III CUMBRE UE-CELAC, RESISTENCIA ANTE LA INTENTONA NEOCOLONIALISTA

ESCRIBE RAMIRO CAGGIANO BLANCO

En la III Cumbre entre la Unión Europea (U.E.) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (C.E.LA.C.), realizada en Bruselas los días 16 y 17 de julio, hubo un viraje en la relación América Latina  y Europa, ya que esta última, diferentemente de los que venía aconteciendo en los últimos años, ahora se muestra interesada (¿acaso desesperada?) en reimpulsar sus relaciones con América Latina, aunque eso signifique hacer la vista gorda ante gobiernos considerados como autocracias no democráticas en Europa, tales  como Venezuela, Cuba, Nicaragua y El Salvador. Realpolitik pura y dura.

Europa se encuentra ante el dilema de promover su cambio energético “VERDE” abandonando los hidrocarburos, pero no cuenta con los insumos mínimos necesarios como el Litio para baterías (el 60% está en el Triángulo del Litio compuesto por Bolivia, Argentina y Chile, y el restante en China, e Irán, considerados “AMENAZAS”) ni tierras raras, casi que exclusivamente en China. Además, con la Crisis Bélica en Ucrania, y el fin del Acuerdo del Grano decretado por Rusia, el precio de los cereales se ha disparado en los países de la Unión Europea, haciendo añicos el sueño de una inflación cercana a los tiempos prepandémicos.

Muestra de esta aproximación estratégica europea, es que Bruselas prometió un fondo de 40 mil millones de euros (cifra que triplica los recursos que se habían mencionado los meses previos)  para los países de América latina y el Caribe por medio del proyecto Global Gateway, que es la competencia europea de la Nueva Ruta de la Seda impulsada por China. Algunos de los proyectos ya están en marcha mientras que otros están supeditados al financiamiento privado. De esta forma, pretende catalizar los acuerdos comerciales y así volver a ingresar con fuerza en los mercados de una América Latina, encantada con la relación comercial con la potencia oriental de la última década.

El hecho de que después de ocho años ocurriera una cumbre entre ambos bloques quiere decir que, a pesar de los puntos álgidos, hay interés por parte de Europa en realizar un nuevo “desembarque” en América Latina. Sin embargo, después de décadas de abandono, no se puede esperar que ahora que los necesitan, América Latina y el Caribe los reciba con las puertas abiertas de par en par.  Por ese motivo, sus liderazgos han mostrado recelo y madurez a la hora de firmar cualquier acuerdo que subordine su bloque al europeo y que pueda convertir alguna inversión coyuntural —como la de Global Gateway— en una trampa mortal para las Economías Latinoamericanas y Caribeñas. Como lo expresaron varios Presidentes Latinoamericanos, la relación debe ser de igual a igual, cosa que la Unión Europea parece no entender.

Sucede que, a diferencia de lo ocurrido en los ´90, en que las empresas europeas hicieron su “segunda conquista de América” quedándose con las principales empresas estatales (comunicaciones, bancos, puertos, transportes, etc.), en la furia privatista poscaída del Muro de Berlín, el viejo continente ya no cuenta con el capital simbólico (soft power económico, político, cultural y social) acumulado en los años del estado de bienestar.  En comparación con aquella época, cada vez menos por estos lares hoy sueñan con “ser una Chica Almodóvar” (https://www.youtube.com/watch?v=NdxUajq8bwA) o un “Hombre Lobo en París” (https://www.youtube.com/watch?v=9qbxiPLVHNE) cuyas calles arden, literalmente, por incendios provocados por inmigrantes a los que se les ha negado el derecho a la integración a una sociedad que, a su vez, es maltratada por leyes previsionales retrógradas, alza de precios y precarización laboral.

Pero, tal vez, lo que más ojeriza les provoca a los Presidentes Latinoamericanos, es que los dirigentes europeos no han abandonado su vieja costumbre de pensar que sus ideas, necesidades y visiones de la realidad son universales, sin que se les pueda contradecir. Así lo han manifestado Gustavo Petro (Colombia), Lula da Silva (Brasil), Miguel Díaz-Canel (Cuba), Xiomara Castro (Honduras), entre otros. Las diferencias no son menores y se refieren a los temas más candentes de la geopolítica actual: el conflicto de Ucrania, las relaciones comerciales con Rusia y el papel de China como “AMENAZA” mundial.

Concordantemente o no, son las mismas discordancias que la mayoría de los actuales mandatarios latinoamericanos mantiene con la Casa Blanca.

Para saber el porqué de esta “coincidencia” Estadunidense-Europea, escuchemos a la diputada española Angeles Maestro:

Ya no son los “cándidos ´90”, con un Bill Clinton “herbívoro” y una Europa que recordaba el resguardo que le había brindado a las Víctimas de las Sangrientas Dictaduras Latinoamericanas en las décadas anteriores y celebraba “Mandela Day”: (https://www.youtube.com/watchv=xfk13uUuD8Q&pp=ygUYbWFuZGVsYSBkYXkgc2ltcGxlIG1pbmRz).

Ahora son los EE.UU./O.T.A.N. que bombardearon países de la ex Yugoslavia y destruyeron Irak, Afganistán, Libia, Siria… y la lista continúa. Así como una Europa que le cierra las puertas a las víctimas de países, muchos destruidos por su socio en la O.T.A.N., que se arriesgan a diario en el Mediterráneo y, a menudo, en él mueren y allí mismo son “enterrados”.
Es la Europa que, hipócrita, pide Democracia en Venezuela, Nicaragua y Cuba, pero calló ante los Golpes de Honduras, Paraguay, Brasil y Bolivia, y mantiene el mismo férreo SILENCIO ante lo que ocurre en Perú, Guatemala o Jujuy. La que censura medios internacionales pero, por medio de su parlamento, denuncia falta de pluralismo en el México de López Obrador. Son tiempos en los que EE.UU. y la U.E. pretenden substituir el derecho internacional y la Carta de la O.N.U. por un caprichoso, casuístico y oportunista “orden basado en reglas”.

Por todo ello, recordando el Tango que Inmortalizó Carlos Gardel, Latinoamérica y el Caribe percibió que el Viejo Continente siempre fue Margarita y ya no lo llaman Margot.

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