
ESCRIBE RAMIRO CARLOS H. CAGGIANO BLANCO 
Agosto de 2026 debía ser el mes de la consagración internacional para Javier Milei. Pero la gira por Perú, Brasil y Colombia terminó siendo el escenario de un festival de gaffes con aroma a fracaso. Los insultos a Lula en Brasil, lejos de allanarle el camino a su protegido Flávio Bolsonaro, encendieron una crisis diplomática que ni el departamento de prensa más creativo puede maquillar. Mientras tanto, el abrazo recargado al colombiano Abelardo de la Espriella —el famoso «Tigre» sin garras— y la participación en la asunción de la siempre polémica Keiko Fujimori en Perú pasaron como anécdotas sin peso, gestos vacíos que no lograron ocultar lo evidente: el Líder Libertario se mueve entre los márgenes de una Derecha que lo aplaude por inercia, pero no lo sigue.
De regreso, el silencio. Diez días en la quinta de Olivos sin una palabra ni una foto. Los rumores sobre su salud física y mental se multiplicaron a pesar del silencio de los medios oficialistas. Cuando finalmente salió de su reclusión, no lo hizo para escuchar a sus Ministros, sino para dar un show ante los Empresarios en la Bolsa de Comercio de Rosario.
El Viernes 21 de Agosto, Milei participó del acto por el 142° Aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, su tercera visita consecutiva a la entidad. El discurso fue, según palabras del periodista Marcelo Longobardi, «un Delirio» y «muy desconectado de la realidad». El mandatario volvió a negar la crisis de endeudamiento familiar y culpó a la compra de televisores para el Mundial. «Se compraron televisores para ver el Mundial y después veían si pagaban o no», disparó, atribuyendo la morosidad al consumo irresponsable y no a la pérdida del poder adquisitivo que, según el Centro de Economía Política Argentina, acumula una caída del 8,7% desde su asunción. El problema —metodológico, cronológico, lógico— es que la mora se produce después la sexta cuota impaga. Pero el mandatario, fiel a su estilo, ensayó su habitual tono de Payaso de Circo para darle peso a una falacia que se desmorona sola.
Pero el golpe de realidad llegó el Lunes 24 de Agosto, cuando Milei encabezó una Reunión de Gabinete en la Casa Rosada. No era una reunión cualquiera: era su primer contacto con la primera línea de Funcionarios después de más de tres semanas. Y no encontró aplausos. Según fuentes, los Ministros —particularmente los provenientes del PRO— le exigieron un cambio de Rumbo Económico y empatía con los sectores más castigados por la recesión. La respuesta de Milei fue desconcertante y desesperada: Negó los Datos del Endeudamiento Récord (esa mancha que ni los medios a sueldo logran ocultar), se despachó contra sus propios colaboradores porque, según él, no entendían «el Plan», calificó como «Imbecilidad» las referencias a una Economía de «dos velocidades», ratificó que la línea de gestión es intocable y, en consecuencia, rechazó cualquier alternativa que pudiera ser considerada «Populista».
Como si fuese poco, la detención de su ex asesor Fernando Cerimedo, en Bolivia, alcanzó «in pectore» a la estructura digital del Gobierno. Cerimedo fue quien lo aproximó a los círculos de poder de EE.UU. y al todopoderoso Brad Parscale, Asesor Digital de Trump de 2016 a 2020, como apunta la periodista Natalia Volosin. No obstante, la interna del Gobierno se ha vuelto más cruel que el escenario externo. Este mismo mes, Karina Milei, la Secretaria General y verdadero Poder detrás del trono, desplazó a Santiago Caputo, asesor estrella del Presidente, de su puesto en el Área de Comunicación Digital. Santiago Oría, un «Karinista» de pura cepa, toma ahora las riendas de una operación digital que, hasta hace poco, aseguraba el caudal de «Robots» y «Granjas de Bots» que inflaban las métricas del Líder Libertario.
El resultado es un Presidente cada vez más solitario. Sin el apoyo de los «Robots» que le garantizaban sus famosas métricas aportadas por el dúo Cerimedo-Caputo, uno con el Hardware y el otro con las ideas y contactos con la Prensa y Operadores Políticos, Milei recurre a su última herramienta: el Insulto a los Periodistas —la mayoría de su propio espacio ideológico— que ya no pueden apañarlo en sus Delirios Anarcocapitalistas. Pero ya no es el mismo de antes.
Los números de la Economía siguen sin cuadrar con los vaticinios de la «Escuela Austríaca versión Fin del Mundo»; la promesa mileinista de «ser Alemania» se muestra como lo que siempre fue, una ilusión sin anclaje en la realidad, mientras la popularidad se derrumba por debajo del 30% según los sondeos más recientes, y el horizonte de la Reelección de 2027 se revela como un espejismo. Cuestionado por sus Ministros, vapuleado por el Mercado, amenazado por la Oposición que da muestras de organizarse, y cada vez más aislado, Milei hace lo que mejor sabe: Insultar como un Adolescente enfurecido. Pero el truco, de tan repetido, ya no sorprende y el público —ese público que alguna vez le festejó sus ocurrencias— empieza a mirar con preocupación la Heladera Vacía y percibe como ridiculez lo que antes parecía osadía.
PORQUE EL PROBLEMA DE MILEI NO ES QUE LOS PERIODISTAS LO CRITIQUEN: ES QUE LA REALIDAD LE ESTÁ GANANDO LA PARTIDA. EL DESEMPLEO FORMAL CRECE, LA MOROSIDAD SE DISPARA Y LOS SALARIOS NO ALCANZAN…
CONTRA ESA REALIDAD, NO HAY TRUCOS NUEVOS NI CLICS SUFICIENTES.


