EL GOLPE DE ESTADO DEL 7 DE DICIEMBRE DE 2022 Y LA IZQUIERDA PARLAMENTARIA

FOTOGRAFIA: AFP

POR JORGE RENDON VASQUEZ

El 7 de diciembre pasado hubo un Golpe de Estado en el Perú, instrumentado y ejecutado en el Congreso de la República. Su objeto: erradicar de la Presidencia de la República a Pedro Castillo Terrones, elegido para este cargo en las elecciones de 2021.

Un golpe de Estado es una acción o un conjunto de acciones ilegales con la finalidad de retirar del ejercicio del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo o de otras instituciones autónomas del Estado a las personas legalmente elegidas como titulares de esos cargos y sustituirlas por otras.

Aunque Pedro Castillo Terrones había leído ese día, ante un canal de TV, una declaración por la cual anunciaba que cerraría el Congreso de la República y declararía en reorganización el Ministerio Público, el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia, no ejecutó ninguno de estos hechos.

Sin embargo, la Mesa Directiva del Congreso, al parecer ya avisada, citó a una sesión del Pleno de este para las 13:30 del mismo día con la finalidad de votar por la vacancia de la Presidencia de la República, fundamentándola en esa declaración a la que consideró incapacidad moral (numeral 2 del artículo 113º de la Constitución).

Esta citación era de plano ilegal porque, según el Reglamento del Congreso (art. 89-A), el pedido de vacancia con los fundamentos de hecho y de derecho debe formularse como moción de orden del día, firmada por no menos de 20 congresistas, debe ser admitida a consideración por el Pleno por no menos del 40% de los congresistas hábiles, se debe fijar la fecha y la hora del debate y la votación con citación al Presidente de la República; si se quiere cambiar esta fecha, se requiere el voto de las cuatro quintas partes del total de congresistas, o sea, 104. 

Ese día, ninguno de estos requisitos habían sido cumplidos. 

Es cierto que el Pleno estaba citado para las 3 de la tarde para considerar un pedido de vacancia aprobado el 1 de diciembre, pero este pedido señalaba otras causas de supuesta incapacidad moral. Y no era posible legalmente utilizar esta sesión para considerar la declaración de Pedro Castillo de ese día. Debía haberse seguido otro trámite, ateniéndose al debido proceso.

Instalado el Pleno, la Mesa Directiva procedió de inmediato a hacer votar su ilegal moción que obtuvo 101 votos; 6 congresistas votaron en contra, 10 se abstuvieron y 12 no votaron. Eran las 14 horas.

Unos minutos después, la Fiscal de la Nación hizo capturar a Pedro Castillo y un juez admitió esta detención, lo que era ilegal, puesto que el Presidente de la República sólo puede ser sometido a proceso judicial por las causas indicadas en el artículo 117º de la Constitución y en ese momento Castillo seguía siendo Presidente.

Todo parecía estar coordinado entre los congresistas propulsores de la vacancia, la Fiscalía de la Nación y los jueces que intervenían, estos ya convertidos en factores políticos.

En resumen este Golpe de Estado tuvo éxito, puesto que sus ejecutores expulsaron de la Presidencia de la República al ciudadano elegido para ejercerla y, por añadidura, lo encarcelaron.

Se puede entender que los grupos de congresistas de derecha y de centro derecha pugnasen por erradicar a Castillo como sea de la Presidencia. Para eso están allí, en consonancia con su molicie, su oposición a toda mejora de la condición de las grandes mayorías sociales y su lealtad a quienes les financiaron sus millonarias campañas electorales.

PERO, ¿QUE DECIR DE LOS CONGRESISTAS QUE SE RECLAMAN DE IZQUIERDA?

Ninguno de ellos objetó la irregular citación del Pleno por su objeto y su forma, y se debe suponer que sabían que se estaba infringiendo el Reglamento del Congreso que posiblemente utilizan todos los días. Dejaron que la Mesa Directiva siguiera adelante con el golpe de Estado y lo aprobaron al quedarse en la sesion, aunque algunos votaran en contra, otros se abstuvieran y otros no votaran. Los más resentidos y racistas, votaron por la vacancia. Tenían que liquidar a ese maestrito campesino que había osado pensar diferente y, presumiblemente para ellos, se había dejado manipular por otros para hacer lo que hizo, y no querían ser salpicados. 

En 2021, el novísimo partido de los profesionales de provincia Perú Libre había logrado la elección de 37 representantes, y era una esperanza para el pueblo. Poco después comenzaron las deserciones. Ahora están repartidos en seis grupos: Perú Libre, Bloque Magisterial, Perú Bicentenario, Perú Democrático, Podemos y No Alineados. 12 de ellos votaron con la derecha, por la vacancia, 6 votaron en contra, 8 se abstuvieron y 9 no votaron. 

Juntos por el Perú, el grupo que postuló a Verónica Mendoza, en 2021, había logrado la elección de 5 representantes que ahora constituyen el grupo Cambio Democrático. De ellos, 3 votaron por la vacancia, 1 se abstuvo y otro no votó.

O sea que la izquierda aportó 15 votos para convalidar el golpe de Estado contra el Presidente de la República, decisión que tuvo que llegar desde sus comandos centrales, y la derecha necesitaba ese apoyo para legitimar su golpe. Ninguno de estos grupos “de izquierda” ha explicado a sus electores por qué votaron así.

Con este comportamiento esta izquierda se desmorona. La gente en las calles, salida de los barrios y campos del Perú profundo, que protesta contra el defenestramiento de Pedro Castillo Terrones, uno como ellos, los ve como renegados.

No es la primera vez que estas aberraciones ocurren en el Perú. Entre las más ominosas, la primera acaeció cuando una parte de los indios se puso al servicio de Francisco Pizarro y sus conquistadores como auxiliares, convirtiéndose en un factor decisivo para el asesinato de Atahualpa en la plaza de Cajamarca y para la conquista. Otra fue la enconada campaña de un grupo de caciques contra Túpac Amaru al que contribuyeron a derrotar, obedeciendo a las autoridades hispanas. Cuando mataban a Túpac Amaru, Micaela Bastidas y otros dirigentes de esa insurrección en la plaza del Cusco esos caciques estaban junto a los españoles contemplando recocijados la fiesta de sangre. La sociedad peruana no se ha purgado aún de estas macro y micro infecciones.

EL ANALISIS SOCIOLOGICO DE LAS CAUSAS DE ESTA NUEVA DEBACLE DE LA LLAMADA IZQUIERDA Y DE LA MAGNITUD DE LA FRUSTRACION QUE HAN PRODUCIDO EN LAS MAYORIAS SOCIALES ESTA POR HACERSE.

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