LA POLÍTICA DE SANCIONES DE EE.UU. IMPULSA LA AUTONOMÍA ESTRATÉGICA DEL SUR GLOBAL
ESCRIBE ALEJANDRO MARCÓ DEL PONT
La asociación estratégica entre Estados Unidos y la India, otrora aclamada como una «relación definitoria del siglo XXI«, se encuentra hoy bajo una tensión sin precedentes. Esta fricción no es una simple disputa diplomática, sino la manifestación de una profunda desconexión estratégica, un cambio fundamental en la política exterior estadounidense que ha abandonado un enfoque basado en la alianza por uno de naturaleza estrictamente transaccional. El resultado ha sido un grave error de cálculo que, en lugar de debilitar a sus adversarios, ha impulsado la cohesión de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS, demostrando la torpeza del imperio occidental y el nacimiento de un orden global multipolar.
Mientras el presidente Trump fracasaba en sus esfuerzos por resolver el conflicto en Ucrania, impuso a la India un arancel del 50% a sus compras de petróleo ruso. Esta medida, justificada por un alto funcionario estadounidense bajo la premisa de que dicho petróleo financiaba la maquinaria bélica de Vladímir Putin, narración que choca estrepitosamente con los hechos. La verdad es que las arcas de guerra rusas son alimentadas de manera mucho más significativa por las potencias occidentales. Los datos son incuestionables: la UE sigue liderando las importaciones de GNL ruso (51%) y gas por gasoducto (37%).
Peor aún, según el director general de Rosatom, Estados Unidos continúa importando uranio enriquecido de Rusia. De hecho, en 2023, Rusia suministró el 27% del uranio enriquecido utilizado por los operadores nucleares estadounidenses, una cifra superior a la de cualquier otro proveedor extranjero. La conclusión es ineludible: quienes más denuncian son los mismos que, en la práctica, financian el conflicto. La contradicción de la política estadounidense es tan flagrante que no puede ser ignorada.
Estos acontecimientos han obligado a la India, con su tradicional política de autonomía estratégica, a un replanteamiento de sus relaciones con las dos principales potencias mundiales. En un acto de pragmatismo calculado, Nueva Delhi ha profundizado rápidamente la distensión con China. El mismo día que Trump anunció aranceles del 50% a la India, el primer ministro Narendra Modi anunció que viajaría a China por primera vez en siete años para asistir a la cumbre de la OCS. Este gesto diplomático fue seguido poco después por la reanudación de los vuelos directos entre ambos países por primera vez en un lustro.
La cumbre de la OCS en Tianjin, China, atrajo una atención renovada, y una fotografía en particular se convirtió en la portada de los medios a nivel mundial: la imagen de los líderes de China, India y Rusia. Esta instantánea, en contraste con otras icónicas de la diplomacia occidental, encapsula la esencia de la nueva dinámica global. Pensemos en la célebre foto de Trump en el Salón Oval, donde un grupo de líderes europeos se sentaban apretujados, con semblantes ceñudos y cuerpos encogidos como colegiales regañados, frente a la imponente mesa de trabajo del presidente estadounidense. Por el contrario, las fotografías de la OCS mostraban a los líderes en una clara posición de igualdad y respeto mutuo.
Desde la era de Barack Obama, la India había desempeñado un papel central en la estrategia estadounidense para el Indopacífico. La base de esta relación era el deseo compartido de ambas partes de contrarrestar a China e impedir su ascenso como potencia hegemónica regional. Las implicaciones geopolíticas del actual distanciamiento entre Estados Unidos y la India son, por lo tanto, de gran magnitud. Si bien es cierto que la India y China aún tienen muchas disputas históricas que no podrán resolver de la noche a la mañana, es probable que la relación bilateral entre ambos continúe avanzando si el distanciamiento entre Estados Unidos y la India se prolonga.
Sin embargo, el verdadero reajuste impulsado por este declive se producirá casi con certeza en la arquitectura de poder. Esta fractura discreta en el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral, conocido como Quad, creado para ser un baluarte contra el expansionismo chino, con la India como su ancla estratégica, está creando una oportunidad que Pekín desea aprovechar. Este no es un simple revés táctico, sino una profunda reorganización de las alianzas regionales que la política exterior estadounidense ha provocado con su propio accionar.
Esta acción es la manifestación de una profunda paradoja. Las políticas aparentemente dirigidas a fortalecer a Estados Unidos son, de hecho, las que más contribuyen a debilitar su posición estratégica. Al distanciarse de la India y generar fricción interna dentro del Quad, Estados Unidos socava directamente el propósito mismo para el cual se creó este foro.
La respuesta de Pekín es un ejemplo clásico de cómo capitalizar el error de un adversario. La lógica central de la estrategia Indopacífico estadounidense —compartida por sucesivas administraciones— fue cortejar a la India como contrapeso democrático al ascenso de China. Al penalizar a la India más severamente que a la propia China, la administración Trump ha trastocado fundamentalmente esta lógica. Pekín está aprovechando esta oportunidad para presentarse como un defensor contra la «intimidación» de EE.UU. y, al igual que ha hecho con Brasil, ofrecer a la India un salvavidas económico, abriendo sus mercados a todos los productos indios.
Mientras Estados Unidos intenta imponer a la India una opción binaria —estar con ellos o en su contra—, Nueva Delhi aprovecha sus relaciones con agrupaciones como la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS para reafirmar su autonomía estratégica y demostrar la viabilidad de un orden global multipolar. La OCS, que reúne a naciones de Eurasia, se perfila como un contrapunto crucial a los foros liderados por Estados Unidos.
Este uso de la OCS es un componente deliberado y calculado de la política exterior de la India. La política tradicional del país ha sido mantener la autonomía estratégica y evitar verse obligado a una disyuntiva entre bandos geopolíticos. Los aranceles y la presión diplomática de Estados Unidos son un intento explícito de obligar a la India a tomar esta misma decisión. Al dialogar públicamente con Xi y Putin en la OCS, Modi aprovecha una plataforma rival para demostrar que su país tiene otras opciones. Esta maniobra estratégica refuerza la narrativa de un mundo multipolar donde Estados Unidos ya no es el único árbitro de las relaciones internacionales. Activamente, la India trabaja para contrarrestar el intento estadounidense de aislarla, validando su capacidad para navegar entre visiones geopolíticas opuestas y sirviendo como puente entre ellas en lugar de verse obligada a alinearse con una sola.
La política estadounidense hacia la India también está fortaleciendo inadvertidamente al grupo BRICS. El presidente Trump ha criticado duramente al bloque, amenazando con «golpear a los BRICS» e imponer un arancel adicional del 10% a las naciones que se alineen con el grupo. Esta persecución directa es, sin quererlo, una validación del argumento central de dicho bloque: que la economía mundial, liderada por Estados Unidos, es un «juego arreglado» y que es necesario un nuevo orden global más equilibrado. Los aranceles punitivos de la administración Trump contra la India, combinados con estas amenazas abiertas contra todo el grupo, están generando un poderoso agravio compartido entre sus miembros.
Esta ofensa compartida es un catalizador para la cohesión de los BRICS. El grupo, que tiene un peso significativo en la economía y el comercio mundial, es visto como un canal de diálogo y un «espacio para defender el mundo multipolar». Al intentar castigar a sus miembros, Estados Unidos los está impulsando a unirse en torno a este propósito común. Brasil, que ocupa la presidencia de los BRICS en 2025, está enfocado en la reforma de la gobernanza global y en la cooperación entre el Sur Global, proporcionando el liderazgo intelectual y político para esta nueva dirección.
De este modo, Estados Unidos está otorgando, sin darse cuenta, un nuevo nivel de cohesión y propósito político al mismo bloque que pretende socavar. La ruptura entre Estados Unidos y la India también ha facilitado una distensión visible, aunque compleja, entre la India y China. La asistencia del primer ministro Modi a la cumbre de la OCS indica un deseo de «recalibrar los lazos con Pekín». China, en una clara jugada diplomática, levantó las restricciones a la exportación de tierras raras a la India y se ofreció a abordar las actuales preocupaciones fronterizas.
Este acercamiento no es un cambio ideológico, sino una respuesta táctica y pragmática al «shock de Trump». Se trata de una distensión que nace de la exigencia, no de la convicción. Si bien ambas naciones ven una oportunidad en la fricción entre Estados Unidos y la India, persisten profundos problemas estructurales sin resolver. Además, la India sigue desconfiando de los estrechos vínculos estratégicos que China mantiene con Pakistán, una relación que es poco probable que Pekín abandone. Fundamentalmente, la India no puede aceptar una Asia unipolar dominada por China, lo que «alteraría radicalmente su situación geopolítica» y socavaría su ambición de ser una gran potencia por derecho propio. Por lo tanto, se trata de una cooperación limitada y basada en cuestiones concretas, destinada a protegerse de la imprevisibilidad de Estados Unidos, no de una gran alianza estratégica.
En definitiva, la política de la administración Trump hacia la India es un error geoestratégico de primer orden. Durante dos décadas, las sucesivas administraciones estadounidenses, desde Bush hasta Obama y Biden, se esforzaron por cortejar a la India como su principal socio estratégico a largo plazo en el Indopacífico para contrarrestar a China. Las políticas del gobierno actual, al castigar a la India con mayor severidad que a su rival autoritario, están revirtiendo activamente esta estrategia fundamental. Al distanciarse de un socio democrático clave y empujarlo hacia un acercamiento pragmático con sus rivales, Rusia y China, Estados Unidos está cediendo terreno en la contienda geopolítica más crucial del siglo XXI.
Este error de cálculo estratégico no ha obligado a la India a someterse, sino que ha acelerado su búsqueda de autonomía estratégica, ha empoderado a sus rivales al brindarles una narrativa poderosa que explotar y ha deslegitimado el orden global liderado por Estados Unidos ante el Sur Global. La unión simbólica de Modi, Xi Jinping y Putin en la cumbre de la OCS es la manifestación más clara de este reordenamiento, demostrando que Estados Unidos ya no es el único árbitro de las relaciones internacionales.
¿Por qué el rosarino es tan pija? Me pregunto mil veces por día por qué es tan forro el rosarino hace dos o tres décadas. Me dice mi amigo Mariano que el rosarino es como un porteño viviendo en una chacra. Y mi amigo Carlos me dice que en Rosario está lleno de prepotentes, mala leche y cagones. Yo por mi parte digo que el rosarino es un culo roto muerto de hambre.
¿A qué viene esto por lo del telo? El telo es felicidad y un lugar de relajación. Pero van cerrando, por falta de recursos y porque el negocio de la falopa desplaza el esparcimiento. La droga reemplaza al telo y la droga es un lugar sin retorno. ¿Cuándo empieza la falopa en Rosario? El narcotráfico viene con el menemismo, con el uno a uno y al abrirse la importación y destruir la industria nacional. Ingresan al país bandas de afuera, y caen a Rosario toda la basura que exporta los países periféricos pobres ya saqueados antes que nosotros. Rosario se hace una ciudad de consumo.
El soldadito es el pendejo desplazado y sin laburo ¿Para que trabajar por un millón de pesos y ser maltratado por patrones de estancia rosarinos mala leche? Con la venta al menudeo se puede embolsar seis palos al mes. La vida se acorta, dos tiros en la cabeza y listo. Pero se vive bien un tiempito.
Si en los setenta la juventud tenía un pensamiento crítico ahora tiene un pensamiento liberal siendo pobre. La juventud de los setenta tenía sus necesidades satisfechas: universidad, comida, sexo y ropa. Ahora no tiene nada. Tiene un choto entre las piernas y lo usa mal. El telo ya es una decadencia. Un lugar de antaño. Un lugar para los nostálgicos. Las parejas cogen en autos, el auto que se compraron los grandes gracias al kirchnerismo. El ennegrecido por las sombras consume salame y paladea la vagina mal. Se perdió ese gusto de paladear. Según una estadística de una consultora el promedio del votante de Milei es de 16 años a 35. Es la generación que nació con el celular y la vida de redes. Pero vamos a dejarlo ahí. Tengo ganas de dormir y cuando se duerme se descansa la mente.
MATILDE BRUERA – JORGE FRANCISCO CHOLVIS – RUBÉN HÉCTOR DUNDA – FRANCISCO JOSÉ ITURRASPE OVIEDO
El Viernes 5 se desarrolló un Encuentro en el Complejo Cultural Atlas que contó con la presencia del Dr. Jorge Francisco Cholvis, especialista en Derecho Constitucional, cuya propuesta fue realizar una Charla Abierta presentada como «Apuntes para una Nueva Arquitectura Constitucional Argentina».
Participaron de la misma la Dra. Matilde Bruera, el Sociólogo Rubén Héctor Dunda, y el Dr. Francisco José Iturraspe Oviedo.
«De puño y letra» estuvo presente en la Sala, y antes del comienzo de la actividad el Dr. Cholvis nos anticipaba su posición respecto a una eventual Reforma a la Constitución Nacional:
«Lo que tenemos que hacer en la Argentina en este momento es profundizar el debate político constitucional. La Constitución es un proyecto de país institucionalizado al más elevado rango normativo. Por ello, para una reforma constitucional, lo primero que se debe lograr es la unidad y la participación del Pueblo».
«La reforma no es producto de la iluminación de un abogado, sino es reflejo de un proyecto político. Así como la Constitución nacional de 1949 fue reflejo de ese proyecto político que se puso en marcha en la Argentina e incorpora no solo derechos como fueron los derechos del trabajador, de la familia, de la educación, de la ancianidad y otros que hacen a los Derechos Humanos básicos».
«Un ejemplo de ello fue el Artículo Nº 35 de la Constitución del Año ’49, por la cual esa Constitución marginaba toda explotación del hombre por el hombre. También lo es un tema de gran actualidad, como es el caso del río Paraná, cuyo Art. Nº 18 de la Constitución Nacional de 1949 establecía con precisión el tema de los ríos, el tema de la soberanía, el tema de la necesidad de que esos ríos sean utilizados en función del proyecto nacional que estaba institucionalizado. Entonces, son proyectos que hay que institucionalizar en la lucha de nuestro tiempo contemporáneo».
A continuación compartimos con Nuestros Lectores, la Entrevista completa con el Dr. Jorge Francisco Cholvis:
48 VOTOS A FAVOR Y 14 VOTOS EN CONTRA DE LOS BLOQUES «LA LIBERTAD AVANZA» Y «VIDA Y LIBERTAD».
I. Incorpórase un nuevo artículo sobre «medidas de acción positiva» en la Constitución de la Provincia de Santa Fe, el que quedará redactado de la siguiente manera:
ARTÍCULO NUEVO (…): La Provincia reconoce la existencia de desigualdades estructurales que limitan el goce pleno de los derechos de las personas. Se compromete a adoptar medidas de acción positiva para reducir sus efectos negativos y garantizar condiciones de igualdad y no discriminación, en especial, y sin perjuicio de otros grupos que se encuentren en situación de desventaja estructural, respecto a:
a) la protección integral de las niñas, niños y adolescentes, atendiendo a su interés superior y al derecho a ser escuchados de acuerdo con su autonomía progresiva;
b) el principio de participación paritaria de las mujeres, la igualdad sustantiva de ellas y las diversidades en todos los ámbitos, garantizando la protección integral frente a toda forma de violencia y discriminación;
c) el rol activo de las juventudes en la vida social, económica, política y cultural, asegurando mecanismos institucionales para la real participación y toma de decisiones;
d) el cuidado de las personas mayores que preserve su dignidad, autonomía, independencia y el respeto a su proyecto de vida;
e) la participación plena y efectiva de las personas con discapacidad, promoviendo los apoyos y ajustes razonables con enfoque de diseño universal y accesibilidad;
f) la preexistencia y persistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas y sus comunidades;
g) el abordaje de la indigencia, la pobreza y la exclusión; у,
h) la promoción de la equidad territorial para superar la discriminación por razones geográficas en la Provincia.
Este Viernes 12 de Septiembre, la Unión Obrera Metalúrgica convoca a la ciudadanía a defender la fuente de trabajo de los empleados de Vassalli Fabril S.A.
La Movilización contará con la presencia del Secretario General Nacional de la U.O.M., ABEL FURLAN.
El enroque de dama, o enroque largo, es una jugada especial de ajedrez en la que el rey se mueve dos casillas hacia el flanco de la dama y la torre se coloca a su lado, el objetivo de esta jugada es darle mayor seguridad al rey. Si bien es una jugada de ajedrez no solo es utilizada en este terreno sino que puede llegar a tener también utilidades en otros ámbitos como el político.
En el presente político argentino se nota que los mercenarios comunicacionales que hasta ahora justificaron el genocidio social, la destrucción del Estado y la entrega del patrimonio nacional, por orden de sus patrones empresariales multimedios están empezando a tomar distancia del gobierno de Javier Milei e inclusive “le empiezan a tirar tierra encima.”
Probablemente ante mediciones realizadas del malestar social producido por el desquicio socioeconómico de este gobierno y para lograr ganar un segundo tiempo de gestión, el Poder Real, que es el poder de los grupos económicos que lo encumbro a Javier Milei, quieren ahora preventivamente anticipar y evitar la caída del gobierno haciendo un “enroque de dama” pero no para salvar al presidente sino para darle paso a la máxima magistratura a la vicepresidenta Victoria Villarruel que también responde pero con mayor prolijidad a los poderes económicos del país con los cuales tiene una aceitada relación a través del Colegio de Abogados de la calle Montevideo de la City porteña que no solo ha sido historicamente un verdadero lobby de los grandes grupos económicos argentinos sino también un Think Tank de los gobiernos de la derecha neoliberal proporcionando asesoramiento y también funcionarios.
De darse esta circunstancia quedara en evidencia los que expresábamos o anticipábamos en un artículo de noviembre de 2023 días antes de las elecciones en una nota ( VICTORIA VILLARRUEL PRESIDENTE: El Retorno Del Falcon Verde, De Macri Y De Los Buitres Financieros. https://palsur.com.ar/nota/1499/—-victoria-Villarruel-presidente–el-retorno-del-falcon-verde–de-macri-y-de-los-buitres-financieros ) que decía que Javier Milei iba a ser un fusible útil al poder real y que cuando se hiciera insostenible su figura solo iba a ser reemplazado por Victoria Villarruel para mantener la gestión de gobierno en manos del Poder de los Grupos Económicos que son el verdadero titiritero de Milei & Cía.
También en la nota se mencionaba a Mauricio Macri y su papel, algo que no está ausente en los acontecimientos actuales sino que en el presente pudo haber tenido alguna incidencia en la celeridad de algunos jueces en procesar denuncias contra funcionarios del Mileismo.
De mediar solamente causas políticas (destitución) o judiciales la sucesora natural será Victoria Villarruel concretando una sucesión ordenada, sincrónica y funcional al poder permanente de la argentina, a su Establishment de Poder como así también al permanente poder colonial anglo yanqui que tiene particularmente en esta gestión una influencia superlativa como lo supo tener durante el Menemato con el Virrey Todman con sede en la embajada Yanqui.
Si esto ocurriera este “enroque de Dama” la función en la segunda etapa de este gobierno quizás no seria profundizar las ya insoportables medidas de gestión ejecutadas por Javier Milei sino que principalmente su función sería la de calmar el voltaje político social de la argentina y consolidar el terreno ganado por el Poder Permanente.
Si el cambio se diera debido a algún evento disruptivo, como lo fue el de diciembre de 2001 que catapulto la salida del presidente Fernando De la Rúa, será nuevamente la asamblea legislativa la que incidirá en el futuro político inmediato de la Argentina y sería deseable que fuera un llamado a elecciones inmediatas las que resolviera la situación.
En cualquier caso el Movimiento Nacional y el peronismo en particular debe generar en forma indispensable los ámbitos de coordinación y acuerdo que desemboque en una Propuesta Política Explicita con un Modelo de País acorde que vuelva a enamorar y movilizar al pueblo argentino. Es indispensable porque existe la siempre latente posibilidad de que el poder combinado de los Grupos Económicos Concentrados Nativos (Oligarquía Argentina Contemporánea) junto con el poder colonial anglo yanqui sean los que brinden una nueva Alternativa Gatopardista a la debacle que ellos mismos crearon. Es importante estar atentos a esta jugada para alertar y denunciar de la nueva celada que sin duda se intentara crear para hacer caer en ella nuevamente a la ciudadanía argentina.
Solo el Pueblo salvara al Pueblo y ojalá que pueda contar para ellos con Líderes que tengan la suficiente grandeza y estén a la altura de las circunstancias con la necesaria responsabilidad política dejando de lado mezquinas peleas personales por cotas miserables de poder.
PELIGRA LA DEMOCRACIA Y EL ESTADO DE DERECHO EN LA REPUBLICA ARGENTINA
EN UN FALLO CONTRARIO AL DERECHO VIGENTE EN NUESTRO PAÍS, ART. Nº 14 DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL: Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio… «de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa». EL JUZGADO FEDERAL EN LO CIVIL Y COMERCIAL Nº 5 DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES, CON LA FIRMA DEL JUEZ ALEJANDRO PATRICIO MARANIELLO, PROHIBIÓ LA DIFUSIÓN DE AUDIOS QUE COMPROMETEN AL GOBIERNO DE LOS HERMANOS MILEI.
A LA VEZ QUE, EL GOBIERNO NACIONAL, PERSIGUE AL PERIODISMO POR MOSTRAR LA REALIDAD QUE VIVE HOY NUESTRA REPÚBLICA.
NOS SOLIDARIZAMOS CON LOS PERIODISTAS JORGE RIAL Y MAURO FEDERICO QUE HA SIDO EL BLANCO PREFERIDO DE LA PERSECUCIÓN Y EL ODIO DE QUIENES HOY EJERCEN COBARDEMENTE LAS INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS.
El Domingo 7 de Septiembre los Pergaminenses deberán elegir Concejales. Sergio Bocanera de la Lista Nº 615 presenta las Propuestas de esta Lista que reune a varios sectores de la vida política y gremial de la Ciudad de Pergamino.
Compartimos con nuestros lectores la Entrevista realizada el Miércoles 27 de Agosto de 2025:
LO QUE LLAMAMOS «FALLA» ES, EN REALIDAD, UN MODO DE GOBIERNO EXITOSÍSIMO PARA UNOS POCOS.
POR ALEJANDRO MARCÓ DEL PONT
La narrativa convencional de las relaciones internacionales presenta al «Estado fallido» como una anomalía, un desastre político, un vacío de poder; un territorio sumido en el caos donde la ley ha sido reemplazada por la violencia primaria y donde la comunidad internacional debe debatir, con una mezcla de conmiseración y fastidio, la posibilidad de una intervención humanitaria o de estabilización, dependiendo siempre de su beneficio estratégico inmediato.
La tesis subyacente es mucho más cruda y reveladora, lo que se diagnostica como «fallido» rara vez es un Estado que ha colapsado por sí solo, sino más bien uno que ha sido metódica y deliberadamente rediseñado, despojado de su capacidad para servir al bien común y reconvertido en una máquina de extracción de rentas. Lo que denominamos Estado fallido constituye la máxima expresión de un poder distorsionado que ha encontrado en la fachada del caos, en el teatro de la ingobernabilidad, su instrumento de dominación y enriquecimiento más perfecto y opaco.
Haití, Ucrania y Argentina, tres naciones en contextos aparentemente dispares, ofrecen un prisma devastador para observar este fenómeno global. No son ejemplos de Estados que han fracasado, sino de élites que han triunfado en su objetivo final: desmantelar el concepto de bien común y establecer, sobre sus ruinas, un Estado paralelo donde operan con total impunidad. El caos no es el problema; es la solución que han implementado para disfrazar el mayor de los saqueos.
El caso de Haití es el arquetipo más puro y brutal de esta dinámica. La narrativa internacional lo reduce a una tragedia perpetua, una sucesión de desastres naturales, golpes de Estado y violencia pandilleril que condenan a su población a una miseria insoluble. Esta lente ignora deliberadamente la ingeniería política que ha manufacturado esta realidad. Las pandillas que hoy siembran el terror en Puerto Príncipe y controlan el 90% de la capital no son entidades orgánicas surgidas de la marginalidad social. Son el producto de una estrategia deliberada de las élites económicas y políticas haitianas, en connivencia con intereses externos.
La ventaja estratégica para esta élite es monumental y multifacética. Bajo el manto protector de la «ingobernabilidad», operan con una impunidad absoluta, libres de cualquier fiscalización tributaria, laboral o judicial. El colapso deliberado del aparato estatal formal no significa una ausencia de gobierno, sino su privatización selectiva, donde las funciones más lucrativas son acaparadas por actores no estatales leales a sus patrocinadores. Las pandillas, en este esquema, actúan como brazo armado y socios comerciales, es decir, controlan los puertos críticos, imponiendo sus propios aranceles paralelos; dominan la cadena de suministros esenciales, desde alimentos hasta combustible; monopolizan la distribución de energía, creando escasez artificial para multiplicar sus ganancias en el mercado negro, y extorsionan a toda la actividad económica formal e informal, estableciendo un sistema de impuestos predatorios.
Los grandes conglomerados empresariales haitianos, dueños de la importación y la exportación, negocian con estas mismas pandillas para garantizar la seguridad de sus mercancías, externalizando el costo de la «protección» e integrando el precio de la extorsión como un simple gasto operativo más. La élite económica se beneficia de un sistema de extracción de riqueza que no requiere proporcionar servicios públicos, aportes, educación o salud a la población. La violencia pandilleril actúa como un muro de contención social, fragmentando cualquier posibilidad de organización popular que pueda desafiar el statu quo.
Ucrania presenta una variante de este modelo, pero sofisticada, militarizada y legitimada por una guerra de defensa nacional. La narrativa dominante en Occidente es la de un Estado unificado, heroicamente defendiéndose de una agresión imperialista, mientras avanza por un camino virtuoso de reformas democráticas y lucha contra la corrupción. Esta visión, esencial para mantener el flujo de ayuda militar y financiera, choca frontalmente con una realidad interna mucho más compleja y adversa.
La guerra no ha erradicado las viejas estructuras de poder oligárquico; en muchos sentidos, las ha fortalecido y les ha proporcionado una cobertura patriótica perfecta. El caso del batallón Azov, ahora integrado formalmente en la Guardia Nacional, conservando una identidad, una cadena de mando y una ideología marcadamente autónomas, es quien gobierna Ucrania. Lo que comenzó como un regimiento de voluntarios se ha convertido en dos cuerpos de ejército con decenas de miles de soldados, un poder militar dentro del Estado.
Este poder no es neutral. Azov y otras unidades similares funcionan, en la práctica, como el brazo armado de una facción específica de la oligarquía y la ultraderecha ucraniana. Su función va más allá del campo de batalla. Garantizan un control territorial y económico sobre las zonas en las que operan, protegiendo los intereses de sus patrocinadores oligarcas y participando en el saqueo sistemático de los recursos que deberían estar destinados al esfuerzo de guerra. La corrupción endémica, denunciada incluso por los aliados occidentales de Ucrania, no es un fallo del sistema; es el sistema mismo. Es el Estado paralelo en acción, una estructura que utiliza los instrumentos formales del poder —leyes, decretos, sanciones— para enriquecer a una red de actores privados.
La movilización masiva, lejos de ser un acto de unidad nacional perfecta, ha expuesto la profunda fractura de clase que recorre la guerra. Como documentan analistas, se ha convertido en «una guerra librada por los pobres». Las leyes de movilización, su aplicación, muestran una selectividad perversa. Mientras los jóvenes de las zonas rurales y las clases bajas son reclutados de forma compulsiva en las trincheras, las élites urbanas y los conectados con el poder pueden eludir el servicio con sobornos, certificados médicos falsos o simplemente abandonando el país. Simultáneamente, el gobierno de Zelensky, bajo la presión de la necesidad financiera y el mandato del F.M.I., ha implementado políticas fiscales profundamente regresivas, aumentando impuestos a la población ya agotada y recortando gastos sociales.
La guerra, por tanto, funciona como una pantalla de humo gigantesca que permite un doble movimiento: la concentración extrema de la riqueza en manos de una oligarquía militarizada extranjerizada y la transferencia de todo el costo humano y económico hacia los sectores más vulnerables de la sociedad. El heroísmo del soldado en el frente es la narrativa que esconde la impunidad del saqueo en la retaguardia.
Argentina ofrece la versión posmoderna y financiarizada del Estado fallido fabricado, la obsesión de un Estado paralelo. Aquí, el instrumento de dominación no son las pandillas armadas o los batallones ultranacionalistas, sino el capital financiero internacional y sus socios locales. El relato fantasma que se vende es el de un país crónicamente ingobernable, víctima de su propio populismo, que existe al borde del abismo macroeconómico por su incapacidad para vivir dentro de sus posibilidades (déficit fiscal). Este relato omite cuidadosamente que el colapso fiscal permanente es un negocio extraordinariamente lucrativo para una élite específica.
El mecanismo es diabólico en su simpleza: un sector de la oligarquía argentina, profundamente vinculado a los monopolios de exportación de commodities (agro, energía y minería) y los grandes grupos económicos financieros, necesita evadir impuestos, quitar regulaciones, fugar capitales externalizando sus ganancias en dólares. Para ello, requiere mantener al Estado en una situación de crisis de deuda perpetua.
El endeudamiento externo masivo no es un accidente; es una herramienta de política económica. Cada préstamo del F.M.I., cada emisión de bonos de deuda, viene acompañado de condicionalidades que exigen recortes salvajes en el gasto público, privatizaciones y desregulaciones. Estos ajustes, presentados como «medidas de saneamiento», tienen un efecto inmediato: debilitan al Estado como regulador y como proveedor de servicios, transfiriendo ese poder y esos recursos al sector privado.
Los «dueños del sector externo» se benefician doblemente, primero, especulan con los dólares para pagar la deuda externa, después con la deuda interna (comprando bonos a precios de quiebra y cobrando su valor total o prestándole al estado con tasas de interés inaceptables), y segundo, operan en un mercado laboral cada vez más desregulado donde pueden maximizar sus ganancias sin restricciones, exportar en dólares y pagar en pesos. El gobierno de Javier Milei, lejos de ser un iconoclasta que rompe con el sistema, es la expresión más pura y radical de esta lógica. Su «plan de ajuste hasta los huesos» no es más que la aceleración final de un proceso de décadas: el desmantelamiento metódico del Estado nacional para servir a los intereses de una plutocracia financiera.
Los recientes casos de corrupción que acechan a su gobierno, incluyendo las acusaciones contra su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, por la contratación de funcionarios con sobresueldos en negro y la manipulación de la cadena de pagos del Estado, sobre todo de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), sacarles a los discapacitados para su bolsillo, no es una anomalía. Son la consecuencia natural de un proyecto que concibe el Estado no como un árbitro del bien común, sino como un botín a repartir entre los leales. La retórica anarcocapitalista de «destruir el Estado» se traduce, en la práctica, de entregar lo que queda de él.
La «libertad» que pregona es, en esencia, la libertad de que esa élite opere sin fiscalización, sin impuestos y sin rendir cuentas a una sociedad a la que se mantiene en un estado de shock permanente mediante la inflación, variaciones en el tipo de cambio y recesión. El caos económico no es un efecto colateral no deseado; es el ambiente necesario para este gran rediseño a favor de que unos pocos concentren los dólares. El Estado fallido argentino es una hoja de cálculos en Excel, una crisis de deuda cuidadosamente orquestada que enriquece a los mismos que predican la austeridad para los demás.
La conclusión que emerge de este análisis trilateral es tan contundente como inquietante para el orden internacional establecido. La idea convencional del Estado fallido como un accidente de la historia o una patología exclusiva del Sur global es un mito útil, un relato que debe ser deconstruido con urgencia. Haití, Ucrania y Argentina, cada uno a su manera, demuestran con crudeza que el «fracaso» estatal es, con frecuencia, la forma más pura de éxito para las élites depredadoras locales y globales.