UN PAIS CON SANGRE

ESCRIBE FABIAN ARIEL GEMELOTTI

Es la pobreza, la falta de recursos, los malos salarios, la indigencia, la falta de trabajo. Todo es un combo de años y años que destroza todo, se come a la gente como un Tiburón Gigante de la era de los Dinosaurios que resucita ahora y avanza por el Océano devorando a quien se ponga en el camino.

Acá lo que ocurre no es solamente culpa de la llamada «casta política», acá las culpas son compartidas y bien de clase: empresarios usureros, explotadores, abusadores, evasores de impuestos, cagadores, negreros de empleados que les pagan dos mangos y los condenan a vivir endeudados con tarjetas, a vivir angustiados, a vivir en el llanto diario por falta de plata.     

¿Cómo mierda vamos a pretender que un tipo que vive con cien mil pesos al mes le interese entrar a una librería de viejo? Ese tipo cuando sale quiere ir al mejor cine alfombrado y comprarse la mejor zapatilla y entrar a una pizzería de marca, debe tapar su vida inmunda de necesidades y pobreza. Debe aparentar que no se caga de hambre.          La gente se endeuda y después no puede pagar sus cuentas y ahí viene el problema de la desesperación de dónde sacar el dinero. Toda la clase baja está endeudada en Argentina, con deudas impagas de televisores, aires acondicionados, heladeras, viajes a Bariloche y Mar del Plata, o alguna cirujía de tetas que el marido le pagó al bagayo de la esposa. Así se vive, así de mierda es la vida en Argentina y en toda América latina.     

¿Cómo mierda vas a pretender que la gente lea libros y tenga biblioteca? Eso pasó a cuarto plano. No hay tiempo para leer, no hay tiempo para el ocio. La gente vive con el celular en la mano porque es lo inmediato, lo que te conecta a la la vida, el pulmotor para respirar en esta vida de mierda que vivimos.       

¿Cómo mierda vas a pretender que alguien que gana cien o doscientos mil pesos pueda pensar en la filosofía o Roberto Arlt? No les interesa porque la filosofia es para el que tiene su vida arreglada en dinero.     

La vida pasa por el dinero. Todo es plata en la vida. Y si te dicen que la plata no es la felicidad seguramente el que te lo dice tiene los bolsillos llenos. 
La gente vive conectada a las redes sociales, necesita llenar su vida de fotos boludas, de frases de escritores que hablan boludeces; necesita llenar su vida vacía, porque la vida se ha transformado en una mierda.       


Destrozaron todo. No hay escape y el único lugar donde llenar los vacíos son las redes sociales. Ahí el muerto de hambre del sistema se siente importante, muestra la sirvienta su culo con celulitis pero con foto arreglada y buena iluminación. Se siente importante y en las redes se puede camuflar de patrona y la foto en Mar del Plata al lado del lobo marino la muestra como un logro de vida.     

La vida se ha transformado en virtual y no en real. ¿Cómo mierda podés pretender que el tipo alienado entre a una librería con olor a humedad y con libros polvorientos de estantes abarrotados de clásicos? El pobre quiere el café con leche y la medialuna de manteca y el bagayo de la esposa quiere que al marido se le pare aunque sea una vez al mes.

El pobre de salarios de hambre admira al patrón, se siente parte de la empresa, no lo cuestiona, no quiere revueltas, no quiere huelgas, no le interesa discutir nada. Quiere llegar a la casa y sumergirse en la computadora y con su perfil de facebook sentirse importante subiendo boludeces para que le pongan «me gusta». La gente se siente importante en las redes. Las redes sociales cumplen la función del psiquiatra y del psicólogo. Así los psicólogos se cagan de hambre ahora. Se quedaron sin trabajo. El bagayo en las redes se siente modelo. El ignorante que escribe dos frases con mucho esfuerzo se siente un pensador. El grone de gorrita se siente un cantante de cumbia que llena un teatro y es aplaudido por sus fans de «me gusta». Es nefasto eso de poner «me gusta», porque los pobres compiten en las redes a ver quién es más «famoso». Famosos virtuales de amigos virtuales. 

¿Cómo vas a pretender que la gente entre a un local de libros de antaño con olor a librero de ochenta años? Es imposible eso. La gente llena las ferias de libros nuevos porque ahí consigue ofertas por el libro de auto ayuda donde enseñan a rascarse la japi mientras lees los comentarios de la foto que subiste con el bagayo de tu esposa.  Me hacen reír la de abajo la gente en este mundo virtual Siglo XXI. 

Estamos en 2023 y el año que viene será 2024 y así hasta el 2033 que será el año 2033 no muy diferente al presente pero ya sin libros. Al libro le quedan unos diez años como muchos. No vamos a pretender que al ritmo de miseria y falta de trabajo y virtualidades de bagayos de celulitis espantosa, y el gordo panzón y violento que piensa que las mujeres son sus sirvientas y le lleva a la gorda dos mangos ganados en la changa… (Listo).

Al libro en papel le queda muy poca vida física. La internet y las redes son una industria también y millonaria. Es más barato y más lucrativo producir libros orales (audio libro) que fabricar libros con papel que demanda mucho personal y salarios y conflictos con el trabajador. Con el audio libro se reduce el personal, embolsan más plata y es un mercado más potable. Aparte los clásicos no generan dinero, no tiene ningún sentido reeditar ciertos libros. Van a pérdida los editores. No tiene ningún sentido económico seguir imprimiendo. Al libro impreso le queda los días contados. El diez por ciento de la población mundial lee en papel y tiene una biblioteca en la casa. Cuando ese diez muera ya no va ser necesario seguir imprimiendo. El libro va a quedar como un objeto para coleccionistas con dinero para formar una biblioteca personal.

EL ACUERDO MERCOSUR-UNION EUROPEA

ESCRIBE ALBERTO CORTES

El Mercosur nació del Tratado de Asunción de 1991, durante la Presidencia de Carlos Saúl Menem en Argentina, pero recién durante la de Raúl Ricardo Alfonsín comenzó a funcionar. Lo conforman Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, estando suspendida Venezuela y en proceso de integración Bolivia. El ParlaSur, instancia parlamentaria asociada, por ejemplo, cuenta con legisladores de los cinco países y existe un acuerdo para que los mismos sean electos por votación popular, pero no en todos los casos esto se ha concretado, habiendo países en los que los designan los parlamentos y otros en que los elige el pueblo. En Argentina, aunque el peronismo impulsaba la elección popular, Juntos por el Cambio proponía su elección desde el Congreso – con miembros de las propias Cámaras-. El tema se judicializó, y aunque el macrismo ganó en primera instancia, la Cámara Electoral revirtió el fallo, y por ello en el actual proceso electoral se eligen 19 parlamentarios por todo el país, más uno por cada provincia. Está pendiente resolución de la Corte Suprema.-

El Mercosur aspira a convertirse en un Mercado Común, con un arancel externo común, vigente desde 1995 y amplia libertad de comercio interior, pero hasta ahora sólo ha llegado a funcionar como una Unión Aduanera Imperfecta, con niveles importantes de circulación interna de bienes y servicios, aunque en diversos momentos ha habido tensiones por la implementación de barreras paraarancelarias, principalmente entre los dos socios principales que son Brasil y Argentina. También se han implementado acuerdos en materia migratoria, laboral, cultural, social.

Desde su creación, y a pesar de haber atravesado ciclos políticos muy diferentes, en especial Brasil y Argentina, y a las dificultades para avanzar hacia acuerdos más profundos, ninguno de los variados gobiernos que se han sucedido ha dado señales fuertes de querer abandonarlo, como se dio con otra instancia de integración de la región: la UNASUR, aunque esta última de carácter más político y menos económico que el Mercosur. Tal vez la mayor tensión de un socio con el conjunto, se esté dando en el presente, con Uruguay, con un Gobierno Neoliberal como el de Lacalle Pou que acentúa notablemente tendencias anteriores de ese país de buscar acuerdos de Libre Comercio con otras regiones del mundo, en especial China y la Unión Europea, cualesquiera sean las condiciones que esas regiones les impongan, mientras que Brasil y Argentina en la actualidad condicionan mucho más los pasos hacia esos acuerdos a las concesiones que se obtengan o no de las contrapartes en función de los propios intereses latinoamericanos.

Los Acuerdos fundantes del Mercosur no contemplan la posibilidad de ese tipo de tratados externos por parte de alguno de los países del bloque, sin conformidad del conjunto. China, por otra parte, ha hecho saber que no le interesa un acuerdo sólo con Uruguay, sino con toda la región. Estas tensiones hicieron que en la reciente cumbre de Puerto Iguazú, del 3 y 4 de julio, Uruguay no firmara la declaración conjunta, pero que sacara un documento propio muy parecido, enfatizando algunas cuestiones en particular, en el sentido señalado.

Desde 1999 se viene negociando un Tratado de Libre Comercio Mercosur – Unión Europea. En 2019 se anunció – Macri, por entonces en el gobierno argentino, lo hizo con bombos y platillos y como gran éxito de su gobierno – que se había llegado a un acuerdo. Pues bien el Acuerdo se anunció, pero no se concretó en absoluto aún hoy, cuatro años después.

En el interín, la Unión Europea pretendió imponer nuevas condiciones. No tanto al Tratado por firmarse en sí, sino a través de normas internas de ese organismo europeo, pero de carácter extraterritorial. Así, por ejemplo, pretenden limitar o impedir el ingreso a la U.E. de productos agrícolas cuyo cultivo haya resultado de procesos de deforestación.

El actual Presidente Brasileño y Presidente pro témpore del Mercosur, Lula, ha revertido en una gran medida el proceso de deforestaciones gigantescas de la selva amazónica, que por el contrario, su predecesor Bolsonaro había impulsado. Se propone llegar a deforestación cero en su país en 2030. Pero no está dispuesto a que esta cuestión sea utilizada unilateralmente por la Unión Europea para restringir el ingreso de cacao, azúcar o madera, por ejemplo a la U.E., por fuera de los principios de acuerdo de 2019, en perjuicio de Brasil y el Mercosur. Argentina por su parte tiene también reparo a estas imposiciones pretendidas de la U.E., que la reciente gira de la Presidenta del Consejo Europeo, Ursula von der Lyen, trató entre otras cosas de hacer digerir. También tiene cuestiones propias que plantear no solamente en lo relativo a los productos agropecuarios, sino en cuanto a protección de su propia industria.

Del lado europeo, el acuerdo es temido en particular por los agricultores que no ven con buenos ojos la competencia a sus productos de los sudamericanos. Los franceses en particular son celosos defensores de la llamada Política Agrícola Común (P.A.C.), esencialmente el subsidio de sus agriculturas.

El carácter marcadamente Neoliberal de las Políticas Económicas dominantes en Europa además, genera un cúmulo de objeciones de los sectores progresistas de América Latina que visualizan en un Tratado de Libre Comercio con la U.E., la puerta de entrada a muchos criterios retrógrados, aunque en algunos casos se disfracen con ropajes aparentemente “ambientalistas”.

Mientras tanto, acaba de tener lugar en Belém do Pará, situada muy cerca de la desembocadura principal del río Amazonas, el más caudaloso del mundo, la cumbre de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (O.T.C.A.), integrada por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. A diferencia de otras cumbres, que tuvieron en espejo otras populares que se les contraponían, en esta se buscaron mecanismos para que no sólo opinaran los Gobiernos, sino también Sectores de la Sociedad Civil. El Gobierno Brasileño esperaba reunir unas 10.000 personas y terminaron aproximándose a las 30.000. La selva amazónica, que toma su nombre del río, es el principal pulmón verde del planeta, cuya preservación es esencial para el combate contra el cambio climático y también para evitar la pérdida de la biodiversidad.

EL ATAQUE DEL NEOLIBERALISMO CONTRA LOS DERECHOS LABORALES

ELIOS SHARTOU

POR EDUARDO ALFONSO DEPETRIS

TALLER DE DERECHO LABORAL Y SEGURIDAD SOCIAL «JOSE MATIAS MANZANILLA» UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS (LIMA, PERU)

Finalizando la Década del 80′ del Siglo pasado, la caída del llamado Socialismo Real y la intensificación de la Globalización y el Neoliberalismo, atacando el Intervencionismo Tuitivo Estatal y la Justicia Social emergente de las Luchas del Siglo XIX, generaron una profunda crisis del empleo, la desprotección laboral, constituyéndose en lo que, según ya se dijo, Monereo[10] llamaron la «Nueva Cuestión Social».

La prédica de la Flexibilización Laboral y la desregulación buscó, prácticamente en aras del mercado —como lo ha señalado Barbagelata—,[11] la virtual destrucción de la autonomía del Derecho del Trabajo.

El eje teórico de este proceso, con base en Stuart Mill, fue el resurgimiento del pensamiento neoliberal de Von Hagen (1946) y con la escuela de A.E.D. (Análisis Económica del Derecho) a partir de 1960.

Sin dudas, es el tiempo presente que hemos heredado, en el cual el PRINCIPIO DE LA SOLIDARIDAD lucha y se debate en el marco de las consecuencias del pensamiento neoliberal y de la acción de las fuerzas de los organismos de crédito internacional y el empresismo de poderosa magnitud.

Como hemos dicho antes, la solidaridad y las libertades sindicales constituyen el «Antiproducto Cultural» —valga la expresión— de la Revolución Industrial.

Decimos Antiproducto en tanto es la Expresión del Régimen, pero también su negación, su antítesis dialéctica que determinará la síntesis transaccional formal de la Constitucionalización Social, dejando sin resolver la cuestión social pero permitiendo la tuitividad limitada —pero tuitividad al fin— del trabajo subordinado.

En consecuencia, la Solidaridad es el gran principio inspirador que, desplegado en los derechos económicos y sociales de la Libertad sindical, el Derecho de Huelga, la Justa Remuneración, la Limitación de la Jornada, entre otros, se incorporan al rango constitucional en el proceso de la constitucionalización social que alumbró la segunda generación de derechos humanos constitucionalizados.

No es casualidad que el Afán Destructivo del Neoliberalismo haya dirigido sus objetivos más fuertes en el plano causal, tratando de dirigir hacia el egoísmo individualista para atacar el sentimiento y la prevención y acción de la solidaridad como idea fuerza.

El enfoque ideológico contrario al principio de solidaridad del neoliberalismo se centra en una FILOSOFIA RADICALMENTE INDIVIDUALISTA, que excluye la Intervención Reguladora del Estado sobre las relaciones económicas.

La competitividad, el criterio de la eficiencia lucrativa y la destrucción de la solidaridad son claves del empuje neoliberal que sustenta el Proceso Flexibilizador y Desregulador del Derecho del Trabajo.

Con acierto, el Dr. Barbagelata ha definido como Teología del Mercado esta línea ideológica neoliberal, que busca el ACHICAMIENTO DEL ESTADO, EL LUCRO EMPRESARIAL, LA DEFENSA DE LAS SUPRANACIONALES Y EL VIRTUAL ANIQUILAMIENTO DE LA JUSTICIA DEL TRABAJO.

A veces se ha reducido a Von Hagen en esta tarea de ataque a la existencia misma del Derecho del Trabajo y a su tuitividad. Pero buena tarea también cumplió la escuela de Análisis del Derecho Económico, que reivindica el Homo Economicus, definido por Postner como: «El hombre es un maximizador racional de los fines de su vida, sus satisfacciones (lo que llamaremos el interés propio)».[12]

Postner es el mismo que sostiene que los Sindicatos son básicamente, carteles de trabajadores. Puede señalarse, como el ejemplo extremista de la escuela, el famoso teorema de Coase. En el teorema de Coase como lo señala Ugarte, «el Derecho es un mero instrumento de creación del mercado en los casos en que éste, por los altos costos de transacción no funciona por sí solo».[13]

Como se ve, la Trilogía: Eficiencia, Mercado y Egoísmo Individualista, claros enemigos de toda Solidaridad, que es nuestro tema.

En el Sistema de Economía de Mercado, que arranca con la Revolución industrial, se crean los anticuerpos determinantes de la solidaridad.

El Derecho, sea como regulador del Trabajo Subordinado o de la situación de riesgo del hombre como ser viviente, construyó los caminos para la afirmación del PRINCIPIO DE LA SOLIDARIDAD. Lucha Social y Humana difícil que abarcó desde fines del siglo XVIII hasta principios del siglo XX.

INFORME DE C.E.P.A. SOBRE EL EMPLEO REGISTRADO EN SANTA FE

DATOS AL MES DE MAYO DE 2023 – C.E.P.A. (CENTRO DE ECONOMIA POLITICA ARGENTINA)
El informe analizó los datos sobre el empleo registrado privado en la provincia de Santa Fe para el Mes de Mayo de 2023, su evolución desde la irrupción de la pandemia y la recuperación posterior, en términos sectoriales y regionales. Entre los principales puntos a destacar se encuentran los siguientes:
* En Mayo de 2023 se generaron 973 puestos de trabajo, 0,2% más que abril de 2023. Este crecimiento se dio en sintonía con la expansión del Empleo Privado Nacional, que arrojó 17.979 puestos adicionales en mayo. La cantidad de puestos de empleo registrado (521.787 casos) constituye el valor máximo de la serie histórica.
* Más de tres años después del piso de la pandemia (mayo de 2020), en Santa Fe se han generado más de 46 mil puestos de trabajo, más del 100% del total perdido en la doble crisis de empleo (la gestión Cambiemos y la pandemia), superando en 11 mil puestos el nivel de abril de 2018.
* Durante la crisis del Gobierno de Cambiemos, se Destruyeron 20 mil Puestos de Trabajo Registrados Privados en la Provincia. A esta caída, se suman los puestos perdidos a causa de la crisis sanitaria por el COVID-19 (-12,8 mil) y unos 3 mil entre enero y febrero 2020.
* El empleo registrado privado sostiene el sendero de crecimiento, aún en meses donde se evidencia una desaceleración de la actividad económica.
* A Nivel Sectorial, en Santa Fe, los cinco sectores que mayor crecimiento de puestos de trabajo registraron entre el cuarto trimestre de 2020 y el cuarto trimestre de 2022 son: Construcción (+27,8%), Enseñanza (+23,0%), Hotelería y Restaurantes (+19,2%), Industria (+9,5%) y Comercio (+7,1%).
* Sólo 2 sectores han registrado una caída –inferior al 1%- en ese mismo período: Servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones y Servicios de Intermediación Financiera.
* En Mayo de 2023, 23 de las 24 Provincias ya cuentan con más empleos privados que en Febrero de 2020. Santa Fe se encuentra en el grupo de provincias con mayor crecimiento desde entonces, superando el 5% (específicamente, 6,9%).
* Santa Fe forma parte del grupo de provincias cuya recuperación del empleo privado registrado post-pandemia fue más dinámica. La provincia logró recuperar el nivel de empleo pre-pandemia entre 4 y 14 meses antes que Córdoba y C.A.B.A., respectivamente.
* Con el último dato disponible, a marzo 2023, la evolución de la remuneración promedio en Santa Fe (7,8%) quedó por encima de la inflación (7,7%).
* En términos reales, se observa que el nivel del salario promedio de marzo de 2023 se encontró 0,5 puntos porcentuales por encima de Marzo de 2019.En tanto que,el promedio del año 2022 se encuentra 0,9 puntos porcentuales por debajo del promedio de 2019.
* A Marzo de 2023, la Remuneración promedio en el Sector Privado de la Provincia de Santa Fe fue entre 9 y 26 puntos porcentuales superior a otras jurisdicciones como Corrientes, Entre Ríos, Córdoba y La Pampa; y entre 9 y 37 puntos porcentuales inferior a G.B.A. y C.A.B.A. respectivamente.
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DECLARACION EN MEMORIA DE LA NIÑA MARTIR DE LANUS

MORENA DOMINGUEZ

LA COALICION PAZ, DEMOCRACIA Y SOBERANIA DECLARA QUE SOLO CON JUSTICIA SOCIAL SE FRENAN LA VIOLENCIA, EL DESCONTROL Y EL CRIMEN [1]                        

No es con oportunistas declaraciones pidiendo acabar con delitos por vías violentas y represivas que solo desencajan a una sociedad.                                                           

Tampoco pretendiendo perimidas seudo “Doctrinas de Seguridad Nacional”.                                                                     

Los cambios en una Sociedad de Paz y Democracia siempre deben ser fruto de Acuerdos y Concordia.                              

Esta Coalición lamenta infinitamente la absurda y espantosa muerte de la Niña Morena Dominguez ocurrida en Lanús.                                                         

Compungidos y colmados de dolor los miembros y simpatizantes de esta Coalición llaman a la serenidad en procura de acuerdo básico que lleven a nuestro pueblo a una vida más justa, serena y pacífica. Eso se logra con altura moral y firmeza en los timones de Patria.                                                           

En función de lo antedicho esta Coalición cancela todo Acto Político celebratorio de nada, e invita a sus simpatizantes a cerrar la Etapa pre-comicial con recato, sobriedad y mucho Amor en Memoria de la Niña Mártir de Lanús.

[1] FDO. MEMPO GIARDINELLI

CUANDO EL DERECHO LABORAL ES UN «OBSTACULO»

LA REVOLUCION INDUSTRIAL EN CURSO, LA DE LA INFORMATICA, EJERCE SU PODER NO TANTO SOBRE EL CUERPO COMO SOBRE EL CEREBRO DEL TRABAJADOR. PERO TODA REVOLUCION ES, ANTES QUE NADA, POLITICA. CON SUS GANADORES EVIDENTES: EL NEOLIBERALISMO Y EL PODER FINANCIERO, Y SUS RESIGNADOS PERDEDORES: EL ASALARIADO DESPROTEGIDO Y EL DERECHO DEL TRABAJO. HABRIA QUE SER NECIO PARA DISENTIR SOBRE LA NECESIDAD DE UNA PROFUNDA REFORMA DEL DERECHO DEL TRABAJO.

POR EDUARDO ALFONSO DEPETRIS

NOTA PUBLICADA EN «LE MONDE DIPLOMATIC» ANTE EL DEBATE SOBRE LA REFORMA AL CODIGO DE TRABAJO FRANCES

En la historia de la humanidad, los cambios técnicos siempre han conducido a una nueva reestructuración de las instituciones.
Fue el caso de las anteriores revoluciones industriales que, tras haber alterado el antiguo orden del mundo al abrir las compuertas de la proletarización, colonización e industrialización de la guerra y las masacres, provocaron la reforma de las instituciones internacionales y la invención del Estado Social.
El período de paz interna y prosperidad que conocieron los países europeos después de la guerra se atribuye a esta nueva figura del Estado y los tres pilares sobre los cuales descansó: servicios públicos íntegros y eficaces, una seguridad social extendida a toda la población y una legislación laboral que vincula al empleo un estatus que garantiza a los asalariados una mínima protección.

BAJO EL MERCADO DE DERECHO
Nacidas de la segunda Revolución Industrial, hoy esas instituciones están desestabilizadas y cuestionadas.
Lo hacen las políticas neoliberales, que mantienen una carrera internacional tanto social, fiscal y ecológica a la baja; pero también por la revolución informática, que hace que el mundo del trabajo pase de la edad de la mano de obra a la del “Cerebro de Obra” (1), es decir de trabajador “conectado”: ya no se espera que obedezca mecánicamente las órdenes, sino que se le exige que cumpla los objetivos asignados reaccionando en tiempo real a las señales que le llegan.
Estos factores políticos y técnicos se conjugan en la práctica. Sin embargo, no hay que confundirlos, dado que el neoliberalismo es una elección política reversible, mientras que la revolución informática es un hecho irreversible, susceptible de servir a diferentes fines políticos.
Esta mutación técnica, que alimenta los actuales debates sobre la robotización, el fin del trabajo o la uberización, puede también agravar la deshumanización del trabajo bajo el taylorismo que permite establecer un “régimen del trabajo realmente humano”, como lo estipula la Constitución de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), es decir un trabajo que procure a quien lo ejerza “la satisfacción de utilizar en la mejor forma posible sus habilidades y conocimientos y de contribuir al máximo al bienestar común” (2).
Tal horizonte sería superar el modelo de empleo asalariado, más que el retorno al “trabajo mercancía”.
Así como se consolidó hasta los años 70, el empleo hace referencia a un intercambio: la obediencia por seguridad (3).
El asalariado renuncia a cualquier tipo de autonomía en su trabajo limitando su duración, la negociación colectiva de su precio y la protección contra los riesgos de su pérdida. Implementado bajo diversas formas jurídicas en todos los países industriales, ese modelo ha reducido el alcance de la justicia social en términos cuantitativos del intercambio salarial, la seguridad física en el trabajo y las libertades sindicales.
Por otra parte, el trabajo como tal –su contenido y conducta– fue excluido porque, tanto en terreno capitalista como comunista, se lo consideraba como una “organización científica” –lo que se llamó taylorismo–.
Entonces, la autonomía no tenía ningún lugar; seguía siendo prerrogativa de los cuadros dirigentes y de los independientes.
La revolución de las tecnologías de la información ofrece a todos los trabajadores la posibilidad de concederles una cierta autonomía, al mismo tiempo que el riesgo de someterlos a todos –incluso a los independientes, ejecutivos o profesiones intelectuales– a formas agravadas de deshumanización laboral.
En efecto, esta revolución no se limita a generalizar el uso de nuevas técnicas, sino que desplaza el centro de gravedad del poder económico.
Este se sitúa menos en la propiedad material de los medios de producción que en la propiedad intelectual de los sistemas de información. Y se ejerce menos por órdenes a ejecutar que por objetivos a alcanzar.
A diferencia de las anteriores revoluciones industriales, no son las fuerzas físicas las que las nuevas máquinas ahorran y sobrepasan, sino las fuerzas mentales, o con mayor exactitud las capacidades de memoria y cálculo que pueden ser movilizadas para realizar las tareas programables.
Increíblemente poderosas, rápidas y obedientes, son también –como le gusta repetir al sabio informático Gérard Berry– totalmente estúpidas (4). Por lo que ofrecen la oportunidad de permitir a los hombres concentrarse en la parte “poética” del trabajo, es decir, la que requiere imaginación, sensibilidad o creatividad –o sea la que no es programable–.
Pero la Revolución Informática también demuestra ser fuente de nuevos peligros si, más que poner a las computadoras a la disposición de los hombres, se intenta organizar el trabajo humano siguiendo el modelo de las computadoras. En lugar de que la subordinación dé paso a más autonomía, toma la forma de una gobernanza por los números (5), que extiende a los cerebros el dominio que el taylorismo sólo ejercía sobre los cuerpos.

Esta quimérica búsqueda de programar a los seres humanos los aleja de la experiencia de la realidad; explica el incremento de los riesgos para la salud mental (6) y el aumento de los fraudes, idénticos a los que provocó la planificación soviética cuando, para asegurar la calidad de las botas requeridas por el Gosplan sin disponer del cuero necesario, sólo se fabricaban botas de tamaño infantil.
Obligado a alcanzar objetivos inalcanzables, un trabajador no tiene más remedio que caer en la depresión o engañar para satisfacer indicadores de rendimiento desconectados de la realidad.
El imaginario cibernético de donde procede la gobernanza por los números está en perfecta armonía con la promesa neoliberal de la globalización, es decir una autorregulación de la “Gran Sociedad Abierta” por las fuerzas de un mercado que ahora es total.

Por esta razón, este tipo de gobierno se generaliza, en detrimento de lo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos nombra, para traducir el concepto inglés de rule of law, un «Régimen de Derecho”.
Por lo tanto, no es en las viejas recetas del neoliberalismo donde puede esperarse encontrar las herramientas legales capaces de domesticar la herramienta informática, civilizar su uso, para que libere el espíritu de los hombres en vez de enajenarlo.

Esas recetas, administradas en dosis masivas en todos los países desde hace cuarenta años, han contribuido a configurar el mundo en el que vivimos:
* EL DE LA SOBREEXPLOTACION DE LOS RECURSOS NATURALES.
* LA DEPREDACION DE LA ECONOMIA POR LAS FINANZAS.
* EL VERTIGINOSO AUMENTO DE DESIGUALDADES DE TODO TIPO.
* LAS MASIVAS MIGRACIONES DE POBLACIONES QUE HUYEN DE LA GUERRA O LA MISERIA.
* EL RETORNO DEL FANATISMO RELIGIOSO Y LOS REPLIEGUES IDENTITARIOS.
* LA DECADENCIA DE LA DEMOCRACIA Y EL ASCENSO AL PODER DE HOMBRES FUERTES CON IDEAS DEBILES.
La más elemental sensatez sugeriría que, en lugar de perseverar en el error, aplicando mecánicamente las “Reformas Estructurales” prescritas por los responsables de ese desastroso balance en Francia, se comience por aprender la lección, sobre todo en el plano jurídico.
Lo propio del Neoliberalismo –lo que lo distingue del liberalismo a la antigua– es tratar el Derecho en general y el Derecho del Trabajo en particular como un producto legislativo que compite en el mercado internacional de las normas, donde la única ley que vale es la carrera social, fiscal y ecológica hacia la baja.
Así pues, el Estado de Derecho (rule of law) se sustituye por el “Mercado del Derecho” (law shopping), de manera que el Derecho se encuentra bajo la égida de un cálculo de utilidad, en vez de que el cálculo económico se coloque bajo el paraguas del Derecho.
Esta metamorfosis tiene graves consecuencias y arroja luz sobre la inestabilidad de nuestros Códigos, en primera línea el Código Fiscal y el Código del Trabajo.
En principio, el Derecho es a la vida civil lo que nuestras casas son a nuestra vida material: un marco firme y estable, con sus paredes, techos, puertas y ventanas, habitaciones con funciones diferenciadas.
Pero indexarlo en tiempo real en base a cálculos de utilidad eliminaría toda la estabilidad, como una casa maldita con muros blandos, alfombras que se adhieren a los pies, techos que se desploman, ventanas y puertas que cambian de lugar todos los días.}
Cualquiera atrapado en semejante edificio naturalmente intentaría derrumbarlo, para gran satisfacción del genio malvado que lo hubiera condenado a tal destino.
Y de hecho, los grandes simplificadores que hoy se indignan contra el código de trabajo son los mismos que, año tras año, se empeñan en hacerlo más pesado y complicado.
Ni siquiera esperan que se seque la tinta de la última ley para empezar a redactar la siguiente.

Como el gobierno se ha privado de todas las principales palancas Macroeconómicas que podrían tener un impacto sobre el empleo (control de la moneda, control de las fronteras comerciales, tasa de cambio, gasto público), se aferra con frenesí a lo que sigue entre sus manos: el Derecho del Trabajo, presentado como un obstáculo al empleo. Ningún estudio serio confirma este argumento.
Después de que en 1986 se suprimiera la anterior autorización de despido (hoy todavía vigente en los Países Bajos, donde el índice de desempleo es del 5,1%), nunca se cumplieron las maravillosas promesas de creación de empleos que acompañan cada nueva flexibilización del mercado laboral.
En Europa, la tasa de desempleo no es en ningún lugar más alta que en los países del Sur (7), que han sido los campeones de esta flexibilización.
En cambio, evitan volver sobre las reformas del derecho de sociedades (por ejemplo, la autorización del rescate de acciones, que permite a los accionistas enriquecer su capital sin compensación, destruyendo el capital y debilitando la inversión), el derecho contable (por ejemplo, el abandono del principio de prudencia en favor del justo valor (8)) o el derecho financiero (por ejemplo, la existencia de bancos privados “demasiado grandes para caer” [too big to fail], es decir que gozan de intangibilidad, actualmente negada a los Estados endeudados).
Otros tantos cambios comprobables con efectos negativos sobre la inversión y el empleo.
Es verdad que, en el lenguaje actual, limitar la indemnización por despidos injustificados se califica de “valiente reforma”, mientras que limitar la ganancia de las stock-options que un ejecutivo puede percibir de dichos despidos se consideraría “demagógica”.

CONSEJOS PARA UNA REFORMA
Así, el Derecho del Trabajo no ha sido objeto de ninguna reforma significativa desde 1982, fecha de las Leyes Auroux (9).

En efecto, no hay que confundir el reformismo con el transformismo.
En el sentido que le dio Antonio Gramsci, el transformismo designa una política que, pretendiendo superar la división mayoría-oposición, tiene como única brújula la adaptación a las limitaciones exteriores para acceder o mantenerse en el poder.
En cambio, el reformismo es una acción política impulsada por el proyecto de un mundo más justo que se espera llegue pacíficamente.
En la actualidad, una reforma seria del derecho del trabajo ambicionaría establecer una cierta democracia económica, sin la cual la democracia política sólo seguiría decayendo.
El límite ideal hacia el cual debería tender sería conferir a cada persona más autonomía y responsabilidad en la conducción de su vida laboral, mediante nuevas seguridades –seguridades activas que hagan posible la iniciativa y completen las seguridades pasivas heredadas del modelo fordista (10)–.
Pero no podría abordarse sin considerar las profundas transformaciones en la organización del trabajo y de las empresas que se han producido desde 1981.
La primera condición para semejante reforma sería ampliar, como su nombre lo indica, el derecho del trabajo “más allá del empleo” para incluir todas las formas de trabajo económicamente dependiente.

La revolución digital y el modelo de la start-up rejuvenecen la esperanza de una emancipación basada en el trabajo independiente y las pequeñas cooperativas.
Pero la realidad es más bien la de desdibujar la distinción entre trabajo independiente y subordinado, porque el trabajador se encuentra atrapado en vínculos de lealtad que implican la reducción más o menos fuerte de su autonomía.
Los hechos desmienten la idea de que la intermediación entre trabajadores y usuarios de sus servicios a través de una plataforma informática sería el terreno para una renovación del trabajo independiente, como lo demuestran la organización y las acciones colectivas que llevan a cabo con algún éxito los choferes de Uber para obtener su reconocimiento como asalariados.

Además, en Estados Unidos y el Reino Unido, varias jurisdicciones han reclasificado como contratos de trabajo asalariado los contratos de los choferes Uber (11).
Ante estas evoluciones, la dependencia económica debería ser el criterio del contrato de trabajo, así como lo recomienda la estimulante “Propuesta de Código de Trabajo” que acaba de publicar un grupo de juristas liderado por Emmanuel Dockès (12).

La adopción de dicho criterio simplificaría la legislación laboral, al mismo tiempo que permitiría indexar el grado de protección del trabajador a su dependencia.
La gestión por objetivos hace resurgir, en efecto, la antigua figura jurídica de la “tenencia servil”, por la cual un empleado se colocaba como “vasallo” de un patrón que le concedía la explotación de fondos de capital.
La herramienta informática permite al que posee un sistema de información hacer renacer los vínculos de vasallaje y controlar el trabajo de otros sin tener que dar órdenes.
Esos vínculos entretejen la trama jurídica de la economía en red y se los encuentra según diferentes modalidades en todos los niveles de la organización laboral: desde los empresarios sometidos a las exigencias de sus accionistas o dadores de orden, hasta los trabajadores asalariados, a quienes se exige flexibilidad, es decir reactividad y disponibilidad en todo momento.
Los debates sobre la uberización ilustran la necesidad de un marco jurídico capaz de cumplir las promesas (de autonomía) y conjurar los riesgos (de sobreexplotación) inherentes a dichas situaciones.
En ese contexto, se percibe cuán fuera de tiempo y de propósito está una reforma que pretende que la negociación de empresa sea el centro de gravedad del derecho laboral.

Es una opción que hubiera sido apropiada en Estados Unidos en 1935, cuando fue el fundamento para la adopción de la National Labor Relations Act en el contexto del New Deal; pero no responde a los problemas que plantea la organización reticular y transnacional del trabajo en 2017.
De tener en cuenta las realidades de esta organización, el programa de reformas sería completamente diferente, y de las cuales apenas podemos citar aquí algunos ejemplos.
La primera cuestión es acerca de los procedimientos que permitan a los trabajadores encontrar un cierto control sobre el sentido y contenido de su trabajo.

La libertad de expresión colectiva de los asalariados que reconocen las Leyes Auroux han abierto esa posibilidad, que sería conveniente retomar, convirtiendo el diseño y la organización del trabajo en objeto de negociación colectiva y alerta individual.
Hoy, esta cuestión sólo se aborda negativamente, cuando esa organización lleva al suicidio o a trastornos psicosociales. Debería ser positiva y preventiva.
La negociación colectiva también debe realizarse en los niveles pertinentes, y no sólo a los del sector o empresa.

Dos de esos niveles merecerían en especial ser definidos y organizados: el de las cadenas y redes de suministro y producción, y el de los territorios.
Tales negociaciones permitirían tener en cuenta los intereses específicos de los empresarios dependientes, que pueden unirse a los de sus asalariados en relación con las empresas de las que dependen.
O incluso implicar a todas las partes que se interesen en el dinamismo de una región.
También aquí, el cara a cara de empleador-asalariado en el seno de una empresa o sector ya no es adecuado y exigiría la presencia de otros actores en torno de la mesa de negociaciones.
Una tercera cuestión de reformas se refiere a la distribución de responsabilidades en las redes empresariales.

Estas permiten a quienes las controlan ejercer el poder económico, delegando sus responsabilidades sobre subalternos.
Por lo tanto, la cuestión es indexar la responsabilidad de cada miembro de esas redes en función del grado real de autonomía que tiene (13).
Tal reforma sacaría de las penumbras la actual Responsabilidad Social y Medioambiental (RSE) (14), que es al neoliberalismo lo que el paternalismo fue al liberalismo.
Permitiría que, llegado el caso, las empresas dominantes sean solidariamente responsables de los daños causados por la organización del trabajo que ellas han diseñado y controlado.
A nivel internacional, habría que tener en cuenta todas las consecuencias del Preámbulo de la Constitución de la O.I.T., que afirma que “si cualquier nación no adoptare un régimen de trabajo realmente humano, esta omisión constituiría un obstáculo a los esfuerzos de otras naciones que deseen mejorar la suerte de los trabajadores en sus propios países”.
Y también considerar que la División Internacional del Trabajo y la huella ecológica en el planeta son indisociables.
Así pues, las normas sociales y medioambientales tienen que poseer una fuerza jurídica equivalente a las normas del comercio mundial, lo que supone el establecimiento de una instancia internacional de reglamento de los litigios, con la facultad de autorizar a los países que las cumplan a que cierren sus mercados a los productos fabricados en condiciones que no las respeten.

El recurso a nuevas formas de acción colectiva, incluido el boicot a esos productos, entonces se reconocería como una libertad inherente a la libertad sindical y de asociación.
Si se colocara a la vanguardia de tal reforma, la Unión Europea podría recuperar su legitimidad política y retomaría así el objetivo de “igualación en el progreso” que todavía figura en sus Tratados, en lugar de intentar alimentar la reforma social y fiscal entre los Estados miembros hacia la baja, como está haciendo su Tribunal de Justicia.
Por último, una ambiciosa reforma del derecho laboral debería tener en cuenta el trabajo no remunerado, en especial la crianza de los niños o el cuidado de los padres ancianos, tan vital para la sociedad como ignorado por los indicadores económicos.
Desde que la iluminación artificial permite hacer trabajar a nuestro prójimo día y noche, las veinticuatro horas, es el Derecho del Trabajo el que creó un marco espacio-temporal compatible con nuestros ritmos biológicos y respetuoso del Derecho (Humano) a una vida privada y familiar.
Ese marco se ve hoy amenazado por el neoliberalismo y la informática, que se unen para extender el dominio del trabajo comercial en todo lugar y en todo momento (15).}
Es exorbitante el precio a pagar, sobre todo desde el punto de vista educativo, pero los obsesionados con el trabajo dominical y el trabajo nocturno, que devasta la supervivencia del tiempo social y extiende la mercantilización de la vida humana, nunca lo toman en cuenta.
NOTAS
1. Michel Volle, “Anatomie de l’entreprise. Pathologies et diagnostic”, Pierre Musso (dirección), L’Entreprise contre l’État, Manucius, París, 2017.
2. Declaración de Filadelfia (1944).
3. Véase Danièle Linhart, “Imaginer un salariat sans subordination”, Le Monde diplomatique, julio de 2017.
4. Gérard Berry, “Pourquoi et comment le monde devient numérique”, Annuaire du Collège de France, París, 2007-2008.
5. Véase “Le rêve de l’harmonie par le calcul”, Le Monde diplomatique, febrero de 2015.
6. Los riesgos para la salud mental en el trabajo no dejan de aumentar, a pesar de la afirmación del “principio de adaptación del trabajo al hombre” por la directiva europea del 12 de junio de 1989. Pueden conducir al suicidio, a la muerte súbita por agotamiento (karoshi) o a burn-out. Léase el informe del Buró Internacional del Trabajo, Stress au travail. Un défi collectif , Ginebra, 2016 (accesible en línea), y Loïc Lerouge, La Reconnaissance d’un droit à la protection de la santé mentale au travail, Librairie Générale de Droit et de Jurisprudence (LGDJ), París, 2005.
7. El índice de desempleo alcanza oficialmente el 11,1% en Italia, el 17,8% en España y el 21,8% en Grecia.
8. Reemplazando el antiguo principio de prudencia contable, esta norma indexa el valor de los activos de la empresa sobre su precio de mercado supuesto y así permite hacer aparecer riquezas puramente hipotéticas. Véase Jacques Richard, “Une comptabilité sur mesure pour les actionnaires”, Le Monde diplomatique, noviembre de 2005.
9. Del nombre del ministro de Trabajo Jean Auroux, estas leyes instauraron en especial los Comités de Higiene, Seguridad y Condiciones deTrabajo (CHSCT), la obligación anual de negociar los salarios y la duración del trabajo, una dotación de 0,2% de la masa salarial para los comités de empresa.
10. Sobre la manera de concebir esas nuevas seguridades, véase Au-delà de l’emploi. Transformations du travail et devenir du droit du travail en Europe, Flammarion (2 ed.), París, 2016.
11. La continuación de esta lucha jurídica está actualizada en el sitio http://uberlawsuit.com
12. Emmanuel Dockès (dirección), Proposition de code du travail, Dalloz, París, 2017.
13. Véase Alain Supiot y Mireille Delmas-Marty (dirección), Prendre la responsabilité au sérieux, Presses universitaires de France (PUF), París, 2015.
14. Según la definición que adoptó la Unión Europea, la RSE designa “la integración voluntaria de las preocupaciones sociales y ecológicas de las empresas a sus actividades comerciales y sus relaciones con sus partes interesadas”.
15. Véase Laurent Lesnard, La Famille désarticulée. Les nouvelles contraintes de l’emploi du temps, PUF, 2009.
* Profesor en el Collège de France, miembro de la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.). Autor en especial de La Gouvernance par les nombres, Fayard, París, 2015.

LA JOVEN FORMULA PRESIDENCIAL DE LA IZQUIERDA PARA LAS P.A.S.O.

MANUELA CASTAÑEIRA Y LUCAS MANUEL RUIZ PRE-CANDIDATOS A PRESIDENTA Y VICEPRESIDENTE DE LA NACION POR LA LISTA DEL NUEVO M.A.S.

Analizamos con Lucas Manuel Ruiz las Propuestas que tiene uno de los Sectores de la Izquierda en la República Argentina para ofrecer a la Comunidad el próximo Domingo, día que se van a desarrollar las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultaneas y Obilgatorias, en las que se definiran los Candidatos para las Elecciones Generales del Domingo 22 de Octubre de 2023.

«PROPONEMOS QUE EL SALARIO MINIMO, VITAL Y MOVIL SEA DE $ 500.000, Y QUE SEA INDEXADO MENSUALMENTE»

«ESTO RESOLVERA DOS PROBLEMAS ACTUALES, EL PRIMERO ES QUE, LA CONDICION DE LOS TRABAJADORES REGISTRADOS, QUE SUS INGRESOS, ESTAN BAJO EL NIVEL DE POBREZA. Y EL SEGUNDO, QUE ES EL PROBLEMA DEL PLURIEMPLEO, ES DECIR QUIENES TIENEN QUE TENER 2 O 3 TRABAJOS PARA PODER LLEGAR CON DINERO AL FINALIZAR CADA MES»

«LOS PRINCIPALES CANDIDATOS PROPONEN RESOLVER LA CRISIS AJUSTANDO EL BOLSILLO DE LOS TRABAJADORES. PASANDO DESDE EL CONSERVADOR DE MASSA, LAS DISTINTAS EXPRESIONES DE JUNTOS POR EL CAMBIO Y EL ULTRADERECHISTA DE MILEI»

¿Cómo es posible elevar el Salario Mínimo a $ 500.000.-? ¿Qué Recursos debemos instrumentar para Re-Distribuir mejor la Riqueza que produce el P.B.I. de la República Argentina?

El Pre-Candidato a Vicepresidente de la Nación por el Nuevo M.A.S. manifiesta cuales son algunas de las Medidas Económicas que debe aplicar el próximo Gobierno Nacional.

A CONTINUACION COMPARTIMOS LA ENTREVISTA REALIZADA EN EL DIA DE HOY A LUCAS MANUEL RUIZ:

MANUELA CASTAÑEIRA PRE-CANDIDATA A PRESIDENTA DE LA NACION ARGENTINA Y LUCAS RUIZ PRE-CANDIDATO A VICEPRESIDENTE DE LA NACION

LA CONSTRUCCION PERFORMATIVA DEL DISCURSO DE ODIO EN TAPAS DE REVISTAS 

AUTORES: RAMIRO CARLOS HUMBERTO CAGGIANO BLANCO Y YEDDA ALVES DE OLIVEIRA CAGGIANO BLANCO

POR EDUARDO ALFONSO DEPETRIS

En relación con el discurso del odio, Nicolás Maquiavelo, en el libro «El Príncipe», considerado el texto precursor de la ciencia política, se preguntaba si al Gobernante le convenía más ser amado o temido. Así, estableció los afectos de Amor y Temor como fuente de validación del Poder del Soberano, distanciándose del fundamento Teológico.

Tales sentimientos fueron, durante siglos, los pilares de los estudios políticos hasta que, en el siglo XX, se descubrió uno mucho más funcional al poder: el ODIO. Debido a este hecho, en lo que respecta al discurso de odio, existe un vacío en lo referente a su conceptualización, ya que su estudio fue descuidado o anclado básicamente en sus aspectos jurídicos y, por lo tanto, encorsetado por la propia lógica penal en menoscabo de su dimensión discursiva, que excede con creces la tipificación de “CRIMEN DE ODIO”.

Hoy, con la ayuda de los estudios de la (in)visibilidad podemos entender, por ejemplo, por qué cuando uno piensa en el amor, en la cultura occidental, viene a la mente la imagen de Romeo y Julieta de la obra del escritor inglés William Shakespeare empero, en cambio, no prestamos mucha atención al contexto de odio entre las familias Montecchio y Capuleto que sirvió de contexto –y a la vez obstáculo– de este amor frustrado.

Por esa razón, es evidente la necesidad de explorar el tema desde una perspectiva multidisciplinar en una interfaz entre la Pragmática y la concepción analítica del discurso y otras disciplinas sociales, sobre todo teniendo en cuenta que, en el Siglo pasado, hubo muchas experiencias políticas que perfeccionaron los mecanismos de Control Social mediante la Exacerbación del Odio contra ciertos “Otros”, tanto en Regímenes Políticos Totalitarios como Democráticos (1), y que en el Siglo XXI se ha alcanzado el máximo grado de efectividad gracias a la presencia ubicua de los medios de comunicación y la entrada en escena de nuevos protagonistas: INTERNET Y LAS REDES SOCIALES.

En este sentido, pretendemos mostrar cómo se construyeron Representaciones de Odio en Portadas de Revistas producidas durante el contexto socio-histórico de los ataques mediáticos a los gobiernos de Cristina Kirchner, en Argentina, y  Dilma Rousseff, en Brasil.

Para analizar este fenómeno, basamos la investigación en un corpus compuesto por imágenes obtenidas de las portadas de los semanarios Veja (Brasil) y Noticias (Argentina). Mediante el Método Descriptivo-Analítico, establecemos comparaciones, regularidades y diferencias temáticas, discursivas y semióticas, utilizadas para expresar la “Otredad” y la construcción performativa del discurso del odio mediante el deseo de aniquilamiento de ese “otro” representado en las figuras de los ex Mandatarios Cristina Fernández y Lula Da Silva.

Para llevar a cabo los objetivos, presentamos inicialmente la base teórica sobre aspectos lingüísticos, centrándonos en la importancia de la intención comunicativa; las características del discurso del odio, que nos ayudarán a comprender cuestiones relacionadas con la conceptualización de este fenómeno; las construcciones mediáticas y visuales del discurso del odio y, posteriormente, el análisis de portadas de revistas para observar cómo se utilizan los distintos recursos.

1Al respecto, es común recordar al Nazismo, al Stalinismo, al Franquismo, al Falangismo y a otros Regímenes Dictatoriales (como las Dictaduras Militares Latinoamericanas) y, sin embargo, olvidar al Macartismo, por ejemplo, que estableció una clara polarización ideológica “Amigo/Enemigo, Patriota/Comunista” mediante la cual se habilitó la negación de la posibilidad de una narrativa y existencia de ese “otro”, llegando a su persecución física y hasta encarcelamiento.

I) ASPECTOS LINGÜISTICOS

Cuando hablamos hacemos mucho más que transmitir un código, de alguna manera transformamos el entorno, actuamos, y en esa forma de actuar entran en juego Elementos Pragmáticos (conocimientos, creencias, hipótesis sobre el interlocutor, etc.) que nos permiten utilizar un mismo enunciado con diferentes propósitos discursivos:

Ello indica que el proceso de Descodificación no es la única fuente de la que obtenemos contenidos; también la Inferencia (pensamiento que nos permite deducir nuevas informaciones a partir de otras ya existentes) desempeña  un  papel  decisivo  en  la  comunicación  (Escandell 2012, pág. 2).

Tanto la Pragmática como la Gramática toman como objeto de estudio el conjunto total de enunciados de una lengua. La diferencia estriba en la perspectiva con la que se aborda su estudio.

La Pragmática es, esencialmente, una disciplina que toma en cuenta los factores extralingüísticos que determinan el uso del lenguaje, precisamente todos aquellos factores a los que no puede referirse un estudio puramente gramatical: nociones como emisor, destinatario, intención comunicativa, contexto verbal, situación enunciativa o el conocimiento del mundo que posean los interlocutores serán de suma importancia.

Por ello Escandell Vidal (2006, pág. 16) declara que debemos entender que, sin la Pragmática, muchos hechos relevantes quedarían sin explicar o serían parcialmente explicados, ya que un análisis puramente lingüístico no sería capaz de explicar los efectos lingüísticos y sociales que un determinado uso que el lenguaje tiene sobre el receptor en la interacción comunicativa.

Por  ello,  como  nos  recuerda  Leech  (1997,  pág.  48),  desde  los comienzos de los estudios de Pragmática, en los años ’60, se planteó la existencia de dos cuestiones a resolver:
1°)          ¿Qué significa ?

2°)    ¿Qué quisiste decir con ?

La respuesta a la pregunta 1 vendría dada por la semántica, tradicionalmente tratada como una relación binaria, mientras que la pregunta 2 le correspondería a la Pragmática responder, en una relación ternaria, relacionando a los usuarios de la lengua.

Así, a partir de [2] podemos hablar de intención como elemento básico de la comunicación, además de emisor – destinatario y situación comunicativa (Escandell, 2004).

En relación con la intencionalidad, ésta constituye un aspecto central dentro de la Pragmática, ya que la actividad lingüística no es una mera reacción refleja a las condiciones del entorno, sino una forma de conducta voluntaria, con un objetivo comunicativo preciso (Escandell, 2020, pág. 113), mediante la cual “un individuo trata de originar ciertas representaciones en la mente de otro individuo”, tales como información nueva, refuerzo de la información existente, actuación sobre las relaciones sociales, etc. (Escandell, 2004).

Por lo tanto, podemos completar la fórmula de Leech (1997) de la siguiente manera:

¿Qué quiso decir el individuo A, cuando dijo X, al individuo B, en el contexto Z

No obstante, como señala Escandell (2004), si bien son importantes, no son los únicos factores que deben ser considerados y, además, tanto  las  relaciones  que  se  establecen  entre  ellos como los efectos sociales de los actos de habla tienen el mismo nivel de importancia.

En  consecuencia, como señala Rajagopalan (2010, pág. 65), es necesario “rescatar el papel originalmente reservado por Austin a los actos ilocucionarios, el de ser unidades de análisis indisolublemente culturales”, por tanto, propias de cada comunidad de habla.

Principalmente porque, como explica el autor (Rajagopalan, pág. 26), la “idea seminal” de la performatividad de los actos de lenguaje -hablar una lengua es hacer cosas con ella- sirvió de inspiración a académicos de muy diversas áreas, como la psicología, antropología, sociología y “campos no relacionados como la economía”.

A su vez, es importante resaltar la relación entre lo comunicativo, lo personal y lo social porque, como precisa Arundale (2013), la academia ha tratado muchas veces lo social y lo individual como un dualismo. Según el autor, debemos considerar lo individual y lo social como un punto dialéctico que debe ser explicado por la perspectiva microsocial. Tales explicaciones son responsables de las actividades humanas sin privilegiar lo individual o lo social y otorgar relevancia a la mutua influencia de los seres humanos mientras interactúan (Arundale, 2013).

En otras palabras, es un fenómeno complejo que implica una relación dialéctica en la que lo individual y lo social, en una relación de interdependencia, se configuran recíproca y simultáneamente, hasta el punto de que lo individual no puede explicarse sin la presencia de lo social, y viceversa.

El punto de vista de Arundale sobre los efectos sociales de las interacciones es fundamental para comprender la naturalización y legitimación de los discursos de odio y cómo se articulan, a la vez que ayuda a comprender el “pacto” que establecen los medios de comunicación con su audiencia (Charaudeau, 2015).

FIGURA 1 – DIALETICA INDIVIDUAL Y SOCIAL

II) DISCURSO DE ODIO

Como advierte Rajagopalan (2008, págs. 24-25), es necesario que la lingüística abandone la tendencia de algunos autores de abordar el lenguaje “como un científico natural estudiaría un fenómeno físico”, y asumir que reflexionar sobre el lenguaje “implica, en definitiva, indagar, por un lado, sobre la propia naturaleza humana y, por otro, sobre el tema de la ciudadanía” (Rajagopalan, 2008, pág. 7).

Más específicamente, Tiburi (2015) dice que nuestro ser político se forma en actos de lenguaje2, forjando personas y siendo forjado por ellas. En consecuencia, hay que considerar que, en contextos sociales en los que existe una extrema polarización sociopolítica y discursiva, como ha ocurrido en Argentina desde 2008 y en Brasil desde 2013 (así como en muchos otros países del mundo), el ataque a las imágenes públicas contra personas en particular o grupos destinatarios con los que se pretende polarizar (por motivos raciales, políticos, de género, etc.) es sistematizada y, consecuencia de ello, con tendencia a la progresividad y radicalización en la medida de su mayor o menor circulación social.

En este sentido, Bielsa y Peretti (2019) hablan de las “Campañas de Descalificación” realizadas a través de agravios, principalmente orales aunque luego puedan ser reproducidos por la prensa gráfica-, que van acompañados de estigmatizaciones condenatorias por parte de los medios de comunicación los que devienen, “con sus efectos, en armas de destrucción masiva” (Bielsa y Peretti, 2019, pág. 17).

2 Acto de lenguaje es, grosso modo y dejando de lado las diferenciaciones que hacen algunos autores, otra denominación para los actos de habla (Charaudeau; Maingueneau, 2016, pag. 72). En este artículo preferimos seguir llamándolos actos de habla.

Los autores citados aclaran que el estigma es un fenómeno social que “se debe a un rasgo o caracterización que representa efectos no deseados para el portador”. Así, para ellos, una clasificación social se convierte en un estigma “cuando la información relacionada con ella se procesa con una serie de connotaciones peyorativas”. Tal marca “legitima” un trato discriminatorio (2019, pág. 18) y, por tanto, injusto. Y tal imagen vergonzosa se construye, al mismo tiempo, individual y socialmente.

De forma individual, como explican Bielsa y Peretti (2019, pág. 20), a través de la creación de memesfake news; socialmente a través de su difusión en los medios masivos de comunicación y de las omnipresentes redes sociales. Así, “groserías, ofensas, mentiras creíbles” comparten la única intención de confundir, motivar, provocar “sentimientos adversos contra blancos predeterminados” en las audiencias (Bielsa y Peretti, 2019, pág. 20).


3 En Argentina, como señala Gabriel Giorgi (2019, pág. 79-80), desde 2008 se registra una “polarización cada vez más intensa en torno a las políticas redistributivas del gobierno kirchnerista”. Para algunos sectores, como explica el autor, esta polarización indicaba un conflicto puesto al servicio del Gobierno (contra ciertos políticos, como la oligarquía, la prensa hegemónica, etc.) o movilizado contra el Gobierno -especialmente contra la figura de Cristina Kirchner- se tradujo en una violencia verbal que recuperó tonos racistas, sexistas y clasistas. A su vez, en Brasil, como dice Esther Solano (2018, pag. 49), desde 2013 “se instaló una dinámica de polarización en las redes y en las calles, cuyo centro simbólico es el Partido de los Trabajadores (P.T.). Una parte de la sociedad movilizada hace del PTismo el blanco de sus críticas, mientras que la otra responde poniendo la narrativa del golpe y defendiendo la normalidad institucional”.

Todo ello redunda en la creación de un Contexto Socio-Cultural que potencializa la circulación de actos de habla cargados de fuerzas ilocucionarias injuriantes designados a atacar la imagen de una persona en especial, o un determinado grupo, hasta el punto de naturalizar la expresión del deseo de muerte, un grado extremo que, justamente, configura el discurso de odio.

III) DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA “OTREDAD” AL DISCURSO DE ODIO

Carthago delenda est (Cartago debe ser destruida) fue la fórmula con la que Catón “el Viejo” finalizaba sus discursos en el Senado Romano  en  los  últimos  años  de  las  Guerras  Púnicas,  hacia  el  15 a.C., pronunciados contra sus archienemigos.

En ese enunciado podemos encontrar el odio y el deseo de aniquilamiento del pueblo y la cultura cartagineses y el creciente Orgullo de la Audiencia Romana al escuchar tales palabras.

A pesar de la antigüedad del fenómeno, fue en la última década, como señala Kiffer (2019, pág. 13), que el odio adquirió una nueva centralidad a raíz de una “NUEVA OLA CONSERVADORA”, con deseo de aniquilar vidas, en el marco de un creciente movimiento derechista abrumador en gran parte del mundo y “una necropolítica que asoma y se instituye en el lugar de lo que antes creíamos ser el pacto civilizatorio”.

En Brasil, como señala Schwarcz (2019, pág. 25- 26), “también estamos “navegando” en una marea conservadora” a través de […] demonización de las cuestiones de género, el ataque a las minorías sociales, la incredulidad en las instituciones y los partidos, la conformación de dualidades como “nosotros” (los justos) y “ellos” (los corruptos), la embestida contra los intelectuales y la prensa, la justificación del orden y la violencia (…), el ataque a la Constitución y, finalmente, el apego a una historia mítica, forman parte de una narrativa de más largo alcance la que, sin embargo, tiene un gran impacto en nuestro contexto nacional y contemporáneo.

“Manifestaciones de racismo, violencia patriarcal y machista y un clasismo aún más airado” nos permiten, según Kiffer (2019, pág. 13), hablar de formas contemporáneas de odio, con nuevos movimientos y modos de acción y organización en torno a un discurso supuestamente normalizador.

A pesar de su relevancia y actualidad, como es costumbre en las Ciencias Sociales con varios términos, es muy difícil llegar a una definición universalmente aceptada sobre el significado de “DISCURSO DEL ODIO” (Weber, 2009).

Desde el ámbito jurídico, existe una gran tendencia a considerar el Discurso del Odio [4] como una manifestación discriminatoria, o que incita a la discriminación, contra determinados Sujetos de Derecho y Colectivos en condiciones de vulnerabilidad -minorías étnicas, raciales, etc.-, llevada a cabo por grupos dominantes. Tales manifestaciones contravendrían la Libertad de Expresión, o constituirían un abuso de la misma.

De esta forma, se produce un conflicto entre el Derecho Constitucional de Libertad de Expresión y la Actividad Punitiva del Estado, el que es de interpretación restrictiva también por principios constitucionales.

Fiss (1996, pág. 20) nos recuerda que las expresiones de Discurso de Odio, penalmente castigadas por el Poder Estatal, desvalorizan a aquellos a quienes se dirigen y a los grupos sociales a los que pertenecen. Por lo tanto, si bien son fundamentales a la hora de decidir sobre la posibilidad de la existencia de un delito de odio, tales conceptos resultan insuficientes para analizar el tema del discurso del odio cuando no se infringen los preceptos penales de forma lo suficientemente “evidente” para hacer entrar en funcionamiento el sistema estatal represivo. Por ello, creemos que nos encontramos ante un concepto complejo integrado por prácticas penalmente punibles, que constituyen solo la parte visible del iceberg, y también aquellas que no son alcanzadas por el Derecho Penal, como se ilustra en la siguiente figura:

FIGURA 2 – DISCURSO DE ODIO Y DERECHO PENAL


4 Cabe señalar que no existe una definición legal de Discurso de Odio que sea internacionalmente aceptada y su caracterización es controvertida y sujeta a disputa. Sin embargo, como recuerda Castro Rocha (2021), el “rebrote actual del discurso del odio y, en especial, las consecuencias físicas de la violencia simbólica, llevaron a Naciones Unidas a lanzar un documento” denominado “Estrategia y Plan de Acción sobre el Discurso del Odio”

En consecuencia, en la necesidad de tener un concepto suficiente para manejar este trabajo, tampoco nos ocuparemos del odio individual, abordado por la psicología, sino de la manifestación social del mismo.

Para ello, partiremos de la construcción social de la “otredad” como elemento distintivo del discurso del odio y presupuesto ineludible para su construcción.

Caracterizamos  tal  construcción,  siguiendo  a  Reguillo  (2013), como una práctica social de construcción “del otro” que se realiza exacerbando la atribución de diferencias intersubjetivas, de diversa índole, a través de mecanismos como aumentar las características negativas de ese “otro”, enfatizar desproporcionadamente las positivos del “yo”, o una combinación de ambos, lo que resulta en una posición subordinada de ese “otro” así construido en relación con el individuo o grupo que enuncia.

Esta construcción no sólo naturaliza la diferencia sino que, en el caso del odio, convierte a ese “otro” en un enemigo que amenaza, real o potencialmente, la existencia del “yo normalizador” del grupo.

Como señala Reguillo (2013), ubican a “lo diferente” en las antípodas de una sociedad normalizada, disciplinada y medicalizada que pugna por resistir las contaminaciones de un mundo “otro” que amenaza con cuestionar su sistema de doxas constitutivo.

El Otro (opuesto al colectivo identitario en cuestión) siempre es el “comunista”, “el resto”, “el judío”, “el populista”, el causante de todos los males, aquel que precisa ser descartado, odiado para el “bien de todos”; es siempre el Otro (el que no tiene el rasgo positivo de la marca de identidad) el que dificultaría la construcción de una “sociedad unificada” sin diferencias grupales ni antagonismos irreconciliables (Perez y Starnino, 2021, pág. 88).

De esta forma, la construcción de la “otredad” se convierte en un elemento constitutivo del “yo” del enunciador o del grupo al que pertenece o al que, en mayor o menor medida, adhiere.

Esta diferencia, así creada, es situada y relacional, es decir, responde a lo que y ahora debe servir para infamar al “otro”: xenofobia, misoginia, LGTBIfobia, etc. Pero también tales estigmatizaciones pueden basarse en motivos políticos, o estar permeados de alguna manera por ellos.

Por eso, es muy importante recalcar que el odio no reside en un sujeto u objeto específico. A diferencia de la ira que se enfoca en el nivel personal, el odio es global e incluye todas sus acciones. Aristóteles (2000), en Retórica, propone la distinción entre ira y odio.

En relación con la primera, se centra en el ámbito personal del sujeto objeto de la ira; en sus palabras, “es imperativo que el enfadado se vuelva siempre contra determinado individuo, por ejemplo, contra Cleón, pero no contra el hombre en general” (Aristóteles, trad. 2000, pág. 29) [5].

Ahora bien, el odio, por ser global e incluir todas las acciones, necesita que la persona objeto de ese afecto deje de existir para satisfacer la voluntad del que odia (Aristóteles, trad. 2000), simplemente porque todo lo relacionado con esa persona es visto bajo una luz negativa. El “otro” es percibido (o imaginado) como un enemigo irreductible. Este “otro” asume así el carácter de lo negativo a través de la construcción que realiza el que odia, que, de esta forma, establece las categorías de sujeto odiado y, al mismo tiempo, de sujeto odiador (Ahmed, 2015,pág. 77).

De esta forma, la inversión emocional que presupone el odio, exacerba la diferencia y modifica la dicotomía ideológica señalada por Van Dijk (2012) “nosotros vs. ellos” instaurando una creencia-convicción, mucho más potente aun: la imposibilidad de la coexistencia con ese “otro”, que se expresa en la fórmula “nosotros ellos” [6].


5 Según Aristóteles (2000, trad. pag. 29), “el odio abarca a toda una clase de personas: todos odian al ladrón y al sicofante”.

6 Como explica Charaudeau (2018, pag. 17), “todo acto de lenguaje emana de un sujeto que solo puede definirse en relación con el otro” ya que sin la existencia de este otro el sujeto no puede ser consciente de sí mismo. Si en esta relación, siguiendo el pensamiento del autor, el sujeto intenta que el otro “piense, diga o actúe” según su intención, en el discurso del odio no existe tal intención, sólo desea su “no existencia”.

CUADRO 1 – POLARIZACION ANTINOMICA «NOSOTROS-ELLOS» Y DISCURSO DE ODIO

Polarización ideológica“nosotros” versus “ellos”Tensión en la Coexistencia
Exacerbación de la polarizaciónpor medio del odio o “nosotros” o “ellos”Imposibilidad de lacoexistencia

Fuente: Blanco; Blanco (2020).

Amossy (2016), al tratar el discurso polémico, señala tres procedimientos por los cuales éste se constituye: dicotomización, polarización y desprestigio hacia el “otro”. Con el primero se establece una relación de “exclusión” de los integrantes de la polarización por la radicalización del debate. Como señala la autora (2016, pág. 28), “la retórica de la polarización consiste en establecer campos enemigos”.

6 Como explica Charaudeau (2018, pag. 17), “todo acto de lenguaje emana de un sujeto que solo puede definirse en relación con el otro” ya que sin la existencia de este otro el sujeto no puede ser consciente de sí mismo. Si en esta relación, siguiendo el pensamiento del autor, el sujeto intenta que el otro “piense, diga o actúe” según su intención, en el discurso del odio no existe tal intención, sólo desea su “no existencia”.

Los tres procedimientos señalados por Amossy (2016) en el discurso polémico también están presentes en el discurso del odio.

Sin embargo, diferentemente a lo que acontece con el discurso polémico al que ella se refiere, el que puede ir acompañado de pasión y violencia verbal -a menudo, pero no necesariamente- (Amossy, 2016, pág. 27), estos elementos, o al menos uno de ellos, son los que constituyen el discurso del odio.

Por eso, quien odia, llega a percibir la existencia del otro, o del grupo al que ese “otro” pertenece, como una amenaza para sí  mismo o  para su  grupo,  al  punto  de desear su  no  existencia,  su anulación o aniquilamiento real o simbólico.

De esta forma, estamos en condiciones de establecer algunas distinciones  para  comprender  mejor  las  características  del discurso del odio:

CUADRO 2 – DIFERENCIACION DE LOS DISCURSOS POLARIZADOR, POLEMICO Y DE ODIO

 CaracterizaciónProcedimientosObservaciones
Discurso polarizadorTensión de la coexistenciaCuadrado ideológico. 
 Discurso polémico Exclusión del “otro”Dicotomización, polarización y descrédito.Puede haber pasión yviolencia verbal
 Discurso de odio Eliminación física o simbólica del “otro”Construcción (y/o propagación) de la“otredad”. Siempre hay afecto de odio, aun en enunciados “lúdicos”.

La aniquilación o eliminación simbólica (o nulificación) del otro, puede estar dirigida contra los “otros” objetos del odio o contra sus representantes icónicos al deshumanizarlos, por ejemplo, asemejándolos a animales.

Así, Dilma es un “tapir” (anta en portugués), Lula un “molusco” (en portugués el calamar se denomina lula) o un “sapo barbudo”, y Cristina una “yegua”, “cerda” y “guanaca”.

En lo que a la construcción visual se refiere, los tres memes siguen la misma lógica simple y directa de “pegar” las cabezas de los blancos de descalificación a los cuerpos de los animales: en el caso de Dilma Rousseff, un mamífero que, en el imaginario social brasileño,

FIGURA 3 – CARACTERIZACIONES DE LOS TRES PRESIDENTES COMO ANIMALES

representa falta de inteligencia e incluso estupidez [7]; en el caso de Lula da Silva, un batracio, asociado a la sensación de repugnancia; y Cristina Kirchner a una yegua, animal que sirve para denominar a las mujeres de mala índole [8].

Esta práctica alcanza su punto máximo cuando los enunciados expresan literalmente el deseo de la no existencia física de ese “otro”, deseo tanático que imposibilita toda comprensión de la diversidad, la reflexión y el diálogo.

Así, el discurso del odio radicaliza las prácticas discursivas en lo que podemos denominar el “efecto todo vale” que no sólo naturaliza lo previamente repudiado, sino que posibilita nuevos enunciados cada vez más violentos simbólicamente.

IV) CONSTRUCCION MEDIATICA DEL ODIO

7 Según la definición del diccionario Michaelis, tapir (en portugués “anta”) significa coloquialmente: “Una persona poco inteligente que no capta ni comprende las cosas con facilidad; estúpido, ignorante, tonto”. Recuperado el 18 de octubre de https://michaelis.uol.com.br/moderno-portugues/busca/portugues- brasileiro/anta

8 El diccionario de la Real Academia Española explica que en Cuba y Uruguay yegua es un adjetivo coloquial despectivo: “Mujer grosera”. No entendemos la razón de esta limitación geográfica a tan sólo esos dos dado que tal uso está muy extendido en América del Sur. Recuperado el 18 de noviembre de 2020 de https://dle.rae. es/yegua.

El modo de producción de la articulación discursiva está controlado  por  lo  que  se  puede  denominar  “élites  simbólicas”: periodistas, escritores, artistas, directores, académicos y otros grupos que ejercen el poder a partir del “capital simbólico”.

Este poder simbólico no se limita a la articulación en sí, sino que también incluye el modo de influencia ya que pueden determinar la agenda de discusión pública, influir en la relevancia de los temas, controlar la cantidad y el tipo de información, especialmente en lo que se refiere a quién debe ser destacado públicamente y de qué manera (Van Dijk, 2012).

Dada su naturaleza, suele ser más difícil abordar el discurso mediático que el político, ya que, en relación con este último, generalmente se acepta que esté vinculado al poder y, por tanto, a la manipulación, mientras que “el mundo de los medios tiene la pretensión de definirse contrario al poder y a la manipulación” (Charaudeau, 2014, pág. 17).

Esto demuestra que el poder simbólico de los medios es también una forma de poder ideológico ya que son los “hacedores de conocimientos, normas morales, creencias, actitudes, normas, ideologías y valores públicos” (Van Dijk, 2012, pág. 45), y lo hacen despertando  el interés y “tocando la afectividad del receptor de la información”, convirtiéndose en manipuladores, muchas veces “sin darse cuenta”, ya que no transmiten lo que sucede en la realidad social, sino “lo que construyen a partir del espacio político” (Charaudeau, 2014, pág. 19).

Por ese motivo, la instancia mediática se encuentra condenada a buscar emocionar a su audiencia, a movilizar su afectividad, para despertar el interés y la pasión por la información que le es transmitida, lo más opuesto posible al efecto de racionalidad que debe dirigir el objetivo de la información (Charaudeau, 2014, pág. 92).

Por su parte, Nora Merlin (2019) explica que “los medios concentrados de comunicación, la voz del poder, estimulan el odio que  el  neoliberalismo  necesita  para  permanecer”  en  una  relación neoliberalismo-odio en la que se retroalimentan.

Así, desde principios del siglo XXI, las identificaciones y los discursos masivos tienen como actor predominante, en narrativas de odio y agresión, a los medios de comunicación hegemónicos y a las redes sociales cada vez más presentes en la cotidianidad.

Son los protagonistas en movilizar la insatisfacción social al ofrecer “alguien a quien odiar” (Merlin, 2019) y las razones para hacerlo.

VI) LA CONSTRUCCION VISUAL DEL ODIO

Los medios de comunicación, como pondera Rodríguez (2013), al ser depositarios de los anhelos de diferentes grupos sociales (televisión, medios gráficos e internet), ostentan un gran poder en la construcción social de lo visual dado que nos dicen qué cómo ver.

Tal construcción debe entenderse […] como herramienta de conocimiento, como dispositivo de poder y como mediación para la interacción social, (que) refiere al conjunto de tácticas y estrategias que, de manera cotidiana, gestionan la mirada, esa que produce efectos sobre el modo en que percibimos y somos percibidos, esa que clausura y abre otros caminos, esa que reduce o esa que restituye complejidad (Reguillo, 2013).

Esta construcción social no es arbitraria, “tiene que estar a ‘tono’ con el segmento que se propone conquistar, no pueden ignorar en términos absolutos qué está ocurriendo en cada momento en lo existente socialmente como visual construido, imaginado” (Rodríguez, 2013).

En el caso de los medios, que tanto han contribuido a la polarización extrema en Argentina y Brasil, ofrecen algo a una audiencia que está predispuesta a aceptarlo y que, por tal razón, termina consumiendo esos “productos” ofrecidos, retroalimentando el odio.

En  este  artículo,  centraremos  nuestra  mirada  en  las  portadas de dos semanarios, Noticias, de Argentina, y Veja, de Brasil [9], ya que sirvieron para crear o exacerbar el odio contra Cristina Kirchner y Luiz Inácio “Lula” da Silva, a través de la “construcción visual de lo social”, propuesta por los estudios de (in)visibilidad.

Estos semanarios y sus polémicas portadas tuvieron un papel protagónico en la construcción visual del odio porque, independientemente del número de suscriptores o eventuales lectores, consiguieron “HACERSE PRESENTES” en las manifestaciones contra los gobiernos de CFK (2012-2014) y el PT (2015-2016) y en las Redes Sociales en aquella época.

La portada de una revista puede entenderse como un  dispositivo privilegiado de desdoblamientos temáticos, de sentidos y de identidades, un texto complejo constituido por una relación de completitud entre lo verbal y la imagen que, combinados, construyen el enunciado.

Sólo a través de tal yuxtaposición es posible comprender los diferentes efectos de sentido y recuperar los sedimentos discursivos en los que se basan, así como las metáforas que permiten su lectura, y las relaciones de intertextualidad que muchas veces presentan.

Este complejo texto está diseñado por una gramática visual, o verbo visual, que encaja en el contexto cultural y comunicacional al que pertenece y, al mismo tiempo, establece un pacto tácito de lectura con su audiencia, sustentado en la reiteración de los significados que se producen y/o reproducen.


9 La revista Noticias (su nombre exacto es “Notícias da Semana”), pertenece al grupo editorial Perfil, que también cuenta con varias revistas y un diario digital. A su vez, el semanario brasilero Veja pertenece al grupo multimedia Abril. Ambas son publicaciones semanales del género “actualidad”, cuyos sumarios incluyen temas de interés general y presentan una cierta orientación de centroderecha en el tratamiento de los contenidos políticos. El artículo central, en las dos publicaciones, casi siempre es de contenido político y se anticipa en la portada como una característica distintiva de su identidad.

Con  la  intención  de  ilustrar  la  “búsqueda  de  huellas  de  los modos cómo se pensó y construyó la diferencia” (Reguillo, 2013), tomaremos una secuencia de tres portadas de la revista Noticias en las que se hace referencia de diferentes formas a la muerte de Cristina Kirchner, y analizaremos las ilustraciones y los títulos, ya que son los elementos principales en la configuración gráfica de lo que se denomina “editorialización” [10].

En particular, nos centraremos en las estrategias, referencias y recursos discursivos y retóricos -las elecciones lingüísticas utilizadas para construir significados que crean o refuerzan el contexto de extrema polarización- las ideologías involucradas y, principalmente, la idea de la imposibilidad de la convivencia, que se resume en la no existencia del otro, es decir, en el impulso tanático, en el deseo de muerte, en el aniquilamiento real o simbólico del otro (Blanco y Blanco, 2019).

FIGURA 4 – TAPAS DE LA REVISTA «NOTICIAS» CON REFERENTE A LA MUERTE DE CRISTINA ELISABET FERNANDEZ

10 Por “editorializar” se entiende el acto o efecto de convertir un artículo, la portada, un programa de radio, etc. en algo similar al editorial, expresando idea(s) o juicio(s) sobre cierto(s) tema(s) actual(es). Fuente: Porto Editora. Diccionario Infopedia de la Lengua Portuguesa [en línea]. Accesado el 10/01/2021 en https://www.infopedia. pt/diccionarios/lingua-portuguesa-aao/editorialização.

La primera de las portadas generó repercusiones negativas tanto de sectores religiosos de varios credos [11] que cuestionaron el uso de un símbolo religioso con fines políticos, como de políticos por el mensaje de odio que evoca la crucificación.

La revista salió a la venta la víspera del Viernes Santo, cuando se celebra el Vía Crucis. Así se explica el juego de palabras con el título: “Vía Crisis” (Camino de la Crisis), en sustitución del litúrgico “Via Crucis” (Camino de la Cruz).

De esta forma, Cristina Kirchner estaría recorriendo un camino directo a la crucifixión, atravesando diferentes épocas de crisis económica, en una remisión vía paralelismo con las 14 estaciones de la conmemoración católica.

A ello contribuye, en el análisis, la frase que anticipa el título, “La cuenta regresiva” que, en letras de un amarillo fuerte que se destacan por sobre el fondo azul, muestra la existencia de momentos previos de un proceso que inevitablemente llegará a su fin: el deceso.

En la segunda portada podemos ver una continuidad con otras producidas anteriormente por el semanario argentino en las que se afirmaba que la ex-presidente tenía problemas psiquiátricos.

En esta tapa se sugiere la existencia de una tendencia al suicidio por el gesto de la mano que simula una pistola apuntando a la sien. El título enuncia un “Juego suicida de Cristina”, con énfasis en las palabras “Juego Suicida” en letras naranjas y mayúsculas.

11 Al día siguiente a la publicación el archiobispo de Buenos Aires, Mario Poli, dijo que poner esa imagen en la portada era “de muy mal gusto” porque la Semana Santa “no es para eso”. Dos padres que trabajaban en barrios populares denunciaron la foto porque “banaliza la festividad de la Semana Santa con fines políticos”. También se manifestaron el presidente de la Asamblea Rabínica Latinoamericana, Marcelo Polakoff, y el rabino de la Comunidad Bet-El, Daniel Goldman que, en tono crítico, manifestó que “Si hay un grupo que sea mayoritario o minoritario que se siente incómodo por algo que tiene que ver con un elemento tan raigal como es la vida religiosa, hay que tener cuidado y respeto por la sensibilidad del otro”. Recuperado el 21 de noviembre de 2020 de https://andradetalis.wordpress.com/tag/cristina-kirchner/.

La tercera de las portadas tiene una simbología auto-explicativa, repetida desde la época medieval: la de la bruja quemada en la hoguera. En el contexto de la producción, Cristina Fernández de Kirchner había dejado la presidencia nueve días antes de la publicación.

En la parte superior central, Cristina Kirchner, vestida con ropa de mujer que remite a la época medieval, está encadenada por la cintura a un madero, agonizando en la hoguera.

Al fondo, un grupo de hombres, un juez, tres políticos, un sindicalista y el director ejecutivo de un grupo multimedia [12], encabezados por el presidente electo Macri y vestidos como monjes de la Inquisición serían los protagonistas de un pacto para quemar a Cristina con la finalidad de “proteger la gobernabilidad” del país.

Destacamos la frase “Nunca Más” en el subtítulo, ya que, por un lado, radicaliza lo perentoria del antecedente “Para que Cristina no vuelva [nunca más]”, y, por otro lado, hace una referencia explícita con el libro “Nunca Más” [13] en el que se registran por primera vez los crímenes de lesa humanidad, el tema de los desaparecidos y las políticas de verdad, memoria y justicia desarrolladas en los gobiernos kirchneristas.

Esta remisión acentúa el mensaje de aniquilamiento de CFK representado por su figura en la hoguera.

El subtítulo introductorio “blindar la gobernabilidad” legitima “El pacto” ya que con Cristina “viva”, según el semanario, la Argentina sería ingobernable.


12 De izquierda a derecha aparecen: el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, el candidato a presidente por el Partido Justicialista Daniel Scioli, Mauricio Macri, Sergio Massa, exministro de Cristina Kirchner y líder de un sector interno del Partido Justicialista, el sindicalista Hugo Moyano y el CEO del grupo multimedios Clarín, Héctor Magnetto.

13 El Informe de la Comisión Nacional sobre la desaparición de personas. Nunca Más, o simplemente Nunca Más (Buenos Aires: Eudeba, 1984), es una publicación en la que se recogen los testimonios de la desaparición y muerte de más de 8961 personas durante la dictadura militar argentina de 1976-1983.

Luego de una primera aproximación al modo cómo opera la construcción  de  la  otredad  y  la explicitación  del  deseo  tanático, analizaremos  más  detalladamente  dos  tapas  en  las  que  los destinatarios del discurso de odio fueron los ex-presidentes de Argentina y Brasil, CFK y “Lula” da Silva respectivamente.

VI) ANALISIS DEL CORPUS

Para el corpus elegimos dos tapas de los semanarios Veja Noticias que expresan explícitamente el deseo de muerte de Cristina Fernández de Kirchner y Luiz Inácio “Lula” da Silva.

En ellas hay referencias incontestables con personajes míticos de la historia argentina y brasileña, amados por unos y odiados por otros, lo que muestra claramente que, como señala Giorgi (2019), el odio se construye sobre sedimentos de afectos de odio anteriores.

FIGURA 5 – TAPAS DE LAS REVISTAS «NOTICIAS» Y «VEJA»: MUERTE DE CRISTINA FERNANDEZ Y LULA DA SILVA

La primera de las publicaciones es una tapa que el Editor de la Revista «Noticias» decidió, en el último momento, que no saldría en la portada sino en la parte central dado que era muy fuerte. Es la imagen del rostro de Cristina Kirchner tomada de perfil, recostada, con el mismo foco que una de las fotos del cadáver de Eva Duarte de Perón, “Evita”, luego de ser embalsamado [14]. El título del artículo no deja dudas acerca del luctuoso sentido ilocutivo del enunciado: “¿Muere ella o su relato?”.

La elección de esta intertextualidad trae aparejada una simbología perversa, ya que el cuerpo de Eva Duarte de Perón, a la llegada de la dictadura militar que asaltó el poder en Argentina el 16 de septiembre de 1955, inicia un macabro recorrido en el que se lo exhibe como un cuerpo personal del jefe del Servicio de Inteligencia, Carlos Koenig, quien aprovecha para realizar todo tipo de vejaciones.

Luego es trasladado clandestinamente a Italia, con el nombre falso de María Maggi de Maggiolis, enterrado en Milán y devuelto a su marido, Juan Domingo Perón, en Madrid en 1971, profanado y con signos de haber sido mutilado. Sin embargo, aun tendrán que pasar 5 años más para que sus restos descansen en el panteón familiar en el Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires.

Por ese motivo, recordar el cadáver de Evita despierta un sentimiento de morbosidad y odio al mismo tiempo en gran parte de la clase media argentina que en 1952 escribió en las paredes “¡Viva el cáncer!”, como se podrá apreciar en la segunda figura de la siguiente secuencia[15]. Recordamos que fue esa enfermedad la que acabó con la vida de la “madre de los descamisados”. Y, al mismo tiempo, de indignación por parte de la otra parte de la sociedad. De hecho, debido a la repercusión negativa de la imagen, la imagen también fue eliminada de la edición en línea del semanario.

14 Para conocer el proceso de embalsamamiento realizado por el médico español Pedro Ara Sarriá, véase “Eva Perón: los últimos 50 años”. Recuperado el 19 de octubre de 2020 de https://guiarte.com/evita/.

15 La intertextualidad se torna aún más sórdida si recordamos que dos años antes de la publicación a Cristina Kirchner le diagnosticaron cáncer de tiroides, pero resultó ser un “falso positivo”. Aun así, la ex-presidenta tuvo que ser sometida a una intervención quirúrgica. Fuente: Rede Brasil Actual. Recuperado el 14 de enero de 2021 de https://www.redebrasilatual.com.br/mundo/2012/01/cristina-kirchner-divulga-exames-na-internet-para- desmentir-uso-politico-de-cancer/

FIGURA 6 – IMAGEN DEL CUERPO DE «EVITA» EMBALSAMADO Y GRAFFITI FESTEJANDO SU MUERTE

En el caso de la portada de la revista Veja, el ex-presidente Lula es retratado como una figura negra que se deshace en el fondo rojo, color que lo invade en forma de chorros desde la parte superior de la cabeza hasta la mitad y, al mismo tiempo, parece sangrar como si hubiera sido decapitado.

El fondo rojo hace referencia al color de partido de varios partidos de izquierda en todo el mundo y a la extinta U.R.S.S. No es casualidad que uno de los gritos de guerra más escuchados en las marchas contra el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), entre 2015 y 2016, fuera “Mi/nuestra bandera nunca será roja”, como se puede apreciar en la figura 7.

La publicación se enmarca en el contexto político-social de las acusaciones que el ex-juez Sérgio Moro había hecho contra el ex-presidente por los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero en el marco de la operación Lava Jato.  Según la revista, el “mito Lula” se estaría derritiendo y eso es lo que supuestamente “expresaría” la portada.

FIGURA 7 – MANIFESTANTE CON CARTEL. MANIFESTACION DE FORTALEZA (CEARA – BRASIL) DEL 12/04/15

Sin embargo, hay mucho más que se puede leer en este (con) texto.

En primer lugar, como advirtió el politólogo Reginaldo Nasser en su perfil en la red Facebook, se trata de una copia de otra portada de la revista estadounidense Newsweek de octubre de 2011, que retrataba, con el mismo estilo, textura y colores, al Ex-Presidente Libio Muammar Gaddafi, quien gobernó ese país durante 42 años.

Gaddafi fue depuesto, con la ayuda de la O.T.A.N. (Organización del Tratado del Atlántico Norte), en uno de los conflictos que formaron parte de las llamadas Primaveras Arabes. Los videos en Internet, que se volvieron virales en ese momento, mostraban a los opositores linchando y colgando al Ex-Premier Africano.

La intertextualidad es manifiesta: la misma composición cromática (detalle para las letras blancas de los nombres de los semanarios), los mismos efectos de “derretimiento/desteñimiento”. En el caso de Gaddafi sería de su corporeidad y en el caso de Lula, según la Revista Brasileña, del “mito” que representa la figura del ex-presidente.

FIGURA 8 – COMPARACION DE LAS TAPAS DE REVISTAS «NEWSWEEK» Y «VEJA»

Esta tapa también fue duramente criticada por parlamentarios y militantes del Partido de los Trabajadores por, precisamente, incitar a la violencia e insinuar el linchamiento de Lula al asociarlo con la figura de otro ex-Mandatario asesinado de esa forma.

Sin embargo, el título del reportaje principal que anticipa la portada, “Arréstame si puedes”, del periodista Thiago Bronzatto, habla de un Lula que desafía la legalidad y la acción persecutoria de la justicia, lo que nos remite a un mítico prófugo de las fuerzas del orden, también oriundo del noreste brasileño como “Lula” da Silva”: Virgulino Ferreira da Silva, figura popular conocida como “Lampião”.

Virgulino fue asesinado por las Fuerzas Policiales Volantes (cuyos procedimientos, a menudo, eran peores que los de los forajidos a los que perseguía), fue decapitado [16] y su cabeza se expuso primero en las escalinatas de la Municipalidad de la ciudad de Pirañas, en el estado de Alagoas, y luego en el Museo Antropológico Estácio de Lima, en la ciudad de Salvador (Carvalho Ritto, 2017). Recién en 1969, 31 años después de su muerte, los restos de “Lampião” fueron entregados a su familia para realizar el debido entierro.

16 Como señala Clovis Carvalho Britto (2017), “Varios personajes emblemáticos de la historia brasileña fueron decapitados, como estrategia ejemplar y didáctica, o como resultado de estudios de antropología física. Los desenlaces dramáticos, aliados a una serie de estrategias, contribuyeron a la mitificación en torno a sus trayectorias. En ese sentido, además de Maria Bonita, Lampião y los nueve bandidos de su banda, son ilustrativas las muertes de Tiradentes, Antônio Conselheiro, Ganga Zumba y Zumbi”.

FIGURA 9 – DETALLE DE LA TAPA DE LA REVISTA «VEJA» Y CABEZA DE «LAMPIAO» EXPUESTA EN PUBLICO

Además, dos cosas hacen que ambas imágenes sean similares: el aplanamiento de la cabeza de Lula (que creemos haber sido hecho a propósito por el semanario) para que se asemeje a la de Lampião cuando fue expuesta en las escaleras.

El otro detalle es el énfasis en la oreja izquierda que se hace en la imagen de Lula en la portada del semanario, que coincide con el protagonismo que tiene la oreja del mítico héroe popular en la foto histórica, lo que nos lleva a concluir que, lejos de ser arbitraria, la composición visual busca activar, rescatar o legitimar la división Brasil vs. Nordeste, exacerbada desde la elección presidencial de 2014 en la que se acusa a los votantes de aquella región brasilera de haber votado macizamente al Partido de los Trabajadores.

De esta forma, la portada del semanario consigue, performativamente, adicionar una nueva capa al anti-petismo (o al menos reavivar los sedimentos de la existente) y reactualizar el odio hacia los nordestinos de Brasil, el que también “desfilaba” en los carteles de las Manifestaciones contra el gobierno del PT (2014-2016) por las ciudades del Sury Sudeste de Brasil e invadía las redes sociales al momento de la publicación de la revista.

VII) CONSIDERACIONES FINALES

Con este análisis de las portadas semanales pudimos constatar la construcción de un mensaje de odio, sistemático, con el objetivo de menoscabar las imágenes de los ex-presidentes de Brasil y Argentina, sus proyectos políticos y el grupo que ellos representan (kirneristas/ peronistas en Argentina, petistas en Brasil), excediendo en demasía la polarización ideológica que rivaliza con el otro (Van Dijk, 2012) o la polémica que lo excluye (Amossy, 2016).

El discurso del odio, como señala Merlín (2019), es parte de la lógica de la guerra -y del periodismo de guerra, según definición de Julio Blanck, periodista argentino de Clarín-, en el que todo vale para aniquilar al enemigo.

Para ello, se (re) produjeron, en las portadas de los semanarios analizados algunas imágenes, con el poder de perdurar en la memoria, de ser reactivadas luego de largos períodos y convocar nuevas experiencias e ideas.

Como explica Laura Malosetti Costa: Hay imágenes que no sólo no se olvidan sino que adquieren -con el tiempo- nuevos poderes. El poder de las imágenes, su capacidad para ser veneradas, despertar devociones y sostener creencias, generar violencia, ser odiadas, temidas y hasta destruidas, es algo que parece caer por fuera de la institución “arte”, desbordando sus circuitos y mecanismos de legitimación en las sociedades occidentales modernas (Malosetti Costa, 2013b).

Y,  en  clave  de  discurso  de  odio,  se  exhibieron  en  un  lugar privilegiado de los dispositivos de circulación social con el propósito de aniquilar otras imágenes públicas, de simbólica muerte en la hoguera, en la cruz o evocando otros cuerpos inertes (Cristina), o linchados y/o decapitados, como en el caso de Lula.

Y todo este odio discursivo, (re)producido y legitimado, fue performativamente articulado al servicio de ciertos propósitos de dominación: contribuir con la salida del poder a quienes no pudieron ganar en más de una década a través del juego democrático y legitimar la feroz persecución judicial de la que son objeto Lula y Cristina en el contexto jurídico- comunicacional del lawfare [17].

REFERENCIAS
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17 La traducción más aceptada de este término legal compuesto en inglés es “guerra judicial” o “guerra legal”. Nuevamente la lógica amigo-enemigo señalada por Merlín (2019).