LA NOVELA DEL BRIGADIER

BRIGADIER GENERAL ESTANISLAO LOPEZ

ESCRIBE GUSTAVO BATTISTONI

El 23 de julio de 1818, Estanislao López comienza un largo período como gobernador de la provincia de Santa Fe, que durará hasta su muerte, el 15 de junio de 1838.
Existe una profusa bibliografía sobre su vida y obra, que aumenta cada año con nuevos estudios. Sin embargo, creemos que su figura aún no ha adquirido en nuestro país la importancia que su accionar político merece. Las razones son varias, pero un centralismo ideológico cerril, aún no permite ver la grandeza de su lucha por una República Federal.
Un claro ejemplo, lo podemos encontrar en el libro de Felipe Pigna sobre las calles de Buenos Aires, donde observamos que en la “Cabeza de Goliat”-como la llamaba Ezequiel Martínez Estrada-, tienen denominaciones de calles para todo tipo de personajes, desde los más gloriosos hasta los más pérfidos e insignificantes.
Sin embargo, el nombre del Defensor más Notable del Federalismo de la primera mitad del Siglo XIX, brilla por su ausencia. Es indudable que quien le hizo morder permanentemente el polvo de la derrota a los porteños, sigue generando encono y ocultamiento.

Aunque en la ciudad de Santa Fe su figura merece aún atención, en el resto de la provincia Estanislao López sigue sin ocupar el lugar que le corresponde en el conocimiento ciudadano. Por suerte, y gracias a ese portento que son las bibliotecas públicas, desde mi adolescencia me acompaña el Brigadier General, al encontrarme en la Biblioteca “Nosotros” de mi ciudad, con las “Aleluyas del Brigadier” de Mateo Booz. Fue tal el impacto que me ocasionó ese pequeño libro, que la figura de Estanislao López se emparentaba en mi visión adolescente a próceres de la talla de José de San Martín, Manuel Belgrano y José Gervasio Artigas. Escrita a propósito del centenario del óbito del gobernador, su mirada de las luchas del guerrero santafesino sigue influyendo en mi comprensión de la historia del litoral. Novela del nivel de las mejores de Manuel Gálvez, no tiene en el panorama de las letras nacionales el lugar que le corresponde. El poder desproporcionado de C.A.B.A. con respecto al resto de la Argentina, no sólo ahoga el desarrollo económico de nuestro país, sino también el desenvolvimiento de la cultura de las provincias.

El libro consta de 36 breves relatos de hechos relacionados con la vida de nuestro gobernador, y aunque la ficción ocupa un lugar central, el escritor nacido en la ciudad de Rosario se documentó con estudiosidad sobre su existencia en el “Archivo Histórico de la Provincia de Santa Fe”. Un libro de factura impecable, que debería ser de lectura obligatoria en todos los colegios del territorio provincial.

Como ejemplo de la calidad de esta novela histórica, veamos como describe la Batalla de Gamonal, donde Estanislao López venció a las tropas bonaerenses comandadas por Manuel Dorrego: ”Va creciendo la mañana del 2 de setiembre de 1820. Una brisa fresca peina los pastizales y en el cielo añil se deslizan lentamente algunos jirones de nubes que, como un párpado, tapan a momentos al sol. El campamento descansa sus fatigas. Los soldados, en círculos, matean y fuman. Alguno, a son de guitarra, canta y el coro celebra, con rudos dicharachos, la letra de las canciones. Son, alternados, donaires a mujeres y oprobios a Dorrego, el general enemigo”. Y más adelante: “Toda esa masa palpitante y viva, con color de barro y reciedumbre de árboles, como una emanación de la propia tierra, camina al mando de su general. Detrás del horizonte los espera la victoria o la muerte”. Este trabajo sigue siendo la mejor introducción a la figura de Estanislao López. Es un libro muy bien escrito, afable y documentado.

Un brillante intelectual santafesino, Horacio Caillet-Bois retrató al gran escritor con agudeza: “Mateo Booz fue el cronista intencionado, el observador profundo y el sagaz captador de los perfiles pintorescos, gráficos y divertidos de la vida local. Pero extendió el campo de su visión y de su pluma hacia zonas de más aliento en el relato. Y así creó una novela que se adentraba en el conocimiento y el análisis de aspectos regionales no explotados aun por el escritor argentino. Pero, por sobre todas las cosas, Mateo Booz era un cazador de imágenes, de anécdotas, de tipos y de costumbres locales que trasladaba a sus relatos con la paciencia de un entomólogo y la agudeza de un aguafuertista”.

Cuando uno reflexiona sobre la riqueza de nuestra historia, piensa en lo maravillosa que es, para ser llevada al cine, a la literatura y a las demás artes que hacen al acervo humano. Un ejemplo de esto es la novela de Mateo Booz sobre el Brigadier General Estanislao López. Amada provincia de Santa Fe, tierra fértil en próceres y escritores de nota.

FUENTE: elcorreodigital.com.ar

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