
CRÍTICA LITERARIA DE ARIEL AUGUSTO BARRIOS
En Viaje al fin del día, Fabián Ariel Gemelotti convierte el sexo en uno de los ejes centrales de la narración. No se trata de un erotismo refinado ni romántico, sino de un sexo directo, físico y muchas veces brutal, que acompaña la violencia, la pobreza, la corrupción y la decadencia social de la Rosario que retrata la Novela.
Por su nivel de explicitud, la obra puede emparentarse con autores como Charles Bukowski, Henry Miller y Louis-Ferdinand Céline, donde el cuerpo aparece sin idealización y el lenguaje busca impactar al lector. Al mismo tiempo, el retrato de los sectores marginales recuerda por momentos a Roberto Arlt, aunque con un lenguaje mucho más contemporáneo y descarnado. La intensidad sentimental de la relación entre Fabián y Nicolee introduce un contrapunto que, en algunos pasajes, recuerda a las historias de amor trágico presentes en Alejandro Dumas, aunque trasladadas a un ambiente noir y suburbano.
La novela presenta una amplia diversidad de experiencias sexuales. El protagonista, Fabián, mantiene relaciones con varias mujeres y desarrolla un vínculo amoroso profundo con Nicolee. Su sexualidad aparece como heterosexual, pero también como impulsiva y contradictoria: el deseo convive con la culpa, la violencia y la necesidad afectiva.
Nicolee representa la dimensión más romántica de la Novela. Su relación con Fabián está basada tanto en el deseo como en el afecto y la protección mutua. El sexo entre ambos suele presentarse como un espacio de refugio emocional dentro de un mundo hostil.
Gala vive su sexualidad con libertad y sin culpa. Mantiene distintas relaciones y acepta prácticas sexuales diversas. Su personaje representa una sexualidad libre, aunque atravesada por la marginalidad y la supervivencia.
Calipso, personaje central de la novela, es presentado como una persona homosexual o de identidad trans dentro del universo narrativo. Su sexualidad se muestra con absoluta naturalidad dentro de la historia y ocupa un lugar importante en el desarrollo de la trama. Además de los episodios de humor y provocación, Calipso revela un pasado de abuso sexual que aporta una dimensión dramática y humana al personaje.
Celeste, la hija de Calipso, mantiene una relación afectiva y sexual con Fabián. Su participación es breve, pero muestra otra forma de intimidad dentro del relato.
Fernanda aparece como un personaje dominado por el deseo y la infidelidad. Su sexualidad es presentada desde una perspectiva abiertamente corporal, sin romanticismo, y vinculada al aburrimiento de la vida cotidiana.
Abigail representa una sexualidad despreocupada y hedonista, asociada al riesgo y a un ambiente dominado por la violencia, circunstancia que termina teniendo consecuencias trágicas para el personaje.
En conjunto, la Novela incorpora personajes heterosexuales, homosexuales y trans sin convertir esa diversidad en el tema principal de la obra. La orientación sexual de los personajes forma parte de su identidad narrativa y del ambiente que construye la historia. Algunos diálogos utilizan expresiones ofensivas o estigmatizantes, pero esas expresiones pertenecen a las voces de determinados personajes y no constituyen necesariamente la posición del autor.
Comparada con novelas como Trópico de Cáncer de Henry Miller, Mujeres de Bukowski o Viaje al fin de la noche de Céline, Viaje al fin del día comparte la voluntad de romper tabúes mediante un lenguaje frontal. Sin embargo, la novela de Gemelotti incorpora además una fuerte dimensión política y social ligada a la Rosario contemporánea, donde el sexo nunca aparece aislado, sino entrelazado con el narcotráfico, la pobreza, la corrupción, el amor y la violencia.
En definitiva, el sexo en Viaje al fin del día es explícito, libre, provocador y funcional a la narración. No busca idealizar el deseo, sino mostrarlo como una de las fuerzas que impulsan a personajes atrapados en un mundo degradado. Esa combinación de realismo sucio, crítica social y diversidad de experiencias sexuales constituye uno de los rasgos más distintivos de la Novela.
