
ESCRIBE PROF. DRA. MARÍA ÁNGELA MOSCATO 
EL PODER ANALIZADO DESDE DISTINTOS MODELOS PEDAGÓGICOS
Dentro del ámbito educativo es necesario repensar los conceptos de “Libertad” y “Poder”. En cuanto a este último, como diría Foucault, no es único, ya que existen varias redes de poder donde se replican los patrones y estructuras de mando propias de las instituciones castrenses. Hay alguien que “manda” y otro que “obedece”. Según Esteban Hilario (2015): “La Teoría del Poder de Foucault, nos lleva a entender que el poder no solo se transforma en autoridad sino en sujeción por parte del que pierde el poder, es decir en una relación de autoridad hay dos entes; uno que entrega su libertad y poder al otro y este otro que se convierte en el sujeto con poder que ejercerá lo entregado por el otro, teniendo no solo poder sino la autoridad asignada por el otro para poder ejercerla con el mismo, así se convierte en una relación de sujeción y de obediencia, obediencia porque el otro le ha dado la potestad de dominarlo y controlarlo y por ende de castigarlo si es que no obedece la autoridad” ( Esteban Hilario, 2015:129).
Un ejemplo totalmente contrario al primer paradigma, es la Pedagogía del Oprimido de Paulo Freire. Esta es Humanista y Liberadora y tendrá dos momentos interrelacionados. En este sentido, el autor explica: “Ya nadie educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan en comunión, mediatizados por el mundo. Mediatizados por los objetos cognoscibles que, en la educación bancaria, son poseídos por el educador que los describe o los deposita en los educandos pasivos” (Freire, 1970:86). Aquí claramente, diferencia su método de la tradición educativa imperante hasta el momento.
Volviendo a los dos momentos de interrelación, en el primero, los oprimidos van descubriendo el mundo de la opresión y se van comprometiendo en la praxis, con su transformación, y en el segundo, en que, una vez transformada la realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en el proceso de permanente liberación. Sin embargo, a veces esta liberación por parte del oprimido no es posible porque asumen una postura de “adherencia al opresor” y tienden a convertirse en nuevos opresores porque llegar a admirar a su opresor, ya que este es el concepto de “hombre” que tienen. Por otro lado, existe el miedo a la libertad, ya que ésta implica asumir responsabilidad, el ser autónomo, el de una conquista y búsqueda permanente.
¿QUÉ IMPLICA LA LIBERTAD EN EL ÁMBITO EDUCATIVO?
Ahora las preguntas que nos interpelan son ¿Qué es la Libertad? ¿Qué hacemos con ella? Muchos pensadores han tratado de definirla. Jean Paul Sartre nos decía que la Libertad es inherente a la condición humana y que, por ello, el hombre es responsable del uso que haga de ella. Por eso, un hombre nuevo es aquel que toma conciencia de su problemática y de la realidad que lo rodea, transformándola en la praxis. El conocimiento y el saber nos empoderan y nos dan las herramientas para afrontar la vida.
Uno de los grandes Maestros Latinoamericanos fue Simón Rodríguez, tutor de Simón Bolívar. Él estaba influenciado por los filósofos de la ilustración, especialmente por Rousseau y su obra “El Emilio” desarrollo una concepción revolucionaria sobre el modelo educativo de nuestras tierras. Éste incomprendido pedagogo utilizaba métodos de enseñanza similares a lo que después sería la Escuela Nueva. Es decir, les daba herramientas a sus alumnos para que en el futuro fuera autónomos y desarrollaran el pensamiento crítico para liberarse del yugo de la corona española.
Otro ejemplo de docente emancipador nos lo da Rancierre (1987) con su obra “El Maestro Ignorante”. Allí hace referencia a como hay que invertir la lógica del sistema explicador, ya que la explicación no es necesaria para remediar la incapacidad de comprender. Por el contrario, justamente esa incapacidad es la ficción estructurante de la concepción explicadora del mundo. Es el explicador quien constituye al incapaz como tal.
En este sentido, Fromm (2002), afirma que: “Las luchas por la libertad fueron sostenidas por los oprimidos, por aquellos que buscaban nuevas libertades en oposición con los que tenían privilegios que defender. Al luchar una clase por su propia liberación del dominio ajeno creía hacerlo por la Libertad Humana como tal y, por consiguiente, podía invocar un ideal y expresar aquella aspiración a la Libertad que se halla arraigada en todos los oprimidos”. (Fromm, 2002:23)
Todos somos capaces de aprender a través de nuestros métodos, palabras, conocimientos previos y creatividad. Todo esto por nuestra cuenta, ya que nuestra inteligencia no está subordinada a la inteligencia del “Maestro Explicador”. Sólo de esta manera podremos hacer que nuestros estudiantes sean independientes, autónomos, capaces de pensar y actuar por sí mismos sin necesidad de ningún conocimiento.
En el antiguo modelo educativo, “la autoridad máxima es el docente, el que tiene la autoridad y por ende el poder sobre el estudiante, que es entregado por los padres a la escuela, pues el estudiante es considerado alguien que no sabe, ni puede hacer algo, entonces lo llevan al que posee todo el conocimiento y le ha de enseñar, transmitir los conocimientos con la metodología tradicional, caracterizada por: el memorismo, la obediencia, la pasividad, el castigo, es así que el docente se adueña no solo del cuerpo sino también del ser del estudiante” ( Esteban Hilario, 2015:131).
CONCLUSIONES
Sin dudas, nuestro sistema educativo merece una crítica, la cuál implica subvertir ciertas estructuras conocidas hasta ahora, donde todavía quedan ciertos resabios del conductismo y el academicismo tradicional puro. Esto quiere decir que debemos considerar a la educación como una política de Estado, no sólo desde la letra de la ley, como bien reza el Artículo Nº 3 de la Ley de Educación Nacional, sino también desde la práctica educativa cotidiana de cada vivencia escolar.
Debemos incorporar el concepto de diversidad en las curriculas escolares. Pero esta diversidad, no hay que pensarla desde el viejo paradigma de “Inclusión” donde implicaba que por ejemplo, chicos con distintas discapacidades tuvieran que ir a “Escuelas Especiales”. Se trata de saber vivir con la heterogeneidad, tomar al otro como viene, sin tratar de cambiarlo y que a la vez todos seamos parte de lo mismo. De esta manera, habremos dado paso a la alteridad, que solo puede sobrevenir, como bien dice Skliar, bajo cierta forma de conversación. Ésta, a diferencia del diálogo, que es impuesto por quienes lo convocan, sabe aceptar la pluralidad y le da la bienvenida a lo nuevo. “Esto se debe a que, educar implica conmover, donar y trascender la propia identidad para acoger otras formas de convivencia, advirtiendo que la ausencia de esto dejaría un paisaje desolador” (Larrosa y Skliar,2009:38).
No existe una visión unívoca de ver el mundo, ni un solo concepto de verdad. Nuestra sociedad está en permanente cambio y cada vez aparecen más nuevas realidades. Por eso es importante que todos seamos parte de la sociedad, sin ningún tipo de exclusión. Cuando comprendamos la riqueza de la diversidad, de las distintas inteligencias y de las realidades e historias por las que estamos atravesados, la educación habrá evolucionado.
No existe una visión unívoca de ver el mundo, ni un solo concepto de verdad. Nuestra sociedad está en permanente cambio y cada vez aparecen más nuevas realidades. Por eso es importante que todos seamos parte de la sociedad, sin ningún tipo de exclusión. Cuando comprendamos la riqueza de la diversidad, de las distintas inteligencias y de las realidades e historias por las que estamos atravesados, la educación habrá evoluc
