¿POR QUÉ LA GENERACIÓN Z SE SIENTE ATRAÍDA POR MILEI? (PARTE XIV)

ESCRIBE FABIÁN ARIEL GEMELOTTI

La Generación Z no es que sea pelotuda por elección, lo es por herencia. Los viejos, sus abuelos y padres son los pelotudos que hicieron de los Z unos pelotudos.

Los viejos de más de 60 años en Argentina son unos viejos vinagres del orto. No le echemos la culpa de todo a la juventud. La juventud vive otra vida y siempre será así. Viven su vida rodeados de redes sociales y de digitalización del sexo.

Cuidado con las plataformas de redes donde se vende películas porque están los vinagres delincuentes del ciber espacio. Hay una plataforma Retro, películas que venden a Seis Mil Pesos cada filme pero es un engaño y maltrato del que maneja la página y vende. Mario Luis Della Rocca tiene 63 años según buscando su nombre e identidad. Este tipo boomers es un delincuente del ciber espacio; no es un X no un Z. Los boomers son unos payasos en la Argentina de Milei. Y siempre lo fueron.

En los 70 muchos se escondieron abajo de las camas y salieron a hablar en 1983; los cobardes de siempre.

En la Argentina de PRECIOS CAROS Y SALARIOS BAJOS, Milei hace escuela de un Menemismo Siglo XXI.

El viejo del Almacén siempre dice «Los Kukas Ya No Gobiernan». El viejo sentado en su negocio, con la panza de viejo pitungo abraza por la cintura a su mujer de culo potente y una Mileniuns digna de mi libro sobre Telos de Rosario. La hija de esa pareja una Z potable y digna también de mi libro.

Es la Argentina donde se machaca que la Juventud es mierda cuando la mierda mayor son los mierdas de siempre y se lavan las manos en el agua sucia de la canilla.

EL MAYOR CRIMEN DE LA DICTADURA TRUMPISTA EN AMÉRICA LATINA

POR ALBERTO CORTÉS

La Criminal Incursión de la Dictadura de Donald Trump contra Venezuela, en Violación a: la Soberanía, el Derecho a la Autodeterminación, prácticamente todas las Normas del Derecho Internacional, comenzando por la Carta de la O.N.U., y hasta de la propia Constitución Estadounidense; se inscribe en la lógica de la estrategia fijada en el documento del departamento de Estado hace pocas semanas, donde reactualizaba las pretensiones de la Doctrina Monroe, considerando a todo el Continente como propiedad de los EE.UU. (o sea de la Oligarquía que Gobierna esa Plutocracia del Norte).

Las propias declaraciones de Trump dejaron bien pronto completamente en claro, cuál es su interés real sobre Venezuela: El Petróleo. Chávez lo había analizado con meridiana claridad –entre otras ocasiones– en una Entrevista con una Periodista Colombiana, quien le insinuaba estar paranoico con la posibilidad de que EE.UU. atacara Venezuela. No había paranoia. Todas las previsiones de Chávez hoy están confirmadas.

Así, en pocos días el “Cartel de los Soles”, cuya inexistencia había sido proclamada numerosas veces por el Presidente Constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, y otros funcionarios de su Gobierno; y cuya supuesta jefatura por Maduro era la principal acusación en su contra; pasó a ser considerada Inexistente por el propio Gobierno Norteamericano. Quedaron pedaleando en el aire –entre otros– el “sobador de la quena” de Trump: Javier Milei, y su ladera Bullrich, que habían hasta declarado “Organización Terrorista” a algo que se sabía que no existía, por mero chupamedismo a EE.UU., sin siquiera la prudencia de considerar que lo que Trump dice a la mañana, frecuentemente lo contradice a la tarde.

Otra que quedó en falsa escuadra es la Lideresa del Sector Terrorista de la Oposición Venezolana, a diferencia de otros más democráticos que participan del juego institucional, con críticas –a veces feroces- al Chavismo; pero que no se han aliado abiertamente con delincuentes y narcos para promover todo tipo de actos de violencia, como Corina Machado. Entre los no-terroristas, Enrique Capriles, que acaba de asumir como diputado, y que alguna vez llegó a ser un candidato muy competitivo contra el mismo Chávez, mientras que Machado sólo llegó a sacar pequeños porcentajes cuando se presentó.

Trump logró un Golpe importante al Secuestrar a la principal figura del Gobierno Venezolano, en una operación no exenta de riesgos. Él mismo acaba de confesar que temió que se repitiera el fiasco de 1980, cuando el Gobierno de Carter intentó rescatar, en un operativo que también implicaba una operación comando de entrada y rápida salida en la capital de otra nación (en aquél caso Irán), a un grupo de rehenes estadounidenses, y todo terminó en un fracaso.

Consiguieron secuestrar al Presidente, pero ello no implica en absoluto, el desmoronamiento del Gobierno Bolivariano, como pretenden presentar muchos medios hegemónicos. El Estado siguió su curso, de acuerdo a las previsiones de la Constitución, asumiendo la Vice, Delcy Rodríguez, como Presidenta encargada. Aunque puede haber habido alguna traición en el entorno de Maduro, que deberá ser investigada; está claro que circulan especulaciones a rolete para tratar de generar desconfianzas entre las filas progresistas, sin que tengan asidero en su abrumadora mayoría.

Es real, sin embargo, que la demostración de fuerza de la Dictadura de Washington, genera una gran presión sobre el Gobierno Venezolano (y otros Gobiernos Latinoamericanos), y que la negociación – que ya había sido propuesta reiteradamente por Maduro (e implementada inclusive en casos como el de los migrantes venezolanos secuestrados en El Salvador por EE.UU.) – se realiza ahora en condiciones aún más favorables a Trump, que las que ya implicaban la presencia amenazante de su flota en el Caribe.

Hasta mediados de la década de 2010, cuando –muerto Chávez– los Gobiernos Norteamericanos estimaron que era posible volver a intentar el derrocamiento de la Revolución Bolivariana, entre otros métodos, mediante la Asfixia Económica, Venezuela padecía –como les había pasado a otros países (Holanda en particular)- una dependencia extrema de las exportaciones petroleras (que se hacían mayormente a EE.UU.). La principal forma (además del terrorismo, los sabotajes y una furiosa campaña mundial de mentiras en toda la prensa y otros medios manejados por el aparato propagandístico de Washington, bajo la fachada de “Prensa Independiente”) de intentar imponer un Gobierno Títere, había sido estrangular esas exportaciones. Consiguieron crear una fenomenal crisis económica (que se ha comenzado a revertir rápidamente en los últimos años, disminuyendo además la dependencia del petróleo). Esta impulsó la emigración de millones, pero no consiguieron el derrocamiento del Gobierno. De allí, la actual recurrencia a la superioridad militar directa e indisimulada.

Sin embargo, invadir el territorio, imponer otro gobierno (como sueña Corina Machado), sería probablemente viable por la aplastante capacidad del Imperio que dominó al mundo y ahora lo está perdiendo; pero que en el terreno militar es aún –por ahora- el aparato más poderoso. Sin embargo, ello llevaría muy posiblemente, a una situación como la de Vietnam o Afganistán, donde esa superioridad militar, a la larga, se convirtió en derrota. La desestabilización se extendería a otros Países del Continente. China podría aprovechar para invadir Taiwan, Irán avanzar decisivamente en Asia Occidental, o Rusia extender aún más su influencia. Además, si es objetivo central de Trump, que empresas norteamericanas tengan un rol decisivo en el desarrollo de la explotación del petróleo venezolano (la reserva más grande del mundo, pero explotada en muy pequeña medida), ello requeriría grandes inversiones que esas empresas no estarán dispuestas a hacer en medio de semejante caos.

De allí que se haya limitado a dar un fuerte golpe localizado, y luego se siente a negociar con el Gobierno Legal de Venezuela las condiciones de esos acuerdos petroleros. Fiel a su estilo bravucón, y tal como ocurrió (y ocurre) con la Guerra Arancelaria y otras políticas, las declaraciones desde Washington son grandilocuentes e intentan mostrarse como los dueños absolutos de la pelota. El mismo Trump lo dijo, cuando le preguntaron quien manejaba la situación. Dijo que no quería responder porque la respuesta sería muy polémica. Pero a continuación dijo que EE.UU. estaba en control. Efectivamente, es muy polémica.

Trump blanqueó también, además de la inexistencia del “Cartel de los Soles” y -en absoluta contradicción con todo lo que la prensa hegemónica vende por el mundo- afirmó que el sector de Corina Machado y Edmundo González carece de apoyo popular en Venezuela (¿Cómo?¿No decían que eran los Verdaderos Ganadores de las Elecciones de 2024?), y que, por tanto, encumbrarlos en el gobierno por la fuerza, traería más problemas que soluciones al objetivo Estadounidense de acceder al Petróleo Venezolano.

La verdadera importancia de ese petróleo puede tener varias vertientes: Obviamente la dimensión energética en sí, aunque esta está relativizada por el gran aumento de la producción hidrocarburífera estadounidense en las últimas décadas, mediante el fracking (a expensas del medio ambiente), que los convirtió incluso en exportadores. También el temor de que las ventas de petróleo de Venezuela a otros países, China en especial, se hicieran crecientemente en monedas diferentes del dólar (como ya hacen otros, en especial Arabia Saudita con China); socavando sustancialmente, el poder de chantaje del sistema financiero estadounidense.

Lo cierto es que lo decisivo que está hoy en juego en las relaciones entre Venezuela y EE.UU., es principalmente los términos de esa negociación. Cuánto logra EE.UU. imponer con la presión que ejerce. Cuánto avanza en reducir o contener al menos las crecientes relaciones con los demás componentes del Mundo Multipolar que está remplazando la hegemonía Norteamericana en decadencia; cuál es el impacto (positivo o negativo, ambas cosas son posibles) de esas negociaciones en la Economía Venezolana, que viene recuperándose a gran velocidad del pozo en que las sanciones la habían hundido, en los últimos años. Cuál es el lugar en esa negociación de la libertad del más importante de todos los presos políticos (que son muchos) que tiene la dictadura norteamericana: el Presidente Nicolás Maduro. Anteriormente, el Gobierno Bolivariano había conducido negociaciones exitosas para liberar otros rehenes, como los 252 de El Salvador, y el representante Alex Saab. Tal como entonces, el pueblo venezolano está en movilización permanente tras esos objetivos.

Muchos analistas estiman que este pateo por parte de Trump del tablero de todas las reglas y acuerdos del mundo civilizado, le pueden traer algunos éxitos inmediatos, pero que tiene grandes posibilidades de jugarle en contra a la larga, y acelerar el declive del Imperio Norteamericano.

Las enormes, flagrantes y visibles contradicciones del Discurso Imperialista, cambiando impactantemente en pocos días, crean además condiciones (en el Mundo, y en Argentina; no sólo en Venezuela y América Latina) para el resquebrajamiento del “Poder Blando”, la gigantesca máquina propagandística de Washington, muy superior a la del Tercer Reich; que a los ojos de muchas personas –incluso de buena fe– han logrado durante décadas llamar “Libertad” a la Opresión y “Democracia” (Gobierno de Todo el Pueblo) a la Plutocracia (Gobierno de los Ricos).

HOLLYWOOD INVADE VENEZUELA

ESCRIBE ALEJANDRO MARCÓ DEL PONT

LAS DEUDAS PETROLERAS PAGARÁN LA INTERVENCIÓN

Tras la invasión y rápida conquista de Grecia en Abril de 1941, el País Heleno fue desmembrado en zonas de ocupación Alemana, Italiana y Búlgara. La porción Alemana, que incluía Atenas, el puerto del Pireo y la estratégica Creta, era la más extensa y económicamente vital. Las autoridades de ocupación Nazis, ejerciendo un control absoluto sobre el Banco de Grecia, impusieron al Estado Griego derrotado la obligación de conceder un «Crédito» ilimitado para cubrir los llamados «Gastos de Ocupación».

El mando militar alemán presentaba sus demandas —que iban desde los salarios de sus soldados y la construcción de fortificaciones hasta la adquisición masiva de alimentos y materias primas— al Banco Central Griego, el cual se veía forzado a imprimir Dracmas (moneda griega) a un ritmo frenético, entregándolos a los ocupantes a un tipo de cambio fijado unilateralmente por Berlín, una tasa tan favorable al Reichsmark que constituía un saqueo en sí misma.

Los alemanes utilizaban estos billetes recién salidos de la imprenta para comprar todo lo de valor en el mercado griego, provocando una hiperinflación devastadora que, combinada con el acaparamiento de alimentos, desembocó en una hambruna que se cobró cientos de miles de vidas. Cada billete emitido bajo coacción era meticulosamente registrado como un «préstamo» que la empobrecida Grecia le hacía a su rico ocupante, una deuda fantasma que crecía exponencialmente mientras el país se hundía en la ruina. Al final de la pesadilla, los invasores se retiraron dejando tras de sí solo escombros, miseria y un documento oficial que declaraba que las víctimas, reducidas al hambre, debían una fortuna a quienes las habían despojado de todo.

Esta perversión económica, esta deuda disfrazada de tinta y números, no es un mero artefacto histórico. Es el arquetipo de un mecanismo que, con distintas sofisticaciones, se repite a lo largo de la historia de la dominación. Y no es muy diferente de la lógica que ahora se implementa, con una frialdad calculada, sobre los yacimientos petroleros de Venezuela, tal como se explicita en la tesis general del artículo anterior, «La Gran Máquina de Guerra».

En el escenario venezolano pos-intervención de enero de 2026, el Departamento de Energía de Estados Unidos ha contactado de manera directa y coercitiva a los ejecutivos de las grandes petroleras, planteando una ecuación que es la esencia del capitalismo de ocupación: las inversiones privadas en la reconstrucción del sector energético venezolano serán el vehículo para el «reembolso» de los laudos arbitrales pendientes por las expropiaciones de 2007. Es decir, las empresas no recibirán una compensación en efectivo por lo que les fue arrebatado; en su lugar, se les «permitirá» invertir nuevamente, con condiciones ventajosas, para recuperar su dinero a través de la futura explotación del petróleo venezolano.

Se trata de disfrazar una deuda de reparación con el ropaje de una nueva oportunidad de negocio, un ciclo donde las propias víctimas del expolio anterior deben financiar la reactivación del botín, beneficiando a las corporaciones mientras se evade una compensación plena y soberana a Venezuela. Esta idea, lejos de ser una especulación, se basa en informes concretos que detallan cómo el Departamento de Energía estadounidense exige inversiones como condición sine qua non para cualquier reembolso, creando así un circuito cerrado donde las deudas del pasado financian la extracción futura, y donde el costo de la intervención militar se socializa a través de la deuda venezolana y se privatiza a través de las ganancias corporativas.

Sin embargo, este formato perverso, donde Venezuela termina pagando —a través de concesiones, royalties reducidos y control operativo cedido— las inversiones para su propia reconstrucción petrolera, lleva implícita una serie de premisas geopolíticas y legales que deben diseccionarse antes de reflexionar sobre la mecánica financiera concreta. En principio, y de manera sucinta, hay que resaltar que la intervención militar estadounidense prioriza de manera obscena el poderío militar bruto sobre cualquier norma multilateral, exacerbando la crisis de legalidad global e instalando de facto la «ley del más fuerte» como único principio rector.

La operación, ejecutada sin resistencia (solo los 32 cubanos, guardaespaldas de Maduro, murieron en enfrentamientos localizados), lo que sugiere una coordinación implícita o una deserción masiva y prenegociada dentro de las Fuerzas Armadas Bolivarianas. La Organización de las Naciones Unidas, reducida a la irrelevancia, condenó el acto sin medidas coercitivas, una farsa que simplemente resaltó la erosión terminal de la arquitectura legal internacional construida tras 1945. Las violaciones son múltiples y flagrantes: el Artículo 2(4) de la Carta de la ONU (prohibición del uso de la fuerza), el Principio de No Intervención (Artículo 2(7)), la soberanía estatal, la integridad territorial, la inmunidad de jefes de Estado e incluso la Convención sobre Personas Internacionalmente Protegidas. La Carta de la OEA fue igualmente triturada. Este desprecio por el derecho no es un efecto colateral; es un requisito funcional para el modelo económico que se pretende implantar.

El diseño político de la transición venezolana es igualmente revelador. En los meses previos a la intervención, mientras la retórica belicista de Washington se intensificaba, un grupo de ejecutivos, abogados e inversionistas vinculados a la industria petrolera mantuvieron intensas conversaciones con la administración Trump y asesores del Congreso. Su candidata consensuada no era la figura opositora Corina Machado, sino Delcy Rodríguez, la número dos de Maduro, exministra de Petróleo y durante mucho tiempo el contacto predilecto y respetado de los altos ejecutivos internacionales.

Rodríguez impresionó a los círculos empresariales por su habilidad para navegar el laberinto de sanciones y mantener algún flujo de crudo a pesar de la catástrofe interna. Para las petroleras y para el círculo íntimo de Trump, Rodríguez ofrecía lo esencial: continuidad administrativa y orden. Las inversiones masivas requieren un país «sin disturbios». Una figura opositora radical podía desatar protestas, divisiones inmanejables o una rebelión chavista desesperada. En cambio, Rodríguez, una chavista de alto rango, ofrecía la posibilidad de usar la estructura administrativa existente, la red de contactos y la maquinaria del PSUV para mantener el control social y diluir, desde dentro, la resistencia chavista.

Es la fórmula perfecta del neocolonialismo eficiente: utilizar a una élite local colaboracionista para gestionar la extracción de recursos, manteniendo la fachada de un gobierno soberano mientras se transfiere el control real a las corporaciones extranjeras. Se trata, en esencia, de utilizar al chavismo para destruir al chavismo como proyecto soberano, transformándolo en un gestor de la renta para nuevos dueños.

La teoría económica subyacente parece de una simplicidad seductora. Venezuela posee vastas reservas de petróleo, de hecho, las reservas certificadas más grandes del mundo, y en su mejor momento producía más del triple de los escasos 1.2 millones de barriles diarios actuales. Por lo tanto, la lógica dicta que, con una inyección masiva de capital y tecnología occidental, debería ser sencillo modernizar el equipo deteriorado y observar cómo los barriles adicionales —y las ganancias— fluyen de nuevo. Pero el interés estadounidense trasciende la mera extracción. Tiene un componente estratégico de seguridad energética y, más concretamente, de rentabilidad refinadora.

La costa del Golfo de México de Estados Unidos, especialmente Texas y Luisiana, está sembrada de refinerías gigantescas diseñadas específicamente para procesar crudo pesado y ácido, el tipo de petróleo que Venezuela produce en abundancia. Desde que las sanciones cortaron el flujo en 2019, estas refinerías han tenido que buscar sustitutos como el crudo Maya mexicano, con resultados inferiores: pérdidas de eficiencia de hasta el 10% en la producción de combustibles de alto valor como la gasolina y el diésel, debido a diferencias en la composición química.

Es aquí donde la mecánica del «Canje de Deuda por Inversión» revela su genialidad, alineándose perfectamente con la lógica de la «Máquina de Guerra» que se autofinancia. Según informes de Enero de 2026, la Administración Trump ha propuesto un intercambio condicionado. Las grandes petroleras estadounidenses, principalmente ExxonMobil y ConocoPhillips, deben comprometer inversiones significativas en Venezuela para poder acceder a cualquier reembolso por los activos expropiados en 2007.

Los laudos del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI – Banco Mundial) son cuantiosos: ConocoPhillips ganó un fallo por 8.700 millones de dólares (que con intereses se acerca a los 12.000 Millones en 2026), y ExxonMobil reclama entre 1.600 y 2.000 Millones. El total del sector supera los 10.000 Millones de Dólares, una deuda fantasma que pende sobre PDVSA y el Estado venezolano. En lugar de pagar esta deuda, el nuevo esquema la convierte en palanca.

La intervención militar, que capturó a Maduro el 3 de Enero, no genera así un costo neto para los contribuyentes Estadounidenses; se presenta como una operación que se «Paga Sola» a través de la reactivación petrolera financiada por el capital privado, el cual a su vez recupera sus antiguas pérdidas a través de ganancias futuras. Es el ciclo perfecto: la Guerra abre la puerta, el Capital extrae el Recurso, y los Beneficios cubren los costos políticos y legales previos.

El mecanismo operativo es un «quid pro quo» pragmático y coercitivo, inspirado en la visión trumpista de que «el Petróleo Venezolano pagará por esto». Primero, se exigen inversiones obligatorias. Las compañías deben comprometer entre 20.000 y 50.000 Millones de Dólares en infraestructura para PDVSA, principalmente a través de joint ventures donde recuperan el control operativo de los yacimientos que una vez les fueron arrebatados, particularmente en la Faja del Orinoco.

Segundo, los reembolsos están condicionados a estas inversiones. El Gobierno de transición (presidido probablemente por Delcy Rodríguez) utilizaría los ingresos petroleros futuros para ir saldando los laudos, un proceso facilitado por el levantamiento de sanciones y la protección de activos como Citgo. No habrá un cheque por 12.000 Millones para ConocoPhillips; en su lugar, se le otorgarán concesiones con royalties bajísimos o nulos, o se le permitirá deducir el monto de sus inversiones, de modo que sus ganancias a largo plazo equivaldrán al monto del laudo. Quien no invierta, pierde toda prioridad en el cobro.

Tercero, este esquema financia indirectamente la intervención. En la lógica de la Máquina de Guerra, las inversiones privadas cubren los costos militares y de estabilización, logrando un «Costo Cero Neto» para el erario Estadounidense. El petróleo extraído fluye a las refinerías del Golfo, generando empleo, impuestos y seguridad energética doméstica.

Sin embargo, este diseño choca con una realidad económica incómoda. Las proyecciones de la consultora Rystad Energy indican que se necesitarían 155.000 Millones de Dólares para reparar una década de subinversión y duplicar la producción a 2 millones de barriles diarios para 2030. Es una cifra astronómica, incluso para gigantes como Exxon y Conoco. Este esfuerzo inversor se ve complicado por otro objetivo contradictorio de la administración Trump: mantener los precios del petróleo bajos, alrededor de 50 Dólares el barril, para beneficiar al consumidor estadounidense y cosechar réditos electorales de cara a las Elecciones de medio término de 2026.

Un petróleo a 50 Dólares hace que las inversiones de alto costo en la compleja Faja del Orinoco sean mucho menos atractivas, ya que limitan drásticamente los márgenes de beneficio. Las petroleras pensarán en recortes de gastos, no en aumentos masivos de inversión. La Administración Trump se encuentra en una pinza: necesita el flujo de crudo, pero no puede permitir que su precio suba, y necesita que las empresas inviertan, pero les ofrece un entorno de precios bajos. La solución probable será una combinación de garantías políticas y subsidios encubiertos: seguros de riesgo soberano del Gobierno de EE.UU., contratos de compra a largo plazo a precios preferenciales para las refinerías del Golfo, y una presión feroz sobre las Compañías para que asuman el riesgo «Patrióticamente», con la promesa de ganancias futuras en un mercado rediseñado.

La reconfiguración geopolítica sería profunda. Si Estados Unidos consolida este control indirecto sobre la producción venezolana, el flujo global de crudo pesado cambia. China, actualmente el mayor comprador del crudo venezolano a través de trueques y pagos en yuanes, sería expulsada del mercado, perdiendo un aliado estratégico en su guerra económica con Occidente. Rusia vería debilitada la alianza energética dentro de los BRICS+. Las refinerías del Golfo recuperarían su fuente de alimentación ideal, una de las causas de la invasión, reduciendo la dependencia de la volátil OPEP+ y estabilizando sus márgenes.

Para Venezuela, el resultado es una estabilización precaria y profundamente dependiente. Se podría detener la inflación y recuperar cierta normalidad económica, pero a un costo feroz: la soberanía energética quedaría hipotecada por décadas. PDVSA se convertiría en poco más que una entidad titular, mientras los consorcios internacionales toman las decisiones operativas y capturan la mayor parte del valor. Los laudos de la deuda fantasma no se pagan; se transforman en títulos de propiedad sobre el futuro del país.

En resumen, la intervención en Venezuela prioriza la Energía sobre la Democracia, el Beneficio Corporativo sobre los Derechos Humanos, y el Poder Bruto sobre el Derecho Internacional. Los pretextos humanitarios y democráticos que pudieron esgrimirse se desvanecen ante la cruda mecánica de un acuerdo que convierte la Deuda de Guerra en Inversión Extractiva.

Estados Unidos gana en seguridad energética, sus corporaciones recuperan y amplían sus ganancias, y el complejo militar-industrial demuestra una vez más su capacidad para crear mercados a través de la fuerza. Venezuela, como Grecia en 1941, se encuentra atrapada en la lógica de la Deuda Fantasma: la factura de su propia ocupación, disfrazada de contrato de inversión, se le presentará durante generaciones, mientras el Petróleo que fluye de sus entrañas paga, gota a gota, el precio de una Libertad que, esta vez, no se perdió en un campo de batalla, sino en los despachos de Abogados y las Salas de Juntas de Houston y Washington.

ROSARIO SE MOVILIZA POR LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

Para expresar el repudio de los Rosarinos al Ataque de Estados Unidos a Venezuela, se conformó en Rosario una Multisectorial muy amplia, que convoca a la Ciudadanía a MARCHAR, ESTE JUEVES A LAS 17:00 HORAS. DESDE SALTA Y MITRE HASTA LA PLAZA 25 DE MAYO, dónde se cerrará con un Acto, en el cual se leerán las consignas consensuadas por las Organizaciones convocantes:

  • Fuera Yanquis de Venezuela y de América Latina.
  • En defensa de la soberanía y la autodeterminación del pueblo de Venezuela y de los pueblos latinoamericanos.
  • Libertad inmediata al presidente constitucional Nicolás Maduro y la diputada de la asamblea nacional Cilia Flores, secuestrados por el ejército yanqui.
  • Abajo la agresión yanqui sobre Venezuela. Retiro de las tropas estadounidenses sobre el Mar del Caribe. Basta de bombardeos, bloqueos y represalias.
  • Repudiamos la agresión terrorista que asesinó a muchas personas, entre niños, civiles y miembros de la Guardia de seguridad de Maduro de nacionalidad cubana y venezolana.
  • Repudiamos las acciones terroristas sobre lanchas civiles en el Mar del Caribe, que asesinaron a casi un centenar de personas.
  • Repudiamos la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, y la histórica política del imperialismo yanki. Ningún país es patio trasero de ninguna potencia.
  • Abajo el saqueo imperialista y del FMI sobre el petróleo, tierras raras, el litio, y todos nuestros bienes comunes.
  • Vamos por un gran paro continental y movilización popular, para frenar la avanzada del imperialismo.
  • Repudiamos el apoyo del cipayo Milei al ataque imperialista contra Venezuela.
  • Derrotemos la política de Milei de alineamiento con EE.UU., Israel y el F.M.I., que tiene un correlato en Argentina de más hambre, pobreza, saqueo, desocupación, represión.
  • Repudiamos los ataques sobre el movimiento de mujeres y diversidades.
  • Abajo la reforma laboral, y todas las políticas de hambre de este gobierno. Trabajo formal y genuino para todos. Rechazamos la eliminación del programa Volver al Trabajo, y de todos los programas de asistencia social.
  • Abajo el D.N.U. Nº 941/2025 de poderes represivos a la SIDE.
  • No al pago de la fraudulenta deuda externa. Que todos los recursos sean destinados a jubilaciones, sectores populares, la educación, la salud y las discapacidades.
  • Basta de genocidio sobre el Pueblo palestino.
  • Condenamos las amenazas del Gobierno de Estados Unidos de avanzar sobre otras zonas como Groenlandia, México, Cuba y Colombia. Y rechazamos el asedio de EE.UU. e Israel sobre Burkina Faso, Nigeria, Siria y Líbano.

LA FUNDACION SIN DIFERENCIAS ANTE EL CIERRE DE LA ANDIS

El Gobierno Nacional a través de la firma del Presidente Javier Gerardo Milei, ha cerrado la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que es donde ocurrieron los escándalos del Abogado de Milei, las coimas para distintos funcionarios, entre ellos, la hermana del títular del Poder Ejecutivo quién se encuentra a cargo de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación.

La Justicia Argentina ya se encuentra actuando, pero en estos días hemos tenido novedades respecto de este organismo con manejo muy irregular desde Diciembre de 2023.

Consultamos a Roberto Santoro, Presidente de la Fundación Sin Diferencias de la ciudad de Rosario, sobre lo que sucede en nuestra zona:

«Esta situación está repercutiendo en la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe y en todo el país. La atención en los Hospitales Públicos, que cuando se dice que somos personas con discapacidad, somos discriminados. No somos atendidos y te mandan por ejemplo, a un centro de salud, te mandan a un Centro de Salud y cuando te presentás y decís que sos discapacitado, te vuelven a discriminar».

«Esto hace que la persona termine en calle Rioja al 1900 de la ciudad de Rosario, recurriendo a la Justicia Federal para que se le haga una medida judicial de Amparo y se le haga lugar a la atención de una Persona con Discapacidad cuando hay un Derecho Internacional que no se está cumpliendo ni de la provincia ni de la nación. Y bueno, lo que está haciendo este Señor Presidente es aberrante porque no puede seguir recortando los fondos públicos como lo está haciendo con las personas con discapacidad»

LEY Nº 26.378/08

La Ley Nº 26.378 se basa en los principios establecidos en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de Diciembre de 2006.

DERECHOS RECONOCIDOS

  • Derecho a la vida: Se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a la vida, garantizando su integridad física y emocional.
  • Derecho a la educación en igualdad: Se garantiza el acceso a una educación inclusiva y de calidad para las personas con discapacidad, sin ninguna forma de discriminación.
  • Derecho al empleo libre: Se promueve la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, garantizando el derecho al trabajo digno y a condiciones laborales justas.
  • Derecho a la vida independiente: Se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a vivir de forma autónoma, tomando sus propias decisiones y participando activamente en la sociedad.
  • Derecho a la capacidad jurídica: Se garantiza el reconocimiento de la capacidad jurídica de las personas con discapacidad, evitando cualquier forma de discriminación en el ejercicio de sus derechos.
  • Derecho a la no discriminación: Se prohíbe cualquier forma de discriminación por motivo de discapacidad, asegurando la igualdad de trato y oportunidades para todas las personas.
  • Derecho a la salud: Se garantiza el acceso a servicios de salud adecuados y de calidad para las personas con discapacidad, promoviendo su bienestar físico, mental y social.
  • Derecho a acceder a la justicia: Se asegura el acceso a la justicia en igualdad de condiciones, garantizando que las personas con discapacidad puedan ejercer sus derechos y recibir una atención jurídica adecuada.

VALOR DE UNA JUBILACIÓN CON EL D.N.U. Nº 274/2024 DE MILEI VS. FÓRMULA ANTERIOR (LEY Nº 27.609/2021)

LA LUCHA Y ENTREGA DE LOS JUBILADOS ARGENTINOS LOS DÍAS MIERCOLES EN C.A.B.A. NO TIENE FIN. EN LA FOTOGRAFÍA CARLOS ALBERTO DAWLOWSKI RECIBIENDO EL APOYO DE LAS HINCHADAS DE CLUBES DEL FUTBOL ARGENTINO. (MARZO DE 2025).

INFORME DEL CENTRO DE ECONOMÍA POLÍTICA ARGENTINA -C.E.P.A.-

MOVILIDAD PREVISIONAL: ACTUALIZACIONES JUBILATORIAS AL MES DE ENERO DE 2026

La Política Previsional adoptada, desde Diciembre 2023, ha constado de distintas aristas, todas con carácter Regresivo, con la Pérdida del Poder Adquisitivo de los Haberes tras la Aceleración Inflacionaria, su consolidación a través del D.N.U. Nº 274/2024 y la Licuación de los Bonos a las Jubilaciones Mínimas.

Milei modificó la fórmula previsional por D.N.U. Nº 274/24, atando los haberes a la inflación, y derogó la Ley Nº 27.609 vigente desde 2021. Si bien la fórmula atada a IPC permitió recuperar parte del terreno perdido en el primer trimestre de 2024, a esta altura podemos concluir que la fórmula anterior, sostenida en el tiempo, hubiera sido superadora para los haberes jubilatorios, y se la eliminó intencionalmente antes de que se produjeran las mejoras vinculadas a la temporalidad de su aplicación.

En Septiembre 2024, Diciembre 2024, Marzo 2025, Junio 2025 y Septiembre 2025, los aumentos por la fórmula anterior hubieran sido superiores a los efectivamente otorgados. En Diciembre de 2025, con el aumento de 2,3% (IPC de Octubre 2025) de la fórmula de Milei, la Jubilación Mínima (sin bono) se ubica en $340.886, mientras que de haber continuado la fórmula anterior se ubicaría en $434.279 (27,4% por encima).

Paralelamente, desde marzo de 2024, el bono compensatorio que recibía el 70% de los Jubilados fue congelado en $70.000, licuando mes a mes su capacidad de compra. Mientras que los haberes se incrementaron entre Marzo 2024 y Diciembre 2025 154%, la mínima, con bono incluido, sólo aumentó 101%. De haberse actualizado en la misma proporción, el bono debería haber sido en Diciembre de 2025 de $177.485, es decir, más del doble (+$107.485) de lo actual.

En el Trimestre Octubre-Diciembre de 2025, el poder de compra de las jubilaciones que no perciben bono se ubica 2,3% por debajo del último trimestre de la gestión anterior, mientras que las Jubilaciones con bono se encuentran 16,8% por debajo. La comparación trimestral es la adecuada metodológicamente dada la dinámica de actualización de la fórmula anterior. 

Al atar las jubilaciones al IPC, éstas no perderán poder adquisitivo pero tampoco podrán recuperar. Por el contrario, la Ley Nº 27.756 sancionada por el Congreso y vetada por el Ejecutivo incluía: una recomposición por única vez de 7,2% para todos los haberes, un haber mínimo equivalente al 109% de la CBT de un adulto, y una cláusula gatillo una vez al año (en Marzo) si hubiere recuperación real de los salarios en el año calendario anterior.

Del mismo modo, la Ley Aprobada en Julio de 2025 y Vetada por Milei incluía: un aumento excepcional de 7,2% que completaba la inflación de Enero 2024, la actualización del bono previsional a $110.000 con ajuste posterior por inflación, la prórroga por dos años de la moratoria previsional, y la mejora de la PUAM permitiendo acceso a los 60 años para mujeres y compatibilidad con empleo registrado y pensión por viudez.

En Marzo de 2025 finalizó la vigencia de la moratoria previsional, y tal como había anticipado el Poder Ejecutivo, no se prorrogó. Esto implica que 9 de cada 10 mujeres y 8 de cada 10 varones en edad de jubilarse, deberán conformarse con una PUAM, equivalente al 80% de la Jubilación Mínima y no pensionable.

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PETRÓLEO, HEGEMONÍA Y GUERRA: UNA TRANSICIÓN PELIGROSA DEL ORDEN GLOBAL

LA DISPUTA ENTRE LOS ESTADOS UNIDOS Y CHINA RECONFIGURA EL PODER MUNDIAL, REACTIVA LA GUERRA COMERCIAL Y LA CARRERA ARMAMENTISTA Y COLOCA A LA ENERGÍA EN EL CENTRO DE UN ESCENARIO INTERNACIONAL CADA VEZ MÁS INESTABLE. -FOTOARTE: NAYELI ARAUJO-

POR ANTONIO MUÑIZ

El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca aceleró la ruptura del orden internacional surgido tras la caída del Muro de Berlín y el fin de la guerra fría. La rivalidad entre Estados Unidos y China deja atrás al multilateralismo y se abre una etapa de competencia abierta entre potencias, marcada por una guerra comercial y tecnológica, la militarización, la disputa por los recursos estratégicos y el riesgo latente de una guerra de alcance global. Europa y Rusia reaparecen dentro del tablero central y el sistema internacional ingresa en una fase más caótica, violenta e incierta.

El año 2025 no fue un simple punto de inflexión político en Estados Unidos: selló el agotamiento de una arquitectura internacional sostenida durante décadas por reglas compartidas, globalización económica y una hegemonía estadounidense ejercida a través de alianzas estables. El regreso de Donald Trump consolidó una orientación ya visible: Washington dejó de presentarse como garante del orden global para actuar, sin ambigüedades, como una potencia en competencia directa por la supremacía mundial.

En el centro de esta transición se encuentra el conflicto estratégico con China, que ya no es solo un rival comercial sino un competidor sistémico capaz de disputar Liderazgo Tecnológico, Influencia Política y Capacidad de Proyección Global. El mundo que emerge no reproduce la lógica binaria de la Guerra Fría, sino una Multipolaridad Inestable, con dos polos dominantes y actores intermedios que intentan preservar márgenes de autonomía.

DOS SUPERPOTENCIAS Y UN TABLERO FRAGMENTADO

A diferencia del siglo XX, la rivalidad actual se despliega sobre una economía mundial profundamente interdependiente. Estados Unidos y China comercian, invierten y se condicionan mutuamente, al tiempo que se preparan para escenarios de confrontación prolongada. Esta tensión atraviesa cadenas de suministro, mercados financieros, sistemas tecnológicos y flujos de inversión, y convierte cada decisión económica en un movimiento geopolítico.

Washington apuesta a sostener su primacía combinando Poder Militar, Control Financiero y Liderazgo en sectores estratégicos como la Inteligencia Artificial. Pekín, por su parte, acelera su camino hacia la Autosuficiencia en áreas críticas, apoyado en su Capacidad Industrial, su Control sobre Materias Primas Estratégicas y una Escala Económica que sigue siendo decisiva, aun con tensiones internas.

EUROPA, EL ESCENARIO DECISIVO

En este nuevo mapa, la Unión Europea ocupa un lugar central. El continente enfrenta la presión militar de Rusia y, al mismo tiempo, un cambio profundo en su vínculo con Estados Unidos. Por primera vez desde la posguerra, sectores relevantes del poder estadounidense consideran a Europa no solo como aliado, sino también como competidor estratégico.

La guerra en Ucrania aceleró un proceso de rearme europeo sin precedentes desde el final de la Guerra Fría. Países que durante décadas redujeron sus presupuestos militares hoy los incrementan de manera sostenida, mientras la industria de defensa recupera centralidad política y económica. Este giro refuerza la lógica de bloques, reduce márgenes diplomáticos y eleva el riesgo de escaladas involuntarias en un continente que vuelve a militarizarse.

CHINA, RUSIA Y EL EQUILIBRIO EUROASIÁTICO

Para Pekín, el equilibrio europeo es una variable estratégica. Una Rusia completamente derrotada debilitaría su posición frente a Estados Unidos; una Rusia subordinada pero funcional refuerza su influencia en Eurasia. En cambio, un eventual entendimiento entre Washington y Moscú alteraría de manera profunda el tablero global y obligaría a China a recalibrar su estrategia. Esta fluidez confirma que el sistema internacional ingresó en una fase sin alianzas permanentes ni certezas duraderas.

GUERRA Y HEGEMONÍA: EL PESO DE LA HISTORIA

La historia de las relaciones internacionales ofrece una advertencia persistente: las grandes disputas por la hegemonía rara vez se resolvieron de manera pacífica. Las transiciones entre potencias dominantes y emergentes —desde hace cinco mil años, pasando por  dos guerras mundiales en el siglo XX — tendieron a desembocar en conflictos armados de gran escala. El escenario actual revive esa lógica histórica.

Aunque una guerra global entre potencias nucleares resulte, en términos racionales, una locura, la acumulación de tensiones militares, económicas y estratégicas sugiere que la disuasión convive hoy con una peligrosa normalización del conflicto.

PETRÓLEO Y RECURSOS ESTRATÉGICOS

Como en otros momentos de la historia, la disputa por los recursos naturales vuelve a ocupar un lugar central, en particular el control del petróleo, insumo crítico de la economía global y factor decisivo en cualquier escenario de guerra prolongada. En este marco deben leerse no solo las agresiones sobre Venezuela y los bombardeos en Nigeria, sino también los conflictos persistentes en Medio Oriente, una región atravesada desde hace décadas por la injerencia de las grandes potencias.

Buena parte de los conflictos en Medio Oriente tienen como trasfondo estructural el control de los suministros energéticos. La demonización sistemática del régimen de Irán, así como las amenazas recurrentes de Israel y de Estados Unidos, no pueden analizarse solo en clave ideológica o de seguridad. Irán posee importantes reservas de petróleo y gas y mantiene una alianza comercial, tecnológica y militar estratégica con China, lo que lo convierte en un actor central en la disputa global por la energía.

Desde esta perspectiva, la presión permanente sobre Teherán apunta a condicionar su política energética y a limitar el acceso chino a recursos estratégicos, en un contexto donde el control de la energía se vuelve un elemento central de la competencia entre potencias. El petróleo barato resulta funcional para el intento estadounidense de relanzar su industria, pero también cumple una función geopolítica: asegurar abastecimiento propio y, al mismo tiempo, restringir el margen de maniobra de sus competidores. A ello se suma la acumulación de fuentes energéticas como preparación ante escenarios de conflicto prolongado.

La historia reciente de Medio Oriente muestra, además, que la injerencia de potencias externas lejos de estabilizar la región contribuyó a dividir, fragmentar y destruir Estados nacionales, especialmente aquellos con proyectos soberanos o nacionalistas. Los casos de IrakLibiaAfganistán y, más recientemente, Siria ilustran un patrón recurrente: intervención externa, caída de gobiernos, desarticulación estatal y la instalación de escenarios de violencia crónica. Lejos de promover estabilidad, estas intervenciones consolidaron una región estructuralmente caótica, funcional a la disputa por recursos y zonas de influencia.

LA PARADOJA NUCLEAR

Un conflicto global contemporáneo implicaría el riesgo de un enfrentamiento atómico capaz de destruir la civilización. Ese límite debería operar como freno absoluto, pero la experiencia histórica demuestra que la racionalidad estratégica no siempre prevalece. La advertencia atribuida a Albert Einstein conserva vigencia: la humanidad dispone de armas capaces de aniquilarse, pero no siempre de la prudencia necesaria para evitarlo.

¿UN NUEVO YALTA?

Existe, sin embargo, otro escenario posible. Así como tras la Segunda Guerra Mundial las potencias vencedoras redefinieron el orden global en Yalta, no puede descartarse que, luego de un período de alta conflictividad, se abra una Mesa de Negociación para un Nuevo Reparto del Mundo, acorde a la correlación de fuerzas actual. Un “nuevo Yalta” implicaría reconocer áreas de influencia, límites a la expansión y reglas mínimas de convivencia entre potencias.

Ese desenlace, no obstante, parece lejano.

Antes de cualquier Acuerdo Estable, el Sistema Internacional atraviesa una fase de Caos, Volencia y Máxima Peligrosidad, donde los conflictos regionales funcionan como ensayos generales de una disputa mayor.

UN MUNDO MÁS INESTABLE

Mientras la transición no se resuelva —por la vía del conflicto abierto o de un nuevo pacto entre potencias— el mundo será más fragmentado, más militarizado y más imprevisible. La combinación de guerras comerciales,  armamentismo, disputa por recursos estratégicos y erosión de las instituciones multilaterales configura un escenario de riesgo sistémico creciente.

La lucha por la hegemonía entre Estados Unidos y China dejó de ser una hipótesis académica para convertirse en el eje estructurante de la época. Y como enseña la historia, cuando el viejo orden muere y el nuevo no termina de nacer, el interregno suele ser el período más violento y peligroso.

PROGRAMA ESPECIAL DE CAFÉ MERCOSUR

HACIENDO CLIK EN LA FOTOGRAFIA PRESENCIAS EL PROGRAMA ESPECIAL DE «CAFÉ MERCOSUR» A TRAVES DE YouTube

Con la participación de Anahi Rubin (EE.UU.), Ariel Rolfo, Gustavo Cano, Fernando Balderacchi (Argentina) y Ramiro Caggiano Blanco (Brasil).

Analizaremos en profundidad el operativo militar de #Trump que capturó al Presidente Venezolano Nicolás #Maduro y la Crisis Legal Global que ha desatado.

¿Este es el inicio de una nueva era de intervencionismo abierto? ¿Qué consecuencias tendrá para América Latina y el orden mundial? ¿Qué sigue para Venezuela y su petróleo?

Un debate necesario para entender el Continente en su hora decisiva.

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EL DOMINIO GEOPOLITICO YANQUI EN LATINOAMERICA (PARTE I)

POR ARIEL ROLFO

PRIMER MOVIMIENTO DE LA NATIONAL SECURITY STRATEGY (N.S.S.) 2025: REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.

Con la acción “Operación Resolución Absoluta” en Venezuela Donald Trump realizo el Primer Movimiento del Domino Geopolítico implícito en la reciente N.S.S. 2025 (Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Donald Trump) con la impronta imperialista de la Doctrina Monroe y el Corolario Trump.

Esta también fue una acción para mostrar un éxito en su convulsionado frente interno para consolidar su figura, dar un mensaje contundente a las naciones latinoamericanas de las nuevas reglas de juego y para recuperar el Negocio Petrolero de Multinacionales Yanquis con las Reservas Venezolanas. Sin dudas también es una acción tendiente a expulsar a su rival geopolítico China de las Reservas Petroleras Venezolanas.

En la Conferencia de Prensa del 3 de Enero Donald Trump dejo en claro que:
1. Invadió Territorio Extranjero con Fuerza Militar y Secuestró al Presidente en ejercicio de una Nación Soberana.
La razón para hacerlo son Cargos Judiciales en EE.UU. y Evidencias amañadas (cargos de Narcoterrorismo, Supervisión del Cártel de los Soles, Liderazgo de Pandillas Internacionales como el Tren de Aragua,  robo de propiedad e infraestructura petrolera estadounidense durante administraciones pasadas, posesión de armas, etc.) un verdadero rosario de mentiras y embustes tendenciosos para justificar maniqueamente un proceder claramente violatorio de las más elementales normas internacionales.
2. Transición Política y Recursos Petroleros de Venezuela.
Estados Unidos con explicita impronta imperialista planea manejar el país temporalmente hasta que se pueda realizar una «entrega juiciosa» y una transición minuciosa hacia la paz y la libertad del pueblo venezolano.
En cuanto a la Economía:
* Se buscará que las compañías petroleras más grandes del mundo e inversionistas estadounidenses reparen la infraestructura perdida para generar ingresos para el país.
* El objetivo dice es que Venezuela sea un país rico, independiente y seguro, permitiendo el regreso de los venezolanos que viven en el extranjero.(El objetivo real es poder expulsar Venezolanos de EE.UU. y abrir la rapiña del petróleo venezolano a multinacionales petroleras yanquis)
* Trump advirtió que la Armada de los EE. UU. mantiene su posición y está preparada para un segundo ataque aún más grande si fuera necesario,.(Poder Duro de coacción explicito)
3. Doctrina Monroe, Corolario Trump y Dominio Regional.
Trump anunció la restitución de la Doctrina Monroe  como pilar de su estrategia de seguridad nacional. Bajo esta visión:
* Justifica la intervención a Venezuela bajo una versión renovada de la Doctrina Monroe donde destaca el poderío bélico de la administración para garantizar la seguridad hemisférica y advertir a otros adversarios internacionales.(Corolario Trump) donde el dominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental no volverá a ser cuestionado.
* Se lanzó una advertencia directa a otras figuras políticas y militares en Venezuela: lo ocurrido a Maduro les sucederá a ellos si no actúan con justicia.(Coacción al gobierno Chavista)
* El futuro de la región estará determinado por la capacidad de proteger el comercio y los recursos estratégicos para la seguridad nacional estadounidense.

Estos hechos y estas declaraciones dejan tambien en claro que:
Existe un IMPERIALISMO vigente: Donald Trump y EE.UU. son un Estado Nación Imperial dispuesto a usar su poder para someter a los Países Latinoamericanos a sus intereses imperiales, a saquear sus recursos naturales y a someterlos como Paises Coloniales Subordinados al Hegemón Americano donde lo de Venezuela ha sido una accion disciplinadora y ejemplificadora inicial para el resto.

Existe una Ruptura del Orden Internacional:  El Derecho Internacional de ese Mundo Basado Reglas “Elásticas para los Poderosos” pero mediadas por acuerdos y organismos internacionales ha perdido totalmente su injerencia en la realidad algo que ha quedado claro con la accion meramente contemplativa e inoperante de la O.N.U., la O.E.A. y la CELAC.

El Nuevo Orden Vigente es la Realpolitik Imperial basada en la fuerza, la cual se utilizara para garantizar exclusivamente los intereses del Hegemon americano y para el saqueo de Recursos Naturales y Petróleo en su Patio Trasero Latinoamericano.

Por otra parte esto no es novedad ya lo habia expuesto por ejemplo la Generala Laura Richardson al hablar respecto al Triangulo del litio y el petróleo argentino. Ademas en esta ocasión con la Administración Trump escalaron otro límite de Colonialismo diciendo que ellos Administraran  Venezuela y que el nuevo Gobierno Venezolano deberá responder a las exigencias que vengan del norte  (Trump dixit).

LAS PRÓXIMAS FICHAS DEL DOMINIO GEOPOLÍTICO YANQUI EN LATINOAMÉRICA SON: 
COLOMBIA:  El mandatario estadounidense fue tajante: «Petro tiene que cuidarse el trasero», afirmó Trump, vinculando directamente al presidente colombiano con el narcotráfico. En este sentido, el republicano no solo lanzó una advertencia personal, sino que escaló sus acusaciones contra el Estado colombiano: aseguró que bajo el Gobierno de Petro existen
«Él será el siguiente», añadió, reiterando una amenaza que ya había lanzado en diciembre de 2025.
MEXICO: México “está Gobernado por los Cárteles” dijo Trump lo cual es una deslegitimación directa de la capacidad del Estado Mexicano para ejercer Soberanía interna y que si México “no puede/no quiere desarticularlos”, EE.UU. “puede” hacerlo. Ese encuadre es clásico para justificar operaciones extraterritoriales las cuales dijo que iba a realizar en territorio Mejicano.
BRASIL: El régimen de Lula Da Silva con su protección arancelaria a la producción, su participación en los BRICS y su actual condena a la acción de EE.UU. en Venezuela lo ponen en el camino del Domino Geopolítico Yanqui en Latinoamérica pero su tiempo vendrá en el momento adecuado.
En estos últimos dos países por su envergadura no es probable que haya acciones militares pero si coerciones de poder blando y poder duro para tratar de someterlas a las exigencias del Hegemón Yanqui.
La característica común de estos tres países que los ponen en la línea del Domino Geopolítico de Donald Trump y el Imperialismo Yanqui es que «tienen gobiernos soberanistas que no se someten dócilmente a las exigencias de EE.UU.» por ello es que están en la mira. El caso de Argentina con Javier Milei o el de Chile con su futuro Presidente Kast no corren peligro ya que serán perros falderos obedientes al servicio regional de Trump.

TRAICIÓN INTERNA, OPINOLOGOS APRESURADOS O GUERRA COGNITIVA SOBRE EL NUEVO GOBIERNO

Se plantea que por lo “Limpia” de la Operación de Extracción (Secuestro del Presidente de Venezuela Nicolas Maduro) hubo traición de sus pares en el Gobierno sin medidas de resistencia visibles, lo cual no es verdad ya que general Dan Caine afirmó, en la Conferencia en Mar-a-Lago junto a Trump, que Helicópteros Estadounidenses que se desplazaban para extraer al Presidente Nicolás Maduro y a su esposa recibieron fuego, y que uno fue alcanzado pero «siguió siendo operable», también hubo militares de EE.UU. heridos y Militares Venezolanos muertos.

Si bien no puede descartarse de plano esta hipótesis de traición interna propugnada por muchos respecto de la entrega de Nicolas Maduro por parte de sus pares del Poder Chavista como carta de negociación con EE.UU.  para su permanencia en el poder, desde mi punto de vista ésta es una hipótesis basada solamente en supuestos o especulaciones teóricas pero que hasta ahora carece de pruebas concretas y que además peca de ingenua al catalogar en los hechos a los fogueados Delcy Rodriguez o Diosdado Cabello de inocentes políticos para realizar un acuerdo de esa naturaleza con un escorpión como Donald Trump y EE.UU. (si hay dudas de esta naturaleza habría que preguntarle que piensa a Corina Machado que fue usada y ahora descartada). 

Lo ocurrido en Caracas en la “Operación Resolución Absoluta”  puede analizarse e intentar explicarse con argumentos más concretos basados en información existente: La Operación fue preparada y ensayada con meses de antelación, se utilizó una Gran Infraestructura Militar de respaldo que además incluyo 150 aeronaves, se realizó una Acción Militar Especializada con apoyo Guerra Electrónica más delación interna con activos de la CIA.

Reuters describe y también lo hace el Genera Dan Caine, jefe del estado mayor de EE.UU., que previamente a la extracción se realizaron  ataques contra sistemas de defensa aérea cerca o dentro de Caracas, el uso de aeronaves especializadas en “electrónica jamming” (Guerra Electrónica – Interferencias) y helicópteros volando a baja altitud con corredores electrónicamente seguros sobre la ciudad.

Con lo que está declarado públicamente, el escenario más coherente es:
1.  Primero se atacaron defensas antiaéreas cerca/dentro de Caracas, generando daños en una unidad antiaérea,  visibles por ejemplo en La Carlota.
2.  En paralelo, se usó apoyo de aeronaves de interferencia para cegar/ensuciar el espectro electromagnético. Reuters también reporto que EE. UU. había movido a la región “aeronaves especializadas en interferencia electrónica (electrónic jamming – Guerra Electrónica) para degradar sensores y comunicaciones.
3.  Luego los helicópteros entran bajo, aprovechando: límite físico del “horizonte radar”, el entorno urbano y relieve geográfico, el poco tiempo de reacción posible y el estrés operativo del sistema C2 (Comando y Control).
Eso permite que, aunque existan radares y misiles, la defensa no logre detectar a tiempo o no logre cerrar el ciclo de decisión a tiempo para impedir la incursión.
Aún si alguien “los vio”, disparar no es automático, ni siquiera con misiles antiaéreos portátiles Igla, ya se requiere autorización de C2 (Comando y Control que es la autoridad/dirección sobre fuerzas para cumplir la misión) y sigue reglas operativas precisas más tiempos de decisión.

Aunque una patrulla o radar local detecte algo, el sistema necesita:
•             Confirmación (evitar fuego amigo/errores).
•             Asignación de blanco y prioridades (qué unidad dispara).
•             Autorización (según doctrina/reglas).
•             Coordinación para evitar “doble enganche” o caos.

Si el C2 está degradado por ataque o Guerra Electrónica, esa coordinación se rompe.
CONTINUARÁ.