
ESCRIBE FABIAN ARIEL GEMELOTTI
En 1963 se oficializa la censura en el país y se crea el «Concejo Nacional Honorario de Calificación Cinematográfica». En 1968 se crea el «Ente de Calificación Cinematográfica», pudiendo disponer cortes de filmes y prohibiciones si «incurren en faltas establecidas por el Estado». Es el elemento jurídico que el Estado se atribuye para sancionar lo que incurra en «faltas a la Ley». Ya tiene el Estado a partir del Ente de Calificación la protección jurídica para actuar como censor.
Pero el mayor censor del país fue Miguel Paulino Tato. Tato sentía un odio muy grande al Cine de Terror, Ciencia Ficción y Fantasía. Y perseguía, prohibía y cortaba todo lo que no «encajaba en la moral católica». Era imposible que se le filtre una teta, un filme de zombies o algo muy onírico. Tato miraba todos los filmes y así iba haciendo los cortes o las prohibiciones. Tato odiaba el cine de zombies, y se ensañó con George Romero. El amanecer de los muertos (1978, secuela de La noche de los muertos vivos) se pudo ver recién en 1980 con muchos cortes. ¿Será que los zombies le recordaba a Tato la dictadura que adormecía al pueblo argentino?. Mad Max, de George Miller y con Mel Gibson fue prohibida por «su violencia extrema». No se pudo ver en 1979 y recién en 1981 llega a los cines con cinco minutos menos. Recién en 1998 pudo verse la versión completa sin cortes.
La naranja mecánica de Stanley Kubrick estaba terminantemente prohibida durante la dictadura. En 1973 se pudo ver sin censura, pero al otro año es prohibida. Muchos afiches de cine decían «con cortes» y la gente sabía que no era el filme entero. Las fotos de tetas eran censuradas con un cartelito, de «censura». Y era común en la época que interrumpieran un filme por un llamado por teléfono amenazando de una bomba a la sala. La gente salía y entraba la policía y secuestraba las cintas y levantaba el filme de esa sala.
Y muchos cines fueron clausurados por «amorales». Había miedo de hablar, de comentar y de leer y ver cine «prohibido». Todos los filmes de Pasolini fueron prohibidos. Un filme que sufrió muchos cortes fue Piraña, de Joe Dante. Tato se ensañó tanto que dos dueños de cines de calle Lavalle fueron secuestrados por poner afiches del filme anunciando su estreno. Se vio recién en 1979 con veinte minutos menos. Y enfrente de los cines pusieron patrulleros para controlar el ingreso del público. Ir al cine era correr peligro de pasar a una lista negra.

Pero la democracia también prohibió filmes. La primer película prohibida en democracia (filme filmado en plena democracia, otros seguían prohibidos y todavía están prohibidos) fue Kindergarten, de Jorge Polaco. El filme es de 1989 y cuenta una historia muy compleja. Una maestra jardinera se enamora de un arquitecto que tiene un hijo de 8 años y se casan. Hay escenas de sexo y también se ve a Graciela Borges desnuda bañando al chico. Se argumentó abuso de menores, pero el filme no muestra eso. La cinta llega a la Justicia y es prohibida, por presiones de la Iglesia y del Estado argentino. Recién en 2010 pudo verse en el Festival de cine de Mar del Plata. La polémica por el filme comenzó por una carta de lectores en el diario La Prensa, y la Justicia se hizo eco y se prohibió. Todavía no pudo ser exhibida en cines comerciales. Ganó muchos premios en Europa y Estados Unidos y fue elogiada por muchos críticos de cine.

Otro filme «polémico» en democracia fue La última tentación de Cristo, de Martín Scorsese. El filme es de 1988 y fue considerada (y lo es, el Vaticano la tiene en la lista de filmes prohibidos) una película «sacrílega» y fue prohibida y censurada en muchos países y en Argentina nunca pudo ser exhibida en cines comerciales. En 1996 se iba a pasar por cable y unos estudiantes de Derecho de la Agrupación Tomás Moro presentaron un recurso a la Justicia y un juez prohibió su exhibición por cable. El juez argumentó que el filme produce una lesión al sentir religioso del pueblo argentino. Hace unos diez años se pudo ver por cable. Ahora la pasan cada tanto y sin cortes. Todo el cine de Nini Marshall no se pudo ver en dictadura porque «eran una burla al sentir patriótico y nacionalista del país», argumentaba Tato. Tampoco el cine soviético que abarcaba 1947/51 se pudo ver en Argentina, pero no era la dictadura ni la recuperación de la democracia, fue durante el Peronismo que también aplicó censura en cine. Perón odiaba al comunismo y prohibió todo lo que era cine «Marxista». Cooke una vez dijo: «el General tenía prejuicios culturales, yo le dije que nunca hay que prohibir nada» (Correspondencia Cooke / Perón)
Es así, el cine siempre sufrió censura y persecusión. Al poder le molesta la literatura y los escritores son molestos para cualquier orden estatal, sea la ideología que sea. Hacer cine y escribir no es fácil, siempre hay alguien que mira para censurar y prohibir y matar si puede.
Ahora no hay tanta censura, pero hay saturación de información y eso actúa como censura. Es una guerra mediática la literatura y no llega al gran público como antes. El que tiene el poder de publicar en grandes editoriales y grandes medios tapa al que no tiene ese poder, y ahí está la censura moderna. Lo que decía un Cineasta que no me sale el nombre ahora:
«LA IGNORANCIA ES CENSURA Y LOS IGNORANTES SE ADUEÑARON DEL MUNDO»
