

POR ALBERTO CORTÉS
El Domingo 17, Bolivia, que había celebrado el día 6, sus 200 años; fue a las urnas para elegir Diputados, Senadores y la Primera Vuelta correspondiente a la Presidencia, que se completará con una Segunda, el 19 de Octubre.
Tal como indicaban las encuestas, los resultados fueron desfavorables para la Fuerza Gobernante, siendo la única sorpresa la llegada a la Segunda Vuelta del Candidato de la Democracia Cristiana, Rodrigo Paz Pereira (hijo del ex presidente Jaime Paz Zamora), junto con el previsible ultraderechista Jorge “Tuto” Quiroga.
El Movimiento al Socialismo (M.A.S.) había gobernado desde 2006, a través de la Presidencia de Evo Morales, hasta el golpe de Estado de Noviembre de 2019. Tras el mismo, asumió Inconstitucionalmente, la usurpadora Jeanine Áñez (condenada en 2022 a 10 Años de Prisión por esos hechos). Pero menos de un año después, la aplastante elección de Lucho Arce, en un comicio en el que a Evo no se le había permitido presentar, repuso a esa fuerza en el Gobierno.
Bajo la presidencia de Morales se redujeron considerablemente la pobreza y la pobreza extremas. Al año 2013 ya había duplicado el P.B.I. per cápita del país, y en 2010, éste fue sacado por el Banco Mundial de la lista de países de ingresos bajos y pasado a la de ingresos medios. También redujo la desigualdad, entre otros logros. Lucho Arce había sido su Ministro de Economía durante la mayoría de sus períodos, y visualizado como autor de ese milagro (en un País, antes caracterizado por la inestabilidad política, el subdesarrollo y la pobreza).
Se realizó una Asamblea Constituyente refundando el Estado Boliviano como un Estado Plurinacional, con la Autonomía de los Pueblos Indígenas (cambios que Tuto Quiroga propone retrotraer). La Moneda Boliviana se fortaleció, y aumentó la confianza en la misma.
A partir de 2014, en cambio, en consonancia con la caída de los precios internacionales de los productos de exportación, y la declinación de la producción de gas, ante la insuficiencia de la exploración para sumar nuevos yacimientos que compensaran la caída de los ya maduros; las reservas internacionales netas de divisas del país, que habían crecido casi 9 veces desde la asunción de Evo, pasaron a caer prácticamente sin pausa, llegando en 2023, a los valores de 2005. Los proyectos para la explotación del Litio, aunque muy prometedores, al tener la mayor reserva mundial; han sufrido retrasos y controversias, que han impedido que sean todavía un factor económico de importancia.
Durante el mandato de Arce, varios problemas estructurales afectaron al país: La pandemia fue sorteada con bastante éxito, en comparación con la gestión de Añez durante los primeros meses de la misma. No obstante, no dejó de afectar la economía, como a casi todos los demás países.
A partir de 2023, la falta de divisas, la disminución de las exportaciones de gas natural y el recrudecimiento de la inflación, deterioraron considerablemente la imagen de Arce.
Pero el mayor deterioro de la gestión provino del conflicto emergido entre Arce y Morales. Álvaro García Linera, ex vice de Evo y principal figura intelectual del Movimiento y el País, propuso a Evo permitir una reelección de Arce y luego volver a postularlo a él. Evo rechazó la propuesta y estalló una guerra entre ambos y sus partidarios, que incluyó un intento de Golpe contra el Gobierno que Evo calificó de “Autogolpe” y uno de asesinato contra este último, que Arce calificó de “Autoatentado”; además de cortes de ruta por los partidarios de Evo. Tampoco tuvo éxito un intento de mediación cubana, durante una convergencia de ambos en La Habana.
El Tribunal Constitucional Plurinacional dictaminó, en 2023 y 2024, que el Presidente y el vice de Bolivia no pueden ejercer un mandato más de dos veces de forma continua o discontinua. Contra esta resolución es que batalla Evo.
En la elección del Domingo pasado, Evo llamó al voto nulo, y éste pasó de sus valores históricos (2,4 y 3,7%) al 19,2%. Paz dio la sorpresa con el 32,1 y competirá con Quiroga, que recibió el 26,8%. En el último debate presidencial, el empresario Samuel Doria Molina y Quiroga, decidieron no participar para no arriesgar sus dos primeros lugares en las encuestas. Paz se convirtió en el centro de ese debate y desplazó a Doria del primer al tercer lugar, en el que empató con los impugnados.
El candidato que compitió con la sigla histórica del M.A.S. (del que Evo Morales se retiró al perder la Presidencia en manos del sector opuesto), Eduardo del Castillo, ex ministro de Arce, salió 6° con sólo el 3,1% (el actual presidente había declinado su candidatura previa, para la reelección).
El sector del M.A.S. que participó con la sigla de Alianza Popular, encabezado por Andrónico Rodríguez, de 36 años, Presidente del Senado; intenta presentarse como una Alternativa Renovadora y “Moderada”. Salió 4°, con el 8,2%, y fue atacado el día de la elección por partidarios de Evo.
La división de la izquierda fue sin duda el factor fundamental que determinó su retroceso en uno de los rincones de América en que había logrado algunos de sus mayores logros. La suma de los nulos adjudicables a la convocatoria de Evo, los de Andrónico y los de Castillo, suman algo más de 27% (habrían entrado al balotaje). La diferencia con el 55% que había obtenido en 2020 Arce (en primera vuelta, que hizo innecesaria la segunda), se los llevó mayoritariamente Paz que, a diferencia de Quiroga, buscó dar una imagen menos confrontativa con el M.A.S.
Aún en la dispersión, los votos de la izquierda muestran un espacio con posibilidades de recomponerse, y cuenta con varios dirigentes jóvenes, que potencialmente podrían significar una renovación. Sin embargo, en lo inmediato, queda muy debilitado a nivel institucional, pasando de mayorías propias en ambas cámaras, a sólo un puñado de legisladores.
La gran consolidación de procesos como el Mexicano, la resiliencia de Cuba, el fortalecimiento interno de Lula tras el ataque de Trump a la Justicia Brasileña, la asombrosa recuperación Venezolana desde la crisis en que había caído en los peores momentos de la ofensiva del Imperialismo que creyó –erróneamente– que podía voltear a la Revolución Bolivariana; la vuelta al Gobierno del Frente Amplio Uruguayo y el combate de Petro contra las fuerzas Golpistas que intentan voltearlo, además de la existencia de otros Gobiernos Progresistas en América Central y el Caribe; muestran, sin embargo, una América Latina bien lejana de las de los Años ’90 y anteriores, en la que Cuba era la única oveja negra en un continente sumiso a Washington.

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