorías clásicas: territorio, fronteras, recursos naturales, moneda, defensa, leyes e instituciones propias. Un País era considerado Soberano si podía controlar su espacio físico, administrar sus riquezas, dictar sus normas y decidir su destino político sin subordinación directa a una potencia extranjera.

Sin embargo, en el Siglo XXI esa definición resulta insuficiente ya que una parte decisiva del poder se organiza en un espacio menos visible pero profundamente estratégico: el Espacio Digital. Contemporáneamente una parte creciente del poder ya no se ejerce solamente sobre territorios visibles, sino sobre infraestructuras invisibles: redes, plataformas, datos, algoritmos, nubes digitales, sistemas de inteligencia artificial, cables submarinos, centros de cómputo, software, estándares técnicos y dispositivos de vigilancia. Allí circulan los datos de la población, se forman opiniones, se entrenan sistemas de inteligencia artificial, y se define una parte creciente de la vida económica, cultural y política de las naciones.

Allí funcionan los servicios públicos, se administran infraestructuras críticas, se procesan pagos, se organiza buena parte de la economía, la comunicación pública, la administración estatal, la seguridad, la educación, la salud, las finanzas y hasta la formación de la opinión política.

Por eso, la pregunta central de nuestra época ya no es únicamente quién controla la tierra, la energía, los alimentos o la moneda. Para un país periférico, dependiente o perteneciente al Sur Global, la digitalización no es una cuestión meramente técnica. Es una cuestión de poder. La pregunta decisiva no es si un país debe incorporar tecnología, sino quién controla esa tecnología, quién controla los datos, las plataformas, los algoritmos y la infraestructura digital que ordenan la vida colectiva. Quién captura su valor, quién define sus reglas y en beneficio de qué proyecto nacional se la utiliza.

Para una nación periférica, dependiente o perteneciente al Sur Global, esta cuestión adquiere una importancia estratégica. La digitalización puede ser una herramienta formidable de desarrollo, inclusión, eficiencia pública y democratización del conocimiento. Pero también puede convertirse en una nueva forma de subordinación, si el país se limita a consumir tecnologías extranjeras, entregar datos, pagar licencias, depender de nubes privadas, usar inteligencia artificial cerrada y aceptar que su esfera pública sea organizada por plataformas que responden a intereses externos.

La alternativa histórica puede formularse con claridad: Soberanía Digital o Colonialismo Digital. Es decir, una digitalización orientada por una estrategia nacional, democrática, productiva y regionalmente articulada; o una digitalización subordinada, donde el país entrega datos, mercado, atención, recursos y talento, pero no controla las infraestructuras, los algoritmos, las plataformas ni las rentas principales del nuevo orden tecnológico.

La disyuntiva, entonces, no es tecnología sí o tecnología no. La verdadera disyuntiva es otra: soberanía digital para ser un pais soberano o colonialismo digital que nos condena a seguir siendo un pais dependiente. Es decir, digitalización gobernada por un proyecto nacional, democrático y productivo o una digitalización subordinada a corporaciones y potencias que capturan datos, rentas, conocimiento y capacidad de decisión.

1º) EL NUEVO ROSTRO DE LA DEPENDENCIA

El colonialismo clásico se basaba en la ocupación territorial, la extracción de recursos naturales, el control de rutas comerciales y la imposición política directa. El colonialismo digital contemporáneo opera de otra manera. No necesita necesariamente ejércitos ni administradores coloniales visibles. Su poder se despliega mediante plataformas, nubes privadas, software cerrado, cables submarinos, centros de datos, sistemas operativos, algoritmos opacos, propiedad intelectual, dependencia de hardware y control de estándares técnicos.

En este esquema, los países periféricos suelen aportar usuarios, datos, mercado, atención, fuerza de trabajo tecnológica barata, recursos naturales críticos e infraestructura territorial. Pero no retienen en igual medida valor económico, propiedad intelectual, capacidad industrial, conocimiento estratégico, soberanía fiscal, autonomía regulatoria ni control algorítmico.

La vieja división centro-periferia se actualiza. Antes, la periferia exportaba materias primas e importaba manufacturas. Hoy entrega datos, comportamiento social, talento y consumo digital, mientras importa plataformas, algoritmos, inteligencia artificial, nube, chips, software y patentes. Y lo más peligroso en esta última alternativa es el control del estado privatizando el manejo informatico digital del mismo a manos de multinacionales extranjeras al servicio del Hegemon Colonial, que en el caso argentino claramente es el Poder Anglosajon. 

Así, un país puede parecer moderno porque usa aplicaciones, inteligencia artificial, fintech, comercio electrónico o plataformas educativas, pero seguir siendo estructuralmente dependiente si no controla las cadenas de valor principales. De allí surge una distinción decisiva: digitalizar no es soberanía. Digitalizar es incorporar tecnología; soberanía es construir capacidad nacional para gobernarla.

2º) QUÉ SIGNIFICA SOBERANÍA DIGITAL

La soberanía digital no debe confundirse con aislamiento tecnológico, autarquía informática o cierre de internet. Tampoco debe usarse como excusa para el control autoritario de la sociedad. Su sentido más sólido es otro: construir autonomía estratégica en un mundo interdependiente.

Un país soberano digitalmente no es aquel que produce todo por sí mismo, sino aquel que puede decidir qué tecnologías adopta, auditar los sistemas que utiliza, proteger sus datos sensibles, regular plataformas y proveedores, evitar dependencias irreversibles, negociar transferencia tecnológica, formar capacidades nacionales y garantizar continuidad operativa ante crisis, sanciones o bloqueos.

La soberanía digital es, por lo tanto, una forma de interdependencia gobernada. No consiste en desconectarse del mundo, sino en participar en él sin quedar capturado por infraestructuras, corporaciones o potencias que condicionen la capacidad nacional de decisión.

En términos políticos, implica que el Estado y la sociedad puedan ejercer control democrático sobre los sistemas digitales críticos que organizan la vida colectiva: identidad, pagos, registros públicos, salud, educación, justicia, seguridad, tributación, comunicaciones, datos, inteligencia artificial y ciberseguridad.

3º) LOS DATOS COMO RECURSO ESTRATÉGICO

Los datos son uno de los recursos centrales del siglo XXI. Tienen valor económico, pero también político, científico, cultural, militar y administrativo. Permiten entrenar modelos de inteligencia artificial, anticipar conductas sociales, segmentar electorados, diseñar políticas públicas, orientar consumos, controlar flujos económicos y producir inteligencia estratégica.

Por eso, el problema no se reduce a la privacidad individual, aunque esta sea indispensable. También existe una dimensión colectiva: los datos producidos por una sociedad son un activo nacional y comunitario.

Cuando los datos sanitarios, fiscales, educativos, biométricos, territoriales o productivos de un país son capturados por plataformas o proveedores extranjeros sin control democrático, sin tributación suficiente y sin transferencia tecnológica, se configura una forma de extractivismo digital. La sociedad produce información; otros la procesan, monetizan y convierten en poder.

Una política soberana debe clasificar los datos según su sensibilidad. Los datos críticos del Estado y de la ciudadanía deben permanecer bajo control nacional estricto. Otros pueden circular internacionalmente, pero bajo reglas claras de interoperabilidad, trazabilidad, consentimiento, auditoría, reciprocidad y protección jurídica.

La pregunta política de fondo es simple: ¿los datos nacionales serán mercancía privada de plataformas globales, recurso cerrado de burocracias estatales o patrimonio estratégico regulado democráticamente?

4º) INFRAESTRUCTURA: LA SOBERANÍA INVISIBLE

La soberanía digital comienza en una base material muchas veces ignorada: cables submarinos, fibra óptica, satélites, redes móviles, centros de datos, puntos de intercambio de internet, energía, hardware, semiconductores y sistemas de nube.

Estas infraestructuras determinan la autonomía real del Estado. Si los datos públicos se alojan en nubes extranjeras, si los sistemas fiscales o sanitarios dependen de proveedores externos, si la conectividad nacional pasa por nodos controlados desde afuera o si las comunicaciones estratégicas carecen de protección soberana, la  independencia política queda parcialmente vaciada.

No todo debe ser estatal pero lo estratégico no puede quedar completamente subordinado. Un país necesita, como mínimo, capacidad propia o control público efectivo sobre nube gubernamental, datos sensibles, identidad digital, ciberseguridad, claves criptográficas, registros maestros, sistemas de pagos, infraestructura de conectividad y continuidad operativa del Estado.

La dependencia más peligrosa es la que no se ve. Cuando una Nación ignora dónde están sus datos, quién administra sus servidores, bajo qué jurisdicción operan sus sistemas y qué empresas controlan sus servicios esenciales, la soberanía se erosiona irremediablemente y sin escrutinio público.

5º) INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y DEPENDENCIA COGNITIVA

La inteligencia artificial puede ser una herramienta extraordinaria para salud, educación, justicia, agricultura, industria, administración pública, seguridad y gestión ambiental. Pero también puede inaugurar una dependencia más profunda: la dependencia cognitiva.

Esto ocurre cuando un país adopta modelos de IA entrenados con datos, lenguas, valores y prioridades del Norte Global, sin capacidad de auditoría ni adaptación local. En ese caso, no solo importa herramientas: importa criterios de clasificación, jerarquías de conocimiento, sesgos culturales y formas externas de interpretar la realidad.

La IA no es neutral. Todo sistema algorítmico responde a datos de entrenamiento, decisiones de diseño, intereses económicos y marcos culturales. Si los modelos usados en áreas públicas no respetan el idioma, la historia, las condiciones sociales y las necesidades nacionales, la tecnología puede terminar reforzando la subordinación.

Una política soberana de inteligencia artificial debe desarrollar datasets (conjunto de datos) nacionales y regionales, modelos adaptados a lenguas y contextos propios, centros públicos o regionales de cómputo, auditoría algorítmica, investigación universitaria, capacidades técnicas estatales y reglas estrictas para proveedores externos.

La pregunta no es si usar o no inteligencia artificial. La pregunta es otra: ¿la IA fortalece capacidades nacionales o tiene sesgos que profundiza la dependencia económica, tecnológica y cognitiva?

6º) PLATAFORMAS DIGITALES Y DEMOCRACIA

Las grandes plataformas digitales no son simples empresas de comunicación. Son infraestructuras privadas de la esfera pública. Definen arbitrariamente qué se ve y qué se oculta, qué se viraliza, qué se monetiza, qué se censura, qué se recomienda y qué se vuelve socialmente relevante.

Esto afecta directamente la democracia, la sociedad y la conciencia nacional. En países periféricos o institucionalmente frágiles, las plataformas pueden amplificar campañas de desinformación, polarización social, manipulación electoral, debilitamiento del periodismo local y dependencia comunicacional.

Pero la respuesta no puede ser censura estatal ni vigilancia masiva sino Regulación Democrática Soberana. La soberanía digital democrática debe evitar dos peligros: que plataformas extranjeras gobiernen la conversación pública sin responsabilidad, y que el Estado use la soberanía como excusa autoritaria.

La regulación democrática debe incluir transparencia algorítmica, protección de datos, defensa de la competencia, responsabilidad ante daños, reglas sobre publicidad política, debido proceso en moderación de contenidos y mecanismos de supervisión pública.

La democracia del Siglo XXI necesita reglas públicas para plataformas privadas que ya ejercen funciones de poder público.

7º) ECONOMÍA POLÍTICA DEL COLONIALISMO DIGITAL

El Colonialismo Digital produce varias formas de extracción.

Primero, extractivismo de datos: la población genera información que es procesada y monetizada fuera del país.

Segundo, renta tecnológica externa: el Estado, las empresas y los ciudadanos pagan licencias, nube, software, publicidad y servicios digitales sin desarrollar capacidades equivalentes.

Tercero, evasión o elusión fiscal digital: las plataformas capturan ingresos en mercados nacionales, pero muchas veces tributan por debajo del valor que extraen.

Cuarto, dependencia de plataformas: sectores como transporte, comercio, educación, comunicación y trabajo quedan mediados por empresas externas.

Quinto, desindustrialización tecnológica: el país consume soluciones digitales, pero no produce hardware, software, IA, ciberseguridad ni propiedad intelectual suficiente.

El resultado es una modernización dependiente: se incorporan tecnologías avanzadas, pero se profundiza la subordinación estructural. Por eso, una política digital soberana debe ser también política industrial, fiscal, educativa, científica y productiva.

El objetivo no debe ser simplemente usar tecnología, sino capturar valor, formar talento, generar empresas nacionales, impulsar investigación, exigir transferencia tecnológica y orientar la innovación hacia un proyecto de desarrollo.

8º) GEOPOLÍTICA DIGITAL Y TERCERA POSICIÓN DIGITAL

El orden digital mundial está organizado por grandes polos. Estados Unidos expresa el modelo corporativo-plataformizado: Big Tech, capital de riesgo, nube, sistemas operativos, publicidad digital e inteligencia artificial privada. China representa un modelo de soberanía tecnológica estatal, plataformas nacionales, fuerte inversión en infraestructura y expansión internacional mediante equipamiento y redes. La Unión Europea intenta ocupar el lugar de potencia regulatoria, con énfasis en protección de datos, competencia, derechos digitales y regulación de IA.

El Sur Global enfrenta otro desafío: inclusión digital, conectividad, transferencia tecnológica, financiamiento, infraestructura, autonomía regulatoria y capacidad de negociación.

Para una nación soberanista, la respuesta no debe ser alineamiento automático con ninguno de los polos. Lo necesario es un no alineamiento digital activo, o una Tercera Posición Digital: negociar con todos, subordinarse a ninguno y preservar el control nacional sobre datos, infraestructura y decisiones estratégicas.

Esto implica diversificar proveedores, exigir transferencia tecnológica, evitar dependencias irreversibles, participar en foros multilaterales, coordinar regulación regional, proteger datos nacionales y construir infraestructura compartida Sur-Sur.

La neutralidad pasiva no alcanza. La autonomía estratégica exige inteligencia geopolítica.

9º) REGIONALISMO DIGITAL SOBERANO

Ningún país periférico aislado posee suficiente escala para negociar en igualdad de condiciones con las grandes corporaciones tecnológicas. Por eso, la soberanía digital debe pensarse también en clave regional.

El regionalismo digital soberano permitiría compartir centros de datos, construir cables regionales, coordinar nubes públicas interoperables, crear sistemas de pagos regionales, armonizar protección de datos, negociar tributación digital conjunta, desarrollar IA en lenguas y contextos propios, coordinar ciberseguridad, crear estándares comunes y aumentar poder de negociación.

Esta perspectiva actualiza el espíritu de Bandung de los paises no alineados del Tercer Mundo del Siglo XX para la era digital del Siglo XXi: una cooperación Sur-Sur orientada no solo a resistir la dependencia, sino a construir capacidades colectivas.

La soberanía digital nacional se fortalece cuando se articula regionalmente. Cooperar no debilita la autonomía; la hace materialmente posible.

10º) RIESGOS: FALSO SOBERANISMO DIGITAL

Un Proyecto de Soberanía Digital debe cuidarse de sus propias deformaciones.

La primera es el Autoritarismo Digital: usar la Soberanía como pretexto para vigilancia masiva, censura, persecución política o cierre arbitrario de internet.

La segunda es el Soberanismo Retórico: proclamar autonomía tecnológica mientras se siguen comprando sistemas cerrados, tercerizando datos críticos y careciendo de inversión real en capacidades nacionales.

La tercera es el Aislamiento Tecnológico: imaginar que un país puede producirlo todo solo y desconectarse de las cadenas globales sin costo.

La cuarta es la Captura Oligopólica Local: reemplazar monopolios extranjeros por monopolios nacionales sin control democrático ni competencia.

La quinta es la Burocratización: crear infraestructuras públicas ineficientes, inseguras o capturadas políticamente.

Por eso, la fórmula no puede ser simplemente “Más Estado”. Debe ser más capacidad pública, más transparencia, más Derechos, más Control Democrático, más competencia y más inteligencia estratégica nacional.

11º) PROPUESTAS PARA UNA SOBERANÍA DIGITAL DE LA NACIÓN

Una estrategia nacional de soberanía digital debe ser selectiva, estratificada y cooperativa. Selectiva, porque no todo tiene igual importancia. Estratificada, porque cada capa requiere una forma distinta de control. Cooperativa, porque la autonomía real no se logra en soledad.

La orientación general puede resumirse así: controlar lo esencial, regular lo importante, diversificar lo externo y cooperar para ganar escala.

1º) CREAR UNA DOCTRINA NACIONAL DE SOBERANÍA DIGITAL
El país necesita una doctrina que defina activos críticos, amenazas, prioridades, instituciones responsables y criterios de seguridad, desarrollo, derechos y democracia. La Soberanía Digital debe ser política de Estado, no consigna ocasional.

2º) CONSTRUIR INFRAESTRUCTURA PÚBLICA CRÍTICA

Se requiere capacidad nacional o regional en nube soberana, centros de datos, puntos de intercambio de internet, redes troncales, ciberdefensa, sistemas de continuidad operativa, identidad digital, firma digital y control de claves.

3º) GOBERNAR ESTRATÉGICAMENTE LOS DATOS
Debe establecerse una clasificación de datos por sensibilidad, con protección reforzada para información biométrica, fiscal, sanitaria, educativa, judicial, territorial, productiva y de seguridad social. Los datos deben servir al desarrollo nacional, no a la extracción privada sin control.

4º) IMPULSAR SOFTWARE LIBRE, ESTÁNDARES ABIERTOS E INTEROPERABILIDAD
El Estado debe priorizar sistemas auditables, portables y sustituibles. En áreas críticas, la regla debe ser: abierto por defecto; propietario solo con justificación técnica, económica y soberana verificable.

5º) DESARROLLAR INTELIGENCIA ARTIFICIAL SOBERANA
La nación debe invertir en datasets (grupos de datos) propios, modelos adaptados a su idioma y realidad, centros de cómputo, investigación universitaria, formación técnica, auditoría algorítmica y regulación de IA aplicada al Estado.

6º) REGULAR DEMOCRÁTICAMENTE LAS PLATAFORMAS
Las plataformas deben someterse a reglas de transparencia algorítmica, competencia, protección de datos, publicidad política, responsabilidad ante daños y debido proceso en moderación de contenidos.

7º) FORTALECER CIBERSEGURIDAD Y CRIPTOGRAFÍA ESTATAL
La protección de infraestructura crítica exige capacidades nacionales de respuesta a incidentes, certificación digital, gestión de claves, cifrado, firma digital, auditoría y defensa cibernética.

8º) USAR COMPRAS PÚBLICAS ESTRATÉGICAS
Todo contrato tecnológico relevante debe incluir transferencia de conocimiento, capacitación local, interoperabilidad, auditoría, residencia o control de datos, cláusulas de salida y participación de capacidades nacionales.

9º) IMPLEMENTAR FISCALIDAD DIGITAL
Las plataformas transnacionales deben tributar allí donde generan valor. Esa recaudación debe financiar conectividad, ciencia, tecnología, infraestructura pública, alfabetización digital y ciberseguridad.

10º) FORMAR TALENTO NACIONAL
No hay soberanía digital sin programadores, ingenieros, científicos de datos, especialistas en IA, ciberseguridad, derecho digital, infraestructura y gestión tecnológica pública. La soberanía empieza también en escuelas, universidades, institutos técnicos y laboratorios.

11º) PROTEGER DERECHOS DIGITALES
La política digital debe garantizar privacidad, libertad de expresión, acceso universal, transparencia, debido proceso algorítmico, no discriminación y control ciudadano. Sin derechos, la soberanía degenera en control.

12º) CONSTRUIR ALIANZAS REGIONALES
La Nación debe promover nubes regionales, cables compartidos, sistemas de pagos, cooperación en IA, defensa cibernética conjunta, estándares comunes y negociación colectiva con grandes proveedores.

13º) INTEGRAR POLÍTICA DIGITAL, ENERGÉTICA Y AMBIENTAL
La digitalización tiene base material: consume energía, agua y minerales, y genera residuos electrónicos. Una soberanía digital seria debe incorporar sostenibilidad, economía circular y justicia ambiental.

CONCLUSIÓN: CON DIGITALIZAR NO ALCANZA

La Soberanía Digital no es un asunto técnico reservado a especialistas. Es una Cuestión Nacional. Define quién gobierna los datos, quién controla la infraestructura, quién diseña los algoritmos, quién captura las rentas, quién organiza la esfera pública y quién decide las condiciones de la vida social digitalizada.

El colonialismo digital no siempre se presenta como dominación. Muchas veces llega con el lenguaje de la innovación, la eficiencia, la modernización y la conectividad. Pero detrás de esa promesa puede consolidarse una estructura de dependencia donde los países periféricos entregan datos, pagan rentas, consumen tecnologías cerradas y pierden capacidad de decisión.

La respuesta no puede ser aislamiento ni estatismo autoritario. Debe ser una soberanía digital democrática, productiva, regional, abierta, auditable y orientada al desarrollo nacional.

La consigna política de esta época debería ser:

DIGITALIZAR NO BASTA. HAY QUE SOBERANIZAR LA DIGITALIZACIÓN

Porque en el Siglo XXI no habrá Soberanía Nacional Plena sin Soberanía Digital. Pero tampoco habrá Soberanía Digital Legítima sin Democracia, Derechos, capacidades productivas, control público y cooperación regional.

LA GESTIÓN PULLARO AUMENTÓ X 6 LA ENERGÍA ELÉCTRICA Y X 15 AGUAS SANTAFESINAS

Entrevistamos al Diputado Provincial por el Bloque «Construyendo Futuro», Miguel Rabbia. Charlamos sobre la situación del Partido Justicialista en la Provincia de Santa Fe y lo que aconteció en la reciente Reunión realizada en la ciudad capital de nuestra Provincia.

También abordamos su tarea legislativa en la Cámara de Diputados de la Provincia y la delicada situación política a nivel Nacional:

«Venimos con un contexto Nacional y Provincial con complejidades y no escapó esta situación a la Reunión en el Partido donde estuvieron referentes de todos los sectores y en ese sentido, hablamos de la importancia del Partido Judicialista para sentar un mojón de discusión de las cosas en las que no coincidimos ni con el Gobierno Nacional ni con el Gobierno Provincial, porque parece que muchas cosas van en sintonía».

«Observamos que ambos gobiernos atentan de frente y de lleno contra el mundo del trabajo. Tal es así que la gestión de Milei viene dejando miles y miles de familias fuera del sistema laboral. Y lo mismo está ocurriendo en la provincia de Santa Fe. Cada hora, cada hora de gestión del Gobernador Pullaro significa una pérdida, un puesto menos de empleo formal. Cada hora hay un empleo formal menos en la provincia de Santa Fe y cada 8 horas de que arrancó la la gestión Pullaro se cierra una Empresa en la Provincia de Santa Fe y esta es la sintonía que encontramos, y la necesidad como partido de expresarnos de que este no es el Modelo que nosotros queremos para nuestra comunidad».

«No queremos un Modelo que empobrece a la familia Santafesina como lo hace cada vez que aumenta los servicios que brinda el Estado, como es la energía eléctrica, como es la empresa de Aguas Santafesinas, que la energía eléctrica multiplicó por 6 el costo de la energía desde que Pullaro ingresó, y la empresa Aguas Santafesinas por 15, los impuestos inmobiliarios, patentes, todo le ha ganado la inflación. Lo único que no le ganó a la inflación son los Salarios que paga Pullaro a los Docentes, a los Trabajadores de la Salud y distintas dependencias del Estado Provincial».

«Todo eso ha estado a la baja y tiene un 30% por debajo de lo que debería de haber llegado a este momento, lo cual no solo perjudica a los trabajadores del Estado y sus familias que ven sus mesas cada vez más flacas, sino que también perjudica a toda la Economía local, regional. Los barrios y los Pueblos de la provincia de Santa Fe tienen mucho más movimiento cuando a los trabajadores del Estado le va mejor y tienen un peso en el bolsillo. Por que? ¿Adónde gasta el sueldo el Trabajador del Estado? En el pueblo, en el barrio. No hacen inversiones transnacionales».

«Entonces, esta lógica también ha perjudicado a la dinámica de la Economía de la Provincia de la bota Santafesina. Entonces, todas estas cosas aparecieron en las alocuciones que tuvimos en en el Partido Peronista, en la sede del P.J. en la ciudad de Santa Fe, porque es algo que nos preocupa y en lo cual el Partido tiene que cumplir con su rol democrático e institucional de expresar las cosas como las ve».

«Y nosotros desde los lugares legislativos, los intendentes que estaban, bueno, nos expresamos permanentemente en este sentido, pero necesitamos el acompañamiento del rol institucional del P.J. para también ratificar las cosas que observan de igual manera que nosotros como actores, en este caso de la función política».

«Soy un trabajador de la salud, tuve la posibilidad de recibirme de Médico a los 23 años de edad gracias a esta oportunidad única que nos da la Argentina de tener la universidad pública y gratuita. No es un detalle menor que pública gratuita gracias a una gestión del general Perón que en su momento así lo llevó adelante. No fue una expresión de deseo, sino que fue una realidad gracias a Perón».

«Y hace algo más de 32 años que llevo de de de ejercicio y de trabajo, me considero un Trabajador. Y en la legislatura expresé lo mismo, Trabajo.

«Tal así que en promedio he estado por arriba de los 120 Proyectos Legislativos presentados por año de gestión, lo cual realmente me pone muy arriba de la media. Puedo contarte que hay legisladores que han presentado en todo un año 1 o 2 Proyectos. Me considero un Trabajador, por eso también defiendo al Mundo del Trabajo, porque digo, acá hay una confusión también. Los que nos llamamos clase media, no somos clase media, somos clase Trabajadora, porque si dejamos de trabajar al otro día somos pobres».

«La clase media es la que no necesita trabajar para sostener un estándar de vida. Al menos en el mundo es así. Acá lo hemos cambiado alguna vez. Bueno, pero en este sentido he trabajado muchos proyectos vinculados a la salud. Muchos Proyectos vinculados a mejorar la calidad del servicio del I.A.P.O.S., la obra social de los empleados estatales, y la salud pública en general, y en ese sentido me he movido».

«También he presentado Proyectos de Seguridad, he trabajado fertemente el tema de las adicciones, el tema de salud mental, que es un agobio en el Mundo, pero que también llega acá a la Provincia de Santa Fe y llega a cada una de las localidades, a cada uno de los barrios y a cada uno de los hogares».

«Y en esto el Estado tiene que ser un facilitador para el desarrollo de la familia. Para nosotros el esquema trabajo, que es el gran organizador social, es el gran dignificador de la familia: el Trabajo».

«Y ahí va la segunda cuestión. La célula básica social que tenemos que cuidar a ultranza es la familia, que se conforme como quiera, pero la familia, ese lugar que te acompaña y en donde vos encontrás el consejo oportuno, el más sincero, el de tus padres, el de tu hermanos, el de tu pareja para poder transitar de la mejor manera la vida».

A continuación la Entrevista completa que podés ver en Nuestro Canal de YouTube:

TEATRO EN SALA LA ORILLA INFINITA

EL DEPARTAMENTO DE PRODUCCIÓN DE LA ESCUELA PROVINCIAL DE TEATRO «AMBROSIO MORANTE» INVITA A LAS NUEVAS FUNCIONES DE «SIN PAN Y SIN TRABAJO», DOMINGOS 17, 24 Y 31 DE MAYO A LAS 19:30 HORAS EN SALA «LA ORILLA INFINITA», COLÓN Nº 2148, ROSARIO.

ACTUÁN

Analia Agustinelli
Daniel López
Marcelo Longhi
Daniel Sanzberro
Manuel Salas

DIRECCIÓN

Hugo Cardozo

SINOPSIS

En un país que se desmorona y acechados por el hambre, un grupo de actores se refugia en escena para sobrevivir. Su trinchera: Sin pan y sin trabajo, el cuadro de Ernesto de la Cárcova, convertido en campo de batalla.

Una obra cruda y necesaria. Un manifiesto sobre la Resistencia del Arte, del Trabajo y de la Militancia.

ASISTENCIA

Ignacio Chazarreta

VESTUARIO

Ramiro Sorrequieta

ESCENOGRAFIAS

Rodrigo Frías y Lucía Palma

MÚSICA

Diego Actis

«SIN PAN Y SIN TRABAJO», ERNESTO DE LA CÁRCOVA. CUADRO AL OLEO SOBRE LIENZO (1892-1894).

INVITA

FORO DE IDEAS

«NECESITAMOS UNA SOBERANÍA TECNOLÓGICA, CON UNA ÉTICA LATINOAMERICANA, PARA DEFENDER LA DEMOCRACIA Y LOS DATOS»

POR ESTEFANIA CENDÓN

Motor Económico participó de la charla «Soberanía Digital y Desarrollo» coordinada por el «Foro de Ideas Transformar Argentina». Verónica Sforzin, Comunicadora y Especialista en Geopolítica; junto a Alfredo Moreno, Ingeniero en TICs y Transformación Digital, estuvieron a cargo de la presentación desarrollada a través de ZOOM.

El encuentro forma parte del ciclo «¿Qué Argentina queremos construir?», desarrollado por el Foro de Ideas Transformar Argentina del que Motor Económico es parte. Un espacio integrado por organizaciones y medios como la revista ZOOM, Data Política y Económica, MP25M, Instituto Independencia y la usina de pensamiento Fábrica de Ideas. 

La charla contó con la coordinación de Marcelo Cabeza y Antonio Muñiz, así como la presentación de Moreno a cargo de Héctor Sosa, editor de este medio.

«Es necesario problematizar ciertos temas desde lo geopolítico. Estamos ante una crisis sistémica del capitalismo, por lo que es necesario pensar las categorías en relación a la actualidad, como sucede con el concepto de soberanía», introdujo Sforzin,  dando contexto a la presentación.

DOS MODELOS EN PUGNA

La ex Directora del Sistema de Información, Evaluación y Monitoreo de Programas Sociales (SIEMPRO) diferenció dos ecosistemas tecnológicos: el anglosajón y el chino. «EE.UU. es un modelo en crisis que en términos productivos no tiene nada que ofrecer, hay una necesidad de patear su propia crisis para adelante. No hay un modelo productivo ideológico, sí una ideología fascista», afirmó. 

ACTUALMENTE U.S.A. PRESENTA UN NEOCOLONIALISMO BASADO EN LO FINANCIERO, ESPECULATIVO Y TECNOLÓGICO.

«En los 90’s observamos un avance de los fondos financieros de inversión, los mismos buscaban que las startups de software den ganancia de manera inmediata», describió la especialista, para luego añadir: «Se dio así un uso intensivo de los datos de ciudadanos estadounidenses, aquellos vinculados con el funcionamiento de una sociedad. Eso lo denunció Snowden hace más de 10 años». 

La investigadora de la UNLP habló de una «tecnología especulativa»: «Nos vendieron una historia rosa acerca del surgimiento de las redes sociales, de la neutralidad de internet y la tecnología. Esta idea de que las startups tienen que ser rentables es parte del capitalismo especualtivo. Cuando se desarrolló Silicon Valley ya había una mirada sobre la tecnología especulativa».

SOBERANÍA TECNOLÓGICA

«Estados Unidos nunca planteó el debate ético acerca de la inteligencia artificial, China sí.

En China vemos otra situación, en la cual esta tecnología está subordinada al esquema productivo y a un estado planificador. La propuesta de China en la Ruta de la Seda Digital propone la transferencia de tecnología a cada país que se suscribe, se aborda la IA como bien común» «, indicó la docente universitaria.

Con respecto a la situación Latinoamericana, Sforzin diagnosticó: «América Latina está en situación de dependencia: no tenemos un esquema tecnológico propio y eso nos pone en una dependencia estructural. Estamos atravesados por software estadounidense e israelí, se nos ve como consumidores y nos quedamos en ese lugar».

«Somos víctimas de una guerra cognitiva que presenta síntomas en la población, como la depresión y la ruptura de los lazos sociales que promueven las redes. Debemos pensar una soberanía tecnológica con una ética latinoamericana, para cuidar y defender la democracia y los datos», concluyó.

¿QUÉ MODELO PARA LA REGIÓN?

«Hace años vengo recorriendo un camino, tuve la suerte de trabajar en proyectos que me formaron en desarrollo tecnológico con una cultura latinoamericana. Aquello no está dado como una categoría de la ciencia, esto es una definición política y económica, son temas determinantes en la política y cultura actual», expresó Moreno al iniciar su intervención, tras la presentación de Sosa.

«Argentina tiene una historia de la ingeniería, matemática y química transcedentes en América Latina. Fate División Electrónica nació en Argentina a finales de los 60’s y logró diseñar las calculadoras que utilizó todo el Estado argentino, así como el proyecto de desarrollar la primera computadora personal de escritorio argentina: la Cifra 1000. Con el golpe de Estado de 1976 Fate terminó importando computadoras japonesas, con ingenieros exiliados y desaparecidos». 

«ARSAT está en una crisis que no sé si va a aguantar dos años más. Es una gran inversión del Estado argentino para desarrollar tecnología y no utilizarlo es preocupante», expresó el especialista en informática, para luego enumerar: «La empresa generó una red de fibra óptica de 40.000 km a lo largo y ancho de Argentina, construyó dos satélites para brindar telecomunicaciones y Televisión Digital Abierta (TDA). Si habría continuidad política, tendríamos hoy cinco satélites orbitando».

«Nuestro conocimiento tiene gran valor, necesitamos conducciones políticas claras y constantes. La ciudadanía tiene responsabilidad sobre esto: hoy hablar de soberanía en términos digitales está casi vedado en países como el nuestro», confirmó.

DATOS, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y STACK TECNOLÓGICO

«Apareció un nuevo capital o materia prima que hasta hace unos años no era tan claro y que son los datos. En el contexto actual, la IA nos plantea ese desafío: hacer IA no es consultar cómo se hace una empanada salteña, eso es ser usuarios», explicó Moreno. «El Silicon Valley de China está por delante del de USA porque hay un gobierno que planifica qué país se construye en temas como la IA. El modelo norteamericano funciona en relación al mercado, no al Estado como hace China», diferenció.

Finalmente, el docente universitario reflexionó acerca de la IA: «La tecnología hace su lobby político para influenciar en los estándares a nivel mundial sobre la IA. La pila o ‘stack tecnológico’ viene a mostrar los distintos niveles que tienen que ver con la aplicación en el mundo del conocimiento de la IA». 

¿Cuál es el futuro de la IA?, el referente en telecomunicaciones analizó cuáles deberían ser las prioridades: «Es fundamental discutir qué tipo de país queremos ser en términos de IA, cómo se utilizan y accedemos a los stacks. Está claro que ningún país, sólo China o USA, pueden acceder a todos los niveles de los stacks». «

«El objetivo no es tener un stack nacional y soberano, sino tener un stack del sur global, abierto, comunitario y resistente para que cada país pueda evaluar cómo actuar en relación a los niveles del stack. En este sentido, una buena política pública sería trabajar hacia una soberanía del manejo del stack», concluyó.

FUENTE: MOTOR ECONÓMICO -datapolíticayeconomica.com-

TODXS A LA MARCHA FEDERAL

Hoy Martes 12 de Mayo Lxs Docentes paramos y Nos Movilizamos a lo largo y ancho del país.

Exigimos el cumplimiento inmediato de la Ley de Financiamiento Universitario. ¡Basta de dilaciones! 

Salarios dignos, becas para garantizar el acceso y permanencia de estudiantes, presupuesto para sostener todas las actividades de enseñanza, formación, extensión e investigación de las universidades nacionales.

En Rosario concentramos en la Plaza San Martín a las 15:30h. Desde allí marcharemos hacia el Monumento a la Bandera.

LOS ESCÁNDALOS DEL GOBIERNO LIBERTARIO EN ARGENTINA

HACIENDO CLIK EN LA FOTO PODÉS VER EL PROGRAMA A TRAVES DE YouTube

En un contexto de ofensiva conservadora y reconfiguración geopolítica en las Américas, este episodio analiza las arremetivas de Donald Trump contra México y Cuba como parte de una estrategia desesperada para recuperar iniciativa política interna y externa.

Desde una mirada crítica al Imperialismo Estadounidense, se aborda cómo estas medidas buscan disciplinar a la región, frenar los procesos de integración y desviar la atención de las crisis domésticas de EE.UU.

🔍 Temas a desarrollar: Trump vs. México y Cuba: presión arancelaria, bloqueo renovado y retórica belicista.

Nuevas amenazas de intervención económica contra México por migración y comercio.

Recrudecimiento del bloqueo a Cuba y su inclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

Crisis en el Gobierno Argentino por casos de corrupción.
Impacto de los escándalos que involucran a funcionarios cercanos al oficialismo (casos Adorni y Nucleoeléctrica).
Internas del oficialismo argentino Cumbre Trump–Lula: ¿diálogo de sordos o nuevo escenario para Sudamérica?

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PARA QUE SE CUMPLA LA LEY

RESOLUCIONES DEL PLENARIO DE SECRETARIXS GENERALES DE LA CONADU

El 8 de mayo tuvo lugar el Plenario de Secretarixs Generales de CONADU convocado a los fines de resolver los próximos pasos del plan de lucha.

Tras un análisis de situación y del reciente fallo judicial, intercambio de opiniones y planteo de mandatos, se resolvió convocar a un cese de actividades para el día 12 de mayo. En nuestra ciudad, tal como se definió en la asamblea docente, realizaremos un paro total de actividades.

El Secretario General de COAD, cuya intervención se puede escuchar haciendo click en la imagen, reivindicó el proceso de lucha y planteó el mandato elaborado en la última asamblea de nuestra asociación de base. A saber, ratificar lo resuelto en la votación llevada a cabo en COAD de 3 semanas de paro en mayo e impulsar el inicio de una nueva fase del plan de lucha con paro el día de la Marcha Federal.

El Plenario se declara en cesión permanente para, luego de la Marcha Federal Universitaria, el viernes 15 de mayo, definir las medidas de acción a seguir en el marco del plan de lucha.