A 41 AÑOS DE MALVINAS, ENTREVISTA A LA VETERANA DE GUERRA MARTA BEATRIZ GIMENEZ

MARTA BEATRIZ GIMENEZ -EMBARCADA EN EL B/M CANAL BEAGLE COMO CIVIL VOLUNTARIA-

A través del Proyecto Educativo #Yo quiero malvinizar Concordia, con la participación del Alumnado de 6° Año «B» de la Escuela Secundaria N° 25 «Gral. San Martín», de la ciudad de Concordia -Pcia. de Entre Ríos-, publicamos la Entrevista que desde el Aula del Establecimiento Escolar realizaron los Estudiantes, dentro del Objetivo del Proyecto que es, Aportar al Proceso de Malvinización de la ciudad de Concordia. El mismo se encuentra a cargo de la Licenciada en Comunicación Social y Maestreando en Comunicación Digital Interactiva de la Universidad Nacional de Rosario, Liliana Rueda.

Durante la gesta de Malvinas Marta era Comisaria Naval del buque ARA “Canal Beagle”, tenía 23 años y fue la única mujer que navegó durante el conflicto rodeada de 38 varones, siendo la única mujer en el barco. Cuenta que ella a la guerra fue como voluntaria y que vio esta situación como una oportunidad importante para hacer algo por su propio país. Asegura entusiasmada que siente orgullo de ser Veterana de guerra de Malvinas. Hoy Marta vive en Europa y nos encontramos con ella por Video-Conferencia, ella desde Vigo, Provincia de Pontevedra, España a las 23:40 horas y nosotros desde el Aula de la Escuela Secundaria N° 25 «Gral. San Martín» en la ciudad de Concordia, Provincia de Entre Ríos a las 18:40 hora de Argentina.

¿Cuándo y cómo te enteraste que irías a la guerra, qué sentiste en ese momento?
La Marina Mercante no es la marina de guerra, se dedica al comercio, transporte de carga, entre un país y otro, entre puertos de nuestro país, puede ser comercio internacional como puede ser cabotaje, se lo llama así cuando es dentro del  mismo país.  Yo estaba trabajando en una empresa que se llama Transportes Navales y llevábamos carga al Sur, saliendo de Puerto Deseado o de Río Gallegos, no me acuerdo, con destino a Ushuaia con carga comercial. Zarpamos el 1 de abril ya a la tardecita para poder llegar a Ushuaia el día 2 de abril a las 8 de la mañana con luz diurna íbamos a ingresar a puerto. Esa noche habíamos cruzado el Estrecho de Magallanes y sobrevolaban muchos aviones, cosa que no era habitual en otros viajes, yo ya llevaba unos meses navegando, esa noche nos llamó la atención porque era una noche muy clara, había muchas estrellas en el cielo y sobrevolaban muchos aviones, había mucho movimiento aeronáutico. No le dimos mucha trascendencia, no sé, nunca pensamos en nada, llegamos a Ushuaia al otro día, al Canal de Beagle, por donde veníamos navegando, es el ingreso a la ciudad de Ushuaia. Nosotros tenemos maniobra de atraque a las 8, a las 7 de la mañana me suena el teléfono del camarote y me avisa uno de los mozos, una gran persona que yo tenía a cargo, que habíamos recuperado Malvinas, y se escuchaba la marcha de Malvinas. La verdad que fue una sorpresa despertarse así porque, digamos, nadie imaginó que esto iba a suceder. Haber recuperado Malvinas implicaba obviamente tener un conflicto con Reino Unido y posteriormente la OTAN. Bueno, nadie podía creer, había un movimiento terrible a bordo, imaginensé en un barco navegamos 40 personas sobre el buque, parece mucho, a veces puede ser que seamos muchos y otras veces poco, porque nos chocábamos ahí bajando la cubierta, a ver quién sabía, quién había escuchado alguna otra cosa, en fin. El tema es que atracando en Ushuaia pudimos corroborar que lo que se estaba diciendo era cierto, porque en esa época, 41 años atrás, no había esta tecnología, en ese momento las comunicaciones no eran como ahora, entonces hasta que uno no llegaba a tierra firme no tenía forma de hablar por teléfono, sólo se hablaba a través de una radio, como la radio de los radioaficionados, no había satélites que comunicaban ni nada parecido. En ese momento el barco en el que estaba yo había sido designado para hacer apoyo logístico durante la guerra. Yo soy de la Marina Mercante del área civil pero sí aprendí en este tiempo de escuchar a los militares que en una guerra está la parte estratégica, la parte táctica y la parte de logística. Nosotros fuimos designados para hacer logística, lo que significa que en el buque que yo navegaba iba a llevar desde tropa hasta comestible, material bélico, podrían ser cañones, cocina de campaña, lo que dispusieran la gente que estaba a cargo de la estrategia, eran obviamente militares. Así que nosotros volvimos al puerto de Buenos Aires y el 16 de abril partimos para el Sur con carga militar navegando en el teatro de operaciones y en ese momento no sabíamos si nos iban a mandar a las Islas o no. Así que la carga que llevábamos, obviamente hasta que no estábamos cerca del puerto de destino no sabíamos a dónde íbamos.
¿Y qué edad tenías…?
23 años.

“Eramos 38 tripulantes de los cuales yo era la única mujer, la única Veterana que navegó sola durante el conflicto en un buque, con todos compañeros varones, porque después hay cuatro compañeras más que son también marinas mercantes que navegaron de a dos”

¿Qué sintió tu familia al saber que ibas a Malvinas, les pudiste avisar, qué te dijeron?
Yo soy de una ciudad que se llama Mar del Plata, la habrán oído nombrar, es una ciudad turística, queda en provincia de Buenos Aires, y es la ciudad más linda de la Argentina, porque es mi ciudad, cada uno dice que lo suyo es lo más lindo. Bueno, yo estaba estudiando en Buenos Aires y estaba trabajando allí, entonces yo vivía sola en un departamento durante el tiempo que navegaba y cuando no navegaba, que tenía una licencia larga por ahí de dos meses, volvía a mi casa a ver a mi familia. Cuando lo designan al buque nos preguntaron quiénes que se querían quedar embarcados y quiénes no. Yo les quiero decir que en ese momento yo era la única mujer a bordo. Eramos 38 tripulantes de los cuales yo era la única mujer, la única Veterana que navegó sola durante el conflicto en un buque, con todos compañeros varones, porque después hay cuatro compañeras más que son también marinas mercantes que navegaron de a dos. No me quita ni me da a mí más mérito quiero decirlo simplemente como un aporte más. Cuando designan el buque y yo digo voy a ir, y muchos compañeros dijeron lo mismo y muy pocos se desembarcaron, yo pedí permiso para viajar a Mar del Plata, porque esto fue un viernes y el buque zarpaba el lunes o martes siguiente. Entonces viajé a Mar del Plata y cuando mi mamá me vio como que supo que yo iba para Malvinas. O por lo menos iba a estar dentro del teatro de operaciones. Me dio un abrazo muy fuerte, sé que estaba orgullosa pero sabía que esto conllevaba una serie de peligros, que tal vez podría no haber vuelto de esta epopeya, aventura o como quieran llamarla. Así que bueno, reunió a mi familia, a mis hermanos, no fue una celebración ni nada, fue como una despedida familiar, y bueno, y así volví a Buenos Aires.

“Y sentí como que en ese momento se me brindaba una oportunidad de hacer algo importante por mi país”

¿Qué sentís haber sido parte de la defensa de las Malvinas en la guerra?
La verdad que la decisión que tomé de ser parte de la defensa, como decías vos, es, cómo decirteló… no hay muchas oportunidades que uno tenga, no sé, que ponga hasta en riesgo su vida, como cuando uno canta el himno nacional y vos te referís a la letra y decís, ¡Oh, juremos con gloria morir!, por ejemplo, hoy para mí cobra, y desde ese entonces, un  sentido muy profundo, porque de verdad (se emociona) uno estuvo en esa situación y eso fue tal vez lo que yo pensé si de alguna manera podía aportar a este hecho histórico de la recuperación. Nunca pensé si me iba a morir o no, pensé que yo estaba cumpliendo una función para la cual era apta, como me han preparado para navegar, y en ese momento que se necesitó no solamente los barcos de guerra sino también los buques mercantes que por su capacidad de bodega podía transportar grandes cargas, que en aviones no se puede llevar por el peso, por el volumen, y dije por qué no voy a ir. Y sentí como que en ese momento se me brindaba una oportunidad de hacer algo importante por mi país.
Me siento muy honrado que sea la primera vez que te entrevisten en esta institución. Yo me llamo Cristian, y mi pregunta es la siguiente ¿Cómo era tu trabajo antes de la guerra en tiempos de paz en el buque y cómo fue durante la guerra, qué cambió, qué se modificó?
¿Qué tal Cristian? Mirá, un buque mercante se dedica al transporte de carga comercial, sería como la carga de un camión solo que cambia que es un buque. Las condiciones de la navegación tienen cierto peligro, navegar por ejemplo no es lo mismo que andar en bicicleta, conlleva peligros que pueden ser un incendio, un naufragio. Todos esos peligros acompañan el trabajo de un marino pero cuando pasó este escenario de la guerra la cosa se complicaba mucho más porque navegábamos en agua que estaban dominadas por el ejército británico, por aire y por mar. Entonces los buques mercantes no tienen con qué defenderse porque justamente no son buques de guerra, la tripulación que está sobre un buque mercante no tiene tampoco la preparación de un ejército ni de la marina de guerra. Así que no teníamos nosotros cómo defendernos en una situación de un ataque, en ese sentido se complicó el trabajo, por el peligro al cual estábamos expuestos y después la situación psicológica en la que se navegaba, había momentos en los que uno estaba bien, equilibrado y otros compañeros no, y había que animarlos, y en otros momentos era uno el que estaba mal y los demás te acompañaban. También navegábamos en sigilosa cuando uno navega sin que de afuera vean las luces del buque encendidas, como una medida de protección de noche, y se tapaban los ojos de buey con cortinas dobles o con frazadas para que no salga la luz de adentro hacia el exterior, para que no delataran la posición de que ahí había una nave. Se navegaba también en silencio de radio, eso significa que el buque no se comunicaba mientras estaba navegando con ninguna estación de radio de tierra ni de otro buque, y también se navegaba realizando zafarrancho de abandono, que es un simulacro de una situación en la que el buque se prendía fuego, hay lanchas salvavidas y botes salvavidas, ahora creo que son todas lanchas, antes también había botes, cada tripulante tiene asignado un bote. O sea, por ahí hay, de acuerdo a la tripulación, seis botes, cada bote tiene una capacidad para veinte personas entonces cada uno sabía a qué bote debía ir en momentos en que se producía un incendio. Por eso hay como una forma de llamar a la gente con un sonido, una sirena, depende de si es un abandono por naufragio o por fuego, bueno, no teníamos contemplado nosotros un abandono por un ataque bélico, porque normalmente eso no existe. Eran prácticas cotidianas que se podían realizar tanto de día como de madrugada, como a la tarde. Entonces, imaginensé que uno estaba durmiendo durante la noche, sonaba la chicharra y te tenías que levantar y no sabías si eso era real o era una práctica como las que veníamos haciendo, en esas condiciones navegábamos.

“Y bueno, primero fue eso, el prejuicio de que venga una mujer arriba de un buque, que normalmente se decía que la mujer trae mala suerte a bordo, y después que sea jefa de ellos, era muy difícil romper ese prejuicio”

¿Cómo fue el trato con sus compañeros o jefes varones durante la guerra?
En el buque hay jerarquías como en cualquier institución, no?,  como en la escuela misma tenés las preceptoras, los profesores, la directora, la vice. Bueno, en el buque también hay un orden jerárquico, jerarquías que se respetan para que todo suceda como tiene que suceder en orden.  Y yo era muy jovencita pero tenía un cargo. El ser Comisario de a bordo en un buque implicaba tener a cargo los cocineros, los mozos y después todo el personal en cuanto a la liquidación de sueldos, el bienestar de ellos, el tema de la comida, de la elaboración del menú, de mantener todos los víveres que se iban a utilizar durante el viaje, unos duraban días, otros duraban tres meses y si veníamos para Europa duraban cinco meses, después pagar los sueldos y la elaboración de los documentos de la carga y la lista de pasajeros y la lista de tripulantes. Dentro de todas esas funciones que tiene el comisario de a bordo tenés a cargo el personal de mozos y los cocineros. Y yo era muy jovencita para tener tanta responsabilidad y tener gente a cargo que tenía 40 años, y yo recién comenzaba a vivir si se quiere de alguna forma, un primer trabajo en un ámbito bastante inusual para mí y para los tripulantes también porque la primera promoción de oficiales mujeres fue la mía de fines del año 79. Y bueno, primero fue eso, el prejuicio de que venga una mujer arriba de un buque, que normalmente se decía que la mujer trae mala suerte a bordo, y después que sea jefa de ellos, era muy difícil romper ese prejuicio. Yo pensaba, uy ahora voy a navegar con 38 hombres, qué voy a hacer, me van a dar bolilla o no me van a dar bolilla, voy a poder desempañar bien mi trabajo, en fin, una serie de cuestionamientos que uno también se hace. Pero bueno, mi experiencia no ha sido mala, ha costado al principio que te respeten para obedecer las órdenes, porque te decían “Ud. no sabe o esto no lo maneja bien”, o te cuestionan un poco, hasta que vos probás que podés hacer el trabajo. Yo no he tenido mayores problemas, en mi caso en particular, siempre voy a hablar de mí porque no puedo hablar por todas mis compañeras, muchas veces eran como medio paternales, te veían tan jóvenes en un ambiente en el que no estaban acostumbradas a estar con mujeres, era más bien paternal en algunos casos, no en todos, pero en algunos casos sí.
¿Cómo te enteraste del fin de la guerra y qué sentiste en ese momento?
Hay un dicho que es muy curioso, cuando comienza la guerra mi buque estaba entrando en Ushuaia que era el 2 de abril como les comenté, cuando finaliza la guerra el buque estaba ingresando a Buenos Aires el 14 de junio, era al mediodía entre las 13 y las 14 horas. Y bueno, estábamos ya en la rada del puerto de Buenos Aires, viene por el mar e ingresa ya a lo que es el Río de la Plata, hay una zona que se denomina así, la rada. Ahí podíamos captar señales de radio y escuchar la radio bien, y bueno ahí nos enteramos del cese de hostilidades, del alto al fuego, y  la verdad que nosotros a diferencia de Buenos Aires, como estábamos todo el tiempo yendo y viniendo, teníamos contacto con el Sur, y la guerra no era lo que venían diciendo acá que estaba todo bien, que veníamos ganando. Eso fue como distintos momentos, cuando volvíamos a Buenos Aires sabíamos que la situación estaba muy difícil para las tropas nuestras, así que con certeza nadie sabía quién iba a ganar ni en qué momento iba a ser el cese de hostilidades, pero sabíamos que bien no estábamos.  Fue un poco una sorpresa pero no tanto, y hoy también les dije que fue una contrariedad y yo lo sentí como un alivio para las tropas y para las familias de que no se siguieran perdiendo vidas porque el objetivo de recuperación fue momentáneo, no es que fue el cese del fuego porque las tropas nuestras no fueron valientes. Yo no estoy en condiciones de analizarla porque no tengo los elementos y así que por un lado pensé en ellos, en las familias, en la gente que había quedado allá, tanto sacrificio como entregar la vida, y no poder ver hoy flamear la bandera argentina ahí.
Hola Marta, ¿cómo estás? Buenas noches, soy Alan Peruchena, tengo unas preguntas para hacerte, la primera, ¿recibiste tratamiento psicológico después de la guerra?
Sí, pero… nosotros volvimos el 14 de junio, yo les comenté, y el 16 yo me desembarco del buque, como les conté también mi familia es de Mar del Plata, y yo me quedé en Buenos Aires, estuve dos meses realmente encerrada en mi departamento porque tenía como una fobia a salir a la calle. Buenos Aires era muy diferente al Sur, yo no tuve oportunidad de ver ni de conocer más al norte de donde son ustedes, o sea que no sé cómo la sociedad estaba ahí. En Buenos Aires la sociedad estaba muy con el tema del fútbol, del mundial, con que ganamos, con que vamos bien, no responsabilizo a la sociedad, tampoco soy quien para hacerlo, pero los medios de comunicación informaban por ahí, bueno, ustedes que van a ser especialistas en esto, comunicaban por ahí lo que a ellos les permitían, o sea no era fehacientmente lo que estaba sucediendo. En cambio en el Sur la gente estaba muy comprometida y hablo del Sur, hablo de Puerto Madryn…

“Ninguna guerra es justa, lo nuestro fue genuino, fuimos a defender algo que era nuestro, que nos corresponde por el aspecto geográfico, por la historia”

¿Se aprende algo de una guerra, nos dejó alguna enseñanza Malvinas?
Yo voy de decir una barbaridad pero bueno, ninguna guerra es justa, lo nuestro fue genuino, fuimos a defender algo que era nuestro, que nos corresponde por el aspecto geográfico, por la historia, porque hace montones de años que ya fue poblado por el gaucho Rivero, poblada por argentinos, no hay dudas de que las Malvinas pertenecen a Argentina, ya lo reconocen un montón de foros internacionales y que nos las usurparon y que nos las robaron y que los soldados han dejado la vida ahí.  Al margen de todo eso yo creo que no son justas las guerras, porque a veces hay intereses que van más allá de gente con mucho poder que se beneficia. No sé si me dejó alguna enseñanza, yo llego a esa conclusión hablando en general de las guerras, viendo la guerra de Ucrania ahora también, eh, por ahí los verdaderos intereses se pierden, que no fue el caso nuestro. No, para mí las guerras no son justas.
¿Qué pensás de la “revancha” por Malvinas que se da de alguna manera desde el fútbol, con los goles de Maradona en el Mundial ’86, qué te parece a vos? (muchos Veteranos manifiestan que vieron ese partido con mucha emoción y festejaron con mucha alegría el triunfo, por todo el contexto que se había armado a sólo cuatro años de la guerra)
No, lo que se vivió, lo que dejaron nuestras tropas, el pueblo inclusive con esa confianza que tuvo que donaba sus joyas, aunque sea una cadenita, un anillo de casamiento, y la gente tejía ropa para ellos, pero no, no compararía jamás, tal vez por ser varón y por ahí le dan un significado al fútbol, y yo por ahí como soy mujer y no soy tan futbolera no le doy. Y no, para mí no, la revancha va a ser el día que las tengamos.
¿Tiene alguna linda anécdota que haya vivido en Malvinas, algo que nos pueda contar…
Yo estuve en Malvinas antes de la guerra en dos oportunidades, yo les comenté el buque llevaba a veces carga, también pasajes y yo navegué en un buque que se llama “Bahía Buen Suceso” que quedó en Malvinas, fue hundido frente a Puerto Argentino. Malvinas no era lo que es hoy, dicen una de las bases militares más importantes de la Otán. La gente que ha luchado en Malvinas no la conocía antes, el tamaño sigue siendo el mismo pero en cuanto a la población eran ciudadanos de segunda de Inglaterra ni siquiera eran considerados ingleses sino Kelpers, la moneda que tenían ellos no era la libra esterlina, era una moneda especial para las Islas y comerciaban con eso, vivían como fines del siglo pasado, todas las cosas se elaboraban en la casa, desde el pan, la huerta, no tenían televisión, poca radio, vivían de forma muy precaria, muy. Por salud venían a la Argentina o a Uruguay a atenderse, había chicos que iban a estudiar sobre todo a Uruguay. Realmente eran considerados no como ciudadanos británicos como después de la guerra, tuvieron otro tratamiento no? Y en esa época yo entraba también con Visa, como se hace actualmente, y los barcos que llegaban eran algunos de pasajeros y la gente de ahí los esperaban con ansias porque sabían que les llevábamos libras esterlinas, había que comprarlas acá en Buenos Aires para poder comprar algo allá y ellos juntaban esa plata para el día de mañana poder viajar al Reino Unido y por ahí aspirar a una vida mejor, una educación para sus hijos. Fue interesante conocer las Islas en ese momento, porque mostraban cómo los británicos tenían a su propia gente que era una colonia, que es gente que no es autóctona de las Islas, es gente que ha viajado, la han implantado, cuando no son autóctonos de un lugar y los tenían como ciudadanos de segunda, como gente que no eran sus propios compatriotas. Pero de la guerra si tengo que rescatar algo es la solidaridad que hubo, el compañerismo, el ver al otro y ponerse en el lugar del otro, escuchar cuando no estaba bien, ese tipo de acciones que por ahí uno realiza en circunstancias que son muy extremas.
¿Has participado en desfiles con Veteranos y Veteranas mujeres?
En este momento nosotras somos, quedamos, trece veteranas. El año pasado en la provincia de Neuquén se hizo un acto muy importante porque la provincia cumplía años, no recuerdo cuántos, y por primera vez invitó a Veteranos de todo el país a participar del evento y fueron 800 veteranos más o menos de toda la Argentina, y viajamos tres veteranas mujeres y la esposa de un aviador civil, y fue la primera vez que desfilé con mis compañeras y los compañeros Veteranos.

“ser Veterana de guerra para mí es un orgullo, trato ser representativa de la causa lo mejor que puedo, participo mucho de acciones como estas de malvinizar, de que la gente tome conciencia de lo importante que fue, lo importante que es que la ciudadanía se involucre y en algún futuro poder recuperar las Islas”

¿Qué es para Ud. ser Veterana de Malvinas, que le representa?
Es una pregunta muy difícil de contestar para mí. Nosotros, y ahora sí hablo por muchos Veteranos, en el momento en el que decidimos voluntariamente ir a Malvinas o participar de lo que iba a ser después el teatro de operaciones, nadie pensó, más allá de que podríamos no haber vuelto. Nunca pensamos en ningún beneficio, en ningún reconocimiento, en absolutamente nada, era un momento en el que las decisiones surgían, digamos, y en lo único que pensamos era en qué podíamos nosotros hacer para colaborar, pero nunca pensamos en nada. Entonces desde ese punto de vista digamos ser Veterana de guerra para mí es un orgullo, trato ser representativa de la causa lo mejor que puedo, participo mucho de acciones como estas de malvinizar, de que la gente tome conciencia de lo importante que fue, lo importante que es que la ciudadanía se involucre y en algún futuro poder recuperar las Islas.
Bueno Marta para finalizar la entrevista te quiero preguntar si ¿Crees que recuperaremos las Malvinas en algún momento?
Eso más que creer es un sueño, que se concrete eso depende de ustedes que son el futuro, que hay muchas esperanzas de los jóvenes, que son genuinos, desinteresados, son puros en algún sentido. Así que depende de eso, de la conciencia que tomen y de la importancia que le den.
Bueno Marta muchas gracias, fue un honor entrevistarla, un orgullo, a la distancia estuvo presente, gracias por haber estado en Malvinas…
Muchísimas gracias por escucharme, por compartir, también es un placer y les agradezco el interés, le agradezco a Liliana. Son las 0:28, me agarraron cansada, pero bueno, es un gusto, cuando me dijo Liliana… yo en Noviembre creo voy a estar en Argentina otra vez, tal vez me quede como cuatro meses, ya sé que los agarro en temporada que finalizan las clases, pero Liliana esto te lo digo a vos y si puedo y están todavía cursando, tal vez podría ir a conocerlos.
Espero que les haya interesado esta charla… Yo estoy emocionada…

¡La despedimos con un fuerte aplauso!

#Yo quiero malvinizar Concordia – Escuela Secundaria N°25 “Gral. San Martín” –

ESTUDIANTES de 6°”B”: CHAVES, Camila – DA SILVA, Milagros – DEVOTO, Axel – FIGUEREDO, Camilo – FLEITA, Martina – GÁLVEZ, Lucas – GODOY, Lara – IBARRA, Karen – JARDIN, Agustín – MIRANDA, Cristian – MONZON, Celeste – OLMOS, Rodrigo – PERUCHENA, Alan – PIÑEYRO, Ailén – SPINELLI, Marianella – VELLER, Milagros – VERA, Keila – DOCENTE: Lic. RUEDA, Liliana.

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