
POR PATRICIA ANGELICA GONZALEZ [*] 
Que te puedo decir…
Él estaba en los cuadros, le veíamos y algo nos daba la certeza de que era el más grande…
El mejor, el Padre de la Patria…
Nos enseñaron que había que respetarlo, y así terminábamos sintiendolo, cuando la Maestra narraba sus batallas, sus actituds y el amor a su hija, el corazón sentía que era el elegido. Éramos niños, niñas, pero comprendimos que el esfuerzo, la inteligencia y la fuerza de voluntad que tenía ese hombre eran lo que se necesitaba para hacer una Patria Grande y Libre. Lo miraba con orgullo y respeto, porque le debíamos la Libertad. Eso es lo que comprendí y lo que fue creciendo en mi.
El 17 de Agosto, nos preparábamos para honrar a San Martín, el General que cruzó Los Andes, Liberó a América y a la vez fue contundente en sus ideas y magnífico como hombre, padre y pensador. Como siempre, preparamos el Acto con nuestra Maestra de Música, bailamos un Minué y le dimos vida a Doña Remedios y a Don José bailando en un escenario que mostraba su primer encuentro. Orgullosos de hacerlo, vestimos ropas similiares a la época y recitamos poesias.
Recuerdo particularmente que me asignaron el recitado de una poesía encarnando a Merceditas, la hija de San Martín. Literalmente fue eso lo que dije 6 o 7 veces, para luego inventarme la letra, que nunca recordé… Luego mis compañeros me dirían: «Ya sabemos quien sos! Vos sos Merceditas, la hijs de San Martín». Lejos de sentirme mal, me reí mucho de ese episodio. Y a futuro solo acepté papeles estelares como bailarina, pues el recitado no era lo mío. La experiencia lo corroboraba.
Luego de mi brillante poesía en escena, pasamos a lo que sí hacía muy bien: cantamos la Marcha de San Lorenzo a viva voz y el Himno Nacional, que sonaba con más fuerza porque era para el Gran San Martín.
Sentíamos que había un compromiso con él y que todo tenía que salir mejor que nunca. Y si, tal vez nos enseñaron a respetarlo, pero el cariño a este prócer fue surgiendo de cada uno por sus bondades y humildad.
Entiendo que todo esto fue inculcado y enseñado, pero al mirar atrás aún siento ese orgullo por pertenecer a esta tierra que lo vió ser quien fue.
17 de Agosto…
Era símbolo de seriedad, solemnidad, respeto y cariño a nuestro querido y admirado Jose de San Martín.

[*] NOTA PUBLICADA EN LA REVISTA IMPRESA N° 9 – AGOSTO DE 2024
