LA ERA MILEI

ESCRIBE FABIAN ARIEL GEMELOTTI

Que Milei tiene seguidores nadie puede negarlo. Ni el progresista más fanático puede negar que Milei tiene apoyo incondicional en un año de gestión. ¿Quién se le opone?

Los Sindicatos arreglaron con el Gobierno la entrega de los trabajadores, algo que no es público pero que los que tenemos años de militancia sabemos e intuimos. La Ley Previsional fue un negociado con las centrales obreras para aumentar los años de vida activa del asalariado. Los Jubilados salieron a la calle a reclamar por sus derechos y fueron duramente reprimidos con gases y balas. Le abrieron la cabeza a garrotazos a muchos.

¿Amedrentaron? Claro que sí porque desde la sacudida y golpes no hubo más salida de jubilados, y si salieron otra vez fueron una minoría sin fuerza y temerosos a la represión estatal. A garrote y gases la policía asesina de Milei abre cabezas amparados por el Ejecutivo que justifica la represión policial.

En la Argentina de Milei se respira un aire raro, mientras la inflación come salarios y las pymes deben cerrar sus puertas por falta de consumo todavía hay un amplio sector que lo banca al Presidente. ¿Por qué?

No se sabe pero esto nunca ha pasado antes en Argentina (podríamos explicarlo desde diferentes campos teóricos, pero las teorías se desvanecen en esta coyuntura tan rara de la historia). La dictadura tuvo su resistencia intelectual y armada y tuvo su Mundial de futbol con algarabía popular y en cierta medida fue una resistencia al vacío cultural dictatorial. Menem también tuvo resistencias. Y el 2001 fue resistido y el pueblo salió a la calle. Pero en este 2024 no pasa naranja. Y no creo que pase ni el año que viene ni el próximo. Milei va a terminar su mandato con un amplio potencial electoral y con la posibilidad de un segundo periodo.

¿Qué pasó en Argentina y en el mundo? Como decía las teorías no son aplicables en estos tiempos porque tipos como Milei y su gente lograron desarticular estructuras de lucha. Aparte en Argentina la tecnología digital avanza y son usadas por las políticas económicas de mercado. En los noventa tuvimos desempleo producto de la desindustrialización y con eso un vaciamiento del Estado único en nuestra historia. Menem fue en los noventa el que llevó a cabo la implantación de una ideología de «cambios» privatizando y creando pobreza y más pobreza. Después vino toda una generación que creció en el desempleo y con trabajos esporádicos y mal pagos y con la alienación que crea situaciones de pobreza extrema.

¿Pero sirve analizar estas cosas? Creo que sí sirven pero a su vez caen en una nebulosa macabra porque el liberalismo logró penetrar las conciencias de dos o tres generaciones que no vieron otra cosa en su vida que no sea desempleo y trabajos basura.

¿De qué sirve ahora plantear estos problemas cuando a los votantes ya no les interesa las teorías?
Argentina vive en una revuelta personal, una revuelta de la cabeza de cada persona porque las revueltas colectivos ya no son posibles en un mundo cada día más dominado por las redes sociales en pos de crear filtros para edulcorar la vida.

¿Qué podemos hacer los que no apoyamos al Gobierno y comprendemos lo que está ocurriendo? Nos queda resistir y no aceptar la entrega de la clase trabajadora.

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