LA ARGENTINA Y LOS SIMBOLOS PATRIOS

EN UN NUEVO ANIVERSARIO DE LA CREACION DE NUESTRA BANDERA NACIONAL. ENARBOLADA POR EL GENERAL MANUEL BELGRANO EL 27 DE FEBRERO DE 1812, EN LA VILLA DEL ROSARIO, PRESENTAMOS EL TRABAJO PUBLICADO POR EL LICENCIADO LUIS ANGEL MAGGI EN LA EDICION IMPRESA DE NUESTRA REVISTA AÑO V – N° 9 – MES DE DICIEMBRE DEL AÑO 1996.

ESCRIBE LIC. LUIS ANGEL MAGGI [1]

EL SIMBOLO ES UNA FIGURA O DIVISA, CON EL QUE SE REPRESENTA UN CONCEPTO.
ESE CONCEPTO CONTIENE Y REPRESENTA ALGO MAYOR, UN CONJUNTO DE CARACTERES,
AL QUE SIGUEN Y DEFIENDEN CIERTO NUMERO DE PERSONAS.
LA BANDERA, ES UN SIMBOLO DE LA PATRIA, CONSTITUYE LA INSIGNIA DE LA NACIONALIDAD.
EN ALGUNAS FESTIVIDADES, SE DISTINGUE A LOS COMPONENTES DE UN PAIS, POR LA BANDERA QUE LLEVAN EN ALTO SUS MASTILES. CADA BANDERA, TIENE COLORES CARACTERISTICOS Y ALGUNAS, CIERTOS DIBUJOS Y FIGURAS EMBLEMATICAS, QUE REPRESENTAN LA ESENCIA DEL PAIS.

ESCUELA Y DEPORTE

En las Escuelas, se nombran abanderados y escoltas a los alumnos que sobresalen en conducta y aplicación, al menos en este momento. En los equipos deportivos al más hábil, a quien se destaca y sabe nuclear a sus compañeros, al mismo tiempo que les transfiere el ímpetu y la pasión en la competencia, se los nombra Capitán y Abanderado.

Tanto en el estudio como en los deportes, es un honor ser el “Abanderado” y se inculca el máximo respeto a la Bandera, exhibiéndola siempre en los actos patrios y en los acontecimientos deportivos.

A la Bandera de la Patria se le reserva, en cada institución, un lugar muy importante para guardarla. Suele estar en la Dirección, en el despacho de la presidencia de una empresa, en un mástil o guardada en un cofre.

LA BANDERA EXPUESTA AL AIRE LIBRE

Al frente de los edificios públicos y de algunas instituciones, se ve flamear la Bandera Argentina, celeste y blanca, izada con su formación solemne en hora de la mañana y arriada a la caída del sol, por la tarde. En algunas instituciones privadas, la coloca un encargado y luego la retira por la noche, para evitar su deterioro.

¡Qué triste!, observar ciertos mástiles en algunos edificios, la Bandera desteñida, sucia enrollada ya al mástil por el viento, durante días y días, hasta meses. A esos edificios entran y salen buena cantidad de personas para cumplir su jornada de trabajo, sumadas a las que concurren para realizar trámites. Es bueno hacerles saber a los responsables, que el símbolo patrio, representa el sentimiento del grupo de personas que allí trabajan y concurren, con espíritu de crecimiento, solidaridad, construcción diaria de la Patria, aunque no haya triunfo deportivo importante o se recuerde alguna efeméride; por lo tanto debe estar limpio, sano, vivo, como los que allí trabajan. Es parte de la identidad nacional.

Si no se respeta el símbolo patrio, en esa simple actitud de mantenerlo limpio, sin discursos, se tiene el derecho a pensar que se mira hacia otra parte, que ya no interesa como símbolo aglutinador, y en algunos casos se hace pensar que se le da la espalda y que se huye de las argentinas tradiciones; que no se tiene clara la escala de valores, que deben sostener a una persona, a un pueblo, con destino de grandeza, para nosotros y para nuestros hijos.

Pareciera que el poder, la riqueza y el placer, han pasado a ser los motores de la sociedad que estamos formando, y no la que soñaron San Martín y Belgrano por ejemplo, y muchos otros ilustres hombres y mujeres que han formado y deseado la “Patria Libre, Justa y Soberana”. La Bandera, para ellos fue consigna viva, motivo de unión, símbolo de perennidad y no de claudicación.

Honran a la Bandera Patria, todos aquellos ciudadanos que a diario cumplen con su deber, con recta intención en busca de un bien común y pueden dormir con la consciencia tranquila, seguros que han dejado tras de sí un mundo cada día mejor, que aquél que encontraron al nacer.

Todos aquellos con ondas positivas, con deseos de solidaridad, con espíritu de trabajo y sacrificio, entenderán estas palabras y sabrán obrar en consecuencia, acompañarán una revisión profunda en el ámbito personal, que es el paso primero de transformación.

CONCLUSION

Si cada uno, como ciudadano no da la espalda a la Bandera “el símbolo máximo de la nacionalidad”, seremos un pueblo de cara al futuro solidario, compartiendo los recursos de este inmenso y rico territorio. San Martín decía: “Mi existencia toda la sacrificaría, antes que echar una mancha sobre mi vida pública, que se pudiese interpretar como ambición”, y agregaba: “Hombres que se abandonen a sus excesos son indignos de ser libres”. El General Belgrano, creador de la Bandera expresó a los 50 años: “Todo lo he hecho -como Secretario del Consulado, como abogado, como militar-, por la Patria y lo dejo por Ella”. Este ilustre patricio, falleció a los 50 años, tenía muchos proyectos y fue quien dono los 40.000 pesos para construir cuatro escuelas, para ilustrar a los futuros ciudadanos y sepan mirar cada mañana, en lo alto del mástil, la Bandera celeste y blanca.

[1] Director de la Escuela Primaria N° 1.313 de la ciudad de Rosario -Año 1996-

Homilía del Arzobispo por el Día de la Independencia

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