HAITÍ, UCRANIA Y ARGENTINA ELABORANDO EL ESTADO FALLIDO

POR ALEJANDRO MARCÓ DEL PONT

La narrativa convencional de las relaciones internacionales presenta al «Estado fallido» como una anomalía, un desastre político, un vacío de poder; un territorio sumido en el caos donde la ley ha sido reemplazada por la violencia primaria y donde la comunidad internacional debe debatir, con una mezcla de conmiseración y fastidio, la posibilidad de una intervención humanitaria o de estabilización, dependiendo siempre de su beneficio estratégico inmediato.

La tesis subyacente es mucho más cruda y reveladora, lo que se diagnostica como «fallido» rara vez es un Estado que ha colapsado por sí solo, sino más bien uno que ha sido metódica y deliberadamente rediseñado, despojado de su capacidad para servir al bien común y reconvertido en una máquina de extracción de rentas. Lo que denominamos Estado fallido constituye la máxima expresión de un poder distorsionado que ha encontrado en la fachada del caos, en el teatro de la ingobernabilidad, su instrumento de dominación y enriquecimiento más perfecto y opaco.

Haití, Ucrania y Argentina, tres naciones en contextos aparentemente dispares, ofrecen un prisma devastador para observar este fenómeno global. No son ejemplos de Estados que han fracasado, sino de élites que han triunfado en su objetivo final: desmantelar el concepto de bien común y establecer, sobre sus ruinas, un Estado paralelo donde operan con total impunidad. El caos no es el problema; es la solución que han implementado para disfrazar el mayor de los saqueos.

El caso de Haití es el arquetipo más puro y brutal de esta dinámica. La narrativa internacional lo reduce a una tragedia perpetua, una sucesión de desastres naturales, golpes de Estado y violencia pandilleril que condenan a su población a una miseria insoluble. Esta lente ignora deliberadamente la ingeniería política que ha manufacturado esta realidad. Las pandillas que hoy siembran el terror en Puerto Príncipe y controlan el 90% de la capital no son entidades orgánicas surgidas de la marginalidad social. Son el producto de una estrategia deliberada de las élites económicas y políticas haitianas, en connivencia con intereses externos.

La ventaja estratégica para esta élite es monumental y multifacética. Bajo el manto protector de la «ingobernabilidad», operan con una impunidad absoluta, libres de cualquier fiscalización tributaria, laboral o judicial. El colapso deliberado del aparato estatal formal no significa una ausencia de gobierno, sino su privatización selectiva, donde las funciones más lucrativas son acaparadas por actores no estatales leales a sus patrocinadores. Las pandillas, en este esquema, actúan como brazo armado y socios comerciales, es decir, controlan los puertos críticos, imponiendo sus propios aranceles paralelos; dominan la cadena de suministros esenciales, desde alimentos hasta combustible; monopolizan la distribución de energía, creando escasez artificial para multiplicar sus ganancias en el mercado negro, y extorsionan a toda la actividad económica formal e informal, estableciendo un sistema de impuestos predatorios.

Los grandes conglomerados empresariales haitianos, dueños de la importación y la exportación, negocian con estas mismas pandillas para garantizar la seguridad de sus mercancías, externalizando el costo de la «protección» e integrando el precio de la extorsión como un simple gasto operativo más. La élite económica se beneficia de un sistema de extracción de riqueza que no requiere proporcionar servicios públicos, aportes, educación o salud a la población. La violencia pandilleril actúa como un muro de contención social, fragmentando cualquier posibilidad de organización popular que pueda desafiar el statu quo.

Ucrania presenta una variante de este modelo, pero sofisticada, militarizada y legitimada por una guerra de defensa nacional. La narrativa dominante en Occidente es la de un Estado unificado, heroicamente defendiéndose de una agresión imperialista, mientras avanza por un camino virtuoso de reformas democráticas y lucha contra la corrupción. Esta visión, esencial para mantener el flujo de ayuda militar y financiera, choca frontalmente con una realidad interna mucho más compleja y adversa.

La guerra no ha erradicado las viejas estructuras de poder oligárquico; en muchos sentidos, las ha fortalecido y les ha proporcionado una cobertura patriótica perfecta. El caso del batallón Azov, ahora integrado formalmente en la Guardia Nacional, conservando una identidad, una cadena de mando y una ideología marcadamente autónomas, es quien gobierna Ucrania. Lo que comenzó como un regimiento de voluntarios se ha convertido en dos cuerpos de ejército con decenas de miles de soldados, un poder militar dentro del Estado.

Este poder no es neutral. Azov y otras unidades similares funcionan, en la práctica, como el brazo armado de una facción específica de la oligarquía y la ultraderecha ucraniana. Su función va más allá del campo de batalla. Garantizan un control territorial y económico sobre las zonas en las que operan, protegiendo los intereses de sus patrocinadores oligarcas y participando en el saqueo sistemático de los recursos que deberían estar destinados al esfuerzo de guerra. La corrupción endémica, denunciada incluso por los aliados occidentales de Ucrania, no es un fallo del sistema; es el sistema mismo. Es el Estado paralelo en acción, una estructura que utiliza los instrumentos formales del poder —leyes, decretos, sanciones— para enriquecer a una red de actores privados.

La movilización masiva, lejos de ser un acto de unidad nacional perfecta, ha expuesto la profunda fractura de clase que recorre la guerra. Como documentan analistas, se ha convertido en «una guerra librada por los pobres». Las leyes de movilización, su aplicación, muestran una selectividad perversa. Mientras los jóvenes de las zonas rurales y las clases bajas son reclutados de forma compulsiva en las trincheras, las élites urbanas y los conectados con el poder pueden eludir el servicio con sobornos, certificados médicos falsos o simplemente abandonando el país. Simultáneamente, el gobierno de Zelensky, bajo la presión de la necesidad financiera y el mandato del F.M.I., ha implementado políticas fiscales profundamente regresivas, aumentando impuestos a la población ya agotada y recortando gastos sociales.

La guerra, por tanto, funciona como una pantalla de humo gigantesca que permite un doble movimiento: la concentración extrema de la riqueza en manos de una oligarquía militarizada extranjerizada y la transferencia de todo el costo humano y económico hacia los sectores más vulnerables de la sociedad. El heroísmo del soldado en el frente es la narrativa que esconde la impunidad del saqueo en la retaguardia.

Argentina ofrece la versión posmoderna y financiarizada del Estado fallido fabricado, la obsesión de un Estado paralelo. Aquí, el instrumento de dominación no son las pandillas armadas o los batallones ultranacionalistas, sino el capital financiero internacional y sus socios locales. El relato fantasma que se vende es el de un país crónicamente ingobernable, víctima de su propio populismo, que existe al borde del abismo macroeconómico por su incapacidad para vivir dentro de sus posibilidades (déficit fiscal). Este relato omite cuidadosamente que el colapso fiscal permanente es un negocio extraordinariamente lucrativo para una élite específica.

El mecanismo es diabólico en su simpleza: un sector de la oligarquía argentina, profundamente vinculado a los monopolios de exportación de commodities (agro, energía y minería) y los grandes grupos económicos financieros, necesita evadir impuestos, quitar regulaciones, fugar capitales externalizando sus ganancias en dólares. Para ello, requiere mantener al Estado en una situación de crisis de deuda perpetua.

El endeudamiento externo masivo no es un accidente; es una herramienta de política económica. Cada préstamo del F.M.I., cada emisión de bonos de deuda, viene acompañado de condicionalidades que exigen recortes salvajes en el gasto público, privatizaciones y desregulaciones. Estos ajustes, presentados como «medidas de saneamiento», tienen un efecto inmediato: debilitan al Estado como regulador y como proveedor de servicios, transfiriendo ese poder y esos recursos al sector privado.

Los «dueños del sector externo» se benefician doblemente, primero, especulan con los dólares para pagar la deuda externa, después con la deuda interna (comprando bonos a precios de quiebra y cobrando su valor total o prestándole al estado con tasas de interés inaceptables), y segundo, operan en un mercado laboral cada vez más desregulado donde pueden maximizar sus ganancias sin restricciones, exportar en dólares y pagar en pesos. El gobierno de Javier Milei, lejos de ser un iconoclasta que rompe con el sistema, es la expresión más pura y radical de esta lógica. Su «plan de ajuste hasta los huesos» no es más que la aceleración final de un proceso de décadas: el desmantelamiento metódico del Estado nacional para servir a los intereses de una plutocracia financiera.

Los recientes casos de corrupción que acechan a su gobierno, incluyendo las acusaciones contra su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, por la contratación de funcionarios con sobresueldos en negro y la manipulación de la cadena de pagos del Estado, sobre todo de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), sacarles a los discapacitados para su bolsillo, no es una anomalía. Son la consecuencia natural de un proyecto que concibe el Estado no como un árbitro del bien común, sino como un botín a repartir entre los leales. La retórica anarcocapitalista de «destruir el Estado» se traduce, en la práctica, de entregar lo que queda de él.

La «libertad» que pregona es, en esencia, la libertad de que esa élite opere sin fiscalización, sin impuestos y sin rendir cuentas a una sociedad a la que se mantiene en un estado de shock permanente mediante la inflación, variaciones en el tipo de cambio y recesión. El caos económico no es un efecto colateral no deseado; es el ambiente necesario para este gran rediseño a favor de que unos pocos concentren los dólares. El Estado fallido argentino es una hoja de cálculos en Excel, una crisis de deuda cuidadosamente orquestada que enriquece a los mismos que predican la austeridad para los demás.

La conclusión que emerge de este análisis trilateral es tan contundente como inquietante para el orden internacional establecido. La idea convencional del Estado fallido como un accidente de la historia o una patología exclusiva del Sur global es un mito útil, un relato que debe ser deconstruido con urgencia. Haití, Ucrania y Argentina, cada uno a su manera, demuestran con crudeza que el «fracaso» estatal es, con frecuencia, la forma más pura de éxito para las élites depredadoras locales y globales.

HOMO ARGENTUM

POR FABIÁN ARIEL GEMELOTTI

Ayer a la noche vi Homo Argentum, el filme cuestionado de Francella. ¿Estigmatiza al pobre? Creo que sí, si se lo ve con ojos «progresistas», y creo que no, si se lo ve con cultura cinéfila. Es un filme, no un ensayo sobre pobreza y sociedad.

Hay tres episodios de los dieciséis que me gustaron mucho. Uno es el primero, un tipo es guardia de seguridad en un barrio privado. Él lleva la vida aburrida y pesada que lleva todo trabajador que vive de un mísero trabajo y hace un trabajo rutinario. Una noche sale de su trabajo y se sube a su auto viejo y ve a una cuadra de su laburo a una rubia muy joven. La mina está llorando, golpea un portón a patadas e insulta. Se peleó con su amante, grita «hijo de puta» y sigue dando patadas. El tipo le pregunta si necesita algo. La mina se arrima al auto y le dice que quiere subirse. Se sube. Le dice que tiene hambre y no tiene un peso. La lleva a comer a Mostaza y después la rubia le dice que la lleve de una amiga. Ahí la mina, en el departamento de la amiga, se empiezan a chuponear las dos mujeres. El tipo siente las nalgas de la rubia que golpean sobre su cuerpo, él está sentado al lado viendo esa escena de pasión de las dos mujeres. Está rígido y no entiende muy bien lo que pasa. Las minas se van a la pieza y se sienten gemidos, cogen. Lo llama la rubia. Él lo piensa, toda su vida rutinaria y trabajo de mierda deben pasar por su cabeza. El tipo lo decide y se va a la pieza con las minas. Al otro día va a su trabajo y un obeso, su compañero, le dice cómo pasó la noche y él le dice que bien. El gordo debe pensar que durmió y descansó para su trabajo rutinario. Se sienta en el asiento de la casilla de custodia. Una sonrisa de placer se dibuja en su rostro. El episodio refleja a la perfección la mierda que es trabajar y como el sexo puede dibujarnos un ratito de placer en esa mierda llamada “vida laboral”.

El otro episodio que me gusta es el del cura villero. Un cura da lecciones de pobreza en un comedor villero. Todos son hambrientos, quieren ese plato de comida para vivir. El cura habla de Jesús y de las bondades de ser pobre. Pero no deja comer tranquilo. Habla y habla boludeces sobre la pobreza. Un tipo le dice que lo deje comer. Y el cura ahí se queda quieto y mudo. Todos devoran la comida. Los discursos, eso muestra el episodio, son adornos; el estómago necesita comida sin discursos estúpidos.

El otro episodio muy bueno dura un minuto. Un relator de fútbol está en Catar relatando la final del mundo. Termina el partido y Argentina es campeón del mundo. El tipo se siente mal físicamente, siente que se ahoga, todos a su alrededor gritando por Messi. El tipo se muere de un infarto. Todos siguen gritando y nadie da bola al tipo ahí tirado sobre su escritorio de relator. La indiferencia. El fútbol como algo masivo y alienante.

La película es buena, no es una basura. Dicen que Milei vio el filme, yo creo que no lo vio, o si lo vio, no lo entendió. Dice Milei que es buen filme. Milei no sabe de cine, su opinión a mí no me sirve. Es como escuchar la opinión sobre el kirchnerismo de mis compañeros de trabajo. Son mediocres y gorilas. Yo no las tengo en cuenta. El filme en cuestión divide aguas. Pero no es para tanto, no es un filme gorila. No es un filme individualista. Es un filme, es cine. Es taquillera. Se hizo con capitales privados. Eso quizás hace que se odie al filme. Sabemos que Francella es gorila y todos odian a Francella. Pero miremos el filme, detengamos la mirada. Yo me quedo pensando en el primer episodio, todos nos matamos por una ideología. Pero ese episodio resume la ideología de vida: los ricos cogen y viven. Los pobres trabajan en un trabajo de mierda obedeciendo a gordos de mierda.

JOSÉ DE SAN MARTÍN COMO ECONOMISTA

JOSÉ DE SAN MARTÍN GUERRERO, REALIZADO EN CARBONILLA SOBRE PAPEL POR GUILLERMO ROUX

POR GUSTAVO BATTISTONI

El notable legado de José de San Martín nos sigue dejando inmarcesibles enseñanzas. En los orígenes de la Independencia Americana, la intendencia de Cuyo (compuesta por Mendoza, San Juan y San Luis) se constituyó en la columna vertebral del Ejército de los Andes. Al asumir el cargo de Gobernador Intendente en Agosto de 1814, San Martín desplegó un plan económico que, más que un sistema ortodoxo, fue una ingeniosa economía de guerra, una movilización total de los escasos recursos regionales para una empresa militar de magnitud sin precedentes. Lejos de la “espontaneidad del mercado”, defendida por esa corriente marginal de la economía académica que es la escuela austriaca, nuestro libertador creía que el Estado debía ser la mano visible para el desarrollo de las fuerzas productivas.

Su gestión, caracterizada por la inteligencia estratégica, buscó no solo financiar la campaña, sino también asegurar la estabilidad social y el desarrollo de la región cuyana.

Contó con brillantes colaboradores como el coronel Toribio de Luzuriaga en Mendoza, el Dr. José Ignacio de la Roza en San Juan, y el coronel Vicente Dupuy en San Luis, quienes fueron los ejecutores de sus órdenes y pilares en su patriótica misión. Mientras San Martín se consagraba a la formación del ejército, Luzuriaga, imbuido de sus enseñanzas, asumía la dirección política y civil de la Intendencia.

Ante la acuciante necesidad de fondos y una tesorería exhausta, San Martín implementó una serie de medidas de emergencia que, aunque no conformaban un sistema rentístico ordenado, fueron vitales para reunir recursos. Su principio rector fue una austeridad extrema y la racionalidad de los gastos.

Los sueldos de todo el personal civil y militar fueron cercenados a la mitad. El propio San Martín cedió la mitad de su haber, aunque posteriormente se le permitió entregar solo una tercera parte para mantener a su familia con decoro. Él mismo afirmó que “nadie ha chistado y todos (según parece) están contentos” con esta medida.

En materia impositiva se impuso un gravamen similar al impuesto a los réditos y un impuesto general sobre el capital de cada persona, basados en un catastro y declaración jurada. Inicialmente, se mantuvo un impuesto extraordinario de guerra sobre productos cuyanos (aguardiente, vino, tabaco) y otros bienes (yerba mate, azúcar). Sin embargo, al percatarse de que obstaculizaba el comercio, San Martín gestionó exitosamente su abolición. Se aumentó el valor del papel sellado y se hizo uso del producto de los diezmos. Además, se recaudaron derechos de alcabala y de pulperías. El Congreso, a pedido del Cabildo de San Luis, aplicó también un real de alcabala sobre el ganado, una contribución sobre el consumo de carne, y para evitar la especulación, se fijaron precios máximos en tres períodos anuales.

El Cabildo abrió una suscripción de donativos voluntarios, que San Martín consideró el crisol del patriotismo. Recordemos que, en Carta a Estanislao López, San Martín afirmó que el verdadero patriotismo consiste en hacer sacrificios. Se impusieron contribuciones forzosas a contrarios al sistema de la libertad, y luego un empréstito forzoso a los residentes ibéricos, con la promesa de “satisfacerlo en mejores circunstancias”. Se ordenó la confiscación y venta de propiedades y bienes de españoles que habían huido a Chile o eran enemigos de la causa. También se apropiaron bienes de hispánicos fallecidos sin sucesión. En conflicto con sectores conservadores de la Iglesia se utilizaron capitales a censo de conventos y cofradías, y las limosnas para la redención de cautivos de los padres mercedarios. 

La agricultura, actividad primordial en Cuyo, fue objeto de la previsión del Gran Capitán. En 1814, envió un plan de fomento agrario a San Juan, que derivó en la división de tierras y la apertura de canales de riego (Pocito y Caucete) en el valle de Tulún. Consciente de la vital importancia del agua, dictó en 1815 un bando para regular el riego, asegurando una justa distribución del preciado líquido y exigiendo planos de las fincas para un mejor control. También impulsó la construcción de un canal en el río Tunuyán, que hizo cultivable vastas llanuras y propició la fundación de Ciudad Nueva. Auspició el cultivo y la colonización de tierras incultas, fundando la Villa de Barriales. Incluso, tras la gesta libertadora, anhelaba radicarse en Cuyo como labrador, solicitando una modesta merced de cincuenta cuadras que una petición del Cabildo, en su admiración, elevó a doscientas cincuenta, donación que él rehusó, pidiendo que se destinaran como premio a los soldados.

En otro orden, aunque la agricultura dominaba, San Martín reconoció el valor de la industria, especialmente la vinculada a las necesidades bélicas. La región ya contaba con industrias artesanales de vinos, aguardientes, jabónes, dulces y tejidos. Sin embargo, bajo su liderazgo, se impulsaron industrias vitales para el ejército. Curtiembres y talabartería para equipar a las tropas; tejidos de lana y algodón para vestuario; alimentos para el sustento del ejército; y herrería y carpintería, para diversas necesidades. Mitre destaca la creación de una maestranza y armería, un laboratorio de salitre y una fábrica de pólvora en Cuyo, produciendo material de excelente calidad a bajo costo. Prestó también atención a la minería, solicitando a Chile 300 prisioneros de guerra para la explotación de Famatina.

Consideró el aspecto social como parte integral de su plan, buscando el bienestar y la cohesión de la población. Logró la plena ocupación, erradicando la desocupación mediante la creación de empleos. Implementó el control de precios máximos para artículos de consumo básico, especialmente la carne, para evitar alzas injustificadas y especulaciones, y así proteger el poder adquisitivo del trabajador. En cuanto a la legislación laboral, dictó normas para regular las relaciones entre patrones y obreros, declarando el trabajo obligatorio. Por último, en 1814, sancionó un bando para enseñar la aplicación de la vacuna antivariólica, vinculando esta medida sanitaria al aumento de la población y la disponibilidad de mano de obra.

El clásico libro de Bartolomé MitreHistoria de San Martín y la Emancipación Sudamericana, y San Martín y el Origen del Capitalismo Argentino, del olvidado Eduardo Astesano, desarrollan en profundidad la concepción económica del Libertador de América. Su genio no solo residía en la planificación, sino en su habilidad para despertar un espíritu de colaboración sin igual en los habitantes de Cuyo. Logró que numerosos artesanos trabajaran gratuitamente para el ejército, y que las mujeres, con admirable patriotismo, confeccionaran vestuarios, equipos y vendajes para el hospital militar. 

La brillantez organizativa de San Martín hizo escuela. Su sucesor, Toribio de Luzuriaga, continuó una política económica similar, implementando en 1819 empréstitos forzosos a los españoles debido a la escasez reinante, y a la amenaza de una invasión. Gracias a esta actividad extraordinaria, la intendencia alcanzó un alto grado de prosperidad, con ciudades embellecidas y un notable fomento de la instrucción pública

José de San Martín fue un planificador extraordinario, cuya gestión no solo financió la libertad americana, sino que sentó las bases para el progreso de la región, dejándonos lecciones que, aplicadas con patriotismo, nos sacarían de la actual decadencia. 

UNA APROXIMACIÓN A LO QUE ES UN TELO (PARTE VI)

POR FABIÁN ARIEL GEMELOTTI

Los telos son el lugar más lindo de una ciudad. Cuando uno llega a una ciudad que no conoce quiere saber dónde hay un telo. En San Francisco, Estados Unidos, estaba hace años caminando por las periferias. De pronto veo un cartel luminoso. Me prendo un cigarrillo y observo. Un negro sale del lugar ese y me mira. Yo lo miro y preparo los puños. Pero mi voz interior me dice «salí de ahí Maravilla».

A los días me entero que ese lugar era un tugurio del placer de los negros y si un blanco entraba ahí era acuchillado sin miramientos.
Hay telos de lujo y telos de pobres. Los telos de pobres son hermosos con sábanas olorosas y jabones baratos. No creo que cambien las sábanas después de cada sacudida. Eso sería caro. El problema radica en el semen que se va pegoteando en esas sábanas finitas y con olor a culo. Después tenemos los telos caros donde con autos caros las parejas entran y toman champán.

Hay un cuento de Bukowsky que cuenta que se fue a un telo con una obesa de 130 kilos y rompieron la cama. Era saltar y saltar. Y después se escaparon por una ventana. Son los telos yanquis.

El amor es un telo decía un amigo. Mi amigo iba al Castillito con su amiga y en esas habitaciones feas y sucias sus vidas transcurría en una aventura de telos.
Al telo también se va a dormir. No solamente a coger. Así le pasaba a mi vecino el carnicero que se iba con la suegra al telo. La mujer nunca le creyó que iban a dormir la siesta.
Telo y tele. Telo y facebook.

ERRÓNEO INFORME DEL JEFE DE GABINETE GUILLERMO ALBERTO FRANCO

ANÁLISIS DEL C.E.P.A. -CENTRO DE ECONOMÍA POLITICA ARGENTINA- SOBRE LA PRESENTACIÓN DEL JEFE DE GABINETE DE MINISTROS EN EL CONGRESO DE LA NACIÓN

LOS DATOS ERRÓNEOS

ACTIVIDAD ECONÓMICA

  • La afirmación de Francos sobre un crecimiento de la actividad económica del 6,4% interanual en junio resulta engañosa. La actividad económica cayó 0,7% mensual en junio y 0,2% en mayo, acumulando cuatro meses con variaciones negativas en lo que va de 2025. Desde febrero se observa una tendencia descendente, y los indicadores de alta frecuencia confirman que la caída se profundizó en julio y agosto.
  • La lectura optimista de Francos sobre la industria y la construcción se sostiene sólo por la comparación con 2024, un año de mínimos históricos. En realidad, la producción industrial manufacturera muestra un escenario contractivo: en junio de 2025 cayó 1,2% mensual, se ubica 6,6% por debajo del promedio de 2023 y 9,1% por debajo de junio de 2023.
  • En cuanto a la construcción, los datos también desmienten el discurso oficial: los despachos nacionales de cemento en julio de 2025 se ubicaron 14,9% por debajo del promedio de los meses de julio entre 2021 y 2024, y el acumulado de enero a julio de 2025 registra una caída del 13,4% frente al promedio del mismo período para 2021-2024.

SALARIOS

  • La afirmación de Francos sobre una supuesta mejora salarial de 5,6 p.p. por encima de la inflación es falsa. Los datos oficiales muestran que, lejos de recuperarse, los salarios reales permanecen estancados desde septiembre de 2024 y el poder de compra se encuentra por debajo de noviembre 2023.
  • Los salarios registrados del sector privado se ubican 0,6% por debajo de noviembre de 2023 y acumulan una pérdida de 1,3% en lo que va del año.
  • El sector público nacional acumula desde noviembre de 2023 una pérdida de 31,9%. A nivel provincial, los salarios públicos están 7,0% por debajo de noviembre de 2023.
  • En conjunto, los salarios registrados —públicos y privados— permanecen 5,5% por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno.
  • Si se ajusta el índice de salarios por la canasta de consumo de la ENGHo 2017/18, la pérdida real asciende al 14,2%, evidenciando que la evolución salarial está muy lejos de compensar el incremento del costo de vida.
  • La afirmación de Francos sobre que los salarios del sector público “se actualizan en función de la inflación” no tiene sustento. En junio de 2025, los salarios nacionales cayeron 0,4% en términos reales (+1,1% nominal vs. +1,6% IPC) y, desde noviembre de 2023, acumulan una pérdida del 31,9% de poder adquisitivo. Con la política salarial vigente, entre mayo y noviembre de 2025 los salarios del sector público nacional sufrirán una nueva caída real de 2,4%, ubicándose en noviembre de 2025, 33,2% por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno
  • La afirmación de Francos sobre la supuesta “libertad” en las negociaciones paritarias no se ajusta a la realidad. En mayo de 2025, el propio Gobierno reconoció haber impuesto un techo en las paritarias, condicionando las discusiones salariales de los principales gremios.

POBREZA

La afirmación de Francos sobre una supuesta baja masiva de la pobreza carece de sustento. Persisten serias dudas sobre la medición de la pobreza. La renuncia del responsable de medirla en el INDEC, alegando “diferencias de criterios” metodológicos, confirma las críticas de organismos y especialistas que advierten que los ponderadores oficiales subestiman la pobreza al no reflejar la estructura real de consumo de los hogares. Incluso el Fondo Monetario Internacional y el Observatorio de la Deuda Social de la UCA —a través de Agustín Salvia— señalaron que los indicadores oficiales ocultan al menos 5 puntos porcentuales de pobreza.

BALANZA ENERGETICA

El superávit energético de USD 3.761 millones alcanzado en el primer semestre de 2025 debe ponerse en contexto. Sin la entrada en funcionamiento del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, en los primeros siete meses de 2025 no habría existido ni superávit energético ni superávit comercial. Este resultado no responde a decisiones recientes, sino al impacto de las inversiones estratégicas realizadas en Vaca Muerta y a la infraestructura energética planificada y ejecutada por el Estado en gestiones anteriores. Celebrar el presente sin reconocer las políticas públicas que lo hicieron posible distorsiona el origen real del superávit.

POLÍTICA MONETARIA

La afirmación de Francos sobre que la tasa de interés está “determinada endógenamente por las condiciones de mercado” es insostenible. En un contexto donde el Banco Central interviene de forma constante y activa, hablar de una tasa libre resulta contradictorio. Las intervenciones récord en futuros de dólar buscan contener expectativas cambiarias, mientras que las operaciones de REPO funcionan como un mecanismo de absorción de pesos hasta las licitaciones: solo en la S29G5, el BCRA compró $1,3 billones en dos semanas, fijando de hecho un techo sobre la tasa. Además, el 26/08 se disparó el volumen operado en BONCAP, evidenciando la postura activa del BCRA a lo largo de toda la curva. Lejos de un mercado que define libremente las tasas, la autoridad monetaria administra y condiciona directamente su evolución.

LOS DATOS OMITIDOS

FONDOS FIDUCIARIOS DISUELTOS

La implementación del Artículo Nº 5 de la Ley de Bases sobre la disolución de fondos fiduciarios evidencia un preocupante nivel de opacidad y discrecionalidad. Si bien la Jefatura de Gabinete informó que se transfirieron al Tesoro cerca de $92.000 Millones, USD 5 millones y títulos por $45.000 Millones, no se respondió con precisión sobre los montos iniciales de cada fondo, los bienes involucrados ni las medidas adoptadas para su liquidación. Además, la información brindada es fragmentada y mezcla datos de fondos fiduciarios con organismos y programas disueltos, imposibilitando reconstruir el destino de los recursos.

ORGANISMOS TRANSFORMADOS Y DISUELTOS

  • La Ley Bases otorgó al Poder Ejecutivo amplias facultades para transformar o disolver organismos, pero la Jefatura de Gabinete evitó brindar información precisa. Francos remitió a la lectura del Boletín Oficial, sin detallar qué organismos fueron transformados o disueltos, cuáles de sus funciones fueron modificadas ni cuántos empleados fueron pasados a disponibilidad. Además, respecto de los bienes de cada organismo, solo se informó la situación del Instituto Nacional de Vitivinicultura. Sobre el resto, no se sabe qué tenían ni qué recursos se transfirieron al Tesoro.

PRIVATIZACIONES

  • La Jefatura de Gabinete evitó brindar información sustantiva sobre las medidas implementadas en el marco del plan de privatización de empresas públicas. Solo se hizo referencia a normas procedimentales, sin detallar avances concretos ni estrategias definidas. Tampoco se informó si existen empresas privadas interesadas en adquirir los activos estatales.

CASO $LIBRA

  • Ante las consultas sobre el caso $Libra y las presuntas investigaciones de la OA, UTI, UIF y CNV, Francos evitó dar respuestas concretas y se limitó a remitir a sus declaraciones realizadas durante la interpelación de abril.

RIGI

La información proporcionada sobre el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) es parcial e incompleta. No se detalló de dónde proceden las empresas que presentaron proyectos, los montos comprometidos, los cronogramas de inversión ni la cantidad de empleos asociados —salvo en los casos ya aprobados—. Respecto a los proveedores locales, solo se menciona que algunos proyectos se comprometieron a brindarles hasta 20% de participación, sin precisiones adicionales.

PAQUETE FISCAL

El Gobierno informó que 288.769 personas adhirieron al Régimen de Regularización de Activos (“Blanqueo”), pero la ARCA no precisó —o evitó responder— cuántos contribuyentes readquirieron residencia tributaria argentina.

F.M.I.

En relación con el último acuerdo con el FMI, el Gobierno mantiene una postura de opacidad. Aunque en el entendimiento se incluyeron reformas laborales, tributarias y previsionales, con un cronograma de presentación de proyectos, Francos evitó dar precisiones y se limitó a afirmar que serán presentadas “oportunamente”.

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IMPACTO DE LA LEY DE BASES SOBRE LOS TRABAJADORES ARGENTINOS

Poco más de un Año ha transcurrido desde que el Gobierno Nacional logró la Aprobación de la Ley de Bases en el Congreso Nacional. Desde las páginas de «De puño y letra», hemos convocado a Marta Felperin quien es Abogada especializada en Derecho Laboral, para que nos informe sobre las gravosas consecuencias que ésta Ley ha traído aparejada a la Mayoría de los Trabajadores Argentinos. Como así también lo que ocurre con la aplicación en Nuestra Provincia de Santa Fe con la Ley Nº 14.283/24 que Declara la Emergencia Previsional para el Régimen de Empleados Públicos y Funcionarios de la Provincia, Votada por la Mayoría de los Legisladores Santafesinos.

«Los pronósticos realizados por los efectos negativos que iba a tener la de Bases para los Trabajadores que manifestamos en nuestra charla anterior, fueron ampliamente superados, desgraciadamente».

«Quiero puntualizar que en la Ley de Bases existe lo que se llama Decretos Delegados, es decir una delegación por parte de los Legisladores hacia el Presidente y que son diferentes a la facultad que le otorga la Constitución con la posibilidad de dictar Decretos de Necesidad y Urgencia, que son Actos Administrativos del Presidente que en determinadas oportunidades suplen a las Leyes que emanan del Congreso».

«Nosotros votamos a Nuestros Legisladores para que ellos emitan las Leyes, y que hacen ellos en determinadas circunstancias? Delegan sus facultades y competencias al Presidente de la República. Y en parte de esta Ley, hay una delegación que hicieron los Señores Legisladores al Presidente, por lo cual acá hay mucha responsabilidad de Nuestros Legisladores. Ellos le dieron poder, facultades y competencias para que dicte Leyes, las cuales tendrían que haber sido sancionadas por ellos en el Congreso, es algo que siempre resalto porque hay una gran responsabilidad de Nuestros Legisladores en que tengamos estas Leyes».

«Cuando sale la Ley de Bases, se hace toda una Propuesta de Modernización Laboral, de incrementar el Empleo, promocionar el Empleo, pero que es un Título o Propuesta Cínica, porque promueven el Empleo ELIMINANDO TODAS LAS INDEMNIZACIONES AGRAVADAS PARA LOS EMPLEADORES QUE TIENEN TRABAJANDO A LAS PERSONAL INFORMALMENTE, NO REGISTRADAS, LO QUE VULGARMENTE SE DENOMINA ‘TRABAJO EN NEGRO’, PORQUE NO ESTÁN INSCRIPTAS EN LOS SISTEMAS DE SEGURIDAD SOCIAL».
Resulta que aquel Empleador que tenía a una Persona trabajando informalmente tenía que pagar determinadas Multas e Indemnizaciones Agravadas, todo eso el Presidente lo derogó a través de la Ley de Bases».

«Por suerte hay ahora algunos Legisladores que estamos viendo que están cambiando su punto de vista, otros que han hecho Votos Vergonzantes para perjudicar a la mayoría del Pueblo. Por eso es importante ver que se vota, a quienes se vota y que Leyes son aprobadas».

Compartimos con Nuestros Lectores la Entrevista completa publicada en el Canal de YouTube:

JUBILADOS ARGENTINOS PIERDEN $ 468.000 MILLONES MENSUALES X EL VETO DEL PRESIDENTE MILEI

INFORME DEL C.E.P.A. -CENTRO DE ECONOMÍA POLITICA ARGENTINA-

Considerando las proyecciones de inflación del REM-BCRA para los próximos 12 meses (sep/25 a ago/26) y la cantidad de beneficiarios titulares del Sistema Integrado Previsional Argentino (*), se estima que el Veto de Milei implica una pérdida agregada de $468 Mil Millones Mensuales para los Jubilados del País.

Esta cifra alcanza $5,6 billones en los próximos 12 meses para el conjunto de 6.104.055 Jubilados y Jubiladas de Argentina.

Este cálculo surge de la NO ACTUALIZACIÓN DEL BONO A $110.000 —que debía ajustarse luego por inflación— y de la NO RECOMPOSICIÓN DEL 7,2% correspondiente al saldo pendiente de la Inflación de Enero 2024.

Esta pérdida no solo impacta directamente sobre los ingresos de un sector vulnerable, sino que también se traduce en una menor actividad económica.

(*) Boletín de estadísticas de la Seguridad Social a Junio 2025.

MIOPÍA CULTURAL DE LA DIRIGENCIA SANTAFESINA

SESIÓN QUE SE LLEVÓ A CABO EL MIÉRCOLES 16 DE JULIO DONDE SE TRATÓ EL PLAN DE LABOR PARLAMENTARIA E INTEGRACION DE LAS OCHO COMISIONES DE TRABAJO DE LA CONVENCIÓN CONSTITUYENTE EN SANTA FE -FOTOGRAFIA PRENSA OFICIAL-

«Durante todo el Proceso que viene llevando la Convención Constituyente hubo varias presentaciones, uno de ellos es el que ha elaborado el ENDEPA (Equipo Pastoral Aborigen), otro fue el de I.P.A.S. (Instituto Provincial de Aborigenes Santafesinos), otro Proyecto fue una Presentación Partidaria realizada por «Confluencia Santafesina», que la integran algunos Hermanos Indígenas y finalmente otro Proyecto, si se quiere más amplio y abarcativo de un Grupo de Autoconvocados de Pueblos Indígenas y que hemos decidido juntarnos con otros Hermanos, más pueblos originarios y unificar un único Proyecto mas abarcativo e integrativo».

«En este Proyecto están las Comunidades Migrantes, las Comunidades Afro-Santafesinas, las Comunidades Campesinas y las Comunidades de Pueblos Indígenas. De todos estos Proyectos sólo entró para ser considerado en las reuniones de la Comisión de Declaraciones, Derechos y Garantías este último, el de las Comunidades Constituyentes Santafesinas».

Compartimos con Nuestros Lectores la Entrevista realizada el día Miércoles 20 de Agosto, mientras era tratado este tema en la Comisión por los Convencionales Constituyentes, quienes finalmente rechazarían las propuestas realizadas:

PRESENTACIÓN DE LOS PROYECTOS ANTE LA CONVENCION CONSTITUYENTE PARA LA REFORMA A LA CONSTITUCION DE LA PROVINCIA DE SANTA FE -FOTOGRAFIA rosario3.com-

EL PANTANO DE UCRANIA. ¿POR QUÉ OCCIDENTE CREE SU PROPIA PROPAGANDA?

LO PRINCIPAL ES ESENCIAL A LOS OJOS, TRUMP FELICITÓ A ZELENSKY POR SU TRAJE

POR ALEJANDRO MARCÓ DEL PONT

El infierno estratégico, se podría argumentar, no es necesariamente un lugar de llamas y agonía explícita, sino más bien una sala de espejos donde cada decisión se refleja invertida, distorsionada hasta convertirse en su propia derrota. Es la siniestra habilidad de tener la verdad frente a los ojos, desnuda y cruda, y persistir en interpretarla al revés, confundiendo la arrogancia con la fortaleza, la sumisión con la unidad y, el más grave de todos los errores, un alto al fuego temporal con la frágil paz duradera. Esta disonancia cognitiva, este abismo entre la narrativa fabricada y la realidad material, encuentra su expresión más pura y costosa en el pantano de Ucrania.

Existe un guión, meticulosamente elaborado, cuya narrativa insiste, con una terquedad cercana al fervor religioso, en que la operación especial rusa comenzó como un acto de agresión no provocada un día de febrero de 2022. Algo horrible de decir o espantoso de contar, que como era de esperar, surgió de la mente revanchista de un solo hombre, desconectado de cualquier contexto histórico de seguridad previa.

Cualquier mención a las causas profundas, a la secuencia de eventos será tachada de «propaganda del Kremlin». Sin embargo, para comprender el callejón sin salida actual y la férrea posición de Moscú, es imperativo, por incómodo que resulte, trazar esa línea histórica, que nunca modificó su narrativa. La expansión constante de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hacia el este, desde la disolución de la Unión Soviética en 1991, no es un detalle anecdótico; es la herida abierta, la grieta tectónica que incubó este conflicto.

Avanzó aproximadamente 1.600 kilómetros hacia las fronteras rusas, incorporando a una decena de países que antes integraban el Pacto de Varsovia; no fue un acto geopolítico neutral. Fue, en la percepción rusa —y no sin una base de razón—, el desmembramiento deliberado y progresivo de cualquier arquitectura de seguridad colectiva euroasiática que pudiera incluir a Moscú como un socio en pie de igualdad. Ignorar esta lógica fundamental, este casus belli estructural, es condenarse a no comprender absolutamente nada del conflicto y menos aún, su discusión.

La prueba más dolorosa de esta obstinación occidental yace en un documento fantasma, un camino no tomado que condenó a cientos de miles a una muerte evitable. En la primavera de 2022, el mundo estuvo al borde de una solución. Según revelaciones del Wall Street Journal, que han sido corroboradas por diversas fuentes, existió un borrador de tratado de paz entre Rusia y Ucrania, un texto de 17 páginas que delineaba el fin del conflicto.

Sus cláusulas, ahora vistas desde el presente, parecen provenir de una realidad alterna donde la sensibilidad prevaleció sobre la arrogancia. Ucrania se comprometía a restaurar su neutralidad constitucional, abandonando toda aspiración de ingresar a la OTAN; otorgaba estatus oficial al idioma ruso; aceptaba límites concretos al tamaño y capacidades de sus fuerzas armadas, renunciando a albergar armas extranjeras ofensivas, y, lo crucial, reconocía la influencia rusa en Crimea, a cambio de recibir garantías de seguridad de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, un mecanismo multilateral que incluía a Rusia, pero también a potencias occidentales.

Sobre los territorios de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, el documento preveía un mecanismo de consulta popular, un referéndum bajo supervisión internacional para decidir su estatus futuro, un proceso que, de todos modos, Moscú impondría meses después, en septiembre de 2022. Este acuerdo, por imperfecto que fuera, hubiera congelado el conflicto, salvado innumerables vidas y preservado la integridad territorial ucraniana en mucha mayor medida que la catástrofe actual.

¿Por qué no se firmó? La respuesta es el núcleo de la tragedia occidental: la creencia fanática en su propia propaganda. La narrativa de una Rusia al borde del colapso, estrangulada por sanciones económicas «sin precedentes» y derrotada en el campo de batalla por un David ucraniano armado por Occidente, se impuso sobre la realidad. El entonces primer ministro británico, Boris Johnson, fue enviado a Kiev con un mensaje claro, según múltiples reportes: no se firmará ningún acuerdo; Occidente proveería todo lo necesario para la victoria.

Era una apuesta basada en una ilusión, una que el propio New York Times y otros medios del establishment se vieron forzados a admitir que había fracasado estrepitosamente tras la contraofensiva ucraniana del verano de 2023, un esfuerzo monumental que se estrelló contra las profundas líneas defensivas rusas con un coste humano y material inaceptable, un desgaste que continuó hasta septiembre de 2024, sellando el destino del conflicto. La guerra se prolongó no porque Ucrania pudiera ganar, sino porque Occidente no podía admitir, que su estrategia de derrotar a Rusia era un espejismo. Prefirieron sacrificar la paz posible en el altar de una victoria imposible.

El 14 de junio de 2024, en un discurso fundamental ante los ejecutivos de su Ministerio de Asuntos Exteriores, el presidente Vladímir Putin enumeró las condiciones para poner fin a la guerra. Sus condiciones eran, en esencia, las mismas de 2022, pero ahora endurecidas por el hierro y la sangre de dos años más de guerra: 1) la desmilitarización de Ucrania, reduciendo drásticamente su potencial ofensivo; su «desnazificación», un término propagandístico que en la práctica se traduce en un cambio de élite política en Kiev mediante elecciones; 2) el restablecimiento permanente de la neutralidad constitucional, enterrando cualquier aspiración a la OTAN, y, el punto crucial, el reconocimiento internacional de la «nueva realidad sobre el terreno», es decir, la anexión rusa de las cuatro regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia en sus fronteras completas, aunque no las controle totalmente.

Solo una vez aceptados estos hechos Moscú estaría dispuesto a sentarse a hablar de lo que Putin llama la «reorganización de la arquitectura de seguridad euroasiática», es decir, abordar la causa raíz que ellos identifican: la expansión de la OTAN. ¿Algo ha cambiado? En absoluto. La única diferencia es que ahora Rusia no negocia desde una posición de buscar un compromiso, sino desde la posición de una potencia victoriosa que busca la rendición de su adversario y la formalización de sus ganancias. Occidente, que en 2022 despreció un acuerdo que hubiera salvado mucho de lo que ahora está perdido, se encuentra ante unas exigencias mucho más severas.

La intrínseca y brutal relación entre el avance en el campo de batalla y la mesa de negociaciones quedó expuesta de manera obscena con la reciente intervención del presidente Trump reduciendo los 50 días para alcanzar una tregua con Ucrania. Era el reconocimiento tácito de un hecho incontrovertible para cualquier analista militar serio: la línea del frente ucraniano se está desintegrando. Los avances rusos están quebrando la resistencia enemiga, que sufre de una escasez crítica de soldados, artillería, municiones y defensas aéreas. La propuesta de Trump de una reunión en Alaska, por surrealista que pareciera, era un síntoma de desesperación, un intento de Washington de crear una rampa de salida gestionada antes de que el colapso militar en el teatro europeo se volviera total e incontestable, arrastrando consigo el prestigio y la credibilidad de Estados Unidos.

La cumbre de Alaska, en este sentido, fue una jugada maestra de Putin, una maniobra de soft power ejecutada con precisión quirúrgica. Le permitió presentarse ante el mundo no como un paria, sino como un actor global legítimo e indispensable, recibido en suelo estadounidense para discutir los términos de la paz, términos que él mismo dictaba. Le otorgó una legitimidad diplomática que Occidente le había negado durante años y, lo que es más crucial, le regaló un tiempo invaluable para continuar sus operaciones militares de desgaste, consolidando sus ganancias territoriales mientras sus oponentes se distraían con el teatro de la diplomacia. Alaska, como era previsible, no produjo un avance concreto, pero su mera celebración fue una victoria propagandística y estratégica para Moscú.

Demostró que, después de tres años de conflicto y de una retórica belicista sin cuartel, era la OTAN —o más precisamente— su líder, Estados Unidos, quien, reconociendo su derrota indirecta, se veía forzada a mendigar una conversación. La pregunta crucial que flota en el aire es: ¿por qué Rusia, desde su posición de fuerza abrumadora, extendería este salvoconducto a Washington? ¿A cambio de qué concedería a Estados Unidos una retirada medianamente digna de este pantano?

La respuesta parece tejerse en una compleja red de cálculos de largo plazo. Es posible que el Kremlin vea en Trump a un interlocutor más pragmático, menos ideologizado y más susceptible de entablar una relación transaccional basada en intereses mutuos, lejos del moralismo de la administración Biden. Existe la posibilidad de un gran quid pro quo que trascienda Ucrania: un entendimiento tácito sobre esferas de influencia que podría abarcar desde la gestión del Ártico y los recursos energéticos, hasta acuerdos sobre la no proliferación de cierto tipo de armamentos o incluso una relajación coordinada de sanciones.

La audaz teoría de un «Kissinger inverso»—donde Estados Unidos intentaría separar a Rusia de su alianza estratégica con China—es, aunque extremadamente difícil, un objetivo lo suficientemente tentador para Washington como para ofrecer concesiones sustanciales a Moscú. Para Rusia, incluso el simple hecho de flirtear con esta posibilidad le otorga una ventaja en su relación con Beijing, permitiéndole negociar desde una posición de mayor fuerza con su poderoso socio oriental, evitando convertirse en un mero satélite de China. Es un juego de equilibrios geopolíticos de alto riesgo donde Rusia, astutamente, se posiciona como el pivote entre dos gigantes enfrentados.

Sin embargo, la imagen más elocuente de la derrota estratégica europea y su humillante subordinación no se encontró en las estepas de Ucrania, sino en el Salón Oval de la Casa Blanca. Como astutamente expuso el analista Alfredo Jalife-Rahme, dos fotografías valen más que un millón de palabras para capturar el nuevo orden mundial en ciernes. La primera muestra a Donald Trump junto a un Volodymyr Zelensky visiblemente incomodo, posando frente a un mapa mural de Ucrania que, por su ubicación, resulta profundamente sugerente, casi como un presagio de la amputación territorial que se avecina (bit.ly/3V647wq). La segunda es aún más devastadora: un grupo de líderes europeos: el Canciller alemán, el presidente francés, el primer ministro británico, la presidenta de la comisión auropea — sentados apretujados en sus sillas, con semblantes ceñudos y cuerpos encogidos, como colegiales regañados— frente a la imponente mesa de trabajo de Trump, flanqueada por los bustos vigilantes de Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt, titanes de la unidad y el poder presidencial estadounidense (bit.ly/4oInf1d).

La imagen es perfecta: la vieja Europa, arrogante y presumida de su poder, reducida a un coro de suplicantes expectantes, aguardando mansamente la audiencia del nuevo emperador para ser informada de su destino. Habían acudido allí con una chispa de valentía. Creyeron que acompañar a Zelensky les daría peso colectivo. Fue un error catastrófico de cálculo. El objetivo real de convocarlos, según confesó un alto funcionario de la administración Trump a Politico, era precisamente el opuesto: decirles: “Estamos al mando; aprueben todo lo que digamos».

Esta torpeza europea no nace solo de la cobardía política; nace de una realidad material incontestable y aterradora. La capacidad de Europa para librar esta guerra —o cualquier guerra de alta intensidad contra una potencia como Rusia— sin el paraguas nuclear, logístico, de inteligencia y militar de Estados Unidos es simplemente inexistente. El proyecto de autonomía estratégica europea ha sido, hasta ahora, poco más que un eslogan bonito para discursos en conferencias. Una retirada abrupta de Estados Unidos, o incluso una reducción sustancial de su compromiso, dejaría al continente frente a un desastre estratégico de proporciones históricas. Carece de una fuerza disuasoria creíble por sí sola: sus stocks de armamento están agotados tras dos años de enviarlos a Ucrania, su industria militar es lenta, fragmentada e incapaz de escalar en una producción a la velocidad necesaria.

El movimiento de Trump al convocar a los europeos fue de una jugada maquiavélica. Tenía un objetivo dual perfecto. Por un lado, al forzar a los líderes europeos a presenciar y, por su silencio implícito, avalar la negociación directa con Zelensky, conviertiendolos en cómplices de cualquier acuerdo desfavorable que se alcanzara. Sin ellos la idea de que Zelensky, presionado por Trump, aceptar términos perjudiciales, y pudiera luego volver a Bruselas o Berlín en busca de refugio entre sus «socios belicistas», quedaba instantáneamente destruida.

Si Europa, representada por sus máximos líderes, guardó una dócil obediencia en el Salón Oval, no puede luego desvincularse del resultado. Por otro lado, proporciona a Estados Unidos la coartada perfecta para una retirada gestionada. Si el acuerdo finalmente se firma —aunque sea una capitulación encubierta— Washington podrá presentarlo como un éxito de su diplomacia, caso en contrario se atribuirá cualquier concesión dolorosa a la «debilidad» o «intransigencia» de los europeos y de Zelensky.

La narrativa ya está siendo preparada: «Hicimos lo posible, pero nuestros aliados no estuvieron a la altura», «Zelensky se aferró a un orgullo nacionalista irresponsable». Incluso se especula con la posibilidad de orquestar una «revolución de colores» en Kiev para derrocar a un Zelensky que, una vez firmada la paz, se convertiría en un recordatorio viviente de la derrota y cuyo alto nivel de corrupción —documentado por Transparencia International y otros— lo hace extremadamente vulnerable a ser usado como chivo expiatorio. Su principal motivación para mantenerse en el poder, más allá del patriotismo, podría ser muy pragmática: la Inmunidad Judicial. Sin la presidencia, podría enfrentar no solo el ostracismo político, sino la prisión.

El momento más surrealista y revelador de toda esta Tragicomedia Geopolítica ocurrió cuando, en medio de la Reunión con los Europeos y Zelensky presentes, Trump llamó por teléfono a Vladimir Putin y, en un alarde de Teatro Diplomático, le ofreció organizar una cumbre inmediata con Zelensky y él estar presente. La respuesta de Putin, transmitida a todos los presentes, fue una maestría del desdén: No tienes que venir. Quiero verlo personalmente.

Fue la confirmación final de que la Guerra se terminará en los campos de batalla, mientras un Presidente Estadounidense negocia directamente con el Kremlin el futuro de Europa, con los Líderes Europeos reducidos a espectadores mudos y consentidos de su propia irrelevancia. Es el compendio de la Pérdida de Soberanía, el costo final de haber creído su propia propaganda y haber dilapidado, en una sucesión interminable de errores, cualquier oportunidad de forjar un destino estratégico propio.

El nuevo eje del mundo gira en torno a Moscú y Washington, las causas principales del conflicto no se han movido, por lo que la paz, parece bastante lejana.

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