LA CUMBRE CELAC-UNION EUROPEA Y LA CUMBRE DE LOS PUEBLOS

POR ALBERTO CORTES

El 17 y 18 de julio pasados se realizó en Bruselas (sede de la Unión Europea, que reúne a 27 países de ese continente) la III cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que nuclea a las 33 naciones de esta región, es decir todos los del continente, excepto los EE.UU. y Canadá. Asistieron la gran mayoría de jefes de Estado de ambos organismos, a más de autoridades de la U.E. y los Presidentes saliente y entrante de la CELAC, el Presidente Argentino Alberto Fernández y el Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves.

La Primera y Segunda Cumbres habían tenido lugar en 2013 y 2015. En los ocho años transcurridos entre ésta y la anterior, había habido encuentros de menor nivel, pero la realización de esta cumbre y el compromiso de realizarlas ahora cada dos años, sumados a recientes giras por América Latina de funcionarios como Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea y Olaf Scholz, canciller (o sea primer ministro) alemán, entre otros, muestran la preocupación europea por reforzar sus vínculos con algunas regiones, entre ellas América Latina; donde Europa -en especial Alemania y luego España- es hasta el momento el mayor inversor directo y tercer socio comercial. Esto se da en un marco donde avanza en muchas regiones del mundo, incluida Latinoamérica, la presencia comercial y diplomática china (cuando se hizo la II Cumbre, p. ej, la U.E. era el segundo socio comercial), en especial a través de la propuesta del Cinturón y la Ruta, y cuando cual Europa ha quedado más subordinada que nunca a los EE.UU. Estos, han buscado siempre impedir los acercamientos entre el oeste y el este del continente euroasiático, mirando con terror la posibilidad de un vínculo más estrecho entre Europa, Rusia y China, que pudiera generar un polo de poder alternativo a la hegemonía unipolar de los EE.UU. en el mundo, tras la disolución de la U.R.S.S.

La Guerra de Ucrania, promovida activamente por los EE.UU. desde antes de 2014, otorgó al país norteamericano una enorme ventaja en su objetivo de mantener y consolidar a Europa bajo su bota exclusiva. No le va tan bien con el resto del planeta. Europa, sin dar mayores señales de querer correrse de debajo de esa bota, intenta activar también otras relaciones a nivel mundial que le permitan un poco más de respiración propia. Pueden inscribirse en esa intención estos acercamientos con América Latina, la poco exitosa gira del Presidente Francés Macron por Africa, etc. Incluso Francia, inesperadamente, ha pedido participar como observadora de la cumbre de los BRICS en Agosto en Sudáfrica. La sigla representa a las cinco naciones que la integran hasta el presente (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica). Varias decenas más han manifestado interés en sumarse a este organismo. Rusia, integrante de BRICS, se ha opuesto a la participación francesa, por el papel de Francia en la guerra de Ucrania.

Esta guerra justamente, fue un punto de disidencia en la Cumbre de este lunes y martes en Bruselas. La Unión Europea, entusiasta furgón de cola de la política estadounidense al respecto, pretendía arrastrar también a la CELAC al tren belicista. No lo consiguió más que en pequeña medida (al principio hasta querían llevar a Zelensky a la Cumbre), al lograr que en la declaración final se hicieran alusiones a Resoluciones de Naciones Unidas contrarias a Rusia. Nicaragua se negó a firmar la declaración por este punto.

Como dijo en la conferencia de prensa final el presidente saliente de la CELAC, la cumbre no era sobre Ucrania, sino sobre una multiplicidad de temas que se mencionan en la declaración final, incluyendo agenda de desarrollo, ambiente, sanitarios, etc. Las diferencias entre uno y otro espacio regionales se perciben en muchos temas donde, aunque se acuerde mencionarlos, no se avanza en fijar posiciones al respecto.

Así, se Repudia el Pasado Esclavista –responsabilidad obviamente de potencias europeas– y dice “La CELAC hace referencia al plan de diez puntos de la Comunidad del Caribe para una justicia reparadora”. En realidad los Estados Caribeños reclaman a Europa reparaciones por los daños y la discriminación que hasta hoy siguen sufriendo los descendientes de las víctimas del Esclavismo Europeo. Europa mira para otro lado.

Argentina celebró el punto 13 de la declaración que dice “En cuanto a la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas, la Unión Europea ha tomado nota de la posición histórica de la CELAC, basada en la importancia del diálogo y el respeto del Derecho internacional en la solución pacífica de controversias”. La mención de Malvinas, como una zona objeto de controversia, es un avance, dado que antes del Brexit, cuando Gran Bretaña formaba parte de la Unión Europea, ni siquiera aceptaban mencionar el tema en declaraciones de este tipo.

La CELAC, aunque tiene aún un nivel de organicidad muy inferior a la Unión Europea, e incluso a la que llegó a tener la UNASUR; permite presentar al continente latinoamericano y caribeño como un todo frente a otras regiones del mundo, con las cuales es justo y necesario que se relacione, pero está claro que lo hace desde un posicionamiento mucho más fuerte al hacerlo de conjunto, a pesar de esa inorganicidad. Sobre todo por compartir posiciones comunes sobre muchos temas -por ejemplo Malvinas-. Obviamente que avanzar en niveles de integración y organicidad fortalecerán a futuro aún mucho más las posiciones latinoamericanas frente al resto del mundo y de los bloques regionales.

Existen además relaciones e incluso acuerdos bilaterales entre algunos países y la Unión Europea. Argentina, por ejemplo, firmó en el marco de lap Cumbre un mémorándum de entendimiento (paso muy preliminar a un Tratado), con la U.E. sobre energías renovables, que incluye la cuestión del litio. Chile firmó otro. Se habían generado ciertas expectativas respecto a posibles avances en el Tratado Unión Europea – MercoSur.  Este es un convenio de libre comercio negociado durante 20 años al cabo de los cuales, en 2019, se anunció un acuerdo. Sin embargo, ello no se materializó y en los últimos años han aparecido diferencias importantes, entre otras por exigencias medioambientalesñ extraterritoriales que la Unión Europea pretende imponer al MercoSur. De todas maneras, la reciente cumbre no era con el MercoSur, sino con la CELAC (por más que los miembros del MercoSur lo sean también de la CELAC), y el tema no fue tratado en Bruselas, que se sepa.

La Cumbre recordó la oposición de ambas partes al Bloqueo a Cuba (más allá de que la posición europea al respecto no sea del todo coherente y que mantiene una posición mucho más cómplice de EE.UU. respecto a otros países víctimas de sus “sanciones” ilegales, como Venezuela. Sobre este país, no obstante, la declaración fue positiva, al acompañar el diálogo interno en desarrollo).

Paralelamente se desarrolló, también en Bruselas, la Cumbre de los Pueblos promovida por Organizaciones de América Latina, el Caribe y Europa. Su declaración final fue más clara y condenó no sólo las mal llamadas sanciones a Cuba, sino también las que agreden a Venezuela y Nicaragua y denunció las presiones que la U.E. pretendió ejercer sobre la CELAC. Su decisión más relevante, además de los documentos emitidos, fue la convocatoria a un Tribunal Internacional contra el Bloqueo a Cuba, los próximos 16 y 17 de Noviembre en la misma ciudad belga.

Varios Jefes de Estado como los Presidentes de Cuba, Miguel Díaz Canel y de Bolivia, Lucho Arce, hablaron también en esta cumbre. Venezuela estuvo representada por el Canciller Yván Gil.

El Presidente de Colombia, Gustavo Petro realizó un muy importante discurso de análisis de las actuales crisis, sobre todo climática y su indisoluble vinculación con la codicia capitalista, que se puede ver por Youtube:

LOS PUEBLOS DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE

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