LA MUÑECA INFLABLE CAROLINA

POR FABIAN ARIEL GEMELOTTI

-Me cansé de las mujeres Max.
-No digas eso Perx, las mujeres son muy importantes para un hombre.
-Pero me cansé y me compré una muñeca inflable. Es hermosa y no grita y nunca está nerviosa.
-No seas machista, no digas eso de una mujer.
Bueno, yo estoy feliz con mi muñeca inflable. Y mi amigo no entiende de mujeres, él siempre tan serio y dócil a su esposa Catalina. Pero me voy apurando que tengo sueñito y me espera Carolina. Antes de ir a mi departamento pasaré por la wiskería a comprar flor.
-Hola Carol.
Ella está ahí sentada en el sillón que era de mi ex y me mira fijo. Voy a su encuentro y la acaricio. Le doy dos besos y me voy al baño. Me desnudo y me dispongo a bañarme. Me estoy enjabonando y siento que me llama una mujer.
-¿Quién es?
-Carolina.
Salgo rápido del baño con la toalla que me tapa mis partes íntimas. Y la veo a Carolina sentada en la silla que me mira fijo. Vuelvo al baño y pienso que debe ser la imaginación.
-Perx tengo ganas que me hagas el amor. Soy Carolina.
Ahora sí tengo miedo. Me envuelvo en la toalla y salgo. Ahí Carolina sentada en la silla y me mira fijo. Voy y la toco. Es una muñeca de goma. Toco sus senos y son de goma. Tiene abajo una abertura para hacer las asquerosidades. Meto el dedo y es goma elástica. Vuelvo al baño.
-Me gustó tu dedo pero quiero tu cosa adentro mío.
Ahí sí estoy aterrado. Salgo desnudo del baño y la veo a Carolina ahí sentada en la silla que me mira fijo. Me pongo el pantalón y una remera y unas zapatillas y agarro a Carolina y la meto en una bolsa de consorcio negra. Salgo de mi departamento y toco el botón del ascensor. Llega el ascensor y entro con la bolsa.
-¿Qué hace amigo con esa bolsa?
Es el portero que al llegar al subsuelo me interroga. Es un tipo estúpido, siempre con esa cara de boludo como todos los porteros de edificio.
-Nada Pellegrini. Llevo basura al contenedor.
-Ya es muy tarde, no es horario.
-Pellegrini trabajé todo el día en la oficina y tengo mis horarios diferentes a los otros.
-Está bien, vaya y tire esa bolsa pero le advierto que esto se va a saber en la reunión de consorcio.
Me voy con la bolsa al hombro y me acerco al contenedor. Tiro la bolsa.
-Perx no me abandones en un contenedor.
Son las tres y tres de la madrugada y me despierta la voz de mujer. ¿Me estaré volviendo loco? Me cambio y bajo al subsuelo. Y ahí lo veo a Pellegrini que está durmiendo en una cucheta. Trato de no hacer ruido. Voy al contenedor y verifico si está la bolsa. No está la bolsa. ¿Se la habrá llevado Pellegrini?
Camino hasta la cucheta de Pellegrini y lo veo abrazado a Carolina. La sujeta fuerte y tiene sus dientes mordiendo los pezones de la muñeca. Lo zamarreo a Pellegrini.
-¿Pellegrini qué hace abrazado a una muñeca inflable?, usted no es muy normal.
Se despierta rápido y me mira entre sueños.
-Es usted de vuelta. Deje de joder que estoy durmiendo con mi amorcito.
-Pellegrini esa es mi muñeca
-Usted la tiró y ahora es mia.
-Pero eso no le da derecho a robarla.
-Yo no la robé. Fui y me la llevé porque usted la tiró.
-Pellegrini usted es un pelotudo. ¿Sabe?
-Mire muchacho usted me tiene harto. Su ex novia venía acá al estacionamiento del subsuelo y tenía sexo con el del cuarto C. ¿Sabía? Después dejaban los preservativos por el suelo llenos de lechita.
-Pellegrini usted me está tratando de cornudo.
-Pero nunca yo le dije a nadie. Quédese tranquilo que su ex siempre venía acá con sus amantes.
-¿Amantes?
-Sí. El del cuarto C. El del quinto G. Y el carnicero de la esquina y el verdulero y el muchacho del gimnasio.
-Basta Pellegrini me agotó. Deje de fantasear y devuélvame a mi muñeca que ahora sí la quiero.
Pellegrini me da la muñeca y me la llevo a mi departamento.
Me desvisto y me vuelvo a dormir. Son las cinco de la madrugada y siento que me acarician el pelo. Prendo la luz. Estoy agotado y nervioso. Miro con la vista cansada y la veo a Carolina que está parada mirándome fijo. Corre las sabanas y se acuesta a mi lado.
-Hola Perx te amo.
-Pero eres una muñeca Carolina.
-No lo soy. Me llamo Antonia y estoy encerrada en la muñeca.
-Tengo miedo.
-No temas soy buena.
Se sienten sirenas de autos policiales. Siento un ruido de patadas a mi puerta. Y voces y pisadas. Entran dos policías a mi pieza y me apuntan con armas y linternas.
-Usted señor Perx queda arrestado por el homicidio de una mujer.
-Yo no maté a nadie.
-Usted asesinó a puñaladas a una prostituta llamada Antonia.
Los policías se acercan a mi cama y levantan las sabanas y ahí está el cuerpo de una mujer adolescente lleno de sangre y el rostro desfigurado.
Estoy acá en la silla eléctrica esperando que me ejecuten. Miro a la sala donde veo a seis personas disfrutar de mi muerte. Me ponen el manto húmedo en la cabeza. Estoy alegre y triste. Es una sensación de pureza. Veo en la última silla a un hombre abrazado a una muñeca. Mierda, es Carolina con Pellegrini.
-Perx fuiste malo conmigo al tirarme al contenedor.
El guardia agarra la palanca, lo veo de reojo. Va a bajarla y voy a morir. Siento nuevamente que Carolina habla.
-Perx te quise mucho… por eso maté a esa puta que era tu amiguita.

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