
POR FABIAN ARIEL GEMELOTTI
Estoy casi sin aire. Las piernas de la mujer me aprisionan la cabeza y veo piernas por los lados. Piernas y sombras que están ahí frente a mi cabeza aprisionada. Siento carcajadas y gritos violentos.
-Walter F. creiste en mí. No imaginaste que era una trampa para agarrarte. Mi madre fue una mujer muy sentimental y tonta. Murió por defender ideales. Le costó caro cuidarte, a vos un bebé de 17 años. A mí madre le gustaban mucho las pijas jóvenes. Yo no soy mi madre, Yo No Lucho por Sentimientos de Libertad. Yo Lucho por Dinero.
Las piernas me sueltan y dos mujeres de tetas pequeñas me ayudan a levantarme. Beta Beta está al lado de Catanguita y me mira con ojos de dureza. Un hombre de piel negra y el cuerpo muy peludo está con ellos. Hay mujeres alrededor, tetonas y tetitas. Y hombres pijudos y hombres/perros. Están todos ahí mirándome.
-Padre, Catanguita es la mujer que amo. Yo te quiero y fui a buscarte a 1976 por orden de nuestro grupo. He viajado en el tiempo mil años buscándote. Y conocí a Catanguita y su concha me llenó de amor. Padre, un hombre necesita amar y ser amado. Tú lo sabes más que yo. Esa flaquita sin tetas llamada Anita te mortifica el alma.
Estoy desorientado y me cuesta entender la traición de mi hijo. Lo amo con toda mi alma, me salvó de la muerte en 1976 y ahora resulta que su salvación era para traerme acá y traicionarme. Es un muchacho bueno, sé que lo es. El cuerpo de Catanguita lo conquistó, contra eso ni la brujería ni el dinero ni los ideales pueden hacer algo.
-¿Walyer F. creíste que las Tetonas son las malas de esta historia? ¿Creiste que las Tetitas son las buenas? Nooooooo…. acá no hay buenos ni malos. Te voy a contar algo y quieto que me escuches bien. Las Tetonas dieron bienestar al pueblo, casa, autos, ropa y buena vida. Pero también controlaron la Libertad. ¿A quién le importa la Libertad? Las Tetitas fueron expulsadas y barridas de ese bienestar. Los Hombres Pijudos también. Las Tetonas dieron bienestar creando Hombres/Perros mamadores de tetas que acreditan dólares a las cuentas bancarias. Mi madre quería justicia, fue una tetona líder. Pero al ver la opresión que aumentaba día a día quiso la igualdad. ¿Sabes qué era mi madre? Mi madre era una basura como ese partido llamado peronismo de tu época. Recuerda Walter esto, la igualdad nunca será posible cuando existan intereses económicos en los líderes. Yo soy una líder del dinero.
-¿Qué harán conmigo?
-Extraer tu semen todos los días para beberlo y fortalecernos. Tu semen es muy nutritivo. Mi madre me contó que tragándolo se hacía fuerte. Ahí me di cuenta qué quería de vos. Después inventaron todo eso de tu descendiente Walter y con una puta y Sebastián te iban a agarrar. Ese Walter disfrazado de mujer de la fiesta era un travesti, un degenerado que estaba en prisión por mamador de pijas que robaba semen y lo traficaba. Somos muy severos con los traficantes de semen. Acá este hombre peludo es mi padre el Chaqueño. Si te portas mal y no obedeces va a meterte un caño hirviendo en el ano y morirás atravesado empalado.
Catanguita se abraza al Chaqueño y están los dos desnudos. El hombre peludo le da un beso en los labios a la hija y le acaricia la cola. Beta Beta mira nervioso la escena.
-Mi hija es una puta y las putas como mi hija serán las líderes del mañana.
La voz del Chaqueño es maliciosa y tiene ojos malvados y pervertidos. Me da terror ese hombre. Tiene el miembro de abajo chiquito como un chicle y da risa en ese cuerpo grandote algo tan chiquito ahí abajo.
-Walter F. el semen de los hombres actuales no sirve. Por eso ideamos ir al pasado y buscar hombres con semen que puedan reproducir bebés. Mi padre tenía un semen poco potente y salí yo, soy una mutante del semen podrido.
Catanguita se toca las tetas y se las desprende y las pone en las manos y me muestra que son artificiales. Después se saca un ojo y está el hueco vacío y se ve su cerebro por ese agujero. Es un monstruo Catanguita; un monstruo bello que se es un rompecabezas de carne humana.
-Ahora vas a ir a una prisión donde hay hombres de todas las épocas. ¿Tú crees que el viaje en el tiempo es un invento de nosotras? Siempre existió. Los viajeros del tiempo existen desde hace ocho mil años. En esa prisión estarás por el resto de tu vida y serás proveedor de semen al igual que todos los prisioneros ahí.
Me agarran del brazo dos mujeres y me ponen un fierro caliente en la espalda y me conducen a un vehículo volador. Volamos un buen rato y bajamos a un casa inmensa con rejas.
-Un nuevo cliente te traigo Marisa.
Me arrojan a un lugar con un ventanal grande y siento un ruido de grifos que se abren y me bañan con mangueras y me dan una ropa de color verde.
-Soy Marisa, la guardiana de la prisión. De acá nadie se escapa. Han intentado escaparse pero los hemos empalado con fierros calientes en el ano a los que intentaron la fuga.
Me conducen unas mujeres por pasillos y hay un patio grande y me meten en una celda y cierran con una llave inmensa.
-Soy Romero, soldado de la guardia de Nerón.
-Soy Tito, espartano de pija gruesa.
-Soy Pepe, cantante de cumbia de Santa Fe. Soy experto en toboganes en la cama con mujeres casadas.
-Soy Luciano, empleado de los Tribunales de Rosario. Trabajaba de alcahuete de un juez.

-Soy el General Bonaparte, me capturaron y pusieron un doble para decir que había muerto.
-Soy el Tincho, me dedicaba a vivir de viejas solteronas y casadas insatisfechas. Soy experto en dilatar anos.
-Soy el doctor Jacinto Buenaventura. Me dedicaba a afanar jubilaciones de pensionados.
-Soy Pocho la Pantera. Fui cantante de cumbia y soy el alma de la prisión.
Estoy desolado. Atrapado en una prisión del año 2121. No tengo esperanza de escapatoria. Siento música y todos los prisioneros se ponen a bailar. Napoleón baila muy bien y lleva un ritmo tropical. Siento una canción pegadiza: «el bombón asesino..». Napoleón baila como un demente y sacude su panza y Tincho lo acompaña. Y siento un grito de Pocho: «¡Aguanten los Palmeras! ¡Soy el hijo de Cuca!!». Napoleón empieza a gritar: «Somos los sementales».
Esa canción del bombón asesino retumba en las paredes y me aturde los oídos. Siento terror. Y Napoleón viene a mi encuentro y me agarra una mano y me invita a bailar.

(CONTINUARA)
