
ESCRIBE FABIAN ARIEL GEMELOTTI
Es la pobreza, la falta de recursos, los malos salarios, la indigencia, la falta de trabajo. Todo es un combo de años y años que destroza todo, se come a la gente como un Tiburón Gigante de la era de los Dinosaurios que resucita ahora y avanza por el Océano devorando a quien se ponga en el camino.
Acá lo que ocurre no es solamente culpa de la llamada «casta política», acá las culpas son compartidas y bien de clase: empresarios usureros, explotadores, abusadores, evasores de impuestos, cagadores, negreros de empleados que les pagan dos mangos y los condenan a vivir endeudados con tarjetas, a vivir angustiados, a vivir en el llanto diario por falta de plata.
¿Cómo mierda vamos a pretender que un tipo que vive con cien mil pesos al mes le interese entrar a una librería de viejo? Ese tipo cuando sale quiere ir al mejor cine alfombrado y comprarse la mejor zapatilla y entrar a una pizzería de marca, debe tapar su vida inmunda de necesidades y pobreza. Debe aparentar que no se caga de hambre. La gente se endeuda y después no puede pagar sus cuentas y ahí viene el problema de la desesperación de dónde sacar el dinero. Toda la clase baja está endeudada en Argentina, con deudas impagas de televisores, aires acondicionados, heladeras, viajes a Bariloche y Mar del Plata, o alguna cirujía de tetas que el marido le pagó al bagayo de la esposa. Así se vive, así de mierda es la vida en Argentina y en toda América latina.
¿Cómo mierda vas a pretender que la gente lea libros y tenga biblioteca? Eso pasó a cuarto plano. No hay tiempo para leer, no hay tiempo para el ocio. La gente vive con el celular en la mano porque es lo inmediato, lo que te conecta a la la vida, el pulmotor para respirar en esta vida de mierda que vivimos.
¿Cómo mierda vas a pretender que alguien que gana cien o doscientos mil pesos pueda pensar en la filosofía o Roberto Arlt? No les interesa porque la filosofia es para el que tiene su vida arreglada en dinero.
La vida pasa por el dinero. Todo es plata en la vida. Y si te dicen que la plata no es la felicidad seguramente el que te lo dice tiene los bolsillos llenos.
La gente vive conectada a las redes sociales, necesita llenar su vida de fotos boludas, de frases de escritores que hablan boludeces; necesita llenar su vida vacía, porque la vida se ha transformado en una mierda.

Destrozaron todo. No hay escape y el único lugar donde llenar los vacíos son las redes sociales. Ahí el muerto de hambre del sistema se siente importante, muestra la sirvienta su culo con celulitis pero con foto arreglada y buena iluminación. Se siente importante y en las redes se puede camuflar de patrona y la foto en Mar del Plata al lado del lobo marino la muestra como un logro de vida.
La vida se ha transformado en virtual y no en real. ¿Cómo mierda podés pretender que el tipo alienado entre a una librería con olor a humedad y con libros polvorientos de estantes abarrotados de clásicos? El pobre quiere el café con leche y la medialuna de manteca y el bagayo de la esposa quiere que al marido se le pare aunque sea una vez al mes.
El pobre de salarios de hambre admira al patrón, se siente parte de la empresa, no lo cuestiona, no quiere revueltas, no quiere huelgas, no le interesa discutir nada. Quiere llegar a la casa y sumergirse en la computadora y con su perfil de facebook sentirse importante subiendo boludeces para que le pongan «me gusta». La gente se siente importante en las redes. Las redes sociales cumplen la función del psiquiatra y del psicólogo. Así los psicólogos se cagan de hambre ahora. Se quedaron sin trabajo. El bagayo en las redes se siente modelo. El ignorante que escribe dos frases con mucho esfuerzo se siente un pensador. El grone de gorrita se siente un cantante de cumbia que llena un teatro y es aplaudido por sus fans de «me gusta». Es nefasto eso de poner «me gusta», porque los pobres compiten en las redes a ver quién es más «famoso». Famosos virtuales de amigos virtuales.
¿Cómo vas a pretender que la gente entre a un local de libros de antaño con olor a librero de ochenta años? Es imposible eso. La gente llena las ferias de libros nuevos porque ahí consigue ofertas por el libro de auto ayuda donde enseñan a rascarse la japi mientras lees los comentarios de la foto que subiste con el bagayo de tu esposa. Me hacen reír la de abajo la gente en este mundo virtual Siglo XXI.
Estamos en 2023 y el año que viene será 2024 y así hasta el 2033 que será el año 2033 no muy diferente al presente pero ya sin libros. Al libro le quedan unos diez años como muchos. No vamos a pretender que al ritmo de miseria y falta de trabajo y virtualidades de bagayos de celulitis espantosa, y el gordo panzón y violento que piensa que las mujeres son sus sirvientas y le lleva a la gorda dos mangos ganados en la changa… (Listo).
Al libro en papel le queda muy poca vida física. La internet y las redes son una industria también y millonaria. Es más barato y más lucrativo producir libros orales (audio libro) que fabricar libros con papel que demanda mucho personal y salarios y conflictos con el trabajador. Con el audio libro se reduce el personal, embolsan más plata y es un mercado más potable. Aparte los clásicos no generan dinero, no tiene ningún sentido reeditar ciertos libros. Van a pérdida los editores. No tiene ningún sentido económico seguir imprimiendo. Al libro impreso le queda los días contados. El diez por ciento de la población mundial lee en papel y tiene una biblioteca en la casa. Cuando ese diez muera ya no va ser necesario seguir imprimiendo. El libro va a quedar como un objeto para coleccionistas con dinero para formar una biblioteca personal.
