
POR RAMIRO C. H. CAGGIANO BLANCO
A DOS AÑOS Y MEDIO DE GOBIERNO DE MILEI, 20,5 MILLONES DE ARGENTINOS ESTÁN ENDEUDADOS Y EL SUICIDIO ES LA PRIMERA CAUSA DE MUERTE VIOLENTA.
MIENTRAS TANTO, LULA LANZÓ UN PLAN MASIVO DE RENEGOCIACIÓN.
ES HORA DE QUE VAYAMOS PENSANDO EN SOLUCIONES PARA PALIAR EL DESASTRE QUE VA A DEJAR EL «HURACÁN MILEI».

Lo que más se escucha desde el Gobierno Libertario es presumir de que «LA INFLACIÓN BAJÓ» y de que «LOS NÚMEROS FISCALES ESTÁN ORDENADOS».
Pero basta salir a la calle y hablar con un almacenero del conurbano, con una enfermera de un hospital público o con un pequeño empresario textil, el diagnóstico es otro: «No sé cómo voy a pagar lo que debo».
Los números, fríos e inexorables, les dan la razón. Hoy, 20,5 millones de adultos argentinos están endeudados. Eso es el 60% de la población mayor de 18 años. Seis de cada diez. Y no hablo solo de la hipoteca o del crédito prendario: hablamos de la tarjeta de crédito, del préstamo de la billetera virtual que se aprueba en dos minutos, y también del usurero que presta un viernes y el lunes ya está mandando mensajes intimidatorios.
El dato que debería encender todas las alarmas en el Banco Central y en el Ministerio de Economía es este: la Deuda Total de las Familias equivale al 140% de sus ingresos mensuales. En términos llanos, si una familia gana 100 pesos, debe 140. Necesita un Sueldo y Medio Extra por año solo para estar al día. No es sostenible. No lo es económicamente, y mucho menos emocionalmente.
Por eso la mora se disparó. En febrero de 2026, el 11,2% de los préstamos bancarios personales y de tarjetas están impagos. Cuatro veces más que un año atrás. Pero el verdadero infierno está en el Sistema No Bancario: las fintech y billeteras virtuales registran una mora del 28,4%. Casi tres de cada diez créditos digitales no se pagan. Y esos deudores no son millonarios especuladores: son trabajadores informales, monotributistas de baja categoría, madres solteras que pidieron 50 mil pesos para comprar los útiles escolares y ahora les exigen 200 mil.
El cuadro se completa con un dato que el Gobierno prefiere esconder: desde 2023, el Suicidio es la primera causa de muerte violenta en Argentina, por encima de los Homicidios y los Accidentes de Tránsito. En 2024 se consumaron 4.249 suicidios. Y aunque no todos tienen una única causa, los especialistas en salud mental son claros: el endeudamiento crónico, la pérdida del trabajo, la imposibilidad de proyectar un futuro, son detonantes centrales.
Los casos documentados en estos dos años y medio son desgarradores. Un soldado de 21 años se quitó la vida en la Quinta de Olivos, con una carta donde explicaba que no podía pagar una deuda de 2 millones de pesos. Suboficiales retirados de 77 años se suicidaron después de quedarse sin cobertura médica y sin respuestas de una Obra Social en bancarrota. No son anécdotas aisladas: son el síntoma de un sistema que empuja a la gente al límite y luego la abandona.
Frente a este panorama, la respuesta del Gobierno de Javier Milei fue, básicamente, ninguna. No hay un Plan de Rescate de Deudores. No hay una línea de crédito blando para renegociar. No hay una Moratoria con Tope de Tasas. Hubo, eso sí, desregulación financiera y promesas de que «el Mercado acomodará todo». Spoiler: NO LO HIZO.
Por eso cuando uno mira para el lado de Brasil, no puede evitar sentir una mezcla de admiración y frustración. El Gobierno de Lula da Silva lanzó en Mayo de 2026 el Desenrola 2.0, un programa masivo y bien diseñado para sacar a millones de personas del pozo de las Deudas. No es un parche electoral: tiene cuatro segmentos claros (familias, estudiantes, pequeños empresarios y productores rurales) y tres medidas concretas que marcan la diferencia.
Primero: Tope de Tasas de Interés al 1,99% mensual en las renegociaciones. Nada de Usura encubierta. Segundo: autorización para usar hasta el 20% del saldo del FGTS —el Fondo de Desempleo— para cancelar deudas, con transferencia directa del fondo al banco. Tercero: bloqueo del CPF de los adherentes en casas de apuestas online por 12 meses. No se puede gastar en juego lo que no se tiene. Y un detalle no menor: las Deudas de hasta 100 Reales (unos 20 Dólares) se borran automáticamente, con limpieza inmediata del nombre.
El programa espera movilizar 58 Mil Millones de Reales en renegociaciones y alcanzar a unos 20 Millones de Personas. En un país de 215 Millones de Habitantes, eso es casi el 10% de la población. Una escala que Argentina, con 46 millones, perfectamente podría replicar ajustando los números.
Por supuesto, no se trata de copiar y pegar. Brasil tiene un Mercado de Crédito más formalizado, un Fondo de Desempleo con acumulación histórica y un Gobierno Federal con mayor capacidad de Subsidio. Pero el diseño institucional del Desenrola 2.0 es perfectamente exportable. Argentina podría implementar una Ley de Alivio de Deudas con tres ejes: Segmentación Clara (familias, pymes, estudiantes, rurales); Negociación Obligatoria con los Bancos bajo reglas estatales (descuentos progresivos, tope de tasas); y Uso de Activos Existentes (cuentas de capitalización, ahorros previsionales, fondos de desempleo) como herramienta de pago.
¿El Costo Fiscal? Mínimo si se hace bien. El Estado no pone plata: pone reglas. Los Bancos siguen cobrando, pero menos. Los Deudores pagan, pero pueden. Y el Crédito, en lugar de estrangular, vuelve a fluir.
La alternativa es seguir viendo cómo la Mora Bancaria crece 270% en un año, cómo las billeteras virtuales se convierten en trampas de pobreza, cómo los prestamistas informales —y en el AMBA las estructuras Narco— ocupan el lugar que debería tener el Estado. Y, sobre todo, cómo Miles de Argentinos llegan a pensar que la única salida es una fatal.
Brasil mostró que se puede. Ahora falta que en Argentina aparezca la voluntad política para hacerlo. Porque el tema, en el mostrador del almacén, en la fila del colectivo, en la sobremesa familiar, no es si la inflación bajó dos puntos. El tema es cómo pagar lo que ya se debe. Y en eso, Milei no tiene ninguna respuesta. Pero Lula, sí.
