ANECDOTARIO: SEPTIEMBRE MES DEL DOCENTE

POR PATRICIA ANGELICA GONZALEZ [*]

CON LA ESPADA, CON LA PLUMA Y LA PALABRA…
…Reza una línea de una estrofa del Himno a Sarmiento
El maestro de maestros. Que llevaba a la niñez en su pecho… Salvo que sea originario…
O aborigen como les decían en esa época, invocando desde ya que los querían afuera de sus propias tierras… (Pero esto último es otra historia, que un día te contaré).

¿Cómo te digo que viví engañada, al igual que varias generaciones?
¿Cuántas veces te dijeron: «Tenés que ir a la escuela! Cómo Sarmiento que iba inclusive cuando llovía! Pisando el barro!»?
Tenés que estudiar como Sarmiento que leía a la luz de una vela!

Y así… Una y otra vez, así crecí, pensando que debía ilustrarme y recoger el legado sarmientino, sintiéndome la peor si no iba a la escuela, porque Sarmiento…
Y me esforcé, no sabes cuánto!

Eso sí, lo agradezco desde un punto de vista, de que esforzándome conseguí salir de un par de situaciones, la pobreza, la ignominia y la ignorancia ,
También agradezco ser Maestra con toda la pasión que llevo en mí corazón por esta profesión que amo con la sangre, el corazón y la palabra.

Es raro pero el día que actué para homenajear al Gran Sarmiento, lo hice desde el canto de su Himno, cada palabra recorría mí cuerpo, y generaba un orgullo en mí ser, que no podía comparar con ninguna otra emoción.

«En tu pecho, la niñez de amor un templo, te ha levantado….»
Si, hasta que un día, muchos supimos que era un hombre, muy inteligente, pero discriminador, racista, y antipatria.
¿Y dónde quedó el gran Sarmiento?

En el recuerdo, en el fondo del corazón de aquella niña, que un 11 de Septiembre de 1976, se subió al escenario con su guardapolvo blanco, su escarapela almidonada, su corazón enardecido y su ilusión inocente, a cantar a viva voz el Himno al Gran Sarmiento. Nunca olvidaré ese día y mucho menos el otro día en el que me enteré de la verdad.

[*] NOTA PUBLICADA EN LA REVISTA IMPRESA N° 10 – SEPTIEMBRE DE 2024

Deja un comentario