LA HISTÓRICA CONDENA DEL EX PRESIDENTE COLOMBIANO ÁLVARO URIBE

AUDIENCIA DEL 1º DE AGOSTO DE 2025 PARA LA LECTURA DE LA SENTENCIA CONTRA EL EX PRESIDENTE ÁLVARO URIBE – FOTOGRAFIA: cwmas.com.co

POR ALBERTO CORTÉS

El Lunes 28 de Julio se dictó la Primera Parte de la Sentencia Condenatoria al ex Presidente Colombiano Álvaro Uribe Vélez, por soborno de testigos y fraude procesal. Fue hallado culpable, pero falta establecer la pena, que podría ser de entre 6 y 12 años de prisión (con probable beneficio de domiciliaria, por su edad), más multa e inhabilitación.

Durante gran parte de su historia, Colombia ha sido escenario de prolongados conflictos armados. Los antecedentes del actual, podemos remontarlos al asesinato del Dirigente Liberal Jorge Eliécer Gaitán, en 1948. Se trataba de un Líder Popular y Antimperialista. Detrás de la mano del asesino –eliminado inmediatamente, tal vez para proteger a los autores intelectuales– se encuentran, con alto grado de certeza, la Oligarquía Nativa y el Gobierno Estadounidense. Su muerte provocó el Estallido Popular conocido como “el Bogotazo”, y el surgimiento de grupos guerrilleros que llegaron a controlar gran parte del territorio (especialmente rural) y con los cuales se fueron llegando, en diversos momentos, a diferentes acuerdos de paz e integración a la vida política, restando actualmente el E.L.N. y algunos grupos menores.

Paralelamente, la prohibición de sustancias químicas o vegetales como la cocaína, marihuana y otros, ejecutada por los EE.UU. en su territorio entre 1914 y 1937; en estrecha vinculación con la estigmatización de grupos inmigrantes (primero asiáticos y luego mexicanos) a los cuales se asociaba con esas drogas; y más tarde impuesta por ese país al resto del planeta a través de acuerdos internacionales; generó y generalizó, a nivel mundial, el fenómeno del narcotráfico, antes casi inexistente (excepto por la venta forzada –tras las Guerras del Opio– de Gran Bretaña a China, de esa droga). Así, esa prohibición elevó sideralmente las ganancias de la actividad y promovió su realización por grupos criminales, dándoles la capacidad de sobornar todo tipo de autoridades estatales (tal como había ocurrido en los EE.UU. con las bebidas alcohólicas, entre 1920 y 1933).

Colombia, con clima y suelo propicios para la producción de coca, y con elevados niveles de pobreza y marginalidad; se fue transformando, desde las décadas de 1970 en adelante, en el primer productor y exportador mundial de cocaína, especialmente a los EE.UU. El cartel de Medellín (ciudad capital del departamento de Antioquia) fue el primero de los grandes Carteles de la Cocaína Colombianos. Sus iniciadores: Griselda Blanco y Pablo Escobar.

Álvaro Uribe, originario de esa ciudad, ocupó cargos públicos como Director de la Aeronáutica Civil, Alcalde y Concejal de esa urbe; Senador y Gobernador de Antioquia; siendo sospechado en varias oportunidades de vínculos con el cartel de Medellín.

En la Década de 1990, a partir de la creación de Asociaciones Comunitarias de Vigilancia Rural (Convivir), promovidas por el Gobierno y defendidas especialmente por Uribe; se fueron formando grupos paramilitares, enfrentados a las guerrillas de izquierda. Los “paracos”, como se los llama popularmente, llegaron rápidamente a ser los responsables de las mayores masacres y violaciones a los DD.HH., muy superiores a las perpetradas por los narcos (con los cuales se asociaron frecuentemente) y las atribuidas a grupos guerrilleros.

Uribe fue electo presidente para el período 2002-2006. La Constitución prohibía su reelección, pero fue reformada (mediante la corrupción de parlamentarios, se comprobaría después) y Uribe y su sucesor, Santos fueron reelectos, hasta la nueva eliminación de la reelección, en 2015.

Implementó una política particularmente violenta contra las guerrillas, con apoyo de los EE.UU. (Plan Colombia), pero se comprobó luego que gran parte de las supuestas “bajas” de las fuerzas guerrilleras eran jóvenes –generalmente de bajos recursos– secuestrados por los militares, asesinados y vestidos con uniformes guerrilleros, para simular “éxitos” de las fuerzas represivas. Todo esto estaba estimulado por la política uribista. La Jurisdicción Especial para la Paz documentó 6402 de estos “falsos positivos”, pero se sospecha que rondan los 10.000.

Más de 60 Congresistas del Uribismo tuvieron que renunciar al comprobarse sus vínculos con los Paramilitares.

Uribe logró posicionar para sucederlo a su Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, que había estado al frente de esas políticas represivas. Sin embargo, Santos –ya en la Presidencia– viró hacia una política de diálogo con la principal guerrilla (las F.A.R.C., Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), política combatida por el Uribismo y su Partido, el Centro Democrático. El proceso culminó con un acuerdo y el desarme y desmovilización de las F.A.R.C. No obstante, centenares de ex Guerrilleros fueron asesinados luego por grupos paracos, y algunos sectores menores de las F.A.R.C. volvieron por ello a la lucha armada.

Durante los mandatos de esos dos Presidentes y del tercero de esa saga: Iván Duque; se implementaron Políticas Neoliberales, se estrechó la alianza con EE.UU. y se cometieron innumerables violaciones a los DD.HH., por parte de las fuerzas represivas, los grupos paramilitares, y, en algunos casos, los Grupos Guerrilleros; siendo el Ejército de Liberación Nacional el más grande de los que aún seguían en la lucha armada. También se usó a Colombia como base para todo tipo de agresiones contra el Gobierno Bolivariano de Venezuela.

Es por ello que “la Paz Total”, es tal vez el más ambicioso, pero imprescindible, de los Proyectos del actual Presidente Petro, electo tras las grandes movilizaciones del Estallido Social de 2019-20 contra el gobierno de Duque.

En 2014, el senador Iván Cepeda presentó cargos, pruebas y testigos de la vinculación de Uribe con grupos paramilitares. Álvaro Uribe, quien ya a esta altura se había convertido en la figura política más influyente de Colombia en el siglo XXI, contraatacó, acusando a Cepeda ante la Corte Suprema, de manipular a los testigos en los que se basaba esa acusación. En la investigación judicial, Cepeda logró demostrar que en realidad era Uribe quien había enviado emisarios para dar vuelta, mediante sobornos, a algunos de los testigos presentados contra él. Es en esta causa en que se acaba de dictar sentencia condenatoria contra Uribe.

Es la primera vez en la historia colombiana en que un ex Presidente es procesado (y más aún condenado) por Delitos Penales. Además –y más allá del resultado de la previsible apelación que Uribe interpondrá– su figura (y por arrastre la de la Derecha Colombiana), ha sufrido un muy importante desgaste ante la opinión pública. Esto no es menor, porque habiendo el año próximo Elecciones Presidenciales en el país, y habiendo logrado el Uribismo y otros grupos de derecha, frenar hasta ahora muchas de las políticas principales de Petro, su Gobierno ha sufrido también un desgaste que es menester revertir, con miras a que, el año próximo, sea electo otro Presidente Progresista y que no vuelva la Derecha a la Presidencia.

El Gobierno Norteamericano, en línea con su histórica política de intromisión en los asuntos internos de los Países Latinoamericanos (y muchos otros más) y ahora además de desconocimiento de la División de Poderes (heredada de la propia Constitución Estadounidense, imitada por la mayoría de estos países) salió a cuestionar el Fallo Judicial, tal como hace en Brasil con el Juicio a Bolsonaro y (a la inversa), en Argentina, con el de Cristina.

Las medidas de seguridad han tenido que ser reforzadas para la jueza y otros actores (alguno hasta se tuvo que autoexiliar del país) por las innumerables amenazas y ataques prensa hegemónica incluida -, muy creíbles en el contexto Colombiano. Un precandidato de la derecha acaba de hacer declaraciones públicas en las que asegura que ‘hará todo lo que esté en sus manos para destripar y erradicar’ a las personas que se identifican con el Pensamiento de Izquierda en el país. En los ’80, un grupo político entero (La Unión Patriótica) fue exterminado por los paracos, asesinando más de 5.700 militantes.

Por estos días, se compara en Colombia mucho el caso de Uribe con el del mafioso Estadounidense Al Capone: Era pública y notoria su responsabilidad en enorme cantidad de crímenes. Sin embargo, no se logró reunir pruebas suficientes sobre casi ninguno. Fue en cambio Preso por Evasión de Impuestos (un Delito relativamente menor comparado con las Masacres, Contrabando, etc.). Pero esa condena fue, sin embargo, el fin de su carrera delictiva. Análogamente, la condena a Uribe por Fraude Judicial, viene a Penalizar lo que seguramente es el menor de sus delitos. Pero todo indica que será el fin del que había sido el hombre más poderoso del País.

UN MURAL CON EL LEMA «URIBE CULPABLE», EN RELACIÓN A LA CONDENA CONTRA EL EX PRESIDENTE COLOMBIANO ÁLVARO URIBE, EL 31 DE JULIO DE 2025 EN LA CIUDAD DE BOGOTÁ – FOTOGRAFIA: RAÚL ARBOLEDA

Un comentario en “LA HISTÓRICA CONDENA DEL EX PRESIDENTE COLOMBIANO ÁLVARO URIBE

Deja un comentario