
POR JOSE IGNACIO AGOSTINI
Bajo un cielo nocturno cruzado por drones que dibujaban símbolos de prosperidad, el Presidente Xi Jinping pronunció este Martes su Discurso de Año Nuevo, repasando un 2025 marcado por Hitos Económicos, Tecnológicos y Sociales.
Desde el Gran Palacio del Pueblo, Xi destacó que el crecimiento chino —el más alto del Mundo en tres décadas— responde a una estrategia clara: metas definidas en el XIV Plan Quinquenal y una apuesta por la innovación sustentable.
El Mandatario celebró el cierre exitoso del plan, cuyos resultados, dijo, reflejan una combinación de acción decisiva y solidez institucional. Resaltó avances en Inteligencia Artificial aplicada a la industria y en energía hidroeléctrica, pilares del principio de “Montañas verdes y Aguas cristalinas”, política que busca armonizar progreso económico y protección ambiental. Durante su alocución, pantallas mostraron robots autónomos y parques eólicos, imágenes cuidadosamente elegidas para proyectar una Nación a la vanguardia científica sin renunciar a sus raíces culturales.
Xi vinculó estos logros a la cohesión interna. Al citar el modelo de Hong Kong y Macao, reafirmó que la reunificación con Taiwán sigue siendo un objetivo irrenunciable, “porque todos compartimos una historia y un destino común”. Destacó además la integración de las 56 etnias reconocidas oficialmente, cuya diversidad, sostuvo, enriquece el proyecto nacional. En el ámbito global, abogó por reformar instituciones internacionales para hacerlas más inclusivas, una visión que calificó como “el camino correcto para la humanidad”.
El discurso no evitó desafíos. Xi prometió combatir la corrupción mediante la aplicación rigurosa de los Ocho Reglamentos del Partido, mientras anunció medidas para mejorar la calidad de vida de Trabajadores y Familias: acceso a guarderías públicas, vivienda asequible y mayores oportunidades para mujeres, sector al que dedicó elogios tras la Cumbre Global de Líderes Femeninas celebrada en Pekín este año.
Al finalizar, mientras fuera del edificio multitudes contaban los segundos para el 2026, Xi cerró con una reflexión: El futuro de China, dijo, no depende solo de máquinas o cifras macroeconómicas, sino de “la Fuerza Colectiva de su Gente”. Un mensaje que, en una noche de fuegos artificiales y esperanza, resonó como un pacto renovado entre el Partido y sus ciudadanos.

