
ESCRIBE MIGUEL ANGEL ASTURIANO
Fabián Ariel Gemelotti es un escritor provocador. Y al igual que Oscar Wilde o el Barón Biza acuchilla al lector y no lo mima con palabras dulces. Este nuevo libro viene a llenar un vacío en la ciudad de Rosario: la narrativa desde los costados, ver la historia desde un ángulo muy diferente a como está acostumbrada la gente que lee libros sobre Rosario.
Los telos de Rosario no es un catálogo de hoteles ni tampoco un libro que hable de sexo nada más. El autor va más allá del sexo y nos mete en planteos filosóficos: «¿Tiene sentido escribir en la era de las redes sociales?» (Página 23). «Recurrí a libros que he leído y a mi memoria» (página 11). Ya el autor desde los primeros capítulos, el uno y el dos, nos va metiendo en planteos sobre la escritura. Y de ahí salta a cuestiones de la intimidad: «En los telos no piden DNI, ahí entra la pareja y pide una habitación,». Historia, filosofía y sexo se combinan en una lectura que se disfruta.
El autor nos va llevando a situaciones sexuales, de infidelidad y goces del sexo oral, y va haciendo cortes para meternos en cuestiones filosóficas, urbanas y políticas.
Nos habla del goce y el dinero. Y nos dice: «La diversión y el ocio es dinero. Sin dinero no hay diversión». En una sociedad donde está regida por el dinero decir eso es un acto muy político; porque sabemos que las políticas de Milei generaron en dos años la baja salarial y baja en el bienestar de la población.
El libro explora libros sobre telos y libros malditos de la literatura norteamericana como Adiós a Las Vegas.
Hablar de sexo en la Argentina liberal es un hecho político significativo.
Como siempre ocurre con sus libros este libro es una trompada a la cara del lector.
