LA DICTADURA DE TRUMP

POR ALBERTO CORTES

La Prensa Hegemónica, parte del aparato propagandístico Norteamericano, enormemente superior al construido en su momento por el Tercer Reich, de Hitler; abarca mayoría de Agencias Noticiosas, Canales de TV, Diarios, etc. Los Medios de “Información” que llegan, casi con exclusividad, a la mayoría de las personas que habitan Europa, los EE.UU. y gran parte de los Países Latinoamericanos y algunos más, pertenecen a este sistema. En muchos países son cuasi Monopólicos, aunque se permitan otros, pero, que resultan, en la práctica, marginales.

Los algoritmos de buscadores como Google, aún incluyendo otras fuentes, privilegian los de la Prensa Hegemónica. Es un ejemplo –no el único-, de cómo los Gigantes Tecnológicos refuerzan el dominio totalitario del Monstruo Autotitulado “Prensa Independiente” o “Prensa Libre”. No fue casual que los EE.UU. obligaran a Tik Tok (originalmente Chino) a vender la empresa a Accionistas Norteamericanos: No estaban dispuestos a que un medio tan masivo estuviera en otras manos que los de la Gran Burguesía Norteamericana gobernante del país (tras la fachada de “Democracia”).

Aunque esos territorios, son calificados frecuentemente por dicha prensa como “el Mundo” ó “La Comunidad Internacional”; abarcan solamente una parte, teniendo el resto del planeta, poblaciones equiparables o superiores.

En dicha prensa, se da por sentado que los EE.UU. son una “Democracia”, y en cambio se rotula como “Dictaduras”, “Gobiernos Autoritarios”, etc.; a los de los países que no son aliados geopolíticos de los EE.UU. Y en caso de gobiernos aliados, pero bien alejados de modos democráticos, como pueden ser algunas monarquías (absolutas en varios casos), de Asia Occidental; o El Salvador o Ecuador, en América Latina, se soslaya lo más posible el tema.

Esta autocalificación de “Democracia” o “País Libre” para los EE.UU. siempre ha sido falsa. Desde la época en que la misma coexistía con millones de esclavos dentro del país del Norte; se practicaba el Genocidio de los Pueblos Originarios para robarles sus tierras, se linchaba a varios negros todas las semanas, etc. Tan es así que el Nazismo se inspiró en gran medida en la historia, las prácticas y la legislación de ese país: El “El judío internacional” de Henry Ford fue una de las inspiraciones centrales de Hitler en su antisemitismo. Las “Leyes de Nüremberg” (1935), con las que los nazis segregaron a los judíos, se basaron en las “de Jim Crow”, con las que se hacía lo propio con los negros en gran parte de EE.UU. La Eugenesia (esterilización forzosa, o directamente asesinato de personas con discapacidad); había tenido como su país con mayor desarrollo a los EE.UU. La invasión por tropas o mercenarios estadounidenses de países como Nicaragua (1856) y México (1848) trajo como consecuencia la reimplantación de la esclavitud en territorios que la habían abolido…hasta que llegó “el Imperio de la Libertad”, como se autodenominan.

Cualquier otro país (en especial si sus gobernantes no se comportan como vasallos de EE.UU) que mantuviera encerradas a decenas de personas (que llegaron a ser centenares) durante más de 25 años, sin derecho a defensa y sin formularles cargos; como hacen los EE.UU. en Guantánamo, sería calificado automáticamente como dictadura atroz.

Podrá tal vez alguien objetar que en definitiva es el pueblo norteamericano el que elige sus autoridades e –indirectamente– el que gobierna. Sin embargo, el sistema electoral, económico y de medios de comunicación, aseguran que nunca el poder se escurra de manos de la elite que realmente manda. Así, aunque, por ejemplo, en la última elección presidencial hubo nueve candidatos, sólo los dos, de los partidos del establishment, son visibles para la mayoría. Y cuando en alguno de los dos, algún candidato que no responde a la elite amenaza con colarse en una fórmula presidencial (como ocurrió con Bernie Sanders en 2016, y con Henry Wallace –vice de F. Roosevelt– en 1944), la oligarquía actúa ilegalmente para dejarlo fuera. El día de la elección, los electores sólo pueden optar por dos caras de la misma elite.

Además, el financiamiento de campañas electorales y el lobby de las corporaciones (que está legalizado), aseguran que tampoco en el Congreso prosperen iniciativas molestas. Así, por caso, aunque las encuestas muestran claras mayorías proclives a restringir la venta ilimitada de armas de guerra (que genera entre uno y dos tiroteos masivos por día), esas iniciativas jamás avanzan porque el lobby armamentista es fuerte financiador de las campañas de congresistas. Así, en esa “Democracia”, el pueblo piensa una cosa, sus “Representantes” votan otra.

Ficción: “Democracia”. Realidad: “Plutocracia”.

Trump, sin embargo, ha sobrepasado con creces todas las prácticas dictatoriales de la tradición estadounidense.

Al intento de golpe de Estado cuando perdió las elecciones de 2020 (y posterior indulto a los golpistas cuando asumió su segundo mandato), se agrega la masiva cacería de inmigrantes –legales o ilegales– con la que procura superar el récord de Obama, como el que más deportaciones hizo.

Así como Hitler eligió a los judíos como principal chivo expiatorio para acusarlos de las pésimas condiciones de vida de los alemanes tras la 1er Guerra Mundial; Trump lo hace con los inmigrantes, para desviar la atención de millones de norteamericanos que viven cada vez peor, y apartar su mirada de los megamultimillonarios como él mismo, que se han venido hiperenriqueciendo en las últimas décadas precisamente con lo que les falta a los que se caen.

No con cualquier inmigrante. Trump (nieto de un inmigrante ilegal prusiano, hijo de una inmigrante escocesa y casado con una inmigrante eslovena), hasta ha invitado a sudafricanos blancos (subrayo: sólo blancos) a migrar a los EE.UU. Su arma represiva principal, el ICE (Fuerza de Inmigración y Aduanas, “la migra” para los hispanos) apunta sólo contra migrantes latinoamericanos, africanos y asiáticos, siendo pocos los casos de europeos occidentales (aunque los hay, pero sólo europeos pobres o de ideas progresistas).

66000 migrantes, muchos de ellos legales, fueron detenidos por el ICE en los primeros once meses de 2025. 32 murieron en prisión. El 7 de enero Renee Good fue asesinada en Minnesota por un miembro del ICE, en lo que fue la 9ª. vez en 3 meses que dichos agentes disparaban contra personas al volante. Varios funcionarios federales renunciaron, indignados por los intentos –por el momento aparentemente exitosos– de parar la investigación del caso y crear impunidad. Antes, miles de estudiantes habían sido reprimidos por cuestionar el genocidio en Gaza.

En el primer aniversario del regreso al cargo de Trump, Amnistía Internacional afirmó: “Los esfuerzos de la administración Trump por intimidar, silenciar y castigar a manifestantes y críticos, restringir la prensa, reestructurar el acceso a la información y erosionar sistemáticamente el Estado de derecho están creando una emergencia de Derechos Humanos. Estas acciones se refuerzan mutuamente: la intimidación de la prensa dificulta la denuncia de violaciones y abusos de derechos humanos; las represalias contra las protestas hacen que la gente tema hablar; la expansión de la vigilancia y la militarización incrementa el costo de la disidencia; y los ataques a tribunales, abogados y organismos de supervisión dificultan la rendición de cuentas”.

Las pretensiones dictatoriales de Trump van mucho más allá de sus fronteras: Las agresiones sin precedentes a Venezuela (donde además, EEUU mintió sobre la inexistencia de bajas propias) y otros países, el apoyo al genocidio en Gaza, y sobre todo, la pretensión de anexarse Groenlandia y Canadá –es decir, apuntando en estos últimos dos casos, no ya a países que EE.UU. consideraba abiertamente sus vasallos, sino a sus propios aliados– han terminado por hacer saltar por los aires el hipócrita estado de cosas creado tras la 2ª Guerra Mundial, en el que supuestamente había reglas. Pero que de vez en cuando eran violados por las potencias –en especial EE.UU.-, tratando de disimularlo con mil excusas. Ahora ya no hay reglas. Lo único que vale es la fuerza.

Argentina, si no quiere quedar aplastada en este mundo, tiene un solo camino: La Integración Latinoamericana, el interrelacionamiento con el Sur Global, y una posición independiente en el nuevo mundo multipolar. Y recordar las palabras de Henry Kissinger: ““Ser enemigo de EE.UU. es peligroso, ser amigo, es fatal”.

Todo lo contrario de lo que hace Milei.

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