
POR ALBERTO CORTES
Arturo Jauretche escribió en 1968 un “Manual de Zonceras Argentinas”, en el que reseñaba una serie de lugares comunes repetidos hasta el cansancio por los propagandistas de los intereses oligárquicos desde la fundación misma del país y que –a pesar de su intrínseca falsedad- repetidas reiteradamente, terminan siendo creídas por muchas personas.
Tal como enseñó el Ministro de Propaganda de Hitler, Joseph Goebbels. Así, Sarmiento arrancaba su obra Facundo afirmando que “El mal que aqueja a la República Argentina es la extensión”, y Jauretche desgrana una serie de políticas oligárquicas que –aún desde antes de Sarmiento– buscaban achicar al país y llevaron a entregar en una negociación más que vergonzosa, al actual Uruguay –que a los intereses británicos convenía que fuera un país separado-; sabotear las políticas de liberación continental de San Martín; ningunear la reivindicación de Malvinas; etc.
Hoy las zonceras están potenciadas. Tienen a su servicio medios de diseminación mucho más poderosos, comenzando por la “Prensa Independiente”, incluyendo a los canales televisivos más vistos, redes de trolls, etc.
Además de la fake news más difundida que es la afirmación Mileísta (y de muchos antes que él) de que el Déficit Fiscal es la causa excluyente de la Inflación –cosa que esta semana se vio que ni ellos mismos creen, cuando el Ministro de Economía salió a pedirles a las empresas cambios en sus sistemas de precios-; la asimilación hipersimplificadora de las finanzas públicas a la economía de un hogar es otra de las zonceras más difundidas.
Según este cuentito, las cuentas del Estado son como las de una casa, donde es imposible gastar más que los ingresos regulares, so pena de catástrofe.
Esta absurda analogía pretende equiparar un pequeño sistema económico, cual es una casa de familia, que a lo sumo interactúa con sus comercios vecinos y con un empleador u otra fuente de ingresos; con un sistema enormemente más complejo, como es un Estado Nacional, que forma parte de toda la sociedad de un país que tiene su propia dinámica productiva –mucho más grande que la del Estado en sí-. Que tiene por debajo a los Estados subnacionales (provinciales y municipales), con los cuales también interactúa; y que mantiene relaciones (económicas, políticas y de otros tipos), con otros Estados-Nación y con organismos internacionales (O.N.U., F.M.I., otros que no integra como Unión Europea, etc).
Las acciones y omisiones del Estado Nacional, además de tener la posibilidad de poner o sacar y eximir o no de impuestos al conjunto del país en el que está inmerso y cada una de sus partes; inciden enormemente (a través de estas acciones y de muchísimas otras), con la capacidad productiva (además de los derechos humanos y sociales) de ese país y de partes del mismo.
Así, por ejemplo, se pueden mencionar los efectos de la gigantesca reducción de la capacidad de compra de jubilados y pensionados, a través de la licuación de sus ingresos por la vía de una inflación deliberadamente exacerbada y multiplicada por Milei desde el instante mismo de su triunfo electoral, y la caída de los ingresos de los asalariados por mecanismos análogos. A ambos desposeimientos –tanto el de los jubilados como el de los trabajadores- pretende perpetuar mediante nuevas fórmulas de ajustes previsionales y negándose a homologar convenios paritarios. Esto último, otra muestra de “Intervencionismo Estatal” diametralmente opuesta a “Las Ideas de la Libertad”. Ambas políticas traen como consecuencia un gran retroceso del consumo, que ya se está apreciando brutalmente. El consumo explica el 70% del Producto Bruto del país, y en consecuencia, estas acciones son el germen de la caída de la generación de riqueza y aumento de pobreza, que se están experimentando en este momento.
Todos los principales ingresos tributarios del Estado: I.V.A., ganancias y aportes previsionales están ligados al consumo, a la actividad económica y al empleo registrado, con lo cual el gobierno actual a través de esta política –bajo la excusa de bajar los gastos del Estado- se está tirando un tiro en el pie, al empujar a la baja sus propios ingresos.
Así, “logros” efímeros, como la eliminación del déficit fiscal en enero, lograda en el mes históricamente más sencillo para ello, dejando además de pagar obligaciones inexcusables del Estado, como los aportes a las provincias; no sólo son muy insustentables por su carácter forzado para aparentar lo que no es y producir un efecto show; sino que además conducen a la caída de los ingresos fiscales que volverán estériles los sacrificios de la motosierra dejando a los enfermos sin remedios, a los hambrientos sin comida y a los pasajeros sin acceso al transporte, para nada. Ni hablar por añadidura, de recortes a la educación, la ciencia y la tecnología, que comprometen el futuro humano y productivo de la Nación.
Ninguna de estas cuestiones tiene paralelo en la economía de un hogar, que funciona de una manera mucho más sencilla y diferente.
La complejidad de un aparto estatal, construido con idas y venidas desde la Revolución de Mayo, hace 214 años; no tiene comparación posible con la libreta de gastos y decisiones de una familia: Implica miles de resortes que no se construyeron porque sí (aunque la burocratización de algunos de ellos los vuelvan seguramente objetos necesarios de revisiones). Muchos de esos resortes requieren funcionarios que firmen resoluciones y que ni siquiera han sido nombrados en 3 meses de gobierno “libertario”, en el cuál la única área que funciona eficazmente es el ejército de trolls, para atacar a cualquiera que se aparte un milímetro de los caprichos de Milei. Otros funcionarios que supuestamente habían sido echados muchos días antes, aparecen firmando resoluciones, y otras áreas siguen vacantes.
La supuesta “respuesta” de la Ministra de Seguridad a la oleada de asesinatos en Rosario: Declaraciones grandilocuentes y totalmente ineficaces, envío de fuerzas federales en un número que totaliza el 10% de lo que llegó a tener el gobierno anterior en el mismo territorio; intentos de involucrar a las FF.AA. más allá de lo que permite la ley, repitiendo el ejemplo de México, donde una política similar generó 100.000 muertos y desaparecidos y luego se comprobó que en realidad esas FF.AA. combatían a un grupo narco (el Cártel del Golfo), para beneficiar a su competidor (el Cártel de Sinaloa, del Chapo Guzmán). El símil mexicano de Patricia Bullrich, Genaro García Luna, está actualmente preso en EE.UU., condenado por su rol central en el narcotráfico. No han sido mejores los papeles del gobernador santafesino –de pasado poco claro en su relación con narcopolicías– que ni siquiera habla de que piensa hacer con la policía provincial, pieza clave del engranaje narco local; ni del intendente rosarino, que se limita a acompañar a los anteriores, sin esbozar una respuesta colectiva con las fuerzas sociales de la ciudad. Hasta el Ministro de Seguridad del presidente salvadoreño Bukele criticó el burdo intento de imitarlo con la publicación de fotografías carcelarias.
Mientras, la política de Milei crea condiciones óptimas para la prosperidad futura del narconegocio, cortando las expectativas de mejoras en barrios populares, creando más desocupación y por tanto cerrando más puertas de empleos posibles a los jóvenes de esos barrios. Así, éstos, cada vez más; sólo encuentran abiertas las del mundo narco. En varios lugares ya se han registrado grupos mafiosos concurriendo a auxiliar necesidades barriales que el Estado –ahora mucho más con Milei– deja huérfanas; profundizando la inserción social de esa delincuencia. Lo mismo había ocurrido en Medellín en los años previos al desarrollo y auge del Cartel de Pablo Escobar.
Si llegara a concretar la dolarización que pregona, culminaría el paraíso narco, dado que les resolvería el problemático paso de tener que cambiar, bajo cuerda, los pesos que cobran por la droga en el menudeo, por los dólares que necesitan para importar cocaína y marihuana. Es un punto problemático y vulnerable que ya mandó a la cárcel en Rosario al empresario Gustavo Shanahan, por resolverle ese problema a una banda narco. Milei quiere ahorrarle ese trámite a la mafia, para que pueda operar un poco más tranquila.
La dolarización, por lo que acabamos de señalar, más la Motosierra en el Estado -desfinanciando y haciendo menos eficaces los mecanismos de seguridad y carcelarios-, más las políticas neoliberales -cuya versión extrema son los “libertarios”-, fueron los elementos claves que transformaron a Ecuador en la tierra soñada de los narcos, pasando en pocos años, de ser el país más seguro de la región a otro con el mayor índice de homicidios sobre población.
MILEI, ADEMAS DE UN CHANTA COMO ECONOMISTA, DEMOSTRO SER UN INUTIL COMO PRESIDENTE.

