
POR EDUARDO ALFONSO DEPETRIS
La Movilidad Laboral, no es la Libertad de que los Trabajadores puedan trasladarse, mudarse donde mejor les plazca, tal como lo señalaba Adam Smith en su Teoría del Mercado, se trata solo del Derecho a Despedir, cuando se quiera, como quiera, abonando la Menor Indemnización posible o nada, todo ello de acuerdo con los intereses del inversor, el capital y el libre movimiento de las empresas, convirtiendo al trabajador en una mercancía más; por ello, ignorando su calidad de ser Humano y convirtiendo sus derechos en anecdóticos, secundarios y la estabilidad en el empleo solo una pieza de museo.
Estos acuerdos fijan esas reformas que llaman esenciales y que son impuestas por el Banco Mundial y el F.M.I., para dar su visto bueno en las negociaciones internacionales, deudas externa de los países del tercer mundo.
Al respecto cuando Alan Greenspan testificó ante el Congreso de los EE.UU. en 1997 expresó que una de las Bases de su Éxito Económico era que estaba imponiendo lo que él mismo llamó “Una Mayor Inseguridad en los Trabajadores”.
Si los trabajadores están más inseguros, eso es muy “Sano” para la sociedad, porque si los trabajadores están inseguros, no exigirán aumentos salariales, no irán a la huelga, no reclamarán derechos sociales: servirán a sus amos tan donosa como pasivamente.
Y eso es óptimo para la salud económica de las grandes empresas. [*] *] Noam Chomsky: El trabajo académico, el asalto neoliberal a las universidades y cómo debería ser la educación – «Sociologos» – Blog de sociología y actualidad
La pregunta clave para quienes controlan lo que ellos llaman el «Mercado de Mano de Obra» es:
¿Cómo conseguir una mayor “Inseguridad” de los Trabajadores?
Y su respuesta:
Esencialmente, no garantizándoles el empleo, manteniendo a la gente pendiente de un hilo que puede cortarse en cualquier momento, de manera que mejor que estén con la boca cerrada, acepten salarios ínfimos y hagan su trabajo; y si por ventura se les permite servir bajo tan miserables condiciones durante un año más, que se den con un canto en los dientes y no pidan más.
Durante los últimos 25 años, en este período de repliegue de crisis de la democracia, los salarios se han estancado o han bajado para la mayor parte de la fuerza de trabajo, para los trabajadores no cualificados, y las horas de trabajo han aumentado espectacularmente; esto se comenta, por supuesto, en la prensa económica, que lo describe como “un desarrollo deseado de trascendente importancia”, con Trabajadores obligados a abandonar sus “lujosos estilos de vida”, mientras los beneficios empresariales son “superlativos” y “estupendos” (Wall Street Journal, Business Week y Fortune) [2] 2] Noam Chomski.
Estos son determinantes fácticos de la falta de Estabilidad Laboral, surgidos de una política económico-social impuesta por los intereses mandantes, que llevan a su vez a una política jurídico-laboral flexibilizadora y desreguladora.
De allí se infiere una reglamentación legislativa que no respeta lo regulado en la Constitución Nacional y que produce una crisis de la estabilidad sujeta a los mandatos de políticas de ajuste, de atraso cambiario, re-estructuraciones empresariales sin las reconversiones prometidas, crisis empresariales, ciertas o no, que solo expulsaron mano de obra; siempre «Acorde, las reglas del Mercado» y el «Trabajo Mercancía».
Amén de esta crisis externa el Derecho del trabajo, también padece una crisis endógena, enmarcada en la política jurídico-laboral, que como proyección de las razones fácticas señaladas, produce una flexibilidad y desregulación de todas las garantías de los derechos de los trabajadores.
Se conceptualiza, esta agresión jurídico-social como «hipergarantismo» y su objeto es atenuar, disminuir y desproteger con distinta gradualidad los derechos constitucionales, ya que llevan al desconocimiento de lo reglado en el art. 14 bis -C.N.-, mediante su incorrecta invalidación reglamentaria.- [*] *] Helios Sarthou – Tiempo, Trabajo y Sociedad – T-II – fs. 51/52
RAZÓN TECNOLÓGICA Y ESTABILIDAD
Las Nuevas Tecnologías provocan una fuerte Precarización e Inestabilidad general no solo en el campo laboral, sino también en el Psíquico y Social; imponiendo en el mundo del trabajo incertidumbre y miseria económica.
A su vez la Globalización del Universo Laboral trae como consecuencia el Trabajador Migrante y condiciones de labor más desfavorables e inestables.
La aparición de los robots, presentados como símbolo de progreso es causa de desesperación de los obreros que no saben si tendrán trabajo y si podrán mantener su prole.
Larry Page, citado como intelectual de Silicon Valley por el filósofo Franco Berardi, afirma que de colocar en el mercado Google todos los adelantos científicos que tiene en su poder desaparecerían la mitad de los trabajos del mundo.
La precarización, inestabilidad y falta de puestos de labor no es solo un problema para los trabajadores simples, rústico, poco sofisticados; lo es también para profesionales, técnicos, intelectuales.
Ello se debe a que la big-data con su poderosa capacidad de acumulación de datos, los que a su vez los elabora, produce síntesis y conclusiones, convierte a profesionales tales como Abogados, Médicos, Ingenieros etc. en innecesarios.
A su vez la razón económica reinante acelera vertiginosamente la actividad humana para lograr mayor productividad y beneficios.
La actividad humana a la que nos referimos es la actividad de la mente, la que en su presteza es limitada frente a la presura de la máquina.
Esta circunstancia tiene instalado el riesgo de que todas estas personas se conviertan en excedentes de la estructura lucrativa, siendo así el nuevo signo de la inestabilidad, precariedad.
Las exigencias de la sociedad competitiva, frente a las limitaciones humanas, estimulan un colapso inevitable de precariedad psicológica, que el jornalero y los profesionales, etc. están obligados a soportar y su naturaleza no está preparada para ello.
De esta realidad proviene inestabilidad, flexibilidad y precariedad laboral que conviven con la tecnología del trabajo.
Se provoca también la fragmentación del trabajo, del tiempo de trabajo; ya que la empresa no requiere más al trabajador permanente, ahora demanda solo fragmentos temporales de su trabajo que la red combina.
Este incremento de la inestabilidad y precarización en el trabajo es causa de la miseria económica, psíquica, de exclusión social, del trabajador desesperado, del migrante, etc.
Esta verdad agravó la fragilidad ocasionada al fin de la industrialización, con la desterritorialización social, productiva y cultural, que ya había motivado una fuerte precarización laboral, de la subjetividad y social.
El Jurista Francés Alain Supiot, sobre la misma razón y su incidencia en el Cosmos del Trabajo, categoriza el fenómeno como “Revolución Informática” y afirma que esta transformación ejerce poder sobre el cuerpo y el cerebro del trabajador precarizado carente de derechos y garantías y, amen de ello, provoca cambios en las instituciones.
El Mundo del Trabajo pasa de la mano de obra al cerebro conectado y la relación de dependencia no se caracteriza ya por obedecer órdenes, sino que ahora cumple objetivos asignados por una plataforma y debe reaccionar al tiempo real de la señal digital; luego, se le impone un nuevo “Taylorismo” más Des-Humanizante.
El dominio del “Taylorismo” antes se ejercía sobre los cuerpos, ahora se extiende al cerebro organizando el trabajo del ser humano con un modelo de computación; de tal forma que cruzamos de la nuda subordinación a la gobernanza de los números, que proponen al sujeto, mediante un indicador de rendimiento, el logro de objetivos inalcanzables con mayores riesgos en la salud del dependiente.
Esta transmutación no solo generaliza nuevas técnicas, también desplaza el centro de gravedad del poder económico, el cual, pasa de la propiedad de los medios de producción al intelectual sistema de información.
El Estado de Derecho es sustituido por el Mercado de Derecho, cuyo único paradigma es el cálculo de utilidad y la cosificación del ser Humano, el que es usado y luego descartado.
El cómputo económico no se encuentra sujeto, regido por el Derecho, antes bien, la legitimidad discurre bajo el paradigma económico y las garantías de los trabajadores son un obstáculo para los menores costos y competitividad; de tal forma que nuevamente el rédito económico ocasiona mayor precariedad e inestabilidad laboral.
A ello debemos anexar que el Estado en general ha perdido su control de la moneda, de las fronteras económicas, de la tasa de cambio, por lo que se encuentra desvalido, inerme para frenar la inestabilidad, flexibilidad y precarización del trabajo.
Al trabajo mercantilizado se lo encubre mediante una encala lingüística de Trabajador Independiente, Emprendedurismo, pequeñas cooperativas, economía colaborativa; cuyo objetivo principal es Desdibujar la distinción entre Trabajador Independiente y Subordinado para lograr zafar de la calidad fraudulenta de sus conductas.
La trama de la razón económica e informática determinan las normas que rigen la relación de trabajo, exigiendo al dependiente reactividad, disponibilidad sin horario ni descanso; de forma tal, que extienden el dominio sobre el trabajador mercantilizado a todo lugar y momento, violando todo marco de espacio temporal compatible con su ritmo biológico y los Derechos Humanos que los amparan; siendo la estabilidad un ausente con presunción de fallecimiento.
Como secuela de ello se denosta la supervivencia del tiempo social e incrementa la comercialización de la vida.
En la década de 1990 André Gorz reflexiona sobre este mismo tema indicando, fundado en estadísticas, que la transformación técnico económica en curso hace imposible el pleno empleo, ya que el nuevo modelo de organización del trabajo provoca mayor inestabilidad y flexibilidad, debido a que con igual capital y mano de obra logra mayor producción y ganancias.
De ello deduce que esta transformación es la causa eficiente de la imposibilidad del pleno empleo, o sea que el 95% de la población activa tenga una ocupación estable, a tiempo completo y por toda su vida, ya que produce la disminución permanente del trabajo duradero, e incrementa el temporal, precario, a tiempo parcial e incluso con el relato de aprender oficios y profesionalizar los jóvenes aparece el trabajo gratuito.
La mano de obra desocupada no solo será la menos cualificada, también abarcará a profesionales y será común moverse permanente entre el desempleo y subempleo.
Atento a que con un volumen cada vez menor de trabajo se produce mayor nivel de riqueza, solo se crearán ocupaciones suplementarias, que carezcan de valoración económica.
Esta realidad refuerza el poder negocial del empleador frente al dependiente, o al aspirante a una colocación.
La sociedad queda así dividida entre los que tienen una remuneración suficiente, los que tienen una insuficiente y los excluidos del sistema.
André Gorz sopesa que: “si con menor volumen de trabajo se produce igual o mayor riqueza, parece lógico que el Trabajador perciba la misma remuneración por igual riqueza producida”.
NUEVO MANAGEMENT E INESTABILIDAD EN EL TRABAJO
Toda esta realidad se halla signada por el nuevo «Management», una nueva técnica de dirección y gestión de empresa, para la que no cuentan las teorías, solo cuentan los resultados, y para lograrlos introduce nuevas formas de organización, de instrumentos de contabilidad, etc., y distintas jerarquías dentro de la empresa, que no está emplazada en un lugar determinado sino que se encuentra fragmentada.
Esa segmentación permite a la compañía principal ensamblar las fracciones producidas por el resto de las empresas subsidiarias y tercerizadas las que a su vez están separadas entre sí y son prescindibles.
Se trata de una estructura empresarial en red, cuyo significante amo es relativo, móvil y dependiente de las demandas del mercado.
Se facilita así el uso de las plataformas que se pretende sustituya falazmente a la organización empresarial ajena a la que ingresa y presta servicios el trabajador.
Con la interposición de la APP se trata de negar la existencia de los Derechos que amparan a los dependientes, con un velo lingüístico engañador.
Los datos se manejan con las plataformas que no son más que infraestructuras digitales que permiten a dos ó más grupos interactuar.
Este nuevo modelo de tráfico se enfoca en la extracción y uso de los datos, su nueva materia prima, recurso que extrae, reconfigura, usa y comercializa de diferentes formas.
Las plataformas dependen de los efectos en red y cuantos más usuarios tiene más valiosas son y más preciso se vuelve el algoritmo, esto es, ese conjunto ordenado de operaciones sistemáticas que permite hacer un cálculo y hallar la solución de un tipo de problemas, de utilidad para los usuarios.
Las APP son presentadas por sus comercializadores como escenarios neutrales, mas la interacción de las plataformas controlan las reglas de juego y la mano invisible del algoritmo contradice el discurso de la economía colaborativa.
Las plataformas que proveen servicios, sin ser dueños de un capital fijo, ya que el único activo fijo relevante es el software.
Operan a través de un modelo hipertercerizado y deslocalizado, que les permite explotar con más intensidad a los trabajadores y mantenerlos en una precariedad profunda.
Todas estas realidades construidas en base a decisiones económicas montadas en la transformación tecnológica, demuestran que nos deslizamos a la automatización del trabajo, al desempleo crónico a nivel global, a un ejército de excluidos y de migrantes a nivel crítico.
Mediante la aplicación APPS se permite al usuario realizar uno o más tipos de trabajos, poniendo en contacto a personas que ofrecen cosas, bienes, servicios, etc., con otras que los necesitan; siendo la plataforma solo una mediadora, un instrumento neutro para un eufemísticamente «intercambio colaborativo», cuando es solo un instrumento de lucro para su propietario y de explotación de los trabajadores.
Este sistema afirman –sus beneficiarios- que nos muestra el reemplazo de la economía de propiedad por la economía de acceso, se trataría de un sistema mixto entre economía de mercado y economía colaborativa, donde comprar, vender o alquilar adquieren el significante de compartir, sin dejar de ser lo que son, simple mercadeo con el fin de lograr una ganancia.
Detrás del generoso y exitoso «Negocio Colaborativo», se encuentra el capital financiero concentrado, que de esa forma elimina de hecho las Garantías y Derechos de los Trabajadores, las Cargas Sociales, los Seguros Médicos, etc., e incrementa la precariedad.
Las plataformas se auto-enmarcan como actividad tecnológica, pero no son más que tecnologización de actividades, negocios preexistentes, ya que el trabajo es el mismo, quien lo realiza también –el trabajador subordinado-; no se trata de ninguna invención, ni creación de nuevos puestos de trabajo, ni transformación radical de un proceso de producción, es solo mayor precarización e inestabilidad laboral, de trabajos que ya existían y muy publicitada de manera artificiosa.
Las plataformas no son más que una nueva salida creativa del «Mercado» que con su naturaleza especulativa se apodera de la oferta de bienes y servicios y mediante la propaganda mangonea la demanda y administra los precios.
Pretende desnaturalizar fraudulentamente la condición de trabajador dependiente, mediante la denominación contractual evasiva de Emprendedor, Emprendedor de sí mismo, Microempresario, afirmando la falsedad de que toman decisiones, asumen riesgos, usan las plataformas como herramientas a su servicio y hacen crecer su propio negocio.
LA O.I.T. AL RESPECTO AFIRMÓ:
«…en lugar de decir que las Plataformas No Están Reguladas, resulta más exacto decir que las Plataformas Digitales de Trabajo se regulan a sí mismas…»
Para que el trabajador sea independiente se requiere que sea libre del control de la Empresa, que su Trabajo no sea controlado por otro, tener un Negocio Propio e Independiente y que la ganancia sea para él, no para el Propietario de la Plataforma.
