






| 1. Se meten con tus derechos como consumidor/a |
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Buscá la boleta, ¿cuánto pagás por internet? Probablemente pagarías menos si la justicia no hubiese frenado el decreto que en 2020, fijó que las telecomunicaciones son un “servicio esencial” con precios regulados. Quizás tenés la suerte de acceder a una prepaga: ¿cuánto pagás de cuota? Porque la justicia habilitó los aumentos, luego de que el año pasado las prepagas impulsaran una cautelar para subir sus precios (Spoiler: desde 2021 registran aumentos de 216% vs inflación 195,1%).Ver más casos en nuestro informe » |
| 2. Deciden sobre la política económica, aunque nadie los votó para eso |
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Entregan los pocos dólares del país a las importadoras: en septiembre una compañía importó neumáticos recurriendo a cautelares nada menos que en 30 ocasiones. En agosto de 2022, una cautelar permitió la importación de 20 millones de dólares en “toallas”.Ver más casos en nuestro informe » |
| 3. Limitan tus derechos como trabajador y trabajadora |
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En 2022, la Asociación de Abogados/as Laboralistas denunció el desfinanciamiento del fuero laboral, la existencia de Juzgados del Trabajo vacantes y de expedientes paralizados en el tiempo. En octubre de este año, un fallo judicial favoreció a una empresa láctea que despidió a 26 trabajadores por participar de una protesta gremial. Es decir, si te organizás y protestás, también la justicia se mete con tu derecho. Ver más casos en nuestro informe » |
| 4. Se meten con los derechos de las mujeres y diversidades |
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Si querés abortar, la ley te asiste pero la justicia te lo impide. El año pasado un fallo judicial en San Juan impidió a una mujer practicar un aborto legal por una cautelar presentada por su ex marido, negando el derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo, ley sancionada en 2020. En 2019, en la ciudad de Tucumán, Lucia de 11 años ingresó a un hospital público con 23 semanas de gestación producto de una violación. La madre de la niña pidió ante la Justicia tucumana la ILE, medida que fue dilatada durante semanas, hasta que fue obligada a realizarse una cesárea.Ver más casos en nuestro informe » |
| 5. Cuando le toca elegir entre vos y el poder económico, el Poder Judicial no parece tener dudas |
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El ejemplo más paradigmático es haber limitado a la AFIP a exigir planificación fiscal a los contadores y abogados de las empresas, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de los países, con el objetivo de evitar que informen dónde tienen sus inversiones. De nuevo, fue Pablo Cayssals quien decidió que no se aplique la resolución 4838. En plena pandemia, la AFIP impulsó una moratoria destinada a las pymes. Razonable ¿no? Pero la justicia habilitó a dos grandes empresas que lo solicitaron, a ser incluidas, porque la medida era “discriminatoria”. La segmentación por tamaño, que es una decisión de política económica, tampoco puede hacerse…Ver más casos en nuestro informe » |
| 6. La cuestión sanitaria no queda afuera |
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En el actual contexto de rebrote de contagios por Covid-19, un Juzgado marplatense decidió suspender, sin fundamentos, la vacunación en niños de seis meses a 16 años. Ese mismo juzgado no se priva de nada. Ya se había expedido en contra del pase sanitario y de la plena implementación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo.Ver más casos en nuestro informe » |
| 7. Condicionan el derecho a la información |
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¿Estamos hablando de algo reciente? Al contrario, en 2009 la justicia dio lugar a la cautelar que presentó el Grupo Clarín contra la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. También el juez Pablo Cayssials, en 2014, aplicó una cautelar para evitar la transferencia de oficio del Grupo Clarín.Ver más casos en nuestro informe » |

POR EDUARDO ALFONSO DEPETRIS
Existe una «Tensión Polémica», entre la programación Constitucional que la comunidad se dió y la concesión a los sectores que gestionan la economía y la política que debemos apresar para comprender el fenómeno del Derecho de los Trabajadores.-
Esta comprensión nos permite no discurrir meramente en un análisis teórico del deber ser del Derecho, teniendo en consideración, que los Derechos Positivos son la reproducción de la transacción jurídico político con los factores de poder que imponen la juridización de sus intereses.-
Amerita considerar, este análisis lo realizamos en un pais sub-desarrollado, condicionado por deudas externas, sujeto a un estatuto de la dependencia, necesitado de capitales, y en el que culturalmente se impone la identificación de estabilidad laboral y protección del derecho a trabajar con el despido indemnizado; ergo, no se protege contra el despido arbitrario.- [*] *] Trabajo, Derecho y Sociedad – autor. Helios Sarthou – fs. 49/51 – ed.: Fundación de Cultura Universitaria
TENSION POLEMICA ENTRE REALIDAD Y DERECHO
Antes de analizar jurídicamente o de hacer una mera crónica del ser del problema de la estabilidad en el empleo, consideramos amerita analicemos esta controversia entre realidad, interés empresarial y proyecto de relación de trabajo construida por la Constitución Nacional, Derechos Humanos y normativa infra-constitucional.-
Internarnos en el dominio jurídico sin estas reservas de la realidad que tiende a transformar puede ser una deserción al análisis racional, al que pretendemos introducirnos.-
La inestabilidad en el empleo provoca una angustia permanente tanto en el trabajador como en su familia, atento su dependencia del mismo, lo cual permite un chantaje permanente.-
Esta amenaza está presente a toda hora ya que no existe ninguna llave que asegure en justicia que pueda retener el empleo, lo que crea una carga emocional permanente por el riesgo de perderlo, o no encontrarlo y su pasaje a la marginalidad junto con su familia, ello hace imprescindible la estabilidad plena en el trabajo.-
CONTEXTO DE LA TENSION POLEMICA
Esta tensión no es solo entre un empleador y un trabajador, se encuentra inserta en un plano internacional, nacional, político, económico, social y geopolítico.-
En mayor o menor medida tienen incidencia en la tensión polémica que vivencia el Derecho de los Trabajadores y en este caso específico la «estabilidad en el empleo» decisiones tales como las que analizaremos ut-retro.-
La recesión de 1970, que provocó la caída de los precios de manufacturas, por competencia internacional que socababa la rentabilidad de la industria de los E.E.U.U., la induce a desechar el fordismo y asumir el modelo japonés «toyotismo», lo que trajo aparejada una fuerte precarización laboral con reducciones de personal, debilitamiento de las Asociaciones Sindicales; esto significó una reducción de costos fijos empresarios, mayores ganancias y mayor competitividad empresarial.-
En 1990, por la caída de las “punto com.”, el capital financiero ve disminuir sus réditos por lo que apuesta a las telecomunicaciones, internet… etc., dejando así instaladas las bases e infraestructura de la economía digital consecuencia del crecimiento exorbitante del capital fijo.-
En la crisis del 2008 y su abrupta baja de los intereses y rentabilidad habilitan la economía digital apostando a las compañías tecnológicas, como las “startups tecnológicas”, organizaciones humanas de gran capacidad de cambio y desarrollo de productos o servicios de enorme innovación requeridos por el mercado.-
Esta transformación acelera la desocupación, la flexibilidad e inestabilidad laboral ya que se debilita la capacidad de negociación del trabajador que resigna derechos y garantías en su desesperación por subsistir.-
La aparición de las plataformas digitales trae consigo trabajo ultra-precarizado, inestable, servil, carente de derechos y garantías laborales.-
INCIDENCIA DE LA RAZON ECONOMICA
Según Max Weber la abstención de la aplicación de la razón económica con anterioridad a que ella se impusiera no se debió a una cuestión jurídica, técnica, ni económica, sino que fue solo ideológica, de donde dimana que es posible racionalizar la vida desde distintas perspectivas, puntos de vista y en diversas direcciones.-
La característica determinante de la razón económica es su estrechez unidimensional, ya que solo tiene una consideración contable en base a la que ordena y planifica el logro de su objetivo económico; el hombre existe para el negocio y no a la inversa.-
La única relación entre los hombres es el dinero, entre las clases la fuerza y con la naturaleza es instrumental.-
Despoja al trabajo como al trabajador de calidad humana y el hombre es convertido en cosa es solo un costo laboral.-
El costo laboral, del trabajo de un ser humano, no considerado tal, debe ser calculable, previsible y preciso, de forma tal que le permita cuantificar el volumen, precio y ganancia por unidad de mercancía.-
Por otra parte calcula el rendimiento del trabajador y lo mide con independencia de su individualidad, calidad humana y motivaciones, o sea, despojado de su personalidad, fines, deseos; es una simple fuerza de trabajo intercambiable, comparable que sirve a fines ajenos e independientes de el.-
El trabajador es una realidad separada del trabajo y su vida cosificada depende de decisiones ajenas.-
Para la razón económica imperante la actividad productiva carece de todo objetivo, ya que es un simple medio para ganar dinero, una especie de ganarse la vida dejando de formar parte de la vida.-
En igual sentido, Friedrich Hayek, manifiesta:
«… que la locución Justicia Social carece de significado, debido a que se trata por su propia naturaleza de una afirmación indemostrable como cualquier afirmación de carácter negativo;»
» … que la apelación a la Justicia Social no servirá de inspiración a nuestro comportamiento.-«
» …que la llamada Justicia Social es un intento de justificar moralmente lo que carece de justificación moral ya que se trata de un concepto incompatible con las normas de toda sociedad libre donde solo es lícito imponer normas que sean de universal aplicación.-«
«…la Justicia en el sentido de sometimiento a normas de recto comportamiento es condición indispensable a la colaboración entre hombres libres»
«…que quienes atacan la concentración de riqueza son incapaces de advertir que lo que crea la riqueza, no es el esfuerzo físico, ni el simple hecho de ahorrar e invertir, sino, la acertada orientación de los recursos hacia los empleos más productivos» [*] *] 1] Friedrich Hayek: «Derecho, Legislación y Verdad» T.II – «El espejismo de la Justicia Social» – Unión Editora S.A. – Madrid 1979 -fs. 164 y sgtes.]
Esta doxa de la razón económica pretende sustentar la universalidad e imperatividad de la ciencia económica, que es una ciencia, mas es una ciencia social, inserta en la vida, o sea, como lo afirma Arturo Orgaz -en su libro de introducción al Derecho- una ciencia que fija tendencia dentro de ciertos límites y está sujeta a valoraciones y significantes, por ser obra de los hombres.-
Se trata más fundamentalmente de una racionalidad política de intereses económicos «de los que mandan» que consiste en imponer a nivel mundial cierta lógica del capital hasta convertirla en parte de las subjetividades y norma de las existencias.
Toda crisis económica, como la de 2008, se interpreta en los términos de esa racionalidad y solo recibe respuestas que sean compatibles con la misma.
La ausencia de alternativas no es tan solo la manifestación de un dogmatismo en el plano intelectual, sino la expresión de un funcionamiento sistémico a escala mundial.

EL PAPEL DEL F.M.I.
El F.M.I., como todo acreedor condiciona la conducta de sus deudores, ya que este, en principio, debe disponer de sus bienes al efecto de pagar la deuda; mas no es cualquier acreedor, es el representante de los países más poderosos del mundo, con más un detalle, E.E.U.U. tiene poder de veto en sus decisiones, siendo así más que un acreedor, un instrumento geopolítico y como consecuencia de ello fija recomendaciones y políticas a seguir por sus deudores, afirmando:
1°] la necesidad de la liberalización de los mercados de bienes, laboral, comercial;
2°] debe reducirse el gasto público y la utilización de políticas económicas debe hacerse solo en casos precisos, con reglas mecánicas preestablecidas y por ellos monitoreadas;
3°] el desempleo es una consecuencia de las distorsiones y rigideces del mercado, provocada por ciertos impuestos, la ley de salario mínimo, vital y móvil, ley la anti-despidos, que impiden el mercado retorne a su equilibrio y normalidad;
4°] la economía por si sola tiende a su producto potencial, o sea la cantidad máxima de bienes y servicios que una economía puede generar operando a máxima eficiencia, es decir, a plena capacidad;
5°] la mínima intervención del estado y solo en casos puntuales;
6°] a mayor proporción de ingreso empresario, mayor inversión y crecimiento económico;
7°] la oferta tracciona la economía tal como surge de la teoría del derrame;
8°] la política de incentivo de la demanda carece de impacto real a largo plazo;
9°] el desplome de la producción y el desempleo es consecuencia del cambio de preferencias del trabajador que dedica más tiempo al ocio y a la de rigideces que impidieron la conexión entre trabajador y empleador;
10°] la política de distribución de la riqueza en hogares de menor capacidad de ahorro es perjudicial, ya que tiene un impacto negativo en la inversión;
11°] la producción aumenta por la competencia de la empresa y del trabajo y tiene un impacto negativo en el salario real;
12°] el aumento de la oferta de trabajo no garantiza mayor demanda, aunque bajen los salarios.-
En este mundo financieramente globalizado, la deuda externa del pais, en moneda extranjera, en manos de tenedores no residentes en el pais, regulada por leyes extranjeras; genera profundos problemas debido a la depreciación monetaria, el deterioro de la soberanía ya que no se acatan las políticas públicas y povocan severas crisis de la balanza de pagos.-
La estructura económica Argentina es muy concentrada y fuertemente extranjerizada, lo cual provoca profundización de la restricción externa, remisión de utilidades fuera del país, formación de activos externos y fuga de capitales.-
El F.M.I. en varias oportunidades se instaló en el B.C.R.A, al efecto de controlar la política económica promoviendo políticas contractivas para reducir la inflación a corto plazo, basado en la hipótesis de que se alcanzará un equilibrio a largo plazo.-
Los acuerdos con el F.M.I. traen como consecuencia:
*-] redistribución regresiva de ingresos,
*-] expansión del endeudamiento,
*-] apertura indiscriminada y desregulación de la economía,
*-] desfinanciación del Estado,
*-] fuga de capitales,
*-] des-industrialización,
*-] elevado déficit externo de la balanza comercial,
*-] reprimarización de las exportaciones,
*-] concentración y extranjerización de los principales mercados,
*-] regresividad distributiva de los ingresos, precariedad laboral, pauperización general,
*-] Maxi devaluaciones,
*-] reducción del gasto público,
*-] alto nivel de precios, desregulación, ajuste perpetuo,
*-] déficit cero, en un contexto recesivo y de endeudamiento,
El F.M.I. se coloca en una situación de fuerza frente al país debilitado y frágil exigiéndole lo que llama «reformas estructurales», que no son más que: desprotección de los trabajadores, apertura del sistema jubilatorio al capital financiero privado, reducción de la presión tributaria a las empresas y reducción del gasto público.-
Con respecto a Argentina, el F.M.I. afirma que nuestros problemas surgen como consecuencia del elevado costo del trabajo, las jubilaciones y gastos del Estado.-
Estos acuerdos cercenan la soberanía Nacional y la democracia, ya que asumen el poder de decisión Nacional, el F.M.I. y los acreedores privados, lo que se refuerza con la prórroga de Jurisdicción de los conflictos que se susciten.- [*] *] «Análisis del modelo de la economía global del organismo financiero internacional – ¿cómo piensa el F.M.I.? que la realidad no moleste a la teoría» –
EL TEMOR COMO INSTRUMENTO DE INESTABILIDAD LABORAL
La razón económica aneja a «sus virtudes» la amenaza de la pérdida del empleo, instrumentada en los llamados «Acuerdos Comerciales», que más que acuerdos son instrumentos que imponen las grandes empresas, sobre todo en los países subdesarrollados; son instrumentos para controlar la sociedad, la economía, para minar la seguridad de los trabajadores incrementando su hiposuficiencia, lo que les permite un mayor disciplinamiento minando su seguridad.-
El Banco Mundial considera que «el incremento de la flexibilidad en el mercado de trabajo, a pesar de su mala fama, y de que se ha adoptado como un eufemismo de disminución de salarios y de despido de trabajadores» … «es esencial en todas las regiones del mundo (…) Las reformas más importantes implican el levantamiento de restricciones a la movilidad laboral y la flexibilidad salarial, así como desvincular los servicios sociales de los contratos laborales».
La flexibilidad laboral es una meta de la razón económica dominante, que exhorbita los objetivos propios del derecho de los trabajadores, ya que lo despoja de los atributos tuitivos y humanistas que hacen a su esencia para subordinarlos a la productividad, eficiencia y retrotraerlo a una relación civilista de autonomía de la voluntad, como contribución a la solución de la supuesta crisis económica de las empresas.-
En ese mismo sentido se pretende instrumentalizar el derecho laboral desnaturalizando sus caracteres ontológicos, desintegrándolo en favor de valores económicos como la eficiencia, productividad, a contrapelo de su origen en el constitucionalismo social que lo convirtió en un derecho esencial para la persona humana, la solidaridad, el humanismo, todos valores rescatados del personalismo cosificador del hombre de trabajo, como lo era en el arrendamiento civil, lugar al que pretenden retornemos.-
Para lograr ese objetivo se inculpa a las garantías que amparan de su hiposuficiencia a los trabajadores de hipergarantismo, responsable de la frustración empresaria, pretendiendo impere el orden público económico sobre el social.-
Este supuesto orden público económico, es supuesto, debido a la imposibilidad de identificar el interés empresarial con el interés general que ampara el derecho al trabajo y su estabilidad, la salud e higiene en el trabajo, la limitación de la jornada laboral.-
El Derecho de los trabajadores no pretende ir más allá de regular la justicia en las relaciones de trabajo, equilibrar las partes del contrato desigualmente situadas, por ello reconoce que los problemas económicos, sociales y políticos tienen otro orden de solución que le es ajeno.-
La flexibilidad y desregulación laboral toman a este derecho como chivo emisario de la supuesta crisis estructural y de gestión del sistema.-
La crisis no es laboral, por ello, no hay motivo que pague sus consecuencias la mano de obra, además, no se dan instrumentos jurídicos para comprobar, dar seguimiento, control de la suerte económica de la empresa, a los trabajadores.-
Solo, una afirmación de quienes se benefician con la flexibilización; luego, estamos ante una impostación para transferir el riesgo de trabajo, pretendiendo hacerle pagar los defectos estructurales de la economía de mercado -a los dependientes-, ocultando sus verdaderas causales; el objetivo: alterar el principio de ajenidad del riesgo empresario que tipifica esta materia.-
De esa forma en épocas de crisis el obrero soporta las limitaciones de las ganancias empresarias.-
Sus resultados son gravemente lesivos para la estabilidad en el trabajo ya que se provoca, enfrentamiento entre trabajador estable vs. temporal, la empresarización del trabajo subordinado, el empresario de si mismo, trabajo a domicilio, nuevas formas de contratos de trabajo atípicos; todo ello mina las raíces de la seguridad en el empleo, dinamita la continuidad de la relación laboral.-
Incide también la transformación tecnológica que afecta a la estabilidad por sustitución de puestos de trabajo, incorporando elementos objetivos a la flexibilidad laboral, entuertos que deben enfrentarse desde contratos de solidaridad, o de recapacitación; siempre con un respeto estricto de los principios fundamentales de la disciplina.- [*] *] Helios Sarthou – op.cit. – fs. 53/55
Como se puede observar de lo que se trata es de derogar los beneficios de orden público sostenidos en Derechos Humanos que permiten una vida digna del trabajador y la posibilidad de que puedan elaborar sus propios proyectos de vida en libertad, como así también quitarles los derechos sociales que les garantizan la salud, la seguridad social, … etc; los que destruyen en el altar de las mayores ganancias.-
La flexibilidad laboral fuerte sostén de la inestabilidad en el trabajo, es siempre hacia abajo, ya que las normas de Derecho Laboral fijan mínimos inderogables, asentados en el ius cogens internacional, mínimos inamovibles que tratan destruir.-
La movilidad laboral, no es la libertad de que los trabajadores puedan trasladarse, mudarse donde mejor les plazca, tal como lo señalaba Adam Smith en su teoría del Mercado, se trata solo del derecho a despedir, cuando se quiera, como quiera, abonando la menor indemnización posible o nada, todo ello de acuerdo con los intereses del inversor, el capital y el libre movimiento de las empresas, convirtiendo al trabajador en una mercancía más; por ello, ignorando su calidad de ser Humano y convirtiendo sus derechos en anecdóticos, secundarios y la estabilidad en el empleo solo una pieza de museo.-
Estos acuerdos fijan esas reformas que llaman esenciales y que son impuestas por el Banco Mundial y el F.M.I., para dar su visto bueno en las negociaciones internacionales, deudas externa de los países del tercer mundo.-
Al respecto cuando Alan Greenspan testificó ante el Congreso de los EE:UU en 1997 expresó que una de las bases de su éxito económico era que estaba imponiendo lo que él mismo llamó “una mayor inseguridad en los trabajadores”.
«»»Si los trabajadores están más inseguros, eso es muy “sano” para la sociedad, porque si los trabajadores están inseguros, no exigirán aumentos salariales, no irán a la huelga, no reclamarán derechos sociales: servirán a sus amos tan donosa como pasivamente.
«»»Y eso es óptimo para la salud económica de las grandes empresas. [*] *] Noam Chomsky: El trabajo académico, el asalto neoliberal a las universidades y cómo debería ser la educación – «Ssociologos – blog de sociología y actualidad
La pregunta clave para quienes controlan lo que ellos llaman el «mercado de mano de obra es:
¿Cómo conseguir una mayor “inseguridad” de los trabajadores?
Y su respuesta:
Esencialmente, no garantizándoles el empleo, manteniendo a la gente pendiente de un hilo que puede cortarse en cualquier momento, de manera que mejor que estén con la boca cerrada, acepten salarios ínfimos y hagan su trabajo; y si por ventura se les permite servir bajo tan miserables condiciones durante un año más, que se den con un canto en los dientes y no pidan más.-
Durante los últimos 25 años, en este período de repliegue de crisis de la democracia, los salarios se han estancado o han bajado para la mayor parte de la fuerza de trabajo, para los trabajadores no cualificados, y las horas de trabajo han aumentado espectacularmente; esto se comenta, por supuesto, en la prensa económica, que lo describe como “un desarrollo deseado de trascendente importancia”, con trabajadores obligados a abandonar sus “lujosos estilos de vida”, mientras los beneficios empresariales son “superlativos” y “estupendos” (Wall Street Journal, Business Week y Fortune) [2] 2] Noam Chomski –
Estos son determinantes fácticos de la falta de estabilidad laboral, surgidos de una política económico-social impuesta por los intereses mandantes, que llevan a su vez a una política jurídico-laboral flexibilizadora y desreguladora.-
De allí se infiere una reglamentación legislativa que no respeta lo regulado en la Constitución Nacional y que produce una crisis de la estabilidad sujeta a los mandatos de políticas de ajuste, de atraso cambiario, re-estructuraciones empresariales sin las reconversiones prometidas, crisis empresariales, ciertas o no, que solo expulsaron mano de obra; siempre «acorde, las reglas del mercado» y el «trabajo mercancía».-
Amén de esta crisis externa el Derecho del trabajo, también padece una crisis endógena, enmarcada en la política jurídico-laboral, que como proyección de las razones fácticas señaladas, produce una flexibilidad y desregulación de todas las garantías de los derechos de los trabajadores.-
Se conceptualiza, esta agresión jurídico-social como «hipergarantismo» y su objeto es atenuar, disminuir y desproteger con distinta gradualidad los derechos constitucionales, ya que llevan al desconocimiento de lo reglado en el art. 14 bis -C.N.-, mediante su incorrecta invalidación reglamentaria.- [*] *] Helios Sarthou – Tiempo, Trabajo y Sociedad – T-II – fs. 51/52
RAZON TECNOLOGICA Y ESTABILIDAD
Las nuevas tecnologías provocan una fuerte precarización e inestabilidad general no solo en el campo laboral, sino también en el Psíquico y social; imponiendo en el mundo del trabajo incertidumbre y miseria económica.-
A su vez la globalización del universo laboral trae como consecuencia el trabajador migrante y condiciones de labor más desfavorables e inestables.-
La aparición de los robots, presentados como símbolo de progreso es causa de desesperación de los obreros que no saben si tendrán trabajo y si podrán mantener su prole.-
Larry Page, citado como intelectual de Silicon Valley por el filósofo Franco Berardi, afirma que de colocar en el mercado Google todos los adelantos científicos que tiene en su poder desaparecerían la mitad de los trabajos del mundo.-
La precarización, inestabilidad y falta de puestos de labor no es solo un problema para los trabajadores simples, rústico, poco sofisticados; lo es también para profesionales, técnicos, intelectuales.-
Ello se debe a que la big-data con su poderosa capacidad de acumulación de datos, los que a su vez los elabora, produce síntesis y conclusiones, convierte a profesionales tales como abogados, médicos, ingenieros etc. en innecesarios.-
A su vez la razón económica reinante acelera vertiginosamente la actividad humana para lograr mayor productividad y beneficios.-
La actividad humana a la que nos referimos es la actividad de la mente, la que en su presteza es limitada frente a la presura de la máquina.-
Esta circunstancia tiene instalado el riesgo de que todas estas personas se conviertan en excedentes de la estructura lucrativa, siendo así el nuevo sino de la inestabilidad, precariedad.-
Las exigencias de la sociedad competitiva, frente a las limitaciones humanas, estimulan un colapso inevitable de precariedad psicológica, que el jornalero y los profesionales, etc. están obligados a soportar y su naturaleza no está preparada para ello.-
De esta realidad proviene inestabilidad, flexibilidad y precariedad laboral que conviven con la tecnología del trabajo.-
Se provoca también la fragmentación del trabajo, del tiempo de trabajo; ya que la empresa no requiere más al trabajador permanente, ahora demanda solo fragmentos temporales de su trabajo que la red combina.-
Este incremento de la inestabilidad y precarización en el trabajo es causa de la miseria económica, psíquica, de exclusión social, del trabajador desesperado, del migrante, etc..-
Esta verdad agravó la fragilidad ocasionada al fin de la industrialización, con la desterritorialización social, productiva y cultural, que ya había motivado una fuerte precarización laboral, de la subjetividad y social.-
El jurista Francés Alain Supiot, sobre la misma razón y su incidencia en el Cosmos del Trabajo, categoriza el fenómeno como “revolución informática” y afirma que esta transformación ejerce poder sobre el cuerpo y el cerebro del trabajador precarizado carente de derechos y garantías y, amen de ello, provoca cambios en las instituciones.-
El Mundo del Trabajo pasa de la mano de obra al cerebro conectado y la relación de dependencia no se caracteriza ya por obedecer órdenes, sino que ahora cumple objetivos asignados por una plataforma y debe reaccionar al tiempo real de la señal digital; luego, se le impone un nuevo “taylorismo” más des-humanizante.


ESCRIBE FABIAN ARIEL GEMELOTTI
Rosario supo tener una noche muy diferente a la actual; una noche de cine y del cine a la pizzería y de la pizzería al telo. Las parejas ( u ocasionales romances ) siempre terminaban en el telo. Eran los ochentas o principios de los noventa, una época lejana en el tiempo que transcurrió en una mezcla de filmes de terror y policiales y un polvo en el telo.
La palabra telo es una combinación que viene del lunfardo, según los diccionarios de lunfardo que están ahí en mi biblioteca y no es necesario citar a rajatabla. Acá la bibliografía es oral, lo que un amigo te comenta o lo que uno vivió y perdura en la memoria como historias que jamás se publicaron en papel. Hay una historia negada por los Historiadores Rosarinos, esa Historia de la Noche Marginal o No Marginal pero que no es el establishment que los intelectuales de la ciudad quieren plasmar en la literatura rosarina.
Está Prostitución y Rufianismo, un libro que se construye más como mito que como realidad oral de lo que fue Rosario. En ese libro se habla desde un lugar privilegiado del intelectual convencional que quiere hacer de Rosario una Chicago de Policías y Prostitutas y moralidad y malas costumbres. Es el libro de los intelectuales del Establishment Rosarino. No lo considero buena bibliografía, pero sí un libro interesante y que hay que tener en la biblioteca. Después tenemos a Álvarez y su historia de Rosario. Un libro necesario pero del cual no se puede decir que es la cúspide de la historia de la ciudad. Y después tenemos los diarios de Rosario que construyeron una historia de Rosario ficticia y al servicio de la clase empresarial. Solamente consulto los matutinos por su fotografía, La Capital supo tener buenos fotógrafos y tengo mi archivo personal en mi biblioteca de diarios y revistas.
No quiero desprestigiar la bibliografía sobre Rosario, hay cosas interesantes y cosas que no lo son; pero prefiero la bibliografía oral y lo que la memoria conserva como testimonio de una Rosario jamás narrada.

En los ochenta el telo fue muy importante, porque el telo era al cine como la medialunas al café con leche. Íbamos al cine y después a comer pizzas. Estaba la Pizzería Argentina (todavía está) y la Buena Medida, los bares que uno frecuentaba. El Ancla ya era otra cosa, el bodegón del mondongo y si tenías unos pesos de más que sobraran en el bolsillo. Primero conocías a la chica en el Barrio o la Facultad si tenías la suerte de estudiar una carrera universitaria. Los sábados el trasnoche era obligatorio porque en la butaca los besos de lengua estaban «permitidos» en esa obscuridad donde solamente había parejas. Los solitarios del cine iban a la tarde, pero ir al cine solo de noche era agarrarte una calentura muy grande si no tenías una teta para manotear.
El Cine Radar era la panasea de las parejas. O el Gran Rex. Uno iba con la novia nueva y entre besos y caricias la pareja se iba conociendo. Te daban un programa especial en los trasnoches que siempre terminaban arrugados y mojados por la transpiración del culo del pantalón porque se guardaban en el bolsillo de atrás. Eso no importaba porque todavía uno no pensaba al objeto como algo coleccionable.
Después del cine era obligatorio ir a comer pizzas porque era la forma romántica de convencer a la chica para luego ir al telo.

Mi viejo me contaba que en su época se decía amueblada, como si en ese lunfardismo el sexo estuviera asociado a un mueble. Pero después descubro que amueblada está asociado a algo así como «amurado» y «sucio», una forma de relacionar al sexo con la «suciedad moral», la trampa de llevar engañado ahí a la mujer. Mi padre me decía que no era fácil llevar a una chica a un hotel porque las chicas eran vigiladas por los padres. En los bailes iban con la madre y para bailar había que pedir permiso a la señora madre y si la madre aceptaba la chica salía a bailar; pero nada de toqueteos o de lentos. Era el tango y la poesía de la tristeza.
Pero en los ochenta hay otra onda que ya venía de los setentas. En los ochentas había que coger porque la «liberación» pos dictadura trajo toda una nueva concepción del sexo. El cine era otro y la forma de ver cine era algo nuevo porque ir al cine era ir a la obscuridad y al silencio. El cine de los cuarentas y cincuentas fue un cine del ruido y se comía y en algunos cines hasta se fumaba. Esa obscuridad trajo que ir al cine con una chica era la previa del telo. La chica lo sabía y nuestros padres también. Las chicas adquieren libertad de decisión y quieren sexo ocasional. Ya no es «pecado» ir con el novio abrazados y darse un buen beso en una esquina. Los asaltos en las casas (el asalto era un baile con mucho rock y cervezas donde había roce de los cuerpos) eran la ocasión de conocer a alguien.

Los telos de la Terminal de Ómnibus eran los más concurridos. Ya ir a la Circunvalación a Las Brujas o El gato negro era para el que tenía auto o moto. Eran caros esos telos y los que iban después contaban aventuras extravagantes como si hubiesen ido a una aventura de película norteamericana. Jugaba ahí la fantasía porque eran telos de «lujo» y el objetivo que era tener sexo era lo único que importaba. Los telos de la Terminal eran los más comunes pero había uno que tenía cama redonda. Conseguir esa cama redonda era una suerte que no todos tenían. Una vez con una novia conseguimos la cama redonda y mi novia llevó una cámara de fotos y le sacaba fotos a la cama para mostrarle luego a las amigas. Recorrimos la habitación y perdimos mucho tiempo en contemplar todo el mobiliario. A las dos horas te llamaban y tenías que irte porque tu turno había terminado.
Tiempos de cine, pizzerías y telos y donde no había inseguridad y donde había amor y pasión y unas ganas locas de besar a quien amabas porque eran los tiempos de la liberación sexual.


COMPARTIMOS CON NUESTROS LECTORES EL DOCUMENTAL DE JORGE JÄGUER «ME LLAMO BRANDAZZA. ME SECUESTRA LA POLICIA» – AÑO 2006

La Historia de Tacuarita Brandazza, secuestrado y asesinado por la Dictadura Militar en Rosario en Noviembre de 1972, es testimonio del espíritu que entonces nos recorría, luchando por una patria justa y libre. Su muerte resultó un presagio de lo que vendría en 1976: secuestro, tortura, asesinato y desaparición.
Contar la historia de Tacuarita es hablar de lo que persiste vivo en los sueños, las contradicciones y los deseos de los hombres y mujeres que somos parte del movimiento vital, creativo y revolucionario en nuestro país.
Tres años de investigación, entrevistas con integrantes de la Comisión Investigadora y abogados defensores, conversaciones con numerosos allegados – familiares, amigos y compañeros – y un relevamiento exhaustivo de materiales de archivo documental audiovisual y gráfico, fueron los recursos sobre los cuales se construye la memoria en este
documental.
Realizado por Jorge Jäger
Producción: Proyecto CultuSur. Rosario, Argentina – 2006
Duración: 63 minutos – Idioma original: Español

POR ANTONIO MUÑIZ
Argentina lleva más de cuatro décadas de continuas crisis económicas, sociales y políticas, sin encontrar un modelo sustentable en el tiempo, que a su vez pueda contener e integrar al total de la población.
La contienda siempre permanente en la historia argentina entre un modelo basado en la exportación de commoditys dependiente y un modelo autónomo de desarrollo industrial y pleno empleo no ha podido ser saldada.
El fracaso del Modelo Neoliberal Financiero Agro Minero Exportador vigente, aunque con intervalos, desde 1976, nos llevó a esta crisis estructural que hoy padecemos.
El proceso de desindustrialización acelerada iniciada con las políticas económicas de Martínez de Hoz, continuadas luego por Menem – Cavallo en los ’90 y completada el círculo perverso de ruptura de todo el aparato productivo industrial con la gestión de Mauricio Macri.
No son casuales los índices de pobreza e indigencia, escandalosos para nuestro país, sin industrias no hay trabajo y sin trabajo estable, bien remunerado. no hay sociedad integrada.
Esta situación de crisis permanente y alternancia en los modelos, debería llevarnos a pensar un nuevo modelo desarrollo productivo que tenga como objetivo una rápida industrialización y un programa de desarrollo social y económico sustentable e integrador.
Romper ese estancamiento requiere un modelo con objetivos claros, junto con una estrategia de largo plazo, que vaya más allá de manejo a corto plazo de la macroeconomía. Debemos pensar un modelo de desarrollo a 20/30 años, cuyos objetivos estratégicos no se modifiquen de acuerdo a cada nuevo gobierno.
Por supuesto que un Modelo de estas características deberá lograr un gran consenso social y político. Una gran Acuerdo Nacional que fije claramente políticas de estado para el largo plazo.
A fines del siglo XIX la clase dominante argentina opto por un modelo de país subordinado al imperio Ingles, como productor y proveedor de materias primas para sostener el proceso de industrialización de Gran Bretaña. Esa elección condiciono a nuestro país hasta nuestros días. Hoy nos encontramos con un escenario similar. Las nuevas potencias hegemónicas que están surgiendo como China, India y casi todo el sudeste asiático requieren de nuestros commoditys, alimento, energía, minerales, etc. No podemos caer nuevamente en la tentación de insertarnos en el mundo que viene como meros exportadores de materias primas sin valor agregado.
La relación con los Brics, en especial con China, abre un escenario de alta potencialidad, si y solo si tenemos políticas de industrializar nuestros recursos y exportar valor agregado, o sea exportar trabajo argentino.
Durante las décadas 1930 – 1976 se implementó un programa de industrialización basado en la sustitución de importaciones. Más allá de los cambios políticos el programa se mantuvo estable durante todo ese periodo, mostrando números muy interesante no solo en lo económico sino sobre todo en lo social. Argentina durante esas décadas fue el país con mejores índices de integración social, económica y educativa de Latino América.
El gobierno militar de 1976, vino precisamente a destruir esa Argentina industrial, empobrecer a la clase media y quitarle derechos y beneficios al sector de los trabajadores.
Luego de la crisis del 2001 donde el modelo neoliberal estalló por el aire, mostrando con crudeza las consecuencias de pobreza e indigencia. Argentina se “latinoamericanizo” alcanzado índices sociales paupérrimos, muy por debajo de la media sudamericana.
Como decíamos luego del 2001 y más claramente a partir del 2003, con los gobiernos peronistas de Néstor y Cristina Kirchner se reinició un proceso de reindustrialización, basada en el modelo de sustitución de importaciones. El proceso político – económico 2003- 2015 alcanzó objetivos muy interesantes, en cuanto a crecimiento del PBI, pero sobre todo con altos niveles salariales para el sector trabajador.
Hoy estamos, a pesar de la crisis de la deuda heredada, de las secuelas de la pandemia, un guerra abierta comercial y política por la hegemonía global, conflictos armados muy peligrosos, crisis globales en lo sanitario, climático, alimenticio, migratorio, etc, creciendo nuevamente en cuanto a producción primaria e industrial.
El proceso de sustitución de importaciones hoy es relativamente viable, aunque tiene algunas restricciones. Primero la falta de dólares para financiar las importaciones de insumos, materia primas y bienes de capital necesarias para sostener el proceso. La deuda externa, como siempre, fue usada para, entre otras cosas, frenar cualquier proyecto de industrialización independiente.
Y la más clara y estructural es que argentina perdió cincuenta años de políticas neoliberales que no solo destruyeron gran parte del aparato productivo sino que además ampliaron la brecha entre los países ricos desarrollados y países pobres o sub desarrollados.
Perdimos cincuenta años en la carrera por el desarrollo. El proceso de sustitución de importaciones es muy lento hoy para nuestras necesidades actuales.
Por lo que es necesario pegar un salto, recuperar el tiempo perdido. Y eso solo se puede hacer con un sólido programa de investigación, innovación y desarrollo, donde prime una cultura que busque nuevas tecnologías, nuevos procesos, nuevos modos de hacer las cosas, nuevos productos, etc, para elevar la productividad de toda nuestra economía.
Para que esto sea posible se requiere una política de estado que tienda a la construcción de una cultura emprendedora e innovadora.
Esta política debe incluir y darles protagonismo a los actores de la comunidad: empresarios, trabajadores, científicos e investigadores, ong, los distintos estamentos y organismos del estado, (universidades, Inti; Inta, Conicet, etc) y el sector financiero.
Argentina cuenta con los recursos humanos y materiales altamente calificadas, podríamos decir sin equivocarnos que Argentina es una fuente de iniciativa emprendedoras, sin embargo tiene uno de los índices de fracaso más altos del mundo, cerca del 80% o más fracasan dentro de los primeros dos años. Esto se debe a que por un lado la macro economía y sus continuas crisis quitan previsibilidad a los mercados, por el otro el nulo acceso al crédito para este tipo de iniciativas y la falta de un acompañamiento por parte del estado, sobre todo en los primeros años de vida del emprendimiento.
Las nuevas tecnologías 4 y 5G, la energía, tanto la convencional como las alternativas, los alimentos, la bio tecnología, la industria farmacéutica y la salud, las tecnologías aeroespaciales y la industria de la defensa, minería, la industria automotriz y su cambio hacia la electro movilidad, etc, son ámbitos donde nuestro país tiene desarrollos interesantes y ventajas competitivas importantes desde donde construir una base de desarrollo futuro, que permitan saltar etapas en integrar nuestra gente en el trabajo, la educación, el consumo y los derechos ciudadanos.
Argentina está hoy en un momento crucial, mas allá de la crisis heredada de la deuda y la destrucción macrista del sistema productivo, puede y debe pegar un salto tecnológico, que permita al país recuperar el tiempo perdido y ubicarse a la vanguardia.
Para ello es necesario el apoyo al desarrollo de un ecosistema de innovación proporcionando herramientas para afianzar la I+D en la industria, articulando al Estado, las universidades, los sectores empresariales más dinámicos, buscando desarrollar una investigación científica avanzada y un mercado de capitales, público y privado, que pueda asumir el riesgo.
La experiencia mundial indica que los modelos de desarrollo exitosos requieren de un estado activo. Tal el ejemplo de los países orientales, China, Corea, Japón, los tigres orientales, el mismo Israel, que en los últimos 50 años pegaron un salto cuali – cuantitativos significativo, desplazando en muchos casos a los países occidentales como Europa y EE.UU.
En primer lugar el estado en el único agente que puede funcionar como articulador entre todos los sectores involucrados, fijando reglas claras, objetivos estratégicos y sobre todo recursos financieros.
Las actividades de I+D son un alto riesgo, la tasa de mortalidad de los proyectos es muy alta, y aun en proyectos viables la tasa de retorno puede no ser la esperada, lo cual dificulta el desarrollo de un mercado de capitales maduro en el sector. El Estado puede y debe compensar estos desfasajes, reduciendo el riesgo de las empresas y alentar sus inversiones en la I+D requerida.
El Estado cuenta con una batería de herramientas que pueden ser medidas de apoyo directo e indirecto. Las medidas directas incluyen inversiones gubernamentales directas en forma de subvenciones o préstamos para I+D dedicados al sector empresarial o para actividades de I+D intergubernamentales, como la I+D militar o la adquisición de tecnologías. Las herramientas de apoyo indirecto incluyen principalmente varios incentivos fiscales para las empresas innovadoras.
En una primera etapa es necesario desarrollar y fomentar una cultura empresarial y un audaz espíritu de innovación. Capital humano de calidad tenemos, falta desarrollar una cultura empresarial innovadora, liderazgo tecnológico y un ecosistema bien establecido. Hay que sumarle el compromiso de todos los estamentos del Estado en apoyar las actividades de investigación y desarrollo innovadoras, desde la idea primera hasta su puesta en el mercado.
La Soberanía pasa hoy por tener un sistema productivo eficiente, un mercado interno importante, buenos salarios y pleno empleo. Ese escenario solo puede darse en una Argentina Industrial, inserta en al mundo global que viene, con sus productos, su industria, su ciencia y su cultura.



ESCRIBE JORGE RENDON VASQUEZ
“¡Sí! Allí estaba.” —se dijo Alberto, contemplando el edificio de doce pisos levantado sobre el lado izquierdo de la calle Pasteur, muy cerca de la avenida Rivadavia. Luego, se encaminó hacia un café cercano.
Unos treinta años antes, en el terreno donde estaba aquel edificio había una casa, construida tal vez un siglo antes, en cuya planta baja se veía dos tiendas y una puerta por la que se accedía al primer piso. En éste había un departamento con vista a la calle, un gran comedor y una cocina. El dueño de esa casa, un gallego viudo de casi sesenta años, vivía en el departamento con su hija. El comedor formaba parte de la pensión González, que pertenecía también al Gallego y llevaba su apellido. En el segundo piso, al que se llegaba por una angosta escalera, numerosas habitaciones pequeñas, cada una con dos o tres camas y sus correspondientes roperos, se alineaban frente a un patio y dos pasillos.
La mayor parte de ocupantes de las habitaciones eran pensionistas de vieja data. El más antiguo, un hombre viejo, esmirriado y alto, vestido con desgastados y lustrosos trajes y corbata, un radical de la primera hora —como él mismo decía—, pagaba su vida con una modesta pensión de jubilado. Le seguía un tucumano, morocho, que debía de andar por los cuarenta años, llamado Miguel, obrero de una fábrica metalúrgica y peronista. Los demás provenían, en su mayor parte, del interior, y sus edades variaban entre los veinte y los cuarenta años. Eran obreros, empleados y estudiantes.
Alberto compartía una habitación con Enrique, un salteño de veintitrés años, de tez morena, enjuto y bajo, de ojos vivaces y rápido en responder, a quien le decían el Chango, y con Julián, un tucumano de edad similar, cuyo placer era dormir los sábados por la tarde y los domingos. Entre ellos e Iván, un correntino, rubio, un tanto lento y de padres ucranianos, se había tejido una estrecha amistad que los llevaba a interpolar, de cuando en cuando, su vida rutinaria en el trabajo y la pensión con algún espectáculo teatral o deportivo. Ninguno de ellos tenía familia en la Capital. Algunas veces se habían preguntado adónde irían a recalar, marchando por un camino del que sólo veían el comienzo, alargándose día a día y sin otra esperanza que su trabajo como obreros. Pero ninguno de ellos supo aportar una respuesta a esta pregunta.
Cierta vez, Alberto los llevó a un baile al que había sido invitado por un estudiante de la Facultad de Derecho que se empeñaba en afiliarlo a una Organización Obrero-Estudiantil. Se realizaba en una residencia del Barrio Norte, facilitada por una estudiante de ese grupo, con la finalidad de incorporar a algunos nuevos prosélitos y, de paso, como tarea que les había sido asignada, proveerse de algunos recursos económicos. Estaba repleto de chicas y chicos de la Facultad que hablaban con gran propiedad y fumaban sin tregua. Pero no pudieron bailar ni una sola pieza. Los aislaron y no les hicieron caso, ni siquiera para servirles un trago, pese a que habían pagado su cuota de ingreso.

Sólo el Chango tuvo un comentario ácido sobre esta decepcionante experiencia.
—Eso nos pasa por meternos donde no debemos —dijo. Avergonzado, Alberto guardó silencio y sólo pudo añadir a modo de disculpa:
—Me pregunto si, de llegar a tener la guita de esos estudiantes, nosotros cambiaríamos y seríamos como ellos. —No creo que lleguemos a tener guita nunca, somos unos rascas, pero, si alguna vez llego a tenerla, me parece que yo no cambiaría.
Julián e Iván movieron la cabeza, asintiendo, aunque lo más probable era que no comprendieran lo que se estaba hablando. Los cuatro amigos ocupaban en el comedor de la pensión una de las doce mesas. Aunque el ambiente estaba siempre animado por el bullicio de las conversaciones y las chanzas, nadie se propasaba, por temor al Gallego que, desde otra mesa, vigilaba silencioso y con el semblante fruncido, listo a descargar sin piedad el hacha definitiva de la expulsión, cuya sombra hacía temblar a los pensionistas, en razón de que la comida, pese a su simplicidad, no llegaba en proporciones mezquinas y el precio de la pensión era muy cómodo para sus reducidos ingresos.
Un personaje infaltable en el comedor era Lilí, la hija del Gallego, una delgada muchacha de veinte años, poco favorecida por la belleza, pero dueña de una dulce y fresca sonrisa. Esta sonrisa y una intencionada chispa de ternura en su mirada habían encandilado a Enrique.
Pasaron varias semanas antes de que Enrique y Lilí amagaran breves y titubeantes pláticas. Entonces, fue notorio para todos que la delicada Lilí se sentía más que contenta de tener un probable candidato. En su puesto de observación, el Gallego parecía no reparar en la idílica atracción de los dos jóvenes, aunque atisbaba impertérrito y con disimulo a Enrique. Algún tiempo después, trascendió en la pensión que el Gallego le había preguntado a un antiguo pensionista sobre el origen y el trabajo de Enrique, y sobre si era realmente un muchacho serio y formal.
Sabiéndose bajo examen, el Chango, ya enamorado sin remedio de Lilí, exacerbaba su buen comportamiento, al mismo tiempo que su timidez se desvanecía aguardando una oportunidad, que ignoraba cuándo podría presentarse, para declararle su amor.
De repente, su esperanza de conquistarla, ya ad portas, fue turbada por la irrupción de un nuevo pensionista, empleado de una firma comercial, mayor que él y vestido con impecable pulcritud. Con una desenvoltura que parecía brotarle naturalmente, el recién llegado, saludó a la pequeña Lilí, con una fascinante sonrisa y una frase tan gentil y graciosa que fueron suficientes para que su candorosa destinataria abriera su disposición a comunicarse con él. En los días siguientes, los intencionados saludos del recién llegado a la joven continuaron. La simpatía hacia éste que iluminó el rostro de Lilí no pudo sino alarmar a Enrique.
El Chango preguntó por ese intruso y le informaron que se llamaba Juan Carlos, y que era un Rosarino aficionado al teatro en el que trataba de colocarse como actor.
Lilí, sin embargo, seguía ofreciéndole a Enrique su límpida sonrisa, más encendida ahora por la certeza de sentirse deseada por más de uno.
Al Gallego, su circunspección no le impidió advertir el triángulo formado por su hija y los dos jóvenes pensionistas, pero su rostro se mantuvo impasible.
Preocupado, el Chango comentó con sus amigos el giro que iban tomando las cosas. Pero, tan inexpertos como él en estas lides, no supieron qué aconsejarle.
—Si no hago algo pronto, me la va a afanar —se lamentó el Chango.
—¿Por qué no le preguntás a Miguel? Él debe de saber más que nosotros de estas cosas —le sugirió Julián.
—¿Vos creés? Mirá que es soltero.
—Se entiende de lo lindo con Josefa. La negra es divorciada y no lo deja ni a sol ni a sombra.
En la tarde del sábado siguiente, el Chango se acercó a Miguel, quien refregaba su ropa en el lavadero.
—Me permitís unas palabras —le dijo.
—Sí. ¿De qué se trata?
Enrique le refirió su drama.
—Si a vos te interesa esa piba, tenés que ganártela. —Pero, ¿cómo?
—Siendo más insinuante con ella y derrotando a tu rival en su propio terreno.
—No tengo ni para comenzar con él. El turro se las sabe todas, y con su pinta y su chamuyo no debe de tener dificultades para convencer a las minas. Lo más seguro es que enamore a la piba sólo para acostarse con ella.
—En ese caso, no tenés más que enfrentarte a él.
—Tendría que hablarle y, si no renuncia a seguir jodiendo, no me quedará más camino que pelear.
—No veo otra salida.
No muy convencido por la insinuación de Miguel, el Chango volvió a su cuarto pensativo y más atribulado todavía.
El enfrentamiento se precipitó dos días después, cuando Enrique observó que el aprendiz de actor saludó a Lilí con una cautivante sonrisa y departió con ella un buen rato a la hora del almuerzo. Con la sangre hirviendo, el Chango se dijo que ese asunto tenía que resolverlo ese mismo día.
Por la noche, abordó al Rosarino cuando éste se dirigía a su cuarto y sin más le espetó
—¡Mirá, che! He venido observando que te has lanzado a enamorar a Lilí y eso no me gusta.
El otro, sorprendido, vaciló un instante y respondió airadamente.
—¿Y a mi, qué me importa que no te guste?
—Estoy en relación con ella desde antes que vos llegaras a la pensión.
—¡¿Y, eso qué?! ¡Dejame tranquilo, querés!
—¡Si querés tranquilidad, tenés que apartarte de ella! —Y si no me da la real gana, ¿qué?
—¡Que te las vas a ver conmigo!
—¡No me hagás reír!
—¡Reíte si querés! ¡Yo no me río! Quiero a esa piba y pelearé por ella.
Mirando desdeñosamente a su súbito adversario, bajo y flaco, el interpelado replicó:
—¡Lo que vos estás buscando son unos chirlos para que te quedés quieto!
—¡Como no me tomás en serio y querés seguir jodiendo vamos a resolver esto peleando!
—¡Dónde quieras y cómo quieras!
—¡Recién hablás bien! ¡Pelearemos el sábado a las cuatro de la tarde, aquí en el patio, y será a cuchillo.
—Te estaré esperando. ¡Ya verás como te achuro como a un chancho!
Juan Carlos partió hacia su habitación, y el Chango se fue a visitar a Miguel. Lo encontró sentado en su cama y le dijo: —Vuelvo por lo mismo.
Le relató su altercado y añadió:
—¡Servime de árbitro!
—¡Pará! Es un poco jodido lo que me pedís.
—Vos no vas a comprometerte en nada. Lo único que quiero es que le digás al tipo que vos serás el árbitro y que nos entregarás las cuchillas. Yo te daré la guita para comprarlas. Deben ser iguales.
—Pibe, me parece que exagerás.
—Para nada. Mirá, compañero, espero que no me des la espalda en este trance.
—¡Estás loco, pibe!
—Lo he pensado bien y no voy a desistir. ¡Andá, ahora está en su cuarto!
Impresionado por la determinación de su joven amigo y sintiendo el peso de su mirada, Miguel se dirigió al cuarto de Juan Carlos.
Aunque se suponía que Miguel guardaría una absoluta reserva sobre el cometido que le había sido confiado, no pudo resistir el interrogatorio de Josefa, en la cama la noche siguiente, y sucumbió fácilmente. No bien llegó a la pensión, la morocha les soltó el chimento a las cocineras y, en seguida, todos en la pensión se enteraron del desafío, si bien aparentando ignorarlo, como si se hubieran puesto de acuerdo.
Obviamente, el Gallego también fue informado del lance y, en su pequeño trono, no pudo ocultar un leve rictus de inquietud o de satisfacción, era difícil precisarlo. Lilí, por supuesto, se abstuvo de mostrarse en el comedor, al parecer para desalentar los comentarios de los comensales y evitar sus miradas curiosas.
Con el dinero suministrado por el Chango, Miguel compró dos cuchillas en una tienda de la Plaza del Once y las exhibió en su cuarto. Se procuró, además, los elementos para una cura de primeros auxilios, en la farmacia próxima.
El Sábado, al aproximarse las cuatro de la tarde, los pensionistas ya estaban ubicados junto a las paredes del patio, algunos sentados en sus sillas. El viejo radical comentaba que en otros tiempos ya lejanos él había visto batirse a muerte, en un peringundín, a dos compadritos, y que nunca hubiera creído que todavía quedaban guapos.
Vestido con una remera blanca, un pantalón liviano y alpargatas, el Chango esperaba en su cuarto, animado por Julián, Alberto y el rubio Iván.

A la hora precisa, el árbitro salió, llevando las dos cuchillas sobre una almohada, y se ubicó en el centro del patio, ante la mirada expectante de los pensionistas. Alzando la voz, llamó por sus nombres a los contendores. El Chango se presentó de inmediato. Juan Carlos, en cambio, no apareció.
La espera se prolongó un cuarto de hora y, luego, media hora más, a pedido del público, que sin duda quería ver sangre. De ahí en adelante, el murmullo de los pensionistas se hizo más intenso. Al vencerse la prórroga, Miguel decidió:
—¡Esperemos aún!
Y nadie se movió de su sitio.
Una hora después, fue evidente para todos que Juan Carlos no vendría.
Quien se acercó primero a felicitar al victorioso contendor fue Miguel. Luego desfilaron los demás pensionistas. Y, en la cocina, poco faltó para que el personal estallase de alegría.
Pasadas las seis de la tarde, llegó la noticia de que un compañero de trabajo de Juan Carlos acababa de pagarle su cuenta al Gallego y que se llevaba su valija y otras pertenencias.
Cuando esa noche, el Chango bajó a cenar, fue sorprendido por la efusiva sonrisa del Gallego en respuesta a su saludo. Lilí no tardó en llegar, desbordante de orgullo. Se acercó a la mesa del joven y, sentándose frente a él, le dijo:
—¡Chango, nunca dudé de que ibas a ganar! ¡Espero que ahora me invités a salir!
Los ojos del Chango refulgieron.
Al comenzar la semana siguiente, el Gallego instaló al enamorado ya oficial de su hija en una habitación del primer piso y le señaló como mesa del comedor la suya.
Alberto concluyó su café y se dirigió al edificio que había observado. A través de la puerta acristalada se veía un lujoso vestíbulo recubierto de mármol y las puertas de dos ascensores. Pensó un instante y, decidiéndose, oprimió el botón de la portería en el intercomunicador. Le respondió una voz de mujer.
—Señora —dijo Alberto—, quisiera hablar con usted. —¿De qué se trata?
—Le agradecería me informe sobre el propietario del edificio. —¡Ya salgo!
Desde el fondo avanzó una gruesa mujer de unos cuarenta años. Lo examinó con la mirada y abrió la puerta.
—Señora, hace unos treinta años, en el terreno donde se levanta ahora este edificio había una casa que pertenecía a un señor gallego que vivía con su hija. Quisiera saber si este edificio le pertenece.
—¿Se refiere usted al señor Esteban González?
—¡Sí!
—Él falleció hace muchos años. Los propietarios son su hija y el esposo de ésta.
—¿El esposo se llama Enrique?
—Sí, señor.
—Pasé más de cinco años con él en un cuarto de la pensión que había en esa casa. ¿Viven aquí?
—¡No! Habitan en un departamento en el Barrio Norte, Avenida Libertadores 2534, si le interesa.
—¿Tienen hijos?
—¡Sí! Dos mujeres y un hombre, pero ya están casados. —La suerte les ha sonreído en la vida, según veo.
—¡Y mucho! Además de este edificio tienen otros cinco. Comenzaron construyendo éste. La base fue la fortuna del suegro. El trabajo del señor Enrique hizo el resto.
Alberto no pudo reprimir un gesto de aprobación, dejó a la portera y se encaminó hacia la avenida Corrientes, pensando cuánto podría haber cambiado el Chango, como la vieja casa donde estaba la pensión, y si valdría la pena visitarlo.

