
POR FABIAN ARIEL GEMELOTTI
La era Milei es como el helado de chocolate trucho que sirven en algunos bares de Rosario; la ciudad del Paraná es trucha en casi todo, una imitación burda de Capital Federal.Todos saben que es trucho el helado pero lo consumen por esa cosa de «queda panqueque para la vida». Quedar panqueque es una expresión del lunfardo del buen samaritano de la noche.
Estar sentado tomando una cerveza y se arrima el conocido panqueque que todos tenemos y te dice: «hoy soy un león». Los libertos se creen que superaron el pasado y que la historia va camino a «superar lo viejo» y que «la Chorraaaaa». Pero nooooo.
Ayer me encontré con un amigo muy gorila que ahora anda pidiendo plata prestada a sus amigos K. Y pese a andar de mendigo liberal sigue con ese discurso «la Chorra no está más». Los Libertos piensan que con dos frases armadas son académicos para el premio de Economía. Pero nooooo.
En los setenta las organizaciones armadas como el E.R.P. y Montoneros creían que la Revolución era posible. Las revistas de época circulaban de mano en mano y algunas llegaban a los kioskos de diarios. La policía las sacaba cuando las veían. López Rega mandó asesinar kioskeros durante el Gobierno de Isabelita. Pero pese a la muerte y la represión se hablaba de política en la calle y «la Revolución» era la única aspiración de muchos que para lograrla se organizaban en guerrillas.

Pero vino la Dictadura sangrienta y los mató y desapareció a todos. La Dictadura fue el principio de lo que estamos viviendo en 2024 (la Libertadora y en los sesenta Onganía fueron la prehistoria del Principio Liberal).
Durante la Dictadura se abren las importaciones y la Industria Nacional se cae a pedazos. Se interviene Ferrocarriles Argentinos y se lo empieza a destrozar; el Gobierno de Facto se roba todo, se lo va desguazando a los talleres ferroviarios y a toda la maquinaria. El Gobierno de Facto es el primero en instaurar la consigna liberal «el Estado da pérdida y hay que cerrar todo». No logran cerrar todo pero siembran la semilla del odio.
Menem termina la obra de la Dictadura con un apoyo poblacional del 70% pero hubo cierta resistencia al Menemismo. La CGT, pese a recibir sobres como siempre fue con la burocracia sindical, recibía las quejas de afiliados y cada tanto se mandaban un paro general. Eran los noventa, donde Pizza, birra y faso resume en cine el surgimiento del nuevo lumpenaje que sale de las alcantarillas de la mugre liberal. En los noventa se recoge la siembra; Menem termina en diez años la obra de la Dictadura Genocida. Menem fue para las políticas liberales el entregador de la Argentina ya hecha girones.
Hagamos un viaje en el tiempo, metemos en una nave del tiempo a un tipo con cierta cultura política y lo hacemos despertar en 2024. El tipo se despierta en Diciembre de 2024 y se sienta en un bar. Entra un taxista, que son insoportables e ideológicamente gorilas, y se sienta en la mesa del tipo. Después entra la maestra ciruela de la Escuela del barrio. Después entra el carnicero, el almacenero y el repartidor de leche. Se va formando una mesa con todas las especialidades y profesiones. Al rato llega el empleado judicial, en su mayoría gorilas y sumisos al Poder de turno; después viene el bancario, otro especimen peligroso en la urbe ciudadana. Al rato viene el Abogado, el Contador y el Ingeniero de puentes y el loco suelto.
El tipo que es un viajero del tiempo que viene de los noventa se pone a escuchar a esa gente. No ve muchas diferencias entre los noventa y el 2024. Se rasca la cabeza y dice una frase, pide atención a todos y todos escuchan: «Señores yo vengo de los noventa y quiero hacerles una pregunta, ¿ustedes son laburantes?». Y todos en un coro le responden al viajero del tiempo: «Nosotros Somos Libres Emprendedores».
Es la era Milei.

