TRES hechos trágicos, ocurridos durante la permanencia de las organizaciones de resistencia palestina en el Libano, dejaron huellas imborrables en la memoria colectiva de los palestinos: las masacres de Karantina, Tal Zatar, Sabra y Chatila.
El ejército sirio entró masivamente al Líbano en junio de 1976. Sin embargo, en la antesala de su ingreso y antes de las tristes jornadas en el “junio negro” ( en árabe, jasiran asuad) , pudo haber impedido algunas atrocidades que allí se cometieron.
Las tropas del presidente sirio Hafed Al Assad no intervinieron para evitar la embestida criminal que tuvo lugar el 18 de enero de 1976 en Karantina, localidad situada en la periferia de Beirut. Una práctica criminal perpetrada por las milicias falangistas del YabatLubnan (Frente Libanés), acompañadas con acciones militares que dejó un saldo de mil novecientos palestinos muertos, en su mayoría civiles que no integraban las organizaciones armadas.
Tal Zatar es otro hecho aberrante presente en las crónicas palestinas. El asedio a este campo de refugiados a manos de los Tigres de Chamoun y de Kataeb de Gemajel, dos grupos del Yabat Lubnan, fue planificado y ejecutado ante la pasividad y “neutralidad” de las fuerzas sirias, aunque algunos dirigentes palestinos hablan directamente de la “complicidad” de Al Assad.
Finalmente, luego de casi casi dos meses de bloqueo y bombardeos continuos, el 12 de agosto de 1976 cae Tal Zatar. El parte militar da cuenta de dos mil setecientas bajas, sólo el treinta por ciento eran combatientes de las organizaciones de resistencia que se encontraban defendiendo el asentamiento de refugiados. La metralla de las milicias del Frente Libanés tenía como objetivo la población desarmada, una campaña de terror desplegada para expulsar a los refugiados del Líbano.
Varias fuentes palestinas, informan que antes de la ofensiva final de las milicias del Yabat Lubnan al campamento de refugiados de Tal Zatar, advirtieron la presencia de oficiales sirios ubicados en puestos de observación pertenecientes a los milicianos de la Falange (Kataeb), mientras los combatientes palestinos de la estructura político-militar pro-siria Saika abandonaban el sitio, renunciando a la defensa del campamento y dejando en soledad a sus compañeros de armas del F.P.L.P. (Frente Popular para Liberación de Palestina), F.L.A. (Frente de Liberación Árabe, afiliado al Bath iraquí), F.P.L.P. Comando General ( cuyo jefe era Ahmed Gibril) y los integrantes de Al Fatah, los defensores y resistentes en Tal Zatar.
Algunos van mucho más lejos y sostienen que los grupos de guerrillas palestinas Saika y Frente Democrático para la Liberación de Palestina (F.D.L.P.) de Naif Hawatmeh, tenían en sus filas miembros del ejército regular sirio que operaban según instrucciones de Damasco. La incorporación de formaciones militares que no procedían del seno de la sociedad palestina, siempre alimentó dudas sobre las verdaderas intenciones de los referentes de esas organizaciones.
En síntesis, el proyecto politico del régimen sirio en Libano en tiempos de la guerra civil, siempre se orientó en detrimento de una salida democrática que integrara a todos sectores progresistas de la sociedad, y al mismo tiempo de acompañamiento a la resistencia palestina. Los primeros meses del año 1976 ponian en evidencia los nefastos planes del régimen sirio.
En de septiembre de 1982, se producen los ataques criminales de los falangistas libaneses contra dos campamentos de refugiados de Beirut, ubicados en Sabra y Chatila. Otra vez el ejército sirio se “distrajo”, y luego de dos días de ofensiva se contabilizaron más de mil ochocientos palestinos asesinados, la mayoría de ellos indefensos. Eran mujeres, niños y ancianos que permanecieron en Líbano, mientras sus familiares que formaban parte en las distintas estructuras de la resistencia habían abandonado el territorio rumbo a Túnez, cumpliendo un acuerdo sellado después de los enfrentamientos con las fuerzas ocupantes israelíes.
En esos tiempos, los registros violentos diagramados por Israel, operación Pazen Galilea en el sur libanés, tenían como propósito erradicar a los palestinos del área. Se trataba del mismo objetivo de aquella intervención en 1978, cuando se instrumentó la formación de un ejército integrado por libaneses, financiado por Tel Aviv y al servicio de la seguridad del Estado sionista.
En 1982 Israel llegó a ocupar la periferia de Beirut durante sesenta días, combatiendo contra los palestinos que reproducían el protagonismo desplegado en 1968 durante la batalla de Karameh. A pesar de la soledad en la lucha de los combatientes y de las acostumbradas “ausencias” de las fuerzas del ejército sirio (las tropas de Al Assad llevaban más de un lustro en suelo libanes), los ocupantes israelíes no pudieron quebrar la resistencia.
En aquellos combates contra la presencia del ejército sionista en Líbano, una vez más los palestinos demostraban su gran desempeño en el plano militar, jamás reconocido por los propios “amigos” del escenario árabe, ni por el enemigo israelí.
Siria abandona el Líbano en el año 2005, casi treinta años después del jaziránasuad ( junio negro). Fueron tres décadas de presencia en el país de los cedros, sin “gloria” pero con muchas “penas” y desgracias, no solamente para las organizaciones de resistencia de los palestinos que permanecieron casi trece años en el país, sino también para aquella revolución inconclusa que cobró fuerza en 1975, y que fuera temporalmente abortada por la intervención del régimen de Hafed Al Assad en junio de 1976.
NESTOR ANTONIO SULEIMAN Y SU PARTICIPACION EN RADIO, ANALIZANDO LA SITUACION POLITICA EN EL ORIENTE MEDIO
ELECCIONES PRESIDENCIALES EN LA REPUBLICA DEL ECUADOR EL DIA DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 2021
ESCRIBE JAVIER TOLCACHIER [1]
EN medio de la zozobra por la dramática situación sanitaria y socioeconómica, las y los ecuatorianos tendrán una nueva cita con las urnas el 7 de Febrero. Los algo más de 13 millones de empadronados habrán de escoger a un nuevo/a primer mandatario/a y su vice entre dieciséis binomios contendientes junto a la composición de la nueva Asamblea legislativa y los representantes ante el Parlamento Andino. Para acceder a la presidencia en primera vuelta, los candidatos deben sumar más del 40% de los sufragios y superar por más del diez por ciento a su más inmediato rival. De no ser así, los dos primeros irán a segunda vuelta el 11 de Abril.
En medio de la zozobra por la dramática situación sanitaria y socioeconómica, las y los ecuatorianos tendrán una nueva cita con las urnas el 7 de Febrero. Los algo más de 13 millones de empadronados habrán de escoger a un nuevo/a primer mandatario/a y su vice entre dieciséis binomios contendientes junto a la composición de la nueva Asamblea legislativa y los representantes ante el Parlamento Andino.
Para acceder a la presidencia en primera vuelta, los candidatos deben sumar más del 40% de los sufragios y superar por más del diez por ciento a su más inmediato rival. De no ser así, los dos primeros irán a segunda vuelta el 11 de Abril.
Según todas las encuestas dadas a conocer (si es que a esta altura tienen alguna fiabilidad), la pugna principal será entre Andrés Aráuz, candidato sucesor de la Revolución Ciudadana liderada por Rafael Correa y el banquero Guillermo Lasso, apoyado por el socialcristianismo de Jaime Nebot. El actual prefecto del Azuay, Yaku Pérez, representando al partido de corte indigenista Pachakutik, obtendría el tercer lugar con más de un 10% de los votos.
Marcada de antemano por proscripciones, arbitrariedades, riñas y actitudes sesgadas por parte de la autoridad electoral, que en su conjunto intentaron favorecer a la candidatura neoliberal – apoyada por el establishment económico y los medios de comunicación hegemónicos –, esta elección supone una encrucijada de caminos, fundamentalmente para el pueblo ecuatoriano, pero también para la reconfiguración del mapa político latinoamericano.
ELECCION DECISIVA PARA EL MAPA GEOPOLITICO DE LATINOAMERICA Y EL CARIBE
Pasados ya casi doce años del golpe contra Manuel Zelaya en Honduras, las sucesivas destituciones ilegítimas de Fernando Lugo y Dilma Rouseff, los triunfos electorales derechistas ante el desgaste de gobiernos progresistas en Uruguay y el Salvador, pero también con la recuperación del mandato emancipador en México, Argentina y más recientemente con la resonante victoria popular en Bolivia, el mapa político latinoamericano sigue en zona de turbulencias, sin presentar un vuelco hacia una tendencia firme.
En Chile, la ciudadanía se pronunció firmemente luego de las masivas movilizaciones de 2019 por sacarse la camisa de fuerza de la constitución pinochetista de 1980. Sin embargo, los mandaderos políticos del poder económico lograron amañar el triunfo y unirse en lista única para apoyar a candidatos a la Convención Constituyente e intentar conseguir el tercio necesario que les posibilite vetar cualquier transformación sistémica. Aun así, Chile continúa siendo una esperanza de cambio, si logra primar la real intención del pueblo.
También en Perú, en medio del descontento generalizado con la “clase política”, aparece la posibilidad de un triunfo de izquierdas, de corte feminista e intercultural encarnado en la figura joven de Verónika Mendoza. Mientras tanto, el país continúa envuelto en una guerra incesante de bandas mafiosas que se disputan el botín del poder político.
La terna del eje neoliberal en la zona andina se completa con el mandatario muletto de Uribe, Iván Duque, en una Colombia cuyas heridas se han reabierto luego de la breve esperanza de un Acuerdo de Paz, que lamentablemente nació herido de muerte anunciada. El monopolio económico, político y mediático colombiano y la posición del país como punta de lanza de la estrategia militar y conspirativa estadounidense en la región, suponen un gran reto para opciones transformadoras como las protagonizadas por Gustavo Petro, cuya agrupación Colombia Humana ha sido recientemente ilegalizada en un caso más de lawfare descarado.
Venezuela continúa siendo una nación asediada, habiendo fallado los Estados Unidos en su objetivo de derrocamiento directo del gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro, pero habiendo conseguido su objetivo de mínima, de quitarle a la revolución bolivariana buena parte del empuje inicial de locomotora de integración solidaria y ejemplo revolucionario de construcción de un nuevo socialismo de características comunales.
Del mismo modo, el aparato conspirativo de las derechas no descansa y alimenta también en Cuba protestas desde un pequeño sector cultural disidente de la política oficial con la intención de crear levantamientos masivos hoy improbables. La isla continúa siendo un faro de solidaridad, orgullo nacional y desarrollo sanitario y educativo, intentando emprender al mismo tiempo reformas económicas sustantivas que permitan una mejoría del poder adquisitivo de su población.
En el Brasil, nación de peso específico ineludible en la región, las fuerzas conservadoras empujan el reemplazo de un debilitado Bolsonaro – al igual que Temer apenas un fusible en el esquema del poder – por algún personaje típico de tendencia neoliberal como el actual gobernador de Sao Paulo Joao Doria. Las agrupaciones de la izquierda, los feminismos, las identidades negras e indígenas, en suma, los excluidos sociales tendrán aquí -al igual que en Colombia-, el empinado desafío de generar una real acumulación popular de fuerzas detrás de un proyecto político transformador, sobre todo en la región sureña del país, aún marcada por la huella del racismo esclavista.
Ante este escenario, un triunfo de Andrés Aráuz en Ecuador, reforzaría el bloque progresista, en un seguro alineamiento con Andrés Manuel López Obrador, Alberto Fernández y Luis Arce – éste a su vez puente con las izquierdas nucleadas en el ALBA-TCP- que permitiría una parcial reconstitución de un frente de integración soberanista, capaz de hacer frente a la diplomacia colonialista de la OEA.
Este frente, constituido por una base social no homogénea, si bien no produciría una ruptura directa con las matrices del capitalismo mundial, estaría en condiciones de disputar los sentidos en la pospandemia con un carácter de mayor protección a la educación y la salud pública, la distribución directa de recursos a los sectores empobrecidos, un desarrollo tecnocientífico de mayor autonomía y cooperación intrarregional y Sur-Sur y sobre todo ejercería de freno a la apetencia irracional del capital multinacional sobre las reservas naturales y las capacidades humanas de la región.
DESPUES DE LA TRAICION, RECUPERAR LA ESPERANZA
Lo que los medios hegemónicos llaman “apatía” o “desinterés” por parte de la mayor parte del electorado y que se refleja en un alto porcentaje de “indecisos” en las encuestas no es tal. La palabra adecuada es desilusión. El giro radical del gobierno de Lenin Moreno hacia la derecha, la traición al mandato por el cual fue elegido, el pacto de alineamiento evidente con las directivas estadounidenses y los intereses del poder económico, con la consecuente difamación mediática, persecución y proscripción del correísmo, el co-gobierno y reparto con el ahora candidato Lasso y su aliado Nebot, la nueva dependencia del FMI y finalmente, la catástrofe sanitaria que azotó al país, fogonearon en la población el histórico espíritu de rebeldía que se manifestó en las jornadas de Octubre de 2019.
A esas jornadas históricas, el gobierno y el poder establecido opusieron represión y cinismo, a la espera de que aquella llama se apague. La unidad social de esos días en abierta rebelión al sistema no decantó, al menos todavía, en una unidad política, ya que persisten los rencores de antaño, los protagonismos y también la irresuelta contradicción entre las vertientes nacional -desarrollistas – ahora con Aráuz convertida en un tecnodesarrollismo más amigable con el entorno y la corriente indigenista más proclive a las proclamas ambientalistas y del Buen Vivir.
¿Cómo recuperar la esperanza en tiempos de desilusión y fragmentación? Tiempos en los que conviven sueños generacionalmente diversos, en los que el irracionalismo gana terreno ante la falta de sentido generalizado de una realidad de consumo materialista, en que el divisionismo de las corrientes de progreso humano es atizado desde el poder conservador. Sobre todo, en tiempos donde no logran asentarse con claridad los nuevos paradigmas humanistas de futuro.
TIEMPO DE RECAMBIOS
La estrategia de persecución y proscripción política, fomentada a través de la infiltración del poder judicial y la manipulación mediática permanente, pero también el envejecimiento y la muerta obligaron a las fuerzas progresistas a proponer candidaturas diferentes a la de los íconos políticos de principio de siglo. La partida de Chávez colocó a Nicolás Maduro como máximo representante de la revolución bolivariana, mientras que Miguel Díaz Canel fue ungido en Cuba como el primer presidente nacido después de la revolución.
Ante el ilegal encarcelamiento de Lula, las izquierdas brasileñas acudieron en la coyuntura electoral a Fernando Haddad (P.T.), pero también a Manuela D´Avila (PCdoB) y Guilherme Boulos (PSOL) como jóvenes exponentes de un proyecto de renovación política. En Argentina, el kirchnerismo forjó un frente que aglutinó a todo el peronismo y a otros sectores de centroizquierda e izquierda, logrando el triunfo con la candidatura de Alberto Fernández. En Bolivia, el golpismo no logró consolidarse y Luis Arce, ex-ministro de Evo, fue la figura elegida para representar a los movimientos sociales y al legado del Proceso de Cambio.
Los referentes históricos, aún cuando no protagonizan el lugar central en la administración, no han perdido el peso conferido por el pueblo en su momento, cumpliendo funciones estratégicas en el complejo entramado político de cada país.
En el caso ecuatoriano, la esperanza de “volver mejores” de la Revolución Ciudadana, que logró importantes transformaciones constitucionales, una plurinacionalidad embrionaria, pero sobre todo, grandes mejorías en el nivel de vida de las mayorías, está centrada en la figura joven de Andrés Aráuz, economista y ex ministro de Conocimiento y Talento Humano en el gobierno de Rafael Correa, que cumplirá sus 36 años el día anterior a la elección.
Tal como lo ha declarado en entrevistas, ha señalado la intención de acometer reformas que permitan una mayor democratización de la comunicación y asumirá la importante misión de poner nuevamente a Ecuador en la senda de la unidad regional destruida por la presión colonialista del gobierno estadounidense y sus vasallos regionales.
Este recambio generacional promete acometer en el país fuertes reformas a la matriz productiva, basando el desafío de levantar a través del desarrollo tecnológico con justicia social un país empobrecido, devastado y nuevamente endeudado. La alternativa en la coyuntura es neoliberal y nefasta.
FUENTE:TeleSURHD
[1] Javier Tolcachier es investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.
LA PANDEMIA NO TERMINO. LA DOCENCIA UNIVERSITARIA EN DEFENSA DEL DERECHO A LA EDUCACION Y LA SALUD
Las medidas dispuestas en marzo de 2020 para contener la extensión de la pandemia en nuestro país obligaron a las universidades a trasladar la enseñanza a la modalidad virtual durante todo el ciclo lectivo pasado. La continuidad pedagógica y de las numerosas actividades que se realizan en las universidades públicas demandó un gran compromiso y esfuerzo de docentes, no docentes y estudiantes. En este contexto, las y los docentes hemos tenido que resolver importantes dificultades para poder sostener nuestra tarea y contribuir con ella a asegurar en las universidades públicas el derecho de nuestro pueblo a la educación y al conocimiento.
Ante el próximo inicio de un nuevo período de clases, mientras se desarrolla la primera etapa de una campaña de vacunación en la que depositamos grandes expectativas, comienza a plantearse la posibilidad de un retorno a la presencialidad en las actividades educativas. En este contexto, visto el oportunismo y la irresponsabilidad con que algunos sectores manipulan el tema, consideramos necesario puntualizar algunas cuestiones.
En primer lugar, que durante el año pasado no se suspendieron las clases. Se garantizó de diversas maneras la continuidad de los procesos formativos y del vínculo pedagógico, fundamentalmente a través del uso de las nuevas tecnologías de la comunicación. Aun con todas las limitaciones y dificultades que comportó esa estrategia, y sin perder de vista que los desafíos y los riesgos que ha planteado la incorporación masiva de estos recursos en el campo educativo configuran una agenda urgente para el debate de una política que pretenda asegurar una educación emancipatoria junto al desarrollo soberano del conocimiento y la cultura en nuestro país, es imperioso reconocer que en nuestras escuelas y universidades se siguió enseñando.
En segundo término, que las y los docentes valoramos la presencialidad como una dimensión fundamental de nuestra actividad, tanto en el ejercicio de la función de enseñanza como en la construcción de las vinculaciones que sostienen y dan sentido a las múltiples tareas que llevamos a cabo. El retorno a las clases presenciales, sin embargo, sólo puede darse en tanto NO SE PONGA EN RIESGO LA SALUD DE LAS Y LOS TRABAJADORES DOCENTES Y NO-DOCENTES, ESTUDIANTES, FAMILIAS Y DE LA POBLACION EN GENERAL.
Es por ello que la decisión de iniciar ese proceso en nuestras universidades debe ponderar la evolución favorable de 4 factores determinantes:
el grado masivo de inmunización desplegado por la vacunación.
el monitoreo de las autoridades sanitarias sobre la situación epidemiológica.
los protocolos de retorno consensuados con los sindicatos docentes y no docentes, y la organización estudiantil.
la disposición de infraestructura edilicia adecuada y la provisión de insumos para la sanitización y la higiene de la población universitaria.
Sólo en la medida en que se garanticen integralmente estas condiciones, podrán establecerse los mecanismos adecuados para una eventual vuelta a las aulas, atendiendo a la diversidad de situaciones que se presentan en cada región, en las distintas instituciones y al interior de las mismas. No es posible definir un programa uniforme desconociendo estas particularidades, y no es admisible pretender llevar adelante este proceso sin la participación plena de los sindicatos y el movimiento estudiantil. En este sentido, es fundamental que las autoridades aseguren el funcionamiento de las Comisiones paritarias de monitoreo de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo, articulando su actuación en todos los niveles del Sistema Universitario.
Mientras tanto, es fundamental garantizar la conectividad que docentes y estudiantes necesitamos para poder asegurar el derecho a la educación universitaria mediante el recurso a los entornos de enseñanza virtuales. Por eso reivindicamos la resolución del gobierno nacional de declarar a telefonía fija y móvil, internet y la televisión por cable como servicios públicos y esenciales, regulando las tarifas y estableciendo una prestación básica accesible para los sectores populares de nuestro país, y llamamos la atención sobre las maniobras de las empresas que pretenden eludir sus obligaciones, así como sobre la necesidad de retomar el camino de la desmonopolización del sector.
La promoción de la educación pública es central para el desarrollo nacional y la ampliación de derechos de nuestra población. Por tal motivo, también es imprescindible proveer una inversión sostenida y creciente en la mejora de los salarios, las condiciones de trabajo y la formación docente, la infraestructura universitaria, y los programas necesarios para seguir ampliando el acceso, la permanencia y el egreso en los estudios universitarios. El fortalecimiento del sistema universitario público es una de las claves para que podamos proyectar un camino de salida de esta crisis que conduzca a una sociedad más justa.
DESDE CONADU CONTINUAMOS TRABAJANDO EN DEFENSA DE LA EDUCACION PUBLICA Y LA SALUD DEL PUEBLO ARGENTINO
SE TRATA POR LA COPARTICIPACION Y RECAUDACION TRIBUTARIA DE ORIGEN PROVINCIAL: UNA APROXIMACION A LA EVOLUCION DE LA RECAUDACION IMPOSITIVA – ENERO DE 2021
CONCLUSIONES
El contexto económico argentino en la etapa pre pandemia ya era complejo y con el impacto del COVID-19 esta situación se agravó significativamente. En estas circunstancias, la recaudación de los niveles nacionales, provinciales y municipales se ha visto sensiblemente afectada, tanto por la reducción del monto de impuestos y tasas derivado de la inactividad, como por el atraso en el pago de los mismos.
Una aproximación de dicho impacto a través de la evolución real de las transferencias por Coparticipación (que representan una buena parte de los ingresos provinciales, ya que, en promedio, alcanzan el 71,3% del total de ingresos provinciales) indica que:Enero muestra un incremento real de 3,1%. Este rendimiento se relaciona con un muy buen desempeño de la recaudación del Impuesto a las Ganancias, por el incremento en la recaudación de Bienes Personales (se multiplicó por casi 6 i.a.) y el moderado desempeño positivo del IVA.En la primera parte de la pandemia, hasta el mes de mayo se observa un impacto negativo sobre la recaudación que es sostenido y empeora: -11,4% en marzo, -17,9% en abril, -25,8% en mayo. Los meses de junio y julio muestran una marcada desaceleración de esa caída: -11,6% en junio y 14,1% en julio. Agosto y septiembre implica un retorno a niveles previos a la pandemia, donde las transferencias en términos reales crecen 1,8% y 3,9% respectivamente respecto a ambos meses equivalentes del año anterior, particularmente influenciados por el atraso en el vencimiento de bienes personales y su significativa recaudación derivada de las modificaciones del impuesto en 2019, y la recuperación en buena parte del IVA y del Impuesto a las Ganancias. Octubre mejora aún más la recaudación mostrando un crecimiento en términos reales de 13,8% interanual que deriva de una mejor evolución de la recaudación del Impuesto a las Ganancias, una menor caída de IVA y por el impacto positivo, por tercer mes consecutivo, de la recaudación en el Impuesto a los Bienes Personales. Noviembre muestra valores similares al mes de octubre, con una variación interanual de 12,6%. El mejor desempeño del año lo tuvo diciembre, que cerró el año con 18,1%.La evolución es similar si se considera el promedio simple de la evolución real de las transferencias para cada provincia: -11,5% en marzo, -18,7% en abril, -26,1% en mayo, -12,3% en junio, -14,3 en julio, 1,7% en agosto, 4,2% en septiembre, 13,7% en octubre, 12,9% en noviembre, 19,2% en diciembre y 4,1% en enero.Al considerar la situación provincia por provincia, es posible distinguir que la pérdida en términos reales de las transferencias por Coparticipación tiene en sus extremos a CABA, con una caída de 56,0% interanual, como resultado de la reducción de las transferencias vinculadas al costo de la policía y bomberos y Río Negro, que recupera 12,1%, en un escenario donde, salvo CABA, el resto de las provincias le ganan fuertemente a la recaudación del año anterior ajustada por inflación por cuarto mes consecutivo. Considerando las transferencias de Coparticipación, la recaudación por IVA en enero mostraría guarismos positivos por segundo mes consecutivo, en torno al 1,4%. Esto ilustra la actividad del mes anterior al de recaudación, atado a la capacidad de pago en el mes de enero. Respecto a la inflación, eneropresenta datos levemente superiores en términos interanuales. La evolución del IVA en términos reales resulta un termómetro preciso del desempeño del consumo en dicho mes.En el caso del Impuesto a las Ganancias, enero muestra una excelente performance por cuarto mes consecutivo, alcanzando un incremento en términos reales de 14% interanual.Finalmente, en enero se repite el sensiblemente incrementó de los montos relacionados con el Impuesto a los Bienes Personales (560%).A la par, al analizar la evolución de la recaudación a través de recursos propios de cada provincia, es posible distinguir:Una recuperación más lenta y una mayor dispersión entre provincias respecto a lo percibido en el caso de recursos por trasferencias de Coparticipación.Desde el advenimiento del COVID se observa que, en los meses de abril y mayo se produce la mayor caída: 26,6% y 23,5% respectivamente. Luego, en junio, se recupera hasta -18,2%. Y entre los meses de julio a octubre, la recuperación se presenta lenta, amesetándose aproximadamente en -10% (caídas de 12,7%, 12,9%, 13,8% y 9%).Vale mencionar que la evolución se realizó hasta el mes de octubre inclusive y no incluye datos para las provincias de Corrientes, La Pampa, Misiones, Santa Fe y Santiago del Estero por no contar con información disponible.
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(3) REGION DE ANTAKIA Y KILIKIA OCUPADAS POR TURQUIA (4)REGION AL AHWAZ OCUPADA POR EL COLONIALISMO PERSA
ESCRIBE NESTOR ANTONIO SULEIMAN
La herencia colonial se enlaza con algunas de las trascendentes crisis, que en diferentes épocas produjeron enfrentamientos entre las comunidades árabes.
Lamentablemente, muchos de los factores que inciden en el proceso de integración se han instalado como situaciones difíciles de superar, y en algunos escenarios se han establecido como problemáticas antagónicas. Es indispensable abordar las cuestiones traumáticas que se presentan en los procesos de unidad, que en ningún caso deben ser un intento de imponer un formato cultural o una estructura exclusiva de carácter ideológico.
El proyecto geopolítico estadounidense viene profundizando su influencia en la región de Oriente Medio desde la guerra iraco-iraní de 1980. Para ello acudió tanto a los aliados transitorios, como permanentes.
En ese esquema, el régimen retardatario teocrático de Irán ha sido funcional a los intereses de EE.UU., al tiempo que se beneficiaba de las alianzas coyunturales con Washington.
La guerra iraco-iraní patrocinada por EE.UU., que duró más de ocho años, significó un desgaste grande para la revolución iraquí, situación que desenmascaró a la oligarquía religiosa persa abastecida militarmente por el Pentágono.
Estos hechos se conocieron en tiempos del famoso escándalo Irán-Contra, cuando salió a la luz que con los dividendos de la venta clandestina del parque militar estadounidense al régimen del ayatolá Ruholah Jomeini, se financiaba a la contra-revolución nicaragüense.
Como detalle anecdótico de ese apoyo logístico estadounidense a la República Islámica de Irán, los envíos de material bélico partían de Israel hacia territorio iraní, utilizando un puente aéreo en Chipre. Ayuda militar hacia Irán desde el Estado sionista en plena guerra iraco-iraní, fue sorprendente para propios y extraños.
Irak y su otrora régimen baathista representaban una verdadera muralla, un escudo de contención a las pretensiones territoriales de la dirigencia persa. Eran tiempos en los que se advertían las intenciones expansionistas de Teherán y el accionar desestabilizador en regiones árabes, propósitos que siguen vigentes . Basta para comprobarlo, una rápida mirada a los acontecimientos que sobrevinieron luego de la invasión a la Mesopotamia iraquí en el 2003, caracterizados por el alto grado de compromiso de la aristocracia religiosa chiíta que gobierna Teherán, y por la intromisión de la Guardia Revolucionaria de Irán en apoyo a los gobiernos títeres de Bagdad.
La operatividad de las columnas de agentes persas en la región del Creciente Fértil se esparce desde la Mesopotamia iraquí hacia las llanuras sirias, alcanzando su injerencia al de la península de Arabia, en Yemen, asistiendo militarmentea los huthies, unos de los grupos involucrados en la guerra civil en ese país.
La Guardia Revolucionaria Islámica iraní alquiló para este propósito, durante mucho tiempo al gobierno eritreo de Esayas Afeworki, una isla del archipiélago dependiente de ese país situada en la región meridional del Mar Rojo.
El arrendamiento de este espacio servía a los instructores militares persas, para preparar a los combatientes pertenecientes a la minoría huthi, de afinidades teológicas con el chiismo duodecimano.
En sintonía con el relato, EE.UU. e Irán tienen un acuerdo que llevan a la arena de combate en la Mesopotamia iraquí: la misión es extinguir cualquier foco insurreccional. Mientras tanto, en todos los tiempos, los sauditas mostraron sus tibias empatías con los grupos opositores a los gobiernos iraquíes que fueron guiando los retorcidos destinos desde la ocupación.
Bajo el amparo de la oligarquía religiosa persa, los dirigentes iraquíes con un estilo mixturado de perfiles pusilamines y genuflexos, recibieron en todos los segmentos de los últimos diecisiete años el beneplácito de EEUU.
En las sociedades, sus integrantes suelen tener diferencias, y en esa dirección los enfrentamientos esporádicos en la Mesopotamia iraquí, entre fuerzas adherentes a la oligarquía clerical persa y los estadounidenses, siempre ocurren cuando se impregna mucho más la hegemonía de Teherán. Es una situación que altera la hoja de ruta del Pentágono, pero las diferencias siempre se agotaron cuando ambos socios necesitaron enfrentar tanto la resistencia laica en los primeros años de la ocupación, como hace unos años a los deterministas del Estado Islámico en el norte de Irak.
SIMETRIAS Y DIFERENCIAS EN LAS ALIANZAS
En el conflicto institucional egipcio, Qatar estaba alineado a la Hermandad Musulmana, en las antípodas Arabia Saudita respaldaba al general Abdelfatah Sisi, representante de la oligarquía militarista. En síntesis, no existen simetrías entre los posicionamientos de los países monárquicos del Golfo Árabe en los conflictos emergentes en el Creciente Fértil, ni tampoco en el resto del Mundo Árabe.
El régimen qatarí es el más cercano a Teherán, mientras que el emir de Bahrein desconfía de las intenciones de la dirigencia persa. Seguramente no le faltan motivos a la dinastía de los Al Jalifa, habida cuenta que sobran las “reivindicaciones territoriales” de la República Islámica de Irán sobre el pequeño emirato. Los argumentos se “fundamentan» en cuestiones de seguridad en la antigüedad, cuando los soberanos de ese archipiélago pagaban al otrora imperio persa por los servicios de protección que le brindaban ante las permanentes amenazas de los piratas de la región de Mascat en la entrada del Golfo Árabe.
En Libia el frente constituido por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, con la asistencia de grupos mercenarios rusos apoyan al mariscal Jalifa Jaftar, mientras que el frente turco- qatarí vuelca esfuerzos hacia el gobierno de Fayez Al Sarraj.
Las diferencias entre las petromonarquias en los distintos conflictos, quitan veracidad a las precarias interpretaciones que abordan algunos analistas. Se trata de criterios que sostienen la igualdad de concepciones y acciones en estos regímenes monárquicos.
ECUADOR POR EL TRABAJO Y LA PRODUCCION CON CIENCIA Y TECNOLOGIA AL SERVICIO DEL DESARROLLO HUMANO
RECUPERACION DE LA SALUD PUBLICA. RENEGOCIACION DE LA DEUDA. RELANZAMIENTO DE LA ECONOMIA CON IGUALDAD Y REDISTRIBUCION DE LA RIQUEZA. RECONSTRUCCION DEL TEJIDO SOCIAL. CIENCIA Y TECNOLOGIA. MAS EDUCACION. INTERNET COMO DERECHO HUMANO BASICO, ESTAS SON ALGUNAS DE LA PROPUESTAS PARA LLEVAR AL NUEVO GOBIERNO.
DISEÑAR UN CONTINENTALISMO SOLIDARIO; «NADIE SE SALVA SOLO»
El presidente Alberto Fernández asumió la presidencia pro tempore del Mercosur, afirmando que «la incorporación de Bolivia como estado parte será un enorme logro en este objetivo, un verdadero hito en este proceso de integración regional que debemos seguir profundizando».
«Es hora de superar la globalización de la indiferencia y construir la universalización de la solidaridad y esa tarea comienza por nuestra nave insignia: el Mercosur, con matices y diversidad» aseguró remarcando la necesidad de » más y mejor Mercosur». Y expresó su deseo de que el bloque se convierta en «la nave insignia del desarrollo sustentable, la innovación tecnológica y la inclusión social».
Ante la presencia de sus pares de Uruguay; de Paraguay, Mario Abdo Benítez, de Brasil, Jair Bolsonaro; de Bolivia, Luis Arce; y de Chile, Sebastián Piñera, el Presidente llamó a diseñar «acciones que contribuyan a una recuperación económica» de la región.
«Me hago cargo en un momento difícil pero con mucho entusiasmo. En memoria del querido Tabaré Vázquez asumo la función que me asignan con todo el compromiso y el amor que siento por este continente. Sueño de un Mercosur distinto, convertido en nave insignia del desarrollo sustentable, la innovación tecnológica y la inclusión social».
«Superar esta pandemia -aseguró- supone que construyamos un continentalismo solidario, entendiendo -como suele decir el Papa Francisco- que en ningún lugar del mundo, tampoco en América Latina, nadie se salva solo».
Gran parte de las dificultades que enfrentamos en Nuestramérica, como ya lo advirtiera José Martí, nos vienen de la injerencia imperial de U.S.A. que van desde la colonización cultural hasta la amenaza militar siempre presente. Desde causas falsas por corrupción a las destituciones, los golpes blandos con o sin participaciones policiales o de fuerzas armadas, law-fare, hasta las proscripciones encubiertas o amañadas, como la que afectó a Ecuador hace poco, cuando a dos meses de elecciones no estaba despejado el camino legal. No obstante los pueblos ya han puesto de manifiesto su decisión inquebrantable de ir por su emancipación definitiva de todo tutelaje extranjero. El triunfo contundente en Bolivia, el claro golpe al neoliberalismo chileno planteado por las movilizaciones populares que culmina en la reforma de la constitución; por toda nuestra región se fortalecen las organizaciones del pueblo que impulsan y ejercen una democracia cada vez más participativa con contenido social. En medio de esta coyuntura el pueblo ecuatoriano se prepara para derrotar al bloque oligárquico y sus aliados externos, el próximo 7 de febrero. Desde estas páginas expresamos la voluntad de organizar los apoyos de nuestra gente. Celebramos la visita de Andrés Arauz Galarza, candidato a presidente y los apoyos recibidos.
DOS PUÑOS AUNADOS PARA CONSOLIDAR UN PODER EN CONSTRUCCION; EL DE UN BLOQUE REGIONAL QUE EXPRESE Y ORGANICE LA VOLUNTAD POPULAR INDEPENDENTISTA DE LA «PATRIA GRANDE».–LAZOS DE AMISTAD FRATERNA. EL CAMINO DE LA UNIDAD EN EL DESTINO COMUN DE AMERICA LATINA DESARROLLADA, DESDE LA RIQUEZA ENORME DE SU PLURALIDAD DE VOCES Y CULTURAS.
FUENTE:«TRANSFORMAR ARGENTINA» – IDEAS Y PROYECTOS PARA UN DESARROLLOINCLUSIVO
MANIFESTACION – ANTONIO BERNI – TELA PINTADA EN EL AÑO 1934
PLANTA NUCLEAR EN ARAK, REPUBLICA ISLAMICA DE IRAN
ESCRIBE NESTOR ANTONIO SULEIMAN
En tiempos de Saddam, con el argumento de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, bloquearon el país, lo debilitaron y luego fue invadido por EE.UU. y la alianza occidental, con asistencia de Teherán.
El acuerdo sobre el programa nuclear firmado con Irán, fue definiendo la necesidad coyuntural de EE.UU. y de sus aliados. Un sospechoso arreglo que definitivamente terminó auxiliando al Estado teocrático islámico.
La insurgencia en la Mesopotamia iraquí seguía demandando la presencia de los agentes de Teherán en la región, fundamentalmente de las milicias de filiación chiíta, creadas para sofocar las acciones militares provenientes de todas las vertientes ideológicas del campo de la resistencia. Otras de las tareas de estos asistentes de las fuerzas de ocupación, es la de fomentar e incentivar las diferencias en el campo popular. Estas relaciones acuerdos tienen un precio alto para los pueblos expuestos a la crisis que vive la región.
En el caso de que el potencial programa nuclear iraní tuviera un fin bélico, estaría dirigido hacia los países del Golfo Árabe. Los pueblos esparcidos en la península de Arabia son las únicas víctimas, permanentemente amenazados por la prepotencia, la arrogancia y las retorcidas intenciones del colonialismo persa que sueña con la anexión de territorios árabes.
Bahrein forma parte del sueño anexionista de Teherán, y las tres islas del estrecho de Ormuz, Gran Tumb, Pequeña Tumb y Abu Mousa, a pesar de los reclamos internacionales, están lejos de poder ser recuperadas por los Emiratos Árabes Unidos.
Decía el ayatolá Jatami (5/4/2008 Europa Press) acerca de los disputados territorios:“Siempre serán iraníes esas islas […] Ellos deberían saber que el ancho azul del golfo Pérsico será siempre iraní y que este golfo no tendrá otra denominación que el Pérsico”. El clérigo aprovechaba su declaración para advertir sobre la nominación del espacio marítimo que divide la península de Arabia de los territorios árabes ocupados de Al Ahuaz.
El sionismo y su engendro expansionista, el Estado racista de Israel, pueden despreocuparse de este proyecto nuclear iraní. Si bien las ficticias amenazas de la dirigencia persa referidas a la desaparición de Israel, encuentran respuesta en las quejas de la dirigencia xenófoba israelí, en realidad el Estado judío siente “desprotección” cada vez que sus aliados incondicionales pactan con Irán por alguna necesidad coyuntural. También entre las monarquías del Golfo Arábigo cunde el pánico, cuando sus socios de Occidente se acercan a Teherán.
No son claras las intenciones que conllevan las declaraciones de la jerarquía del clero chiíta, alineado a Irán respecto de la desaparición física de Israel. Las acciones en el ámbito político de estos religiosos no guardan distancia respecto de las posturas de EE.UU., Rusia y el resto de la CEE, interesadas en sostener, sin condiciones, al Estado sionista.
En realidad, tanto el Pentágono como algunos países de la Comunidad Económica Europea, necesitan crear un enemigo con un perfil que permita desarrollar contradicciones antagónicas en el seno de las sociedades.
De este modo, los integristas y fundamentalistas como Al Qaeda, Estado Islámico, Boko Haram, Al Shabab o la Hermandad Musulmana son funcionales a los intereses foráneos en Oriente Medio o África. En esa línea, también resultan funcionales las milicias sectarias de orientación chiíta aliadas a Irán, entiéndase Hesbo Alah o Ejército Mehdi.
Para EE.UU. es indispensable que estos exponentes de prácticas nefastas para los intereses de las comunidades no desaparezcan, que estén vigentes, porque finalmente se convierten en fogoneros de la violencia, mixturada del odio al otro y de la exclusión del que piensa diferente, caldo de cultivo necesario para agudizar las diferencias en el seno de las sociedades. Estas organizaciones se van renovando, reciclando en los distintos escenarios o van cambiando los nombres de acuerdo a los acontecimientos; se nutren del mismo objetivo, y generalmente sus integrantes utilizan las mismas categorías de análisis.
EE.UU. tiene una estrategia diferente para cada frente y con cada encuadramiento determinista y fundamentalista.
Paradójicamente, las distintas administraciones de EE.UU. enlazaban sus fuerzas en Irak con las brigadas Badr, con el Ejército del Mehdi de Muktada Al Sadr, o con miembros de la Guardia Revolucionaria de Irán para combatir a los fatalistas del Estado Islámico. Un frente de combate que cuenta con la asistencia de Israel a través de los grupos feudales kurdos.
El Daesh (Estado Islámico) ha desbordado toda expectativa de EE.UU., Francia, Inglaterra y demás naciones: sigue su propio diseño descabellado, dejando al margen la posibilidad de ser conducido por cualquier referente de Occidente u Oriente. Las acciones militares de estos inadaptados pueden beneficiar en algunos tramos a los enemigos locales o de otras regiones, pero de ninguna manera pueden ser obstaculizadas por las tácticas de los mismos que los combaten.
Tampoco los gobiernos europeos han podido evitar que la esquizofrenia fundamentalista deje de operar en París, Bruselas, Londres, Madrid u otras metrópolis.
Sobrados ejemplos conducen a esta síntesis que, lejos de ser una simple conjetura, queda demostrada en la práctica por la ingobernabilidad de una estructura político-militar que día a día se nutre de los desplazados y excluidos de las sociedades en las que viven. Esto sucede, ciertamente, gracias a las políticas sostenidas por los regímenes sectarios que gobiernan tanto en Oriente Medio como en otras zonas del Mundo Árabe.
Debemos agregar que sin la asistencia de la población local, 35 mil o 70 mil combatientes no pueden ocupar más del 30% de los territorios sirio e iraquí. Aceptemos que la insurgencia en su conjunto, los rebeldes de todos los colores y preferencias religiosas, tienen el apoyo de sectores que han sido empujados a la marginalidad por distintos gobiernos. Estas últimas operaciones diagramadas por regímenes aliados a Teherán, han sido indispensables para construir ese espacio donde se radicalizan posiciones e interpretaciones religiosas, dando lugar a la disputa política en detrimento de la integración de las comunidades.
«ARGENTINA SANGRA POR LAS BARRANCAS DEL RIO PARANA», ES EL LIBRO QUE ACABA DE PUBLICARSE Y ABORDA EL ENTRAMADO DE NEGOCIADOS, CORRUPCION Y DESPOJOS DEL MODELO AGROEXPORTADOR EN LOS PUERTOS DE SANTA FE. ESCRITO POR LUCIANO ORELLANO Y EDITADO POR LA «EDITORIAL AGORA».
ESCRIBE GERMAN MANGIONE
La profundización del modelo extractivista, centrado principalmente en la agroexportación, fue transformando al nodo portuario del Gran Rosario en un centro de gravedad para la economía, y también para la política, no solo de la región, sino de toda la Argentina.
Por más obvia que parezca esta afirmación, paralelamente se ha dado un fenómeno (buscado por sus protagonistas) mediante el cual los actores económicos que dominan el sector se han mantenido ocultos al debate de las mayorías, salvo en situaciones excepcionales.
El libro Argentina sangra por las barrancas del río Paraná, de Luciano Orellano y publicado por Editorial Ágora, tiene como objetivo central correr ese velo que oculta a los gigantes invisibles, como bien describió Dan Morgan en su libro Los traficantes de granos en los años setenta.
Se trata de empresas que manejan el comercio mundial de granos y el comercio exterior de nuestro país, y que asociados a los históricos dueños de la tierra (y a algunos nuevos actores) trabajan con tesón para permanecer fuera de la vista de la sociedad y sobre todo de los Estados donde tienen asentadas sus plantas.
El reciente paro de los obreros aceiteros y los trabajadores portuarios de la región desnudó como pocas veces los mecanismos de poder que el sector moviliza cada vez que necesita aumentar sus beneficios. Por otro lado, puso sobre la mesa la fragilidad de la soberanía económica argentina, cada vez más dependiente de la agroexportación y el monocultivo.
Las luchas sindicales del sector; el control de la moneda y el ingreso de dólares; la definición de qué producimos, cómo lo producimos y sobre todo cómo lo distribuimos; el control de nuestros ríos y otros ejes que recorre el libro tienen plena vigencia y actualidad por más que solo aparezcan en las primeras planas cuando las contradicciones llegan a su máximo punto de ebullición. Son el corazón de nuestros males; así lo entiende Luciano Orellano y así lo expresa en este trabajo.
El libro refleja los resultados de una investigación militante de muchos años que, según asegura en su introducción este dirigente y referente del Partido Comunista Revolucionario de Santa Fe, tiene origen “en la búsqueda de las causas profundas del saqueo de nuestra patria y los consecuentes sufrimientos de los habitantes de este suelo”.
“Seguro es un libro militante sin un solo dato”, escribió en Twitter un usuario identificado con lo agrario ante la promoción del libro. Y quizás esa afirmación tenga más que ver con una falencia de los textos militantes que con la bronca gringa a todo lo que cuestione el statu quo agrario en Argentina. Pero en este caso, uno de los fuertes del libro es la recopilación meticulosa y precisa de los datos económicos y sociales de la Argentina de los últimos veinte años, esa del boom sojero y la remake moderna del granero del mundo.
Lejos de pretensiones académicas, el trabajo se reconoce nacido al calor del análisis fundado en el materialismo histórico y el marxismo, pero sobre todo en la práctica política en la que está zambullido el autor desde su juventud como militante obrero y fabril.
Quizás por eso, y porque es un libro pensado para la acción, otro de sus aportes es el material didáctico y comprensible que brinda para que nos adentremos en los mecanismos de la dependencia y sus consecuencias, esas que a veces son visibles pero ocultan sus orígenes y formas.
Y quizás por eso también, se toma el tiempo para repasar y rescatar las experiencias argentinas vinculadas a la recuperación de palancas de soberanía, como la del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) del primer peronismo o la Junta Nacional de Granos.
Intentando mostrar el fotograma como parte de una película que no arranca ni siquiera en este siglo, sino en los albores de la conformación de lo que hoy conocemos como Argentina, el libro mezcla en sus páginas a Belgrano y la Batalla de Punta Quebracho con Cargill, Cofco (uno de los principales grupos del agronegocio asiático) y el novísimo lobby agroexportador conformado en el Consejo Agroindustrial Argentino.
Muchas cosas han cambiado desde el inicio del estado terrateniente (1860/1880), pero un repaso por los mecanismos del saqueo y sus responsables nos permite ver que tanto los saqueadores externos como los socios internos de estos no son tan diferentes ni han cambiado tanto. Y asimismo se mantienen intactas las posibilidades de desarrollo que el país tiene si logra torcer el destino impuesto desde arriba y desde afuera.
Finalmente, al ser un libro pensado para la praxis política el autor entiende que es fundamental no solo describir los mecanismos de la dependencia argentina en esta etapa histórica, sino dejar en claro quiénes son los socios locales del saqueo, protagonistas de una línea histórica que los ubica como los verdaderos artífices de una patria que no termina de nacer.
Este trabajo es más bien un llamado a abrir los ojos y mirar de frente. Ponerle nombre y apellido al despojo como paso indispensable para orientar nuestras acciones políticas y sociales. Es un libro que sobre todo no se resigna al estado actual de las cosas. Y en ese camino nos brinda herramientas para para dar vuelta la historia. Una historia inconclusa que no para de volver.
* CORRECCION: NANCY VIVIANA PIÑEIRO
FUENTE:
«TIERRA VIVA» – AGENCIA DE NOTICIAS DEL CAMPO QUE PRODUCE ALIMENTOS -22 DE ENERO DE 2021-
TAPA DE LA REVISTA «TIME» DEDICADA A LAS NUEVAS AUTORIDADES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA: «PERSONA DEL AÑO» A JOE BIDEN Y KAMALA HARRIS ,
ESCRIBE ALBERTO CORTES
MILITANTE SOCIAL Y POLITICO – CONCEJAL MANDATO CUMPLIDO DE ROSARIO – ACTUAL PRESIDENTE DE “LIGA DE LOS PUEBLOS LIBRES”
LA ASUNCION DE JOSEPH BIDEN Y KAMALA HARRIS EN LA PRESIDENCIA Y VICE DE LOS EE.UU. viene teniendo una relevancia particular, por encima de muchos otros recambios presidenciales producidos en ese país, por una cantidad de circunstancias especiales. Entre ellas se destacan el producirse en medio de la pandemia de coronavirus, que ha alterado sustancialmente la vida y la economía en todo el planeta, pero que en los EE.UU. –fruto del enfoque negacionista de Trump– ha sido particularmente dura en términos humanos:
Así, mientras ese país tiene el 4,3 % de la población del mundo, tiene el 19,6% de los fallecidos. Esto en el país más rico del planeta, que podría haber volcado más recursos que ningún otro en atender el frente sanitario y que además no tuvo la desventaja de haber sido el primer lugar de despliegue del virus, sin conocimiento de experiencias previas, como le ocurrió a China. Podría….si hubiera querido.
También singularizan este cambio de mando otras características de la era Trump, muchas de las cuales se avizoraban desde su inicio, pero que hoy están tan a la vista que sólo una semana antes amenazaron no solamente la integridad del edificio del Congreso, por primera vez en 207 años, sino también la vida de los congresistas: La profunda fractura en la sociedad norteamericana que llevó a la presidencia a un personaje que – aunque es un multimillonario que defendió los intereses de la oligarquía que gobierna los EEUU, tanto como cualquier presidente anterior – era un outsider de la política norteamericana y encarnó –y encarna- bastante ajustadamente la disconformidad de una gran parte de la sociedad de ese país con la marcha general del mismo y que pretende cambiarla, por derecha. El discurso de inauguración de Joe Biden tuvo un eje claro:La necesidad de la unidad del país. No solamente la grieta tiene una dimensión tal que muchos han hablado de amenaza de guerra civil, sino que resulta poco viable intentar recomponer un rol hegemónico del país en el mundo –objetivo compartido tanto por la dirigencia Demócrata como por la Republicana y el Trumpismo- con un frente interno tan fisurado. Lo expresó explícitamente al proponer: “…que nuestra Nación asegure la libertad en casa y vuelva a ser un faro para el mundo”. El llamado a la unidad, lo más reiterado, no fue hecho sobre la base de conciliar con el Trumpismo más extremista, ya que dijo: “..Y ahora un alza en el extremismo político, supremacismo blanco, terrorismo doméstico que debemos confrontar y derrotaremos”.
Se espera una actualización de la Ley Patriota, que en inglés es el acrónimo de “Ley para unir y fortalecer América proveyendo las herramientas apropiadas, requeridas para impedir y obstaculizar el terrorismo”, impulsada por George Bush inmediatamente después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 y reformadas ya un par de veces; que básicamente son limitaciones a los derechos humanos, las libertades civiles y piedra libre a los organismos de inteligencia y seguridad. Supuestamente apuntaría a los extremistas de derecha, pero una vez sancionadas las leyes, se pueden usar contra cualquiera. Biden ennumeró lo que visualiza como sus mayores desafíos diciendo: “..un ataque a la democracia y la verdad, un virus furioso, creciente inequidad, el aguijón de un racismo sistémico, un clima en crisis, el rol de EEUU en el mundo.” Es decir que si luego los hechos se condicen con las palabras – lo que está por verse -, la agenda del nuevo presidente contiene algunos puntos progresivos, sobre todo en la política interna del país, especialmente al compararla con Trump: Política seria contra el virus en lo interno y retorno a la Organización Mundial de la Salud, retomar algún compromiso climático, totalmente abandonado por el presidente anterior, volviendo al Tratado de París. También debutó con algunas medidas opuestas a la política migratoria de Trump, aunque habrá que ver con cuidado la realidad, sin olvidar que Obama – de quien Biden era el vice -, detrás de un discurso progre, en varias etapas deportó más inmigrantes que Trump. Esto no debe crear la menor falsa expectativa respecto a los objetivos de Biden a nivel mundial: El nuevo Secretario de Defensa, Lloyd Austin, no sólo comandó la fuerza invasora a Irak en 2003, sino que pasó sus últimos años en el directorio de una de las más importantes empresas del complejo industrial-militar. No son empresas precisamente interesadas en que se abra una era de paz en el mundo. Además, aunque Trump se caracterizaba por un discurso belicista y confrontativo, tanto interna como internacionalmente; también se ufana –terminado el mandato-, que fue uno de los pocos presidentes estadounidenses que no empezó ninguna guerra (aunque siguió las que le dejaron empezadas). Incluso fue muy crítico de las previas invasiones norteamericanas en medio oriente. Obama, en cambio, y en especial su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, tuvieron papeles destacados en destruir Libia y Siria. En el primer caso, bajo el liderazgo de Khadafy, que había pasado décadas confrontando con Occidente, incluso con actos terroristas, pero que había recompuesto esa relación en la primer década del milenio, Libia había llegado a ser el país de mayor desarrollo humano de África y estaba también al tope de varios indicadores económicos y sociales. Esto a pesar de su compleja realidad social, con unos 140 grupos tribales distintos, muchos de ellos nómades, que en los 40 años de la era Khadafy habían logrado una armonía razonable. El apoyo abierto de la O.T.A.N., con el encabezamiento de Francia y Gran Bretaña, pero también con intervención decisiva e imprescindible de EE.UU., y también otros países, apoyando indirectamente a las fuerzas antigubernamentales; terminaron con la derrota y linchamiento de Khadafy – linchamiento festejado públicamente por Hillary Clinton-; y el cambio de situación de Libia que es hasta hoy un país en guerra con al menos dos gobiernos y la caída estrepitosa de todos los logros económicos y sociales del período anterior. Algo similar intentaron luego en Siria, desde el 2013, pero en este caso, Rusia y China –que en la situación Libia se habían abstenido en el Consejo de Seguridad de la O.N.U. de vetar la resolución favorable a la intervención de la O.T.A.N.–usaron en el Consejo su facultad de veto y Rusia respondió favorablemente al pedido del Gobierno Sirio de apoyo militar. A pesar de las reiteradas y públicas declaraciones de los funcionarios estadounidenses a favor del derrocamiento del gobierno sirio, no consiguieron su objetivo como en Libia y trabajan ahora para que al menos Siria sea un país casi tan anarquizado como aquél. Mientras, EE.UU. ocupa ilegalmente parte de su territorio y aprovecha entretanto las riquezas petroleras del mismo. El nuevo Secretario de Estado, Anthony Blinken, ha tenido posiciones aún más intervencionistas en estas cuestiones. Cabe señalar que el Gral. Wesley Clark, ex comandante general de la O.T.A.N., escribió en 2003, que ya en 2001, EE.UU. había tomado la decisión de invadir Afganistán, Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y culminar con Irán. Como se deduce de todo lo ocurrido después, hay planes que comparten estratégicamente tanto republicanos como demócratas. Habría sido muy positivo que Biden diera una definición como la de Bernie Sanders que, en 2016, al ser preguntado por cuál era la mayor amenaza a la seguridad de los EE.UU., respondió sin dudar: “EL CAMBIO CLIMATICO”. O tal vez, y dado que el «Coronavirus» es el primer enemigo inmediato que se propone atacar, podría haber jerarquizado un homenaje o reconocimiento a los Trabajadores de la Salud, que en todo el planeta, y también en EE.UU. están a la vanguardia en esta lucha. En cambio, eligió terminar su discurso con estas palabras: “Que Dios bendiga a los EE.UU. y que Dios proteja a nuestras tropas. Gracias, EE.UU.”
DESPLIEGUE MILITAR DE LOS EE.UU. EN IRAK DONDE SE CALCULA QUE ENVIO ALREDEDOR DE 140.000 SOLDADOS