LA BIBLIOTECA DE SAMUEL

POR FABIÁN ARIEL GEMELOTTI

Samuel tiene una enfermedad terminal. Le diagnosticaron un problema cardíaco irreversible. A Samuel le quedan tres meses de vida. Pero a Samuel no le preocupa morirse, porque Samuel es un hombre muy meticuloso y ordenado.
Lo que le preocupa a Samuel es su Biblioteca, qué será de sus libros y objetos que fue acumulando a lo largo de sesenta años de vida.
Samuel tiene dos hermanos y no se da con los parientes. No tiene amigos. No tiene mujer. Desde los cincuenta años que no tiene sexo. Nunca fue de mucha actividad sexual y gastaba todo su dinero en libros y antigüedades. Samuel fue Profesor de Ética Religiosa en la Universidad Catolica Argentina.
Samuel tuvo dos mujeres en toda su vida, la Claudia una mujer viuda que conoció a los 22 años. La Claudia tenía cuarenta años y era obesa y olía siempre a transpiración pegada a la ropa. Con la Claudia era un problema el sexo porque Samuel es chiquito y bajito. La Claudia era como un ropero. Samuel se subía arriba de ella y las tetas de la Claudia lo ahogaban. Samuel metía su cosa en el agujero de la Claudia y la mujer se excitaba de una forma que largaba ronquidos y escupía saliva olorosa. La Claudia se movía como un terremoto y rompieron seis camas en dos años de estar juntos. La Claudia lo abrazaba y Samuel parecía un muñequito de la torta de quince ahí abrazado por esa masa deforme que parecía una vaquillona en celo.
La otra mujer de Samuel fue la Chucha, una chica más joven que él. Samuel tenía 45 y la Chucha 17 años. Era muy linda la Chucha, pero su problema eran los olores de su vagina. La Chucha había nacido con olores de cloaca. Y el problema que a la Chucha le gustaba que Samuel la bese ahí abajo. Samuel besaba y después vomitaba todo, el olor era como el de un baño público donde cagan camioneros después de comer mondongo y tomar vino barato.
Después salió con un par de putas, pero fueron algunas nada más.
Samuel era un hombre de libros y objetos.
Tenía alrededor de diez mil libros y ocho mil botellas y frascos de farmacia. También tenía soldaditos y muñecos de goma.
¿Qué sería de su biblioteca?
Samuel sabía que sus hermanos eran incultos e iban a vender todo a anticuarios usureros. El anticuario es un ser obscuro, va y compra aprovechando la ignorancia de parientes. Compra por lotes, una pieza con libros son medio millón de pesos. Y una biblioteca pueden ser un millón de pesos. Pero debe ser una biblioteca con muchísimos libros. Después selecciona y obtiene una ganancia de diez a veinte millones. No hay anticuarios pobres.
Samuel se acordaba de la Claudia y la Chucha y llamó pero no atendieron. La Claudia estaba en un geriátrico con demencia señil. Y la Chucha se había casado con un verdulero homosexual que la mantenía.
Llamó a Bibliotecas y no querían más libros.
Entonces Samuel lo decidió. Agarró tijeras y empezó a romper libros y con un martillo botellas.
Destrozó todo en cinco horas.
Samuel agarró una escopeta de su colección de armas y se pego un tiro en la sien.

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