
POR RAMIRO C. H. CAGGIANO BLANCO
1. LAS DOS PROMESAS SAGRADAS
Javier Milei construyó su campaña sobre dos promesas: déficit cero e inflación cero. La primera, cumplida a sangre y fuego, ¡literalmente! Con hambre y represión, Argentina tuvo superávit fiscal primario en 2024 y 2025, algo que no ocurría desde 2008. La segunda, sin embargo, se le escapa de las manos.
Pero el problema no es solo que la inflación no baje al ritmo prometido. El problema es más profundo y amenaza con derrumbar las dos columnas de su modelo.
2. EL DILEMA QUE NADIE QUIERE NOMBRAR
Si la recaudación cae —por el desplome de las importaciones, la recesión y la falta de productividad—, ¿Cómo hará frente el Gobierno a los Gastos Corrientes? Las respuestas posibles son todas malas. Si aumenta impuestos, ese costo se traslada a los precios, generando más inflación, menos consumo, más recesión y, al final del camino, menos recaudación. Si opta por emitir moneda, el resultado es el mismo: más inflación y el círculo se repite. Si se endeuda, el mercado no presta sin tasas exorbitantes, lo que implica más presión fiscal futura. Los Mercados Financieros Internacionales desconfían del Ministro de Economía Luis Caputo, que ya dio un Default en 2018 cuando era ministro de Macri, y del riesgo país, que nunca estuvo por debajo de los 500 puntos básicos. Y si ajusta más, ya no hay carne para cortar sin cerrar hospitales y escuelas. El resultado es el peor de los mundos: inflación con depresión económica. LA ESTANFLACIÓN.
3. LOS NÚMEROS QUE ASUSTAMN
La Economía Argentina ya muestra los síntomas de este círculo vicioso. El P.I.B. de 2025 creció 4,4%, pero el número es engañoso: la economía se contrajo en dos de los últimos tres meses del año, y sin el sector agropecuario el resultado habría sido negativo. El consumo de las familias cayó 2,8% en noviembre de 2025 frente al mismo mes del año anterior. La industria manufacturera se derrumbó 3,9% en 2025: más de 21.000 empresas cerraron y se perdieron cerca de 300.000 empleos formales. Y la recaudación impositiva viene por debajo de la inflación desde hace siete meses consecutivos. El gobierno festejó el superávit fiscal, pero ese superávit se logró a costa de un ajuste brutal: el gasto público primario cayó del 25% del P.I.B. al 18,1%. Ya no hay más grasa que cortar sin afectar hueso.
4. EL ESPEJISMO DEL 25% DE DICIEMBRE DE 2023
El gobierno de Milei había prometido que, para Marzo de 2026, la inflación iba a ser «Menos de la Mitad» de la que recibieron al asumir. Pero ese número de referencia —el famoso 25% de Diciembre de 2023— no fue una «pesada herencia» en los términos que el oficialismo plantea. Fue, en gran medida, Una Construcción del Propio Milei.
¿Por qué la inflación de Diciembre de 2023 fue del 25%? Además de la mayor sequía de los últimos 50 años, que presionó el Dólar al disminuir las exportaciones agrícolas, hay 3 factores totalmente atribuibles a Javier Milei que explican ese pico:
1. La campaña contra el peso. Durante toda la campaña electoral, Milei calificó al peso argentino como «excremento» y prometió Dolarizar la Economía. Esa constante declaración provocó que la ciudadanía saliera a comprar Dólares «para prevenirse».
2. El efecto del triunfo electoral. La victoria de Milei el 19 de Noviembre de 2023 generó un alza «preventiva» de precios ante la posibilidad real de una Dolarización.
3. La devaluación oficial del 128%. Apenas asumió, su Ministro Luis Caputo devaluó el peso de 365 a 800 pesos por Dólar. Esa fue la estocada final.
Conclusión: el 25% de Diciembre de 2023 no fue solo «Herencia». Fue una Profecía Autocumplida por el propio discurso y las medidas del actual Gobierno.
Hoy, a tres meses de 2026, la inflación se estabilizó en un piso del 3% mensual. Parece un logro en comparación con el 25%, pero no lo es. La promesa de Campaña era «Inflación Cero», no «Inflación más baja que la hiper» que él mismo contribuyó a generar. Y 3% mensual sigue siendo un 42% anual, un número que licúa Salarios y Jubilaciones. Eso sin entrar en las prestidigitaciones estadísticas que realiza el INDEC mentiroso de la era Milei.
5. LA TRAMPA PERFECTA
Este círculo vicioso es una trampa perfecta: la recaudación baja genera la necesidad de aumentar impuestos, lo que se traduce en un aumento de precios, más inflación, menor consumo, más recesión y, como cierre del círculo, una recaudación aún más baja. Y la guinda del pastel: el Presupuesto 2026 proyecta un dólar a $1.423 en diciembre, mientras los economistas privados esperan $1.665. El gobierno está planificando con un tipo de cambio ficticio que subestima la inflación real.
6. EL COROLARIO DEL AJUSTE: UN SENASA DESGUAZADO
El caso del SENASA no es un detalle menor. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria es clave para las exportaciones argentinas. Su desmantelamiento —como parte de la motosierra— afecta directamente la capacidad del país de generar divisas.
Por iniciativa del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, el Gobierno aplicó un ajuste brutal sobre el SENASA: eliminó el Registro Obligatorio de Empresas Certificadoras, con lo que se perdió la trazabilidad; recortó el Presupuesto al punto de que el organismo dejó de actualizar los Registros de Alertas Sanitarias; y dictó la Resolución Nº 460/2025, que habilitó la entrada de carne con hueso en zonas libres de aftosa.
Las consecuencias no se hicieron esperar:
– Chile (Agosto de 2025): suspendió las importaciones de carne argentina por temor a la fiebre aftosa.
– China (Marzo de 2026): rechazó 22 toneladas de carne del frigorífico ArreBeef por presencia de cloranfenicol (Antibiótico Prohibido hace 30 años).
El costo: China es el principal mercado de la carne argentina: 458.360 toneladas en 2025. La planta de ArreBeef emplea a 900 personas directas y 400 temporales.
El Dirigente Ruralista Eduardo Buzzi fue lapidario:
«Esta desregulación de Sturzenegger que tiene por objetivo debilitar al Senasa y los controles, nos está generando problemas de mercado. Ya pasó con China y Chile y se puede extender a otros destinos.»
La lección: cada pieza del Estado que se destruye no solo afecta un servicio público. Afecta la recaudación, la productividad y la capacidad de generar crecimiento. La motosierra no distingue entre gasto superfluo y gasto estratégico.
7. LAS DOS PROMESAS ROTAS
Por este camino, el gobierno no podrá cumplir ninguna de sus dos principales promesas. El déficit cero ya se cumplió (en términos primarios), pero el costo social fue monstruoso: la pobreza aún ronda el 40%, se perdieron 300.000 empleos públicos y la industria quedó destruida. Para mantenerlo haría falta más ajuste, lo que profundizaría la recesión y licuaría aún más la recaudación. La inflación cero, en cambio, es la promesa en riesgo: el gobierno proyecta 10,1% para 2026, pero los economistas privados prevén 17,7%. La razón es que el propio ajuste genera presiones inflacionarias: aumento de tarifas, dólar atrasado y la tentación de emitir moneda para cubrir el bache recaudatorio.
8. CONCLUSIÓN
Milei prometió bajar la inflación con déficit cero. Logró lo segundo a costa de destruir la economía real. Pero ahora se enfrenta a una contradicción insoluble:
– Mantener el déficit cero requiere más ajuste, que profundiza la recesión y licúa la recaudación.
– Aliviar el ajuste para reactivar la economía implica emitir o endeudarse, que reaviva la inflación.
No hay salida virtuosa con este Modelo Neoliberal. El Gobierno elegirá el déficit cero aunque eso signifique condenar a la Argentina a una década perdida.
La Casta que prometió destruir no eran los políticos: era la propia Clase Media Trabajadora que sostenía el consumo y el fisco. Y el SENASA desguazado es apenas un síntoma de una motosierra que, tarde o temprano, corta el piso propio.
