
POR RAMIRO CAGGIANO BLANCO
Retomando lo que escribimos el Martes 22 en el Artículo “LOS BRICS PUEDEN ESPERAR» (https://depunoyletraweb.com/2023/08/22/los-brics-pueden-esperar/) en el que apuntábamos las dificultades del ingreso para Argentina, hoy podemos ponderar dos cosas: primeramente la vertiginosidad con la que se han desarrollado los hechos; y lo cambiante de los acontecimientos fruto de las presiones externas. Nos estamos refiriendo a los temas principales que eran 1º la admisión de nuevos miembros y 2º si Argentina estaba entre los nuevos miembros que se incorporarían. Ambos temas fueron definidos casi en el “apagar las luces”.
Estas idas y vueltas se debían, como dijimos el martes, a la existencia de miembros de los BRICS muy permeables a las influencias de Washington, que hizo una presión impresionante para que no saliera una resolución ya que, para ellos, el bloque de países emergentes constituyen el más publicitado de los intentos por la multipolaridad, lo que va en detrimento justamente de su política hegemónica que tiene al dólar como arma financiera más que como medio de cancelación de obligaciones en el comercio internacional, y al SWIFT (acrónimo de las siglas en inglés de “Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication”) como premisa para lo que ellos han creado: una “jurisdicción internacional” para perseguir con juicios de dudosa legitimidad a empresas y empresarios del orbe, o extorsionar a países que no se alineen con sus directrices mediante la amenaza de dejarlos fuera del sistema.
Volviendo al miércoles, el día “D”, a primera hora algunas fuentes de negociadores, conocidos como “sherpas” de la diplomacia (una analogía con los porteadores tibetanos que conocen el terreno y realizan el trabajo duro), que venían trabajando desde hacía meses para la XV CUMBRE, dijeron “en off” que existía la posibilidad de que cinco países ingresasen al bloque. Se construiría, así, el BRICS 10, lo cual después fue desmentido a primeras horas de la tarde del mismo miércoles y, a última hora de ese intenso día, sale el anuncio de que no sólo se iban a anunciar el jueves en la sesión del jueves los nuevos miembros, como también que serían seis y no 5. Y, para más alegría, entre ellos estaría la Argentina.
El analista internacional Atilio Borón lo resumió muy bien en radio El destape: nos fuimos a dormir con la noticia de que no habría nuevas incorporaciones (inclusive hizo un video al respecto) y nos levantamos con la alegría de que sí las habría y Argentina estaba entre los invitados.
Tal vez nunca sepamos cómo se convenció al presidente del país anfitrión, Cyril Ramaphosa, a que realmente esto ocurriera ya que todo indicaba que la Cumbre acabaría con un acuerdo para establecer las pautas para la futura incorporación de nuevos socios, lo que podría suceder el año próximo bajo la presidencia rusa del bloque. Lo importante es que la noticia esperada por el Sur Global fue dada, en clave, por la canciller de sudafricana Grace Naledi Mandisa Pandor en la radio pública Ubuntu al atardecer.
En esas vertiginosas negociaciones, hay que destacar la impresionante defensa que hizo Lula da Silva de la entrada de Argentina y, por otro lado, la presión diplomática del hegemón sobre alguno de los miembros. El mandatario brasileño dejó en claro la interdependencia económica entre los países sudamericanos al declarar que Brasil necesita que Argentina crezca para poder venderle productos y viceversa. Sin dudas, un abordaje pragmático y moderno, que no es necesariamente el mismo del Itamaraty, lo que demuestra su perfil de estadista regional y global.
Este apoyo brasileño, en la actual coyuntura electoral en Argentina, es un espaldarazo al gobierno de Alberto Fernández para que llegue mejor a fin de mandato e, indirectamente, a la candidatura de Massa. Para Lula es vital que ninguna de las alternativas de derecha se imponga en los comicios porque, nuevamente, podría encontrarse con un socio en el Mercosur que, como sucedió con Mauricio Macri, lo “minara” por dentro para dedicarse a otras alternativas regionales muy acordes con los intereses de los EE.UU. como el Grupo de Lima.
Una de las principales ventajas es que en los BRICS, a diferencia de otros organismos internacionales como el F.M.I. o la misma O.N.U., es que no hay Socios de Primera y Socios de Segunda: están todos en igualdad de condiciones e inclusive dentro de la participación del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS (N.D.B. por las siglas en inglés) todos tienen una participación igualitaria.
Además los BRICS favorecen el uso de las Monedas Nacionales en el intercambio comercial internacional y en las transacciones financieras entre los Estados miembros, dejando de lado la moneda estadunidense, según se estableció en la declaración conjunta final.
Para finalizar, como apuntó Martín Granovsky en Página 12, “Comienza a concretarse un nivel de institucionalización de vínculos reales que lleva años y ya tiene raíces en toda la Argentina.
Para cuatro provincias, el principal socio comercial y el primer destino de las ventas al exterior es Brasil.
Para ocho provincias es China.
San Juan y Santa Fe tienen un socio comercial clave en la India.
El 30 por ciento de las exportaciones argentinas se dirige a los BRICS.”
Por ello, más allá de algunas declaraciones en contra de la incorporación de los candidatos de la oposición, con clara finalidad electoral, es una gran oportunidad para Argentina de estar en un bloque que congrega al 42% de la población y al 30% del PBI mundiales, y un momento bisagra en la confirmación de un mundo multipolar.
