EL MUNDIAL DE FÚTBOL Y LA IDENTIDAD

JUGADORES CRISTIANOS ASIRIOS INTEGRANTES DEL SELECCIONADO IRAQUÍ

POR NÉSTOR ANTONIO SULEIMAN[*]

En distintos medios del Creciente Fértil (Oriente Medio) se han publicado variedad de informaciones acerca de la participación de «jugadores árabes de origen cristiano».

En esta oportunidad quiero destacar un artículo de J.R. Younan publicado en AINA ( Agencia Información Nacional Asiria), donde sostiene que la histórica clasificación de Irak al Mundial de 2026 generó entusiasmo para muchos asirios (minoría cristiana), pero también puso en evidencia una contradicción: mientras el Estado iraquí celebra la herencia asiria-babilonica como parte de su identidad nacional, sigue negando a los legítimos derechos a pueblos indígenas.

En este caso se hace referencia a una representación inédita, en relación a la integración en el plantel iraquí de cuatro jugadores de origen asirio, un espacio muy significativo en el equipo de futbol, si se considera que los asirios representan menos del 1 % de la población del país.

Se trata de una mixtura de orgullo y frustración para la comunidad cristiana en general. Si bien existe una celebración por la presencia de jugadores asirios en el campeonato mundial, para los propios cristianos de esa comunidad emergen una tristeza y amarga experiencia por las reiteradas oportunidades donde el Estado iraquí sigue invisibilizando la identidad histórica de esos pueblos originarios de la Mesopotamia.

La apropiación simbólica de símbolos de la antigua Irak, usar referencias y diseños con nombres alusivos a las civilizaciones mesopotamicas, forman parte de un formato de uso reiterado de los que conducen el Estado iraquí, una situación qué sigue reclamando un mayor reconocimiento político y cultural de parte de esos grupos minoritarios postergados en el seno de esa sociedad.

Mientras los «Leones de Babilonia «, hacían su presentación en el Campeonato Mundial de Fútbol 2026, la comunidad portadora del espíritu del pasado glorioso de Irak, siguió con las denuncias sobre confiscación de tierras, inseguridad, atentados contra las iglesias, una situación que no ha cambiado desde 2003, cuando la Mesopotamia fue ocupada por fuerzas extranjeras occidentales con la asistencia de la teocracia persa. En efecto, en irak, de acuerdo a un censo oficial realizado en el mes de febrero del mismo año de la ocupación, el relevamiento había concluido con la cantidad de un poco más de un millón quinientos mil cristianos, hoy apenas llegan a doscientos cincuenta mil. La disminución de la población cristiana en Irak fue producto de permanentes persecuciones por parte de las milicias sectarias y la complicidad de los gobernantes qué sistemáticamente se encargaron de excluir a las minorías.

El fútbol y la política se mezclan, luego la Identidad Nacional aflora, pero seguramente con una clara distinción para los jugadores asirios: «usar la camiseta, no implica necesariamente respaldar todas las políticas del Estado.»

La presencia de jugadores asirios en la Selección de Irak seguirá motivando el orgullo y la pertenencia a una identidad , pero también refleja las tensiones existentes entre la visibilidad cultural de la antigua civilización asiria estampada en el perfil de esa comunidad postergada en sus derechos politicos y culturales.

En el Parlamento Iraquí la cuota de bancas para minorías (según la Carta Magna) están ajustada a la cantidad de 9 legisladores sobre un total de 329 representantes, de las cuales 5 son para los cristianos repartidos entre los distintos grupos de iglesias. De este panorama «Democrático», generalmente la intervención del Estado termina manipulando las listas de candidatos, tratando ubicar sus preferencias, como siempre en detrimento de la propia comunidad cristiana.

[*] NOTA PUBLICADA EN LA REVISTA IMPRESA N° 32 – JULIO DE 2026

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