
POR FABIAN ARIEL GEMELOTTI
En las películas de terror el miedo siempre comienza de noche. Drácula ataca de noche y duerme de día en su féretro. La noche siempre fue terrorífica. En la Edad Media los papas y reyes salían de noche disfrazados a beber y a tener sexo. Los carnavales romanos eran nocturnos. Venecia es la noche, Italia y sus carnavales de homicidios y sexo y drogas y alcohol.
Jesús muere al caer el sol, y cuenta una leyenda hebrea que Jesús resucitado muerde a los guardianes del sepulcro y así se alimenta de sangre y así logra vivir muchos años en la tierra. Jesús fue el primer vampiro, una vieja leyenda del pueblo hebreo. La noche es la noche. Cuenta una leyenda judía del Siglo XV que un rey prohíbe salir de noche a sus súbditos y los súbditos se rebelan al rey y se arma una rebelión que destroza la ciudad.
Eran los comienzos de la burguesía en Europa.
Carpenter hace de su cine un culto de la noche. Romero toma a la noche para dar terror con sus zombies. El exorcista muestra la noche por las ventanas y la luna ilumina el rostro del demonio. La noche es sexo y también desenfreno. Prohibir la noche es prohibir la vida, prohibir la sangre que redime en sufrimiento y placer. El terror es la noche y la vida también. Drácula y sus vampiros nocturnos están ahí en la obscuridad esperando por tu sangre. Los bebedores de sangre santifican la noche.
Una leyenda apócrifa hebrea del Siglo III cuenta una leyenda muy terrorífica. Los cristianos eran perseguidos y asesinados en el circo romano. Un niño está frente a un león, abrazado a su madre mira sin miedo y el león ahí con sus dientes para devorar. El león devora a su madre y se apresta a devorar al niño. De pronto el sol se oculta y la obscuridad es total y los vampiros invaden el circo y asesinan a todos los romanos y griegos que ahí gozaban con la sangre cristiana. De repente el jefe de los vampiros ve al niño temblando y agarra al niño y reconoce en ese niño el rostro de un demonio. Y ese día los vampiros hacen amistad con los demonios cristianos y la sangre de Jesús es santificada por Satanás.
Las leyendas hebreas son muy bellas y de mucha imaginación. Por algo hay un único pueblo y es el pueblo elegido para santificar los demonios nocturnos que pueblan tu alma.

