
EL SISTEMA DISTRIBUTIVO DEL PERONISMO [1]
En tanto el Poder es del Pueblo, se ve claramente como el Proceso de Liberación va de lo Político a lo Económico, y NO A LA INVERSA.
Para Redistribuir en lo Económico debe «Redistribuirse», Primero en lo Político.
Cuando el Poder pasa del Pueblo a la Oligarquía (la clase «Gerencial» del Imperio), se consuma el Despojo a los Trabajadores, entonces, la Productiviodad va del Trabajo al Capital, del Salario a la Ganancia. La versión más dramática está señalada porque mientras Perón dignificó el Trabajo, el «Proceso» de la Patria Financiera Glorificó la Tasa de Interés.
El Justicialismo ha sido considerado, por amigos y enemigos -en la amplia gama que se extiende entre sus partidarios más fervorosos y sus críticos irreconciliables-, como un Movimiento que, en lo Económico, actúa en base al Distribucionismo.
Por supuesto que mientras los primeros aplauden el mejor reparto del Producto generado por el Esfuerzo Social, los segundos critican la «Política del Despilfarro» de las riquezas acumuladas por generaciones anteriores. No es raro que así suceda, ya que, en general, estas son las dos posiciones acerca del más formidable Movimiento Social Latinoamericano del Siglo XX: apoyado por quienes creemos en el Pueblo como Autor de su Propio Destino, y vítuperado por aquellos que sólo toleran la presencia popular porque «es necesario que alguien haga el Trabajo».
Lo cierto es que la serie estadística de la Distribución Funcional del Ingreso en la Argentina, nos permitirá señalar la Acción Peronista sin siquiera reparar en los años; bastará con mirar los «picos» de Participación del Trabajo en el Producto para saber que por allí pasó el Peronismo.
Pero esto no constituye una mera casualidad estadística, ni es el reflejo de un hecho puramente economicista; representa, por el contrario, una faceta relevante e incontrovertible de la aplicación de una Doctrina que pone al Hombre como Objetivo y Finalidad Esencial de su Acción.
El repaso de algo más de tres Décadas de Historia Socio-Económica Argentina demostrará tal aserto.
SALARIO NOMINAL, SALARIO REAL Y SALARIO RELATIVO
Como se sabe, el Producto Bruto Interno (P.B.I.) mide, en el valor homogéneo que representa el Dinero, el fruto de la Acción Productiva de una Comunidad durante un lapso anual. Es la suma de de todos los bienes y servicios generados por esa sociedad durante un año, expresados en el común denominador monetario.
El valor de tales agregados presenta dos caras, que signfican el mismo fenómeno mirado desde el punto de vista del Mercado o de la Producción. En efecto, depurando los precios de las influencias impositivas, y en general de la acción del Estado, el valor a que se comercia algo no es más que la suma de las Retribuciones de los Factores que han intervenido (se han asociado) en su Producción.
En otras palabras: lo obtenido se reparte entre quienes contribuyeron a la Producción. La Teoría Económica Tradicional señala al Trabajo, el Capital y la Tierra como los Factores Originales de la Producción, a los que se ha agregado el Factor Empresarial como aquel que coordina y dirige (la «cuarta rueda del carro» según una difundida expresión).
Como se quiera este Factor Empresarial suele estar ligado al Capital o, a veces, a la Actividad «Gerencial», es decir a la tarea de aportar especiales conocimientos en lo que podríamos denominar Trabajo Calificado, los Factores de la Producción pueden reagruparse en dos grandes rubros: los del Trabajo Humano, y los ligados a alguna forma de propiedad; Trabajo y Capital para ser más simples.
Y como todo el Producto se asigna entre ellos, queda bien claro, desde el punto de vista Distributivo, que la Economía no es más que un Juego de Intereses Contrapuestos en el Reparto de lo Producido (producción a la que, curiosamente, arribaron por su estrecha colaboración), por lo cual todo Beneficio derivado de tal producto va a parar a mano de uno u otro de los Factores.
Lo que uno «Pierde» lo «Gana», irremediablemente, el otro. La Retribución al Trabajo es el Salario. Y como sabemos muy bien los Argentinos, el Salario Nominal (monto del Dinero cobrado) no tiene mayor relevancia frente al Salario Real (cantidad de Bienes Susceptibles de ser Adquiridos con el Salario Nominal), ya que suele suceder que el primero suba pero el segundo baje, configurando un Deterioro del Bienestar.
En cambio, lo que no se aprecia muy bien, pues su significado no es tan evidente, la Tercer Forma de Salario: el RELATIVO; aquel que relaciona las Participaciones del Trabajo y el Capital en el Producto, es decir, la Parte que cada uno se lleva por haberse asociado en la Producción, y que. se supone, corresponde al «Premio» por su Esfuerzo.
Veamos un ejemplo simple. Supongamos que un Trabajador, en una Jornada de Labor, produce un artículo que se comercia a $ 100.-, recibiendo por su trabajo una Remuneración de $ 50.- Su participación en el producto es, entonces de 50% (50 x100/100), y su Salario Real, medido sobre lo que él mismo produce, de 0,5 (50/100), puesto que su Salario Nominal alcanza para «comprar» la Mitad de ese producido.
Supongamos, ahora, que en una segunda jornada produce dos artículos, ganando el mismo sueldo de $ 50.- Como hay mayor producción, el precio en el Mercado baja, por ejemplo a $ 75.- dada la mayor oferta y la competencia por colocarla. ¿Cuál es la nueva situación del Trabajador? Tomando el punto de vista del Salario Real sus posibilidades han mejorado; el Poder de Compra que posee ha crecido a 0,66 desde el momento que con su Sueldo puede adquirir no ya la Mitad sino las Dos Terceras Partes del artículo que produce, cuyo Precio ha caído de $ 100.- a $ 75.-
Pero, ¿Qué pasa con su Salario Relativo? Este no ha subido sino que ha decrecido, pues el Producto es ahora de $ 150.- (75 x 2 = 150) y su Retribución sigue siendo $ 50: su Participación en el producto ha descendido del 50% al 33% (50 x 100/150).
Conclusión: el Salario Real puede subir pero el Relativo Bajar, al mismo tiempo, algo similar a lo que sucedía con el Salario Nominal y el Real. En la primera circunstancia decíamos que caía el Bienestar del Trabajador. En la segunda lo que acaece es que si bien su Bienestar Crece, no lo hace en la misma Proporción en que subido su esfuerzo productivo.
Aquí entra, en forma concreta, a ponerse de relevancia el significado de la Justicia Social. Un Economista Liberal diría -Ocultando el hecho del Incremento Desproporcionado de la Ganancia-, que la Mayor Productividad ha beneficiado a los Trabajadores.
Esto es sólo una pequeña parte de la Verdad, dado que, efectivamente, la Suba de la Productividad se ha trasladado, en pequeña proporción a los Trabajadores, vía el Sistema de Precios, pero la Mayor parte ha ido a parar a Manos del Capital, escamoteada a los Trabajadores, al No Trasladarse Directamente al Salario, los Incrementos de Productividad.
Una consecuencia de lo expuesto en la que vale la pena detenerse, es que, mientras el Costo de Vida es de Fácil Apreciación, la Mayor Producitividad es más Difícil de Conocer, sólo es apreciable desde el lado de la Empresa y conociendo sus cifras: de allí el Valor y la Importancia de la famosa «COGESTION» EMPRESARIA, que fue aplicada por el Gobierno Justicialista en las Empresas Públicas (Período 1973-1976).
El Control Sindical es lo único capaz de asegurar el Mantenimiento del Salario Relativo.


[1] «PERONISMO: UNA DOCTRINA, UNA HISTORIA, UNA MILITANCIA» – OSCAR SBARRA MITRE. Buenos Aires: Ediciones del Tercer Mundo, Año 1987.
Referencias sobre el Autor:
Oscar Sbarra Mitre Falleció a los 72 años en Diciembre de 2014. Nacido en 1942, fue un brillante Matemático (Doctor en Economía), además de Escritor, Intelectual y Militante del Proyecto Nacional y Popular, donde nuestro Pueblo se encolumna, siempre, detrás de las Banderas Históricas del Peronismo. También fue Gestor Cultural, Historiador, Periodista y Poeta, publicando –si se suma todas las disciplinas que abordó- un total 15 libros. Ocupó los cargos de Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la U.B.A. en la “Gestión Puiggrós” (1973) y fue más tarde Director de la Biblioteca Nacional (1997-2000) y del Fondo Nacional de las Artes (1989). También asesor de la Cámara de Senadores de la Nación. Precisamente sobre su paso por el Decanato de Económicas aún se recuerda el gesto que tuvo cuando al asumir su cargo remató los viejos muebles suntuosos de la Facultad –ligados a la oligarquía y a la élite universitaria adherida a esa clase social parásita- y con ese dinero, compró sillas y mesas (utilitarias, de fórmica) que hacían falta para que los estudiantes se pudieran sentar en las aulas y además con el resto del efectivo pudo becar a una cantidad de alumnos pobres, que si no, de ninguna otra manera podrían haber ingresado a esa casa de altos estudios y en el mismo ámbito fue un duro cuestionador de los Profesores de esa Facultad ligados a las Grandes Corporaciones Monopólicas Extranjeras. Apoyó al kirchnerismo desde sus orígenes al advertir en el mismo un Proyecto Transformador a través de un Modelo de Crecimiento con Inclusión Social. Recuerdo además –yo trabajaba allí- que como Director de la Biblioteca Nacional resistió a medidas inadecuadas de traslados de libros formativos de su acervo histórico a otros lugares.
Texto Extraído del Sitio Web: https://robertobaschetti.com/















