LA ASUNCION DE GUSTAVO PETRO, NUEVO PRESIDENTE DE COLOMBIA

LA ESPADA DE SIMON BOLIVAR EXHIBIDA EN LA ASUNCION DEL PRESIDENTE DE COLOMBIA GUSTAVO FRANCISCO PETRO URREGO

ESCRIBE ALBERTO CORTES

El Domingo 7 asumieron Gustavo Francisco Petro Urrego y Francia Elena Márquez Mina, la Presidencia y Vicepresidencia de Colombia. Mientras que en el caso Mexicano, por ejemplo, hay que remontarse hasta Lázaro Cárdenas, 80 años antes de López Obrador, para encontrar un Presidente Progresista; en el Colombiano hay que volver casi 200, hasta Bolívar mismo, Presidente de la Gran Colombia para conseguir algo así.

En una plaza Bolívar colmada, en las puertas del Congreso Nacional, Petro ordenó, apenas asumido, que se trajera la espada de Bolívar, cuya presencia en la plaza el saliente Duque no había autorizado. Además de las obvias connotaciones históricas de la reliquia en la lucha por la independencia y la unidad latinoamericana, hay que recordar que dicha espada fue secuestrada en 1974 por el M-19 –movimiento guerrillero al cual perteneció Petro– y recién devuelta en 1991, al firmar este grupo un acuerdo de paz. El candidato Presidencial del M-19, Comandante Carlos Pizarro, fue uno de los cuatro candidatos presidenciales asesinados en esos años. Su hija, la actual senadora María José Pizarro, colocó a Petro la banda presidencial.

En las extensas listas de personalidades presentes a quienes Petro y el Presidente del Congreso que lo precedió en la palabra se dirigieron, además del pueblo de Colombia –lo más importante, como dijo-; brilló por su ausencia representante especial alguno de los EE.UU., a pesar de ser Colombia en toda su historia tal vez el país de América Latina con más lazos con el país del norte. El rey de España –criticado luego en su país por no haberse parado frente a la espada, como los demás invitados– era el único mandatario europeo, a pesar del status especial de Colombia en la OTAN. Abundaron los jefes de Estado Latinoamericanos y Caribeños, incluido el argentino. También fueron mencionados el Vicepresidente de Irán y al Presidente del Congreso Argelino. Petro incluyó a seis invitados de Honor que mencionó por sus nombres: un pescador, una líderesa juvenil, una barrendera, un campesino cafetero, un silletero (o vendedor de flores) y una vendedora ambulante, de diferentes regiones del país.

La situación de minoría parlamentaria en que había quedado tras las elecciones el Pacto Histórico, fuerza que llevó a Petro a la presidencia, está en principio revertida por las alianzas parlamentarias que se lograron tejer en los últimos meses, y que le garantizan mayoría en ambas cámaras.

Esto estuvo facilitado por la amplitud de las tareas esenciales inmediatas a encarar, reflejadas en el discurso del presidente.

Comenzando por la paz, tras un conflicto armado de 60 años, pero que culminaron en realidad 2 siglos completos de guerra perpetua. Definió a su gobierno como el de la vida y de la paz: La Paz Total, a través del diálogo nacional y en cada región. Con el compromiso de cumplir los Acuerdos de Paz de 2016, ninguneados por Duque, y seguir a rajatabla las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, que contó 800.000 muertos por ese conflicto.

Reclamó para ello al mundo, incluidas las Naciones Unidas, cambiar la política contra las drogas. La “Guerra a las Drogas” (política impuesta al mundo por los EE.UU., aclaramos nosotros), ha fracasado rotundamente y conducido al debilitamiento de los Estados y fortalecimiento de las mafias. Ha causado un millón de muertos, la mayoría colombianos, en los últimos 40 años, y causa la muerte de 70.000 norteamericanos por sobredosis anualmente.

Un dato no menor es la designación como ministro de Defensa de Iván Velásquez, quien como fiscal y magistrado tuvo un papel fundamental en la persecución judicial del paramilitarismo y su vinculación con la política, que ya ha llevado –hasta ahora– a la condena de unos 50 congresistas. En un país donde las fuerzas armadas, formadas en la doctrina del enemigo interno, han jugado un rol fundamental en el terrorismo de Estado, es central revertir ese proceso, si se quiere avanzar hacia la paz. Ese terrorismo ha incluso desbordado las fronteras del país, siendo mercenarios colombianos la mayoría del comando que asesinó al presidente de Haití.

El flamante presidente denunció la desigualdad social, caracterizando a Colombia como uno de los países más desiguales del mundo y propuso una Reforma Tributaria y políticas de redistribución para comenzar a revertirlo.

Planteó reformas en salud, pensiones, contrato laboral y educación. Obviamente, estos términos, en boca de Gustavo Petro tienen connotaciones distintas y diametralmente opuestas al tipo de reformas tributarias, previsionales y laborales que propugnan por estas tierras los representantes del macrismo y del neoliberalismo en general. Se trata de reformar para salir del neoliberalismo, no para hundirse aún más en él.

Enunció la necesidad de una Sociedad del conocimiento, priorizando la educación y mencionando que sociedades más pobres que Colombia invirtieron prioritariamente durante décadas en educación, y hoy son sociedades del conocimiento, en una implícita referencia a Cuba.

Caracterizó a Colombia como un país que puede y debe recuperar su soberanía alimentaria perdida, incrementando la producción de alimentos con la empresa privada y el campesinado. Aportando técnicas, riegos, semillas mejoradas desde el Estado, entregando desde este momento las tierras incautadas a narcos y delincuentes a las cooperativas campesinas y otras organizaciones sociales, incluidas las femeninas, involucrando además a las fuerzas armadas en la construcción de infraestructura y en la salud.

Postuló la igualdad de género no permitiendo que las mujeres tengan menos oportunidades laborales y ganen menos que los hombres, que tengan que dedicar el triple o cuádruple de horas a las tareas del cuidado, que estén menos representadas en las instituciones. Ya es hora de equilibrar la balanza.

El Futuro verde es posible. Reclamó al mundo acción y no hipocresía. Son los ricos del mundo los emisores de los gases de efecto invernadero acercando al ser humano a su extinción. Colombia tiene en cambio la mayor esponja de esos gases después de los océanos, que es la selva amazónica. Reclamó un Fondo Mundial para salvar esa selva y propuso cambiar deuda externa por inversión en ese salvataje.

Prometió un gobierno descentralizado llevando al Estado a cada rincón de Colombia donde hoy está ausente, y también propuso la unidad latinoamericana por encima de las diferencias ideológicas como postularon Bolívar, San Martín, Artigas, Sucre, O´Higgins; ennumerando además proyectos concretos posibles de acción conjunta. Jerarquizar las relaciones con África, de dónde provenimos, alianza de pueblos afros en América, con el mundo Árabe y con el Este Asiático, promoviendo la paz por sobre la guerra.

Sintetizó todos estos puntos en un decálogo, en el que también agregó una estrategia integral de seguridad que vaya desde acabar con el hambre hasta la persecución de las organizaciones criminales. Priorizar la lucha contra la corrupción, ordenando que los cuerpos de inteligencia no seguirán sirviendo para la persecución política ni de periodistas sino la de la corrupción. Comprometió la defensa de la biodiversidad, contra la deforestación, y el impulso de las energías limpias, cerrando con el cumplir y hacer cumplir la Constitución. Cabe apuntar que la actual Constitución Colombiana de 1991, también llamada Constitución de los Derechos Humanos, fue fruto de los acuerdos de paz de entonces, con el M-19.

Además de la asunción del 7, tres días antes, Petro participó de una Ceremonia de posesión ancestral, simbólica y espiritual con los pueblos originarios en el llamado corazón del mundo en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Asumido Petro, Colombia y Venezuela acaban de designar embajadores mutuos. Las relaciones diplomáticas entre ellas fueron cortadas por Venezuela tras la llamada “Batalla de los Puentes”, en febrero de 2019, cuando desde Colombia principalmente se intentó una especie de invasión desestabilizadora que fracasó. El propio John Bolton, asesor de Trump, al decir que él había organizado varios golpes de Estado, mencionó al montado contra Venezuela, aclarando que había salido mal. Por supuesto no mencionó los que sí salieron bien, porque las consecuencias de los mismos aún se continúan.

GUSTAVO FRANCISCO PETRO URREGO RECIBIO LA BANDA DE MARIA JOSE PIZARRO, HIJA DEL ASESINADO CARLOS PIZARRO, COMPAÑERO DEL AHORA PRESIDENTE EN TIEMPOS DEL M-19 -FOTOGRAFIA: REUTERS/LUISA GONZALEZ-

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