
ESCRIBE MANUEL ROSSI
El 18 de Septiembre del 2006, tuvo lugar otro hecho trágico que se inscribía a una larga historia de tragedia, dolor, miseria e injusticia en la República Argentina. Un testigo clave en el juicio contra el represor, genocida, torturador, violador, matón, secuestrador y cómplice de la Dictadura Cívico-Militar-Eclesiástica-Industrial autodenominada por sus autores como “Proceso de Reorganización Nacional”; Miguel Osvaldo Etchecolatz.
Este ominoso criminal fue el Director de Investigaciones de la Policía Bonaerense y mano derecha del General de Brigada Ramón Camps. Un perfil clave a enfocar cuando se trata de la lucha por los derechos humanos tan vapuleados durante ese trágico Siglo XX cambalache argentino.
Durante el retorno a la democracia desde 1983, con los resultados de los comicios por los que se luchó tan arduamente desde la caída del Régimen Usurpador encabezado por los Militares a partir de la desastrosa escaramuza bélica en el Atlántico Sur, Argentina fue pionera en materia de Ciencias Jurídicas y ejemplo a Nivel Histórico Internacional por llevar al estrado a los perpetradores de un Gobierno iIegítimo que impuso a sangre y fuego una Doctrina de Lineamientos Extranjeros. Estos procesos, encabezados por figuras como Ernesto Sábato y su histórico alegato que presentó el informe titulado con la ya mítica frase “Nunca Más”, fueron tanto un acto político como simbólico que con el devenir de las oleadas reaccionarias de la Ultraderecha Argentina e Internacional a pesar del peso de las investigaciones científicas en las que se involucraron actores profesionales de gran prestigio de todas partes del mundo terminaron siendo más simbólicas que efectivas.
Esto no sería así de no ser por los gobiernos de Carlos Saúl Menem, que llegó al poder con premisas tan engañosas como efectivas en términos electorales, durante los cuales ocurrieron diversos sucesos que coqueteaban con el fantasma represor de los protagonistas de la última Dictadura. El nuevo Siglo XXI llegó, y con él la decadencia total de un país saqueado hasta el hartazgo, liderado por absolutos incompetentes hedonistas embriagados de poder y respaldados por lo peor del sectarismo castal de la política internacional: las tristemente célebres “Relaciones Carnales” que pronto quedaron caducas al hundirse el barco que el mismo poder internacional fomentó a que sus mismos dueños agujereen hasta el cansancio a sabiendas de las consecuencias ignorando las obscenamente explícitas y obvias consecuencias.
Aún así, los mismos que rompieron el barco, también huyeron como ratas. Pero en presencia de la catástrofe, aún así hubo quienes no solo decidieron no saltar del barco y arremangarse para seguir remando mientras se tapaban los agujeros, si no que también hizo lo necesario para no olvidar lo importante a pesar del ruido del maremoto tormentoso que se atravesaba.
Esa gente y sus ideales fueron la palanca para un ignoto que supo ser cómplice -por acción, omisión o por ser engañado- de los que hundieron el viejo y castigado navío: Néstor Kirchner. Mientras el país se reconstruía luego de los consecutivos fracasos de la Ultraderecha que prometía pero nunca cumplía y empeoraba las cosas, el Gobierno del Frente Para La Victoria entre las emanaciones de desconfianza y la anomia del pueblo por los sucesos recientes, accionó en materia de defensa de los Derechos Humanos con articulación internacional en el marco de un proceso de Reconstrucción Nacional. Es en ese contexto de permeabilidad a demandas históricas donde se retoman los juicios a los represores de la última Dictadura, impulsadas por organizaciones civiles y partidos políticos que nunca dejaron de pelear por Memoria, Verdad y Justicia.
Calaron tan profundo y con tal fuerza tales demandas, que el Gobierno tomó de este impulso para hacerlo un discurso oficial desde el ejecutivo nacional, retroalimentando un vínculo duradero entre la política de a pie, la Casa Rosada y los Medios de Comunicación. La última vez que se había dado una sintonía tal había sido por la fuerza militares mediante y terrorismo de estado. Parecía haber una reparación histórica que Argentina misma se estaba dando a sí misma.
Pero una mejoría no es salud, y hasta en los peores cánceres parece haber momentos de alivio. Así fue como, en los procesos judiciales correspondientes a la necesaria Sentencia a Miguel Osvaldo Etchecolatz, declaró JORGE JULIO LÓPEZ. Este Albañil, Militante Peronista, que la noche del 27 de Octubre de 1976 fue víctima de fuerzas de seguridad que ingresaron a la localidad Los Hornos con el fin de secuestrar a los Militantes del Barrio, contó con lujo de detalles todas y cada una de las atrocidades cometidas por Etchecolatz y sus súbditos: amedrentamientos, golpizas, torturas, asesinatos, secuestros, extorsión, amenazas, violaciones, vejaciones…
El 7 de Julio de 1999 declaró como testigo en el Juicio por la Verdad de La Plata. En 2003 el Congreso de la Nación declaró la Nulidad de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida sancionadas durante el Gobierno de Alfonsín y en 2006 la Cámara de Casación Penal, máximo tribunal penal de la Argentina, consideró que los indultos concedidos por el Presidente Menem eran inconstitucionales. La anulación de las llamadas Leyes de Impunidad permitió que se reabrieran los Juicios por Delitos de Lesa Humanidad cometidos hasta 1983.
El primero de esos Juicios reabiertos fue el que se siguió contra Miguel Etchecolatz. López declaró como testigo en esa causa el 28 de Junio de 2006.
El 18 de Septiembre de 2006 era el día de los alegatos. López había arreglado con su sobrino que lo pasara a buscar por su casa, con el fin de asistir al tribunal. Sin embargo, al llegar el sobrino no lo encontró. Desde entonces se desconoce su paradero: ya había vivido el horror de ser un desaparecido en Dictadura, ahora se convertía en un Desaparecido en Democracia. Al día siguiente, Etchecolatz y otros catorce represores fueron condenados por Delitos cometidos en el Centro de Detención Clandestino de La Cacha.
Jorge Julio López en su primera desaparición por manos del Terrorismo de Estado de la Dictadura de 1976-1983 estuvo detenido en cuatro centros clandestinos:
-Cuatrerismo
-Pozo de Arana
-La Comisaría Quinta
-La Comisaría Octava.
Fue torturado y pudo ver con sus propios ojos, oir con sus oídos y lamentar con su alma varios asesinatos, entre ellos los de dos compañeros Militantes de su Barrio: Patricia Dell’Orto y su compañero de vida Ambrosio Francisco de Marco.
No sabemos cuándo murió Jorge en su segunda desaparición, pero todo argentino con sangre en su corazón tiene la certeza de que siempre tendrá lugar en la memoria de un pueblo que clama por MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA como así también un lugar reservado en el más allá -presunto, ignoto e insondable- para todos los damnificados por la casta del odio traicionera y vendepatria que silenció por la fuerza a quienes ejercían la libertad de soñar con un mundo más justo, por una vida digna de ser vivida, libre de toda cadena sin importar linaje ni procedencia ni que carajos. Dedicamos estas líneas a Jorge y a todos los que se fueron antes de tiempo por un capricho ajeno e injusto.
20 AÑOS SIN JORGE JULIO LÓPEZ:
DESAPARECIDO EN DEMOCRACIA 2006-2026
López declaró como testigo en esa causa el 28 de junio de 2006.
El 18 de septiembre de 2006 era el día de los alegatos. López había arreglado con su sobrino que lo pasara a buscar por su casa, con el fin de asistir al tribunal. Sin embargo, al llegar el sobrino no lo encontró. Desde entonces se desconoce su paradero: ya había vivido el horror de ser un desaparecido en dictadura, ahora se convertía en un desaparecido en democracia. Al día siguiente, Etchecolatz y otros catorce represores fueron condenados por delitos cometidos en el centro de detención clandestino de La Cacha.
Jorge Julio López en su primera desaparición por manos del Terrorismo de Estado de la Dictadura de 1976-1983 estuvo detenido en cuatro centros clandestinos:
-Cuatrerismo
-Pozo de Arana
-La Comisaría Quinta
-La Comisaría Octava.
Fue torturado y pudo ver con sus propios ojos, oir con sus oídos y lamentar con su alma varios asesinatos, entre ellos los de dos compañeros militantes de su barrio: Patricia Dell’Orto y su compañero de vida Ambrosio Francisco de Marco.
No sabemos cuándo murió Jorge en su segunda desaparición, pero todo argentino con sangre en su corazón tiene la certeza de que siempre tendrá lugar en la memoria de un pueblo que clama por MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA como así también un lugar reservado en el más allá -presunto, ignoto e insondable- para todos los damnificados por la casta del odio traicionera y vendepatria que silenció por la fuerza a quienes ejercían la libertad de soñar con un mundo más justo, por una vida digna de ser vivida, libre de toda cadena sin importar linaje ni procedencia ni que carajos. Dedicamos estas líneas a Jorge y a todos los que se fueron antes de tiempo por un capricho ajeno e injusto.
20 AÑOS SIN JORGE JULIO LÓPEZ: DESAPARECIDO EN DEMOCRACIA 2006-2026
