
TAZO RECORTABLE N° 2 – JUANA AZURDUY LLANOS DE PADILLA
JUANA AZURDUY LLANOS DE PADILLA [*]
Nacida en la actual Bolivia durante 1780 cuando estas tierras eran parte del Virreinato del Rio de la Plata, la feroz Juana Azurduy se crió en un entorno de libertades que le permitieron conocer el arte de la doma y las tradiciones de los nativos siendo hija de un poderoso terrateniente que murió junto a su esposa cuando Juana era adolescente. Sus tíos se hicieron cargo de las propiedades de su padre y a ella la enviaron a un convento de monjas, del cual se libró luego de años de tensión y mala convivencia dentro de la institución religiosa.
Finalmente cuando se libró de ese mal ambiente, volvió a lo que era la casa de su padre donde en el mismo barrio conoce a su marido Manuel Padilla, quien tenía amigos en la tumultuosa Francia revolucionaria y con los cuales se comunicaba mediante cartas. Esto inspiró el pensamiento rebelde de Juana, quien podía ver como el ascenso social de su esposo se veía truncado por los abusivos requisitos que el Imperio Español impone al ingreso a los puestos de la Administración Pública tan ansiados por Padilla.
Juana y su marido participaron de diversas revoluciones, asaltos, toma de pueblos, escaramuzas y batallas, y demás acciones, todas alineadas con los intereses independentistas de latinoamérica. Participó de la Primera expedición auxiliadora al Alto Perú donde recibió a Juan Jose Castelli. Pero por desgracia esto terminó en derrota, con sus hijos presos a los cuales luego rescató.
En 1812 Juana se puso a la orden de Manuel Belgrano durante la Segunda expedición auxiliadora al Alto Perú creando el Batallón de Los Leales. Pero esta segunda expedición también fracasó, sin embargo Juana continuó luchando, porque pronto protagonizaría el Combate del Cerro de las Carretas. Luego del éxito de estas acciones recibió el rango de teniente coronel por un decreto firmado por Juan Martín de Pueyrredón, director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata y el general Belgrano le hizo entrega de su sable.
La lucha independentista continuó, y en la Batalla de La Laguna Manuel Padilla fue muerto y su cabeza expuesta en la plaza de La Laguna. Azurduy recurrió a Martin Miguel de Guemes para reorganizar las tropas y continuar la lucha revolucionaria, y recuperar el cuerpo de su esposo como objetivo de gran importancia.
Lamentablemente otro fiel compañero de la fiera guerrera marcaría su vida de manera trágica, y esto fue motivo para que Juana decidiese un retiro militar. Volvió con su hija de once años a las propiedades antaño de su padre, y vivió allí hasta el fin de sus días mientras luchaba por el reconocimiento de sus acciones militares que sustentaran una pensión otorgada a regañadientes, durante una Bolivia ya conformada, con una sudamérica independiente, pero dividida, y con constantes peleas internas.
[*] NOTA PUBLICADA EN LA REVISTA IMPRESA N° 5 – ABRIL DE 2024
