UNA APROXIMACIÓN A LO QUE ES UN TELO (PARTE VIII)

ESCRIBE FABIÁN ARIEL GEMELOTTI

Los telos tienen que ver con la infidelidad. Todos somos infieles o lo fuimos en algún momento. Todos fuimos engañados alguna vez y hemos engañado alguna vez. Todos tenemos miradas hacia otra persona y esos ratones en la cabeza tienen que ver con el telo. Las parejas, por poner una palabra, van al telo a ratonear. El telo es sexo, porros, merca y desidia.

Pero también es un lugar de parejas. En tiempos tan conservadores como el Siglo XXI, y principalmente después de la pandemia, el telo está muy mal visto. Un amigo me dijo: «nunca fui a un telo». La mujer sí fue a un telo, conoce todos los telos de Rosario. Pero no puedo decirle, se va a suicidar.

La pandemia fue el horror más grande del Siglo XXI, se perdió la subjetividad y el mundo se volvió conservador. El liberalismo pos pandemia pudo imponerse. Milei y Pullaro ganan las elecciones gracias a la pandemia. La pandemia hizo una juventud miedosa, miedo a no sé qué. Y a adultos pavos, pavotes sometidos a las normas institucionales.

Telo y redes. Telo y wasap. El mundo ha cambiado mucho. El goce carnal se desplazó a lo virtual. Una masturbación de pantallas y pornografía berreta. No bizarra. El marido se va de la casa a trabajar y llega el plomero, sin preámbulos tiene sexo con la mujer. Todos consumen eso. Las páginas de prostitución manejadas por narcos, donde chicas vulnerables por la pobreza y familias rotas venden su cuerpo a empresarios y funcionarios provinciales. Todo se vende, la carne de chongos y mujeres.

Mi conocido chongo, ese muchacho que hablé en los primeros escritos sobre telo, me dice: «no tenés idea lo que es esta ciudad amigo. La noche es fabulosa para hacer dólares y transferencias. Pagan hasta mil dólares una noche dueños de comercios importantes de ja ciudad». Homosexualidad, travestismo, prostitución… todo cabe en la noche rosarina. El logro del matrimonio igualitario de 2010 se desvirtúa con lo nuevo. La humillación a lo vulnerable, la explotación sexual.

El telo de ser un lugar de amor y pasión pasa a ser un refugio de la vulnerabilidad. Autos lujosos, dólares, prostitución de lujo, pendejas de 18, 19 años con viejos de setenta. Y no es moralina, nunca fui moralista, hablo de otra cosa; hablo de lo vulnerable que vende su cuerpo para llevar alimentos a su casa. El capitalismo avanza, el liberalismo ganó la guerra. Todo está destruido, desde las raíces.

Estamos en 2025, el juego virtual de pajas de pantalla abre el telón.

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