PERIODISMO VS. PRESIDENTES: EL AUTÉNTICO SUPERCLÁSICO

En la disputa por el poder y la conservación por el mismo, a veces, pueden ocurrir ciertas situaciones de confrontación llamativas. El vocabulario se tensa, las pasiones afloran y la creatividad puede quedar en servicio de una de las facetas más ligeras de la actividad más antigua de la humanidad: la Guerra.

En tiempos pasados, ciertos sectores de la sociedad reaccionaban con estupor ante las irreverencias de Néstor Kirchner para con Líderes de Sectores con Gran Acumulación de Poder de diverso tipo como Héctor Magnetto y Alfredo Coto. Mismos sectores que clamaban por “Mantener las Formas” pero que actualmente se posicionan de distinta manera ante los exabruptos de los modales presidenciales. Lo cual recuerda levemente a la mítica frase de un Lider Estadounidense de la Guerra Fría que opinaba respecto de las Dictaduras en Latinoamérica: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” que más allá de si dicha elocución es verdad o no, define la moral de muchos.

Pero volvamos a la Argentina del 2026: hablamos de Javier Milei y los factores civiles que le pusieron la corona. Milei, es el principal exponente de un estilo de Liderazgo que entroniza el Improperio como principal Fuente de Razón que sostiene cualquier argumento. Pero hay una situación particular en la que el máximo mandatario expone toda su expresividad, su creatividad y hasta su pasión se podría llegar a decir: esta situación se define por tener como Target a un sector de la sociedad que nunca nadie en su sano juicio se le ocurriría tener.

Este último concepto merece una Risa Editorial en Mayúsculas con fuente Impact tamaño 200 o mayor. El problema -de entre todos los que hay- no es el improperio en sí, el cual está objetivamente mal, si no la idea detrás del mismo: ¿que causa que se decida tomar como Enemigo al Periodismo? ¿es porque el periodismo se porto mal y merece castigo?

Claramente no, porque de así serlo, no solo un político con poder sería el enojado con un sector fundamental de la sociedad, los medios y la Democracia. Lo curioso es que Milei no está solo, tiene asesores, tiene profesionales a su servicio para decidir cuál es la mejor estrategia de comunicación tanto como Presidente como para su marca personal.

Entonces, no queda más que entender que, o bien su identidad política define a sus formas -formas de las cuales los indignados por Néstor Kirchner ahora parecen indemnes y pasivos ante el peluca- o bien está pésimamente asesorado y todo es un desastre absoluto.

Dudemos juntos, porque hasta el caos es parte de un plan, en la política y en cualquier disciplina o circunstancia. Ahora, es sabido que el Periodismo suele ser sintonizado a la fuerza cuando no conquistado por parte de un poder hegemónico porque siempre por su naturaleza es indomable. Entonces carcome la duda de cual es el sustento de decidir confrontarlo.

¿Será que quien ataca al periodismo tiene un sustento lo suficientemente grande como para poder hacerlo impunemente? ¿O porque no tiene lo necesario para alinearlo a su favor? No se termina de entender si es Poder o Debilidad pero está claro que es caos. Y el caos es siempre funcional a algún plan.

El Señor Presidente nos ha bendecido con sus amables palabras y nos acusa de ensobrados. Entonces que se entere que hay regímenes como Corea Del Norte cuyo símbolo de su partido político oficial incluye la pluma del periodista. ¿Es Milei más Tonto que un Comunista del Régimen de Piongyang?

En ese caso… ¡Alabado sea nuestro Líder Supremo Javier Gerardo Milei, que con su Honorable Gobierno nos insulta, nos dispara, nos censura y castiga! ¡Viva la libertad, carajo!

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