
POR PATRICIA ANGELICA GONZALEZ [*]
Y llegó Noviembre. En el aire se siente el final del año…
«¿Pasás de grado?» – preguntábamos unos a otros.
¿Queríamos asegurarnos el año académico?
No, queríamos estar seguros de que todos los que hicimos buenas migas estaríamos juntos otra vez. El cómplice en el juego, la confidente, la linda del grado, la inteligente, el «Olfa» y su contra figura el «Vagoneta», todos tenían un lugar asignado por el azar y el destino… Y aún aquellos que no eran tan allegados, ni amigotes, tenían que estar, porque de otra manera… De otra manera, no era lo mismo.
Entre la preocupación del pase de año y la generación espontánea del cariño, teníamos aún dos fechas de Conmemoración y Festejo.
En realidad, una. Porque en realidadla otra, no pasaba desapercibida pero tampoco era muy tenida en cuenta y sólo se abordaba en los grados superiores. Léase en 6to. un poquito y principalmente en 7mo. La primer fecha si, esa si, la programaba la Profe de Música, y ahí ibamos con nuestros trajecitos de gauchos y chinas (paisanas, mujer del campo).
Ensayamos una semana antes de las presentaciones.
Recuerdo que mi mamá tenía el recurso de vestirme con sus polleras y un pañuelo en la cintura, un pañuelo de papá en el cuello y dos trenzas, lo más genuino que llevaba al acto. Y bailamos gatos, chacareras y algún «aro-aro» se hacía presente con un dejo de ingenuidad y poca memoria. El 10 de Noviembre era el Día de la Tradición, y se vislumbraba un día de fiesta y reunión, la vivíamos con la alegria que nos caracterizaba en esos años de infancias aún luminosas.
Después venía el 20 de Noviembre, sólo se nombraba la Batalla de Obligado, pero la palabra Soberanía no se destacaba, era una fecha que había que pasar rápido, sin pena ni gloria. Tanto así que ya siendo mayor supe bien que sucedió. Y que nunca le habíamos otorgado ni el respeto, niel tiempo, que la fecha merecía.
Así eran esos años, la historia era recortada según conveniencia. Los datos eran mezquinos, los Maestros eran estrictos y serios, aún cuando la verdad se miraba de soslayo y la historia se desvanecía en las paredes antiguas de las escuelas, hermosas escuelas sarmientinas, ideadas para controlar a los alumnos y ocultarles todo lo que se pudiera.

[*] NOTA PUBLICADA EN LA REVISTA IMPRESA N° 12 – NOVIEMBRE DE 2024
