VIGENCIA DE LOS IMPACTOS COLONIALES EN ESCENARIOS AFRICANOS

Escribe Prof. Néstor A. Suleiman

(nestor.suleiman@gmail.com)

    Los procesos de colonización que comenzaron a inaugurarse en el siglo XIX, significaron para los pueblos sometidos una tremenda explotación esclavista, expoliación de las riquezas y además la perdida de gran parte del patrimonio cultural.

    En África los colonialismos belga, alemán, francés, español, inglés, italiano y portugués, entre otros, llevaron políticas de devastación del patrimonio de los pueblos; elementos, artefactos, piezas arqueológicas indispensables para las identidades de las comunidades, desaparecieron de los distintos montículos.

     Hoy aparecen algunos intentos de resarcir a esas naciones africanas, con el pago de millones de euros y devolución de algunas piezas robadas en los templos de las distintas religiones, y en yacimientos arqueológicos. Pero en realidad es insuficiente tanto la reparación monetaria por el daño moral y material, como también esas “promesas” de devolución de valiosas piezas de arqueología, fundamentales para el fortalecimiento de las nacionalidades de esos pueblos.

      Han tenido una influencia nefasta todos los colonialismos. Los modelos utilizados en los distintos dominios, además del pillaje de recursos naturales y culturales, han generado profundas y antagónicas divisiones internas en el seno de las comunidades donde operaban.

Kruhma el líder de Ghana decía a principios de la década del sesenta, “no hay un grado de virtud en la imposición del colonialismo”. Pero las acciones imperiales en el ámbito cultural, han sido herramientas eficaces para calar profundamente en sectores de la intelectualidad africana. En algunos momentos la influencia recibida del foráneo terminó, en varios aspectos, con posicionamiento de desprecio y exclusión de la propia herencia.

    Esta situación la podemos observar en sectores de la población, con una formación intelectual donde la impronta francesa o inglesa es determinante. Renegar de sus orígenes para algunos ha formado parte de un ejercicio, al parecer fundamental en los momentos del pretendidoingreso al mundo académico o laboral europeo.

     En relación a la arqueología, Francia prometió devolver más de 90.000 piezas retiradas delsuelo africano, hoy instaladas en museos de Paris y otras localidades de ese país. Seguramente será una esperanza de muchos que los espontáneos arranques de “sinceramiento” y “altruismo” de E. Macrón, puedan extenderse hacia otras comarcas, por ejemplo hacia Irak,país que ha sido víctima del saqueo de sus sitios arqueológicos en el siglo XIX, en tiempos del cónsul francés Paul Botta y otros verdaderos ladrones disfrazados de arqueólogos, entre ellosAusten Henri Layard depredador al servicio de Inglaterra.

     Sería importante que Francia devuelva entre los centenares de reliquias usurpadas en la Mesopotamia, una que ha sido reclamada durante décadas por el gobierno del otrora partido Bath. Se trata de la estela de Hammurabi hoy exhibida en el museo de Louvre. También los ingleses deberían reintegrar las decenas de piezas usurpadas de origen egipcio.

Como bien afirma el título de un trabajo de dos especialistas alemanes (Paczensky y Ganslmayr) en cuestiones arqueológicas, me refiero a la investigación publicada con el nombre, “Neffertiti quiere volver a casa”, las restituciones a sus legítimos dueños de todo el patrimonio cultural robado deberían ser una práctica impostergable.

      Los países europeos están obligados a devolver todas las reliquias robadas y pagar en carácter de compensación a los pueblos por los daños irreparables; es necesario que asuman las responsabilidades de las tragedias.

     Hoy en Bélgica emerge un movimiento popular, conformado por jóvenes que repudian los antecedentes históricos de la corona belga en la embestida colonial en África. Bustos que recuerdan al rey Leopoldo II son dañados, en acciones representativas de un verdadero rechazo a las expresiones imperiales en las distintas etapas de la historia. Se trata de una revisión del pasado con proyección y vigencia en la actualidad.

     Sin embargo, a pesar de las anunciadas comisiones de verdad y reconciliación, los franceses siguen en Mali, los españoles asistiendo en tareas de instrucción militar y de inteligencia a gobiernos del Magreb, la OTAN en su conjunto entrometiéndose en distintos escenarios tanto en África como en Oriente Medio. Estas operaciones de interferencia en asuntos internos de otros países, han dado lugar a las permanentes movilizaciones de protestas emergentes en Europa.

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