
A 50 años del inicio de la Dictadura Cívico-Militar más cruel de la Argentina, reafirmamos la necesidad de hacer memoria de manera activa, colectiva y participativa, como lo han hecho durante décadas las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
El Terrorismo de Estado no fue solo Represión: fue un plan sistemático para disciplinar a la sociedad, romper la solidaridad y desarticular la organización política, social y sindical, para imponer un modelo económico que generó pobreza, desigualdad y dependencia.
Hoy, cuando desde el poder se intenta relativizar ese pasado o justificarlo, hacer Memoria es una obligación ética y democrática.
Recordamos porque los Pueblos son lo que recuerdan.
Recordamos porque la Memoria construye identidad.
Recordamos porque sin Memoria, el horror puede repetirse.
Como dijo el Papa Francisco: “El Trabajo es con Derechos o es Esclavo”, y sabemos que cuando se atacan los derechos, cuando se debilitan las organizaciones colectivas y cuando se promueve el individualismo, se repiten las condiciones que históricamente permitieron avanzar sobre el pueblo.
