CUANDO EL AMOR RESISTE EN UN MUNDO EN RUINAS

NICOLEE Y LAS MUJERES DE VIAJE AL FIN DEL DIA

POR ARIEL AUGUSTO BARRIOS

En Viaje al fin del día, Fabián Ariel Gemelotti construye una de las paradojas más interesantes de la Novela: un protagonista que atraviesa una sucesión incesante de encuentros sexuales, pero que solo ama verdaderamente a una mujer. Esa mujer es Nicolee.

A primera vista podría parecer que el libro habla únicamente de sexo. Sin embargo, una lectura más atenta revela que el sexo funciona como el lenguaje de una sociedad degradada, mientras que el amor aparece como una excepción casi milagrosa. En ese universo de violencia, narcotráfico, corrupción política y pobreza creciente, Nicolee representa el último refugio emocional del protagonista.

La declaración «La amo a Nicolee con toda mi alma» no es una frase aislada. Desde ese momento la novela comienza a construir una relación diferente a todas las demás. Cuando ella llora por el encarcelamiento de su hermano, el protagonista no responde con deseo sino con contención: la abraza, caminan juntos y permanecen largos momentos en silencio. Ese silencio vale más que cualquier escena erótica porque expresa una intimidad imposible de comprar o fingir.

Nicolee tampoco ocupa el lugar clásico de la mujer idealizada. Es una joven golpeada por la pobreza, por el abandono familiar y por un entorno donde la violencia parece inevitable. Precisamente por eso el protagonista intenta protegerla constantemente. Busca conseguirle trabajo, rechaza que sea utilizada por las redes del narcotráfico y se enfrenta a personajes peligrosos para evitar que termine absorbida por ese mundo. El amor, aquí, deja de ser romántico para convertirse en una forma de resistencia moral.

Las demás mujeres cumplen funciones completamente distintas.
Gala representa el deseo inmediato, la impulsividad y la supervivencia. Es un personaje profundamente libre, pero también trágico. Se mueve entre la prostitución, la marginalidad y los vínculos con el mundo criminal. Su sexualidad nunca aparece asociada al amor sino a una economía de la supervivencia. Es, quizás, el personaje femenino que mejor expresa la degradación social del universo narrado.

Eliana, en cambio, simboliza la derrota sentimental. Abandona al protagonista cuando comprende que la estabilidad económica pesa más que el afecto. Su decisión introduce una idea muy contemporánea: incluso el amor termina condicionado por la precariedad material.

Celeste, la hija de Calipso, representa una posibilidad fugaz. Es un encuentro que podría haber abierto otro camino, pero nunca alcanza la profundidad emocional de Nicolee. Es apenas un instante luminoso dentro de una existencia marcada por la incertidumbre.

Abigail aparece como el deseo compartido y la exploración sexual. Su presencia enfatiza que el protagonista puede buscar placer con distintas mujeres sin que eso modifique el centro afectivo de su vida. De hecho, después del encuentro con Gala y Abigail, vuelve inmediatamente con Nicolee, reforzando la diferencia entre erotismo y amor.

Fernanda constituye otra dimensión del deseo: la madurez, la clandestinidad y la infidelidad. Su historia aporta un tono casi costumbrista al retrato del barrio, pero nunca desplaza a Nicolee como eje sentimental. La relación con Fernanda es puramente corporal; con Nicolee existe un proyecto emocional.

Por eso el desenlace adquiere tanta fuerza. Cuando Nicolee queda herida de muerte, desaparece el tono provocador que domina buena parte de la novela. El protagonista ya no piensa en política, ni en dinero, ni en sexo. Solo sostiene la mano de la mujer que ama mientras llora desconsoladamente. La violencia exterior termina destruyendo el único espacio donde todavía era posible conservar humanidad.

En definitiva, Viaje al fin del día utiliza a sus personajes femeninos como distintas formas de atravesar la decadencia: el deseo, la supervivencia, la traición, la pasión y el consuelo. Pero solo Nicolee logra trascender esas categorías para convertirse en el Verdadero Corazón de la Novela.

Mientras todo alrededor se derrumba —la Economía, la Política, las Instituciones y los Barrios— el Amor entre ambos aparece como el último gesto de resistencia posible. Y justamente por eso su tragedia final resulta tan devastadora.

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