
POR FABIAN ARIEL GEMELOTTI
Los hombres de anteojos negros nos golpean con las metralletas. Galuta está agazapada en un rincón de la cama llorando y la taxista trata de cubrirla con sus tetas. Alicia recibe golpes y golpes en todo el cuerpo y su cuerpo sangra mucho. Yo trato de defenderme pero uno de los hombres me apunta con su arma y gatilla y cierro los ojos y no salen las balas de la metralleta. Es una carnicería de carne desgarrada y golpes y golpes.
¿Dónde está Fernanda? No logro visualizarla. Quizás esté muerta tirada en el suelo. Me preocupa Anita, recostada en un rincón desmayada. Pero los hombres de anteojos negros la ignoran como si creyeran que es un objeto inanimado ahí en el suelo. Miro para todas partes pero mi visión se va nublando y veo solamente sombras. La sangre brota de mis heridas y el dolor es inaguantable.
De pronto con mi visión nublada veo a los hombres de anteojos negros estamparse en el techo. Y gritan de terror. Y veo una sombra con colmillos que se clavan en los cuellos de los hombres.
Ya terminó todo dice esa sombra entre susurros.
Me siento flojo y se me nubla todo y siento mi cabeza con un dolor inaguantable…
-Walter F. soy yo. -Siento una voz que me habla.
-¿Dónde estoy?
-Soy Fernanda y estamos en mi habitación.
-¿Qué pasó Fernanda?
-Galuta murió y la taxista también.
Mis llantos son por la taxista porque le agarré un gran afecto.
-Anita por favor quiero verla. ¿Dónde está?
-Está bien, no le pasó nada. La llevé a su casa y la recosté en la cama. Ya habrá despertado. Estaba desmayada y bien de salud.
Fernanda está ahí con su cuerpo estupendo y me mira con tristeza. Me cuenta que los hombres de anteojos negros estaban decididos a matarnos y que actuaron con una violencia inaudita. Le pregunto por Alicia y me dice que está bien y descansando en la otra habitación.
-Walter F. voy a narrarte una historia y presta atención.
Y con su voz hermosa empieza a narrarme.
«Yo soy un vampiro pero no creas que los vampiros somos malos. Eso de la maldad de los vampiros es literatura para aterrar a la gente. Los vampiros somos los seres más puros del universo. No venimos de Europa como les hizo creer ese escritor Stoker que escribió esa novela para diversión.
Los vampiros tampoco somos tan viejos como se cree; no venimos de la Mesopotamia ni tampoco de pueblos perdidos del Africa. El origen de los vampiros se remonta al Siglo I y fuimos los guardianes de Cristo.
Jesús era un vampiro. La sangre de Cristo es el primer derramamiento para alimentar a los vampiros. Jesús muere en la cruz para salvar a nuestra raza. A Jesús lo matan los cazadores de vampiros».
Yo no entiendo nada de lo que me dice, no soy una persona inteligente. Y nunca fui muy lector de novelas y soy un creyente que va todos los domingos a Misa con mi tía Julieta.
«Walter te voy a decir que hay muchos vampiros importantes que poblaron la historia del mundo. El Presidente de Ustedes el General Perón fue un vampiro. Su esposa Evita fue un vampiro también. El Peronismo, ese Movimiento que abrazó tu hermano Eugenio, nace gracias a los vampiros que ven la opresión de los Sanguinarios Cazadores de Vampiros».

«Walter tengo que decirte que yo tengo más de mil años y que fui amante de muchos hombres y participé de muchas revoluciones. Mi vida se está extinguiendo, los vampiros vivimos un poquito más de mil años y morimos porque no somos eternos».
«Walter te voy a encargar una nueva misión porque esta vez es necesario que vuelvas al 2121 y que regreses rápido porque de esta misión depende la vida futura de los vampiros»
«Walter antes de partir quiero que hagamos el amor y me beses ahí abajo, que tus besos sean apasionados porque eso me da fortaleza».
(CONTINUARA)
