CIUDADANOS DE RUSIA, DEL MUNDO Y HERMANOS TODOS

VLADIMIR VLADIMIROVICH PUTIN, EN EL DISCURSO REALIZADO EL MIERCOLES 16 DE MARZO DE 2022 Y DIFUNDIDO A TRAVES DE LA TELEVISION RUSA E INTERNET -FOTOGRAFIA GETTY IMAGES-

Un sector de los Gobiernos del Mundo Occidental, los Gobiernos que conforman a la Unión Europea y la O.T.A.N., quienes representan de manera relativa a un poco más del 11% de la población mundial, han decidido coaccionar, y someter a sus designios a mucho más del 89% de los habitantes, de los seres humanos que viven en este planeta. Han decidido execrar de la “civilización”, de su supuesta «civilización», a todos los ciudadanos Rusos estén donde estén sobre este planeta, sin importan el ámbito de la vida en que se desenvuelven, condenarlos por haber tenido la “maldición”, nuestra dicha, de haber nacido sobre nuestra gran tierra patria, no importa lo que pensemos, lo que hagamos, cuáles sean nuestras inclinaciones, nuestros sueños, principios o ideales, solo por el simple hecho de ser Rusos, es decir, de la noche para la mañana han decidido que los ciudadanos Rusos hemos perdido nuestra condición humana, que ya no pertenecemos a este planeta, algo así jamás se había visto en toda la historia humana, lo más parecido que se haya visto alguna vez fue cuando el Régimen Nazi de Adolfo Hitler y sus acólitos decidiesen en su tiempo que los ciudadanos alemanes y del resto de Europa con filiación religiosa Judía, afiliación política Comunista, o afinidad étnica dudosa que no fuera la superior etnia o mal llamada raza acorde a sus ideales, careciesen de una humanidad lo suficiente digna y apropiada para no ser esclavizados y/o exterminados; y a su vez, amenazan con igual destino, a todo aquel que muestre amistad, solidaridad o simpatía con los Rusos, estén estos amigos donde estén. 

Toda esta parafernalia extremista es “justificada” por el hecho de que una Nación ejerciese el elemental derecho que tiene todo país, sociedad o ser humano de defenderse, de resguardarse tomando la iniciativa ante una agresión disfrazada de baja intensidad, pertinaz y continua, que les pone y les pondrá en el trascurso del tiempo en grave riesgo en su integridad territorial y en la seguridad y vida de sus pobladores. No tengo que explicarles de más, todo aquel que me escucha sabe muy bien, así se negase en entender, de que es lo que les hablo. 

Esta representación de Occidente como respuesta a nuestro atrevimiento Soberano, ha decidido aplastarnos, ya sea de manera física, material o moral, y para ello aplicó cobardemente una Guerra Económica, Mediática e Informativa de carácter relámpago brutal, más todo terminó en simples deseos impulsivos alejados de la realidad, sus anhelos inmediatos han fracasado, Occidente no logró organizar ni imponer una ‘Guerra Económica Relámpago’ en nuestra contra, ni mediáticamente han logrado incidir plenamente en la generalidad de las mentes nuestras aislación como sociedad, el cepo informativo que han implantado en sus territorios y dominios, solo perjudica a sus ciudadanos de a pié, y como la mentira tiene corta vida, más temprano que tarde, sus mismos ciudadanos van exigir su libertad de albedrío, libertad que jamás podrá ser suprimida por nada ni nadie, porque forma parte en sí, de la misma condición humana. 

Las Sanciones contra Rusia en vez de hacernos daño nos fortalecen, las mismas han supuesto más bien un duro golpe para el conjunto de la economía global, economía que usufructúan y manipulan, pero que ya hoy no pueden plenamente controlar, se les ha escapado de las manos, y ahora solo afectan a los propios europeos y estadounidenses, a sus propios ciudadanos, a través del crecimiento de los precios de gasolina, energía, alimentos, a través de la pérdida de sus puestos de trabajo; Ciudadanos de Europa, de Estados Unidos, ciudadanos de a pié, no es verdad que sus problemas se deban a las “acciones hostiles” de Rusia, no, se debe a las acciones irracionales e irresponsables de sus líderes, quienes pretenden hacerles pagar con su propio dinero «la lucha contra la mítica amenaza rusa».

Todo es mentira, la verdad es que los problemas actuales que enfrentan millones de personas en Occidente se deben a las acciones cometidas por las élites gobernantes de sus estados, por sus errores, su miopía y sus ambiciones desmedidas alejadas de la realidad, están obsesionadas con sus propios intereses de lucro y súper ganancias, son incapaces de ver más allá, de tener empatía con ustedes y sus más elementales necesidades. 

Rusia respeta su propiedad, Rusia seguirá respetando la propiedad de todos a diferencia de Occidente, respetaremos sus Derechos, a diferencia de esta representación parcial que se abroga todo el occidente, que canibaliza la propiedad y los recursos de todos. 

Las acciones ilegítimas de congelación de una parte de las reservas del Banco Central socavan la fiabilidad de los llamados activos de primera clase, del dólar. De hecho, tanto EE.UU. como la U.E. se han declarado de facto en suspensión de pagos frente a sus compromisos con Rusia con ello, ahora bien, quien perjudica a quien, ¿perjudica a Rusia?, no creo, se perjudican irracionalmente así mismos, ¿que país, quien en su sano juicio, desde ahora va confiar de occidente?, ¿quien va guardar sus reservas, sus riqueza, su dinero en sus bancos?, si de manera unilateral y alegre se apropian de los mismos, actúan como piratas, como vulgar ladrones, ¿quien va confiar en su sistema financiero una vez concluida la intervención especial en Ucrania?, ¿Quién?. 

Occidente busca sembrar discordia entre los rusos apostando por la traición, ellos otra vez quieren volver a intentar presionarnos, convertirnos en un país débil y dependiente, violar nuestra integridad territorial, desmembrar a Rusia, no lo lograron entonces, y no lo harán ahora, Occidente apostará por la llamada quinta columna, por los traidores, por quienes ganan dinero aquí, pero viven allá. 

Lo que tiene que quedar claro para todos, y con ello concluyo, es la evidencia de que estos últimos acontecimientos ponen fin al dominio global de los países occidentales en la política y en la economía mundial.

Es más, ha quedado en entre dicho, en duda, el modelo económico que durante decenios se nos ha impuesto al mundo en general, la obsesión patológica de EE.UU. y sus aliados por las sanciones, no la comparten los países donde vive más de la mitad de la población mundial, esos países representan la parte más prometedora a futuro, son las economías que más rápido crecen.

Rusia está entre esos países, estamos juntos, esto es así porque Rusia tiene todos los recursos tanto naturales, materiales y humanos que estas naciones emergentes necesitan, Occidente no tiene ya nada que dar, nada que ofrecer que no sea robo, todo lo han mal gastado o agotado, solo tienen la codicia y la necesidad de cortar el crecimiento de estas naciones emergentes, es por ello, que ya es inevitablemente el arranque pujante del nuevo sistema económico comercial que emerge, sistema donde el mundo tendrá la garantía de que sus riquezas no serán expoliadas arbitrariamente, y en donde se pueda comerciar e intercambiar de manera floreciente , natural y segura, Rusia siempre en el trascurso de la historia ha brindado grandes aportes en la evolución de la civilización humana, esta vez tampoco iba ser diferente, Rusia siempre ha estado y será siempre parte de la Historia.» …

POR LA RESTITUCION DE LA SOBERANIA SOBRE LAS ISLAS MALVINAS

A 40 años del inicio de la Guerra de Malvinas, recordamos y honramos a lxs caídos, veteranxs, médicxs y enfermeras que fueron llevadxs al campo de batalla por la dictadura genocida.

Repudiamos el colonialismo y reivindicamos la soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur que nunca debemos olvidar ni dejar de reclamar.

Exigimos a la Corte Suprema de la Nación que se juzguen los delitos cometidos por los represores de la dictadura contra lxs conscriptos y combatientes de Malvinas, los cuales son considerados crímenes de lesa humanidad.

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En el 40° aniversario de la Guerra de Malvinas, José Seoane brinda su mirada respecto al significado actual del reclamo sobre las islas del Atlántico Sur y la importancia de la causa Malvinas para latinoamérica en el contexto de transición hegemónica a escala global.
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«CUANDO SE QUIERE LUCHAR, SIEMPRE HAY ALTERNATIVA» SAUL UBALDINI

«QUE LA DEUDA NO LA PAGUEN LOS DE ABAJO«

EL PUEBLO ARGENTINO, Y EN ESPECIAL EL MOVIMIENTO OBRERO HA SUFRIDO MUCHOS MOMENTOS DE ADVERSIDAD A LO LARGO DE LA HISTORIA DE NUESTRA NACION.

Sin duda alguna, la Dictadura Genocida del año 1976 fue el peor momento de todos ellos. Aún en medio del terror, la tortura, y las desapariciones cuya explicación estaba como afirmó valientemente Rodolfo Walsh en la “ATROCIDAD AUN MAYOR DE LA MISERIA PLANIFICADA” de su política económica, LAS TRABAJADORAS Y LOS TRABAJADORES DE NUESTRO PAIS NO DEJAMOS DE RESISTIR ANTE EL PODER UNIFICADO DE LAS ARMAS Y EL CAPITAL FINANCIERO. Desde la heroica re-afiliación sindical de 1977 hasta la marcha de San Cayetano de 1981, pasando por distintas huelgas y acciones sectoriales, se fue construyendo esa resistencia a la dictadura que tuvo su punto más alto en la gran marcha de PAZ, PAN y TRABAJO del 30 de Marzo de 1982.

Hoy, a 40 años de aquella gesta popular que colmó la Plaza de Mayo y muchas otras plazas de nuestra patria, enfrentamos la misma disputa de intereses, la misma lucha entre los que quieren una Argentina que deje afuera al 70 u 80 por ciento de la población para asegurar sus negocios y los que queremos un país con igualdad y justicia en que todos y todas vivamos dignamente. En cada proceso de endeudamiento externo y especulación financiera, como el iniciado por Videla y Martínez de Hoz o el de Macri y su gobierno de ricos para ricos, los beneficiarios son los mismos. Hoy sufrimos esas consecuencias del último endeudamiento junto a la conducta antisocial de quienes especulan con el aumento abusivo de los precios y se aprovechan de la coyuntura bélica para enriquecerse a costa del hambre de los argentinos y las argentinas.

El entendimiento con el F.M.I., ratificado por el Congreso de la Nación y aprobado por el organismo pone a nuestro país en una continua revisión trimestral por parte de los auditores del fondo, con las consecuencias que ello conlleva en términos de pérdida de Soberanía sobre nuestras políticas económicas, fiscales y cambiarias.

La gran discusión que se abre es: ¿Quiénes son los que van a pagar esta “deuda – estafa” al F.M.I.? ¿Lo van hacer el hombre y la mujer de a pie? ¿Los jubilados? ¿Los asalariados que apenas pueden llegar a fin de mes? ¿Los trabajadores de la economía popular? ¿Los comerciantes? ¿Quiénes van a pagar las mieles que disfrutaron un puñado de tránsfugas sinvergüenzas? ¿Quiénes?

Los trabajadores y las trabajadoras no estamos dispuestos a hacerlo. Ante cualquier ajuste nos convocaremos nuevamente a las calles, a lo largo y a lo ancho de nuestra Patria reclamando por lo que se comprometieron, salarios y jubilaciones por encima de la inflación, ningún tipo de reforma laboral ni previsional, las tarifas de los servicios públicos deben ser razonablemente accesibles para el trabajador. Queremos crecimiento económico, reactivación del mercado interno, previsibilidad y estabilidad de precios. Queremos que nuestros hijos vivan en un país donde se incentive la producción y el trabajo con recibo de sueldo y se combata la especulación financiera, la fuga y el contrabando que a la luz del sol del Paraná se hace visible en las exportaciones granarias, mineras y en la explotación ictícola de nuestro mar argentino.

Estamos convencidos que deben ser los sectores más pudientes de nuestra sociedad, para ello proponemos que la Ley N° 27.605/21 se prorrogue y sea un aporte solidario extensivo de las grandes fortunas mientras dure el endeudamiento con el F.M.I. Que paguen los cien agentes que sabemos que fugaron 24.679 millones de dólares. Que los organismos de control fijen la mirada e investiguen a quienes tienen activos no declarados en el exterior y que paguen los que tienen que pagar.

El gobierno del Frente de Todos, nuestro gobierno, llegó para poner fin a las injusticias, para poner en marcha el aparato productivo, para dar trabajo y para construir un Estado de bienestar donde podamos vivir dignamente.

Los trabajadores organizados, hoy, como aquel 30 de marzo, con el respaldo y la firmeza que nuestra historia nos otorga, no vamos a renunciar a la lucha para exigir acciones concretas y urgentes que, a la vez que garanticen la mejora real de las condiciones de vida de las grandes mayorías, impidan el retorno al poder de quienes nos han hundido en las penurias del neoliberalismo cada vez que accedieron al gobierno. No aceptamos que no haya alternativa, y si no hay, SE CONSTRUYE.

COMO DECIA EL QUERIDO COMPAÑERO SAUL UBALDINI EN RELACION A LA MARCHA DEL 30 DE MARZO DE 1982: “CUANDO SE QUIERE LUCHAR, SIEMPRE HAY ALTERNATIVA».

SUSCRIBIMOS ESTA DECLARACION HOMBRES Y MUJERES DEL MOVIMIENTO SINDICAL ARGENTINO QUE SEGUIMOS SOSTENIENDO LAS BANDERAS POR UN PAIS CON PAZ, PAN Y TRABAJO:

Pablo Moyano, Hugo Yasky, Sergio Palazzo, Víctor Santamaría, Héctor Amichetti, Mario Manrique, Ricardo Peidro, Daniel Catalano, Carla Gaudensi, Hugo Godoy, Carlos Minucci, Omar Plaini, Edgardo Llano, Walter Correa, Daniel Yofra, Sonia Alesso, Horacio Arreceygor, Roberto Baradel, Juan Pablo Brey, Carlos De Feo, Jorge Kalinger, Graciela Cano, Vanesa Siley, Claudio Marín, Claudia Baigorria, Adrián Silva, Andrea Aranda, Daniel Jorajuria, Beto Pianelli, Agustín Lecchi, Omar Giuliani, Carlos Ortega, Alejandra Darín, Domingo Moreyra, Heber Ríos, Adolfo Aguirre, Angélica Graciano, Rubén Ramos, Fabián Catanzaro, Marcelo Mena, Alfredo Bruno, Andrea Paz, Guido Valerga, Daniel Ricci, Ilda Bustos, Guillermo Omaechea, Gastón Gallo, Fabián Boccela, Gustavo Sorucco, Christian López, Marcelo Cosme, Juan Monserrat, Fabián González, Emiliano Sanhueza, Marcelo Guagliardo, Walter Merkis, Horacio Ravera, Alejandra Angriman, Pedro Wasiejko, Oscar de Isasi, Luis Branchi, Jorge Frías, Matías Fachal, Lilia López, Jorge Contratti, Claudio Burgos, Mariano Robles, Jesús Monzón, Pablo Carro, Ignacio Lonzieme, José Testoni, Sergio Toro, Jorge Hoffman, Eduardo López, Ramón Acosta, Gustavo Correa, Jorge García, Jorge Torres, Juan González, Juan José Tuffaro, Jorge D’Andrea, Belén Rodríguez, Gabriel Suárez, Jorge Molina, Guido Mengia, Sergio Elizar, Carina Maloberti, Tomás Montenegro, Rubén Fernández, Sergio Calderón, Juan Carlos Murúa, Pablo Flores, María Inés Quattropani, Marcelo Pariente, Carina Sedano, Guillermo Cantantore, Carlos Milani, Luis Zabala, Alejandro González, Jorge Castro, Luis Dante, Carlos Cuevas, Raúl Durdos, Juan Carlos Cancinos, Diego Corvalan, Silvia Vélez, Alejandro Salcedo, Pablo Perazzi, Horacio Valdez, Fernando Mazzone, Luis Tiscornia, Graciela Aleñá, Pablo Spataro, María José Domínguez, Carlos Zolezzi, María Isabel Ruiz, David Toledo, Rubén Caballero, Sandra Schieroni, María Susana Liwsky, Mauro Hernán Vallejos Fernández, Fernando Ramírez, Rogelio De Leonardi, Daniel Gozainy, Hugo Daniel Russo, Roberto Páez, Fabian Polverini, Nuria Yabkowsky, Cristian Flores, Octavio “Tato” Miloni, Pedro Sanllorenti, Esteban Secondi, Federico Cormick, Verónica Gargiulo, Gabriela Mariño, Ary Piovaroli, Javier Blanco, María Susana Liwsky, María Florencia Granato, Esteban Vergalito, Horacio Itzcovich, Arnoldo Pucci, Jimena Juri Ayub, José Correa, Manuel Gil, Feliciano Romero, Telmo Fernández, Humberto Torres, Marcelo Pagani, Enrique Ortiz, Sergio Gerardo Benítez, Ivanna Rezzet, Norma Beatriz Torres, Carlos Gigena, Edgardo Carmona, Pablo Jiménez, Oscar Gijena, Cielo Parodi, Héctor Schmidt, José Pasotti, Agustín Bruera, Norberto Manzano, Gramajo Emiliano, Ángel Savino, Marcos Castro, Julio Gutiérrez, Gisela Bernardini, Florencia Cabañate, José Luis Robert, José Leguizamon, Marcelo C. Actis, Raúl Epelbaum, Valentina Ottino, José Minaberrigaray, Luis Lucero, Magali Pereyra, Esteban Vergalito, Nahuel Chancel, Julio Pintos, Osvaldo Barreñada, Silvia Torres Robles, Julio Acosta, Brenda Morales, José Voytenco, Juan Godoy, Nilda, Escotorrin, Andrea Sánchez, Diego Godoy.

A 40 AÑOS DE LA GUERRA: LOPEZ Y LAS ISLAS MALVINAS

BRIGADIER GENERAL ESTANISLAO LOPEZ

ESCRIBE GUSTAVO BATTISTONI

Santa Fe fue una cabal Defensora de nuestra Soberanía territorial desde sus orígenes. Prueba de ello y como piedra fundante, fue la protesta que hizo con las firmas de Estanislao López y Domingo Cullen por la ilegitima usurpación de las Islas Malvinas a manos del Imperialismo Británico.

Cuando aún no se había constituido totalmente nuestra república, pero con la arquitectura institucional que significó el Pacto Federal de 1831 y la Confederación Argentina, nuestra provincia ya defendía nuestro territorio, pensando que una de las bases de cualquier nación es el “lar” donde viven sus habitantes.

En dos notas de protesta, fechadas ambas el 25 de febrero de 1833, y dirigidas al  representante de negocios de la provincia de Santa Fe ante el gobierno de Buenos Aires don Pedro Vidal, y al entonces gobernador de Buenos Aires Juan Ramón Balcarce, se establece la digna posición ante el atropello de la pérfida Albión. La primera comienza así: “Ha recibido el gobierno la nota de su Agente de  Negocios en Buenos Aires, datada al 18 del presente, en que le participa la ocupación de las Islas Malvinas por las fuerzas de S.M. Británica, al aparecer por el derecho con que se considera sobre dichas Islas”. Y continúa, manifestando su profundo rechazo: “Cualquiera que sean los títulos de soberanía con que aquel gobierno se crea dueñas de ellas, por muy justificados que ellos fuesen, nunca los tendría para apoderarse de Malvinas del modo violento que lo ha ejecutado el Comandante de la Barca de Guerra Clío, insultando atrozmente  a la República y quebrantando los tratados que entre ambos gobiernos existen”.

CORBETA PIRATA HMS «CLIO»

Es bueno recordar que las irredentas Islas pasaron a ser parte de nuestro territorio por la continuidad que nos daba la independencia de España, avalada por la noción jurídica del “uti possidetis juris”. Y en los Tratados firmados con Inglaterra, sobre todo el “Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con las Provincias Unidas” de 1825, no hubo objeción por parte de los usurpadores a la noción de la legitimidad jurídica sobre nuestro territorio.

Pero para los europeos era fundamental tener un lugar estratégico entre los dos océanos como bien lo planteaba el Foreign Office en 1829, años antes de la invasión. Hay que recordar, además, que las Islas habían sido saqueadas por los norteamericanos en 1831, cuando la nave Lexington desembarcó en Puerto Soledad, lo que demuestra la importancia como nexo de unión de los dos océanos y la lucha de las potencias por el dominio maritimo.  La respuesta de Santa Fe a la usurpación pirata, llevada a cabo el 3 de Enero de 1833, fue casi inmediata. Para Estanislao López, con su aguda intuición política, esto era claro, las Islas Malvinas pertenecían a los que han luchado por la independencia contra toda dominación extranjera, como decían los patriotas que la declararon en el Congreso de Tucumán de 1816. Pero el documento no sólo rechaza la injerencia británica, sino que pone el dedo en la llaga, afirmando que es la falta de una constitución escrita, que articule a las diferentes provincias en un sólo haz, la fuente de nuestros males: “En medio de la indignación que semejante atentado ha causado al infrascrito, no se le oculta que este y muchos otros vejámenes, varias veces inferido a la República, tienen esencialmente su origen en la inconstitución en que se encuentra el país, y en la figura poco digna que por ello representa”. Vale decir, para los santafesinos, el origen de nuestra debilidad y el frecuente atropello de los poderosos de la tierra, nacía de la desunión, de la falta de solidaridad y cohesión entre hermanos. “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera”, como dice el inmarcesible Martín Fierro; frase muy citada, pero pocas veces aplicada en estos atribulados lares.  

La segunda nota, dirigida a Balcarce, muestra una aguda percepción política: ”El gobierno de Santa Fe espera lleno de confianza que el Exmo. de Buenos Aires obrará en tan grave y delicado negocio con la firmeza y hábil circunspección tantas veces demostrada en la defensa de los derechos de la República”. Y le espeta al falso liberalismo inglés: ”Porque no es de creer que un gobierno que tanto blasona de la libertad de su política…quiera sostener por la fuerza tan escandalosa usurpación…”. El gobierno británico tenía como el Dios Jano, dos caras; con una pregonaba la Libertad de Comercio, y con la otra, actuaba de modo Imperial por la fuerza, conducta denunciada con fineza e ironía por nuestros dignos representantes.

Las Islas Malvinas, regadas con la sangre de nuestros mejores hijos y todo un símbolo a través de nuestra historia, tuvieron, a los indómitos santafesinos, como uno de sus más dignos defensores y combatientes por su reintegración al acervo nacional.

FUENTE: elcorreodigital.com.ar

LA O.I.T. Y LA FLEXIBILIDAD

FOTOGRAFIA: @OITconosur

POR JORGE RENDON VAZQUEZ [1]

La Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) fue creada por el Tratado de Versalles, suscrito el 28 de junio de 1919. Con este acuerdo se puso fin a la Primera Guerra Mundial. Pero, además, con la O.I.T., las clases capitalistas de los países más desarrollados económicamente y la Socialdemocracia entendían poner fin a la lucha de clases y desterrar la Revolución como Procedimiento de Cambio Social.
Así lo habían ya determinado los dirigentes del Capitalismo y de la Socialdemocracia alemanes con el Pacto Stinnes-Legien. La Constitución de Weimar, aprobada en Junio de 1919, extendió y formalizó ese Pacto por el cual la Socialdemocracia renunciaba a la Revolución, cuyo candente ejemplo estaba en Rusia, y una parte del Capitalismo Alemán se comprometía a reconocer determinados derechos sociales y la vía para alcanzarlos dentro del marco legal.
La O.I.T. fue concebida como un foro conformado por cuatro delegados de cada Estado: dos del gobierno, uno de las organizaciones de empleadores y otro de las organizaciones de trabajadores. Le atribuyeron la función principal de Aprobar Convenios y Recomendaciones sobre asuntos laborales y otros de significación social, por una mayoría de dos tercios de sus integrantes. Los convenios podrían ser incorporados a la legislación interna de cada país por el trámite de la ratificación. En cambio, las recomendaciones complementarían los convenios, los explicarían o quedarían como proyectos de convenios en espera de su adopción.

Para sus autores, la composición de la O.I.T. debía reproducir a escala internacional la función  arbitral del Estado en los conflictos laborales internos. Tal la causa de que a cada gobierno se le  concediera dos votos de los cuatro atribuidos a cada Estado. Así el poder decisorio de la O.I.T. era  asignado a los gobiernos, casi todos capitalistas, cuyos delegados harían causa común con los  representantes empresariales. Esta conformación tan rígida no ha sido posible cambiarla.

El primer convenio aprobado por la conferencia de la O.I.T., poco después de haber sido constituida,  fue el Reconocimiento de la Jornada de ocho horas por la que habían venido luchando los  trabajadores desde mediados del siglo XIX. Para sus creadores expresaba de manera pragmática el  ánimo de conciliación para la que esta organización había sido creada. 

En los años siguientes, el impulso inicial vivificante de la O.I.T. perdió fuerza hasta casi extinguirse,  mientras los conflictos políticos y sociales se multiplicaban y aumentaba la tensión interna e  internacional. 

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el pacto social, conocido como “espíritu de Weimar”, se  reprodujo en la voluntad de las más importantes fuerzas económicas y sociales europeas, incluidos  los partidos comunistas. Tomó la forma de constituciones políticas, la última de las cuales fue la  española de 1978. 

Los Estados se agruparon en las Naciones Unidas, creada por decisión de los tres grandes  (Roosevelt, Churchill y Stalin), en las conferencias de Teherán, de noviembre y diciembre de 1943,  y de Yalta, de febrero de 1945. Su propulsor, el presidente de los Estados Unidos Franklin D.  Roosevelt, pretendía alejar con ella el flagelo de la guerra y conferirle aplicación al Derecho  Internacional Público como la normativa rectora de las relaciones de los Estados. En torno a las  Naciones Unidas surgieron otras organizaciones especializadas, a las que fue añadida la O.I.T. Reflejando este espíritu de cooperación y conciliación, la asamblea de las Naciones Unidas aprobó  la Declaración de Derechos Humanos en París, en diciembre de 1948, y la conferencia de la O.I.T.  adoptó, por su parte, los convenios 87, en junio de 1948, y 98 en junio de 1949, sobre la Libertad  Sindical y la Negociación Colectiva.  

Fueron los máximos logros de la O.I.T. debidos a la euforia y al optimismo de las mayorías sociales  en esos años de la postguerra. 

Luego, esta organización ingresó a un largo período de existencia burocrática, disimulado por una  permanente campaña de autopropaganda y estimulado sólo por la presencia de los países del Tercer  Mundo.

Llevados por su interés de controlar la actividad de la O.I.T., los países económicamente más  desarrollados mantuvieron en su conferencia y sus comisiones delegaciones de profesionales  especializados en representación de los gobiernos, empleadores y trabajadores. Además, los  delegados empresariales y laborales se agruparon en determinadas organizaciones internacionales.  Como resultado de la correlación de fuerza entre esos grupos las decisiones de la O.I.T. pasaron a  elaborarse por ellos. Los delegados de los países con menor desarrollado económico, que ingresaron después, no disponían de la formación ni de los recursos necesarios para contrarrestar esa  influencia, y terminaron sumándose a uno u otro grupo. 

Tras esta manera de generar los acuerdos, la O.I.T. continuaba bajo el dominio inflexible del  Capitalismo gracias a su conformación de cuatro delegados por Estado: dos del gobierno, uno de los  empleadores y otro de los trabajadores, lo que confiere a los gobiernos el 50% de los votos, a los  empleadores del 25% y a los trabajadores el 25% restante, tanto en la conferencia como en las  comisiones. 

En el trámite de la Aprobación de los Convenios y las Recomendaciones esos porcentajes funcionan  de la manera siguiente. 

Usualmente los delegados de los gobiernos no intervienen en su discusión. El debate opone a los  delegados de los empleadores y los trabajadores, y es una verdadera negociación colectiva, cuyo  resultado depende en parte de la unidad de criterio de las organizaciones de trabajadores, que no  siempre se logra, puesto que algunas se inclinan por las propuestas de los empresarios.  

Forzosamente, entonces, el nivel protector de los trabajadores de cada proyecto de convenio o de  recomendación desciende hasta lograr la aceptación de los delegados empresariales. Alcanzada la  conformidad de los representantes de los empresarios y los trabajadores, los proyectos de normas  son presentados a la conferencia, en la que, por lo general, los representantes de los gobiernos suman su adhesión a lo que viene, salvo cuando algunos gobiernos de mucho poder e influencia  estiman que se ha ido muy lejos en los alcances de los proyectos y los rechazan. Si un proyecto no  reúne los dos tercios de los votos de la conferencia (no de los asistentes) no se convierte en norma.  Esto implica que, para lograr la aprobación de una norma, al 25% de los votos de los empresarios  más el 25% de los votos de los trabajadores, para el caso de que ambos se pronuncien a favor, se  debe añadir aún un 17% de votos de los gobiernos. Nunca en la historia de la O.I.T. se ha dado el caso del voto conjunto de los gobiernos y los trabajadores, haciendo la mayoría legal para aprobar un  convenio o una recomendación. 

A pesar del tenue o ínfimo nivel protector de los trabajadores de la mayor parte de convenios de la  O.I.T., para los trabajadores de muchos países con menor desarrollo industrial, social y cultural no  dejan de ser importantes y, si han sido ratificados por sus gobiernos o parlamentos, se aferran a  ellos, buscando un trato más equitativo de sus empleadores. En los países más desarrollados  económicamente, los derechos de los trabajadores están, por lo general, por encima de los mínimos  de los convenios de la OIT y, por lo tanto, no los invocan en sus reclamaciones. Los mismos porcentajes de votación operan cuando se examinan las quejas de las delegaciones  sindicales sobre el incumplimiento de determinados convenios, por lo general sobre infracciones a  la libertad sindical, o por otros motivos. Los delegados de los empresarios y trabajadores en las  comisiones pertinentes, en su mayor parte profesionales en esta labor, escuchan las denuncias e  interrogan a los delegados gubernamentales del gobierno quejado, quienes niegan, casi siempre, lo  alegado de manera imperturbable y hasta indiferente. Y si se llegara a declarar fundada una  denuncia se cursará el acuerdo al gobierno quejado, y allí quedarán las cosas, puesto que esas  decisiones carecen de imperium. A lo sumo, se podrá imaginar a los delegados de los gobiernos  condenados llevando un cucurucho adornado con un papel en el que se hubiera escrito la palabra  culpable. 

Y, sin embargo, hay siempre denuncias, en su mayor parte de las organizaciones sindicales de los  países menos desarrollados, que les insumen recursos en viajes, hospedaje, alimentación y  honorarios profesionales, y justifican la existencia de las comisiones formadas por delegados y  funcionarios encargados de recibir y tramitar las denuncias. 

La presencia en la O.I.T. de representantes de los Estados socialistas y de muchos del Tercer Mundo, reunidos en el Grupo de los 77, determinó la formación de un movimiento por la reforma de su  estructura para darle mayor alcance y dinamismo a la función protectora de los trabajadores. Desde  la década del sesenta, invariablemente todos los años, al reunirse la conferencia, se planteaba este  tema y hasta se creó una comisión especializada permanente para debatirlo. Nunca se llegó a  proponer a la conferencia los cambios sustanciales postulados por esos delegados. No llegaban a los votos suficientes, según la Constitución de la O.I.T. La desaparición de los Estados socialistas del  Este europeo a fines de la década del ochenta y comienzos de la del noventa y la dispersión del  Grupo de los 77 puso fin a esta campaña reformista. 

El mecanismo de la O.I.T. favorable al Capitalismo fue exacerbado por la ola neoliberal  desencadenada en la década del ochenta por los ideólogos de las grandes corporaciones con la  finalidad de reducir la Protección Social brindada por el Estado de Bienestar. Esta corriente se  extendió a las relaciones laborales con la denominación de “FLEXIBILIDAD”, penetró en los ambientes  universitarios y convirtió en sus apóstoles a respetables profesores que habían hecho carrera  defendiendo el carácter protector de los trabajadores del Derecho del Trabajo. Así preparado el  terreno ideológico, la FLEXIBILIDAD enroló a los partidos de derecha, socialdemócratas y populistas,  los que desde el Estado, a cuyo control llegaron con una mayoría de votos de trabajadores,  comenzaron la demolición de los derechos sociales para incrementar las ganancias de los  empresarios. 

Desbordada sobre la O.I.T., esa ola la redujo a la condición de un campo casi inerte. Los delegados  empresariales se envalentonaron y los delegados de las organizaciones de signo socialdemócrata  tuvieron que bajar la voz. Aunque sin declararlo oficialmente, la burocracia de la O.I.T. amplificó la  orientación de los grupos que mandaban en el consejo de administración y la conferencia. En 1998, la conferencia culminó la estrategia precarizadora, al limitar a cuatro los principios que  debían respetarse en las relaciones laborales: a) la libertad de asociación sindical y el  reconocimiento de la negociación colectiva; b) la eliminación de toda forma de trabajo forzoso; c)  la abolición del trabajo infantil; y d) la eliminación de la discriminación en materia de empleo y  ocupación. Quedaba sobreentendido que el terreno estaba allanado para hacer desaparecer los otros  derechos sociales. 

Un año después, el consejo de administración, de composición marcadamente neoliberal, nombró al chileno Juan Somavía, quien completó esa declaración, afirmando que los cuatro principios  indicados conforman lo que llamó “trabajo decente”. Se debía suponer que es indecente el trabajo al que le faltan uno o más de esos principios, y que no pierde el carácter decente el trabajo al que le  sustraigan los que tenga además de los cuatro indicados. La expresión “trabajo decente” se difundió  como un eslogan entre ciertos profesores universitarios y abogados, incluso defensores de  trabajadores, que la aclamaron como el vellocino de oro laboral, sin reparar o fingiendo no reparar  en su razón de ser. Juan Somavía sirvió tan bien a sus mandantes que lo reeligieron dos veces, hasta  2014. 

Y, así, con su extensa y bien pagada burocracia, en Ginebra y en sus oficinas regionales, la O.I.T.  sigue cumpliendo fiel y eficientemente el papel de diversión para el que fue creada. Como en las fábulas de los grandes moralistas, se podría extraer de su condición una moraleja: la  adquisición y defensa de los derechos sociales depende de la intensidad y constancia de la lucha de  sus beneficiarios, los trabajadores, y de la correlación de su fuerza con la de los grupos capitalistas.  Los trabajadores, sus dirigentes y sus asesores, que siguen obnubilados por la O.I.T., tendrán que ver  en algún momento que el escenario cinematográfico de esta organización sólo les aporta fantasía mientras dura la función en sus comisiones y conferencia.

[1] DOCTEUR EN DROIT POR L’UNIVERSITE PARIS I (SORBONNE) – PROFESOR EMERITO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS (LIMA-PERU)

LA UNIDAD EN LA LUCHA FORTALECE LA PATRIA

BATALLA DE LA VUELTA DE OBLIGADO CONTRA EL IMPERIALISMO EUROPEO: LA FLOTA ANGLO-FRANCESA QUE PRETENDIA LA LIBRE NAVEGACION DEL RIO PARANA Y EL INTENTO DE INDEPENDIZAR LAS PROVINCIAS DEL LITORAL PARA LOGRAR ASI, PENETRAR CON SUS PRODUCTOS MANUFACTURADOS E IMPONER EL LIBRE COMERCIO APOYADO POR EL PARTIDO UNITARIO,. TODO ESTO TRAS UN GRAN OBJETIVO: DERROTAR A JUAN MANUEL DE ROSAS.

POR JORGE RACHID

LA HISTORIA ARGENTINA es pródiga en ofrecernos ejemplos de derrota del campo nacional, cuando las fuerzas enemigas de la patria son coaligadas con los sectores oligárquicos y del privilegio en las luchas intestinas, que debilitan los intereses del pueblo argentino.

Desde el inicio mismo de nuestro proceso de Emancipación Nacional las fuerzas políticas que participaban, aún de diferente mirada, comprendieron que la decisión de avanzar en un camino de liberación nacional, requería de todos los sectores comprometidos con esos objetivos estratégicos, de terminar con la dependencia con la Corona española.

Claro que en el devenir de los acontecimientos, se comenzaron a notar claudicaciones importantes ante las dificultades que un proceso de tal magnitud traía consigo, en especial aquellos aspectos controvertidos referidos a la ampliación de los espacios de decisión política que se adoptaban desde el puerto, que no siempre contemplaban los intereses de las provincias y gobernaciones que formaban parte del Virreynato hasta entonces. Las conductas pusilánimes de varios de los principales dirigentes, que buscaron caminos fáciles de nuevos coloniajes en otras latitudes, explican lo que después se convirtió en un baño de sangre que se simplificó en la historia bajo el concepto binario de enfrentamiento  entre unitarios y federales, cuando en realidad detrás de cada facción operaban fuerzas externas a la Patria con intereses propios.

La historia entonces sirve para resignificarla, para que sea el eslabón necesario de un proyecto de país que no retroceda en cada período histórico borrando la Memoria e Identidad nacional, ambos conceptos que son vertebrales a la idea de Patria. Es justamente sobre estos elementos donde el enemigo pretende en forma permanente accionar, en su afán de consolidar el colonialismo en todos sus aspectos, pero con una base cultural determinante y dominante, que permita la manipulación de la conciencia colectiva del pueblo, en función de su estrategia de dominación.

Es que esa conciencia colectiva, opera en la conformación de la subjetividad del pueblo desde sus primeras infancias, por lo cual la continuidad del colonialismo fortalece a largo plazo, generación tras generación, la condición del colonizado como un hecho natural, incorporando a su perfil como pueblo,  los mecanismos de sumisión que pretende el enemigo colonizador.

Estamos los argentinos en esa condición en la actualidad? 

Esta pregunta no es ingenua, porque admitirlo es casi una idea que hiere la sensibilidad nacional e incluso nuestro propio narcisismo individual, porque nos transforma en títeres de políticas que atentan contra los que pensamos y pretendemos como Pueblo, ya que Patria no existe sin el componente Pueblo, porque su concepción deviene de padre enterrado, de memoria oral, familiar y social compartida que nos otorga identidad por pertenencia. Esa percepción se derrumba ante la prepotencia colonizadora, que impone desde mecanismos de construcción de pensamientos hasta dependencias tecnológicas, que se nos aparecen compulsivamente, como indispensables para nuestra calidad de vida.

Es el mundo de los objetos, el del consumismo sin fin, es la sociedad del éxito hoy sin un mañana posible, del individualismo egoísta que lleva  a la diáspora social y que destruye la idea de Patria. Esa es la expresión de la cultura neoliberal imperante y prevalente que inunda el mundo, de una idea de infinito, que hace del mismo un sistema de explotación sin fin de los seres humanos y de la naturaleza. Eso es el capitalismo en su expresión más acabada del siglo XXl que está estallando por su inviabilidad, ya que la acumulación financiera y la apropiación de los instrumentos de información han creado un mundo ficcional, que fue puesto al descubierto por la Pandemia.

Entonces los pueblos se rebelan ante la visión de un modelo que excluye a las mayorías populares, globalización perversa que se ha dedicado a derrumbar la producción en favor de la especulación financiera de la economía,  privilegiando a la macro economía por sobre las necesidades de los seres humanos, que ha llevado en su voracidad material, a la desertización de la tierra y la pérdida de alimentación saludable con la utilización de los agro tóxicos, provocando el círculo vicioso que acoplando el calentamiento global, con la pérdida de agua dulce de consumo humano para la vida, ha transformado la vida de los pueblos. Esa rebelión, que es un grito desesperado de la Humanidad, tiene nuevos ejes de lucha en cada región del planeta y también en nuestra tierra latinoamericana, que nos incluye.

Hoy el enemigo colonizador redobla sus esfuerzos por fracturar las fuerzas nacionales y populares, operando sobre los dirigentes del campo nacional en su afán de fragmentar electoralmente y eventualmente destituirnos, ante las flaquezas doctrinarias que se expresan en el gobierno nacional y popular, que al haber constituido un Frente ha diluido sus objetivos estratégicos. 

Es que el enemigo es quien tiene la fuerza del control político del poder que nunca estuvo en manos del Gobierno, amputando en especial desde la Corte Suprema y debilitando la democracia, cada iniciativa destinada a proteger los bienes e intereses del pueblo argentinos. Así fueron atacadas desde las políticas sanitarias hasta las medidas económicas, desde las decisiones del Senado hasta la ampliación de derechos ciudadanos, como corresponde a un gobierno peronista, que pierde su sentido sino da las respuestas necesarias, a las demandas sociales emergentes de cada situación. No fue sólo su responsabilidad como Gobierno, sino que el accionar del enemigo debe ser identificado en cada acción política, para que pueda ser visibilizado por el conjunto del pueblo, operando en contra de los intereses del conjunto de la Comunidad.

Es cuando surge con fuerza de demanda de la hora la necesidad de la organización, de la Comunidad Organizada como herramienta de lucha del pueblo, que permita superar las asimetrías de fuerzas que el colonialismo ha impuesto en nuestro país, afectando las decisiones soberanas, amputando las posibilidades de industrialización y ampliación del empleo, combinado con los derechos sociales y laborales que son nuestra cédula de identidad como cultura nacional. El enemigo tiene un plan de control político sobre la Argentina, no entenderlo es entregarse como Patria. Necesitamos nosotros un plan estratégico que apuntale nuestro desarrollo científico tecnológico excepcional que tenemos y el coloniaje impide que nos enorgullezca como argentinos. Ese diseño a largo plazo será la construcción del Modelo Social Solidario Biocéntrico, recuperando la idea de la Argentina Bi-Continental del Peronismo, integrada a la Patria Matria Grande, que nunca debió dejar de ser.

NESTOR CARLOS KIRCHNER – EVO MORALES – LUZ INACIO LULA DA SILVA – HUGO RAFAEL CHAVEZ FRIAS